Capítulo 7

Pasado misterioso

El muchacho se despertó con un molesto dolor de cabeza. Cuando le habían atrapado, le golpearon y se había que dado inconsciente. Al abrir los ojos se dio cuenta de que ya no estaba en su anterior celda diminuta sino en una mucho más amplia. Se encontraba atado a una silla, además de amordazado. A su derecha estaban Jennifer y Richard, y a su izquierda, Daphne y Anaelle. Los cuatro estaban profundamente dormidos e igual que él. Edward intento liberarse pero fue inútil, las cuerdas que le ataban ahora eran mucho más fuertes que las anteriores. Entonces vio al hombre que les había raptado junto a dos guardaespaldas (los mismos que estaban con él frente a La Ermita). Este se acercó a él para terminar estando a prácticamente tres metros el uno delante del otro.

-Parece que el fugitivo se ha despertado.

Uno de los hombres le quitó la mordaza al muchacho y volvió a su puesto junto su jefe.

-¿Y ahora me dirás lo que quiero saber?

-No sabemos a penas nada-respondió Edward-Lo sabemos solo desde hace menos de dos días. Se podría decir que nos tienes encerrados para nada.

El hombre comenzó a reírse a carcajadas.

-Yo no estaría tan seguro. Vosotros cinco sois el cebo perfecto para vuestros amiguitos, como Odd, Yumi, Jeremy, Aelita, Ulrich…o Eva-este último nombre lo mencionó un poco furioso.

-¿Dónde está Eva?

-Por desgracia, se ha escapado.

Edward suspiró de alivio ante la respuesta.

-Cambiando de tema-dijo el muchacho-¿Qué quiere de Lyoko?

-¿No está claro? Dominar el mundo.

"Este tío está loco" pensó Edward.

-Puede que creas que esté loco pero te equivocas. Este mundo necesita orden, un líder, sin rebeliones ni nada por el estilo. Conmigo al mando del mundo entero, nadie podrá desacatar mis órdenes. Así, yo, Román Mago será el mayor gobernante de todos los tiempos.

-¿Román Mago?

-Es verdad, no me he presentado como es debido. Soy Román Mago, terrorista muy conocido en todo el mundo. Cometedor de la gran mayoría de crímenes existentes. Al igual que mi hermano menor Hannibal Mago.

Cuando acabó la presentación, Daphne, Jennifer, Anaelle y Richard comenzaron a despertarse. Los hombres de Mago les quitaron las mordazas uno a uno.

-¡Soltadnos, pedazo de brutos!-chilló Daphne con ganas, a pesar de acabar de despertarse tenía más energía que el motor de un coche de carreras en marcha.

-Tranquilízate, Daphne, por favor-pidió Edward.

-¿¡Cómo voy a tranquilizarme!? Me han secuestrado, atado a una silla y amordazado, ¿y quieres que me tranquilice?

-¿La vuelvo a amordazar, señor?-preguntó el hombre que estaba junto a la muchacha.

-No-le contestó Mago, luego miró a Daphne-Será mejor que hagas caso a tu hermano, que te pongas a gritar solo empeorará las cosas.

Daphne se calló por no decir nada que se quedara de más.

-¿Qué vais a hacer con nosotros?-preguntó Anaelle.

-Por ahora, os mantendré aquí encerrados.

-¿De qué servirá?-dijo Jennifer.

-Nos quiere como cebo para los demás, Eva ha conseguido escapar-respondió Edward en su lugar.

-Tendremos que comer si nos quiere vivos-exigió Richard.

Mago fue hasta la única puerta de la sala y la abrió. Entonces entró una mujer vestida con un siniestro vestido negro que le llegaba a los pies. Parecía tener cuarenta y pocos años. Su pelo era rojizo oscuro y le llegaba por debajo de los hombros.

-La señora Turner se encargará de ello-contestó mientras salía por la puerta con sus guardaespaldas por detrás.

Los cinco muchachos se quedaron a solas con la silenciosa y siniestra señora Turner.

-La torre está en el sector de las montañas-informó Jeremy.

Entraron en el ascensor y bajaron hasta la sala de los scanners. Las primeras en virtualizarse fueron Aelita, Eva y Yumi. Luego, Odd y Ulrich. Aterrizaron tras una roca, bastante cerca de la torre.

-Por una vez has acertado bien en el sitio, Jeremy-dijo Aelita.

