Porque este par se merecen un epílogo y también porque me cogió inspiración de media noche.
Si no les gusta como cierro la historia mátenme *llora* o mejor me dejan un review diciéndome si les gustó o no *sonríe al estilo Sherlock*
Por favor si algún error se me pasó por alto traten de traducirme
Advertencia: Sexo homosexual explicito
Epilogo
Temores
Tu cuerpo en una ventana al anochecer, delineándose a contraluz, son una poseía en lo que ahora es nuestra relación. Y siempre lo será. Sin embargo esta vez todo es diferente.
Te amo, sé que me amas, nos tenemos el uno al otro, pero estás asustado.
Han pasado dos meses desde que regresamos de Luxemburgo a Londres, al 221 de Baker Street, y todavía sigues asustado. Recuerdas el dolor de las violaciones, los azotes, y la desesperanza. Así que tiemblas.
Lo único que hemos en las noches es abrazarnos. Hace una semana me diste un beso, pero no hemos llegado a más. Entiendo tu pánico y el por qué has perdido esa decisión felina con la cual lo hicimos la primera vez.
Esperaría por ti la eternidad.
No obstante esa mañana has dicho que querías hacerlo de nuevo. Trate de decirte que yo no estaba desesperado (aunque lo estoy) y que no deseo forzarte a nada. Pero has insistido.
Pensé todo el día en ello. Deduje que no podía ser como nuestra primera vez juntos, pues debías superar el dolor causado, y yo también necesitaba fuerzas para no pensar en cuanto odiaba a los tipos que te hicieron daño.
Por lo tanto, la mejor idea que se me ocurrió, fue rentar una habitación en un bonito hotel cercano, una suite en un vigésimo piso desde el cual se dominan las luces de la ciudad al atardecer.
Y aquí estás ahora, nervioso, de pie en la ventana, desnudo, con tu silueta dibujándose a contraluz, y yo también tiemblo.
Sé que debo dar el primer paso, pues estás aterrado. Voy hasta ti, y te rodeo con mis brazos, por la cintura. Siendo como te tensas, respirando agitado. También yo estoy desnudo. Nuestras pieles se rosan.
-Tranquilo, amor- susurro a tu oído, y siendo como te estremeces. Beso su cuello.
Asientes, incapaz de hablar. Te vuelvo a besar, esta vez descendiendo por tu cuello, hasta tu hombro.
Mis manos viajan desde tu cintura, hasta tus manos y de allí a tu espalda llena de cicatrices. Lanzas un jadeo medio de miedo, medio de asombro, cuando una a una empiezo a besar las marcas de los latigazos.
Cuando me acerco a tu espalda baja dando un lametón, gimes. Eso es buena señal. Vuelvo a subir con una serie de besos, hacia tu oído, donde te susurro unas palabras lindas que salen desde lo más remoto de mí ser.
Vuelvo a rodearte con mis brazos, y vibras en ellos antes de darte vuelta, e inclinarte sobre mi rostro. No me besas, temeroso aun, así que yo atrapo tus labios.
Permanecemos así durante un instante, solo labios contra labios, y las manos sin saber dónde posicionarse. Finalmente tomas la mía y caminamos hacia la cama de sábanas perfectamente tendidas. Me siento en el colchón. Con timidez tú colocas tus piernas rodeando mi cintura, apoyando las rodillas en el colchón.
Nuestras erecciones rozan. Hechas la cabeza hacia atrás y gimes.
Muevo las mías, y escucho más de ese hermoso sonido salir de tus labios que muerdes como si el emitir un sonido fuese prohibido. Coloco mi pulgar en tu labio inferior, haciendo que los entreabras. Gimes fuerte.
Veo tu cuerpo, tan perfecto a la luz de las estrellas, la ciudad, y la luna, y te abrazo. Seguimos con los movimientos de nuestras caderas, pero te abrazo: sentir tu piel sobre la mía es lo que más me llena.
En un momento de excitación ruedo sobre ti, arrojándote entre las almohadas desordenadas, tus cabellos enmarcan tu rostro, y amo esa imagen de ti. Te beso. Esta vez me correspondes, hambriento.
Devoramos nuestros labios, te muerdo suavemente, y jadeas en mi boca. Pero me apartas, no asustado, pero tu rostro demuestra preocupación. Me tomas entre tus manos, mirándome directamente a los ojos.
