A/N: Y bueeeeno, antes de entrar a la escuela tenía que poner al menos un capítulo mas (?) así que aquí lo dejo. Puse más notas al final, espero les guste :D
Vibrantes ojos color verde agua asomaron a través de cansados párpados. Sousuke soltó un gruñido y pestañeó varias veces, acostumbrándose a la luz.
Escuchó una risita y pronto se encontró con un alegre castaño a medio vestir.
"Veo que ya despertaste. Buenos días."
"Buenos días. ¿Qué hora es?" preguntó Sousuke, alcanzando su celular para encontrar la respuesta a su interrogante. Al mismo tiempo, Makoto respondió:
"Son las 10."
Sousuke soltó un quejido. El viernes por la noche, Makoto había tenido que cuidar a sus hermanos de nuevo, así que había ido a visitarlo. Cuando los señores Tachibana llegaron y encontraron a sus hijos pasándola bien con otro muchacho —que sorprendentemente no era Haru— habían estado tan encantados que lo invitaron a cenar. Sousuke no pudo decir que no; y al final, terminó quedándose a "dormir".
—Porque en verdad, dormir fue lo que menos hicieron—.
Por eso mismo, le sorprendía que Makoto tuviese tanta energía. Sousuke al menos podía irse a su casa y descansar un rato más; pero Makoto había quedado de salir con sus amigos ese día.
Pensando en eso, el pelinegro se incorporó y se talló los ojos mientras Makoto tarareaba y se movía de un lado a otro, arreglándose. Conforme fue despertando, Sousuke se percató de que Makoto estaba usando algo que le parecía bastante familiar.
"¿Esa es mi camiseta?"
Makoto lo miró distraídamente.
"Ah, sí. ¿Te molesta?"
Sousuke volvió a recostarse, entrelazando sus dedos detrás de su nuca. La camiseta era azul marino, lisa y de cuello tipo polo. Le sentaba bien a Makoto.
"Nah, quédatela. De todas formas, la luces mejor que yo," sonrió seductor. "Además, usar la camiseta de tu novio es de lo más sexy que puede existir."
Makoto rio, acercándose. Estaba ligeramente sonrojado. Colocó sus manos en la cintura.
"¿Soy tu novio?"
Sousuke se incorporó en la cama y lo rodeó con sus brazos, atrayéndolo hacia sí con algo de brusquedad.
"No sé. ¿Quieres serlo?"
La sonrisa de Makoto se ensanchó y se inclinó para besarlo.
"Sí, me gustaría."
Nagisa, Rei y Haru esperaban afuera del acuario. No era de sorprenderse que Makoto fuese algo impuntual, puesto que a menudo las tareas que sus padres le encargaban lo retrasaban un poco. Nagisa parloteaba sobre lo mucho que sentía que "Rin-chan" no hubiese podido asistir por sus prácticas de natación. Haru sólo asentía ausentemente —él también lo sentía.
Rei, que comenzaba a integrarse al grupo, notó el aura decaída de Haru e intentó cambiar el tema. Gracias al Cielo, Makoto llegó justo a tiempo para distraer al rubio.
"¡Mako-chaaaan!" exclamó, saludándolo mientras el castaño se aproximaba. Makoto sonrió.
"Disculpen la tardanza, tuve que atender a Ren y a Ran," se disculpó. Haru clavó sus ojos en él. Últimamente había un deje de nerviosismo cuando Makoto usaba esa clase de excusas. Era muy leve, casi imperceptible, pero Haru lo conocía desde hace años y sabía leerlo a la perfección.
"Buenas tardes, Makoto-san," saludó Rei.
"Esa camisa no es tuya," dijo Haru, escudriñándole. Makoto palideció.
"¡¿Eh?!"
"La he visto antes," siguió. Acarició su barbilla en un gesto pensativo; "pero no recuerdo de quién es."
"Uhhh... ¡¿Será del enamorado secreto de Mako-chan?!" inquirió Nagisa pícaramente. Makoto no había pensado que Haru fuese tan observador —en efecto, Sousuke había estado usando la misma camisa el día en que lo amenazó. Pero se habían visto por tan poco tiempo, y Haru había estado tan conmocionado, que Makoto no pensó que lo recordaría.
Gran error. ¿No había aprendido de su lección con Kisumi?
Makoto se rascó la nuca y rio nerviosamente.
"¿Qué dicen? Es sólo una camisa. Muchas personas pueden tener una igual."
"Si tú lo dices," Haru dejó el tema por la paz. Tarde o temprano recordaría dónde la había visto antes.
Makoto cambió el tema y entraron al acuario.
"¡¿En verdad tienes que irte?!" había reclamado Momo con lágrimas en los ojos ese viernes por la noche. Nitori suspiró mientras cerraba su maleta, sintiendo algo de compasión.
"Sólo será un fin de semana, Momo-kun. Vas a estar bien."
"P-pero... Habrá una reunión familiar el sábado, y estará mi hermano, y si está mi hermano, ¡Gou-chan estará con él!" profirió Momo. No estaba seguro de poder resistirlo sin el apoyo de Nitori.
Éste último lo miró con empatía.
"Lo sé, y lo siento pero... es el cumpleaños 90 de mi abuela materna. Toda la familia se va a reunir en Osaka. Tengo que ir."
"Entiendo," se resignó Momo, cabizbajo. "Pero senpai... mensajéame seguido, ¿sí?"
