Hola sempais :D, diculpen a Mary por haber tardado tanto tiempo en actualizar el fic, pero aquí estoy, y con una sorpresa: ¡HOY ESPECIAL DE LUZ DE MIS OJOS!. Así es, dos capítulos el mismo día ;D para compensar la espera.
Aquí se los dejo, sempais :d
=CAPÍTULO 6=
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El silencio era profundo, y a Deidara se le antojaba que el tiempo había pasado demasiado lento. Casi podría decir que eterno. Sus manos temblaban frenéticamente sobre sus piernas, y su corazón latía con fuerza tal que le resultaría extraño que Kurenai no lo escuchara.
Pum, pum, pum, pum.
Cada vez se aceleraba más. Tragó saliva, pero se dio cuenta de que su boca estaba completamente seca. Pasó la lengua por sus labios.
Kurenai le miraba de manera adusta. Con cuidado dejó la taza con té que había estado tomando en la mesita de centro, junto a la de Deidara. El silencio se prolongo unos segundos más, antes de que la sensei lo cortara con un ligero carraspeo.
–¿Estás seguro de esto, Deidara?
Deidara frunció el ceño, inseguro. Abrió la boca, dispuesto a decir que sí. Y de pronto, toda su voz se quedo ahogada en la garganta, de su boca solo salió un extraño gemido indescriptible. Sabía que no quería hacerlo. Era simple compromiso. Le había dicho a Sasori que conseguiría el lugar. No. Le había dicho que lo había conseguido. Era simple compromiso.
Kurenai lo escrutó con la mirada. Deidara cerró la boca y miró hacia el piso, mordiéndose el labio.
Si decía que sí, no solo perdería un premio (el del primer lugar, como siempre), perdería la oportunidad de que los cazatalentos le dieran aquella beca que tanto deseaba, pues la maldita escuela de la región, siendo la mejor de todo Japón era demasiado cara para sus padres.
Era su sueño.
–¿Deidara?
Su voz tan solo le hizo morderse con más fuerza el labio. No lo haría. No podía.
El rostro de Sasori se hizo presente en su mente. Aquella sonrisa de alivio al saber que se había quedado en la feria de arte.
¿Y lo botaría todo por un amor que bien podía ser lo mismo que con Hidan? Sasori ni siquiera vivía aquí… se iría y él habría votado todo. Él ni siquiera necesitaría nunca esa beca.
Y él en cambio…
Levantó la mirada. Kurenai le seguía mirando con detenimiento. Si lo iba a hacer.
–Sí. Estoy seguro, hum.
Kurenai arqueo las cejas, evidentemente sorprendida.
–Bueno…– susurro –Si es así entonces… tú lugar en la feria será concedido a Akasuna no Sasori.
0*0*0
Cuando salió de la casa de Kurenai tuvo unas inmensas ganas de llamar a Sasori y decirle que esta vez lo había logrado. Llevo su mano hasta el bolsillo del pantalón, y se extrañó al no sentir el celular. Lo buscó frenéticamente unos segundos.
–¡No puede ser, hum!– gritó mientras hacía un puchero. Pasaron unos segundos antes de que suspirara y comenzara a caminar –Bueno… sirve que puedo aprovechar a pedir otro mejor, hum…
0*0*0
Al día siguiente Deidara termino con una sonrisa la clase de Algebra. Sasori era un maestro excelente, una sonrisa pervertida y un notable sonrojo aparecieron en su rostro cuando recordó lo bien que le había enseñado el pelirrojo. Y aunque se sentía triste por haber perdido su lugar en la feria de arte para dárselo a él… estaba demasiado feliz.
Tobi sonreía curioso mirando a Deidara guardar sus cosas y prepararse para salir al receso.
–Hoy se ve muy feliz, sempai– le dijo Tobi entre risas al rubio –¿Sucedió algo interesante?
Deidara se giro a ver a Tobi. El buen chico incluso se cubrió la cara con las manos, creyendo que Deidara lo insultaría o lo golpearía, pero el rubio solo le dirigió una sonrisa sincera.
