Steve siempre había tenido la idea de que el dinero era una cruel necesidad. Recordaba los años de su infancia llena de carencias, pero como le había dicho a Tony, fue feliz con lo poco que su madre pudo darle. Estaba convencido de que lo más importante en la vida no se compraba con dinero, y sin embargo ahora tenía que aceptar que tenía sus ventajas el tener un nombre tan influyente y poderoso gracias al dinero. Por ejemplo ahora mismo que estaba jugando a la pelota con Clint, Sam y Rhodey bajo un agradable clima en un amplio pastizal que Tony había alquilado en el Parque del Puente de Brooklyn. Steve estuvo seguro de que Tony había cambiado el Central Park por éste para darle un gusto también a él, siempre fue su favorito.

Todavía estaba sorprendido por la dedicación que Tony prodigaba a los niños. Nunca imaginó que fuera del tipo paternal, pero allí estaba, meneando muñecos de felpa frente a los gemelos en su cochecito, al pendiente de Nat y Bruce que jugaban con legos de colores (era impresionante ver lo que Bruce podía hacer ahora que estaba seguro de no ser regañado por ser inteligente). Steve entendía el vacío que también existía en Tony con respecto a las infancias difíciles; conoció a Howard y tampoco podía imaginarlo cuidando y mimando a un pequeño Tony, que seguramente creció amando más a sus niñeras que a sus propios padres. Creía que Tony no rompería el legado, pero era muy agradable ver cuánto se había equivocado. Tal vez en un futuro Tony decidiera ser padre de verdad…

Thor y Vision se unieron al juego de pelota en cuanto aprendieron lo básico. Steve se encontró disfrutando también a los pequeños, escucharlos reír, quejarse, discutir con sus vocecitas infantiles y ser simplemente niños. Seguía siendo doloroso saber las infancias difíciles por las que todos atravesaron; incluso era un poco incómodo ver a Vision tratando de comprender cómo era ser un niño e intentando comportarse como tal, y Thor, que al parecer no tenía carencias emocionales desastrosas, pero había algo que no terminaba de gustarle. Les tomaba la mano o se abrazaba a Tony con cautela, casi pidiendo permiso. Era extraño porque en todo lo demás seguía siendo un niño seguro y fuerte.

Durante el resto del paseo Steve estuvo muy al pendiente de Sam. El niño no había dormido muy bien a pesar de que no se separó del rubio en lo que restó de noche después de su pesadilla. No quiso contarle la pesadilla, y Steve no presionó, pero podía tener una idea. Desde que conoció a Sam le impresionó su alegre personalidad y el hecho de que siempre tenía una franca sonrisa hasta en los momentos más álgidos; quizá era que gracias a las terapias de veteranos había superado no sólo lo que pasó como agente especial del ejército, sino también lo que había pasado en su infancia. Sam tuvo la desgracia de crecer en un barrio peligroso y de ver morir a sus padres asesinados, dejándolo en una profunda depresión dónde se imaginaba que ellos seguían vivos (por eso decía que quería volver con su mamá). Fue desgarrador para Steve saberlo por el archivo y se sintió culpable por nunca tocar el tema con el que era uno de sus mejores amigos.

Cuando Clint terminó con una rodilla raspada decidieron que era mejor tomar el almuerzo. Fue el llanto de Pietro lo que provocó que Steve saliera de sus cavilaciones. Miró a Tony que lo miraba a él con la misma expresión de perplejidad. ¡Pietro estaba llorando! No que fuera lindo que llorara, pero era reconfortante que lo hiciera sin estar en peligro inminente: estaba reclamando atención.

Tony se apresuró a tomarlo del cochecito mientras los demás niños seguían comiendo emparedados de queso, mirando atentamente y un poco confundidos que el bebé llorara así. Wanda frunció el ceño adorablemente sin escupir el chupete en forma de abejita que succionaba alegremente.