Nitori sonrió. Le dio unas palmaditas en la cabeza cariñosamente, lo que causó que Momo se ruborizara un poco.
"Lo haré. Te mandaré fotos de la fiesta."
Momo sonrió tímidamente.
"Buen viaje, senpai."
Nitori asintió, tomó su maleta y salió. Sin embargo, antes de irse...
"¡Sé fuerte, Momo-kun! Yo sé que tú puedes resistirlo. ¡Ánimo!"
Y sí, esas palabras le habían dado aliento. Sin embargo, estando en la reunión todo era más difícil. Más cuando toda la familia estaba fascinada con Gou, y le decían a Seijuro lo afortunado que era. Y vaya que lo era.
Momo exhaló deprimido, evitando verlos. De pronto, su celular vibró.
Nitori Ai te ha enviado una imagen
Nitori Ai te ha enviado una imagen
Nitori Ai te ha enviado una imagen
Nitori Ai te ha enviado una imagen
Nitori Ai: La estamos pasando muy bien. Espero que tu tambien. Animo, Momo-kun! ;)
Nitori había cumplido su promesa. Momo sonrió.
Imágenes
Momo hizo clic en la carpeta. Dentro de ella había unas cuantas carpetas más.
fotos
tonterias
Cosas lindas
Asegurarse de que no había nadie cerca era algo estúpido, puesto que estaba solo en su cuarto, pero lo hizo de todas formas antes de abrir la última carpeta. Otras carpetas más se desplegaron frente a él.
Gou-chan
PYUNSUKE!1!1!11
otros insectos
trabajos de la ESCUELA (estodefinitivamentenoespornoALEJATE)
trabajos de la escuela2
Su celular estaba conectado a su laptop por medio del cable USB, y Momo seleccionó las fotos que Nitori le había mandado el fin de semana. Había unas pocas de paisajes; pero la mayoría eran de él en Osaka, o de él con parientes que Momo no conocía, pero en todas salía sonriente y lindo, muy lindo, tan lindo que por alguna extraña razón Momo había sentido la necesidad de guardarlas para él.
Copió las imágenes. Iba a necesitar una nueva carpeta.
Ai-senpai
Momo pegó las imágenes y cerró su laptop.
El domingo por la noche, Nitori fue recibido cálidamente por Momo.
"¡Regresaste, senpai!" gritó cuando el mayor entró al cuarto, rodeándolo con sus brazos. Nitori devolvió el abrazo, algo cansado.
"Sí," afirmó. Momo lo apretaba tan fuerte que lo estaba estrangulando. "Vaya, Momo-kun, ni siquiera me fui tanto tiempo..." farfulló.
Momo lo soltó.
"Lo sé, pero igual te extrañé," dijo con franqueza. Nitori no pudo evitar mirarlo con ternura.
"Yo también te extrañé," admitió. "Oh, ¡y mira lo que vi por allá!" Buscó en uno de las bolsas de su maleta y sacó un llavero de un escarabajo, mostrándoselo a Momo. "Es un llavero muy raro, pero me acordé de ti..."
Los ojos de Momo destellaron y el color tiñó sus mejillas.
"¡PYUNSUKE!" admiró el llavero con devoción. Era tan perfecto, idéntico a su escarabajo de mascota, y el hecho de que Nitori se lo había dado...
"¿Te gusta?" inquirió el mayor, deleitándose con la expresión de felicidad de Momo. Era lindo verlo tan alegre después de como lo había visto cuando rompieron su corazón.
Momo parpadeó y miró a Nitori.
"¡¿Bromeas?! ¡Es perfecto, senpai!" exclamó con fervor, volviendo a abrazarlo.
"Me alegra que te guste," Nitori respondió honestamente, cerrando los ojos y regocijándose en un gesto que duró un poco más de lo necesario para ser considerado amistoso.
Semana 7.
El ciclo escolar se acercaba a su fin; y con ello los exámenes y las admisiones a las universidades. Haru ya había sido llamado con el director y con el psicólogo de la escuela por no entregar el formulario de orientación vocacional, donde los estudiantes escribían sus preferencias de carreras y universidades. No obstante, hizo caso omiso, argumentando que se tomaría un año sabático. Por lo pronto lo que le preocupaba era su examen de inglés, ya que era pésimo y necesitaba mantener su beca.
Por suerte, Rin se había ofrecido a ayudarlo esa tarde. Él también tenía exámenes y para colmo, debía practicar más para las nacionales —las cuales ya estaban a la vuelta de la esquina—, así que le había avisado a Haruka de antemano que no se verían mucho esa semana. Incluso le había pedido permiso a Amakata de faltar a la terapia. Haru, sintiéndose desmotivado porque Rin no iría e indispuesto a contestar las preguntas de Amakata, se refugió bajo la misma excusa de la escuela, sin que Rin lo supiera o éste lo regañaría.
Mientras Haru buscaba su libro de inglés y Rin se quejaba del desorden que tenía en su cuarto, el formulario en blanco capturó su atención.
"¿Qué es esto?" cuestionó, tomándolo entre sus manos.
"Ah, es la cosa esa de orientación vocacional," respondió Haru con acritud.
"Sí, ya veo, y está vacía," sentenció Rin, serio y ligeramente paternal. Haru puso los ojos en blanco.
"No te pongas en tu modo 'soy el Capitán y tienes que obedecerme' conmigo."
"¿Y qué vas a hacer cuando termines la escuela?" retó el pelirrojo. Haru se encogió de hombros.
