Es corto, he sufrido un bloqueo que parece no mermar .-. Espero entiendad

El toque en su puerta la trajo de nuevo a su realidad. Carraspeó un poco por la sensación de sequedad en la garganta. Al voltear a ver la puerta notó una ligera punzada en el cuello. Inmediatamente levantó los dedos y se palpó, tenía un curita. Decidió dejarlo para después y se levantó.

— ¿Bella? — la voz de Charlie denotaba preocupación.

—Voy — contestó. Antes de abrir la puerta echó un vistazo a su habitación.

Tomó el pomo de la puerta y lo giró, no logró pensar en qué decir para explicarse.

—Bella, por fin. Te tocado la puerta tres veces, estaba pensando seriamente en derribarla. ¿Qué ha sucedido?

—No… no dormí en toda la noche, tuve pesadillas.

Su papá estiró los labios en una fina línea, denotando su disgusto. Inmediatamente dejó el tema. Las pesadillas siempre eran mal augurio.

—Billy llamó.

'Mierda'

— ¿Te dijo que lo fueras a ver? — preguntó lo más calmada que pudo.

—No, Jacob desapareció. Billy dice que lo escuchó entrar a casa hecho una furia, y saltó por la ventana. Ni siquiera le dirigió la palabra. ¿Te comentó si tenía planeado irse?

Bella tragó saliva y miró al suelo un segundo, sintió una aguja comenzar a penetrar en su estómago.

—No, no me ha dicho nada. Qué extraño.

Charlie la miró con el ceño fruncido, entonces su expresión cambió a preocupación y la abrazó con fuerza.

— ¡Bella! ¿Por qué lloras? — su padre le acarició el cabello con torpeza, incómodo por no saber cómo consolarla.

La humana ni se había dado cuenta, maldijo a las lágrimas que solían delatarla siempre.

—No va a volver papá… — entonces se soltó a llorar y se aferró a la camisa de Charlie, buscando alguna clase de soporte para lo que sus palabras implicaban.

Charlie se sentó y la sostuvo contra él, dejando que se desahogara. Le susurró cosas y me pasó la mano por el cabello una y otra vez, le frotó la espalda reconfortándola sin éxito.

En un momento Bella se quedó en punto muerto, dejó de llorar y dejó de pensar, de esa manera le dolía menos. Recordó perfectamente lúcido lo que había acontecido, no sabía cuántas horas había dormido, pero estaba muy segura de que nada había sido producto de su imaginación. Una pequeña parte de ella anhelaba que nada de eso fuese real.

'¡Vete!'

Bella sollozó con fuerza de nuevo. Jacob jamás regresaría, lo había lastimado demasiado. Le había dicho que no lo quería ver. Había matado cualquier posibilidad de continuar siendo amigos. Ahora Jacob la vería como una completa desconocida, incapaz de perdonarla. Ella era un monstruo.

La humana supo que ella misma no podría perdonarse.

Después de muchos minutos, Charlie recostó a su hija en la cama. Había caído dormida mientras lloraba. Le dolió enormemente verla de esa manera. Le acarició la mejilla con el pulgar, miró las moradas ojeras, y los labios un poco pálidos. Se recargó en sus nudillos, intentando idear algo que pudiera hacerla sentir mejor. Volvió a mirarla y frunció el entrecejo, no tenía ni idea de qué había sucedido, pero todo le indicaba que ella y Jacob habían tenido una pelea muy fuerte.

La tapó con el cobertor y salió de la habitación con la frente arrugada de preocupación.


Edward entró a la habitación y la observó. Sintió un enorme disgusto, el rompimiento con Jacob le había afectado más de lo que él pensaba. Era de esperarse, pero no estaba preparado para verla tan destrozada. Se maldijo nuevamente, él era el responsable de su desgracia, y era tan egoísta que no había encontrado la fuerza de voluntad suficiente para mantenerse lejos. Su regreso había empeorado las cosas.

Desechó el pensamiento de irse de nuevo, ahora lo necesitaba más que nunca, aunque tuvo en claro que no sería capaz de unir todos los pedazos rotos de su flagelado ser. Se quedaría con ella, sufriría por ella, haría cualquier cosa para hacerla feliz, aunque implicara su sufrimiento propio.

Se sentó a su lado y le acarició el cabello, se recargó en la cabecera de la cama y le puso el dorso de la mano en la mejilla. Ella se removió un poco y se recargó en su abdomen, le rodeó el cuerpo.

—Edward… — murmuró apenas.

Él sonrió y una de las comisuras se curvó hacia arriba. Aspiró su dulce aroma y le acarició el cabello. Estaría siempre con ella.

