"Matt, ya te lo he dicho, estoy bien." Dijo Nathan desde la cama, mientras veía a Matt, que con ambas manos le impedía levantarse.

"Si, pero también ha dicho el médico que necesitas descansar, al menos esta noche." Una vez que consiguió mantener a Nathan tumbado en la cama, se sentó en ella a su lado, sonriendo. "Así que, ¿Por qué no te quedas quieto cinco minutos y te relajas?"

Nathan suspiró, no era su naturaleza estarse quieto y descansar, mientras pudiera hacer algo. "Muy bien, tu ganas, pero nada de tratarme como si fuese un inválido, sólo ha sido un golpe." Se incorporó en la cama, emitiendo un pequeño gemido de dolor, el golpe había sido más fuerte de lo que él creía.

Desde donde estaba sentado, Matt se lo quedó mirando, sin hacer desaparecer la gran sonrisa de sus labios, le hacía gracia la habilidad que tenía Nathan para aparentar encontrarse bien cuando en realidad no lo estaba. "Date la vuelta."

"¿Qué?" Nathan no se movió, se quedó simplemente mirando a Matt, observando como se acercaba a él, cómo, sin quitar sus ojos de de los de Nathan, ponía sus manos, de la forma más cuidadosa de la que fue capaz sobre él y le ayudaba a levantarse. "¿Matt que haces?"

Una vez que que consiguió hacerse con el cuerpo de Nathan, Matt rodeó su espalda con ambas manos. "Vamos, hazme caso. Tu date la vuelta; hay cosas que todavía no conoces de mi." Nathan sonrió mientras Matt comenzó a besarle, lentamente, mientras iba masajeando la espalda dolorida.

La tensión acumulada durante tantas horas en el hospital, comenzó a desaparecer y Nathan comenzó a dejar su cuerpo a mercede de las manos de Matt, que con total dulzura, consiguió que se tumbar en la cama.

Nathan no recordaba si alguna vez alguien le había dado un masaje, pero si lo habían hecho, nunca hubiera sido como en aquella ocasión, notando las manos de Matt sobre su espalda y sus hombros, deslizándose tranquilamente, con delicadeza, al mismo tiempo que con total seguridad. Por ello, no se dio cuenta cuando exactamente había comenzado a suspirar.

Mientras iba ejerciendo presión sobre la zona de la espalda más dolorida de Nathan, Matt, se acercó a su oído, dejándose llevar por los excitantes sonidos procedentes de Nathan. "Ya te he dicho que había cosas que no conocías de mi."

"¿Dónde aprendiste a dar esos masajes?" Nathan elevó una de las manos hacia el rostro de Matt y comenzó a acariciar su rostro.

Matt simplemente comenzó a reír. "Lo siento, eso es algo que no puedo revelarte, si lo hiciera tendría que matarte." Un momento después terminó por besarle otra vez.

- o -

Una media hora después, notando el cálido abrazo de Matt y tumbado junto a él en la cama, Nathan no había conseguido dormirse. "Sigues despierto ¿verdad?" Nathan se giró hacia Matt, que lo miraba mientras acariciaba mechones revueltos de su pelo.

"Si, pensaba en que todavía no me has dicho nada sobre mi proposición." Aunque sintiendo cierto dolor en la espalda, Nathan consiguió darse la vuelta y poder estar frente a Matt.

"¿Sobre lo de vivir aquí con nosotros?" A pesar de la total oscuridad del cuarto, sus ojos ya se habían acostumbrado y podía ver la sincera sonrisa en los labios de Nathan, que sólo asintió, sin decir nada. "Bueno, el apartamento no es muy grande y deberíamos decírselo a Mohinder, también es su casa."

"¿Estás poniendo excusas para no tener que decirme que no?"

