LA DESAPARICIÓN DE HERMIONE
CAPÍTULO 7: LA RECONCILIACIÓN
Hermione terminó de peinar su cabello y abandonó su dormitorio, lo primero que encontró al llegar a la sala común fue a Harry.
-Hermione, necesitamos hablar –dijo el chico.
-¡No! No hay nada de qué hablar
-Hermione, sé que fui el tonto más grande del mundo, pero solamente quise protegerte. Quería alejarte de mí para que tu vida no corriera ningún riesgo…
-Muy bien, entonces aléjate de mí y estaré a salvo.
-Sé que tu vida está en riesgo cuando estoy cerca de ti, pero estoy seguro que juntos podremos encontrar un contrahechizo.
-No hay ningún contrahechizo –dijo Hermione sin poder evitar una mirada triste-. Buscarlo es perder el tiempo… Mejor busca a alguien más, aunque pueda olvidar todo el dolor que me has causado, lo nuestro es imposible.
-Hola –saludó Mark a Hermione encontrándose con ella mientras los dos hacían su ronda como prefectos
-Hola –saludó Hermione
-Quería pedirte una disculpa por lo de anoche. Perdóname, te presione para que fueras al baile conmigo. No debí hacer eso.
Hermione sonrió
-Lo siento –dijo Mark
-Está bien –dijo Hermione con voz pasiva
-¿Estoy perdonado?
Hermione asintió con la cabeza
-Gracias
-Si no te importa, tengo que seguir con mi ronda –dijo Hermione disculpándose
-¿Te acompaño?
-Gracias, pero prefiero estar sola
-¿Estás bien?–dijo Mark, observando su semblante pálido y demacrado
-Sí –contestó ella, alejándose rápidamente.
-¿Hablaste con Hermione? –preguntó Ron a Harry mientras desayunaban.
-Sí –contestó Harry-, no va a ser fácil que me perdone.
-¡Te lo advertí!
-Ya lo sé, le hice mucho daño, pero solamente quise protegerla.
-Hermione no lo ve así, ella cree que es la única que ha sufrido.
-¿Qué yo no he sufrido? –preguntó Harry-. No sabes lo que fue tener que rechazarla cuando ella me buscaba… No tienes idea lo que me dolió terminar con ella… No sabes lo que es tenerla cerca y morir por besarla…
-Lo siento, Harry –dijo el pelirrojo-. Ojalá existiera un contrahechizo
-Hermione también cree que no hay ninguno. Me dijo que estaba perdiendo mi tiempo, me dijo que mejor buscará a alguien más.
-¿Y vas a hacerlo?
-La quiero a ella
A la mañana siguiente, Hermione despertó por el suave ulular de Hedwig.
-¡Hedwig! ¿Qué haces aquí? –exclamó Hermione sorprendida, pero sin poder evitar una sonrisa.
Hedwig ululó a manera de saludo, enseguida movió las alas para que Hermione viera que tenía un paquete para ella.
-¿Qué tenemos aquí? –preguntó Hermione quitándole el paquete y leyendo la nota que traía:
"Te amo, Herm
¿Qué tengo que hacer para que me perdones?
Harry"
Hermione sonrió con tristeza, sintiendo que jamás iba a poder perdonarlo. Dio unas cuantas caricias a Hedwig en señal de agradecimiento y tomó el paquete, bajando a la sala común donde suponía que iba a encontrar a Harry, y efectivamente él se encontraba allí, aguardándola.
-¿Te gustó mi regalo? –preguntó Harry al verla bajar.
-Aquí tienes –dijo Hermione estirando la mano para devolverle el paquete sin abrir-. Tómalo, sea lo que sea, no lo quiero
Harry clavó sus ojos en ella, Hermione pudo advertir la frustración en su mirada.
-Lo siento, no puedo aceptarlo –dijo Hermione, colocando el regalo encima de uno de los sillones
Harry aceptó que ella dejará el regalo, estaba demasiado herido por el desprecio como para insistir. Hermione iba a subir, pero se volvió nuevamente para mirar a Harry, sus ojos se encontraron por un instante.
-Perdóname –dijo ella, subiendo rápidamente por las escaleras, sin poder aguantar un segundo más el contacto visual.
-Debiste aceptarlo –dijo Lavender a Hermione en cuanto la vio entrar al dormitorio.
-No me interesa ¿Es tan difícil de entender? –gritó Hermione, percatándose en ese momento que había bajado en pijama y maldiciendo su descuido.
-¿Por qué eres así con él? –exclamó Lavender- Harry está arrepentido por haberte ocultado la verdad, ya te confesó todo y está demostrando que te quiere ¿Por qué te cuesta tanto perdonarlo?
-Me hizo sufrir mucho
-Él también ha sufrido mucho, quizás más que tú. –sentenció Lavender-. Eres muy egoísta, no ves más allá de ti.
