Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de knicnort3, yo solo la traduzco.

~ Capítulo 7- Cullen ~

(BPOV)

Era algo surrealista ver a Edward otra vez, especialmente en ese sitio. Mucha gente había ido y venido en mi vida y la mayoría estaban totalmente olvidados. Yo sólo había conocido a Edward por un poco más de una semana, y probablemente intercambiamos menos de mil palabras entre nosotros, pero mi mente a menudo se había acordado de él a lo largo de los años, y nunca supe por qué.

Cuando los niños se apartaron de él, les saludó con una sonrisa, y luego levantó la mirada y fijó sus ojos en mí.

"Uh, hola", le dije torpemente, y él me miró como si estuviera loca. "Uh... ¿cómo estás?".

Edward no respondió, sólo me miró sin comprender, lo que me hizo darme cuenta de que probablemente ni siquiera se acordaba de mí.

"Edward, ¿verdad? Fuimos compañeros de laboratorio por una semana en la escuela secundaria... Eh, Bella Swan", le recordé.

"Sí, lo recuerdo", dijo finalmente.

"Wow, tengo que decirte que no esperaba volver a verte", le dije tratando de romper el hielo.

"Supongo que podría decir lo mismo", dijo mientras miraba a otro lado y parecía distraído.

"Así que, ¿cómo estás, dónde has estado todo este tiempo?". Le pregunté.

"Uh, por muchos sitios, en realidad".

"Adiós Edward, te veremos la próxima semana", dijo una niña cuando caminaba por el pasillo.

"Adiós Bree, cuídate". Dijo Edward amablemente y luego se volvió hacia mí. "Ha sido agradable volver a verte, pero debería irme".

"Oh, yo también, realmente estoy buscando al señor Cullen, ¿sabes dónde está?"

"Sí, ese soy yo", dijo inesperadamente.

"¿Tu apellido no era Jameson?", le dije con curiosidad.

"Uh, ya no. ¿Para qué me necesitas?", dijo sin emociones.

"Um, la enfermera Siobhan me ha enviado para pedirte que me muestres todo. Acabo de empezar un trabajo como enfermera y todo el mundo está demasiado ocupado".

Edward parecía molesto, o tal vez simplemente irritado, no podía estar segura.

"Sí, vale. Sígueme", dijo con frialdad.

Comenzó señalándome las cosas y dándome una breve descripción de donde estaba todo.

"Entonces, ¿cuál es tu trabajo aquí?". Le pregunté mientras caminábamos por un pasillo.

"Uh, yo llevo la mayoría de la coordinación de los voluntarios aquí. No es un trabajo, solo lo hago en mi tiempo libre".

"¿Eso está bien para ti? ¿Cómo te involucraste con ese tipo de cosas?"

Me miró fijamente por un momento, y luego suspiró y pareció dejar caer la actitud moderada que llevaba. "Uh, yo conocía al director de aquí, y él me pidió que viniera y cantara con los niños, así que lo hice. De alguna manera se convirtió en una cosa que hacer, comencé a pasar más tiempo aquí, y simplemente ellos me dieron más cosas para hacer", explicó en voz baja.

"Así que, ¿cómo está tu padre?". Le pregunté tímidamente. Yo sólo le pregunté porque, aunque hacía años, ese hombre todavía me asustaba y odiaba la idea de vivir en la misma ciudad que él de nuevo.

"¿Mi padre?", preguntó confundido.

"Sí, lo conocí una vez en el mercado del pescado. Él era un conocido de mi padre y él nos presentó".

"Ah, te refieres a Aaron", dijo extrañamente.

"Sí, tu padre".

"Oh, no lo veo desde hace años", dijo peculiar.

"¿No has visto a tu padre desde hace unos años?". Le pregunté con incredulidad.

"Sí, tuvimos una pelea".

"¿Qué clase de pelea podría hacer que no hablaras con tu padre durante años?"

"Él, solo hizo algo... imperdonable. Yo no podía quedarme con él más, así que me fui".

"Oh", dije sorprendida, y decidí dejar el tema. Él, obviamente, no se sentía cómodo hablando de ello, así que no estaba como para empujarlo a ello, pero me sentí aliviada al saber que no iba a encontrarme con Aaron en la tienda ni nada.

