†•·.·´¯·.·•Entre Ángeles y Demonios•·.·´¯·.·•†

Dudas

Ya era de mañana. Casi no había podido dormir en toda la noche luego de aquél sueño. Decidió no decirle nada a Sasuke, al menos por ahora. Necesitaba saber si fue un estúpido sueño cualquiera o... o si era algo más que eso.

Luego de desayunar. Por cierto, sin Sasuke. Comenzó a recorrer la casa. Tenía más habitaciones de lo que ella se imaginaba. Encontró un gimnasio, un estudio común y corriente, una biblioteca, una sala de juegos y muchas habitaciones para invitados. Realmente esa casa no era para una sola persona. Tal vez Sasuke vive con alguien más, de solo pensarlo y recordar a cierta pelirroja, le daba escalofríos. Aún recordaba el asunto que tenía que atender el moreno, con Karin. Con solo imaginarse a esa mujer colgada del cuello de Sasuke, le daban ganas de...

.- Bueno, si a eso se le puede llamar mujer – dijo en voz alta con una sonrisa burlona

.- ¿De quién hablas? - susurró una voz detrás de sí, haciéndola pegar un brinco

.- ¡Sasuke! - chilló – eres un tonto, no me asustes de esa forma. Algún día me va a dar un infarto y

todo va a ser culpa tuya – dramatizó cuando pudo reincorporarse.

.- No me digas... - dijo divertido por la actitud de la chica.

.- Pues sí – dijo altanera pasando por su lado con la cabeza en alto, mientras que él dibujaba una sonrisa en su rostro

Lentamente se dirigió a la biblioteca y comenzó a revisar los libros, bajo la mirada curiosa del moreno. Cuando llego a la biblioteca la comenzó a detallar. Una chimenea se encontraba en una de las paredes. Sillones y taburetes forrados en terciopelo negro con detalles en verde se encontraban alrededor de ella. La pared del norte estaba plena de ventanales que daban una hermosa vista de los jardines traseros de la gran casa. La biblioteca tenía estanterías por doquier. Libros de todo tipo, tamaños y colores se encontraban entre ellas. Algunos de ellos se veían antiguos, otros no tanto, y otros que parecían que con solo tocarlos se convertirían en cenizas.

Desde su lugar pudo leer algún que otro libro sobre demonios, otros de mortales, otros que eran en un idioma que ella desconocía. Ero uno entre todos ellos le llamó la atención. Era grande y de un color que no podía ver bien por el polvo. Cuando lo cogió, soplo fuerte haciendo que una nube de tierra quedara suspendida en el aire. La portada del libro era de un color azul metal. Con sus manos recorrió las letras "Náessë Elendil" que resaltaban en color plata.

.- "Todo Ángeles" - la pelirosa le miro interrogante – Eso significa Náessë Elendil, es élfico.

.- ¿Élfico?, pero el libro es una traducción ¿no? - pregunto esperando una respuesta positiva. La respuesta llegó en forma de gruñido, pero de todas formas le sirvió para salir de su duda

.- Habla sobre la jerarquía de ellos, sus fiestas, sus normas... Ya sabes, de todo – dijo cansinamente

.- Quiero leerlo – Sasuke le miro sorprendido. Nunca le había preguntado sobre ángeles, solo preguntó sobre demonios y el le respondió siempre que podía. - Quiero saber algo sobre el mundo en el que vive Naruto – respondió a la pregunta que el ojinegro se estaba formulando

.- Entiendo. Claro que puedes leerlo. Coge lo que quieras, estas en tu casa – dijo amablemente

En ese momento el chico se retiró y dejo a la pelirosa, sentada en un cómodo sillón, leyendo el índice del libro. Las páginas tenían un color amarillento por el tiempo, las hojas sonaban más de lo normal al girarlas y los bordes se notaban ya gastados. Todo lo que leía la asombrada, nada delo que decía ese libro era lo que decía la gente o te decían en el colegio. No, esto contaba la realidad de los ángeles.