-Parece como si te hubieran regañado ¿por qué esa cara? –preguntó Mark a Hermione después de que terminaron de hacer su ronda de prefectos y ambos bajaban al gran comedor para cenar
-Por nada –dijo Hermione sin querer hablar del asunto
Ambos siguieron caminando sin decir más palabras
-El próximo fin de semana hay una visita a Hogsmeade ¿te gustaría ir a "Las tres escobas"? –dijo Mark tratando de romper el silencio
-No –dijo Hermione rápidamente-. Estoy castigada, no puedo salir…
-Lo siento, no sabía
Hermione sonrió
-¿Te gustaría dar un paseo por el lago después de cenar? –dijo Mark
-Vaya, vaya –dijo una voz rasposa justo detrás de ellos
Mark y Hermione se volvieron para ver quién les hablaba, era Malfoy
-¿Un paseo por el lago? –dijo Malfoy con sarcasmo- ¡Que tiernos!
Ambos lo barrieron con la mirada
-¡Qué rápido olvidas, Granger! ¿Dónde dejaste a Potter?
Hermione clavó sus ojos en él, dispuesta a lanzarle un hechizo, pero Mark fue más rápido que ella, en cuestión de segundos, salió una luz plateada de su varita, que hizo que Malfoy comenzará a actuar como un perro, porque entró corriendo y brincando al gran comedor.
-Tendrás que bajarte puntos por esto –dijo Hermione riendo, Mark también rió y ambos entraron al gran comedor.
-¿Quién es ese tipo? –exclamó Harry al ver a Hermione acompañada de Mark.
-Es el jefe de los prefectos –dijo Ron, levantando la vista del plato
-¿Qué hace con MI Hermione? ¿De qué tanto se ríen? –volvió a exclamar Harry fulminando a Mark con la mirada
Ron se encogió de hombros ante el rostro mal encarado de Harry.
Sin embargo, Hermione se despidió de Mark y fue a sentarse a la mesa de Gryffindor, aún no paraba de reír
-¿Ves? No hay nada de qué preocuparse –dijo Ron, volviendo a clavar los ojos en su plato repleto de comida, Harry no pensaba lo mismo.
Harry terminó de cenar, observó a Hermione, ella apenas venía empezando
-Voy al campo de Quidditch, necesito despejar la mente - dijo Harry.
-Está bien –dijo Ron viendo salir a Harry y sirviéndose otra rebana de pastel
Al cabo de unos minutos, Hermione terminó de cenar y salió del gran comedor dispuesta a subir a la torre de Gryffindor.
-Hermione –la llamó Mark.
-¿Qué pasa?
-¿Qué hay del paseo al lago? ¿Vamos?
-Otro día –dijo Hermione, tratando de librarse-. Tengo que estudiar.
-Vamos, hay varios augureys en el bosque.
-¿Augureys? –exclamó Hermione sorprendida
Mark asintió
-No sabía que Hogwarts tuviera augureys.
-Ven, te los enseñaré
-Está bien, vamos.
Mark y Hermione bajaron al lago, estaban cerca de la cabaña de Hagrid, Mark se acercó a unos espinos que estaban por allí.
-Mira –llamó a Hermione-, allí hay uno.
Hermione se acercó al espino para mirar.
-Increíble, son más feos de lo que imaginé –dijo Hermione, observando un pájaro de aspecto delgado y plumaje negro verdoso, que parecía un pequeño buitre-. Vámonos de aquí antes de que empiece a cantar, dicen que tiene un canto horrible.
Sin embargo, como si Hermione lo hubiera invocado, el augurey comenzó a cantar.
-Vámonos –dijo la chica
-¿Por qué?
-¿No escuchas? Dicen que su canto predice la muerte.
Mark comenzó a reír.
-No puedo creer que creas en esas tonterías.
Hermione también rió, pero aún así insistió en irse.
-¿Dónde está Hermione? –exclamaba Harry en la sala común, la cual debido a la hora, estaba casi vacía, la mayoría de los estudiantes se había ido a dormir, menos Hermione, quien no aparecía por ningún lado.
-No lo sé –dijo Ron
-¿Por qué no ha llegado? –exclamó Harry, presintiendo que andaba con el jefe de prefectos.
-No sé –exclamó Ron, cansado de ver a Harry como león enjaulado. - Lo mejor es que me vaya a dormir
El pelirrojo se puso de pie y salió al dormitorio de los chicos, en ese momento, Hermione entró por el hueco del retrato.
-¿Dónde andabas? –preguntó Harry al verla.
-No tengo porqué darte explicaciones –dijo Hermione, queriendo subir a su dormitorio.
-¿Saliste con el jefe de prefectos, verdad? –gritó Harry.
-¿Mark?
-¿Mark? ¿Así se llama? ¡Mark! -exclamó Harry con cinismo-. ¿Saliste con él? –gritó
-Sí –dijo Hermione comenzando a enfadarse, Harry no tenía porque hacerle aquella escena.
-¿Adónde fueron? –gritó Harry, sintiendo que la sangre le hervía.
-No tengo porque decírtelo.
-¿Adónde fueron? –volvió a gritar.
-Fuimos al lago a ver los augureys.