—Ok, pequeño… Cuéntale a Tony qué te sucede…

—Tony, dejando a un lado que no nos entiende, ¡es un bebé! Tal vez necesite un pañal nuevo— dijo Steve

Rhodey se levantó rápidamente para coger la pañalera y acercarla a Tony. Tony sopesó el trasero de Pietro (que lloraba con más fuerza y ya se estaba poniendo colorado) y negó con la cabeza.

—No, no está pesado ni oloroso. Acaban de comer… Creo que le siguen doliendo las encías— concluyó Tony sacando una de las mordederas especiales con gel para la dentición que habían comprado antes de llegar al parque. Se acomodó a Pietro en el regazo y puso la mordedera en su boquita. El bebé gimoteó unos momentos más, pero pronto dejó de hacerlo y sus regordetas manitas movieron el juguete pediátrico para friccionar a su gusto en su boquita. Tenía ya varios dientes de distintos tamaños, y los molares eran los más molestos para los pequeños, según había leído Tony.

—Esto es genial— dijo el millonario con una sonrisa—. ¿Te das cuenta, Steve? Lloró para llamar nuestra atención— agregó limpiando las lágrimitas que todavía resbalaban por los gordos mofletes del pequeñín. Pietro eran tan bonito y adorable como su gemela.

—Espero que Wanda aprenda a hacerlo pronto también— respondió el soldado acariciando la cabecita de la bebé. Wanda sonrió y balbuceó moviendo el chupete y babeando. Steve creyó escuchar un "ciano" en el balbuceo.

—Steve, Steve, Steve, Steve… ¡¿Nos compras un helado?!—. Clint rebotaba como pelota, todo sucio y despeinado, señalando al hombre que se acercaba con un carrito de helados, tras él ya venía otro (seguramente viendo una gran oportunidad de venta con todos esos chiquillos) con un montón de globos de colores— ¡Y un globo!

El castañito ya estaba corriendo en dirección a los hombres cuando Steve lo detuvo —ahora sí— de la playera para que no saliera disparado a los vendedores. El rubio iba a decirle que no saliera corriendo sin supervisión, pero Clint borró su enorme sonrisa.

—¿Por favor?— pidió casi suplicando.

—Espera un momento, Clint— le dijo Steve con una sonrisa amable para darle a entender que no estaba molesto con su arrebatado comportamiento. Luego miró a Tony interrogativamente.

—No lo sé. Se supone que Happy estaba vigilando. Yo me encargo— respondió Tony mirando las caritas ilusionadas de los más pequeños (excepto Vision que miraba más bien curioso y no ansioso). Sin soltar a Pietro se levantó del pasto y se acercó al par de hombres.

Steve vio que hablaba con ellos y luego miraba hacia dónde Happy esperaba en la camioneta. Por alguna razón le dio mala espina al rubio. Se suponía que tendrían el campo para ello solos y nunca pensaron en los vendedores ambulantes. Todavía sostenía a Clint que seguía dando saltitos esperando que lo soltara para echar a correr a los globos y helados.

Entonces Tony regresó con ambos hombres detrás de él.

—Happy habló con ellos, está bien— dijo con una sonrisa tranquilizadora— ¿Quién quiere helado?

Los niños saltaron felices y Steve al fin soltó a Clint. Todos escogieron barquillos aunque Tony decidió que los bebés tendrían mini paletas heladas y por supuesto la broma obligada sobre Capi-paleta. Steve no hizo el mayor caso a las bromas de Tony, estaba más pendiente de los hombres, por alguna razón se le hacían familiares…

Un estruendoso "pop" le hizo casi saltar. Thor había reventado su globo cuando lo abrazó, porque tenía pintado el rostro de Iron Man, tal vez pensó que era como el oso de peluche de Bruce. Pero Thor se rió a carcajadas.

—¡Otro!— gritó muy contento.

Fue el día del globero sin duda. Cada vez que Thor tomaba un globo lo reventaba, pronto siguieron los demás, los bebés reían adorablemente desde el cochecito, intentando reventar los suyos, pero no podían por supuesto. La escena eran tan increíblemente hilarante y tierna que Steve terminó agradeciendo la presencia de los vendedores, quizá comenzaba a volverse un poco sobreprotector.

