Los personajes de latinhetalia, pertenecen a la comunidad latinohetaliana.
Solo esta historia alternativa es originalmente mía: Reino Inquieto.
ADVERTENCIA.
Burla hacia países. Situaciones históricas. AU. Saltos futuristas. Malas palabras y vulgaridades. Violencia explicita. OC. Situaciones no recomendada para niños.
"El mundo del quiché, el mundo de la serpiente emplumada, no me dejes de enseñar, necesito tu guía"
Capítulo 7: Corazón Blando.
― Escuchá Chile, vos no sabés nada ¿Me oís? Vos no sabés nada, no viste nada, no escuchaste nada chinita… Vos no sos nada, Che. Nada.
― Argentina… ¿Te vas a independizar de España? ― Ella se sentó a su lado y le dio la mano ― Déjame acompañarte, weon.
― ¿Vos comprendés que España es un gran imperio?
― ¿Y me viste cara de aweoná? ― Ella se rascó la cabeza ― Mira Argentina, esta es la mejor oportunidad para librarnos de una vez de España.
― Es cierto, che… Pero vos sos tan pequeña, si te pasa algo ¿Comprendés que Perú me regañará para siempre? Además, él no lo sabe Che… ¿Vos como creés que vaya a reaccionar?
― Mira weon, no sé cómo estén las cosas allá en el norte ― Suspiró ― ¿Me vas dejar unirme a la causa independentista de Sudamérica o no?
― ¡Vos estás dentro chinita! ― Y él aceptó su mano.
― ¡Chile, Chile! ― Prusia la intentó despertar ― Chile, despierta.
― ¿Prusia? ― Ella se despertó y lo primero que hizo, fue lanzarse a los brazos del albino, él la recibió de lo más bien ― Tengo que regresar… ¡Tengo que regresar pero no me atrevo!
― Chile… ― Él le acarició la cabeza, entonces se le ocurrió una idea ― ¿Quieres que ore-sama regrese contigo?
― ¿Quieres irte a Alemania? ¿Qué pasará con la isla Öland?
― No, liebe, no ― Él sonrió ― a América contigo… Si quieres claro. Ore-sama puede acompañarte… Ore-sama cree que no deberías viajar sola… Al menos déjame acompañarte… Liebe, no estás bien.
― Prusia…
― ¡Por supuesto que quieres viajar con el increíble yo! Después de todo, soy grandioso.
La isla Öland, a unas horas del amanecer.
Casa de Arthur Kirkland, Londres, Inglaterra.
― ¡Abrí la puerta gamberro! ¡Yo sé que vos sabés dónde está! ¡Devolveme a mi chinita! ¡Inglaterra hijo de puta! ¡Ladrón de corbata! ¡Todo lo robás loco! ¡HIJO DE…! ¡Devolveme a Chile! Y de paso… ¡Las Malvinas son mías, ladrón hijo de la gran puta! ¡Sos un maldito cretino! ¡Cagón! ¡Vení a dar la cara, maraco de mierda!
Inglaterra estaba al interior de su casa, rodeado de los latinos y del Reino Unido, llevaban así, desde el día anterior, cuando Argentina irrumpió de forma estrepitosa en el palacio de Buckingham, a la reina le pareció de lo más extraño, pero la visita desesperada de un enamorado, conmovió su corazón, y terminó aceptado que el americano irrumpiera en su casa, pero le advirtió que no quería malas palabras y que tampoco quería a su nación herida, si quería hablar, que lo hiciera… Claro que no respetó el acuerdo, y lo primero que pasó, cuando al fin estuvo frente al inglés, fue que sus ganas de golpearlo salieron a flote, y antes que se diera cuenta, ya le había lanzado un puñetazo, directo en la cara.
― ¡Inglaterra, pelotudo, no te hagás el lerdo! Vos me importás caluga y pico ¡Pero Yo sé que me estás escuchando, así que salí loco, salí a dar la cara, cobarde de mierda! ¡Hijo de puta! ¡Dónde está Chile!
