DJJB: Si, haré otra historia de Voldemort, pero no será como ésta, no tendrá romance. Pero estoy pensando en que pareja ponerle, si Hermione o Ginny.

Saffuran: Creo que hubo un problema con la pagina que no llegaban las notificaciones, ni a mí me llegaban.

Pauriddle: Si capaz me odias en este capítulo, me odiarás mas cuando lo termine xD creo que todos me odiarán.

Alguien me preguntó:

"¿Y si yo no quiero ser feliz?

¿Qué hay si quiero ser desdichado?"

Yo le contesté Sé desdichado, ¡si eso te hace feliz!

XXXXXXXXXXXXXX

Una lechuza pasó cerca ululando mientras una brisa fría recorría el lugar haciendo que las hojas de los arboles se movieran truculentamente. Pudiendo pasar bien desapercibida por una película de terror, Hermione tragó saliva.

Le era sencillamente imposible poder articular palabra. El hombre tampoco hablaba y tenía sus ojos fijos en Voldemort. El mago oscuro por el contrario, sonreía, como si aquello no hubiese excedido sus expectativas. Hermione volteó su vista a él totalmente asombrada, quería saber que le daba tanta seguridad y quería descubrir el por qué detrás de esa mirada sarcástica y burlona.

Arceus en cambio no sonreía, su expresión era de absoluto odio y desprecio. No se había movido ni un centímetro y no parecía prestarle la menor atención a Hermione.

-Muy bien. Estás aquí ¿Que pretendes hacer ahora?- preguntó Voldemort acentuando su sonrisa sardónica.

Arceus movió un poco su cabeza sin dejar de observarlo; pero no respondió. Hermione tembló. Ese hombre le daba un terrible mal presentimiento, realmente le propinaba pánico.

- Tengo una idea…- continuó Voldemort- Quizás tu adorado padre ya ha muerto ¿cierto? Y has venido a vengarlo…-

Los ojos de Arceus brillaron por unos segundos, pero siguió sin responder. Voldemort soltó una carcajada.

- Eso sería muy irónico… ¿no piensas lo mismo?... Vienes aquí a vengarte de alguien a quien le diste la espalda para obedecer a su enemigo- volvió a reír

Hermione notó como Arceus cerraba su mano en un puño. Su odio se incrementó si era posible. Dio un paso al frente, pero Voldemort lo miró con burla como si se tratara de un insecto insignificante.

- Mi padre ha muerto- dijo con gravedad después de unos segundos de extrema tensión.

Hermione notó una punzada en el costado y como su cerebro parecía haberse quedado en coma. Había pasado tanto tiempo y aun así, podía notar como una tristeza se iba apoderando de su corazón. Fharland muerto, no podía ser, había perdido frente a Voldemort por fin. No se sentía culpable por sentirse así, al fin y al cabo había tenido cierto contacto con ese mago, habían entablado conversaciones durante días, y después de esa abrupta y dramática despedida, había tenido una mísera esperanza real de que pudiera salvarse.

Hermione estaba tan sumida en sus pensamientos que no notó que Arceus la miraba fijamente. Tembló visiblemente y se sintió tonta al mostrar tanta debilidad y miedo, pero el hombre no parecía interesado en darse cuenta de esos detalles puesto que ni había parpadeado.

- Y tú eres Hermione Granger- afirmó con un tono más suave. Hermione no sabía si asentir o no. Fharland hizo un ademán de sonrisa- Mi padre me habló de ti, dijo que le hubiese gustado verte una vez más-

El corazón de Hermione dio un salto tan brusco que pensó que su camisa se había movido. Evitó mirar a Voldemort y mantenerse indiferente.