"¡No, claro que no!" Matt se incorporó en la cama. "Es que después de todo lo que ha pasado, pensaba que lo menos que querrías sería vivir aquí, pensando continuamente que puede venir un psicópata, obsesionado con Mohinder para matarnos. No quiero ponerte en peligro a ti también."

"Ya han intentado matarme varias veces, pero siempre ha sido por intentar hacer el bien, porque quería ayudar a la gente que me importa. Ahora no tiene porque ser distinto."

Sin contestar, Matt se volvió a tumbar otra vez, acercando su cuerpo al de Nathan, rodeando su pecho con su brazo y apoyando su cabeza sobre el cuerpo de Nathan. Suspiró con tranquilidad, porque desde luego que vivir con él era lo que más quería desde que Mohinder y él habían conseguido adoptar a Molly, pero no quería hacerlo si Nathan no se sentía seguro. Ahora, sin embargo, se daba cuenta que no tenía de que preocuparse, Nathan tenía las mismas ganas que él.

"Entonces, ¿Qué, cuando quieres que traiga mis cosas?"

"Déjame que hable primero con Mohinder, no se como se tomar esto después de todo lo que ha pasado hoy, pero estoy seguro que no le importará." Nathan asintió y sin decir nada más, besó la frente de Matt y cerró los ojos, al igual que hizo él. En menos de cinco minutos, los dos se habían quedado dormidos.

- o -

"Sabes que te quiero, ¿Cómo puedes pensar que quiera hacerte algún daño?" Gabriel se acercó a él, mientras Mohinder, incapaz de moverse lo vio andar hacia él.

"No te acerques más." Sin embargo, Gabriel no le hizo ningún caso y no detuvo su camino. Apenas los separaban unos pocos centímetros cuando Gabriel alargó el brazo, sujetando el de Mohinder y apretó con fuerza, haciendo que el profesor sintiera el intenso dolor, otra vez. "Me haces daño, suéltame."

Gabriel lo hizo moverse hacia él, tirando de su brazo y aunque Mohinder trató de resistirse, tuvo que moverse. Con la mano que tenía libre, Gabriel rodeó su cintura y lo apretó contra su cuerpo. Le besó con fuerza, casi parecía hacerlo con rabia y Mohinder podía sentirlo, pero no podía o no quería hacer nada para evitarlo.

Gabriel lo sabía y por ello, apretando cada vez con más fuerza la muñeca dolorida de Mohinder y mientras lo escuchaba gemir, en lo que parecía ser una especie de protesta ahogada por la excitación, le besó con mayor intensidad, hasta que terminó por morderle y deleitarse viendo el pequeño hilo de sangre caer por el labio.

"Gabriel, si de verdad me quieres, me dejarás, no quiero seguir con esto, me da miedo pensar en lo que puedes llegar a hacer." Gabriel no le había soltado y Mohinder no estaba seguro que lo fuera hacer en algún momento.

Sin embargo, inesperadamente para Mohinder, Gabriel lo empujó con toda su fuerza contra el suelo, haciéndole caer violentamente. El profesor notó que perdía el equilibrio y al tocar el suelo, sintió que algo se había roto cuando sus costillas comenzaron a protestar.

Gabriel se arrodilló frente a él y comenzó a deslizarse sobre su cuerpo. Por mucho que Mohinder intentaba luchar, el otro hombre era mucho más fuerte que él, ¿o realmente no estaba siquiera intentado luchar?

Mohinder intentó levantarse pero Gabriel lo volvió a lanzar contra el suelo, cada movimiento, cada golpe con mayor intensidad que el anterior, parecía disfrutar como un depredador viendo a su presa herida luchando por sobrevivir. Entonces Mohinder se golpeó la cabeza.

- o -

Tremendamente agitado, Mohinder despertó con un fuerte grito y empapado en sudor. Se quedó sentado en la cama, notando que no podía parar de temblar. Cerró los ojos, intentando serenarse, pero fue imposible, su corazón estaba latiendo demasiado deprisa, su pulso era demasiado acelerado, igual que su respiración y su mente no hacia más que recordarle una y otra vez un sin fin de imágenes que sólo quería olvidar.