-Puede, pero en esta situación yo habría preferido justo al lado de la torre-respondió Odd mirando que estaba custodiada por tres avispones, dos tarántulas y, como no, William.

-¿Qué hacemos ahora?-preguntó Aelita.

-Nosotros entretendremos a los avispones-ofreció Yumi señalando también a Ulrich.

-Jeremy, ¿podrías…?-antes de que Ulrich acabara la frase, aparecieron su moto, el aerodeslizador de Yumi y la tabla de Odd.

Cada uno se subió a su vehículo, Eva fue en la tabla con Odd, y Aelita se quedó detrás de la roca para correr hacia la torre cuando estuviera despejado. Los primeros en atacar fueron Ulrich y Yumi. Volaron cerca de lo avispones llamando su atención y llevándolos lejos de la torre.

-Nos toca-dijo Odd.

Alzaron el vuelo pasando justo por encima de las tarántulas. El muchacho disparó a una de ellas y Eva saltó sobre la otra.

-¡Bien!-gritó la muchacha entusiasmada.

Pero entonces sintió una descarga en la espalda que la hizo desplomarse en el suelo. William.

-Tú otra vez.

-Hola de nuevo, Eva-saludó burlón el muchacho.

La cogió por el cuello soltándole otra descarga que la inmovilizaba. Caminó hasta el borde con su mano aún sujeta al cuello de la muchacha.

-Adiós-dijo William a la vez que la soltaba.

A punto de caer al mar digital, Odd agarró a Eva por el brazo. La muchacha consiguió subir a la tabla.

-¿Estás bien?-preguntó Odd.

-Sí, pero tengo ganas de partirle la cara a ese William de un puñetazo-replicó Eva furiosa.

El muchacho comenzó a reírse a carcajadas.

-Anda, sujétate. Volvamos con los demás antes de que crean que has caído al mar digital.

-Vale-asintió Eva agarrándose a la cintura de Odd.

La tabla se elevó y aterrizaron en el lugar donde William había arrojado a la muchacha. Él ya no estaba. En su lugar estaba Ulrich.

-Ya me he deshecho yo de él-respondió triunfante.

Los dos se bajaron de la tabla y Yumi se acercó a Ulrich. Aelita entró corriendo en la torre.

-¿Vamos al núcleo o qué?-propuso Odd.

-Tienes ganas de encaramarte a lo desconocido y peligroso, ¿eh, Odd?-insinuó Ulrich con los ojos entrecerrados.

-No sabes cuánto.

-Es nuestra única alternativa-dijo Eva.

-En realidad no nos explicaste tu plan, Eva. Dinos en qué consiste-pidió Yumi.

-Lo que sé seguro es que es algo que Jeremy no puede hacer desde el superordenador, pero que X.A.N.A sí.

-¿Qué es?-insistió Ulrich.

-Ya os hablaré de él más tarde, cuando estemos en el núcleo pero algo me dice que os va a parecer bastante interesante-dijo la muchacha esbozando una sonrisita pícara.

-Nos estás dejando con la curiosidad-dijo Odd.

-Lo sé, eso pretendo.

En ese momento, Aelita salió de la torre.

-Vamos ya al núcleo-respondió la muchacha.

Los demás terminaron asintiendo. Se colocaron en el borde del suelo y apareció una semi-esfera grande color espuma con el "ojo de X.A.N.A" que los tragó a los cinco. El recorrido era el mismo que la vez que fueron en el skid solo que en vez de ir al cuarto del skid, se dirigieron a la parte inferior de la esfera. El interior era de gran altura y todo del mismo color: azul. Todos aterrizaron en una plataforma que había a la mitad del lugar. El lugar estaba desierto, ni un monstruo.

-¡Qué maleducados!-exclamó Odd-No han venido a recibirnos.

-Mucho mejor-comentó Eva.

Fueron subiendo poco a poco hasta tener delante de ellos el núcleo de Lyoko. Era una esfera parecida a la que les había traído al sector 5, solo que esa era del tamaño de una pelota de fútbol. Estaba rodeada por un par de capas de forma cúbica y transparente.

-Vamos a destruir lo que siempre intentábamos proteger-dijo Odd sarcásticamente.

-Extraña sensación, ¿verdad?-respondió Ulrich.