Además, ver a Tony divirtiéndose también como un niño le hacía sonreír, era como si Tony estuviera recreando su propia infancia convirtiéndola en algo mejor.


Cuando llegaron a la torre fue obligatorio otro baño, porque todos estaban sudorosos, llenos de tierra y pasto y manchas de helado. Steve seguía sin entender cómo Bruce se las arreglaba para ensuciarse tanto, parecía que su helado había sido comido por su ropa y no por su boquita.

Esta vez los adultos no se metieron con ellos al jacuzzi, pero de todos modos terminaron mojados de pies a cabeza por los juegos de los niños. Thor había conservado un globo y le divertía mucho ver cómo Vision lo alzaba en el aire y lo lanzaba a distintas direcciones para que los demás lo atraparan.

Sí, definitivamente nunca iba a arrepentirse de haber aceptado cuidar a esos diablillos junto a Tony. No sabían cuánto duraría, o si Helen tendría algún avance pronto, pero por ahora esto era genial.

Decidieron ver una otra película animada en la sala. Sólo Bruce y Nat la vieron, porque los demás prefirieron seguir jugando ahora con sus juguetes. Steve y Tony decidían qué harían para la cena mientras Tony acomodaba a los bebés en el corralito, limpios y frescos y muy cansados para seguir el ritmo de sus compañeros ya habían sucumbido a la siesta.

Fue entonces que la voz de Friday interrumpió el momento.

Señor Stark, debo informarle que hay una llamada de emergencia del director Fury. Creí prudente que la tomara en el estudio.

—Sí, es lo mejor. Gracias, Fri, voy enseguida.

—¿Crees que Helen haya descubierto algo?— preguntó Steve.

—No lo creo, hubiera llamado ella. Así lo acordamos. No tardo— respondió Tony un poco preocupado.

Steve le miró marcharse y luego sonrió cuando vio que Nat y Bruce ya estaban dormidos en el sillón aunque el ruido de los demás no era precisamente bajo. Se preguntó entonces de qué maneras había afectado la regresión en los niños. Él habría supuesto que Nat se acercaría más a Clint si es que, como él y Tony habían supuesto, tenían algún atisbo de su forma adulta, pero Nat se había pegado a Bruce, como si ese atisbo le dijera que su yo adulta estaba enamorada de Bruce; lo protegía ferozmente y odiaba separarse de él aunque fuera un momento. Era una lástima que Bruce adulto tuviera tanto miedo, casi igual que el pequeño Bruce.

Y también pensó en Vision. El androide no era muy emocional tampoco como adulto, pero sin duda todos se habían dado cuenta de su apego a Wanda (Sam siempre los molestaba). Ahora no era muy distinto, Steve se había dado cuenta de cómo a veces miraba a la bebé… bueno, muchas veces la miraba. ¿Qué pasaría si trajeran a Laura o a Jane?

Suspirando, Steve colocó una manta sobre Nat y Bruce y acomodó a "Oso Tony", como Bruce había bautizado a su peluche ya que Tony le llamaba a él Osito Brucie, entre ambos niños.

—Pep, esto es urgente. Cancela todo y ven al penthouse lo más rápido posible.

Tony venía ya y no se mostraba relajado. Traía el teléfono en la oreja y cuando miró a Steve lo hizo con una mueca más preocupada. Colgó el teléfono.

—¿Qué sucede?— preguntó Steve ya también contagiado con esa preocupación.

—Lo que Fury temía, por supuesto. Hay una emergencia en Jersey. Tenemos que ir, Pep se encargará de los niños.

Steve se mordió los labios.

—¿SHIELD no puede…?

—No. No es algo que pueda controlarse con los agentes solamente. Al parecer son bichos gigantes… repugnantes, según Fury— explicó Tony, luego se obligó a sonreír y se giró a los niños que todavía estaban despiertos—. ¡Hey, niños! Tía Pepper vendrá pronto, ella les hará la cena y ustedes se portarán muy bien con ella, ¿de acuerdo?

Clint, Sam, Rhodey, Thor y Vision dejaron de jugar y los miraron confundidos.