"Sr. Cullen, a su padre le gustaría que pasara por su oficina antes de salir hoy", dijo una mujer a Edward mientras caminábamos.

"Vale, gracias".

"¿No acabas de decir que no has visto a tu padre en un tiempo?". Le pregunté.

"Oh, bueno, y no lo he hecho. Ella no hablaba sobre mi verdadero padre. Carlisle Cullen es el jefe del hospital, y les dijo a todos que yo era su hijo".

"¿Por qué les dijo eso?". Pregunté, pero Edward me miró como si yo fuera una entrometida, así que le sonreí tímidamente. "Lo siento, sé que estoy siendo entrometida".

"No, está bien. Carlisle y su esposa Esme, tenían un hogar para adolescentes y adultos jóvenes que no tenían otro lugar donde ir. Un chico que conocía había oído hablar de ellos, y nos fuimos a su casa para estar unos días, pero a pesar de que ese tipo se marchó, yo conecté con la gente de allí, y he estado con su familia desde entonces".

"¿Así que tomaste su apellido?"

"Sólo quería volver a empezar, y la gente aquí respeta el apellido Cullen, así que pensé que tenía sentido".

"Bueno, ¿qué haces para ganarte la vida, si sólo eres voluntario aquí?". Le pregunté con curiosidad.

"Um", miró su reloj de pulsera. "Realmente necesito irme".

"Ah, cierto. Bueno, gracias por la visita, y... espero verte por aquí".

Edward parecía estar evitando hacer contacto visual conmigo, pero cuando estaba a punto de irse, me miró de nuevo y la intensidad de su mirada casi me tiró al suelo. A pesar de que nos habíamos visto antes, nunca había sentido una fuerte conexión tan rápidamente con nadie.

Edward había cambiado desde la escuela secundaria. Tenía el pelo mucho más corto, y su rostro era claramente visible, pero su cambio más importante parecía ser internamente. Él era mucho más amigable con las personas a su alrededor, y aunque todavía parecía reservado, era mucho más tranquilo y seguro de sí mismo.

Mientras miraba a Edward irse, tenía un torrente de lava pasando por mí. Sentía que había mucho que quería decirle, y sin embargo no tenía ni idea de lo que era. Pero tal vez siempre sentí una extraña conexión con él. Cuando le escuché por primera vez cantar, cuando me decía esas cosas tan extrañas en clase, e incluso cuando murmuraba en voz baja para sí mismo. Edward era un enigma, y aunque hacía años, su personalidad enigmática era igual de interesante para mí como siempre.

Pasé la semana entera tratando de orientarme en el hospital. No hubo tiempo de calentamiento, yo estaba ya haciendo muchas cosas, pero estaba agradecida por ello. Lo último que quería era otro trabajo monótono, por lo que el caos organizado era un alivio bienvenido.

Por lo general me llevaba mis comidas ya que la cafetería era horrible, pero no tuve tiempo un día, y me vi obligada a comprar mi almuerzo. Me fui de mala gana a la cafetería en mi descanso, y mi corazón dio un vuelco cuando vi a Edward allí. Al igual que cuando estábamos en la escuela secundaria, él estaba comiendo a solas en el rincón más alejado, pero no estábamos en la escuela secundaria y ya no tenía las superficiales barreras sociales que me detenían de acercarme a él.

"Hola, ¿está ocupado este asiento?". Le pregunté.

Él me miró sorprendido, y aunque no parecía particularmente entusiasmado con la idea de comer conmigo, no evitó que me sentara.

"Estaba empezando a pensar que no nos íbamos a ver de nuevo", le dije.

"Estoy aquí sólo los jueves, a menos que haya un evento específico previsto", explicó.

"Oh". Edward y yo comimos en un silencio incómodo, pero me quedé mirándole, porque parecía que había algo que quería decirme.

"Entonces, ¿qué haces... aparte de ser voluntario?". Le pregunté al final.

"Uh, un par de cosas".

"¿Cómo cuales?"

"Bueno, yo trabajo mucho en casa con Carlisle, pero aparte de eso...", dejó la frase sin terminar.