No entendía porque la guardia real se lo había llevado de allí, si sólo había sido un accidente, es decir, de lo más bien pudo haber resbalado y correr tres metros y con su puño, justo darle en la cara al representante inglés. Bueno, al menos ahora, Arthur Kirkland, el gran caballero británico, tenía un ojo morado.
Todos se habían trasladado a la casa del inglés, y éste los había invitado a dormir en su casa, porque al parecer, Martín no se iba a cansar de lanzar improperios y de insultar a todo aquél que intentara detenerlo, además ya había tres víctimas de los puños argentinos… Como ya dijimos antes, no importa quien seas, si Argentina está molesto, jamás te pongas en su camino.
España, Francia e Irlanda lucían un hermoso ojo morado, que además, combinaba con el ojo violeta de Inglaterra… Si es que el rubio de ojos musgo de América seguía lanzando puñetazos a diestras y siniestras, seguro iniciaban una moda en Reino Unido y tal vez, el morado volvía como tendencia para la próxima temporada.
― Esto no puede seguir así ― Lovino se golpeó la cara ― ¿Por qué diablos no estás hablando con Martín, maldito bastardo?
― Lo intenté, y me golpeó ― Inglaterra siguió tomando té.
― ¡Este desayuno está buenísimo! ― España comía y comía.
― Oh, messieur… Me levanté temprano para que pudieran comer ― Francia sonrió.
― ¿No es mucha comida? ― Wales siguió tomando café.
― No esperaba que ustedes los británicos comenzaran el día con una taza de café y medias lunas, claro, exceptuando a cierto sujeto ― El inglés siguió leyendo su periódico, calmada y tranquilamente ― France-nii-san está decepcionado.
― France-nii-san… Veh~ ¿Podrías hacer pasta para el almuerzo? ― Italia Veneciano sonrió.
― Oh mon amour, Oui!― Inglaterra ya se hacía el ánimo de comer pasta hoy, a la cena, mañana, y pasado y el día siguiente y sub siguiente y así hasta la eternidad, hasta que Martín Hernández saliera de su puerta y dejara ir a los países.
Así, los británicos y los latinos se prepararían para un día muy largo para hacer todo lo posible para que Argentina los dejara salir, o hasta que sus países hicieran algo para rescatarlos o hasta que el jefe de argentina se cabrera de verdad y llegara a buscar a su nación, cosa que creía bastante poco, porque, ¿Quién le ganaba al Tincho Hernández? Nadie… Jamás lo habían podido controlar, y el rubio vecino de Chile, era un verdadero dolor de cabeza.
Jah, díganselo a Inglaterra y a su ojo morado.
Palacio de la Moneda, Santiago, Chile. Mismo día.
En Chile, las cosas poco a poco se estaban yendo al carajo. La presidenta ya no sabía qué hacer para estabilizar su economía, ciertamente no estaban mal, no tenían deudas y tenían cierta estabilidad, pero el dinero en algún momento se les iba a acabar, y entonces, tendrían problemas, serios problemas.
La descentralización había ocurrido de golpe y sopetón, y de la manera menos querida, sin siquiera anunciarse, ahora sólo eran centro. Pero lograban funcionar, de una u otra forma lograban funcionar con el sector servicios y gracias a la ayuda que estaba recibiendo de sus aliados, pero el descontento de la población era totalmente general…
Si las cosas hubieran resultado tal y como Perú y Bolivia querían, todo el norte de Chile se uniría a su territorio sin mucha resistencia, y ellos ocuparían los puertos, y se desarrollarían, y al fin serían un país que erradicaría la pobreza y podrían ponerse a la altura de Argentina y Brasil, ya no más ser los "Cholitos" y no ser denigrados, que su gente al fin tuviera el respeto que se merecían… Pero no.
Chile estaba completamente privatizado.