Sin embargo, una parte de él, no hacía más que hablarle a gritos una y otra vez. "Ha sido culpa tuya. Podías haber luchado, te podías haber defendido y haber conseguido despistarle hasta que Matt y Nathan hubieran vuelto. ¿No crees que podrías haber hecho algo para parar a Sylar antes de encontrarte en el suelo, con su cuerpo mucho más fuerte que tu sobre el tuyo a punto de que te sometiera totalmente a su control?, ¿No será que en el fondo querías que eso pasara?"

Mientras escuchaba sus pensamientos, no se dio cuenta que la puerta de su dormitorio se habría lentamente. Por ello, cuando vio luz entrar por ella, su cabeza volvió a ponerse en funcionamiento. "Sylar ha vuelto a por ti y esta vez no podrás hacer nada para evitarlo. ¿Y si es Gabriel, también vas a luchar?"

"Tranquilo, Mohinder soy yo." Matt permaneció en la puerta, no quería entrar y asustar a su amigo más de lo que ya lo estaba. "Te he oído gritar, bueno también he oído alguno de tus pensamientos, era demasiado fuerte como para no hacer, lo siento. "¿Te encuentras bien?"

Al dar los primeros pasos en el interior de la habitación, Matt se fijó más en el cuerpo de Mohinder, acurrucado entre la ropa de la cama, con la espalda pegada a la pared, las rodillas contra su pecho y todo el temblando, mientras en su rostro, brillaban intensamente las gotitas de sudor que no habían dejado de caer.

"Siento haberte despertado, pero he tenido una pesadilla, lo siento, pero puedes volver a dormir, estaré bien, de verdad."

"Desde luego mentir no es uno de tus fuertes Mohinder." Matt se acercó a la cama y se sentó a su lado, intentado hablar todo lo sosegado que pudo para intentar tranquilizar al profesor. "Porque desde luego no estás bien, no si no puedes parar de temblar y si no puedes controlar tus pensamientos, siguen siendo muy altos y demasiado fuertes como para que yo pueda dejar de escucharlos."

Matt se detuvo, viendo como el profesor se acercaba a él y se apoyaba sobre su regazo lentamente. "Se que seguramente no quieras hablar de lo que ha pasado, se que es duro y no me quiero comportar como el poli que soy, no te quiero presionar o interrogar para que me lo digas. Pero ya sabes, que si quieres hablar de ello, estoy aquí."

"Gracias." Mohinder se acomodó más en la cama, notando como, con total delicadeza Matt comenzó a acariciar su frente húmeda y su cabello revuelto. "Pero todavía no estoy preparado. Aunque si has oído mis pensamientos, no hará falta que diga mucho al respecto."

"No es por mi, Mohinder, eres tu el que, cuando te sientas preparado para hacerlo, debes abrirte y contar todo lo sucedido, no puedes guardarlo en tu mente por mucho que yo lo haya escuchado, eso no es nada bueno y lo sabes." Mohinder cerró los ojos, intentando de nuevo serenarse, aunque teniendo allí a Matt era mucho más de lo que necesitaba.

"Lo haré, cuando sienta que puedo hacerlo, serás el primero en saberlo. ¿Cómo está Nathan?"

"Bien, sólo fue un golpe, mañana estará como nuevo." Matt no estaba seguro de si era un buen momento para sacar el tema, pero después de lo que había visto en el interior de la cabeza de Mohinder, creyó que lo mejor sería conseguir que pensara en otra cosa, al menos por el momento. "¿Puedo comentarte una cosa?"

"Claro, ¿Qué ocurre?" Le pareció tan extraño escuchar hablar a Mohinder con esa voz tan débil, tan insegura, que no creyó que se tratara realmente de él.

"Nathan y yo hemos estado pensando y queríamos comentarte una cosa."