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Tan concentrada estaba en lo que leía que no se dio cuenta que ya habían pasado tres horas desde que había entrado en la estancia. Lentamente se irguió, dejando el antiguo libro sobre una pequeña mesilla que se encontraba en frente de la chimenea.

Mientras se acercaba a los grandes ventanales se arregló la falda que se encontraba un poco arremangada. La vista desde los ventanales realmente era preciosa. Los árboles de cerezos, los ciruelos y otros que no sabría identificar. Las flores de todo tipo de colores le daban un aire de jardín de cuento de hadas. Y los caminos de piedra blanca, recorriendo la gran extensión verde que se presentaba ante la chica.

Decidida a ver más de aquél edén, salió de la biblioteca y, perdiéndose unas cuantas veces, llego a la puerta trasera. Cuando vio, sin ningún cristal de por medio, aquella obra de arte recordó al pelinegro. Desde que salió de la biblioteca no había escuchado nada de ruido aparte de sus pisadas y el sonido de agua caer. Se adentro en aquel bello paisaje pensando que, tal vez, el hombre podría estar allí.

A los pocos minutos de caminar se encontró con una fuente de mármol negro en el centro de una especie de círculo de árboles, arbustos y flores de todo tipo de colores. El agua caía dando un sonido relajante. Sin pensarlo, se acercó al tronco de un cerezo y lentamente cayó dormida.

.-¿Te encuentras bien?

.- Sí, tranquila – me dijo con una leve sonrisa, se notaba cansado, y aunque me diga que está bien, se que tiene heridas

.- Espera aquí – dije después de un suspiro – Iré a por algo con que curarte ¿sí?. Por favor, no te muevas de aquí. - casi rogué. Pero es que es muy terco, además de nunca le ha gustado quedarse sin hacer nada por mucho tiempo.

Aún recuerdo como, la vez anterior, aunque le dije que me esperara, se levantó e intentó caminar, si no fuera por que llegué justo a tiempo, hubiera caído al sol. De solo recordarlo me dan escalofríos. Pensar que le pueda pasar algo...

.- Vale – dijo luego de un suspiro resignado, sacándome de mis pensamientos y haciéndome surgir una sonrisa.

Corriendo llegué a la mansión Baker, intenté ingresar haciendo el menos ruido posible. Aún era temprano, más o menos las seis de la mañana, no creo que los criados aún se levanten. De todas formas, mi padre tiene el sueño muy ligero y por ello, normalmente, despierta cuando los cocineros comienzan a preparar el desayuno. Y si quiero pasar inadvertida, sera mejor que sea rápida y silenciosa.

Como un gato llegué a la cocina. Busqué rápidamente donde normalmente dejaban el alcohol, busqué, también un trapo limpio con que limpiar las heridas. Luego de encontrar eso, me dirigí a mi habitación, que se encontraba a unos pocos metros de la de mi padre. Escuche un ruido de la habitación. Pensando que ya me habían pillado, me quede como una momia, estática.

Cuando ya habían pasado unos minutos y me dí cuenta que no era algo para alarmarse y que, seguramente, mi padre, cansado por haber estado hasta casi las cuatro de la madrugada fuera, seguiría durmiendo hasta más entrada la mañana. A veces agradecía las fiestas a las que era invitado mi padre.

Al llegar a mi destino, cogí un viejo pijama y, tan despacio como pude, lo corté. El pijama termino en varios pedazos de seda blanca que servirían para resguardar las heridas. Rápidamente cogí una bolsa de doncella y, metiendo todo dentro, me dirigí hacía la salida del caserón. Pensando en la inmortalidad del cangrejo estaba cuando una criada, amiga mía, me habló.

.- Mi lady, no pensaba encontrarla despierta a estas horas – me dijo con un respeto que, viniendo de alguien a quien consideraba como mi amiga, me incomodaba.