"Nada," respondió con naturalidad. "Me tomaré un año sabático para pensarlo. Mis papás están de acuerdo, con esto de la 'depresión'," suspiró.
"¡No puedes hacer eso!" le reclamó Rin. Haru lo miró entre sorprendido y huraño.
"¿Por qué no?"
Rin tomó una gran bocanada de aire. Estaba comenzando a irritarse, así que se calmó.
"Te atrasarás. Haru, tienes mucho potencial, no puedes perder el tiempo así."
"¿Potencial?"
"¡Estuviste en las regionales!" vociferó Rin. Él mismo se sorprendió de la intensidad de su voz, mas no podía evitarlo. "Y la vez que te vi nadar, ¡eres excelente! ¡No puedes dejar que el tiempo se te vaya así! Si vuelves a entrenar pronto todavía puedes—"
"Rin, no." Haru lo interrumpió firmemente. Su expresión era sombría e intimidante, sus ojos gélidos. "Yo ya dejé la natación. Ahora, ¿vas a ayudarme con el inglés o no?"
Rin lo miró, adusto. Haru devolvió la mirada fulminante. Parecía una competencia, hasta que Rin cedió.
"Bueno, pero tengo una condición."
"Si es volver a nadar—"
"No es eso. Haru, yo no voy a decidir por ti."
Haru parpadeó. Pasó saliva, Rin estaba muy serio.
"Bien. Dime."
"Prométeme que pensarás sobre tu futuro y que escogerás algo pronto. Lo que sea, lo que tú quieras, pero llenarás ese formulario lo más pronto posible."
Haru desvió la mirada. Rin en verdad estaba preocupado por ello. Haru no quería enfrentar su indecisión, pero no podía posponerlo para siempre...
"Ok," aceptó con reticencia.
Rin esbozó una pequeña sonrisa. Abrieron el libro de inglés y le explicó lo mejor que pudo. A ratos se desesperaba porque Haru no comprendía, y Haru se desesperaba porque Rin lo hacía. Sin embargo, para el final de la asesoría muchas de las dudas de Haru habían sido aclaradas, aunque según Rin, "todavía tenía una pronunciación horrible."
Mientras Rin revisaba la última lección que Haru había hecho, el pelinegro tomó un marcador y se puso a dibujar ausentemente en su muñeca —no sentía ansiedad de lastimarse en ese momento, pero ya se le había vuelto costumbre—; y entonces Rin lo vio y le arrebató el marcador, y Haruka repeló pero fue silenciado por un beso, y una risita lo traicionó cuando Rin escribió en su brazo algo que Haru no entendió muy bien y tuvo que confirmar en el diccionario después, porque Rin estaba demasiado avergonzado para traducirlo.
I'm really in love with you. You're my soulmate.(1)
Y Haru sintió sus mejillas arder cuando entendió el mensaje completo, después de que Rin se había ido.
Nanase Haruka, 17 años, diagnosticado con depresión severa.
Haru frunció el ceño, frustrado. Tachó las palabras recién escritas. Ese no era su estilo.
Escribo esto porque Amakata-sensei me pidió que lo hiciera.
Bueno, eso... no sonaba tan mal. Era simple, sí, y seguramente no inspiraría ningún best-seller, pero sonaba más como él.
Rin me preguntó sobre el maquillaje el otro día.
No supe qué contestar
ahsdjkdkdkdkkdkkdahaaaaaaaaaa
Haru apretó los puños y dio un golpe en su escritorio. Ya sentía las ideas acumularse en su cabeza, pero una parte de sí no quería soltarlas por miedo a lo que los demás pensaran de él. De pronto recordó lo que Amakata le había dicho, que "sólo fuera él" y que podía enseñárselo —o no hacerlo, en su defecto— a quien quisiera, y decidió dejarse llevar.
...no supe qué contestar porque tenía miedo a que me viera como realmente soy y le pareciera tan desagradable que no quisiera estar conmigo nunca más. Rin, el maquillaje es una máscara para ocultar lo que en verdad soy; para que lo que siento en mi interior —negronegronegro— combine con mi exterior.
De todas formas, ¿qué puedo ofrecer yo? No tengo nada. No tengo un sueño, ni un futuro.
Suspiró. Pues vaya, sí que era más fácil escribir que verbalizar. Sus dedos temblaban, ansiosos de liberar más de sus pensamientos. Comenzó a garabatear libremente en el cuaderno. Dibujó a Iwatobi-chan. Hizo un bosquejo muy básico de Nagisa. De Makoto. De Rin.
Líneas curvas que representaban olas, olas, olas que lo sepultaban. Dibujó un perfil, un chico de cabello ondulante y ojos muy abiertos al igual que su boca, la cual despedía numerosos círculos —burbujas. Miraba hacia arriba, hacia los primeros bocetos. El chico se estaba ahogando, contemplando a sus amigos desde las profundidades sin poder alcanzarlos.
El chico representaba a Nanase Haruka.
Me siento solo.
Exhaló.
No he visto a Rin desde que vino a ayudarme con el inglés. Está entrenando duro para las Nacionales. Serán pronto, y Samezuka participará en el relevo. Rin está muy presionado no sólo por él, sino porque tiene que dirigir a todos. Él dice que está bien, que no está nervioso, pero el otro día me gritó por teléfono. Me molestó.
