EPOV

Ayudé a mi padre durante algunas horas y me retiré a su casa, el se quedaría toda la noche en la clínica, habían algunos pacientes graves que requerían de su constante atención.

Me acosté sobre las sábanas sin quitarme ni siquiera las botas y me sumí en un sueño profundo. Bella estaba en él y me miraba con una seriedad mortal, odiaba verla así, quería que me sonriera, pero no lo hizo, sólo me miró intensamente como si estuviese intentando darme una información vital que no podía salir de sus labios

- ¿Qué sucede Bella?- pregunté, y la oscuridad comenzó a engullirla mientras ella me miraba con pánico intentando alcanzarme con sus manos, luché desesperadamente por traerla de vuelta, pero todos mis intentos fueron inútiles...

El Arelquín Oscuro estaba detrás de ella, con su mascara blanca y su sonrisa eterna, que ahora parecía mas macabra y mas oscura, las sombras terminaron de engullirse a Bella dentro del Arlequín, quien rió sombríamente y desapareció.

Me desperté sobresaltado, con la frente perlada en sudor, todavía no salía el sol, pero no podía volver a dormir. Salí a las calles y caminé sin rumbo hasta llegar a mi casa, donde me quedé parado un rato eterno pensativo Tal vez debería entrar, sólo para ver si está bien...

Abrí la puerta cuidadosamente con la llave extra que me había llevado, fui a mi habitación que tenía la puerta entreabierta y allí estaba ella, dormida sin hacer un solo movimiento. Su rostro se veía tan relajado que parecía una niña pequeña, me senté al lado de su cama y la observé hechizado

No la conozco mas de un día, pero siento que la he tenido a mi lado toda mi vida...

Me dejé envolver por ese sentimiento cálido que tenía cuando estaba a su lado y me sobresalté cuando empezó a moverse en las sábanas... seguía dormida, era un sueño... y al parecer uno malo.

Frunció el seño y se mordió el labio ¿qué estaría soñando? era intrigante, podía mirarla cambiar de expresiones por siempre... pero no podía dejar que me viera sentado viéndole la cara como un idiota.. definitivamente no...

Me levanté y empecé a caminar por la puerta cuando escuché un susurro

- Edward

Mi corazón se aceleró, seguramente me había visto... pero seguía dormida... ¿Soñará conmigo? Vi como sonreía ante mi nombre y me sentí estúpidamente feliz, ella también pensaba en mi, aunque fuese un poco... Salí a regañadientes por la puerta y me dirigí al palacio, dudaba poder dormir mas de las pocas horas que había dormido ya. Al llegar a las puertas, los guardias me abrieron diligentemente.

El día anterior habían trasladado todos los tesoros a una cámara subterránea del palacio de los juicios ubicada en la plaza, donde yo estaría protegiéndola por supuesto, moviéndose por pasajes subterráneos que sólo conocía el rey y algunos soldados de importante rango, era menos pomposa (para desgracia del rey), pero mas segura, y si al Arlequín se le ocurría invadir durante la ejecución, no encontraría nada mas que una habitación vacía.

Me quedé algunos momentos supervisando y todo iba de acuerdo al plan, ni un cabo suelto, las habitaciones subterráneas tenían guardias en cada esquina, y la habitación con los tesoros estaba cerrada con una llave que poseía uno de los guardias élite que se encontraría al lado del rey durante la ejecución.

Kyle era el guardia de la llave que le dio el rey Richard, me aseguré de que aún la cargara alrededor de su cuello y le di instrucciones de que no dejara que nadie se acercara a él (eran precauciones excesivas, pero nada era de más cuando se trataba del Arlequín oscuro).

Al amanecer un niño empezó a curiosear por los alrededores y a hablar con los guardias de la plaza, al parecer estaba muy emocionado con la ejecución porque no había visto nunca una, su mamá no le dejaba. Los niños de ahora disfrutan con las ejecuciones... valla... hasta dónde llegaremos pensé suspirando pesadamente.

Kyle estaba particularmente irritado, no había dormido bien y no aguantaba a aquel irritante niño que sólo correteaba por todos lados tropezándose con el en una ocasión

- ¿No podemos amarrarlo a un poste?- le escuché decir a Kyle irritado

Empezaron a llegar los pueblerinos cuando ya era casi hora de la ejecución y el rey se presentó en su carroza real, parándose en el balcón junto al cura, para anunciar la ejecución. El condenado caminó temblorosamente hacia la horca (lo estaba haciendo muy realista, tal vez realmente sentía un poco de miedo al pensar en la ejecución, incluso si era falsa).

Me encargué personalmente de atar la horca a su cuello y la cuerda de su cintura a la horca (para que soportara su peso) y le susurré

- Todo va a estar bien, estas haciendo una actuación espléndida- asintió muy ligeramente aún temblando, mientras el cura decía los últimos rezos.

Jalé la palanca y lo único que escuché fue al "condenado" cayendo al suelo como si ninguna cuerda lo estuviese sosteniendo. Me percaté de que realmente, ninguna cuerda lo sostenía, porque había sido cortada. Los pueblerinos soltaron una exclamación en coro y yo mismo me quedé con la boca abierta, cuando vi a una figura oscura parada sobre el palacio de las ejecuciones.

Era el Arlequín Oscuro, ¡Burlándose de mi! hizo una reverencia teatral ante la audiencia, y saltó del tejado del edificio sosteniéndose del alfeizar de una ventana de la casa adyacente a este y aterrizando con gracia mientras huía.

Me apresuré a perseguirlo, casi perdiéndolo, pero mi velocidad era mayor que la del Arlequín, quien corría un poco maltrecho seguramente por la herida que le había ocasionado anteriormente.

Estaba armado sólamente por un par de dagas en mi cinturón, Lancé una en su dirección pero la esquivó girando en la esquina. De un salto se agarró de la ventana de una casa intentando treparse hasta su techo escapándose de mi, pero lancé la otra daga apuntando hacia su pierna que si acertó e hizo que cayera a mis pies.

Antes de que pudiese moverse lo atrapé en el suelo y puse mi rodilla en su abdomen y mis manos encarcelando las suyas sobre su cabeza.

- ¿Eres tan orgulloso que no dejarías que nadie mas tomara fama por tu nombre Arlequín?- pregunté

Antes no me había percatado de que era en realidad "Tan" pequeño, sus muñecas eran finas, y parecía que lo rompería si ponía mas presión en su abdomen con mi rodilla ¿cómo alguien tan pequeño había podido provocar tantos problemas? De repente se quedó inmóvil, ni siquiera podía sentir la respiración agitada de hace algunos segundos, ¿Se desmayó? me pregunté y solté uno de sus muñecas para revisar su pulso. Lo último que sentí fue un golpe fuerte en el lateral de mi cuello y luego todo era oscuridad.