–La verdad es que sí– contesto Deidara cargándose la mochila al hombro –Luego te cuento, hum.
Tobi frunció el ceño, extrañado, pero de todos modos siguió a su sempai por la puerta de salida.
–¿Tiene que ver con la clase de Algebra y su extraño nueve?
Esta vez, Deidara si se giro a verlo un poco enojado.
–¿Es tan extraño que haya sacado nueve, hum?– pregunto con voz de ultratumba, Tobi se estremeció y empezó a sudar frío. Deidara relajo su cuerpo y suspiro con una sonrisa nueva –Un poco. Sí.
–¿Y con Sasori san?– pregunto con un hilo de voz el buen chico. Notó como Deidara se sonrojo violentamente, inmediatamente dejó su modo tímido y se sintió muy emocionado –¿Se han besado ya?
Deidara se sonrojo.
–¡Venga! ¡Qué alegría me da, sempai! ¿Cuándo lo volverá a ver?
–Ahorita lo vamos a ver, hum.
–Pero a solas– el tono picarón de Tobi hizo que el rubio le soltara un golpe en la cabeza –¡AUCH! Sempai, ¿por qué es tan malo con Tobi? Tobi solo tiene curiosidad.
–Eso no se dice en público, idiota, hum.
Sin embargo, a la hora del receso ni Sasori ni Pein se presentaron.
–Sucede que Pein y sus padres acompañaron a Sasori a unos estudios…– les explicó Itachi mientras se sentaban juntos a comer –Quizá podamos ir después de clases a su casa a ver qué onda.
–A mí me parece una muy buena idea– dijo Tobi –Hoy no tenemos nada que hacer, ¿cierto, Itachi san?
Itachi negó con la cabeza. Deidara frunció los labios.
–¿Tú qué dices, Deidara sempai?– preguntó Tobi. Deidara lo miro y asintió una vez.
–Excelente– dijo con una sonrisa –Solo espero que ya hayan llegado para cuando les caigamos nosotros, hum.
0*0*0
Deidara y Tobi estaban sentados en la banca, esperando a Itachi. Ambos sumidos en un completo silencio, algo inusual en Tobi, y ¿para qué decir que no? También lo era de Deidara.
–Sempai– llamó Tobi en un susurro.
–¿Hmm?
–¿Qué pasó con Hidan?
La pregunta le había tomado por sorpresa y se giro a verlo, sorprendido.
–¿De qué hablas, hum?– pregunto nervioso.
–Pues… Me refiero a sí va a arreglar las cosas con él de una vez por todas, claro.
Deidara se quedo callado. No sabía cómo responder a eso. Pero ¿tenía realmente qué contestar? Si tuviera que hacerlo diría que no. No quería hablar con Hidan ni hoy, ni mañana, ni días ni meses después. Quizá cuando estuviera en su lecho de muerte, y aún así era algo de pensarse.
No podían arreglar nada entre ellos. Porque no había nada que arreglar.
Deidara levantó la mirada al cielo. Sus ojos: melancólicos y tristes lo llevaron a divagar sobre las heridas de su corazón que había marcado Hidan.
~~Flash Back~~
–¿Entonces?– le preguntó Hidan con una expresión adusta. Deidara se habría echado a reír, no lo hizo porque era sencillamente ridículo –¿Deidara? Necesito que me respondas ya.
–¿Arcilla?– preguntó Deidara incrédulo –¿Me darás toda la arcilla que puedas comprar? ¿Al menos tienes dinero para ello, hum?
En sus labios se dibujo una sonrisa retadora, su ceja se levantó y siguió mirando a Hidan de manera burlona. Su corazón latía con fuerza, y sus mejillas ardían, pero en realidad no podía decir que no quería. Al menos… no de momento.
–¿Lo harás? ¿Me ayudarás?
–¿Me comprarás toda esa arcilla, hum?
–Eso es un hecho, rubia.