Haru se detuvo por un momento. ¿Por qué escribo esto?, se preguntó; pero la verdad era que ahora que había empezado no podía parar. Sus dedos iban rápido, garabateando las letras y tratando de alcanzar la velocidad de sus pensamientos enfebrecidos. Decidiendo dejar de meditar tanto las cosas, dio la vuelta a la página y continuó. Se sentía extrañamente amargo, pero bien.
Por supuesto, se disculpó poco después, pero de todas formas... A veces lo que me hace enojar no es tanto lo que dice, porque aunque duele sé que no es su intención, sino... el mismo hecho de que pueda hacerme enojar. Ugggggggghhhhh—
Un rayón y Haru siguió, desquitándose con el cuaderno.
Inclusive su hermana me llamó. Estaba preocupada por él. Ni siquiera sabía que tenía mi teléfono.
Un bosquejo de Gou interrumpió el párrafo. Es un idiota Gou, ni siquiera deberíamos preocuparnos por él; se leía al pie de la imagen.
Haruka hizo un gran rayón, imprimiendo toda su fuerza en la pluma con la que escribía. Tanta que atravesó la página.
RIN IDIOTA RIN IDIOTA IDIOTAIDIOTAIDIOTA TE ODIO UGH ¿porquetedisculpas?! porqué estoy tan molesto?! Porqué cuando me llamas se me olvida, porqué dices palabras tiernas, porqué me quieres?! No tengo nada que ofrecerte. Tienes un futuro brillante y yo no tengo uno, siento que me ahogo, pero cuando estoy contigo salgo a la superficie y puedo respirar y entonces estoy bien, no estoy deprimido, estoy bieeeeeeen, pero cuando te vas me siento peor de lo que estaba antes, estaba acostumbrado a estar solo siempre entonces no entiendo porqué ahora me molesta tanto cuando tú no estássjdjjdkfkkfkifkf—
El tono de su celular hizo que Haru pegara un respingo. Una foto de Nagisa abrazando fuertemente a Rei hasta casi asfixiarlo —el pobre salía amoratado por la falta de aire— parpadeaba en la pantalla. Haru contestó.
"¡Haru-chan! ¿Qué onda?" exclamó Nagisa con entusiasmo.
"N-Nagisa," tartamudeó Haru, sorprendido de su propia reacción. Vaya que se había concentrado.
El rubio rio. "Ese es mi nombre, no lo malgastes. Haru-chan, ¡¿estabas con Rin-chaaaaaaan?!" sugirió no tan inocentemente al percibir la intranquilidad de su amigo. Sin embargo, Haru no pescó la insinuación.
"No," fue la respuesta automática. "Está ocupado entrenando para las nacionales."
"Ah, ya veo," Nagisa sonaba ligeramente decepcionado. "Rei-chan está ocupado también; entre exámenes, asesorías y el atletismo," suspiró. "Estoy aburrido y no quiero estudiar aún, ¿quieres ir a dar una vuelta?"
Haru cerró el cuaderno, resintiendo su soledad.
"Sí, vamos."
Acordaron encontrarse en el cine. Quedaba un poco más cerca de la casa de Nagisa, así que él ya estaba ahí cuando Haru llegó. El rubio lo saludó afectuosamente.
"¡Haru-chaaaaaan!"
"Hey." Haru sonrió. Sin embargo, pronto lució confundido. "¿No invitaste a Makoto?"
"Claro que lo invité, Haru-chan," Nagisa hizo un mohín. "Le dije que saliéramos a algún lado, pero dijo que no podía venir porque tenía que cuidar a sus hermanos."
"Oh."
"Sí," respondió Nagisa. "Hmm, ahora que lo pienso, se escuchaba algo raro... En fin," sonrió; "¿qué película quieres ver, Haru-chan?"
"La que tú quieras," dijo el aludido. Así que no era el único que se había dado cuenta en los sutiles cambios de Makoto... Definitivamente se traía algo entre manos.
Compraron los boletos. Nagisa escogió una película de terror, pero era tan mala y grotesca que lo único que logró darles fue risa. De vez en cuando, Haru hacía algún comentario sarcástico que hacía que Nagisa estallara a carcajadas —era uno de los pocos que se había acostumbrado al humor agrio de Haruka. Se reía tan fuerte que los sacaron de la sala a media película. El rubio todavía reía ligeramente cuando ya estaban afuera de la sala, y Haru sonreía porque se la había pasado bien. Pasar tiempo con Nagisa siempre era muy grato.
"...el vampiro se veía más falso que yo de pelirrojo. Incluso Edward Cullen hubiera dado más miedo. Hey, Haru-chan, ¿quieres comer algo? Se me antoja un helado."
Sólo Nagisa podía cambiar de tema tan rápido.
"Sí, a mí también," cedió Haru. Se acercaron a la dulcería, cuando notó un borrón castaño con su visión periférica. "¿Makoto?"
Nagisa rio y asintió. "Se hubiera hecho del miedo si hubiera venido. De lo que se perdió."
"No, Makoto," afirmó Haru. "Allá," señaló. Nagisa se quedó boquiabierto. Makoto hacía fila en la dulcería.
"¡¿Mako-chan?! ¡¿Qué está haciendo aquí?!"
"Nos mintió," dijo Haru con amargura. Nagisa confirmó sus pensamientos.
"Haru-chan, ¿tú crees que lo haya hecho porque está en una cita con su misterioso enamorado, y no quería que supiéramos?"
Haru hizo una mueca.
"Es probable."
"¡Hay que espiarlo!"
"¡¿Huh?!"