La señora Turner se colocó en el mismo lugar que Mago anteriormente. Su expresión de seriedad fue reemplazada por una de disculpa.

-Siento mucho que os tengan así-murmuró la mujer.

Esta respuesta impresionó a los muchachos.

-Seguramente os sorprenda que no sea fría como el señor Mago ya que estoy a su servicio. Yo no quiero estar aquí, le sirvo por ciertas cuentas que tenía mi marido con él. Aún le debía dinero cuando murió y como cambio, tomó a mi hijo Jack, de más o menos vuestra edad. Para que no le hiciera daño me ofrecí a servirle.

-¿Podría decirnos la forma de escapar de aquí?-pidió Daphne, algo más tranquila que antes.

-Más os vale no hacerlo-murmuró la mujer.

-¿Por qué?-preguntó Jennifer.

-Es un terrorista y puede llegar de lejos como hacerles algo a nuestras familias-respondió Edward por ella-Nuestros intentos se quedarían en nada y las consecuencias serían horribles.

-¿Entonces qué hacemos?-inquirió Anaelle.

-Esperar. Nuestro destino está por ahora en manos de Eva y los demás.

-Tienes razón-asintió Richard.

-¿Por qué nos contó todo eso de su marido y su hijo Jack?-preguntó Daphne.

-He oído hablar mucho sobre las muchas veces que han salvado a la gente vuestros amigos en la lucha contra ese tal X.A.N.A y cuando escuché el plan de Mago contra ellos, tuve la esperanza de que me pudierais ayudar a salir de este espantoso lugar.

-¿Dónde está Jack?-preguntó Daphne.

-En la cocina. Él prepara la comida para todos y cada uno de los hombres de Mago, para mí y ahora también para vosotros.

La mujer caminó hasta la puerta, la abrió y metió un carrito con cinco platos de una extraña sopa verdosa. Después, se acercó a los muchachos para soltarles la cuerda que les ataba las manos (aun así no podían escapar porque estaban atados también de pies) para que pudieran comer.

-¿No come?-dijo Anaelle perpleja.

-Yo ya he comido hace poco.

Era simpática, pero podía ser perfectamente un plan de Mago para ganarse su confianza. Richard, Jennifer y Anaelle comían con las ganas de un león que llevara semanas sin comer. Edward y Daphne comían lentamente. Sus cabezas estaban repletas de suposiciones sobre lo que podían llegar a hacerles a ellos los hombres de Mago o el propio Mago.

Eva miraba fijamente la esfera blanca y brillante, hasta que oyó la voz de Jeremy.

-Eva, le he instalado a tu traje algo que te ayudará a desplazarte rápidamente tú sola. En la parte derecha de tu zapato derecho verás un botón, púlsalo.

La muchacha vio que en su bota derecha había un botón. Cuando lo pulsó, de sus zapatos comenzaron a brotar llamas y empezó a elevarse como un cohete. Eva se puso a dar vueltas volando sin parar con una sonrisa divertida grabada en la cara.

-Deja ya de jugar, Eva-le espetó Ulrich.

La muchacha aterrizó con los brazos cruzados y expresión de reproche.

-Aguafiestas-murmuró.

Odd soltó una fuerte carcajada, seguida de la risa de Aelita, Yumi, Ulrich y por último de Eva. Cuando acabaron de reírse, Yumi abrió los abanicos, Eva activó sus látigos, Ulrich sacó sus espadas, Aelita preparó las esferas de energía y Odd cargó sus flechas y, a la vez, comenzaron a atacar los escudos.

Rápidamente, la primera capa fue destruida. Rato después, la segunda dejó ver plenamente la esfera que protegía en su interior. Los muchachos estaban a punto de dirigirse hacia ella pero Odd sintió un disparo en la espalda. Todos se giraron en la dirección de donde vino. Era William, montaba sobre una manta, acompañada por otras cuatro más.

-¿Tú otra vez?-masculló Eva furiosa-Vosotros ocupaos de las mantas, yo tengo una cuenta pendiente con William.

-Todo tuyo-respondió Ulrich.

Jeremy materializó los vehículos de Odd, Ulrich y Yumi, que se subieron en ellos nada más aparecer. Eva pulsó el botón de sus zapatos y Aelita pasó la mano por un brazalete en forma de estrella que le daba alas. Eva voló directamente hacia su adversario.

-Nos volvemos a encontrar-dijo la muchacha.

