CONFUSED

Seimei… Siempre sabía qué hacer, aún cuando la situación se tornara difícil, él tenía un plan o solución y siempre era la correcta. A pesar de los golpes de mamá, él hallaba la respuesta que buscábamos, siempre fue así. Nunca se turbó ante un problema, jamás se sintió confundido.

CONFUSED (CONFUNDIDO)


Sin que Ritsuka pudiese alegar nada, sintió cómo Soubi lo volvía a besar.

El Universitario aprisionó los labios del neko, quien se dejó llevar por el hecho, cerrando los ojos. El chico no se conformaría con simplemente eso y con sus brazos rodeó la cintura del niño, aprisionándolo. Lentamente presionó sus labios para permitir el paso de su lengua dentro de la boca contraria y recorriendo dicha cavidad, sintiendo cómo temblaba ante este hecho. Llevaba ya mucho tiempo besándole y aún él se sonrojaba por el simple tacto, le encantaba verle así: indefenso entre sus brazos.

Lentamente se separaron y esperó hasta que su respiración se normalizara para continuar su camino y dejarlo en su casa, aunque quisiera hacerlo suyo esa misma noche, mas todavía era muy pequeño para ese acto de amor.

-¡Ritsuka-kun!

El grito de Yuiko le vino a sacar de sus pensamientos. La chica le sonrió y tomó de la mano, alegando que se hacía tarde para la escuela. Ella corrió y le arrastró consigo, causando un leve desequilibrio en el chico. Las clases ya estaban empezando cuando entraron en su salón de clases, ambos tomaron sus respectivos lugares.

Para asombro del neko, sobre su pupitre encontró un sobre blanco, mas no quiso abrirlo allí, ya leería el contenido en el receso. Instintivamente miró hacia los lados y no halló a las mellizas en sus lugares, quizás la plática del día anterior les había incomodado y decidieron no presentarse. Hitomi-sensei estaba escribiendo en el pizarrón cuando la puerta se abrió de golpe, dejando ver las siluetas de las Nakayama, quienes pidieron permiso para entrar.

Algo apenadas, tomaron asiento, Ryani llevaba un hermoso vestido corto de color azul celeste, mientras que Ryoko usaba unos pantalones y camisa negra. La menor de las mellizas se sentó molesta y abrió una libreta al azar, empezando a escribir y dibujar en sus páginas, sin prestarle atención a la explicación de la maestra. Por su parte, Ryani sonrió y comenzó a tomar apuntes de acuerdo a lo más importante.

A la mitad de la clase, Hitomi-sensei avisó que se pondrían de acuerdo para realizar la obra de teatro. Los chicos asintieron, esperando perder el resto del día. La tiza en el pizarrón comenzó a escribir el título de la obra: "Romeo y Julieta". Ritsuka bufó, parecía ser que no podían elegir una más melosa. Inmediatamente las chicas comenzaron a pelearse por el papel protagónico.

-¡Yo quiero ser Julieta!

-¿De qué hablas? ¡Yo debo de ser Julieta! ¡Mi cabello es más hermoso que el tuyo!

-¡De ninguna manera! ¡Yo sé actuar y el papel es perfecto para mí!

Prontamente comenzaron un gran escándalo; Yuiko miraba todo sin decir nada, finalmente, una de ellas contempló a la pelirrosa y, sin contener una mirada de malicia, codeó a la que estaba a su lado y susurró algo.

-¡Yo propongo a Yuiko! –gritó con perversidad.

-¡Yo la secundo! –rió la otra.

-¿Ehhh? –Yuiko se sonrojó por el comentario.

Las demás comprendieron que era una buena oportunidad para hacer quedar en ridículo a la chica, quien no controlaba su pánico escénico. La pelirrosa comenzó a temblar ante la sola idea de pararse frente a toda la escuela y representar la escena final de la obra, aquella del beso entre Julieta y Romeo. Yayoi se sonrojó al imaginarse a la chica vestida como una doncella e inmediatamente dijo:

-¡Yuiko es perfecta para el papel!

-¿Ehhh?

-¡Claro, Yuiko-chan! ¡Serás una espléndida Julieta! Y… en vista de que nadie desea el papel… ¡Yo seré tu Romeo!

La chica comenzó a llorar al imaginarse el hecho de tener que besar al chico, quien se deprimió por la reacción. Ritsuka no prestaba atención alguna, no le importaba quién actuara, así que comenzó a escribir "Soubi" en su libreta. Ryoko le miró un momento y sonrió divertida.

-Bien… entonces, ¿a quién eligen para Romeo? –preguntó Hitomi sensei.

-¡Yo propongo a Ritsuka! –gritó la Nakayama.

El neko rompió la punta de su lápiz al escuchar tal propuesta, las chicas se miraron entre sí, mas al recordar que a Yuiko le gustaba el chico, decidieron utilizar eso a su favor. Ryani miró todo sin decir nada, simplemente le sonrió a Yuiko y le dio a entender que todo estaría bien.

-¡Yo secundo la propuesta! –contestó una chica.