Nagisa sonreía maliciosamente. "¿Qué, no quieres saber por qué tanto misterio?"
Haru estaba algo irritado. Jamás pensó que Makoto le mentiría.
No respondió, pero cuando Makoto salió de la fila con dos helados, jaló a Nagisa detrás de un cartón de los personajes de una película para niños para que no los descubriera. Nagisa rio discretamente detrás de la palma de su mano.
Makoto se sentó en una de las mesas y le ofreció el helado a su acompañante. Los ojos de Haru casi se salen de sus órbitas al ver quién era.
"¡Whoa, es guapo!" dijo Nagisa.
"No puede ser... es..."
Sousuke tomó el helado y se inclinó para besar a Makoto a través de la mesa.
"¿Haru-chan? ¿Estás bien?"
El estómago de Haru dio un vuelco. Cuando volteó a ver a Nagisa estaba más pálido que de costumbre.
"Es el ex de Rin," pasó saliva; "Yamazaki Sousuke."
"¡No puede ser!" exclamó Nagisa. Notando lo sorprendido que Haru parecía, lo tomó por la muñeca y se sentaron en una mesa cercana para que pudieran escuchar lo que decían, cubriéndose con los menús.
"¿Estás seguro de que es él?" susurró Nagisa detrás de su carta. Haru asintió, todavía impresionado.
"Sí, me amenazó para que me alejara de Rin."
"No puedo creerlo. Escuchemos qué dicen."
"Makoto," musitó Sousuke ardorosamente cuando se separaron después de otro beso. Si seguían así, los helados se iban a derretir antes de que pudieran comerlos. Makoto sonrió tiernamente, frente contra frente; y Sousuke devolvió el gesto. "Me gustas mucho. En verdad creo que me podría enamorar de ti."
"Yo también," confesó Makoto. De pronto frunció el ceño y se alejó. "Sousuke, tenemos qué hablar."
"¿Hm? ¿Pasó algo?" inquirió Sousuke, tratando de sonar casual para ocultar el nerviosismo que le causaban esas palabras.
"El semestre ya se va a acabar," anunció el castaño en tono grave; "y yo... no pienso quedarme en Iwatobi. Me iré a una Universidad en otra ciudad."
"Uh. Yo tampoco me quedaré aquí. O sea, me atrasé un semestre, pero tan pronto termine también me iré a otra ciudad."
Makoto enarcó las cejas. "Eh, ¿a dónde te irás?"
"¿A dónde te irás tú?"
"Eso no es justo," hizo una mueca. "Yo pregunté primero."
Sousuke suspiró. "Bueno, lo decimos al mismo tiempo, ¿te parece?"
Makoto se rascó la nuca.
"Bueno..."
"A la de tres," indicó Sousuke. Quizá era demasiado drama para algo tan simple, pero en verdad no quería que Makoto lo dejara y viceversa. "Uno, dos, tres..."
"Tokio," anunciaron ambos. Sus ojos se encontraron y se llenaron de brillo al descubrir que volverían a encontrarse, casi como si estuvieran destinados a estar juntos. Makoto sonrió de oreja a oreja y apretó la mano libre de Sousuke, quien lucía igual de feliz.
"No..."
"¿Haru-chan? ¿Estás bien?" volvió a preguntar Nagisa. Haru lucía completamente afectado, y no de una buena manera. Si Nagisa no lo conociera mejor, juraría que rompería en llanto o algo parecido.
"¡No!" exclamó Haru, sin importarle más que los descubrieran. Se puso de pie y se acercó hacia ellos, mientras Nagisa lo llamaba y se paraba detrás de él. Makoto y Sousuke los notaron al fin, y el primero soltó un grito ahogado al ver la emoción en los ojos de Haru.
"¡H-Haru! ¡Nagisa!"
"¡No puedes estar saliendo con él!" explotó Haruka. "¡De todas las personas, él—!"
"Haru," llamó Makoto en voz suave. Su corazón se rompía, pero tenía que decirlo. No iba a depender más de él. "Haru, yo puedo salir con quien yo quiera."
Haru jadeó.
Acaso... Makoto...
¿Quería dejarlo solo?
¿Iba a abandonarlo?
"¿En verdad se irán ambos a Tokio?" inquirió Haru. Algo en su interior temblaba.
Makoto abrió la boca para hablar, pero fue Sousuke el que respondió.
"Sí," dijo severo. "¿Te importa?"
"Haru, es por la Universidad. Fue sólo una coincidencia—"
Pero el discurso de Makoto fue interrumpido cuando Haru echó a correr lejos de ambos. Lejos de todo.
"¡HARU!"
"¡HARU-CHAN!"
Mientras Haru corría, una tormenta de memorias se desencadenaba en su mente. Sí, ya sabía que Makoto iba a irse, pero lo había omitido. En su esfuerzo por resistirse al futuro había evitado pensar en esas cosas a propósito. Pero al fin la realidad lo estaba alcanzando y Haru no podía correr lo suficientemente rápido para huir de ella.
Solo. Te vas a quedar solo mientras todos avanzan sin ti.