.- Caitlin, no te preocupes. Solo iré a pasear por el pueblo. Ya sabes como me gusta la mañana. Por favor, no le digas a mi padre que he ido al pueblo, dará ordenes para buscarme y quiero solo pasear un rato – mentí lo menos nerviosa que pude

.- Como usted quiera, mi lady, pero por favor, tenga cuidado – expresó tiernamente. Caitlin era una criada de toda la vida en mi familia. Su madre ayudaba en la cocina y ella había sido mi dama de compañía hasta hace unas semanas, cuando pedí no tenerla más. Realmente no lo hice porque no me sintiera bien a su lado, sin duda era la mejor amiga que tenía, habíamos sido amigas desde pequeñas, pero si quería ver a Sasuke necesitaba estar a solas.

Tranquilamente salí de casa, despidiéndome cortésmente de la chica. Cuando ya estaba a una distancia de la casa, eche a correr lo más rápido que pude. Ciertamente me tardé más de lo que tenía previsto y, sabiendo de la escasa paciencia del hombre, dudaba si seguía donde le había dejado.

.- Sasuke... - murmuré cuando le vi detrás del mismo árbol en el que le había encontrado. Una vez cerca de él, me di cuenta que se encontraba sudoroso, con los ojos cerrados y la mandíbula tensa. Asustada me arrodillé al lado de él y comencé a llamarle desesperada, aún no abría los ojos Un suspiro de alivio deje escapar cuando vi aquellos ojos negros devolviéndome la mirada

.- Estoy bien, Ashley – me dijo haciendo que la felicidad volviera a mi cuerpo. Mi nombre en sus labios se escuchaba tan bien, me hacía estremecer con solo escucharlo.

Con cuidado abrí su camisa negra para encontrarme con heridas de diferentes tamaños. Algunas se veían profundas, por esas comencé. Después de un rato, cuando la mayoría de las heridas ya estaban desinfectadas y vendadas, mi pelinegro se volvió hacía mi

.- ¿Ocurre algo? - le pregunté aún en mi tarea

.- Estas preciosa – dijo mientras me miraba a los ojos, con una leve sonrisa en su rostro.

Con la respiración agitada se despertó. Unos ojos azabaches la miraban a su lado. Cuando volvió a la realidad se dio cuenta que era Sasuke quien la miraba, los mismos ojos de su sueño, el mismo hombre de su sueño.

.- ¿Estas bien? - dijo preocupado una vez la pelirosa regulo su respiración

.- Sí, estoy bien. Solo fue un sueño – respondió con una sonrisa intentando sonar firme pero, en realidad, estaba muy preocupada. Su sueño, el de ahora, era una continuación del que tuve por la noche. ¿Cuando pasa que un sueño continúa después de horas de despierta?. Pero ¿quién rayos era Ashley?, tendría que investigarlo más tarde.

.- Bueno – dijo luego de un suspiro. Ciertamente a él no le convencería con su sonrisa, la conocía demasiado bien para saber que algo ocultaba – Karin vendrá por la tarde – avisó – Junto con Suigetsu y algunos otros – agregó cuando una sombra extraña pasó por las esmeraldas de la chica, haciéndole sonreír arrogante

Sabía que Sakura, como él mismo, tenía dudas. Su relación en ese tiempo era de solo amigos. Verdaderamente nunca habían pasado a más, y no es que él no lo deseara. Hacerte adicto, luego dejarlo por un tiempo, y luego volver a verlo, esperando por ti, no hacía las cosas fáciles. Y menos si su adicción era cierta muchacha de cabellos rosas y verde ojos jades. No podía intentar que su relación fuera a más, como en el pasado. En ese tiempo no todo fue como ellos quisieron, no quería que las cosas terminaran así con Sakura.