-¡A ver los augureys! ¿A ver los augureys? ¿A quién podría interesarle ver pajarracos con cara de buitres?
-¡A mí! Yo quería verlos –exclamó Hermione.
-¿Segura? ¿No será que tu interés estaba en estar con el tal Mark? ¿En salir a pasear con él?
-Harry, cállate, no es así, yo quería ver los augureys y él me llevó.
Harry la miró furioso. Se sentía traicionado, engañado.
-¡Me voy a dormir! –dijo Hermione dando media vuelta hacia el dormitorio de las chicas queriendo dar por terminada aquella discusión, sintiendo que Harry no tenía porque celarla
-Espera –la llamó Harry haciendo un esfuerzo por calmarse, Hermione volvió la vista hacia él
-¿Te interesa ese tal Mark? –preguntó Harry.
Hermione negó con la cabeza.
-No, no me interesa –dijo Hermione, saliendo de la sala común.
-¿Cuándo vas a madurar? –exclamó Ron, al encontrar a Hermione en las escaleras
-¿Ron? –exclamó Hermione sorprendida
-¿Cuándo vas a comportarte como la bruja inteligente que dices ser?
-¿A qué te refieres?
-¡A todo, Hermione! –exclamó Ron enojado-. ¿Prefieres estar con el tal Mark en vez de ayudar a Harry a buscar un contrahechizo?
-¿Harry ha estado buscando un contrahechizo? –preguntó ella sorprendida
-Sí, todos los días desde que terminaron.
-Yo no sabía -dijo ella, sintiendo una ternura inmensa hacia el ojiverde.
-Por supuesto que no lo sabías, solamente te has dedicado a condenarlo, cuando todo lo que está pasando es tu culpa.
-¿Por qué dices eso?
-¡Harry arriesgó su vida para liberarte de Little Hangleton! ¡Harry te demostró que te amaba a pesar de que tú veías como obstáculo la marca tenebrosa! ¡Harry te perdonó todas las mentiras que le dijiste para elaborar una poción que casi te cuesta la vida! Y por si fuera poco, trato de protegerte, aún sabiendo que lo ibas a despreciar.
-Ron…
-El te mintió para salvar tu vida. Él trato de lastimarte lo menos posible, pero tú no dejaste de insistir.
Hermione entornó los párpados, tratando de contener las lágrimas. Ron tenía razón, si ella no hubiera hecho esa poción en esos momentos estaría con Harry, Voldemort jamás los hubiera separado con esa maldición mortal.
-Lo siento, Herm –dijo Ron
Hermione lo abrazó, mientras un par de lágrimas rodaban por su mejilla.
-Tengo que ver a Harry –dijo Hermione, separándose y limpiando sus lágrimas.
Ron asintió, mientras Hermione regresaba rápidamente a la sala común.
-¡Harry! –llamó Hermione
Pero el ojiverde no estaba, había salido por el retrato de la dama gorda.
Hermione salió corriendo de la sala común, quizás era una corazonada, pero sabía dónde podía encontrar a Harry. Era tarde, pero por primera vez en su vida, no tuvo miedo de quebrantar las reglas y entrar a la sección prohibida de la biblioteca sin permiso alguno.
No se equivocó, la biblioteca estaba abierta, a pesar de que la señora Pince la había cerrado un par de horas antes. La sección prohibida estaba iluminada por la tenue luz de una varita.
-Hola –saludó Hermione acercándose al ojiverde
-¿Qué haces aquí? –preguntó Harry sorprendido
Hermione vaciló un momento, pero finalmente con una sonrisa en los labios le dijo:
-Yo también quiero encontrar un contrahechizo
En el rostro de Harry se dibujó una enorme sonrisa.
-Vine a pedirte perdón por todo lo malo que he hecho y también vine a decirte que te amo como nunca he amado a nadie –continuó la chica.
Harry la hubiera besado.
-Perdóname –murmuró Hermione
-Perdóname tú a mí –dijo Harry-, perdóname por terminar contigo y por no decirte la verdad.
Hermione sonrió.
-Sólo trataste de protegerme
-Aún así, lamento haberte lastimado tanto.
Hermione negó con la cabeza.
-Tú también has sufrido mucho, perdóname porque no supe ver más allá de mi propio dolor.
-No hay nada que perdonar.
Los dos sonrieron, Harry hubiera dado todo por poder abrazarla y besarla en ese momento.
-Esta maldición no va a separarme de ti –dijo Hermione-, juntos vamos a encontrar un contrahechizo, ya lo verás, te lo prometo.
-¿Juntos? –dijo Harry
-Sí, juntos –dijo Hermione
-Te amo, Herm
-Yo también te amo
A la mañana siguiente:
-Vamos –decía Harry a Hermione-. ¿No piensas abrirlo?
Hermione estaba sentada en uno de los sillones de la sala común, sostenía en sus manos el paquete que Harry le había enviado con Hedwig y que ella le había devuelto. Harry acababa de dárselo.
