-0-
Un chico de cabellos bicolores sonrió al encontrarse de frente en el ascensor del hotel con quien menos habría creído, pero a quien sin duda esperaba ver.
- ¿K-Kai? – Rei estaba realmente sorprendido de verlo tan pronto.
A pesar de que ya sabía que participaba en el torneo y que encontrarse con él era inevitable, no podía evitar sorprenderse por su presencia, pero más que nada, de su capacidad de hablarle sin inmutarse, como si hace años no hubieran tenido nada ni se hubieran alejado el uno del otro sin volverse a hablar.
- ¿Qué haces aquí? -preguntó refiriéndose a ese preciso lugar, en ese exacto lugar del hotel donde se quedaba.
-Me hospedo aqui -dijo Kai despreocupadamente, haciéndose a un lado para darle espacio al chico de entrar a su lado.
- ¿Me estas siguiendo? -preguntó sin siquiera pensarlo, soltando lo primero que le venía a la mente.
- ¿Qué? -La expresión de Kai era tan divertida que le molestaba.
Rei se encogió de hombros, no estaba del todo listo para hablar con él de esa manera, dentro de él había un cúmulo de emociones y no sabía cuál predominaba.
-Los chicos pidieron una suite en otro hotel, pero prefiero dormir en la calle a compartir cuarto con ellos otra vez. -Sabía que se refería a Boris y Yuriy-. Así que me ofrecieron una habitación en este pequeño hotel y sonaba mejor que una banca de algún parque.
Rei le miró receloso y después entró al ascensor, de pie junto al ruso que no dejaba de mirarlo, soltó un suspiro. Kai tenía un sentido del humor difícil de comprender, pero a él siempre le sacaba una sonrisa.
Kai relajó la mirada al ver la reacción del pelinegro y este, al darse cuenta de lo que había hecho, volteó su rostro.
-Vi que...- Continuó, aclarando la garganta, intentando actuar con normalidad-. No estás calificando para el equipo ruso.
Kai volvió a sonreír.
-Veo que te tomaste la molestia de mirar mi nombre en la lista.
Rei frunció el ceño, le molestaba porque en parte aquello era cierto.
-No fue a propósito. Tu nombre estaba justo sobre el de Max.
-Por supuesto...- Le miró fijamente, analizándolo.
- ¿Y bien? - insistió.
- ¿Bien qué?
-Siempre es fácil para ti evitar darme una respuesta -gruñó, poniéndose instantáneamente de mal humor.
Ambos se miraron y ahora ni siquiera Kai sonreía.
-Rei...
El aludido no dijo nada, esperando una palabra, pero Kai no dijo nada más.
-Esa es tu respuesta siempre... -La puerta del ascensor se abrió en el piso de Rei, pero antes de que pudiera irse sintió una mano cerrarse en torno a su muñeca, impidiéndole alejarse.
La expresión del ruso decía mucho y al mismo tiempo le costaba entenderlo, era como si dentro de sí estuviera peleando por dejarse llevar por sus emociones, veía como invadían su rostro en ese momento, haciéndole ver como si estuviera a punto de quebrarse, pero también como si estuviera intentando simplemente dejarlo ir, aplicando esa frialdad tan característica de él, para seguir adelante con su orgullo intacto.
Rei le miró, esperando, mientras sentía la rabia crecer nuevamente dentro de él.
- ¿Vas a decir algo o te quedarás callado como siempre?
Siendo sincero, le sorprendía la severidad de Rei. El chino siempre fue de carácter fuerte, pero con él no podía evitar ser dulce y bastante paciente, ahora que se encontraba al lado opuesto de su aprecio era fácil ver su entereza.
-Apostemos -dijo Kai, saliendo del ascensor y recuperando su serenidad-. En la batalla de mañana...
- ¿Qué?
-Mañana lucharás conmigo, Rei.
El chino abrió los ojos, había notado el equipo al que pertenecía Kai, pero lo había olvidado a los pocos minutos, sólo había saltado a su mente que no pertenecía a la alineación rusa como era usual.
- ¿Qué quieres apostar exactamente? -Le miró, escéptico.
-Si yo gano vendrás conmigo después del torneo.
Rei soltó una risa irónica.
-No me interesa Kai -dijo lo más fríamente que pudo.
Para cualquiera aquello podría haber sido tomado como cierto, pero no para Kai. La manera en la que Rei había temblado al verle por primera a vez le decía que estaba mintiendo, mintiéndose a sí mismo, antes que a cualquier otro.
- ¿Qué hay si yo gano? -preguntó de la nada, confirmando lo que acababa de pensar.
-Si tú ganas responderé a todas tus preguntas.