Eso significaba que además de ganar una gran deuda con Chile, debido a la compra de los puertos, porque, es decir, era obvio que no destruirían los puertos, se los enviarían en pedazos y luego ellos tendrían que volverlos a hacer… No, claro que no. Además de ganar esa deuda, que era mucho y demasiado dinero, que ellos no podrían pagar de una sola cuota, todas las ganancias eran para terceros, toda o casi toda la ganancia de las aduaneras… Además, tenían que hacerse cargo de la gente, la que estaba cercana a las antiguas fronteras, era fácil, porque utilizaban la misma forma que usaban para la gente que vive en sus propias fronteras, ¿Pero qué pasaba con la Gente que vivía en Antofagasta? O con los antiguos habitantes de Chile en las ciudades más grandes… Ellos tenían otra forma de vida, eran más rápidos, más exigentes, esperaban soluciones inmediatas, y no se contentaban con pequeños parches… La ex población chilena, no estaba dispuesta a dejar de serlo, por lo que no siguieron sus métodos de enseñanza, rechazaron en las aulas de los colegios el bendito "libro del mar" de Bolivia y poco a poco los jóvenes y niños, comenzaron a migrar hacia Chile, pero los adultos se quedaron, su nacionalismo chileno, hacía imposible que la gente de Bolivia y Perú fuera a dar un paseo sin ser mal recibidos, además, ellos no los dejaron mudarse.
Para lo que había sido el Sur de Chile, fue un poco diferente. Argentina y Chile compartían un nivel cultural bastante similar, para empezar, y la ex población chilena del sur, prácticamente toda, tenía familia argentina… Así que no discriminaron a los argentinos, y los recibieron de buena gana, ya que siempre habían sido pocos y tenían un historial de ayuda y cooperación entre naciones. El problema, es que Argentina nadaba en un escándalo de corrupción, su economía era mala y sus tratados de comercio estaba recién en pañales, por lo que las tiendas comenzaron a subir los precios de los electrodomésticos y la ropa, muchas cosas tuvieron un costo excesivo, y otras, bajaron un poco su valor. Así que si había un serio problema… Además, su salida al pacifico no servía de nada, si lo hacía por esa parte de Chile, el agua estaba congelada, a muy bajas temperaturas, casi ningún barco quería pasar por ahí, preferían desembarcar en aguas cálidas.
Y otra cosa, ahora que Carlitos se convirtió en Argentino completo, pues… Se quería independizar. Sí, así de simple. Tierra del fuego quería ser libre, y pretendía que su territorio fuera toda la Patagonia, y lo que es peor, la gente apoyaba aquello, y para ambos lados, imagínense, Argentina y Chile, que siempre habían hecho un Cono tan bonito, de pronto ya no lo sería ninguno, porque habría un país representando la punta y final del continente americano.
Aunque claro, la nación Andina, andaba más preocupado de buscar a la que él juraba como su futura esposa, su novia jurada, que el rubio inglés se la había arrebatado, y que no sé cuántas otras tonteras más.
Había conmoción mundial por el hecho que había ocurrido hace unas 6 semanas, ningún país sabía que hacer muy bien, pero Chile mantenía su prédica… Que ningún país puede ocupar otro violando las leyes internacionales, incluso si es consensuado, no se puede invadir de un día a otro, que Chile no pudo hacer otra cosa más que permitirlo, para mantener la paz, y bla bla bla…
El que estaba aburrido del asunto, pero no dejaría que su aburrimiento interrumpiera su trabajo, era Alemania, si, ya saben, él responde por casi todos los organismos internacionales… es como: "¿Te pido un favor, podrías pensar una solución para esto? Muchas gracias, vuelvo cuando hayas terminado de diseñar todo". Y ahí estaba, de aquí por allá… Y esperaba que Chile estuviera bien, le tenía cierta consideración a la representante del país, aunque ella fuera mayor que él.
No faltaba mucho para que todo llegara a su fin.