-Perdóname por rechazarlo la vez pasada –dijo Hermione
-Ya pediste disculpas como veinte veces, no vuelvas a disculparte y abre ese regalo –dijo Harry, fingiendo un regaño.
-Un momento –dijo Hermione-, estoy tratando de adivinar qué es.
-No me digas que eso no te lo habías preguntado antes.
Hermione soltó una risilla traviesa, Harry tenía razón.
-Tenía tanto tiempo que no te veía sonreír así –observó Harry
Hermione le sonrió ampliamente, sintiéndose contenta de estar con él, pensando que no hubiera podido aguantar más tiempo separada de él. Ron entró en ese momento por el hueco del retrato.
-Hola –lo saludaron alegremente Harry y Hermione.
Ron se sorprendió mucho al encontrarlos juntos
-¿Por qué esa cara? –preguntó Harry
-¿Se reconciliaron? –preguntó Ron
-Sí –respondieron ellos al mismo tiempo
-Vaya, ya era hora.
Los dos sonrieron, sin embargo, Ron se alarmó al ver la familiaridad y la cercanía con que volvían a tratarse.
-Pero ustedes no pueden estar juntos –dijo Ron entre alarmado y preocupado-. No es que sea aguafiestas, pero sería mortal para Hermione, cualquier descuido y…
-Tendremos cuidado –cortó Hermione
-Además vamos a encontrar un contrahechizo –dijo Harry
Ron los miró sin saber qué más decirles, había sido testigo del sufrimiento de ambos y no podía amargarles la reconciliación.
-Tengan cuidado –concluyó Ron, antes de apartarse para encontrarse con Lavender.
Hermione comenzó a quitar las envolturas del regalo, mientras Harry le dijo con seriedad:
-Ron tiene razón, es muy peligroso que tú y yo estemos juntos, cualquier descuido y no quiero ni pensarlo
-Tendremos cuidado –dijo Hermione.
-No es tan fácil, tu vida está en juego.
-¿A cuántos metros lejos de ti quieres que camine? ¿A qué distancia quieres que te hable?
-Herm, no es eso.
-¿Entonces?
-No debería arriesgarte.
-No me importa el riesgo, quiero estar contigo.
-No sé qué haría si algo te pasará.
-No va a pasarme nada –aseguró Hermione con una sonrisa.
Harry también le sonrió, hubo una sonrisa cómplice entre ellos. Hermione volvió a tomar el regalo y pronto tuvo delante de ella una hermosa caja de madera finamente tallada con un perfume mágico.
-Gracias, Harry –dijo Hermione, le hubiera gustado agradecerle con un beso.
-De nada, es para la chica más bonita de Hogwarts –dijo Harry en tono galante.
-Gracias –repitió Hermione con su mejor sonrisa
A partir de ese día, Harry y Hermione dedicaron la mayor parte de su tiempo a buscar un contrahechizo, leían libros acerca de maldiciones y hechizos, pero todo su esfuerzo parecía en vano, no lograban encontrar nada que pudiera servirles.
-Aquí tampoco hay nada –dijo Hermione una tarde en la biblioteca, cerrando un pesado volumen y tomando otro libro.
Harry levantó la vista de su libro y le dedicó una sonrisa.
-Te quiero mucho –dijo Hermione y con una sonrisa coqueta le mando un beso
A Harry le encantó su gesto
-¿Perdiendo el tiempo? –preguntó una voz por detrás de ellos.
-No puede ser, para variar Draco Malfoy –dijo Harry, mirándolo con desprecio
-Yo en su lugar gastaría mi tiempo en otras cosas
-Mejor vete –dijo Harry-, no me obligues a sacarte a golpes.
-Que educación la tuya –dijo Malfoy, apartándose
-Son las siete –dijo Hermione mirando su reloj-. Tengo que ir a hacer mi ronda
Harry dio un suspiro en señal de queja
-¿Nos vemos en la cena? –preguntó Hermione, poniéndose de pie.
-Sí –dijo Harry-, yo seguiré buscando
-Eres incansable.
-Por supuesto –dijo Harry-, tengo frente a mí un rostro hermoso que quiero volver a acariciar algún día
Hermione sonrió antes de marcharse.
-Hola –saludó Mark
-Hola –saludó Hermione con cara de pocos amigos, desde que se había reconciliado con Harry, lo había visto muy poco.
-Pasas mucho tiempo en la biblioteca –observó Mark-, ¿te estás preparando para algún examen?
-Sí –dijo Hermione, tratando de seguir su ronda y apretando el paso
-¿Por qué eres así? –exclamó Mark, tomándola del brazo-. Yo solamente quiero acercarme a ti, conocerte un poco más… ¿Y tú? Tú eres imposible, te gusta hacerte la difícil
-Suéltame, yo no quiero nada contigo –dijo Hermione, tratando de soltarse
-Suéltala –gritó Harry, apareciendo en ese momento de quién sabe dónde.
Mark se volvió sorprendido, Hermione quedo libre.
-¿Quién te has creído? –exclamó Harry furioso, soltándole a Mark un golpe en el estómago, Mark sintió que se quedaba sin aire
-Harry, no –lloró Hermione.