Rei enarcó una ceja.
-Con las respuestas que siempre me das no creo que valga la pena.
-Contestaré a todo lo que quieras saber... de una forma u otra, ganes o pierdas, tendrás las respuestas a todo.
- ¿Por qué crees que todavía me interesa todo eso? ¿O que me interesas tú? -dijo algo desafiante, desde hacía unos minutos algo se había encendido dentro de él y no podía detenerlo -. Si quisieras decirme las cosas no tendrías que inventar todas estas tonterías y simplemente me lo dirías. Por respeto a lo que alguna vez se supone que tuvimos ¿no crees?
Kai sonrió, era experto en notar esas pequeñas cosas en Rei.
-Para empezar, sé que todavía te intereso porqué...- Respondió acercándose en exceso a él, haciéndole retroceder instintivamente.
Mientras que la sonrisa de Kai se ensanchó más al ver esa reacción, los ojos de Rei se abrieron con sorpresa.
-No significa nada, Hiwatari -gruñó, empujándole.
-Sigue diciéndote eso.
El ruso estaba conforme con todo lo que acababa de suceder.
-Y estamos apostando no sólo por las respuestas -continuó sin apartarse-. Si no porque quiero que regreses conmigo.
Lo odiaba tanto, Rei no podía más que observarlo mientras el otro le regresaba la mirada más intensa que jamás le hubiera visto, mientras sentía todo aquello dentro de su pecho de nuevo, golpeándolo y dejándolo desprotegido. Todas sus palabras frías eran un intento para convencerse a sí mismo de que no quería nada de aquello, que no quería a Kai cerca.
-¿Sería tan malo Rei? -volvió a hablar, tan cerca de él, con sus labios casi sobre los suyos-. ¿Sería tan malo volver a estar conmigo y pasar una noche juntos?
- ¿Qué estupideces dices?
-Justo como la última vez. - Insistió-. Nada de palabras lindas.
- ¿Te estas burlando? -Se mordió el labio, intentando no soltar ninguna palabra impropia.
-Jamás me burlaría de algo así.
Rei le miró sorprendido, ver la determinación en los ojos amatistas de Kai le hacía saber que no estaba jugando. Quería que le dejara de ver así, porque si seguía se rendiría y no quería. No quería aceptar que todavía temblaba al verlo y que despertaba en él algo que no podía explicar pero que le atraía de una manera sobrehumana, porque acompañados de esos sentimientos estaba todavía el rencor.
- ¿Cómo puedes pedirme algo así, Kai? -preguntó intentando sonar sereno, empujando casi con delicadeza al otro para que le soltara y se apartara.
Kai sabía que estaba portándose como el idiota más grande del mundo. No podía aparecer así de la nada y pedir aquello que le estaba pidiendo. Pero no podía detenerse. Todo eso le hacía sentir desesperado, necesitaba a Rei, quería estar con él y le apenaba admitirlo, lo quería a su lado a pesar de que el otro no quisiera.
Y quizá ese era uno de esos momentos donde se rendiría a la desesperación.
-Rei... -murmuró, con ese tono de voz que sólo le había escuchado un par de veces, haciendo su cabeza explotar.
El chino podía ver aquello como si estuviera en cámara lenta, sabiendo que estaba a punto de estrellarse, al borde de la desgracia, y no hacía nada. Se estaba dejando llevar.
Sintió la mano de Kai apenas rozar su mejilla, su rostro tan cerca. Cerró los ojos, suspirando, mientras era atrapado entre los brazos del ruso. Se dejó asir, Kai había besado su frente, de la misma forma que le había besado hacía varios años, cuando le prometió que siempre iba a estar a su lado. Como en aquellos tiempos donde todavía creía en él.
Y de la nada todo pareció tan claro y simple.
-Está bien… -dijo en su oído.
Luego se separó y le miró de frente, tomó su rostro entre sus manos y apartó cabellos bicolores que caían en su frente.
-Me acostaré contigo. -Sonrió-. Te usaré, nos divertiremos y olvidaremos todo lo que está pasando entre nosotros, pero mañana me volveré a ir. Justo como tú lo hacías.
Kai sonrió. Era la sonrisa más triste que le había visto nunca. Aquello no le hacía gracia. Pero era la única forma en que podía tenerlo.
-0-
-0-
-0-
Me emociono de escribir cositas de ellos *love* bueno, esto lo escribí hace un tiempo pero ahora que lo vuelvo a leer sólo puedo pensar en lo mucho que los amo.
Ojalá haya personitas leyendo todavía! *Corazones* aprecio los reviews y me hacen saber que siguen ahí jajaja