-¿Cuando murió?- quiso saber la bruja

- Hace dos semanas- le respondió. Miró hacia Voldemort nuevamente – Supongo que no pensaste que viviera tanto después de lo que le hiciste-

Voldemort chasqueó la lengua e hizo un movimiento con la mano como quien evitando un tema particularmente amargo – Me lo imaginé, pero dudaba que llegara a sobrevivir, sin embargo me sorprendió que lo soportara durante más de cinco años. Vaya… debió sufrir mucho-

Hermione se estremeció ante el tono empleado por Voldemort al decir aquello. Arceus lo miró fijamente como tratando de absorber el significado de sus palabras. Sonrió con crueldad después de unos segundos.

- Lo vas a pagar… lord Voldemort. Vas a pagarlo con sangre- aseguró con voz ronca

- Dudo que puedas hacer gran cosa contra mí, ni Fharland pudo, muchos menos lo harás tú, patético mocoso- le espetó Voldemort

-No tengo intenciones de luchar contra ti por ahora… pero verás como llegará el momento en el cual te arrepentirás de haberte atrevido a masacrar a mi familia. Haré que lo sientas en carne propia-

Hermione tembló y notó como sus manos se enfriaban. Voldemort en cambio seguía sonriendo, pero la bruja notó como la mano donde sostenía su varita iba levantándose apuntando a Arceus. El mago no se inmutó, solo volteó hacia Hermione una vez más.

-Le prometí a mi padre que no te tocaría ni cabello-dijo mientras volvía a sonreír- Pero no sé si cumplirlo-

-Ten mucho cuidado con esas amenazas- le recriminó Hermione mientras notaba como Voldemort avanzaba un paso y se colocaba más cerca del mago.

-Lo cumplas o no, no importará porque acabaré contigo en este preciso momento- gruño Voldemort furioso.

Arceus asintió mientras seguía sonriendo- Si yo fuera tú, me preocuparía mucho más por las personas que tienes en tu mansión. Nunca se sabe quién puede terminar traicionándote ¿No crees?-

Voldemort abrió los ojos estupefacto - ¿Quién de mis filas podría querer ayudar a una piltrafa como tú? Das pena, muchacho, siempre la has dado- le espetó con asco.

-Por supuesto, es muy fácil asegurar eso cuando eres joven… me dejé manipular por ti una vez. Eso trajo la muerte de mi madre y la de mi padre actualmente. Pero verás como ahora todo será al contrario-

Voldemort blandió su varita expulsando a Arceus unos metros de donde ellos estaban, cayendo al suelo con un estrepito. El mago se puso en pie con parsimonia sacudiendo la tierra de su camisa. Pero sonrió nuevamente sin sacar su varita.

- La lucha no será aquí. Aún me faltan unas cuantas acciones que hacer antes de nuestra batalla- le explicó

Voldemort entrecerró los ojos mientras de la punta de su varita salía una larga tira de fuego. Arceus la miró y sonriendo se dio la vuelta mientras iba caminando. Hermione no podía creer lo que veía, de verdad el hombre pensaba irse así como así. Pensó en gritarle a Voldemort que lo detuviera, pero le parecía absurdo puesto que el mago oscuro había empuñado su varita y la tira de fuego golpeó a Arceus en la espalda.

Hermione se estremeció al ver un hilo de humo salir de la espalda del hombre mientras éste se enderezaba y dejaba de caminar. La blanca camisa estaba quemada por la mitad y podía verse una quemadura en linea recta en el centro de la espalda del mago. Pero lo que más llamó la atención de la bruja fue darse cuenta que esa no era la única marca en la piel. Había al menos una docena de escalofriantes cicatrices plasmadas en ella.

La bruja dio un paso atrás, la imagen le daba escalofríos. Voldemort en cambio no parecía darle importancia porque sus facciones estaban inundadas de ira y el instinto asesino se reflejaba en sus rojos ojos.

Los ojos de Arceus en cambio, relampaguearon al darse la vuelta y mirar a Voldemort, pasó su mano por su hombro bajando hasta su brazo tocándolo suavemente. Pero antes de que alguno alcanzara a decir algo, el hombre había desaparecido.

-¿Debería estar preocupada?- preguntó Hermione muy nerviosa.

Voldemort estaba dándole la espalda al frente suyo. Se quedó unos instantes en silencio mientras se giraba para encararla- No- dijo con fuerza, pero Hermione pudo notar su duda.