Frente al Palacio de la Moneda, estaba la joven nación, acompañada de un albino extremadamente alto para el promedio del país del Sur… La joven nación había vuelto para tomar el control y las riendas de su país. No se empequeñecería ahora que sus otros tres vecinos estaban sacando provecho de la situación, no… Pasó por el frontis de la Moneda, los carabineros y guardias no la esperaban, pero la reconocieron inmediatamente y le abrieron el paso, haciendo un saludo totalmente impecable, ella les miró de arriba abajo, tenían que estar completamente perfectos, ninguna mancha en el uniforme, zapatos perfectamente lustrados, ninguna arruga en los guantes, inspección aprobada.
― Bienvenido al Palacio de la Moneda, mi casa, es tu casa ― Le dijo entrando como si nada a aquella casa que guardaba las memorias de aquél país.
― Ore-sama te ayudará en lo posible ― Él sonrió complaciente, la situación no lo amedrentaría.
Entraron como amos y señores del Palacio que había visto desfilar más de una decena de mandatarios, pero ella había vivido allí casi siempre, al lado de ellos. Prusia estaba maravillado de la historia que contaban las murallas y las paredes, al parecer había una parte abierta al público, pero otras habitaciones lucían más personales, además de estar decoradas más modestamente. Claramente, el prusiano no se iba a maravillar, porque nadie era más increíble que él, obvio, y lo segundo, es que recordaba perfectamente el haber estado allí antes.
― Tu habitación está al lado de la mía ― Ella le guió hasta la puerta ― Si hay algo que te disguste, puedes decirme con confianza… ¿Qué te parece si descansamos un poco? En unas horas más iré a visitar a mi jefa, y luego de eso, se armará todo un escándalo jajajaja― Ella se rascó la cabeza y sonrió nerviosa.
― Ven aquí… ― Él la jaló al interior de su nueva y antigua habitación ― Relájate pequeña. Ore-sama no vino aquí para que comiences a dudar… Vine porque estabas decidida a tomar el control y recuperar lo que te pertenece.
Prusia y Chile se sentaron en la cama de él, y el albino le acarició el cabello, hasta que ella se tranquilizó, luego, ambos se tiraron de espalda a la cama y se quedaron momentáneamente dormidos.
Casa Rosada, Buenos Aires, Argentina, mismo día.
― ¡Es el colmo, Che! ― El jefe argentino estaba cabreado ― ¡Le pegó a cuatro naciones! ¿Vos entendés lo que significa? ¡Descontrol! Eso significa, además de Inglaterra e Irlanda, fue capaz de golpear a España y Francia… Agradezco que Estados Unidos no ha ido a visitar a Inglaterra, porque quizás, Argentina sea capaz de golpear al Yankee ¡Y se nos echa encima, el boludo ese! Seguro Chile ni siquiera está en Londres ¡Pero Andá a decirle vos que se equivoca! Es como mula, no entiende razones, Che ¿Qué querés que haga yo, viste?
― Su trabajo ― Era Alemania por video llamada a través de un computador ― Se espera que usted sea capaz de controlar en lo posible a su nación… Los organismos internacionales no toleraran otra muestra de mal carácter argentino. El territorio que ustedes ocuparon es de Chile y deberán devolverlo.
― ¿Y eso se resolvió en la juntita esa? Viste que como no fui invitado… ― Él se levantó de hombros ― En todo caso, no me lo repitás a mí, Che… ¡Decíselo a mi nación! Por mi madre, jamás pensé que este trabajo fuese tan difícil…
― Jefe de Estado argentino ¡Por favor vaya a buscar a su nación! Si la situación sigue así, lo tomaremos como si Argentina tuviera cautivas a las otras 7 naciones.
― ¡Pero vos bien que sabés la situación! Si Chile apareciera, tal vez habría una posibilidad, pero no da señales… Esto es realmente malo para mi corazón.
