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Lisbon ignoró su comentario y le señaló una mesa de cuatro. En ella estaban Rigsby con Van Pelt y Cho con una muchacha que seguramente resultaría ser su novia. Todos sacudieron una mano en señal de saludo que sólo fue correspondida por la morocha de ojos verdes.

-Sabías que vendrían?- esta chica era un misterio para él, más que Red John.

-Claro! Yo los invité. -dijo sonriente.

No pudo seguir preguntando porque ella lo obligó a moverse poniendo sus finas manos alrededor de su cuello esperando que él la siguiera en movimientos. Y no. Estaba paralizado por su cercanía y exaltado por sus sentidos, su figura hipnotizante, su perfume, el roce de su piel, la proximidad de sus labios. Tal vez se había olvidado de cómo actuar con una mujer, había pasado mucho tiempo. Estaba totalmente descoordinado. Ella tomó sus brazos que tenían las mangas de la camisa arremangadas tres cuartos hasta el codo acompañado por su usual chaleco que en esta ocasión era más elegante. Puso las manos masculinas sobre sus caderas y las deslizó un poquito para que él pueda sentir el nacimiento de su trasero. Entonces ella volvió a rodear su cuello. Y empezó a moverse. Él la seguía por inercia pero su voluntad se quebró al sentir su suave espalda baja. Estaba en las nubes y no quería bajar. Quería ir a cenar todas las noches a ese lugar, no importaba si perdía todo su dinero, se haría amigo de algún contacto, algo se le ocurriría. Resultó que el baile sí era lo suyo. Era totalmente ajeno a que Rigsby desde no muy lejos los estaba grabando en su celular, mientras bailaba con Van Pelt.

-Qué haces Wayne?!-dijo la pelirroja con voz de ultratumba cuando se dio cuenta.

-Lo siento lo siento!- respondió guardando torpemente su teléfono.

Patrick seguía en su mundo de fantasía hasta que Lisbon posó sus labios en su cuello, dándole un agradable escalofrío.

-Voy al baño, ya vuelvo. - sin quererlo ya se encontraba sólo en el medio de la pista sintiéndose fuera de lugar. Fue a inspeccionar la mesa de los chicos, Rigsby y Van Pelt ya habían vuelto a sus lugares.

-Eyy por qué están aquí? - dijo con disimulada molestia mientras se sentaba en su mesa a pesar de no haber sido invitado a hacerlo.

-Pues porque la jefa nos invitó. -dijo Rigsby.

-Oigan, esto se me está yendo de las manos, voy a tener que decirle la verdad antes de que sea peor...-

-Patrick Jane quiere decir la verdad y dejar de engañar? Oye amigo, no lo sé, pero que fuiste tú quien se golpeó la cabeza. - conjeturó Rigsby.

-Yo creo que tienes miedo de tus propios sentimientos. - sentenció Van Pelt.

-Sigo pensando que tuve una gran idea. - decía Wayne agrandado.

-Menos mal, porque habías dicho que era una mala idea y lloraste todo el camino de vuelta al hospital. - otra vez lo delató Cho.

-No, admito que me encanta estar así con Lisbon, pero no es real. No si ella no sabe la verdad... Les repito lo que está pasando con Lisbon es una ilusión, nada más. - hizo una pausa al ver la cara de horror de sus colegas. - está detrás de mí verdad?- temiendo que fuera cierto y que Teresa estuviera escuchando y enterándose de la verdad de la peor manera volteó lentamente...

En sincronía con el movimiento de su cuello Lisbon le asestó un golpe de puño limpio en el medio de la cara haciendo que se tropezara. Acto seguido la morocha se retiró furiosa del lugar. Sus amigos lo miraban con compasión.

-Bueno creo que no quiere dividir la cuenta...- dijo con su sarcasmo que lo caracterizaba, juntó fuerzas y fue a buscarla.

Ya estaba a una cuadra del lugar, así que corrió para alcanzarla.

-Espe-esperaahh... Lisbon... Teresa... Por favor...- dijo poniéndose a la par mientras descansaba sobre sus rodillas, nunca fue lo suyo eso de correr. Lisbon paró la marcha pero no volteó a verlo.

-Creo que no hay nada más de que hablar. -dijo estoica.

-Es que, es un malentendido nada más...-