-Te derroté ya dos veces, podré hacerlo una tercera-contestó William.

-No volverás a tener esa suerte.

Eva se lanzó contra él velozmente y con un rápido movimiento dio en el blanco de la manta, haciendo que el muchacho cayera y la lucha pasara a ser en tierra. William cargó contra Eva pero esta agarró su espada con uno de los látigos, pulsó el botón y le soltó al muchacho una fuerte descarga. Al principio le hizo efecto pero lo aguantó bastante bien. Tiró de ella fuertemente haciéndola caer al suelo y soltar el látigo agarrado a la espada.

-Ya te he dicho que lo haría una vez más-dijo William con una sonrisa torcida.

-No estés tan seguro-contestó la muchacha.

El muchacho estuvo a punto de hundirle la espada en el estómago pero esta cogió el látigo restante enganchó a William con él y le soltó una descarga muy potente. Antes de que cayera sobre ella, giró sobre sí misma esquivando la caída. El muchacho se desvaneció entre un espeso humo negro. Eva se levantó y se dio cuenta de que los demás habían estado observando a la muchacha luchar contra William. Una manta para cada uno había sido demasiado fácil. Eva voló hasta sus amigos, que ya rodeaban aquella extraña esfera blanca.

-¿Qué tal lo he hecho?

-Genial-exclamó Odd.

Esta le dedicó una sonrisa agradecida.

-¿Vamos allá?-propuso Ulrich.

Eva asintió y fue la primera en saltar, seguida de Odd, Aelita, Yumi y por último Ulrich.

Daphne comenzaba a ponerse nerviosa. Su escasa paciencia acababa rápidamente. Ya no aguantaba más.

-¡Ya estoy harta, quiero salir de aquí!

Comenzó a pegar chillidos. Edward y Anaelle intentaron hacerla callar pero era inútil. Estaban solos en la habitación y creían que nadie la escuchaba pero al ver a dos hombres entrar vieron que se equivocaban. Uno de ellos desataba a Daphne mientras que el otro la agarraba para que no escapara. La cogieron de la misma forma que hicieron frente a La Ermita.

-Soltadme de una maldita vez-chilló la muchacha.

-¿Por qué no nos deja deshacernos de estos niñatos como Dios manda?-le preguntó uno de los hombres al otro.

-Pues porque les necesita vivos pero dijo que si alguno se ponía pesadito que le hiciéramos callar.

-¿A nuestra manera?

El otro asintió con una leve sonrisa. El corto diálogo hizo a Daphne cerrar la boca y no volverla a abrir. Llevaron a la muchacha a través de un estrecho y oscuro hasta la puerta que había al final. Uno de los hombres que la agarraba abrió la puerta con la mano libre dejando ver el interior de la habitación. Era una habitación mucho más iluminada que el resto. Estaba decorada como un despacho pero eso no hacía que dejara de parecer una celda de cárcel con más iluminación de la normal.

-Vaya, ya está aquí la gritona-dijo Mago desde el otro lado del escritorio central.

Los hombres que agarraban a Daphne, la soltaron bruscamente sobre la silla que había delante del escritorio.

-Tu actitud no ayuda para nada, pequeña. Sigue gritando así y me veré obligado a castigarte yo mismo.

-Vete al infierno-le espetó Daphne.

Mago miró furioso a la muchacha y luego dirigió la mirada a uno de los hombres que la habían traído. Este asintió y luego se giró hacia su compañero, que también asintió. Los dos volvieron a coger a Daphne.

-¿A dónde me lleváis ahora?-preguntó la muchacha.

-A la cocina-respondió Mago con la mirada roja de furia-Te daré una oportunidad. Si la desperdicias, seré yo mismo el que te meta una bala en la cabeza.

Daphne se horrorizó y volvió a sellar sus labios como con la conversación entre los dos hombres. Estos la sacaron del cuarto y la volvieron a llevar a través del pasillo. Abrieron una de las puertas situadas a la derecha, bastante lejos de la del despacho de Mago. Era una cocina, bastante amplia por cierto. Arrojaron a la muchacha al suelo y cerraron la puerta con un extraño "clic" (sería de alguna cerradura).

-Seréis…-la frase se quedó en el aire.

-¿Estás bien?