Bella despertó poco a poco, sintió el movimiento de la respiración de Edward, que estaba debajo de ella. La tenía rodeada con los brazos. Bella levantó el rostro y se topó con ese hermoso color de ojos, su mirada era cálida y mesmerizadora.

—Buenos días — la sonrisa de Edward le derritió por dentro.

—Hola — Bella tomó una de las heladas manos y entrecruzó los dedos con los de él.

— ¿Dormiste bien?

—Sí… ¿Qué hora es? — volteó a ver la ventana, calculó que sería mediodía, pero no estaba segura.

—Son casi las cinco de la tarde.

— ¿Qué? — respondió con exaltación. Se incorporó y se sentó en la cama con las piernas cruzadas.

—Sí, haz dormido casi un día completo, no te culpo, han sucedido demasiadas cosas.

Bella se frotó el rostro con la mano. El torrente de recuerdos entonces le hizo caer en cuenta.

Edward observó el cambio en su mirada, volviéndose más ausente. Su expresión cambió con la de ella, sintiendo su dolor.

— ¿Cuánto ha pasado desde…? — dejó flotar la frase.

—Un día y medio.

Bella suspiró. Miró su habitación, sus orbes chocolate se detuvieron en el escritorio. Recordó su mirada verde olivo, llena de pasión, tan abrasadora.

Apretó la mandíbula y pequeñas lágrimas saladas cayeron de sus mejillas.

Edward miró el escritorio, pero no supo qué había ocurrido. Deseó con todas sus fuerzas poder leer la mente de Bella, pero le fue imposible. La tomó en sus brazos y la consoló. Le retiró las lágrimas con los pulgares y la tomó de los hombros, la separó y la miró directo a los ojos. Se acercó y depositó un contenido beso en sus labios. La abrazó y ella enterró el rostro en su hombro.

—Estoy aquí, jamás me iré — le susurró.

—Promételo — le dijo contra el cuello.

—Lo prometo.

Bella lo abrazó con más fuerza, había dejado de llorar. Aspiró el aroma del vampiro, totalmente embriagante. Se separó de él.

Bajaron las escaleras y Bella notó la nota pegada al refrigerador.

Bells:

Billy está muy preocupado por Jacob. Hemos conseguido algunos voluntarios para salir a buscarlo al bosque. Tenemos que hablar cuando llegue.

Te quiero. Papá.

La humana miró la nota, y procesó lentamente lo que decía. Jacob jamás aparecería, probablemente estaba a miles de kilómetros, corriendo en forma de un enorme lobo de café rojizo.

Suspiró profundamente y se recargó en la mesa. Sintió el dolor comenzar a asomar. Miró a Edward y reprimió el sentimiento de culpa todo lo que pudo. Encontró consuelo en que quizás Edward podría darle el apoyo que necesitaba.

Edward la miró con eterna dulzura y le jugó el cabello con los dedos. Colocó la mano en la parte trasera de su cuello y la hizo extenderlo, haciendo un ofrecimiento para él mismo.

Bella parpadeó con velocidad, la había tomado con la guardia baja. No supo qué hacer, apenas y respiraba, expectante.

Edward le retiró el cabello y miró el curita que le había puesto. Lo rozó con el dedo.

— ¿Te duele?

—No — Bella estaba confundida, el tacto de sus dedos se sintió exquisito contra la fina piel de su cuello.

—Jamás debí hacerlo.

Bella observó los orbes de otoño. Notó la culpa auténtica en ellos.

—Edward, no. No te sientas así. Era necesario.

—Nada justifica el que yo te haga daño.

—Salvarte la vida lo vale, y mucho.

Edward le sonrió con lamento. La miró a los ojos.

—No te merezco — le besó con mucha suavidad el área donde la había mordido.

Bella cerró los ojos, el tener su boca tan cerca del cuello le hizo pensar cuando la había mordido. Esa sensación tan arrebatadora e inexplicable, tan visceral. Lo sintió en la carne.

—Edward… — susurró. Pasó los dedos por el broncíneo cabello.

Se besaron, ahí parados en la cocina. Bella sintió en lo profundo de su ser agradecimiento de tenerlo para ayudarla a sanar, por muy profundas que fueran sus heridas. Edward a su vez supo que dejaría que lo torturaran miles de veces si eso implicara el bien de Bella, había hecho la decisión de jamás dejarla, de mantenerla a salvo. Ambos se complementarían.

Ambos lograrían una lenta catarsis.

Espero sus comentarios. Nos leemos.