Él hizo oídos sordos y golpeó nuevamente a Mark.
-Más te vale que no vuelvas a acercarte a ella –dijo Harry, aventando a Mark contra una pared-. Déjala tranquila.
Mark salió corriendo.
-¿Estás bien? –preguntó Harry, volviéndose hacia Hermione-. ¿Te lastimó?
-Estoy bien –dijo la chica
-Mark recibirá un castigo por esto –dijo la profesora McGonagall visiblemente molesta, había visto la escena desde el fondo del pasillo, sin que los chicos la vieran- tendrá que ayudar a el Sr. Filch con la limpieza del castillo
Ambos chicos asintieron.
-En cuanto a usted, señorita Granger, su castigo ha finalizado.
-¿Eso quiere decir que ya no tengo que hacer rondas con los prefectos? –preguntó Hermione, sin poder ocultar su sonrisa.
McGonagall asintió
-Creo que ya han tenido suficiente con todo lo que han vivido en los últimos días- dijo McGonagall a los muchachos-, Snape y Dublemdore me contaron de la maldición, lamentó que no haya contrahechizo
-¿Usted realmente cree que no hay contrahechizo? -preguntó Harry
-Ninguno –dijo la profesora McGonagall
Ambos regresaron a la sala común con el ánimo por los suelos, ni siquiera el saber que el siguiente fin de semana podían salir juntos a Hogsmeade, los ánimo un poco.
-No me voy a dar por vencido –dijo Harry en tono firme-, debe de haber alguna forma de acabar con esta maldición…
Hermione negó con la cabeza y sacó algo de la bolsa de su capa.
-Mira –dijo Hermione extendiendo la palma de su mano, sobre ella estaba una fina cadena de oro con un fino cristal en forma de lágrima.
Harry lo reconoció enseguida, era el cristal de Hermione, el que ella le había regalado a él en su cumpleaños y que tiempo después ella le había pedido prestado
-Olvidé dártelo, terminamos y ya no te lo devolví -explicó Hermione
Harry observó el cristal, sabía perfectamente lo que significaba: cuando el cristal brillaba las cosas salían bien y cuando el cristal se opacaba las cosas iban a salir mal.
-Mira –repitió Hermione
Harry se inclinó para ver mejor, enseguida sintió un escalofrío, el cristal estaba totalmente opaco.
-Bien –dijo Harry, reponiéndose de su sorpresa-. No vamos a dejar que ese cristal y esta maldición nos separen ¿o sí?
Hermione dedicó una sonrisa al chico, antes de volver a guardar el cristal en su bolsa
-Apropósito –dijo Harry- ¿qué no piensas devolverme mi cristal? Tú me lo regalaste
-Creí que ya no lo querías
-Fue mi regalo de cumpleaños
-Perdona, aquí lo tienes, lo pondré encima de la mesa y ya después lo tomas
Harry asintió
-Ya es tarde –dijo Hermione-, mañana tengo examen de Aritmancia
-Vas a sacar diez –dijo Harry, totalmente convencido de aquello.
-Hasta mañana, Harry –dijo Hermione mandándole un beso
-Que descanses, linda –dijo Harry sonriendo
-¿Cómo te fue en tu examen? –preguntó Harry a Hermione al día siguiente en cuanto la vio al final de la clase de Aritmancia
-Creo que bien –dijo Hermione con una sonrisa
-Me alegra oír eso, aunque no es ninguna novedad
Ambos chicos se dirigieron a clase de transformaciones, habían acordado no sentarse juntos durante ninguna clase, porque aquello era terriblemente arriesgado para Hermione, por lo que Harry fue a sentarse a un lado de Ron, y Hermione fue a sentarse a un lado de Lavender
-Bien –dijo la profesora McGonagall, dirigiéndose a todo el grupo-. Antes de iniciar la clase, tengo que darles un aviso, se llevará a cabo un concurso, un concurso para saber quién es el mejor alumno de Hogwarts. El ganador o ganadora recibirá como premio una medalla de oro, que le será entregada durante el baile de fin de curso.
-Ya sé quién va a ganar el concurso –dijo Harry a Hermione en cuanto la clase terminó
-¿Quién? –preguntó Hermione
-Tú, tontita ¿quién más? –dijo Harry
Hermione sonrió
-¿Ya sabías de ese concurso, verdad? -preguntó Harry
-Mark me lo dijo –confesó Hermione-, él me mostró la medalla y me habló del concurso
-¿Y te invitó a ir al baile con él?
-Sí, pero yo le dije que no quería ir –se apresuró a decir Hermione-, yo no sabía nada acerca de esta maldición, y en mis sueños me imaginé yendo al baile contigo.
Harry sintió una sensación de fatalidad, no podía invitar a Hermione al baile, sería imposible bailar con ella.
-Vayamos a clase –dijo Hermione arrepintiéndose de su confesión, aquello la había hecho sentir tan frustrada como seguramente lo estaba Harry.