Quien había formulado la pregunta era un muchacho de abundante pelo marrón, como sus ojos y de más o menos la misma edad que Daphne. Este le extendía la mano a la muchacha para ayudarla a levantarse.

-¿Quién eres?-preguntó, algo más tranquila aunque insegura, Daphne.

-Me llamo Jack.

Se parecía mucho al lugar en el que activaron el mecanismo de la puerta en el sector 5 solo que en lugar de azul, era de un color rojo claro. En el centro de la sala, flotando en el aire, había una esfera un tanto deformada con un considerable tamaño. Parecía metálica y ríos de lava recorrían todo el cuerpo. Cada cierto tiempo, la esfera emitía unas fuertes pulsaciones parecidas a halos de energía. En un lado de la sala había un hueco rectangular que era de alto hasta el techo y de ancho unos seis metros. Los muchachos aterrizaron sobre una pasarela que daba acceso a aquel hueco descomunal.

-¿Dónde estamos?-preguntó Odd mirando fijamente la enorme esfera que había en el centro de la sala.

-¿Y lo preguntas?-dijo Ulrich, que también observaba la forma flotante.

Entonces apareció por aquella especie de puerta, un muchacho de pelo muy negro, tez muy blanca y expresión impasible. Vestía un mono negro con el "ojo de X.A.N.A" bordado por todo el traje.

-Si habéis venido a por mí, acabaré con vosotros como cualquier otra vez.

Odd cargó las flechas, Ulrich sacó sus espadas y Yumi abrió los abanicos, pero Eva los detuvo alzando una mano.

-No hemos venido a pelear-respondió la muchacha mientras avanzaba lentamente hacia X.A.N.A pero al ver que este retrocedía, se detuvo.

-¿Cómo sé que decís la verdad?-inquirió mirando a Eva fijamente.

-Porque necesitamos tu ayuda.

La respuesta heló a X.A.N.A durante un momento pero luego empezó a reírse entre dientes.

-¿Primero queréis acabar conmigo y ahora necesitáis mi ayuda? Esto es de locos.

-Puede que sí, pero es verdad-contestó la muchacha.

-¿Y por qué iba a ayudaros? Después de todo, somos enemigos.

-Nadie quiso que eso fuera así.

-Pero así es como ocurrió.

-Eso se puede cambiar.

-¿Por qué?

-¿A caso quieres que siga esta lucha para siempre?

-¿Y si así fuera?

-Sabemos tanto como tú que eso es mentira. Lo único que queremos es tu ayuda para salvar a mi hermana y que acaben todas estas estúpidas luchas entre nosotros.

-¿Tu hermana?

-No solo ella, sino también a amigos nuestros. No sabemos cómo rescatarles y tú eres el único que nos puede ayudar.

X.A.N.A miró fijamente a Eva. El rostro de la muchacha mostraba los claros esfuerzos por no llorar. El silencio se volvió de lo más incómodo y Aelita intervino.

-Nunca supimos por qué atacabas nuestro mundo.

Esta caminó junto a Eva. Los ardientes ojos de X.A.N.A se clavaron en Aelita.

-Venganza.

-¿Cómo dices?-preguntó Eva confusa.

Yumi y Odd se pusieron junto a Eva y Ulrich al lado de Aelita.

-¿Venganza contra quién? ¿Y por qué?-dijo Aelita.

-Contra el profesor Hopper.

-¿Mi padre? ¿Por qué?

-Yo en realidad soy un programa inacabado. Hopper quería ser capaz de crear un humano con el superordenador.

Los muchachos se quedaron boquiabiertos ante la revelación. X.A.N.A siguió.

-Cerca de finalizar, me canceló y me quedé encerrado aquí dentro para siempre.

-¿Cómo estás seguro de que fue mi padre?-inquirió Aelita.

-Él era el único que sabía de su existencia.

-¿Cuándo ocurrió?-preguntó Eva.

-El dos de junio de hace siete años-respondió X.A.N.A.

Eva sintió un martillazo en la cabeza pero no era proveniente del exterior si no de su propio interior. Se agarró el cráneo con todas sus fuerzas. Sentía que estaba a punto de explotar. Abrió los ojos de golpe y murmuró algo inaudible a la vez que comenzaba a retroceder con las manos aún en la cabeza. De repente, cayó al suelo. Sus amigos fueron corriendo hasta ella. Seguía consciente. Su respiración sonaba agitada pero luego se acompasó. Odd la ayudó a levantarse, no sin cierta dificultad.