-Si ese hombre es una amenaza real, yo debería saberlo, deberíamos tomar cartas en el asunto y solucionarlo- le espetó Hermione

-¿Crees que no me encargaré del problema? Sinceramente, Hermione, a veces pienso que no tienes idea de con quién tratas- le dijo furioso mientras caminaba de regreso por donde había venido.

Hermione lo siguió sin saber que más decir. Caminaron en silencio mientras la oscuridad del bosque desaparecía al hacerse menos frondoso. Por fin los primeros rayos de sol les pegaron en la cara y pudieron ver la mansión más allá. Voldemort cruzó el jardín a grandes zancadas y entró en el lobby seguido de Hermione. Ésta lo tomó del brazo de repente.

- ¿Por qué estás tan molesto conmigo?- preguntó

-No pasa nada, Hermione- dijo mientras se soltaba bruscamente del agarre de la chica y subía las escaleras. Hermione se le quedó mirando estupefacta ¿ahora que le ocurría?

Siguió por el mismo camino dispuesta a ir a su habitación, esperaba que su hija se encontrara allá durmiendo, estaba rogando porque Vanessa hubiese regresado y estuviera allí con ella. Abrió la puerta y vio a Rania dormida en su cama con una expresión inocente y relajada en su rostro. Pero la escena no tranquilizó a Hermione puesto que no veía a Vanessa en ninguna parte. Molesta, salió de la habitación y volteó hacia el pasillo donde se encontraba el despacho de Voldemort, honestamente no sabía si él se hallaba allí y no estaba segura de querer ir a verlo.

Suspiró y se encaminó hacia allá ignorando su orgullo. Tocó la puerta y entró. Voldemort estaba sentado en su sillón observando el fuego, volteó su cabeza al escucharla entrar.

- Hermione, necesito que me dejes tranquilo- le dijo mientras volvía a centrar sus ojos en la chimenea.

La chica se le acercó y se arrodilló en el suelo cerca de su butaca, Voldemort no la miró, se limitó a ignorarla.

- ¿Qué ocurre? ¿He hecho algo?- preguntó la bruja despacio.

Voldemort no respondió. Hermione suspiró- ¿Es por lo que ha dicho ese hombre sobre Fharland? Porque tú sabes que eso ya no significa nada para mí, es pasado, tú eres…-

Los ojos de Voldemort se desviaron hacia ella e hizo una mueca de desprecio- ¡Eso no tiene nada que ver!-

- ¿Entonces qué es?- cuestionó de nuevo Hermione.

Voldemort se puso en pie – Vete, Hermione… vete- le dijo furioso mientras apuntaba con su mano hacia la puerta.

Hermione se le quedó viendo durante unos segundos, estaba sorprendida por esa actitud. Sin embargo el hombre parecía bastante molesto por lo cual Hermione no quiso tentar a su suerte y salió por la puerta cerrándola de un portazo. Corrió hasta la habitación de su hija y abrió la puerta envuelta en lágrimas.

- ¡Por dios, Hermione ¿Que ha pasado?!- escuchó la voz de Vanessa.

Levantó la vista y vio a la chica acercarse a ella y poner sus manos en su cara-¡¿Qué pasa?!- preguntó con histeria

- No pasa nada. Voldemort… él…- le respondió la bruja

- Bueno dudo que lo hayan matado o algo así… entonces ¿qué te ha hecho ahora?- preguntó nuevamente mientras la ayudaba a sentarse un sofá. Hermione le contó todo en voz baja para no despertar a su hija. Cuando terminó Vanessa parecía muy sorprendida.

-¿Con que el hijo de Fharland? Parece peligroso- comentó mirando hacia la cama

- Bueno sin duda me ha causado más miedo que el mismo padre y eso ya es decir bastante-

-Sí, y por la forma en que hablas de él, de Fharland, quiero decir, parece que lo que menos le tenías era miedo- observó Vanessa.