Deidara frunció el ceño, molesto.
–Deberías dejarme de decir así, idiota– le dijo indignado –Estoy a punto de hacerte un favor enorme ¿te enteras, hum?
Hidan bufó algo, tan bajo que Deidara no supo qué era. Luego, el oji violeta levantó la cabeza y le miro fijamente.
–Entonces si lo harás– no era una pregunta. Deidara asintió una vez y a Hidan le cruzó una sonrisa por el rostro –¡Eres el mejor!– se lanzó a abrazarlo y luego de unos segundos lo soltó –Pero no le digas a nadie que lo he dicho, ¿eh?
–Como sea, hum.
((Fin del Flash Back))
Bajó la mirada al suelo. Lo había hecho con toda la intención, y Deidara siempre lo supo. Era tan solo una mentira. Una mentira que él, por ser un completo idiota, se había terminado creyendo.
No había nada que arreglar. Porque había sido un trato…
~~Flash Back~~
–Te amo, Dei– susurro Hidan mirando a los ojos a Deidara con fingida intensidad. Deidara se sonrojo.
A su lado, Kakuzu se removía con el ceño fruncido. Incómodo y fastidiado.
Deidara e Hidan llevaban un par de semanas en el papel de novios, y lo estaban haciendo muy bien. Cada vez le resultaba más dificil a Kakuzu mantenerse junto a ellos.
Y todos salían ganando. Deidara tenía arcilla "gratis". Hidan conseguiría muy pronto que Kakuzu admitiera que estaba loco por él, y Kakuzu, bueno… Por una vez en su vida ya no tendría que fingir que odiaba a Hidan.
Solo que… había un pequeño e insignificante problema:
–Yo también te amo, hum– susurro Deidara, e inmediatamente Hidan se agachó a besarlo delicadamente Deidara se dio cuenta, con mucha pesadez, que la teoría que había impuesto una noche antes, era ridículamente cierta…
Él se estaba enamorando de Hidan.
Kakuzu torció los ojos.
–¡Oh, sí!– gritó exageradamente y agregó con sarcasmo –Yo también los amo a ambos.
Hidan interrumpió el beso con Deidara para mirar a Kakuzu.
–¡Cierra el hocico, Kakuzu!– soltó con voz aguda, mientras Deidara miraba a ambos con el ceño un poco fruncido –Dices eso porque nos tienes envidia, nadie te quiere como yo quiero a Deidara y viceversa.
Hidan le paso un brazo a Deidara por los hombros, estrechándole contra sí. Kakuzu arqueo ambas cejas.
–Ni siquiera sabes qué significa viceversa, ¿verdad?
–¡Claro que lo sé!
–Pues te felicito. Ya sabes utilizar más palabras correctamente– dijo Kakuzu molesto –Y uy si, le tengo mucha envidia a Deidara. Está saliendo con un perfecto estúpido.
Y luego de decir eso Kakuzu se puso de pie y les dio la espalda a ambos. Hidan le grito algo de que Jashin lo maldecía y pagaría por haberle insultado. A él y a su novio.
–No creo que este sirviendo de nada, Hidan– le confesó Deidara cuando estuvieron a solas –Kakuzu no parece más que molesto de tantos empalagos, hum.
Fingió que se limpiaba con mucha molestia el beso de Hidan.
–¡Cállate!– le gritó Hidan –Que yo te estoy pagando para esto.
Deidara le miro con el ceño fruncido.
–Oye. No estás hablando con una prostituta o algo así como para venirme con ello, hum.
–Pero el punto es el mismo.
–No soy una prostituta, hum– dijo Deidara poniéndose de pie, muy digno –Así que… mejor búscate una o uno si prefieres, que si lo sea, hum.
–¡Deidara!– gritó Hidan –¡Hicimos un trato!
–Pues el trato expiro– le dijo Deidara volviendo su mirada sobre el hombro para mirarlo –Ahora finge que terminamos, hum.
Volvió a caminar, dándole la espalda a Hidan. El peliblanco se quedo unos segundos ahí.