-¿Qué ha pasado?-preguntó el muchacho.

-Ya lo recuerdo todo.

-¿Qué recuerdas?-inquirió Yumi.

-Yo nací aquí, en Torre de Hierro. Vivía con mis padres, mi hermana y…mi hermano. Que ahora está muerto. También,-miró de repente a Aelita-te recuerdo. Tú y mi hermana erais mejores amigas. Mi hermano era diez años mayor que yo. Aelita, dijiste que a ti y a tu padre os persiguieron unos hombres vestidos de negro antes de meterte en Lyoko, ¿cierto?

-Sí-asintió la muchacha, confusa.

-Esos mismos hombres fueron a por nosotros.

-¿Por qué?

-Éramos las personas más cercanas a vosotros y en el intento de atraparnos dispararon a mi hermano y murió. Nosotros conseguimos escapar a tiempo.

-¿Tu familia lo recuerda?-inquirió Odd.

-Mis padres, no lo sé. Mi hermana no. Se le da fatal mentir y me dijo que esa parte de su vida no la recuerda.

-¿Cómo puedes acordarte de tanto?-preguntó Yumi.

-Me ha venido todo ahora mismo, de golpe, como si me hubieran pegado un fuerte martillazo.

-¿Qué murmuraste antes?-inquirió Aelita.

Eva cerró los ojos y suspiró.

-Que fui yo quien canceló el proceso de X.A.N.A.

-¿Qué?-dijeron todos a la vez, incluido el propio X.A.N.A.

-Así es. Meses después de la muerte de mi hermano, nos dijeron que tú y tu padre habíais sido asesinados. Mi padre sabía del anterior trabajo del profesor Hopper antes de ser maestro en el Kadic y supuso que eso tenía que ver con aquellos hombres que nos persiguieron. Para protegernos a mí y a mi hermana, mis padres decidieron que nos mudáramos a España. Cuando averiguó la noticia de vuestra muerte, yo paseaba por los alrededores. En ese momento recordé que Hopper hacía extrañas visitas a la fábrica así que decidí investigar. Tenía siete años. Fue cuando descubrí el superordenador. Curioseando, encendí toda la maquinaria. Vi en la pantalla una barra de carga de algún programa y al intentar abrir contenidos del ordenador lo cancelé. Me asusté, así que salí corriendo. Cuando llegué al puente me tropecé y me golpeé la cabeza. Eso me hizo olvidarlo todo. Me había despertado luego en el coche de mis padres, junto a mi hermana.

La muchacha estuvo a punto de caerse a causa de la impresión. Su cuerpo temblaba como una hoja pero Odd la agarró a tiempo de no volverse a caer. Colocó uno de sus brazos en torno a su cuello y la agarró por la cintura. Aelita miró de reojo a X.A.N.A: los puños tensos y apretados, encorvado como si estuviera a punto de saltar y emitiendo un extraño gruñido.

-Tú…-murmuró el muchacho seguido de un siseo apenas audible.

-Por favor, X.A.N.A, tranquilízate-suplicó Aelita.

-Tengo delante mía la razón por la que estoy aquí encerrado, ¿por qué debería tranquilizarme?

-Porque es ella la que nos impide que te destruyamos en un momento-le espetó Ulrich.

-Eso no cambia nada.

Nadie respondió, todos tenían la vista fija en Eva, apoyada sobre Odd.

-Sé cómo hacer que lo pagues caro-dijo X.A.N.A.

El muchacho comenzó a temblar y de sus manos empezaron a brotar rayos negros. Los cargó en una mano y los lanzó contra la muchacha. Pero entonces, Odd saltó interponiéndose entre Eva y el ataque, que le dio de lleno.

-¡No!-gritó la muchacha.

Fue inevitable. Odd cayó al suelo, no se desvirtualizó sino que seguía sintiendo en su cuerpo la corriente la corriente eléctrica.

-¿No debería de volver a la realidad?-dijo Ulrich.

Eva se agachó aterrada al herido, el cual estaba aún inconsciente. Aelita, Yumi y Ulrich se pusieron furiosos y se prepararon para cargar contra X.A.N.A.

-¡No lo hagáis!-gritó Eva.

Eso confundió bastante a X.A.N.A.