Estuve a punto de hacerle las preguntas más mundanas, cuando finalmente me hizo una pregunta.

"Entonces, ¿cómo has estado? ¿No tenias planeado irte al estado de Washington, o algo así?"

"Uh, sí, pero en realidad no lo hice. Pero he tenido suerte".

"¿En serio?", pareció sorprendido por mi comentario, "¿por qué?".

"Uh, mi vida no resultó exactamente como estaba prevista, pero no cambiaría nada".

Edward me miraba otra vez, casi como si estuviera tratando de ver a través de mí o incluso leer mi mente o algo así.

"¿Qué? ¿Tengo algo en mi cara?". Le pregunté tímidamente.

"No. Solo que eres diferente a como yo esperaba", dijo.

"¿Cómo es eso?"

"No sé, sólo diferente".

"Bueno, tú eres diferente".

"¿Eh? Oh, sí, bien. Mi pelo es más corto".

"No, es más que eso. Pareces mucho más relajado. No eres tan inquieto y no te he oído tararear", bromeé.

"No, no he tarareado esa canción desde el día en que ambos estuvimos de acuerdo en parar", dijo con una sonrisa torcida.

"Eso está muy mal", le dije sin pensar.

"¿Por qué?"

"Era una extraña elección de la canción, pero... era buena".

"Creo que la mayoría de cosas que hice en aquel entonces se podrían clasificar extrañas".

"Por lo menos lo admites", dije con una sonrisa.

"Por supuesto que lo admito, yo sabía que era extraño en aquel entonces, al igual que ahora sé que soy raro. Lo acepto y aquí estoy".

"Creo que es bueno ser extraño, lo normal es aburrido".

"Eso no es verdad. Tú pareces bastante normal, y no puedo imaginar que algún día seas aburrida".

Tuve que reír por eso.

"¿Qué es tan gracioso?", me preguntó.

"Yo soy la reina del aburrimiento, confía en mí".

"No lo creo", dijo sin humor.

"Oh, mira. Mi hora del almuerzo ha terminado y ni siquiera he comido nada", le dije deseando tener otra hora con él.

"Tengo que irme también, pero ha estado bien hablar contigo", dijo mientras sus ojos se fijaban en los míos.

"Sí, lo mismo digo", le dije con sinceridad.

Volví a trabajar, pero no pude conseguir quitarme a Edward de mi mente. Incluso me encontré a mí misma mirando a mí alrededor, esperando verle mientras hacía mi ronda. Era un sentimiento irracional, extraño, pero tampoco podía alejarlo. Yo quería hablar con él de nuevo, y ese deseo sólo creció más cuando me fui sin cruzarme con él. Con el tiempo se convirtió en una necesidad, así que esperaba al jueves y luego trataba de encontrarme con él.

Busqué en el directorio del hospital, y me encontré con las oficinas del voluntariado, y llamé despacio.

"Adelante", él dijo, así que poco a poco abrí la puerta. No miró hacia mí de inmediato, él estaba ocupado escribiendo algo en una carpeta, así que me aclaré la garganta y levantó los ojos para verme. "Bella, hola, ¿qué puedo hacer por ti?".

"Ah, bueno, quería crear un pequeño evento de voluntarios", le dije incómoda.

"Vale, ¿cómo?"

"Bueno, mi hija es una niña scout, y tiene que hacer varias horas de voluntariado, así que pensé que podría traer a su pequeña tropa aquí y hacer... algo con los pacientes que llevan tiempo aquí".

"¿Tienes una hija?", preguntó sorprendido.

"Eh, sí", le dije torpemente.

Él se quedó callado por un momento, casi como si estuviera teniendo dificultades para digerir el hecho de que yo era madre, pero luego asintió con la cabeza.

"Vale, sí. Hemos tenido grupos de niños antes que cantaban para la planta de recuperación, o incluso pintaban con algunos de los ancianos. Todo depende, ¿las chicas scout, por lo general, que tienen, cinco o seis años de edad?".

"Bueno, podrían tenerlos. Creo que empiezan a los cinco, pero la tropa de mi hija tiene de siete a ocho años".

Edward pareció sorprendido, y tal vez incómodo.