–¡Oye!– grito Hidan corriendo hacia él –¡Deidara, espera!
Deidara se detuvo con un suspiro. Se giro a verlo con una ceja levantada.
–Te doy el doble de arcilla– le dijo Hidan, serio –Y ya me gasto mucho con arcilla normal.
Deidara entrecerró los ojos. Resultaba tentador. Sobre todo teniendo en cuenta el hecho de que él ya no estaba fingiendo.
–¿El doble, hum?
–Sí. El doble y entradas dobles para el cine.
–¿A qué película, hum?
–Las tres que tú más quieras.
–Hmm…– medito un segundo. ¿Lo valía? ¿Valía que sus sentimientos crecieran a costa de unas entradas al cine? Después de todo, esos sentimientos no iban a ninguna parte –No.
Volvió a dar media vuelta. Hidan le sujeto de la mano y le hizo girar.
–Por favor, Dei– susurro Hidan. Deidara se sonrojo –Te necesito…Por Jashin que sí…
Deidara respiro profundamente, tratando de menguar los latidos de su corazón y la estúpida corriente eléctrica que le recorría el cuerpo desde la muñeca donde Hidan le sujetaba con demasiada fuerza.
–Escucha Hidan… es que yo…
–De verdad…
Deidara le miro, sonrojándose violentamente.
–Es que… estoy confundido…– susurro Hidan, por una centésima de segundo su mirada se apartó y luego regreso a Deidara –Creo… creo que yo… creo que yo estoy empezando a sentir algo por ti…
Deidara abrió los ojos desmesuradamente.
((Fin del Flas Back))
Él había sido el idiota después de eso. Creía que Hidan podría sentir algo… a veces parecía que sí. Y al final se trago todas esas mentiras, al final todavía quería creerlas a pesar de saber que no lo eran. Al final… Kakuzu había sido y aún era el verdadero amor de Hidan.
–Era un trato. Yo cumplí mi parte, y él la suya. No hay nada que arreglar. Solo… Solo tengo que olvidarlo– pensó el rubio mientras apretaba los dientes y los puños, hasta que las uñas pulcramente cortadas le perforaron la piel –Y mi opción perfecta es Sasori.
–¿Sempai?– preguntó Tobi a su lado –¿Está bien?
Deidara levantó la mirada y trató de darle su mejor sonrisa a Tobi. No creía haberlo logrado, pero Tobi no dio cuentas a ello.
–Sí– respondió Deidara en un susurro –Estoy ansioso por ver a Sasori, hum.
–¡Deidara!
Inmediatamente escucho esa voz se tenso de pies a cabeza. El alma se le cayó al suelo. No quería voltear. Deseaba fuera Itachi.
–Oh, oh– susurro Tobi mientras giraba la cabeza un poco antes que su sempai –… es Hidan.
0*0*0
–Muy bien– dijo aquel hombre que los había atendido mientras anotaba los datos en un papel –Sus estudios estarán listos mañana por la mañana.
Sasori se limito a asentir levemente. La sonrisa que se poso sobre sus labios apenas fue perceptible. Su tía (una bella mujer de largos cabellos anaranjados) le paso una mano sobre los hombros a su sobrino con una sonrisa. Su tío no había podido ir, en su lugar iba Pein que le dio un codazo amistoso a Sasori.
–Gracias– dijo Sasori.
En su voz no había pizca de la felicidad que había en su tía y su primo por los estudios. Bien sabía él que los estudios tanto podían decirle que la operación era viable como que no.
–Entonces… te deseo mucha suerte, Akasuna kun– dijo el hombre.
Luego de algunas recomendaciones para el día esperado, las despedidas y agradecimientos de su tía, los tres salieron del consultorio.
Su tía se dirigió a pagar la consulta y los estudios en la sala de recepciones. Mientras tanto, Pein le paso un brazo por los hombros a Sasori.
–Ah– suspiro Pein –¡Al fin sabremos qué pasa con tus ojos, Sasori!