—¿A dónde van?— preguntó Sam mirando a Steve.

—¿Recuerdan que Tony y yo somos superhéroes? Bueno, pues tenemos que ir a hacer cosas de superhéroes. Espero que aquí también sea así— explicó Steve con los ojos puestos en Rhodey. El niño asintió solemnemente, ahora él estaría a cargo.

—¡Yo quiero ir!— exclamó Thor y se acercó a Tony para pegarse a sus piernas.

Tony ya casi no se sorprendía de que Thor se le pegara tanto, pero aún así…

—Thor, no podemos llevarlos.

—Tengo a Mjolnir, y soy fuerte— suplicó Thor. Ese comportamiento alertó a los dos adultos, que se miraron un momento.

Tony suspiró finalmente y se acuclilló para quedar a la altura del pequeño dios.

—Thor, sé que eres fuerte, pero Mjolnir es de plástico, no es suficiente…

—¡Padre nunca me deja ir! Siempre me deja solo. Loki dice que Padre no me quiere porque soy un bruto estúpido, pero yo quiero demostrarle que no es cierto, sé luchar...

Y ahí estaba la razón por la que Thor se pegaba a ellos como lapa: no tenía el cariño de su padre, quizás nunca lo abrazaba o acariciaba, tal vez buscando aprobación. Por supuesto, pensó Tony molesto, Odín eran un rey guerrero sin tiempo para mimar un poco a su hijo… o hijos si involucraba a Loki también.

—Thor— dijo de pronto Jimmy—. Si nos quedamos aquí tenemos que proteger a los más pequeños y a los bebés, también a tía Pepper.

Eso hizo vacilar a Thor y Steve le sonrió muy orgulloso a Jimmy.

—Ya escuchaste, mi pequeño dios, ustedes están a cargo de cuidar que nada le pase Bruce, Nat y los gemelos, y a tía Pepper, por supuesto— dijo Tony acariciando la cabecita de Thor. Y casi se le hace un nudo en la garganta cuando vio la expresión de Thor al haberlo llamado "mi pequeño dios" y acariciarlo. Lo entendía, él hubiera dado mucho por ver a Howard demostrado su cariño aunque fuera un poquito cuando era niño.

El elevador se abrió de pronto y Pepper entró apresurada.

—¿Están todos bien?

—Sí, tenemos que irnos ya— contestó Tony volviendo a ser Tony.

Steve asintió y los cinco niños que estaban despiertos y Pepper vieron partir rápidamente a Iron Man desde la atalaya de la torre, y tras él un pequeño quinjet dónde seguramente Steve ya estaba poniéndose al Capitán América encima.

—¡WOW!— exclamó Clint muy emocionado al verlos, entonces saltó como ocurriéndosele una idea— ¡Voy por mi arco y mis flechas! ¡Hay que cuidar a los bebés y a tía Pepper!

Pepper le vio salir corriendo con una sonrisa cariñosa, que se amplió cuando Jimmy y Sam agarraron sus pistolas de juguete, Thor a Mjolnir de plástico y Vision se elevó sobre el corralito de los bebés. Parecían que se lo tomaron muy en serio, y eso era muy bueno para ella.

—Friday, creo que traeremos comida de uno de los restaurantes de la torre. Llama a Happy. Y cualquier cosa que suceda con Tony y Steve, hazmelo saber enseguida.

Por supuesto, señorita Potts.


Había pasado casi media hora, los niños estaban comiendo tortitas sin soltar sus armas de juguete. Nat, Bruce y los gemelos seguían dormidos y Pepper no quiso despertarlos, ya comerían después o el hambre les despertaría. Ella miraba desde su tablet lo poco que los medios de comunicación podrían decir de la batalla. Al menos no se veía tan mal, las criaturas, que parecían mini dinosaurios (Pepper ya no se preguntaba cómo demonios aparecían esa clase de cosas en la Tierra) no se acercaban a la gente que SHIELD había evacuado primero, pero estaban haciendo un gran alboroto rompiendo calles y edificios.

Thor se le acercó de pronto muy curioso, con las mejillas llenas y miró las imágenes.