― Lo repito… No se trata de usted… A este paso Argentina será culpable de muchas cosas, señor, por favor, haga algo o me veré en la obligación de actuar.
― Vos no movás ni un dedo ¡Yo sé que debo hacer este trabajo! Papa Francisco, ayúdeme con el de arriba ― Comenzó a rezar ― Que Martín recapacite, que me haga caso y vuelva, Che… Y ya que estás en eso, hacé grande a Argentina y que se convierta en una potencia mundial y que recupere las Malvinas.
Pero parece que el Papa no rezó con mucha fuerza, porque Alemania se vio obligado a Irrumpir en Londres, y tras todo un ejercicio táctico, aseguró a los rehenes y luego se cargó al agresor que amenazaba a la paz mundial. Lo esposó y lo sentó en el primer avión a Argentina, y lo mandó de regreso a Sudamérica en calidad de criminal sometido, aunque nada impidió que él no escuchase sus gritos y sus insultos y garabatos en español, que suerte que él sólo hablaba español diplomático y jamás entendió las puteadas del argentino.
Por cierto… ¿Dónde estaría Gilbert? Se preguntó viendo el avión a Sudamérica.
Palacio de la Moneda, Santiago de Chile, mismo día, atardecer.
Prusia despertó primero que Chile. Se quedó mirándola dormir por un rato, luego se levantó y miró por la ventana, ya comenzaba el cielo a oscurecer. Probablemente, pronto llegaría la Presidenta de la República chilena, por lo que se habían enterado, de camino hacia Chile, la señora le había permitido la entrada al país, así que tan mal no sería el reencuentro… Lo que sería problemático, sería enfrentarse a Argentina, a Perú y Bolivia, los tres juntos.
Aunque Alemania estaba ocupado en ese caso, él lo sabía porque su hermano siempre era de los primeros en enterarse de todo, y así había sabido que Chile estaba en problemas, pero si había algo cierto, es que ningún país permitiría aquello. Chile podría estar tranquila, pero al parecer, su temor no era ese, parecía temer el enfrentamiento con Argentina, la verdad es que Perú y Bolivia le daban igual, si, aunque sonase cruel, pero cuando le mencionaba al rubio, todo cambiaba, no creía que… Chile estuviese enamorada de Argentina… ¿Verdad? Es decir, eran vecinos y siempre, siempre, siempre se tuvieron el uno al otro cuando más se necesitaron, y se independizaron juntos y muchas cosas que hacen que tengan recuerdos invaluables juntos, pero…
― Prusia… ― Ella susurró en sueños su nombre ― Gracias...
― No me digas que terminarás enamorándote de mí Kesesese ― Dijo en voz baja y riendo controladamente ― ¡No te culparía si lo haces!
Pero eso no sucedería…
La relación de ambos dejaba muchas interrogantes y daba mucho que pensar.
Cualquiera que viera como solían comportarse juntos, diría que eran una pareja en todo el significado de la palabra… Había tantas cosas que los hacía sentirse bien en la compañía del otro ¡Y nunca dejarían de disfrutar esa relación! Tal vez ahora era mucho más fuerte que hacía 100 años, porque ahora era Chile quien aún guardaba un pedacito de Gilbert en su nación, pero esta relación no siempre fue así. El prusiano lo sabe, sabe que las cosas cambiaron, pero la relación que forjaron jamás se destruiría, pero tampoco avanzaría más…
Al ver su cara sonrosada por el tibio sueño, recuerda a la muchacha, que en ese entonces, a él le presentaron como un chico, como la joven representación de un país, sólo verla fue suficiente para afirmar que se encontraba frente a una mujer.