-¿Lista? -preguntó Harry a Hermione una mañana de sábado al verla bajar a la sala común
-Lista -dijo Hermione-, podemos irnos a Hogsmeade
Ambos habían planeado pasar todo el día fuera de castillo, olvidarse de su búsqueda y tratar de divertirse por un día
-¿Podemos ir a Honeydukes? -preguntó Hermione a Harry al llegar a Hogsmeade-. Quiero comprar un par de dulces
-Por supuesto
Ambos entraron a Honeydukes y compraron toda clase de dulces y golosinas para comerlas a escondidas de madame Pince.
-A la salida de Hogsmeade hay una exposición de criaturas mágicas, ¿podemos ir a verla? –pidió Hermione al salir de Honeydukes.
-Ja, ja, ja -se escuchó una risa detrás de ellos
Harry y Hermione voltearon y vieron a Pansy Parkinson
-¿Van a ir a ver criaturas mágicas? -rió Pansy- ¿Qué no tienen bastante con ustedes mismos? Que flojera me dan, dos novios que ni siquiera se besan
Hermione no soportó las burlas de Pansy, no iba a permitírselas, por lo que tomó su varita y apunto hacia ella
-¡Densaugeo! -murmuró Hermione
En ese momento de su varita salió un chorro de luz que dio a Parkirson y en su nariz aparecieron dos forúnculos bastantes grandes y feos.
Harry y Hermione rieron con ganas, al tiempo que Pansy se llevaba las manos a la nariz para que nadie la viera y salía corriendo hacia alguna otra parte.
-Que pena que se fue -dijo Hermione riéndose-, si se hubiera quedado no tendríamos que ir a ver la exposición con ella era más que suficiente.
Harry y Hermione se dirigieron a la salida de Hogsmeade, en el camino Harry se volvió hacia Hermione y le dijo:
-Parkinson nos llamó aburridos ¿te parece aburrido nuestro noviazgo?
-No me aburro estando contigo ¿acaso tú sí? -preguntó preocupada
Harry negó con la cabeza
-Claro que no -le dijo-, simplemente que extraño los besos, los abrazos, las caricias, todo eso.
-Podría inclinarme hacia ti y besarte -dijo Hermione
-Y morir en el acto -replicó Harry.
-Claro que no -dijo Hermione-, mi muerte sería lenta
-¿A qué te refieres? -preguntó Harry, siempre creyó que con solo tocar a Hermione, ella moriría inmediatamente.
-En caso de que pase lo inevitable, es decir, algún contacto entre tú y yo, yo no moriría inmediatamente, tardaría unos días en hacerlo -dijo Hermione sin la menor preocupación
-No hables de eso -dijo Harry-, no quiero que te pase nada.
Hermione sonrió ante la sinceridad de Harry
-Hola –saludó Ron a Harry a Hermione una tarde en la biblioteca.
-Hola –saludaron ellos
-¿Qué tal su búsqueda? ¿Alguna novedad? –preguntó Ron
-Ninguna –dijo Harry
-Pues yo les traigo una buena noticia –dijo Ron
-¿Qué es? –preguntó Hermione
-El concurso para saber quién es el mejor alumno de Hogwarts será en quince días
-Bien –dijo Harry mirando a Hermione-, ya sabemos quién va a ganar
-Yo no creo ganar –dijo Hermione- voy a concursar con alumnos de sexto y séptimo, ellos tienen más años de estudio que yo.
-Pero ninguno de ellos ha leído todo lo que tú has leído –dijo Harry, Hermione le sonrió.
Los dos chicos abandonaron la biblioteca, y se dirigieron al aula donde sería su siguiente clase.
-¡Eh, Granger! –dijo Draco al verlos por uno de los pasillos y jalando con su mano uno de los rizos de Hermione.
-¡Suéltame! –ordenó Hermione al sentir el jalón
-¡Suéltala! –gritó Harry jalando a Malfoy por un brazo y haciendo que soltará el rizo de Hermione
-¿Qué, Potter? ¿Tanta envidia te da que yo si pueda tocar uno de sus rizos y tú no?
Harry lo apuntó con la varita
-¡Harry, por favor! –dijo Hermione
Una luz salió de la varita de Harry y se dirigió a Malfoy haciendo que cayera al piso vomitando
-¿Qué ocurre aquí? –preguntó Snape, llegando en ese momento y viendo a Malfoy contraeré
-Potter me ha atacado –dijo Malfoy, antes de dar una gran arcada
-15 puntos menos para Slytherin –sentenció Snape
Los tres chicos lo miraron incrédulos, por primera vez, Snape castigaba a Draco y bajaba puntos a su casa.
-Señor Malfoy, no olvide limpiar el piso sin magia –agregó Snape antes de irse.
Finalmente llegó el día del concurso, Hermione estaba tremendamente nerviosa, Harry estaba con ella, apoyándola, pronto empezaría el examen con los mejores alumnos de cada grupo y Hermione tendría que demostrar que podía ganar esa medalla.