La pelirosa aún pensaba en su comentario sobre la visita de Karin. No sabía si Sasuke la había nombrado a propósito o sin darse cuenta pero de solo nombrar a esa demonio sus celos salían a flote. Aún seguía pensando en la relación que ellos podrían tener. La pelirroja siempre le trataba con apodos amorosos que, aunque a Sasuke le molestaran, no hacía nada para impedirlos.

.- Sasuke – dijo una vez decidida, sacando de sus pensamientos al moreno – Tú... ¿Tú qué relación tienes con Karin? - dijo nerviosa pero mirándole a los ojos, aquellos dos pozos negros que en un principio mostraron asombro, para luego volver a ser tan indiferentes como siempre.

.- No somos nada, Sakura – contesto. - Estuvimos juntos, note lo negaré. Pero eso ya paso – expresó perdiéndose en las esmeraldas

.- Entonces... ¿con quién estás casado? - dijo mirando la argolla plateada en su mano. Parecía antigua, pero si el la seguía portando era porque aún no olvidaba a la mujer con la que la había intercambiado.

.- ... Con... - más que sorprendido con aquella pregunta, tardo unos segundos en intentar responder. Todo era muy complicado para explicárselo. No sabía realmente que responder, pero decidido a decirle algo, comenzó - ... Con...

El sonido de una campanilla le interrumpió, indicándoles que el almuerzo ya estaba preparado. Ambos mirándose a los ojos, la ojijade soltó un bufido mientras comenzaba su marcha hacia el comedor. El moreno se quedo viendo como desaparecía tras las puertas del final del gran empedrado. La suerte estaba con él. Ahora tendría tiempo para pensar un poco en la respuesta a la pregunta. Lanzó un suspiro de alivio mirando al cielo. Irónico, él, un demonio, suspirando al cielo.

.- Sí, ciertamente es muy irónico – dijo una voz detrás de si, haciendo que el moreno soltara un sonoro bufido – Parece que tienes un pequeño problemita – dijo burlón

.- ¿A sí?, no me había dado cuenta – respondió sarcástico - ¿Qué haces aquí, Naruto?, ¿no deberías estar disfrutando tu vida en el cielo con tu chica? - dijo irritante

.- Hinata esta de viaje. Ha tenido que ir a Venecia por un asunto demonio-mortal. - dijo cabizbajo – Y como no tengo nada que hacer, he venido a visitarte. - dijo con una sonrisa enorme

.- Pues no es momento. Ahora tengo que ir a comer o Sakura vendrá a buscar...

.- ¡¿Sakura-chan?! ¡¿ya vive contigo?! - preguntó atónito, interrumpiendo.

.- Sí, ¿pero podrías dejar de gritar? Si te escucha estaremos metidos en un lío. - dijo seriamente, mientras que el rubio sonreía nervioso

.- ¡Sasuke, tu comida se enfriará! - gritó desde dentro la ojijade

.- ¡Ahora voy! - respondió el pelinegro – Hablamos luego – dijo a su amigo y se dirigió al comedor.

El comedor era grande, sillas de terciopelo verde con adornos en plateado, mesa color caoba oscuro. Las paredes decoradas con pinturas de mujeres y hombres con rasgos similares a los de Sasuke, cabello y ojos negros, pero solo el retrato de una mujer, una bellísima mujer, sentada en la fuentes del jardín, le hizo recordar perfectamente al moreno. Su cabello y ojos, como las demás pinturas, eran de un color tan oscuro como el azabache, pero su cara, a diferencia de los demás, era como la de un ángel, rasgos finos, elegantes. Rasgos que, sin duda, Sasuke había heredado.

.- Era mi madre – dijo cuando la vio mirando el cuadro de la mujer – Mikoto Uchiha

.- Es muy hermosa – dijo aún mirando con adulación el cuadro – Te pareces mucho a ella – mencionó viendo al moreno que se acababa de sentarse

.- Eso dicen. - dijo cansinamente – Sakura, ¿Qué harías si volvieras a ver a Naruto? - preguntó luego de un largo silencio. Si se ponía a pensar en como reaccionaría si viera a su "querido" amigo, quedaría con muchas opciones, por ello prefirió preguntarle directamente y pensar luego si era buena idea que se vieran o no.