Hermione la miró estupefacta, no podía creer que estuviera comentando ese tipo de cosas- Ese no es el tema de lo que estamos discutiendo-

-Bueno has sido tú quien lo ha mencionado con esa voz- se defendió la chica.

-No voy a negar que me afectó mucho su muerte, no me lo termino de creer…. ¡Espera! ¿Crees que sea por eso que Voldemort actúa así conmigo? ¿Se habrá dado cuenta?- preguntó exaltándose.

Vanessa abrió los ojos - ¿Él? ¿Darse cuenta de esas cosas? No- aseguró frunciendo los labios- Creo que es bastante fácil saber porque está así, Hermione-

Hermione se quedó con la boca abierta- Me parece ofensivo que tu sepas y yo no- admitió con sorna.

- Bueno por lo que tú cuentas, ese tal Arceus hizo varias amenazas directas ¿No piensas que el señor oscuro está, digamos… preocupado por eso?- comentó dudosa, como buscando las palabras correctas para soltar aquello.

Hermione le sonrió, aun después de tanto tiempo, la chica no se atrevía a llamar a Voldemort por su nombre- ¿Preocupado? ¿Por qué? Han sido muy pocas las veces en que lo he visto preocupado-

Vanessa enrojeció- Bueno quizás, si… lo que quiero decir es que tal vez si se esté algo inquieto por esas amenazas, contra ti… y su hija…-

Hermione se quedó un momento en blanco- Es posible- aceptó después de unos segundos- De todas formas no habría manera de averiguarlo-

Vanessa frunció el entrecejo- Podrías preguntárselo…-

Hermione apretó los labios- No estoy segura que me admita algo como eso. Lo intentaré… supongo-

Vanessa sonrió, siempre le había llamado la atención la grandísima falta de empatía de Voldemort hacia cualquier emoción humana. Se volteó hacia la cuna donde dormía plácidamente la niña de cinco años.

- Rania parece estar inconsciente ¿qué harás ahora?- le preguntó

- Iré a ver a Voldemort, necesitamos hablar ¿Por qué? ¿Qué quieres hacer tu?-

Vanessa parecía avergonzada pero se recuperó- Quisiera hablar con Draco también, está abajo haciendo guardia-

Hermione levantó una ceja- Aún sigo pensando que puedes conseguir alguien mejor- le dijo mientras caminaban juntas hacia la puerta- Pero es tu elección por supuesto- añadió rápidamente al ver la expresión de la chica.

Vanessa sonrió – Gracias ¿nos veremos en un rato? Yo estaré abajo-

Hermione asintió mientras se despedían y cada una tomaba un rumbo diferente. La bruja llegó hasta el despacho de Voldemort y entró. Estaba vacío y pobremente iluminado. La chica se quedó de pie sin moverse, hacía solo un rato que había estado allí y Voldemort ya se había ido. Caminó por el lugar y se quedó viendo por una de las grandes ventanas que decoraban la habitación, el fuego de la chimenea le daba una agradable sensación. Ya estaba empezando a anochecer y Hermione no pude evitar pensar en aquel hombre y en el parecido que tenía con Fharland.

No podía explicarlo, pero sentía un nudo en el estomago al recordar a Fharland. Asimilar que hubiese muerto, a pesar de que había intentado asesinarla existían muchas otras razones para añorarlo, no importaba cuantos años hubiesen pasado desde entonces.

Las palabras de Arceus todavía resonaban en sus oídos, Fharland le había pedido que no le hiciera daño, que le hubiese gustado verla una vez más. Era imposible no emocionarse y exaltarse con eso. Quizás Vanessa se había equivocado, tal vez Voldemort si se hubiese percatado. El solo pensar en esa posibilidad le provocó un ataque de ansiedad. No quería sembrar dudas en la mente del mago, ella lo amaba a él y eran este tipo de situaciones las que lograban que ella ratificara sus sentimientos.