—¡Son lindworms*!— exclamó muy sorprendido.

—¿Son qué?— inquirió Pepper.

—Comen cadáveres, o ganado. Mamá siempre nos dice a Loki y a mí que no nos acerquemos, no hacen daño a las personas, pero son feos— explicó Thor.

—Dice la leyenda que son mitad dragones y mitad serpientes— comentó Vision desde encima del corralito, de dónde no se había despegado más que para recoger algunas tortitas.

—No es una leyenda, ¡ahí están!— refutó Thor.

—Espera, Thor— interrumpió Pepper un poco asustada— ¿Estás diciendo que estas criaturas son de Asgard?

—Sí. Loki una vez intentó domesticar uno que encontramos cerca de las piras funerarias. Mamá nos regañó y Padre casi me mata porque expuse a Loki al peligro. Pero fue su culpa, es muy travieso.

—Ok. Friday, comunicame con Tony o Steve, de prisa…

—Yo creo no— dijo una sedosa voz y entonces las luces se apagaron un momento antes de volver a encenderse. Pero no eran las luces del penthouse, era una luz que expulsaba el dueño de esa voz.

Pepper se levantó del sillón como un resorte y los niños se pusieron en alerta.

—¿Qué…?— preguntó Pepper con un hilo de voz.

El hombre frente a ella, de cabellos largos negros peinados hacia atrás, y una armadura que sólo podía relacionar con la de Thor, sonreía casi malignamente, le pareció.

—Sugiero que no te muevas, mujer— dijo el hombre—. Sólo vengo por algo que necesito. Por alguien, mejor dicho— agregó mirando a Thor, que ya fruncía el ceño y sostenía el martillo de juguete.

—No vas a tocar a ninguno de ellos. Friday…

—Ah, ah. Respuesta equivocada. Si tengo que pasar por sobre estas insignificantes criaturas, incluyéndote, lo haré.

El hombre intentó dar un paso, Pepper puso a los niños tras ella, aunque ellos intentaban zafarse y luchar. La mujer rogaba porque Friday ya hubiera alertado a Tony y a Steve.

Y justo cuando el hombre dio un paso, un rugido se escuchó.

—¡¿Pero qué…?!— exclamó el hombre cuando mini Hulk se precipitó hacia él, derribandolo por la espalda.

—¡Nadie lastima a familia de Buce!— exclamó el pequeño verde.

Y fue el detonante. Los niños pasaron por debajo de los brazos de Pepper y con gritos de guerra se lanzaron al hombre. Pepper estaba en shock. Las flechitas con punta de goma se pegaban al cuerpo del hombre, el ruido de Mjolnir de plástico era incesante, las balas de goma de los juguetes de Sam y Jimmy rebotaban en su cara, y entonces el hombre gritó, porque Nat ya estaba también encima de él, mordiéndole una mejilla (que era lo único que la niña encontró viable para morder).

Sin saber si reír o llorar, Pepper corrió hacía el corralito. Vio a Vision debatiéndose entre ir a atacar al hombre o proteger a los gemelos, que ya estaban despiertos y balbuceaban con horror.

—Ve a por él— le dijo Pepper decidida. Vision no se lo pensó, voló hacia el hombre justo cuando éste gruñía incorporándose, empujando a los pequeños.

Pepper tomó a los gemelos y entonces ellos comenzaron a llorar, pero contrario a lo que imaginó, los niños se aferraron a ella. Wanda alzó los bracitos y entonces el hombre se estrelló contra una pared en medio de la enorme cantidad de energía que Wanda soltó.

Nat, astuta como ella sola, recogió una de las cuerdas con las que habían jugado a saltar en el parque.

—¡Vision!— gritó la niña. Mini Vision la entendió enseguida e hizo flotar al hombre. Clint, Rhodey y Sam no lo pensaron mucho y ayudaron a la niña a envolverlo con la cuerda— ¡Sus manos!— volvió a gritar Nat cuando éste ya estaba alzando las manos, de dónde salía la luz. Luz que se apagó cuando Hulk bebé las envolvió, provocando un chillido doloroso del hombre.