.- ¡¿Ver a Naruto?! - exclamó. Sus ojos mostraban asombro y emoción - ¡Dios mio!, lo había olvidado. ¿Puedo verle? Sabes que me encantaría, a veces lo hecho tanto de menos que con solo verle me sentiría feliz – dijo rápidamente, mientras el moreno dibujaba una tierna sonrisa. Así era exactamente como pensaba que reaccionaría, al menos así era su primera opción.

.- Si quieres... Primero hablaré con él ¿sí?

.- Pobre de él si no me quiere ver. Dile que si no viene a visitarme, voy como sea al cielo y lo traigo arrastrando por la oreja hasta aquí – amenazó – Sasuke... ¿puedo ver también a Hinata? - preguntó nuevamente emocionada

.- En este momento no podrás. - respondió haciendo que una mirada triste poseyera a la ojijade – Esta atendiendo un problema en Venecia, por lo que sé. Tal vez en unos días puedas verla – agregó para animarla.

El almuerzo transcurrió sin más imprevistos. Cuando ya habían acabado, un hombre muy pequeño y con una larga barba, vestido con un traje negro, se acercó y retiro los platos. Sakura quedó un poco asombrada pues no sabía que en la casa hubieran sirvientes y ese tipo de cosas. Pero salió de su estupefacción al llegar a la conclusión de que Sasuke no hubiera podido mantener aquella enorme casa, para no decir mansión, en el estado en el que se encontraba ahora, sin ayuda de nadie.

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Ya eran casi las ocho de la tarde. Sasuke se encontraba en la biblioteca leyendo un libro, mientras Sakura, con un lindo vestido lila, que llegaba unos cuantos dedos sobre la rodilla con un escote en V, y unas sandalias del mismo color, caminaba entre los estantes buscando el libro que había estado leyendo aquella mañana.

Sasuke, suponiendo que era lo que buscaba la chica, señaló uno de los estantes más próximos a la chimenea.

.- Cuando el señor Kreim encuentra algún libro fuera de lugar los deja allí – informó con su vista en su libro.

.- Gracias – susurró una vez lo encontró. Ya ubicada en un taburete, al frente del chico, intentó concentrarse pero su vista siempre terminaba en la argolla plateada en la mano del moreno – Sasuke – le llamó - ¿me dirás con quién estás casado? - preguntó con la mirada triste clavada en el suelo.

Pasaban los segundos y el moreno no contestaba. Solo la miraba dubitativo, como queriendo decir algo pero sin poder hacerlo. El silencio tenso inundó la estancia. Sus vistas ahora fijas la una en la otra. Sakura le miraba ansiosa por su respuesta, solo esperaba que no sea lo que ella pensaba. Sasuke, en cambio, solo quería buscar algo con que librarse de mentirle. Y encontró la mejor solución.

.- Eso ya da igual – dijo con voz indiferente – No la conoces ni la podrás conocer nunca, así que ya da igual – dijo zanjando el tema, pero al parecer la ojijade no quedo tranquila con lo dicho

.- Pero... - intento decir, pero justo en ese momento Kreim, el mayordomo, ingresó a la biblioteca avisando que los invitados ya habían llegado.

Sakura se repuso y caminó hacia el vestíbulo sin una mirada más al pelinegro. Ella solo quería saber quien era su esposa, ella solo quería saber si era aquella chica, Ashley, con la que se había casado. Sospechaba que también podía ser Karin, pero dijo que no la conocía. Al menos eso la dejaba más tranquila.

Y hablando de la reina de Roma. Allí estaba, con su pose altanera, esperando ver una cabellera negra salir en cualquier momento. Pero grande fue su decepción cuando vio una mata de cabello rosa y ojos verdes aparecer con una sonrisa desde la biblioteca.