Hermione suspiró y se sobresaltó al sentir unos fuertes brazos tomarla de la cintura y jalarla hacia atrás. Volteó rápidamente como si no supiera quien hacía eso. Voldemort la miró curioso- ¿Qué haces aquí?- preguntó en voz baja

- Buscándote- le respondió con simpleza

- Yo te encontré ¿Qué necesitas?

Hermione bufó. Odiaba que Voldemort le preguntara que necesitaba cada vez que lo buscaba. Pero no importaba cuantas veces se lo dijera, el mago insistía en preguntárselo constantemente. Se dio la vuelta y se colocó de frente a él.

-Quiero saber ¿Que está sucediendo? Lo de hace un momento…- empezó a decir Hermione, no podía creer que después de que la hubiese echado de su despacho de esa manera tan agresiva actuara como si nada hubiese ocurrido.

El mago ladeó su cabeza, la tomó de la mano y la condujo hasta su butaca. Se sentó en ella y acomodó a Hermione en sus piernas. Empezó a acariciarla mientras sus ojos la observaban con deseo. Pero Hermione no iba a dejar pasar el tema por alto. Tomó sus manos y las sujetó. Voldemort la miró interrogante, pero no dijo nada. Al cabo de unos instantes gruñó.

- Me he dejado llevar, Hermione, es todo- le respondió.

¿Te has dejado llevar por qué? ¿Qué pasó? Necesito saberlo-

Voldemort negó con la cabeza- No llenaré tu cabeza de preocupaciones. Tú puedes estar tranquila, ese es mi trabajo. Darte tranquilidad y hacerte feliz, de lo demás me ocupo yo-

Hermione miró hacia un lado y pudo ver la imagen de Vanessa apuntándola con un dedo exclamado un "Te lo dije". No pudo evitar reírse pensando en eso. Voldemort levantó una ceja y miró hacia donde Hermione tenía clavada la vista, frunció el entrecejo y detalló a la chica- Creo que deberías dormir un poco- sugirió.

Hermione lo golpeó suavemente en el hombro mientras le sonreía y se acercaba para besarlo. Voldemort la recibió mientras la estrechaba con sus brazos. La bruja pasó sus manos por el pecho del hombre acariciando.

- ¿Qué pensarías de uno de tus mortífagos que se emparejara con una hija de muggles?- preguntó de pronto Hermione.

Voldemort la miró fríamente- Pueden hacer lo que lo quieran-

Hermione se quedó con la boca abierta, eso realmente no se lo esperaba – Pensé que no lo permitirías- confesó

- Sería decepcionante. No acepto que magos y brujas de sangre pura se entremezclen con muggles o sangres sucias. Pero tampoco tengo el tiempo ni el interés de ocuparme de ese tipo de situaciones tan innecesarias- le explicó Voldemort.

-Entonces… si te dijera que ahora mismo tienes un valioso mortífago relacionándose con una hija de muggles… ¿qué harías?-

Voldemort ladeó su cabeza curioso, pero en sus ojos había todo tipo de emociones y ninguna era agradable de prever - ¿Un valioso mortifago? ¿Quién es?-

-¡No puedo decirte eso! Podrías matarlos… te conozco- se escandalizó Hermione- Mejor olvídalo-

-¿Olvidarlo? Si no me lo dices ahora, lo averiguaré- la voz de Voldemort era suave e indiferente, pero Hermione no estaba segura si algo peor se escondía entre ella. Se arrepentía de haber sacado el tema pero no tenía más opción que contarle sino podría averiguar todo y sería mucho peor.

-Bueno digamos que Vanessa tiene cierto interés en Draco Malfoy- Hermione tuvo que usar todo su autocontrol para no reírse puesto que Voldemort había optado una expresión incrédula y sorprendida al mismo tiempo mientras se echaba hacia atrás pegando la espalda contra el respaldo de la butaca.

- Absurdo. Siempre te dije desde el principio que esa chica tenía ciertos problemas mentales- le dijo en respuesta.