Ni siquiera era tanto el hecho de que Sousuke y Makoto estaban saliendo lo que lo había puesto mal. Es decir, sí, sí le desagradaba Sousuke y hubiera preferido que Makoto estuviese saliendo con alguien más, inclusive Kisumi —y eso ya era mucho decir—; pero no era sólo eso. Makoto y él eran amigos desde pequeños; desde pequeños Makoto siempre se apoyaba en Haru cuando estaba triste, y desde pequeños lo cuidaba y aunque era algo molesto a veces, hacía que Haru se sintiera necesitado e importante. Sin embargo, desde aquella pelea, las cosas habían cambiado. Makoto al fin comenzaba a independizarse: salía con otras personas, ya no iba por Haru para irse a la escuela —sólo se encontraban ahí. Y ahora, el hecho de que Makoto estuviese consolidando una relación seria y que planeara irse por su futuro era el golpe final. Makoto ya no necesitaba a Haruka.
Qué irónico, que al principio pareciese que Makoto era el dependiente. Ahora era Haru el que se rompía al sentirse desplazado y olvidado, mientras Makoto crecía y lo dejaba atrás.
Sin pensarlo mucho, llegó al lugar donde estaba la única persona que tal vez podría tranquilizarlo. Corrió hasta la piscina de Samezuka, ignorando las miradas curiosas y el hecho de que casi se resbala por ir corriendo tan rápido.
"¡RIN!"
Los nadadores de Samezuka lo miraron perplejos.
"¿Nanase-san?" lo llamó Nitori, quien en ese momento estaba fuera del agua y platicando con Momo. Se acercó hacia él y colocó su mano sobre su hombro. "¿Estás bien?"
Haru miraba ausentemente hacia la alberca, su respiración agitada. Volteó a verlo, consternado.
"Rin, tengo que ver a Rin..."
Un borrón rojo con negro emergió del agua en ese instante y fue reemplazado de inmediato por otro nadador. Estaban practicando para los relevos, así que tenían que acoplarse lo mejor posible.
Lo primero que vio Rin al salir fue a Haru parado ahí, luciendo terriblemente alterado y a Nitori y Momo rodeándolo en un intento por saber que le pasaba. "¡¿Haru?!" Rin casi se cae otra vez al agua cuando intentó salirse desesperadamente. "¡¿Qué te pasó?!"
Caminó velozmente hacia él. Momo y Nitori se apartaron cuando posó sus manos sobre los hombros de Haru. "¡¿Qué tienes?!"
Haru lo miró. Abrió la boca para hablar, quería decirle todo, contarle todo lo que le preocupaba desde el principio, pero... ninguna palabra salió. No sabía cómo expresarse, estaba tan conmocionado que sus ideas no tenían pies ni cabeza.
Rin pareció percatarse de aquello y su agarre ansioso en la piel de Haru se convirtió en roces suaves y consoladores.
"Shh, tranquilo. Todo va a estar bien. Respira."
Repitió el pequeño mantra un par de veces, hasta que sintió los músculos de Haru destensarse. Todavía estaba algo pálido, pero ya se notaba más relajado.
"Eso, buen chico," sonrió reconfortantemente. "¿Crees que puede esperar al final de la práctica? No nos falta mucho. Puedes quedarte mientras."
"Rin," clamó Haru. Bajó la mirada, estaba siendo algo ridículo. "Sí, está bien."
"Bueno. Supongo que está de más preguntarte si quieres unirte..."
Haru sacudió la cabeza frenéticamente.
"No."
Rin se encogió de hombros. Se lo esperaba.
"Lo supuse." Sintió las miradas curiosas recaer sobre ellos y volteó. "No hay nada que mirar aquí. ¡Sigamos con la práctica, no podemos holgazanear!"
"¡Sí señor!" respondieron los demás a coro, volviendo a movilizarse. Rin le echó un último vistazo a Haru y asintió antes de reunirse con su equipo.
Haru fue a sentarse en las gradas. Observó cómo entrenaban; no obstante, no estaba del todo concentrado en ello. Todavía escuchaba una vocecilla al fondo de su mente que le recordaba que Makoto ya no lo necesitaba, que Rin pronto tampoco lo haría, y que se iba a quedar solo.
Después de un rato, el entrenamiento terminó. Rin dispensó a los nadadores y fue a sentarse con Haru tal como había salido de la piscina.
"¿Haru?" preguntó suavemente. "¿Estás mejor?"
Haru volteó a verle. Sí, todavía estaba afectado, pero al menos ya se sentía un poco más tranquilo.
"Sí, gracias Rin."
"¿Qué fue lo que te alteró tanto?" inquirió Rin, tomando su mano.
Haru suspiró.
"Es una tontería."
"Puedes decirme."
Haru hizo una mueca.
"¿Haru?" insistió Rin.
"Makoto y Sousuke están saliendo."
"¿Eh?"
Haru frunció el ceño obstinadamente y se encogió de hombros.
"Makoto. Mi mejor amigo. Y Sousuke. Tu ex. Están saliendo y se irán juntos a Tokio."
"¡¿Eh?!" repitió Rin, enarcando las cejas. "Oh... Bueno, eso es..."
El ceño de Haru se intensificó. Volteó cuando Rin soltó su mano y escuchó risitas emerger de sus labios. Cubrió su boca para contenerse.
Haru lo miró, desconcertado.
"¿Rin?"
Rin dejó caer su mano y echó a reír a estruendosas carcajadas. Haru parpadeó sin entender, mas de repente se ofendió. ¡¿Rin se estaba burlando de él?!
"Oye, para."