-¡Yo también!

-¡Ritsuka se verá tan kawaii como Romeo!

-¡Y en la escena final hay un beso!

-¡Qué envidia!

-¡Pero Yuiko seguro quiere besarle!

Los comentarios de las nekos dejaron estática a Yuiko, quien se sonrojó por el hecho, agachando la mirada, Yayoi miró con odio a Ritsuka, quien se incomodó, iba a negarse cuando vio las lágrimas surgir de su amiga.

-Deberían apenarse por querer lastimar a Yuiko, odio a las personas que se divierten con el sufrir ajeno ¡Esas personas deberían morir! –respondió sumamente molesto.

Los demás le miraron con miedo, incluyendo a Ryani, sólo Ryoko sonrió ante el comentario. Yuiko detuvo su llanto al escuchar cómo le había defendido. Hubo un silencio sepulcral en la habitación.

-R… Rit-Ritsuka-kun… no deberías hablar así a tus compañeros –balbuceó la maestra.

-Lo siento, sensei, pero me molesta ver que desean dañar a Yuiko y no puedo reprimir lo que siento.

-De acuerdo… pero mide tus palabras, bien ¿alguien más para el papel de Romeo?

-Yo seré Romeo –respondió Ritsuka.

Todos le miraron, pues no creían que aceptara, pero a él no le gustaba ver a la pelirrosa llorar. Ya muchas veces le había apoyado cuando se burlaban de ella o la hacían sentir mal y esta no fue la excepción; ella le miró agradecida y él sonrió sinceramente, aunque no comprendió el porqué de su reacción.

-Bien, y… ¿quién se encargará del audio? –preguntó la profesora.

-¡Yo lo haré! –se ofreció un chico.

-Muy bien, pero aún necesitamos de un vocalista que quiera interpretar el tema principal de la obra.

-Propongo a Nakayama Ryoko –respondió Ritsuka, queriéndole devolver al favor a la melliza.

-¡¿Qué?! –fue su respuesta.

-Onee-chan, no veo inconveniente, cantas muy bien… -sonrió Ryani.

-En dado el caso, te propongo como segunda voz –sonrió malvadamente.

-Pe… Pero…

-Tú no cantas tan mal…

Así, se quedaron establecidos los papeles, aunque Ryoko estaba enfadada con la decisión tomada sin consultarle. El resto del día transcurrió con normalidad, cuando empezó el receso, salieron a comer, Yuiko se acercó a Ritsuka, quien caminaba por el pasillo, pensando en la escena final de la obra y los labios de Soubi.

-¡Ritsuka-kun! –gritó entusiasmada.

-Hump –el chico volteó para verla.

-Etto… ¡Arigato! –gritó agachándose- Yuiko lamenta… quiero decir… lamento que hayas tenido que aceptar a la fuerza. Aunque también te agradezco, tú… eres el chico a quien le tengo más… confianza.

La chica balbuceó las últimas palabras, visiblemente sonrojada ante su amor platónico. Ritsuka le miró y sonrió falsamente, queriendo darle seguridad con ello. Yuiko se acercó más a él y, sin que lo pudiera evitar, besó su mejilla, para después sonrojarse e irse corriendo. El neko se quedó unos minutos todavía parado estático, sin comprender muy bien qué había ocurrido. Instintivamente dirigió su mano a la mejilla besada y se sonrojó. Soubi le había dado su primer beso en la boca, pero Yuiko era la primera chica que le besaba.

Puesto que no quería ir a comer a la cafetería, se dirigió a la azotea; comenzó a subir las escaleras, llevando consigo su obento. Al llegar a los últimos escalones, vio cómo la puerta arriba de él se abría de golpe y por ella salía corriendo una chica, llorando amargamente mientras trataba de limpiarse las lágrimas. Debido a que corría muy rápido, no pudo ver su rostro, mas por su cabello descubrió que debía ser una de las Nakayama. Todavía le miró hasta que se perdió de vista y sólo entonces terminó de subir. Ya en la azotea, se sentó tranquilamente en una banca que había, abriendo su almuerzo y comenzando a comer.

Su celular comenzó a vibrar, por lo que supo que tenía un nuevo mensaje. Cuando lo abrió, descubrió que el remitente era Soubi. Lo leyó detenidamente.

"Ritsuka, me gustas.

No me canso de decírtelo.

Aunque no sea tu Combatiente, tú eres mío.

~Chuuuuuuuu

P.D.: Come pasta, ayuda a los besos con lengua, así no te la morderé de nuevo (al menos no tan fuerte)"

El mensaje del Universitario lo hizo sonrojarse y, en voz alta le llamó "Baka", cerrando el celular. Pensó en el ya adulto y no pudo evitar mirar su obento.

-Creo que… mañana traeré pasta –murmuró.

Continuó su almuerzo y sólo entonces su rostro se puso aún más encendido. Los palillos se quedaron en su boca. Cerró los ojos y pensó una y otra vez en los labios de Soubi, aprisionando los suyos.

-¡¡¡BAKA!!! –gritó.