- No es verdad, eso solo que la odias porque es hija de muggles y…-

- Porque me obligaste a salvarle la vida, ahora mismo no estarías aburriéndome con estos temas si me hubieses dejado acabar con ella- Voldemort se removió poniendo mala cara.

- Solo quiero saber tu opinión porque ese interés es reciproco- lo interrumpió la bruja

- ¿Ah sí? Pensé que habías dicho un valioso mortifago, Draco es lo más inútil que pudiste encontrar. Que su padre se encargue de eso, no tengo interés, Hermione-

- Ah, bien, pues entonces yo no tengo nada que ver, que sean felices…- dijo Hermione mientras se ponía en pie con una sonrisa.

Voldemort la miraba estupefacto- ¿Y antes tenías algo que ver entre ellos?-

- No, pero si tú te ponías en contra, pues… tenía que encontrar la manera de tranquilizarte y convencerte-

El mago sonrió con ironía- Pues tendrías que haberte esforzado demasiado-

Hermione se le acercó y lo besó nuevamente- Estoy consciente, vayamos a dormir, estoy exhausta-

Voldemort asintió mientras también se ponía en pie y se arreglaba la túnica. El fuego de la chimenea se apagó y ambos salieron por la puerta. Los pasillos estaban iluminados y en completo silencio. Hermione tomó a Voldemort de la mano y caminaron mientras hablaban pero un grito desgarrador se escuchó en la mansión. Ambos se miraron durante unos segundos y se quedaron de piedra esperando escuchar algo más que les diera una pista de lo que estaba sucediendo. Volvieron a escucharse más gritos y notaron como el suelo vibraba bajos sus pies. Ambos salieron corriendo en dirección a la habitación de Rania. Voldemort abrió la puerta y suspiró cuando vio que la niña seguía durmiendo sin darse cuenta de nada. Cerró la puerta y lanzó un hechizo en ella al mismo tiempo que se escuchaban más gritos de angustia.

- Parece que viene del jardín- le dijo Hermione mientras volvían a correr. No le hacía falta pensar mucho que estaba sucediendo, estaba segura que Arceus estaba detrás de ese nuevo ataque. Pero no lograba explicarse cómo podía entrar tan fácilmente en la mansión y causar caos. A menos que tuviera un espía, que era algo que de por sí, él mismo había prácticamente admitido.

Llegaron hasta los terrenos y Voldemort la haló rápidamente hacia su izquierda. Un hechizo le había pasado cerca y Hermione vislumbró dos figuras luchando un poco más delante de ellos. Una horda de mortífagos aparecían de la nada dispuestos a atacar a los agresores que no parecían percibir que el lugar se llenaba de magos y brujas enmascarados.

Voldemort y Hermione avanzaron con paso rápido llegando hasta las dos personas y Hermione se dio cuenta horrorizada que eran Draco y Vanessa, ambos luchaban encarnizadamente.

- ¿Ahora qué? Esto si no lo voy a tolerar, Hermione- dijo Voldemort con fastidio como si estuviera presenciando una clásica pelea de novios.

-¿Qué estás diciendo? ¡Esto es serio! - Hermione le dio un empujón, no podía creer que fuera tan ciego.

-Si no me hubieses contado lo que pasaba entre esos dos, quizás te hubiese creído. Voy a regresar- Voldemort hizo un movimiento y los mortífagos perplejos abandonaron el lugar desapareciendo en el acto, dejando solos a Draco y Vanessa que parecían desear herirse con más vehemencia puesto la batalla se hacía cada vez más cruda.

- ¡Te digo que es serio! ¡Debes detenerlos!- exclamó Hermione mirando hacia el mago con desesperación.

- No pasará nada, Hermione. Déjalos, ya se solucionará…-

-¡Avada Kedavra!-

Voldemort y Hermione se dieron la vuelta con los ojos abiertos al momento que veían salir como en cámara lenta, el chorro de luz verde de la varita de Vanessa e impactar a Draco en el pecho mientras éste salía despedido y quedaba tendido en la hierba con los ojos abiertos y sin vida.

XXXXXXXXXXXXXX

O.o