"¡Lo siento, lo siento!" dijo Rin, sofocado, pero no podía. "Es que... ¡Es tan irónico! ¡¿Te los imaginas?! ¡Es como si se hubieran juntado para redoblar sus esfuerzos para cuidarnos o algo así!" se burló. Haru hizo una mueca como un niño pequeño molesto y golpeó el brazo de Rin. La risa de éste cesó tal cual. "¡Hey!" devolvió el golpe. Haru contraatacó, ahora un poco más fuerte. En verdad le afectaba.
"¡Ouch!"
"Te digo lo que me molesta, y así es como reaccionas."
Rin iba a regresársela, pero sus facciones se suavizaron cuando Haru dijo aquello.
"Vale, vale," se volteó y se cruzó de brazos, imitando la expresión berrinchuda de Haru y acariciándose el brazo golpeado. Mañana tendría un moretón, de eso no cabía duda. "Agh, pero no tenías que golpearme tan fuerte..."
"Hm."
"Está bien, soy un desconsiderado, y un imbécil," aceptó. "Pero hey, estaba tratando de verle la parte buena. Es mejor reírse de las cosas, ¿no? Al menos, eso fue lo que Amakata-sensei me aconsejó una vez," suspiró. Por un momento, Haru vislumbró cierta tristeza en su rostro, ¿o era decepción? De cualquier forma, fue así como Haru se dio cuenta que a Rin también le afectaba aunque no lo pareciera.
"Sousuke ya me había dicho que estaba saliendo con alguien, pero no me imaginaba que sería tu mejor amigo. No me quiso decir quién," dijo.
"Makoto hizo lo mismo," confesó Haru, frustrado.
"No puedo creer que no confíen en nosotros. Ese idiota me va a oír," Rin apretó los puños. Miró a Haru, se veía realmente alicaído. "Oye, ya sé que nos ayudará. Nada conmigo."
Haru levantó la cabeza. "¿Qué?"
"Te presto un traje de baño. Nada conmigo."
"No."
"Pff, ¡¿siempre tienes que ser así de terco?! Yo sé que quieres nadar. Lo veo en tus ojos cuando vienes aquí."
Haru se cruzó más de brazos.
"Vamos. Una carrera y ya. Te hará sentir mejor, no significa que vayas a ir a las nacionales o algo así."
No hubo respuesta.
"¿Haru?" Rin sonrió maliciosamente. "¿O es que tienes miedo?"
"¡Bien!" Haru aceptó de golpe. Sabía que Rin se refería a tener miedo a perder contra él, no al agua en sí, mas de cualquier forma, había tocado un punto sensible. El aludido parpadeó, confundido por la reacción, pero volvió a sonreír taimadamente cuando Haru bajó las gradas. Rin lo llevó hasta los vestidores, le dio un traje y lo dejó para que se cambiara mientras lo esperaba cerca de la alberca.
Después de unos minutos, Haru regresó.
"Creí que nunca volverías," lo provocó Rin a propósito.
"Tch."
"¿Listo?"
"Sí," contestó con desdén mientras se posicionaba en uno de los carriles.
"En sus marcas," anunció Rin; "listos... ¡Fuera!"
Ambos cayeron al agua en el mismo instante. La patada de Rin era fuerte, así que lo superó en un santiamén. Por la manera en la que el agua se movía, Haru podía sentir la manera de nadar de Rin: como en todo, ponía toda su energía en ello. Recordando viejos tiempos y pensando que nadie debería sentir el agua mejor que él, Haru aumentó su velocidad.
¡Me está alcanzando!, pensó Rin. Estaba un poco cansado de tanto practicar, mas no permitiría que nadie le ganara. Cuando llegaron al otro extremo del carril, ya iban empatados, pero Rin volvió a sacarle ventaja al dar la vuelta.
No, fue lo único que pensó Haru. Moviendo sus piernas y sus brazos a todo lo que daban, poco a poco volvió a ponerse a su altura, y tocaron la pared exactamente al mismo tiempo.
Emergieron jadeantes. Rin abrió los ojos exageradamente.
"Empatamos," reconoció, incrédulo.
Haru no dijo nada. Tenía tiempo que no se sentía así.
"Empatamos," repitió. Se apoyó en la pared. "No puedo creerlo..."
Había estado entrenando tan duro, y hacía tiempo en que Haru no practicaba. Claro, se le notaba cansado por su pérdida de condición; y Rin había comenzado algo cansado de tanto entrenar, pero igual era sorprendente. El potencial de Haru era sorprendente.
"¿Rin?" inquirió Haru, algo consternado de haber herido su ego.
Rin lo miró, desafiante. "Haru, ¡nademos otra vez!" exclamó. Había una chispa en sus ojos. Sus palabras provocaron una cierta tensión en la atmósfera; mas no era la clase de tensión sexual que a menudo surgía cuando estaban solos. Tampoco era una tensión negativa, como la que emerge antes de un argumento. Era una especie de tensión que Haru nunca había sentido antes, relacionada únicamente con la competitividad. Era una faceta de Rin que Haru nunca había visto. Lo miraba serio pero retador, con el respeto que merece un buen rival.
Haru frunció el ceño y asintió.
"Sí. Hagámoslo."
Extrañaba nadar. Cuando nado soy yo.
Haru suspiró. El cuaderno descansaba en su escritorio después de una tarde productiva.
Rin lo había provocado a una carrera, pero al final terminaron siendo muchas más. Y habrían podido seguir, de no haber sido porque a Rin le dio un terrible calambre en medio de una. Haru se asustó y lo llevó a su cuarto, asegurándose de que estuviera bien. Rin disminuyó la importancia del asunto y admitió que debía ser porque se había excedido "un poco" al entrenar tantas horas. Haru lo llamó idiota y le dijo que no se sobrepasara. Después se quedaron hablando por un rato, pero Rin estaba tan cansado que sus ojos comenzaron a cerrarse y se quedó dormido a media conversación sobre las recientes carreras y las nacionales.