.- Buenas tardes – saludó cordialmente

.- Que gusto volver a verte, Sakura – dijo Suigetsu sonriendo y besando la mano de la nombrada– Este es Juugo, es uno más de nosotros. No es científico pero nos ayuda en lo que puede. Y, bueno... a Karin ya la conoces – dijo sonriendo divertido por las miradas asesinas que se mandaban

.- Un gusto, Juugo-san. Soy Sakura Haruno. - se presentó al gran hombre que se encontraba frente a ella. Dos metros eran pocos para su estatura, cabellos anaranjados y ojos del mismo color resaltaban al lado del, casi, gris pelo de Suigetsu – Karin

.- Sakura – respondió, mientras las ganas de lanzarse contra ella crecían.

El ambiente se puso un poco tenso entre las dos chicas. Esmeraldas contra rubíes. Desde hace un par de meses que las cosas entre ellas eran así. Limitadas a miradas amenazantes y muchas intenciones de sacar celos la una a la otra, siempre estando de por medio Sasuke.

.- Suigetsu, Juugo... Karin – saludo, justamente, el moreno, una vez entro en la estancia. Mirando los ojos de Sakura soltó un suspiro para luego volver a su pose fría e indiferente - ¿Qué ocurre?

.- Bueno, exceptuando esto – dijo apuntando, divertido, a las chicas – La inspección al laboratorio de Orochimaru a acabado. Hemos encontrado algunas cosas que de seguro te gustaran – dijo con una sonrisa de satisfacción a ver que Sasuke tenía su completa atención en el maletín. - ¿Te parece si vamos a tú estudio?

.- Claro, seguidme – dijo mientras se dirigía a las escaleras.

Una vez llegaron, el chico dejo el maletín sobre el escritorio, mientras miraba con mucha atención a Sakura. El moreno siempre se preocupaba de tenerla tras de sí o cerca suyo, eso se podría tachar de normal ya que la chica era mortal y ellos demonios. Pero a él le venía pareciendo algo más que eso.

.- ¿Por que lo haces, Sasuke? - preguntó intrigado con una mueca de satisfacción en su rostro. Al fin había descubierto el secreto que guardaba aquella chica. Realmente no era difícil de comprender, sabiendo de antemano los pasos que daba la "gente con alas"

.- ¿A qué te refieres? - preguntó sin entender al peligris, pero cuando este dirigió una significativa mirada sobre la pelirosa comprendió - ¿Cómo lo sabes? - dijo poniéndose frente a Sakura

.- Es fácil si tengo en cuenta que la gente con alas siempre esta rondando el Hospital y ninguno se ha pasado siquiera a visitarme. Además esta viviendo contigo, aunque eso pueda tener otra razón – dijo mirándolo con suspicacia – Tranquilo. No le haremos nada. - Sasuke le miro desconfiado – Solo si me das un poco de su sangre estaremos los tres callados

.- ¿Quién ha dicho que yo este calla...? - se callo abruptamente la pelirroja cuando un par de ojos dorados y otros negros la miraban amenazantes.

.- ¿Hacemos trato?

Sasuke miro a la pelirosa que se encontraba tras su espalda, aferrada desde que entendió que ellos ya sabían sobre ella. El miedo, a que Sasuke no fuese capaz de detener a tres demonios de nivel 5, comenzó a desaparecer cuando oyó el trato. Era simple, un poco de su sangre por su silencio. Con una mirada decidida fijo sus ojos en los negros del moreno.