-¿Y Mary?- dices.
Ya hemos hablado de eso. Del bebé falso, de quién era A.G.R.A, y de que la enviaron a Rusia para no condenarla a muerte. De lo obsesiva que se comportó al fingir un embarazo. De que no te dejaría ni por ella ni por nadie.
-Sherlock,- acaricio tu cabello y repaso con mis dedos tus pómulos afilados.-Mary fue un error en mi vida, un intento de no aceptar la realidad. Un intento de buscar algo perfecto cuando lo que deseas está justo frente a mis ojos-.
-¿Lo que deseas?- inquirió Sherlock.
-Lo que amo- corrigió John- Amo a un maldito sociópata altamente funcional- digo, en un susurro ronco que hace que Sherlock me bese mientras el frenesí de nuestras caderas aumenta.
Entre besos, caricias, y movimientos de mi mano alrededor de la erección de Sherlock, él me ha rodeado con sus largas piernas, dejando mi miembro justo en su entrada.
-Sherl- susurro al ver como cierra los ojos con miedo al sentirme allí.
Llevo mis dedos a su boca, y con temor los lame. Está decidido, pero el dolor le aterra.
-Relájate- jadeo en su oído, penetrándolo con uno de mis dedos.
Aprieta los labios, pero al no sentir dolor abre los ojos y deja escapar un suspiro tembloroso.
Muevo mi dedo en círculos en su tibio interior, y cuando rozo un punto en especial, gime arqueando la espalda. Inserto un segundo dedo. Esta vez hay una lágrima en el rostro de Sherlock. La beso, y luego atrapo sus labios, a la vez que golpeo ese punto de placer para hacerlo gemir desesperadamente.
Al sentirlo lo suficientemente dilatado, retiro mis dedos, y suspira en modo de queja.
-Sherlock, te amo- digo cuando la punta de mi miembro ingresa a su entrada. Gimo. Y él aprieta las sábanas entre sus dedos-Te amo- entro un poco más, y soporto el quejido de dolor que deja escapar.
Paro consiente de qué está sufriendo. Lo beso, queriendo devorar todas sus penas, y me responde. Entro completamente y grita mordiendo su labio inferior, una vez más sin deseos de gemir.
Vuelvo a abrir sus labios con mi pulgar.
-¡John!- gime finalmente. Me he movido en su interior.
Vuelvo a moverme, esta vez profundo. Grita de placer y clava sus tobillos en mi espalda baja. Sus manos dejaron las sábanas, ahora clavan las uñas en mi espalda. Su cabeza está hundida en las almohadas. Y sujeto su erección moviendo mi mano alrededor de esta al mismo tiempo de mis embestidas.
Rozo su próstata, y grita una palabra inentendible. Rio, gimo, jadeo, y él hace lo mismo, repitiendo mi nombre sin control alguno.
Se corre en mi mano, su cuerpo se mueve espasmódicamente, y yo lo abrazo, besando las cicatrices de su pecho. Entro en su estreches un par de veces más, haciéndolo gemir bajito, y también me corro, besándolo con desespero.
Salgo de él con mucho cuidado, caigo a un lado de la cama, prontamente se acurruca en mi pecho, enredado nuestras piernas bajo las sábanas y tomando mis dedos entre los suyos. Acerco su mano a mi boca y la beso. Siento como sonría contra mi pecho.
-John- dices de pronto, animado. Te extiendes hacia la mesa de noche, al pie de la cual has dejado tu maleta. Miro arrugando el entrecejo, lo que extraes, pero no tengo idea de que es hasta que lo miro.
Un lirio.
-Gracias-. Te beso, colocando el lirio en la almohada. Mis labios se mueven despacio, los tuyos apenas si lo haces.
El calor de nuestros cuerpos mitiga el frío del invierno. El escuchar nuestros corazones latiendo al mismo ritmo de calma. Y saber que al fin eres mío, me regocija.
Te amo, Sherlock, nunca he estado más seguro de otra cosa; pienso, mientras te beso con fervor.
Era como nuestro primer beso que creí el último, mismo que resultó ser el comienzo de este, nuestro amor.
Gracias por leer. Estaré subiendo más fics por ahí muajajajaj