Haru lo besó tiernamente, lo cobijó y se fue a su casa. Agradecía que Rin lo hubiese hecho sentir mejor, pero ahora no sabía qué hacer.
Cerró el cuaderno. No tenía mucho que decir esa noche, y no quería arruinar su inestable paz al recordar el asunto de Makoto y Sousuke. Acomodó la libreta entre sus cosas de la escuela y, en el proceso, se reencontró con el formulario de las universidades.
Lo contempló por un momento. Le había prometido a Rin que lo llenaría pronto, pero en verdad no tenía ganas de hacerlo esa noche.
Sonó su teléfono. Era Makoto. Incluso tenía mensajes y unas dos llamadas que no había visto de Nagisa.
Haru no le contestó.
No quería estar solo, no quería pensar en sus problemas, no quería enfrentar sus problemas. Así que ignoró su celular cuando volvió a sonar. Volvió a guardar el formulario. Su muñeca ardía, pero no podía permitirse romper su promesa con Rin. Pero Rin no estaba esa noche para amortiguar su dolor.
Les dijo a sus papás que iba a una fiesta con Nagisa y Makoto. Terminó en la puerta de Nagisa, y el rubio lo abrazó con alivio al ver que estaba bien. Le ofreció pasar, Haru se negó. Expresó su deseo de distraerse y Nagisa lo secundó. Después de todo, él también estaría solo esa noche. Así que se marcharon juntos al club favorito de los alumnos de la academia de Iwatobi.
Ser novio de Hazuki Nagisa y tratar de balancear tu vida no era una tarea sencilla. El rubio era dulce, adorable y tierno, pero a veces requería demasiada atención. Sin mencionar que tenía una energía sexual impresionante, y para alguien que solía ser casto y puro como Rei, acostumbrarse a ello era complicado. Sí, Nagisa lo excitaba, y estaba seguro de que lo que hacían cuando estaban solos era más que sólo calentura, porque las miradas de Nagisa se lo decían. Pero de todas formas; el atletismo, las asesorías, la escuela, y ahora los exámenes... dejaban exhausto a Rei, tanto que lo único que quería hacer al final del día era dormir. Y sabía que si veía a Nagisa mandaría al diablo todo, porque era Nagisa y lo volvía loco, era su debilidad y sabía cómo hacer que se olvidara de todo, incluso de sus responsabilidades por un momento. Y por lo mismo se había impedido verlo durante la semana, pero ahora que terminaba se daba cuenta de lo mucho que lo anhelaba y que quería verlo.
Pensando en él, optó por enviarle un mensaje.
Ryuugazaki Rei: Te extraño.
La respuesta fue casi inmediata.
Nagisa: Y yo a ti :(
Nagisa está escribiendo...
Nagisa: Cuando podremos vernos, rei-chan?
Rei suspiró. Aunque fuese sábado, la próxima semana todavía tenía exámenes y debía prepararse.
Ryuugazaki Rei: Hoy no, lo siento.
Nagisa: Entiendo...
Rei apartó su celular, pensando que la conversación había terminado. No obstante, unos minutos después la pantalla volvió a encenderse, llamando su atención.
Nagisa te ha enviado una imagen
Nagisa te ha enviado una imagen
Nagisa te ha enviado una imagen
Curioso, abrió las imágenes. El calor subió hasta sus orejas y sintió una descarga en su entrepierna al hacerlo: Nagisa posaba sugerentemente en todas las fotos, sus encantos al aire y mandándole besos y guiños a Rei.
Nagisa: Piensa en mi;)
"¡NAGISA-KUN!" exclamó Rei. Decir que estaba avergonzado se quedaba corto; pero eso no evitó que guardara las imágenes y fantaseara con cierto rubio mientras se acariciaba.
A/N: Heeee, Rei travieso (?) ok no XD aclaración:
(1): I'm really in love with you. You're my soulmate — Estoy muy enamorado de ti. Eres mi alma gemela. (Rin es tan adorablemente cursi ayyy no asjdhksajdh)
Ok, sobre esta frase... Creo que es importante remarcar que hay una diferencia entre estar enamorado y amar a alguien. Estar enamorado es cuando idealizas a esa persona, piensas que es perfecta porque apenas la vas conociendo y sientes algo muy intenso por ella. Pero el amor maduro es cuando ya conoces bien a la persona, conoces sus fallas y aun así quieres estar con ella. Haru y Rin apenas van en el proceso de conocerse, por lo tanto no pueden amarse así (eso toma más de unas cuantas semanas XD) pero sí están muy enamorados el uno del otro. Es por eso que todavía no he puesto que tengan relaciones, después de todo, por algo se llama "hacer el amor". Nagisa y Makoto son más promiscuos, así que les daba igual XDD
Bueh, creo que es todo. Mil gracias por sus comentarios a: GouMatsuoka, Stephenie Phantomhive, Kary Yue, Blue 6277, Ritaconnect, Bea1258, , shiro24kuro, un guest y las lindas chicas del grupo de fb -corazones gays-. Me divierto y me emociono mucho al leer sus reviews!
Hasta el prox cap :3 -se va a comer rosca de reyes XD-