"Tú, eh... tuviste a tu hija muy joven entonces, ¿no?", dijo con indiferencia.

"Oh, sí. Nació unos días antes de mi décimo octavo cumpleaños".

Edward parecía estar casi en un extraño trance, pero tenía que volver al trabajo, así que traté de librarle de eso.

"Um, ¿qué te parece?". Le pregunté.

"¿Huh?", parecía confundido, y de hecho comenzó a inquietarse y a golpear su dedo con ansiedad, lo que me recordó la forma en la que estaba en la escuela.

"¿Sobre que mi hija y su tropa vengan a hacer de voluntarias?". Le dije lentamente.

"Oh, bien, voy a tener que mirar por encima la programación y me pondré en contacto contigo con lo que haya". Cerró la carpeta en la que había estado escribiendo, se puso de pie pasando por delante de mí y salió por la puerta, bajando por el pasillo. Fue muy extraño y el hecho de que no dijera adiós en modo alguno, hacía todo el encuentro mucho más extraño. Yo había pensado que se fue por tener ese tipo de singularidad, pero tal vez no había pasado suficiente tiempo con él para hacer esa evaluación.

Edward dijo que me daría una respuesta, pero no oí hablar de él, así que el jueves siguiente, fui a su oficina. Al igual que la semana anterior, toqué y alguien dijo: "adelante", pero no era Edward.

"Uh, hola. ¿Está Edwa... eh, está el Sr. Cullen por aquí?". Le pregunté a la mujer.

"Oh, no, lo siento, ya no trabaja aquí. ¿Hay algo en lo que pueda ayudarle?", preguntó con amabilidad.

Sentí una punzada extraña en el estómago, y me puse muy molesta porque Edward se hubiera ido, aunque no tenía ni idea de por qué me sentía de esa manera.

"Uh, tenía que organizar un evento en el que la tropa de mi hija scout pudiera venir como voluntaria", dije mecánicamente.

"Oh, bueno, yo te puedo ayudar con eso, soy una planificadora de grandes eventos, soy Alice Cullen, por cierto..."

"Um, Bella Swan". Me presenté. "¿Cullen? ¿Eres...?". Yo iba a preguntar si era su mujer, pero luego me di cuenta que no era probable.

"La hermana de Edward", dijo. "Bueno, hermana adoptiva. Ocupo su puesto, porque él está ocupado con su trabajo de verdad". Ella dijo "trabajo de verdad" con un tono casi burlón.

"¿Qué hace para ganarse la vida?". Le pregunté.

"Oh, él realmente hace un par de cosas. Es editor de libros para la Casa de Washington Publishing, y también es un compositor, con eso gana la mayoría del dinero. Vendió una canción el mes pasado y le pagaron más de lo que puede ganar como editor en un año".

"Wow... bien por él", le dije impresionada. Sabía que Edward era un músico talentoso, pero el hecho de que fuera un editor de libros, que es lo que yo hubiera querido ser, en realidad me alegraba.

"Oh, lo he hecho otra vez, ¿no?"

"¿El qué?". Le pregunté confundida.

"Yo no te conozco y he dejado suelta mi boca de nuevo. A Edward realmente no le gusta que la gente sepa que compone canciones. Creo que a él le da vergüenza".

"Oh, bueno, no somos exactamente amigos y no trabajará más aquí, así que realmente no creo que haya que preocuparse".

"Vale, bien. Por lo tanto, vamos a averiguar todo para que inscribas a la tropa de tu hija".

Después de decidir una fecha y una hora, le di las gracias a Alice y volví a trabajar. Me gustaba mucho Alice, pero estaba decepcionada porque Edward se hubiera ido, y en realidad eso me molestaba más de lo que esperaba. Pasé las siguientes semanas semi-obsesionada con mi falta de contacto con Edward, pero finalmente no pude soportarlo más. Mis sentimientos hacia el chico que apenas conocía eran confusos y carentes de fundamento, así que los alejé y traté de olvidarme de él.

Bueno, ya tenemos a Edward por aquí y a Bella que parece que esté interesada en él... a ver qué irá pasando.

Muchísimas gracias por comentarme, me hace mucha ilusión leeros y me alegro de que os vaya gustando la historia :D