-He herido a Odd, siento el deseo de matarte ahora mismo, ¿y tú te niegas a atacarme?-estaba completamente contrariado aunque aún en guardia por si fuera alguna trampa.

-Quiero tanto como cualquiera que esto acabe, estas malditas peleas y no se puede arreglar empezando otra. A veces hay que arriesgarse para conseguir lo que uno quiere o lo que es mejor para sí mismo. Por eso yo decido confiar en que nos ayudarás sin traicionarnos porque sé lo hartos que estamos de esta estúpida rutina de luchar los unos contra los otros.

X.A.N.A dejó caer los brazos y se tranquilizó. Miró extrañado a la muchacha. Eva era muy rara, una de las poquísimas personas en el mundo que serían capaz de perdonar a la persona que intenta matarla. No comprendía ese punto de vista pero había otras cosas de ella que sí entendía a pesar de eso. Siguió observando a la muchacha. Eva estaba de rodillas, junto a Odd y acariciándole la mejilla como intento de hacerle despertar. Apoyó entonces la cabeza del muchacho en su regazo y continuó rozándole el rostro tiernamente.

-¿Qué le ocurre?-preguntó sin alzar la vista de Odd.

X.A.N.A parecía haber recobrado confianza en Eva porque se acercó a ella lentamente, con decisión. Yumi, Aelita y Ulrich se pusieron en guardia.

-Dejadle-insistió la muchacha.

X.A.N.A se colocó junto a Eva, aún en pie.

-Le he infectado con un programa que, al principio, hace que sientas una fuerte corriente eléctrica por todo el cuerpo. Al despertarse, durante veinticuatro horas queda encerrado en Lyoko y cada láser puede llegar a ser mortal-ante la explicación, Eva se quedó aterrada- Pasado ese tiempo, vuelve a la normalidad y le es posible volver a la realidad.

-¿Cuándo despertará?-inquirió la muchacha.

-Dentro de poco.

Odd empezó a abrir los ojos poco a poco nada más responder X.A.N.A.

-Odd…-masculló Eva sin aliento.

-¿Qué ha pasado?-preguntó confuso.

Nadie tuvo tiempo de responder ya que la muchacha saltó hacia el con ímpetu haciéndoles rodar por el suelo. Yumi, Ulrich, Aelita y X.A.N.A se acercaron entre ellos. A este último le dedicaron una mirada rencorosa los otros tres. Eva no soltó a Odd hasta pasado un largo rato. A sabiendas de que había más gente presente, sin pensárselo dos veces, Eva presionó sus labios contra los del muchacho. Este le devolvió el beso complacido pero se separaron antes de lo deseado debido a los espectadores. Los dos se levantaron de un salto y se dirigieron al resto, los cuales no les habían dirigido ni una miradita de curiosidad ya que estaban en medio de un extraño concurso de miraditas de rencor, Eva y Odd tenían las manos entrelazadas (en el caso de él, la pata, debido al curioso avatar de chico-gato).

-Y bien, ¿qué queríais pedirme?-preguntó X.A.N.A alzando una ceja.

-Más bien lo que "ella" quería pedirte-concretó Yumi.

-No ha querido decirnos qué se trae entre manos-siguió Aelita.

-Primero, empezaré por contarle toda la historia desde el principio-comentó Eva dejando claro que ella sería la portavoz de la situación-Mi hermana y unos amigos han sido secuestrados por un muy conocido terrorista, llamado Román Mago. No les ha secuestrado por dinero ni nada parecido sino por el superordenador, del cual conoce la existencia. Desconocemos cómo lo ha averiguado. Lo que sí sabemos es que pretende usarlo en su beneficio de la misma forma que tú hasta la fecha: controlando cualquier objeto eléctrico o persona a su alcance para conseguir el control.

-¿De qué?-inquirió rápidamente X.A.N.A.

-De Torre de Hierro, de Francia, de Europa, del mundo entero… de lo que esté a su alcance. El auténtico problema es que tiene una extensa guardia que le protege y te necesitamos para averiguar la forma de infiltrarnos en donde sea que esté en este momento. Al principio secuestró a mi hermana porque yo era, a causa de ella, el blanco más fácil. Cuando nos encontramos para hacer una especie de trato, ellos estaban a la escucha de la conversación que manteníamos-dijo la muchacha haciendo un rápido gesto con la cabeza señalando a sus amigos- ocultos tras los matorrales. Cuando intentó atraparme, ellos se descuidaron y fuimos todos atrapados. Yo conseguí salir por los por los pelos. Los demás siguen encerrados. No pretende hacerles daño aunque les utiliza de cebo para nosotros. Hay que darse la mayor prisa posible, la falta de ellos, sobre todo de mi hermana, podría causar un lío.