Entonces recordó el sobre que encontrara en la mañana en su pupitre y revisó el contenido de su bolsillo, hallando lo que buscaba. Rompió el papel y adentro halló una pequeña llave dorada, con la letra "B" de un lado y la "L" del otro.

-¿"B" y "L"? –repitió en voz alta.

Dejó el sobre junto a él y una ráfaga de viento se lo llevó unos cuantos metros, el neko corrió a alcanzarle y lo tomó entre sus manos. Levantó el sobre, respirando aliviado, al colocarlo de frente al sol, unas letras se marcaron en el papel. Ritsuka trató de distinguirlas, ya que estaban escritas débilmente con leche o algún otro líquido. Forzó sus ojos a reconocer el contenido del mensaje.

-¿"15 11 9 14 1 23 1-XXI XII-2100"? –repitió.

A la salida de la escuela, Soubi estaba en su lugar de siempre, esperándole pacientemente, cuando llegó a su lado, le vio platicar con Yuiko, quien sonrió y se despidió de los chicos, con una sonrisa en los labios. El neko le miró confundido, observó cómo sacaba un cigarro del bolsillo y trataba de prenderlo.

-¡Soubi! ¿Qué es esto? –preguntó molesto quitándoselo.

-Un cigarro, ¿no los conoces? –respondió tranquilamente.

-¡Baka! ¡Me refiero a que: ¿Qué haces con él?! ¡Te prohibí que fumaras de nuevo!, ¿lo recuerdas? –gritó mientras tiraba el objeto al piso y lo aplastaba con su zapato.

-De acuerdo, lo olvidé, perdón. Me ordenaste no fumar y casi te desobedezco –mencionó suavemente mientras se acercaba hasta llegar a su oreja-. Castígame si lo deseas. Maltrata mi cuerpo.

El neko retrocedió sonrojado ante la propuesta del universitario, quien le sostuvo la mirada fijamente, pero no pudo más y bajó los ojos, admirando el piso. Soubi vio encantado su reacción. Finalmente, él se animó a hablar.

-Yuiko me dijo… que tienes el papel protagonista en "Romeo y Julieta".

-Hai… -tartamudeó sonrojado.

-¿Quieres que practiquemos la escena del beso? –preguntó seductoramente.

Ritsuka le miró con miedo en los ojos y no supo qué decirle, cada palabra del Combatiente le hacía apenarse y justo cuando creía no poder sonrojarse más, él lo hacía posible. Instintivamente metió su mano en el bolsillo de su chaqueta, de donde sacó el sobre ya abierto.

-¿Qué es esto? –preguntó curioso Soubi- Acaso… ¿es una declaración de amor?

-¡No!

-Perdona, me he emocionado… -sonrió divertido.

El chico comenzó a leer el papel que había dentro y vio con curiosidad la llave, que daba hermosos reflejos dorados con los rayos del sol tocándola. Sin mostrar asombro, metió las cosas dentro del sobre y se lo regresó al de primaria, quien lo guardó donde antes. Miró al Universitario, quien sacó su celular y le tomó una foto.

-¡¿Qué haces?! –preguntó algo molesto.

-Tomo un último recuerdo tuyo –respondió.

o0o

Se encontraba en la cama de su cuarto, admirando el blanco del techo, esperando la llegada del chico. Finalmente escuchó pasos afuera y abrió la ventana, él entró lentamente en la habitación, dejando ver sus cabellos de color azabache. Ella se dirigió a la puerta de su cuarto y le puso seguro, para evitar las visitas molestas. Se sentó en el borde de la cama y le miró, él se encontraba de pie, con los brazos cruzados.

-Tardaste en venir… -comentó con tristeza.

-Así que… ¿me extrañaste? –preguntó mirando sus orejas.

-N… No es eso –comentó mientras desviaba la mirada.

-Entonces… no te sonrojes –susurró acortando la distancia entre ambos.

Ella se paró, tratando de esquivarle. Miró divertido la reacción de la chica, quien se paró junto a la ventana y admiró el paisaje frente a sus ojos. Se acercó despacio hasta quedar detrás de ella y le revolvió los cabellos, causando cierto disgusto.

-Ya no soy una pequeña –dijo molesta.

-Lo siento, no puedo evitar recordar a la niñita que una mañana hallé llorando en el parque –respondió burlonamente.

-Y yo… no puedo olvidar lo que hiciste por mí –dijo volteándose para verle de frente-. Por ello, hoy le dejé el sobre en su pupitre.

-¿Alguien te vio?

-Nadie –afirmó segura.

-Perfecto.

-¿Seguro de esto? Sé que él se confundirá y, ¿podrá descifrar el mensaje a tiempo?

-Estoy seguro que así será.

-¿Por qué tienes tanto interés en él?

-Eso no te incumbe.

-De acuerdo, pero recuerda cumplir con tu parte del trato.

-Lo haré mientras cumplas con la tuya.

-No dudes de ello.

Ella le miró fijamente y él sonrió. El juego apenas iniciaba.