Suspiró… ¿Cómo había pasado todo? Sí, de una forma similar a esta:
Terminaba la Guerra del Pacifico, y tras una batalla totalmente complicada y llena de sacrificios por ambos bandos, Chile salía vencedor tras la retirada de Bolivia y la rendición de Perú. El muchachito sucio y harapiento era un desastre, se suponía que representaba a la que sería conocida como "la nación más odiada de América", pero por el momento, no hacía más que meterse en problemas de un lado a otro. Beber y beber hasta embriagarse y estar en las ramadas, en las Chinganas, jugando en carnavales, y así y todo, ser un soldado del cuerpo militar chileno. A la hora de luchar, su afán como el "valiente soldado jamás vencido" callaba bocas, pero se equivocaba 9 de cada 10 veces, sólo era producto de la suerte ¿Cuántas veces llevó a toda su tropa a la muerte? 15, 20 jóvenes, campesinos, no eran nada para la causa en total, "El chileno muere, pero no se rinde", gritaban en coro al saber de los 77 hijos caídos de Chacabuco. Como le viesen, era un error, Perú no quería muertes, no quería destruirla, sólo le pedía la rendición, él siempre fue un buen hermano… Y su ejército, en ese sentido, le ganaba al de Chile, por supuesto que le ganaba en inteligencia, tácticas y armas, no en coraje.
― ¡Chile, por toda la sagrada trinidad! ¿Qué voy a hacer contigo? ― Su jefe de aquél momento la tenía frente a su despacho.
― Cálmate jefecito… ¿No sonríes tú en tus tertulias? ― Estaba completamente ebria, ni siquiera se pudo mantener en pie ― ¡Ganamos, hip!
― Qué ganamos, no me vengas con un "ganamos" ¿Te das cuenta lo terrible que es una guerra? ¡Cuántas madres quedaron sin sus hijos! ¿No te das cuenta que esta maldita guerra la pelearon unos niños? ¡Casi de pecho!
― Más razón… ¡Hip! ¡Un brindis por los muertos! ― Levantó su chuico de vino.
― ¡Suelta eso de una vez! ― El hombre le quitó los 5 litros de vino.
― ¡Dame mi vino! ― Comenzó a intentar alcanzarlo, pero no podía.
― ¡Compórtate, nación mía! ― Le volvió a regañar ― Lo que te falta es disciplina… Sí… Pero, no idearemos un modelo para ti ¡Simplemente copiaremos la última moda en Europa! Así que agradécelo…
― ¿Eh? ― Siempre era lo mismo, copia esto, copia esto otro… Enserio, esperaba que para el 1900 al fin sus mandatarios pensaran sin copiar (Que mal Chile, estamos llegando al 2020 y no hay indicios de que dejarás de copiar a Europa).
― El modelo francés no funcionó… Debí preverlo… ― El hombre comenzó a anotar ciertas ideas ― Los prusianos están trapeando el piso con los austriacos en Europa.
― ¡Yey! ¡Vamos Francia! ― Enserio amor, no estás entendiendo.
― Está decidido, mi querida nación. Haremos de ti una muestra de disciplina y honor, todos querrán ser como tú.
― ¡Yey, admírenme perras!
― ¡Chile! ― El hombre entrado en años negó con la cabeza y se golpeó la cara.
El mandatario mandó a que llevaran a la nación a su cuarto, que durmiera para que se le pasara la borrachera… Esperaba que le dieran un buen baño, porque la verdad, es que apestaba a chicha, claro, su nación no era de un paladar fino, y bien soportaba la chicha, como soportaba el vino y toda clase de alcoholes traídos de Europa, hasta se había bebido su botella de Whisky escocés que él mismo guardó para alguna ocasión especial. No daba más… Esa nación, a ese paso, algún día sería vencida si no hacían algo respecto a lo militar.
― Nuestro modelo es un asco…
No te ofendas, Francia, seguramente en algún momento fuiste fuerte, pero ahora no lo eres. Todos te queremos, pero tu modelo es inútil.
¿Debería subir el Omake que seguía a este capítulo? ¿O subir todas esas cosas al final? Es decir, no tiene influencia en la historia original, pero ayuda a explicar varias cosas.
Atte: Reino Inquieto.