Sasori volvió a asentir, esta vez ni siquiera se esforzó en sonreír. Pein frunció el ceño.
–Este… ¿qué te pasa, Sasori? ¿No estás feliz?
–Claro– dijo Sasori, sonriendo levemente –Pero no guardo muchas esperanzas. Es lo mejor.
Dejó de sonreír y frunció el ceño. Había estado pensando en la llamada de aquel sujeto para con Deidara. Su cabeza solo en las nubes, solo en las palabras de ese chico: Tenemos que aclarar las cosas. Sobre ese beso…
Sasori tuvo que tragar bilis y contener las arqueadas que de repente le dieron ganas de dar. En cuanto viera a Deidara le diría en cara sobre esa llamada y Deidara tendría que explicarle con detalle todo sobre ese idiota, que a propósito había llamado otras cuatro veces con casi el mismo mensaje. Y solo eso le interrumpía pensar en lo nervioso que debía estar por saber los resultados de los estudios.
Ahora ellos no le importaban absolutamente nada. Sasori solo quería saber sobre Deidara. Y que hacerse los estudios le hubiera impedido hablar con él esa mañana le fastidiaba.
Nunca pensó decirlo pero… Al diablo con esos estudios. ¿Todavía quedaría tiempo de ir a la escuela?
–¿Qué hora es?– preguntó Sasori, Pein lo miro un poco extrañado.
–Es la una. ¿Por?
Sasori torció el gesto. Demasiado tarde.
–¿A caso tienes algún pendiente?– le pregunto picaronamente Pein –¿Tiene que ver con Deidara?
Sasori se puso rojo. No le había dicho nada a nadie sobre el beso de él y Deidara… mucho menos de las otras cositas que estuvieron a punto de hacer. Pero Pein no era idiota. Él perfectamente podía darse cuenta de que Sasori y Deidara tenían algo. Aquella conexión que Sasori sentía, ¿la sentiría Deidara? ¿La verían los demás? ¿Sería como en esos ridículos libros de amor donde se la pasan mirándose eternamente?
Bien… Él no podía ver, así que la historia ya sería diferente. ¿El final lo sería también?
Deidara se quedaría en Japón en cuanto él regresara a su ciudad para con Chiyo. Y nunca se volverían a ver… (Nuevamente: Si es que él podía verlo alguna vez)
–No– respondió secamente –No tiene nada que ver con él. ¿Por qué lo piensas?
Pein sonrió un poco más.
–Por nada, en realidad.
0*0*0
No logro ponerse de pie y echarse a correr antes de que Hidan llegara con ellos, jadeando.
–Al fin te dejas ver– susurro Hidan mientras se recargaba en sus rodillas, cansado –Hola Tobi.
–Hola Hidan san– contesto Tobi, un poco incómodo ya que desde que Deidara y él habían terminado no había cruzado palabra con el albino –¿Qué pasa?
Hidan se enderezo, todavía con la respiración agitada. Deidara no se atrevía a levantar la cabeza. Durante quince días había tratado a toda costa de evitarlo, llegando incluso a estar en el salón de clases durante todo el receso, ¿haciendo qué? Disque tomando clases de ayuda. Y eso… era decir demasiado que no quería verlo.
–¿Me dejas hablar a solas con Deidara?– preguntó Hidan.
Deidara sintió como todo su cuerpo comenzaba a temblar. ¿Hidan siendo amable? ¿Presagiaba eso algo bueno?
–Esto…– susurro Tobi mirando a su sempai –¿Qué opina, Deidara?
Deidara se mordió el labio.
–No…– susurro a media voz –No te vayas, hum.
Hidan frunció el ceño.
–Oye– le dijo un poco recuperando su tono habitual de hablarle a Deidara: grosero y molesto. A pesar de ser su tono normal, aquello le perforaba el corazón al rubio. Todavía deseaba oírle diciendo Dei con cariño y afecto –Necesito que hablemos. Ya.
–No.