-¡Buena suerte! –dijo Harry a Hermione antes de que ella entrará al aula de la profesora McGonagall
-Gracias, Harry –contestó Hermione
-Vas a ganar –le aseguró Harry
Hermione sonrió nerviosa
-Te prometo que vamos a encontrar un contrahechizo y el día del baile cuando recibas esa medalla, tú y yo vamos a estar bailando juntos –dijo Harry
-Así será –dijo Hermione más animada y con una gran sonrisa antes de entrar al aula
-¿Tienes que checar el reloj cada cinco minutos? -preguntó Ron impaciente a Harry
-Si –dijo Harry nervioso, paseándose por toda la sala común- en cualquier momento Herm puede terminar el examen.
-Es muy pronto para terminar –dijo Ron-, apenas van tres horas, seguramente ese examen ha de ser super complicado, con hechizos hiper mega difíciles... Menos mal que no soy yo el que tengo que hacerlo.
En ese momento, Hermione apareció por el hueco del retrato, su rostro estaba impasible
-¿Cómo te fue? –preguntaron Harry y Ron al mismo tiempo
-No lo sé –dijo Hermione- contesté el examen lo mejor que pude, pero estaba muy complicado… Dentro de tres días darán el resultado.
-Vas a ganar –le aseguró Harry
Hermione le sonrió y se sentó en uno de los cómodos sillones de la sala común, deseando relajarse del estrés que había sentido
A los tres días, los resultados fueron publicados en la entrada del gran comedor.
-Checa tú –dijo Hermione nerviosamente a Harry en cuanto estuvieron a las puertas del gran comedor
Harry se inclinó y buscó entre las listas, rápidamente encontró lo que buscaba, Hermione encabezaba la lista, ella había ganado el primer lugar
-¿Qué dice, Harry?-preguntó Hermione mirando hacia otro lado para no ver las listas- ¿en qué lugar quede?
-¡Ganaste! –dijo Harry con una gran sonrisa
-¿De veras? –preguntó Hermione, inclinándose para ver las listas
Harry dio un paso atrás para evitar cualquier accidente y dejó que Hermione viera la lista
-¡Gané! –dijo Hermione emocionada
-¡Felicitaciones! –dijo Harry-. Me siento muy orgulloso de ti
-¡Gracias, Harry! –dijo Hermione con una sonrisa que parecía que no se le iba a borrar en todo el día.
-¡Felicitaciones, señorita sabelotodo! –dijo Ron al ver a Hermione
-Gracias, Ron
-¡No le digas "sabelotodo"! –replicó Harry
-¿Desde cuándo las sangre sucias ganan concursos? –preguntó Pansy, llegando hasta donde estaban ellos.
Harry, Ron y Lavender se volvieron con brusquedad hacia ella, la primera en querer atacarla fue Lavender, pero en ese momento llegó Dumbledore y percatándose de lo que pasaba, se dirigió hacia Hermione:
-¡Felicitaciones, señorita Granger! Es una pena que la señorita Parkinson no pueda sentirse orgullosa de usted como lo estamos todos en el colegio
Hermione sonrió, Dumbledore se volvió hacia Pansy:
-Señorita Parkinson dentro de un año tendremos otro concurso, seguramente si le interesa ganar se pondrá a estudiar con más ahínco –y dicho esto se fue
Hermione miró a Pansy con una sonrisilla y agregó:
-¿Estudiarás más, verdad? Ni modo que una "sangre sucia" te gane –y le guiñó un ojo
Pansy la miró furiosa y se fue.
-¡Odio a Granger! –decía Pansy a Millicent Bulstrode en la sala común de Slytherin-. ¡La odio! ¡Siempre tiene que ser tan "perfecta"! ¡Tan admirada! ¡No la soporto!
-Tranquila –dijo Millicent- simplemente estás enojada porque ella ganó
-¿Es que siempre tiene que ganar en todo? ¿Hay algo para lo que no sirva? –exclamó Pansy
-Tranquilízate, ella ganó limpiamente, es obvio porque se pasa todo el día en la biblioteca
-Pero ahora Potter la acompañada todo el tiempo –observó Pansy
-Porque son novios
-¿Novios? –exclamó Pansy- ¡Ese par ni siquiera se besa! ¿Cómo les puedes llamar novios?
-¿Por qué no se besan? –preguntó Millicent-, parece que se quieren, pero ni siquiera se acercan.
-No lo sé –dijo Pansy, deteniéndose a pensarlo-. Hace unos días en Hogsmeade, los llamé aburridos y Granger me atacó inmediatamente.
-¡Qué raro! –dijo Millicent-. Cualquier otra pareja se hubiera besado en ese momento para demostrarte que no eran unos "aburridos"
-¿Es curioso? –observó Pansy-. Antes parecían muy cariñosos, después se separaron por un tiempo y ahora ni siquiera se acercan
-Cierto, parece que los dos tienen demasiado cuidado de no tocarse, como si al hacerlo pudiera ocurrir algo terrible.
El rostro de Pansy sonrió con malicia
-¿Qué estás tramando?