Pepper ya no vio nada y se alarmó muchísimo, los bebés no dejaba de llorar pero se aferraban a ella todavía, y entonces…

—¡Maldita bestia verde!— gritó el hombre. Mala idea, pensó Pepper.

—¡Él no es una bestia, Glupyy**!— escuchó la vocecita de Natasha. Y entonces un golpe…el ruidito gracioso que hacía el martillo de Thor… y nada más.

Lo único que ahora se escuchaba era la respiración agitada de Pepper y los gimoteos de los bebés.

La luz se encendió de pronto.

Señorita Potts, he avisado ya al señor Stark y al Capitán Rogers.

Pero Pepper casi no escuchó a Friday, la escena frente a ella la tenía bocabierta.

El hombre yacía en el suelo, de espaldas e inconsciente. Sam y Jimmy seguían apuntándolo con las pistolas. Clint tenía el arco tensado con una flecha, Thor miraba con el ceño muy, muy fruncido al hombre pero sin soltar el martillo (que estaba un poco chueco), Vision flotaba sobre él, mini Hulk apretaba sus puños verdes y gruñía muy bajito, y Nat estaba junto a él, mirando horrible al hombre.

—Dios mío— balbuceó la mujer, que tuvo que ir a sentarse en el sillón con los gemelos en brazos para no desmayarse. Esos niños eran Los Vengadores.

—¿Estás bien, tía Pepper?— preguntó Jimmy mirándola.

—Yo…— se interrumpió cuando Pietro balbuceó y se removió. Pepper lo dejó en el suelo por instinto y el niño comenzó a gatear… Sí, eran Los Vengadores, pensó Pepper con una enorme sonrisa cuando el bebé, una vez llegado al hombre, le golpeó la espalda con mucha velocidad aunque sin mucha fuerza.

Clint comenzó a reírse del acto de Pietro, y entonces Jimmy le siguió y luego Sam. Hulk sonrió mostrando sus grandes dientes blancos.

—Bebé aplasta— dijo.

Natasha se rió también. Vision ladeó la cabecita, y cuando vio reír a los demás, sonrió encantadoramente. El único que no encontraba graciosa la situación fue Thor, que ahora miraba muy curioso al hombre.

—Creo que lo conozco— dijo de pronto.

Fue en ese momento que Iron Man aterrizó en el penthouse, en un apretado abrazo con Steve ya que él no podía volar. Pepper alzó una ceja ante eso. Ambos se separaron como si el contacto del otro les quemara y corrieron para ver el espectáculo.

—Loki— masculló Tony entre dientes.

Fue un alivio que Clint comenzara con el alboroto en cuanto los vieron, pensó Pepper. Si ese era Loki, no sabía que reacción tendría Thor.

—¡Tony! ¡Steve! ¡Defendimos a los bebés y a tía Pepper!

—¡Sólo a tía Pepper!— gritó Sam también— ¡Los gemelos ayudaron!

—¡Somos superhéroes!— exclamó Jimmy muy contento.

—¡Aplastar hombe malo!— gritó mini Hulk.

—¡Vision fue impresionante! ¡Y Bruce verde! ¡Y todos ayudamos!— agregó Nat también muy contenta, lo que era muy lindo de ver.

—¡Nat fue muy lista!— también gritó Vision, otra cosa muy impresionante.

Tony y Steve los miraron y luego a Pepper, y luego entre ellos y finalmente a Thor, que no se había movido, intentando reconocer a Loki.

Eso iba a ser otro gran problema, pensaron los adultos.


* lindworms: son criaturas del folklore escandinavo que rondan los cementerios para comer cadáveres.

**Glupyy: Estúpido, del ruso.

¡Hola!

Me disculpo por la tardanza pero ya está aquí el capítulo. Les digo de una vez que no todo es lo que parece con respecto a Loki Ü

Espero que les haya gustado y mil gracias por sus comentarios y sus alertas. Me hacen más que feliz!

Un enorme abrazo y gracias de nuevo por dejarme comentarios. Me cuentan qué les pareció. ¡Besos!

Rwana.