Hidan se acercó a sujetar los hombros a Deidara y zarandearlo con fuerza, Tobi se puso de pie y trato de frenar a Hidan, pero el otro no apartaba la mirada de Deidara, el rubio sorprendido no dejaba de lanzar leves gruñidos en los brazos de Hidan. El albino apartó la mano de Tobi con un gesto brusco.
–¡Ya déjate de estupideces, maldita rubia!– le grito Hidan, enojado en verdad –¿Piensas seguirle dando vueltas a esto por más tiempo?
–…– Deidara lo miro, desafiante. No dijo nada. Hidan se mostro todavía más cabreado.
–¡Carajo! Ya me tienes hasta la mierda. ¡Me das asco!
Tobi empujo a Hidan con tanta fuerza que el otro cayó al suelo.
–¡Deja de hablarle a sempai de esa manera, Hidan!– le grito. Hidan miro con desdeño al buen chico.
–Pues que él deje de comportarse de esa manera– respondió señalando al rubio –Es irritante.
Deidara lo miro, con los ojos carentes de emociones que no fueran molestia e irritación. Quizá muy en el fondo dolor. Permanecieron en silencio unos momentos. Hidan frunció los labios.
–Vale ya. Estoy calmado– dijo en un susurro, mirando hacia abajo. Se puso de pie lentamente y se sacudió las ropas, miro a Deidara –Mira, Deidara. He tratado de decirte que en verdad lamento mucho lo que te hice: Te mentí y eso está mal ¿ok? Eres… eres un buen amigo mío.
–Si lo fuera no me habrías hecho creer que tú también sentías algo, hum– dijo Deidara por primera vez. Su voz se quebró a media oración –¿Te das cuenta de que haber hecho eso era…?
–Era un trato– interrumpió Hidan –Nuestro supuesto romance por arcilla.
Tobi abrió los ojos y la boca por la sorpresa. Deidara se puso de pie, con los puños apretados.
–¡Para mí no era un supuesto romance, hum!– gritó entre dientes el rubio –No después de lo que habías dicho… ¡Para mí todo fue real! ¿No comprendes, hum?
Hidan abrió también los ojos y la boca de par en par. Tal parecía que la mandíbula se le rompería en cualquier momento. Deidara se atrevió a verlo a los ojos.
Seguía tan apuesto como siempre, con los cabellos algo alborotados por el empujón de Tobi, y la camisa escolar un poco abierta, dejando ver parte de su pecho.
Seguía muy apuesto. Su corazón todavía latía con fuerza. Pero… Había algo diferente.
–¡Eres un idiota!– gritó Deidara nuevamente –¿A ti te gustaría que si quiera por un momento alguien te mintiera para buscar provecho de ello, hum? ¿Te gustaría sentir que vas volando en una mentira y aunque algo te dice que te va a doler la caída le sigues incluso después de varias veces golpearte? ¡Me humillaste, me usaste! ¡Y lo peor es que estuve de acuerdo con ello y me creí cada palabra, hum!
Se hizo un silencio. Algunos de los últimos alumnos de la escuela se quedaron viendo la escena.
–¿De qué quieres hablar, hum?– preguntó Deidara un poco molesto, las lágrimas ya corrían por sus mejillas –¿De cómo tomaste mi corazón y lo pisoteaste? ¿Ó de que ya me vas a ir pagando la arcilla que me debes, hum?
Hidan permaneció ahí, muy quieto. Tobi no dejaba de fruncir cada vez más el ceño. No comprendía nada de lo que estaba diciendo su sempai.
–Dei… Deidara– susurro Hidan –Yo no sabía que tú…
–¡Por supuesto que no, hum! La única razón por la que no te he reclamado la arcilla hasta ahora es porque no quiero verte… y porque ya no lo hacía por eso, hum.
Otro silencio.
–Deidara…– susurro Hidan, extendiendo su mano hacia Deidara.
–No– respondió él mientras se alejaba un par de pasos –No tiene caso, hum.
Hidan frunció el ceño.