"Es por lo de Sylar ¿verdad? Lo entiendo, no te culpo porque tengáis miedo, a mi me pasaría lo mismo." Matt notó la mano de Mohinder apretándole mientras hablaba. "Entiendo que queráis marcharos."

"No, no, no es lo que piensas, nadie se va marchar de esta casa. Más bien se trata de lo contrario." Mohinder se dio la vuelta, mientras seguía con la cabeza apoyada en Matt, no estaba seguro de lo que su amigo quería decirle exactamente. "Queríamos saber si te parecería bien que Nathan se viniera a vivir aquí con nosotros. Ya se que se trata de un piso pequeño, pero muchas noches ha dormido aquí…"

"¿No quieres llevarte a Molly lejos de mi, del peligro en el que la pongo continuamente?" Al mirar a Mohinder a los ojos, Matt creyó ver que el profesor estaba llorando, pero no dijo nada al respecto.

"Llevármela ¿A dónde? Este es su hogar, tu eres su padre, tanto como y por mucho que quiera alejarla del peligro, estoy seguro de que Sylar encontraría la forma de dar con nosotros. No tengo ninguna intención de alejar a Molly de su familia." Ambos se quedaron en silencio un momento. "¿Entonces que me dices, crees que podremos vivir todos aquí?"

En lugar de contestar, Mohinder sonrió y tan sólo asintió. Tan sólo saber que Matt no quería separarle de Molly, era suficiente para hacerle sentir un poco mejor, aunque no se apartara de su mente la imagen de Sylar.

"Creo que puedo ayudarte con eso también." Mohinder lo miró extrañado. "Sylar, puedo hacer que no aparezca en tu mente, al menos esta noche y así podrás dormir de un tirón. Eso si no te importa que vea tus pesadillas."

"Después de cómo te has enfrentado a él tan sólo por salvarme esta tarde, no podría decirte que no, además me vendría bien un poco de ayuda para dormir y ya sabes que las pastillas no me gustan."

Matt deslizó su mano sobre la frente de Mohinder. "Cierra los ojos y trata de dormir, del resto me ocupo yo."

Un momento después, Mohinder dejó de moverse, se quedó quieto apoyado sobre el regazo de Matt, quien no paraba de recibir imágenes terribles de todo el miedo que inundaba la mente del profesor.

- o -

La puerta se abrió sigilosamente y Matt pudo ver que aparecía Nathan. "¿Qué haces levantado?" Dijo en voz muy baja, aunque algo irritado porque no estuviera descansando como le había dicho el médico. Nathan no dijo nada, sólo sonrió y se sentó en el borde de la cama. "¿Pasa algo?"

"Que ahora que te veo con Mohinder me pregunto como pudiste tener dudas de ser un buen padre con Molly o un buen amigo con él."

"¿Has estado escuchando antes de entrar verdad?"

"Por eso lo digo, sabes como hacerle sentir bien y mira, se ha quedado dormido porque estás con él. Casi hace que me ponga celoso." Matt sonrió y bajó la mirada hacia Mohinder, que parecía no enterarse de nada.

"Supongo que tienes razón, pero ¿Por qué no te vas a la cama? tienes que descansar para recuperarte del todo."

Nathan se volvió a levantar y se acercó a él, intentando no molestar a Mohinder, no despertarlo. Apoyándose en la cama y notando como su espalda se quejaba, llegó hasta Matt y le besó delicadamente en los labios, dándose cuenta que este sonreía.

"No tienes que hacer esto sólo, si voy a vivir aquí, ahora él también es mi familia y sea lo que sea lo que pasa por su mente ahora mismo y que te estás tragando, quiero ayudarte a superarlo."

"Gracias." Nathan se sentó de nuevo y pasó un brazo sobre los hombros de Matt que, sin decir nada, apoyó la cabeza sobre su hombro y cerró los ojos.