-¿Por qué sobretodo tu hermana?

-Es una cantante famosa y si no la ven aparecer en algunos de los eventos en los que se supone que debe participar se armaría un auténtico caos.

-¿Y qué quieres que haga? ¿Cuál es el plan?

-No se ha molestado en decirnos nada-exclamó Ulrich.

-Pensaba en que nos materializáramos en la realidad pero con nuestros poderes de Lyoko-propuso Eva.

-¿A caso es eso posible?-inquirió Yumi mirando a X.A.N.A.

-Nunca me he parado a pensarlo pero es una buena idea. Sí que lo es-dijo el muchacho respondiendo a la pregunta de Yumi-pero necesitamos ir a la Primera Ciudad.

-¿Qué es la Primera Ciudad?-dijo Eva.

-Conocéis Lyoko menos de lo que yo pensaba,-murmuró para sí-la Primera Ciudad es un lugar de Lyoko que almacena en su interior un arma muy potente.

-Si sabías de su existencia, ¿por qué no la utilizaste?-inquirió Odd.

-Para tal venganza no hacía falta tanto poder-aclaró X.A.N.A-Vosotros, para acceder al mar digital, utilizáis uno de los tres portales de datos que hay en torno al sector 5. Los otros dos dan a otros dos sectores, de los cuales, uno es la Primera Ciudad.

-¿A dónde lleva el otro?-inquirió Ulrich.

-Al sector del volcán. Creo que por el nombre ya sabréis de sobra su aspecto. Al igual que con el sector de las montañas, el bosque, el desierto o el hielo.

-¿Qué tiene de especial ese sector?-preguntó intrigado Odd.

-Es donde creo mis monstruos nuevos y antiguos.

-¿Nuevos?-dijo Yumi.

-Sí, me preparaba unas cuantas sorpresitas para la próxima pelea pero veo que ya no me serán de utilidad.

-No nos desviemos-dijo Eva-entonces, para ir hasta la Primera Ciudad debemos atravesar uno de los túneles, ¿cierto?

-Así es, pero Jeremy no es capaz de abrirlo, solo yo, y no puedo hacerlo aquí encerrado.

-¿Y darte la oportunidad de traicionarnos y escapar? Ni lo sueñes-le espetó Ulrich.

-No puedo demostraros nada si no me dais la oportunidad.

-X.A.N.A tiene razón-contestó Eva-¿Cómo lo hará si no le dejamos?

Todos callaron. La muchacha depositaba toda su confianza en el enemigo que había estado atacando a sus amigos durante tanto tiempo. Ulrich era el que más desconfiaba de él. Después de todo lo que le había hecho pasar durante sus ataques al mundo real. Yumi se sentía confusa, no sabía qué hacer. Pensaba en que Eva estaba en lo cierto pero no quería arriesgarse. A Odd le daba igual el resultado final, lo único que quería era que eso acabara y tener un rato de intimidad con Eva. Tan solo atendía a la mano de la muchacha entrelazada con la suya. Aelita había estado callada todo el rato a la vez que pensativa y fue la que rompió el silencio tan incómodo para resolver la duda que tanto le rondaba la cabeza.

-Lo que me pregunto es, ¿cómo has cedido tan rápido?-le dijo a X.A.N.A.

Este se quedó pensativo y luego volvió la vista hacia Eva.

-Me entra curiosidad. Es muy difícil ver desde el punto de vista de Eva. Además de pensar que tiene razón, siento ganas de saber cómo pensáis cada uno de vosotros, como humanos que sois. La pena es que no pueda serlo yo.

X.A.N.A agachó la cabeza con un rastro sombrío en su expresión. De verdad quería ser lo que se suponía que debía haber sido: un humano. Aelita se compadeció del muchacho y apoyó una mano en su hombro. Este la miró perplejo, una débil sonrisa recorría su rostro.

-Podemos ayudarte-dijo Aelita.

-¿Cómo?

-Enseñándote-contestó la muchacha esperanzada.