–Pero…
–Que no– dijo Deidara firme. A lo lejos se acercaba Itachi, que miraba hacia su dirección con el ceño fruncido –No hay nada que perdonar… yo fui el idiota que se enamoro del trato, hum. No hay rencor. Pero no me pidas que este contigo, ni siquiera como tu amigo, hum– se giró hacia Tobi –Vámonos ya.
Tobi asintió, miro a Hidan.
–Nos vemos, Hidan san.
Tobi siguió a su sempai. Itachi apretó el paso, un poco confundido, paso a Hidan con un leve saludo cortes y siguió a su primo y a Deidara, confundido.
0*0*0
Deidara caminaba con la cabeza gacha frente a ambos Uchiha.
Tobi le susurro toda la historia de Deidara e Hidan a Itachi. El pelinegro se mostro sorprendido, pero no hizo comentarios mientras los tres se dirigían a la casa de Pein.
Cuando por fin estuvieron delante de ella, los dos Uchiha se miraron un poco sorprendidos, ya que al igual que Deidara, lo primero que pensaron es que esto parecía más a la casa de los Hyuga que a la de Pein.
Deidara se adelantó y tocó el timbre. Los tres, todavía en silencio se quedaron esperando los treinta segundos que Pein tardó en bajar y abrirles la puerta.
–Hola– dijo Pein un poco sorprendido, tenía en la mano una manzana mordida –¿Qué les trae por aquí?
–Venimos a ver a Sasori san– contesto Tobi (después de aquel silencio tan profundo le urgía decir algo, fuera lo que fuese) y luego suspiro aliviado. Pein le miro con una sonrisa medio burlona y algo preocupada.
–Pues esta allá arriba en su cuarto– les dijo y luego se hizo a un lado para dejarles pasar –Adelante. Están en su casa.
Deidara se subió la correa de su mochila y tragó saliva. Estaba nervioso por ver a Sasori de nuevo, necesitaba hacerlo luego de aquella escena en la que confesaba lo que de verdad sentía… o había sentido por Hidan.
–Gracias– dijo Itachi mientras seguía a Deidara, un poco incómodo. Tobi les siguió después.
Deidara camino unos pasos antes de girarse hacia los otros tres.
–¿Puedo, hum?
–Claro– dijo Pein encogiéndose de hombros –Seguro que Sasori se sentirá mejor en tu compañía. Ha estado muy callado.
Deidara asintió y subió las escaleras. De nuevo frente al cuarto de Sasori, Po ladró y corrió hacia él.
–¡Hola, Po!– saludo Deidara y se obligó… No. La sonrisa salió espontanea, de verdad sintiéndola al ver a Sasori pintando algo en oleo. El pelirrojo levantó la cabeza. El corazón de Deidara se disparo –Hola Sasori, hum.
–Hola– contesto secamente el pelirrojo. Deidara frunció un poco el ceño –¿Qué pasa?
–Eh… ¿a caso debe pasar algo para que venga a visitarte, hum?– preguntó un poco ofendido el rubio. Sasori se encogió de hombros –Eh… saqué nueve en la tarea, hum– dijo Deidara rompiendo el silencio, aunque este ya era roto por las risotadas de Tobi por algún chiste.
–¿De verdad?– pregunto Sasori sin dejar de pintar, una leve sonrisa se formó en sus labios.
–Sí. Gracias. Eres un buen maestro, hum.
–Podría decir que eres un buen alumno…– respondió él sonrojándose un poco. A Deidara también le paso –Felicidades.
Hubo un silencio denso entre ellos.
–Eh… ¿por qué me has preguntado si pasaba algo, hum?– pregunto Deidara, sintiendo la hostilidad en los bruscos movimientos de Sasori contra el óleo, cada vez más notables.
–Bueno… es que creo que habías venido a buscar esto– Sasori sacó de su bolsillo su celular –¿Sabes? Creo que el chico ese de verdad quiere algo contigo, ¿no?
TO BE CONTINUED.