.- ¿Segura? - susurró para que solo ella le oyera

.- Sí, es solo un poco, no me pasará nada – dijo con una sonrisa tranquilizadora

.- Vale – dijo a Suigetsu. Este rápidamente abrió el maletín y cogió una jeringuilla. Se acercó al brazo de Sakura pero antes de que pudiera penetrar en la piel interior al codo, la pelirosa le corto

.- No se te ocurra hacerlo así – él la miro curioso mientras que ella continuaba – Ya lo hago yo misma – dijo a la vez que le arrebataba la jeringa de las manos

Con habilidad, sacó sangre sin mostrar ni una expresión de dolor. Cuando termino, cogió un poco de algodón con alcohol que estaba ya preparado. Puso una pequeña tirita en el lugar del que aún salia un poquito de sangre.

.- Ya esta – dijo con una sonrisa, bajo la mirada divertida del peligris y el moreno.

.- Muy bien, doctora Haruno – dijo, a modo de broma, Suigetsu. - Ahora a lo que en realidad veníamos. - dijo mientras sacaba dos pistolas negras.

.- Las habéis encontrado donde Orochimaru ¿no? - Karin asintió con la cabeza – ¿Qué diferencia tienen con las nuestras? - preguntó curioso

.- Son más potentes. Da igual si donde apuntes, el resultado con seres como nosotros siempre es el mismo. Mata el alma – dijo sorprendiendo a todos, ya que ni Karin ni Juugo lo sabían aún – Aquí están las balas – dijo mientras las mostraba. Eran completamente diferentes, dentro de ellas un liquido de color dorado brillaba. - Aún no sabemos muy bien de que esta compuesto, pero encontramos una gran reserva así que tenemos mucho tiempo para encontrarlo

.- Vale, dejame dos aquí. - dijo mirando a Sakura – También quiero dos pistolas más, normales.

.- ¿Para practicar puntería? - dijo recibiendo un gruñido como respuesta. Sacó dos pistolas normales de su maletín y las dejó sobre el escritorio – Vale. Si te llegan a faltar municiones, ya sabes donde encontrarme. Nos vemos, Sasuke – dijo pasando por su lado con el maletín en su mano izquierda

.- Adiós, Sasuke-kun – dijo la pelirroja y rápidamente le dio un beso al moreno bajo la mirada sorprendida de todos los presentes

.- ¡¿Qué haces?! - gritó Sakura cuando pudo salir de la impresión. Sasuke la apartó rápidamente antes que la pelirosa se le lanzara encima, no dijo nada, solo regañó a Karin con la mirada. Esta solo se encogió de hombros y le dedicó una sonrisa de superioridad a la ojiverde – Más te vale no volver a acercarte a él – amenazó, en un susurro, Sakura, cuando esta paso por su lado.

La habitación quedo en silencio. Sasuke miraba a la chica pensativo y Sakura no podía sacar de su mente el beso que le acababan de dar al ojinegro. Cuando fijo su vista en el chico esperando ver alguna expresión de arrepentimiento, solo encontró su rostro de siempre, inexpresivo.

Estaba confundida... ¿Sasuke le había mentido o Karin lo hizo para molestarla?, realmente tenía más puntos a su favor la segunda, pero el moreno no le dijo nada y eso era lo que más le preocupaba.

.- Te lo repito, no somos nada ahora – le recordó el ojinegro

.- Si yo no te digo nada, Sasuke – intentó parecer indiferente, pero al parecer Sasuke la conocía muy bien

.- Sakura

.-Buenas Noches – interrumpió

El chico veía como la pelirosa caminaba hacía la puerta trasera, de seguro iría al cerezo. No entendía por qué no le creía. Vale que estuviera enfadada por la acción de la pelirroja, pero él no tenía la culpa, la culpa era de Karin y solamente de ella. Si solo le pudiera explicar la historia completa Sakura entendería todo, pero si le contaba como empezaba, tendría que contar como acababa. Y era mejor dejarlo así.

.- Hay que ver en que líos me metes, Karin – susurró con molestia

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Caminando por los grandes jardines traseros, se encontraba la chica. Sentada bajo el mismo cerezo en el que se había dormido. El sonido del agua caer la había relajado bastante, al menos ya no pensaba en Sasuke. La luna y las estrellas brillaban en la negra inmensidad haciendo que Sakura se emocionara. Nunca había visto las estrellas tan claramente como ese día. Esa era la gran ventaja de vivir relativamente lejos de la ciudad, sin las luces de los grandes edificios de Tokyo impidiendo ver tal obra.