-Nada –dijo Parkinson-, solamente voy a observarlos con más detenimiento
-¿Los ves? –murmuraba Parkinson a Millicent durante la clase de pociones
Millicent volteó a ver a Harry y a Hermione
-¿Qué hay con ellos? –preguntó Millicent
-Lo mismo de siempre, Potter y Granger solamente intercambiaban miradas y sonrisas –dijo Pansy-. La distancia que guardan es demasiada
-Parecen muy precavidos, sobre todo Potter, mira a Granger como si fuera una muñeca de porcelana –observó Millicent
-¿Por qué será? –preguntó Parkinson, enseguida sus ojos brillaron-. Tengo una gran idea, esperemos a que termine la clase y te la contaré
Millicent asintió y espero impaciente el final de la clase.
-¿Cuál es tu idea? –preguntó Millicent en cuanto la clase terminó y ambas se dirigían a la mazmorra de Slytherin
-¿No la adivinas? –preguntó Pansy, sonriendo maliciosamente
-¿No estarás tramando un acercamiento entre Potter y Granger, verdad?
-¿Por qué no? Por alguna razón ellos guardan tanta distancia y yo quiero saberlo –dijo Pansy
-Pero y si ellos estuvieran separados por alguna peligrosa razón –objetó Millicent
-Que mejor para nosotras, solo hay que hacer que haya un contacto entre ellos y sabremos por qué tanta distancia –dijo Parkinson.
-¿Y si es peligroso?
-¿Y si no lo fuera? –dijo Parkinson-. Descuida, para mí que solo están separados porque huelen feo, no será peligroso, ya lo verás.
-¿Y qué piensas hacer?
-Sígueme, será divertido.
-Ahí vienen –susurró Pansy a Millicent, ellas estaban escondidas detrás de una armadura que estaba en un pasillo por el que Harry y Hermione tenían que pasar-. ¿Lista?
-Lista –dijo Millicent
Pansy esperó a que Harry y Hermione estuvieran más cerca de ellas.
-Ahora –dijo Pansy dando una señal a Millicent
De la varita de Parkinson salió un destello de luz que dio a Hermione, y de la varita de Millicent salió otro destello de luz que lleno de niebla el pasillo.
Hermione al sentir aquel rayo de luz que le había dado en la cara, sintió rápidamente perder el equilibrio, comenzó a tambalearse como si no tuviera ningún control sobre su cuerpo. Harry trataba de ver algo, pero la niebla le impedía ver, de repente Harry sintió un fuerte tirón de su túnica, Hermione sin querer había jalado de ella. Inconscientemente Hermione por tratar de mantener el equilibrio y no caer, lo había tocado.
-Noooo –gritó Harry, sintiendo el jalón mientras su mente temía lo peor
Millicent al oír el grito, paro el hechizo de la niebla y rápidamente en el pasillo volvió a haber visibilidad.
Lo que vieron Millicent y Parkinson las dejó frías, Hermione había caído al piso, estaba totalmente rígida, toda ella parecía muerta.
-¡Hermione! –exclamó Harry, agachándose por un lado de ella- ¡No! Hermione, despierta, por favor,
Ninguna respuesta, Hermione estaba tendida en el piso, totalmente inmóvil
Harry se inclinó por un lado de ella, ella seguía respirando
-Hermione, bonita, por favor –insistía Harry, enseguida reaccionó, tenía que llevarla a la enfermería, la Sra. Pomfrey tenía que verla
Harry la tomó en sus brazos y cargó hasta la enfermería, ahora ya podía tocarla, finalmente para desgracia de ambos, ella lo había tocado.
-¡Sra. Pomfrey! ¡Sra. Pomfrey! –gritó Harry al entrar
-¿Qué gritos son esos, Potter? -exclamó la Sra. Pomfrey, pero enseguida se dio cuenta que Harry llevaba cargando a Hermione y entendió todo
-Ponla sobre la cama –ordenó a Harry
Harry acostó suavemente a Hermione
-¿Cómo pasó? –preguntó la Sra. Pomfrey
-No lo sé –dijo Harry-, de repente hubo mucha niebla en el pasillo, ella empezó a tambalearse y me jaló de la túnica, cayó al piso inmediatamente
-Lo siento, Harry –dijo la Sra. Pomfrey-. No hay nada que yo pueda hacer
-¿Qué me está queriendo decir? –exclamó Harry, desesperado
-Lo siento –repitió Madame Pomfrey-. Sabían que esto podía pasar y aún así decidieron correr el riesgo.
-¡No! –gritó Harry- ¡Ella no puede irse! ¡Tiene que haber alguna forma de salvarle la vida!
-Ninguna –dijo la Sra. Pomfrey, poniendo su mano en el hombro de Harry en señal de apoyo.
Harry se separó inmediatamente de una forma brusca.
-Lo lamento –repitió la Sra. Pomfrey
-¿Cuánto tiempo le queda de vida? –preguntó Harry sin querer oír la respuesta
-No creo que pase de tres días
Harry se llevó las manos a la cara en señal de frustración, aquella era la peor de todas sus pesadillas