Perdida en las estrellas que ya habían aparecido en el cielo, no se dio cuenta que ya se le estaba haciendo tarde. Todo estaba completamente oscuro, los árboles y arbustos dificultaban la entrada de la luz desde la casa. Un poco asustada, intentó recordar como había llegado hasta allí. Intentó guiarse por la fuente, pero no encontraba la forma.

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.- Creo que deberías contarle todo

.- No es tan fácil como parece – dijo el moreno nervioso - ¿Qué quieres que le diga?

.- La verdad. Dile de una vez quién era en el pasado, dile lo que pasó. - le persuadió el chico rubio – Si no quieres más problemas con ella, lo mejor es que se lo digas

.- No puedo decírselo. Ya tiene mucho en que pensar como añadirle el pasado

El rubio entendió a su amigo. Aunque él no lo dijese, dudaba, dudaba que la pelirosa pensase que él solo estaba con ella por un recuerdo. Un recuerdo al que Sasuke le tenía mucho cariño, sin duda. Pero Sakura tenía que saber la verdad, si no nunca confiaría en el pelinegro.

.- ¡Sasuke! - gritó una voz desde afuera, parecía asustada.

.- ¿Quién es? - preguntó el ojiazul

.- Es Sakura, Naruto – respondió caminando rápidamente hacia la puerta trasera

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No había tenido otra opción. Llevaba casi media hora intentando salir, pero asustada como estaba no encontraba la salida. Solo atinó a gritar a Sasuke esperando que aún estuviera cerca. Se encontraba hecha un ovillo bajo un ciruelo en una de los lugares más alejados a la casa, con la respiración agitada y abrazándose a si misma.

Sasuke caminaba por el empedrado blanco, entre los árboles y no la encontraba. Esperaba que no estuviera en la parte de más atrás, allí la oscuridad es mucho más densa que en las cercanías de la casa, y aunque para él no había problema,seguramente Sakura estaba muerta de miedo.

Y así fue, la encontró tiritando bajo el árbol, parecía una niña pequeña en aquella posición. Sollozaba y no sabía si aún le había visto. Comenzó a sentir un cosquilleo por los brazos al verla allí, tan indefensa, que solo atinó a abrazarla.

.- Tranquila, ya pasó – le susurró en el oído, mientras ella se abrazaba con más fuerza contra su pecho – Vamos – dijo cargándola en sus brazos y veía como se sonrojaba.

Si hasta ahora tenía dudas sobre si la quería con él por el simple recuerdo del pasado, ahora estaba seguro que no era así. Ella era diferente a Ashley. Ashley no tenía aquella inocencia tan grande que podía ver en los ojos de Sakura. Ojos que en esos momentos se cerraban, mientras la chica apoyaba su cabeza en el pecho del moreno, cayendo en los brazos de Morfeo. Sí, definitivamente Sakura era diferente a Ashley, y por más que intentó lo contrario, termino enamorandose de ella.

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Hola a todos! Creo que ya me había cansado de haceros esperar tanto entre capítulo y capítulo. Me he tardado cinco días en actualizar, mi récord creo. Aunque espero que no os haya defraudado con esto.

Y sí, al fin a aparecido Naruto. Hinata tendrá que esperar un poco, pero ya aparecerá. En la próxima actualización verán que más personajes aparecen. Y saldrá a escena un personaje que sin duda a una de vosotras le encanta, no se si a más pero a una es seguro ;).

Muchas gracias a toda la gente que deja review. Por favor seguid dejando que son un incentivo para escribir más rápido.

Nos leemos,

Sayo!

†•·.·´¯·.·•Älë-Chän •·.·´¯·.·•†