Capitulo 7

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Estaba totalmente ansioso y animado de sólo pensar que al día siguiente iría al colegio y vería a Finn. Aunque las cosas definitivamente había cambiado entre ellos, no estaba seguro de cómo podría reaccionar. Por todo lo hablado la noche anterior, no sabría como tomarlo si Finn lo ignoraba. Recorría el camino preocupado por lo que lo que le diría cuando lo viera otra vez, o cómo podría esconder su sonrojo, al recordar el momento en que se besaron. Había sido fantástico, y aún podía sentir la presión de esos maravillosos labios.

- Hola-a-a-a… Kurt – Mercedes chasqueó sus dedos frente a él – Despierta. ¿A qué se debe esos ojos de enamorado?

Kurt le sonrió. – Vi los más lindos zapatos de Gucci en Neiman Marcus, y debo tenerlos. ¿Quieres ir al shopping después?

Eso pareció dejarla satisfecha. – Ya lo sabes. Te veo después de la escuela. Tiene algo de bueno no tener practica de Glee hoy.

- O práctica de fútbol. Tuvimos una inesperada tarde libre. –

Y una tarde sin tener que preocuparse por ver a Finn.

Caminaron del brazo a clases, y Kurt notó que tenía que ser más cuidadoso con Mercedes. Era rápida, y si ella sospechaba algo de sobre lo que sucedía, no se rendiría hasta averiguar qué era.

Dejó pasar las primeras horas sin intención de encontrarse con Finn. No estaba seguro de terminar decepcionado o aliviado… o quizás un poco de ambas.

El plan iba bien hasta el almuerzo, cuando Artie lo atrapó.

- Ey Kurt, el Sr. Shue nos llamó a una práctica de emergencia, justo ahora después de clases. –

- Tienes que estar bromeando – No estaba feliz de posponer su salida al shopping… y eso también causaba que viera a Finn, por supuesto.

- Nop. Pensamos que deberíamos avisarles a todos. Voy a decirle a Brit y Santana. Si puedes, avisales a Finn y a Quinn, así estaremos completos. –

Kurt quería protestar, y decirle que él se encargaría de las porristas, pero Artie ya se había ido.

- Fantástico – exclamó, a nadie en particular.

De una vez, comenzó a buscar por toda McKinley a la pareja elite. No era difícil dar con ellos.

Además, ambos parecían gritar bastante.

Kurt se quedó observando como Quinn azotaba la puerta de su casillero y giraba hacia Finn.

- No sé qué te pasa, Finn. No apareces aquí la mitad del día. Estás en tu pequeño mundo. ¿Qué te sucede?

- Nada. – murmuró el aludido, obviamente enojado con ella, pero reservándose sus comentarios.

El otro chico dudó. A pesar de que quisiera que acabaran con eso, no los iba a interrumpir. Así que se quedó al margen.

- ¿Qué quieres chico rosa? – Quinn vació toda su ira hacia el joven, tomándolo por sorpresa.

- Bueno… -

- Déjalo en paz, Quinn. –

Ella volteó hacia el chico más alto y le dio tiempo a Kurt de retomar su compostura. La furia de Quinn y estar tan cerca de Finn otra vez, lo desconcentró, pero se recuperó rápidamente. Levantó su mano para pedirle silencio a ambos.

- El Sr. Shue nos quiere en una práctica de emergencia esta tarde, después de la escuela. – habló arrogantemente.

Entonces, giró sobre sus talones y se alejó. Podía sentir los ojos de Finn en su espalda, o eso era lo que le gustaba pensar.

Estaba orgulloso de si mismo. No había tartamudeado o se había sonrojado. Claro que tampoco había visto directamente a la cara de Finn.

El resto del día pasó rápido. Ahora que el 'momento' de ver a Finn ya había terminado, se sentía relajado. Sabía lo que quería. También sabía que atraía a Finn. El siguiente pasó le correspondía a él. Podía aceptar cualquier cosa que el otro chico decidiese hacer. Al menos había dado su palabra respecto a eso.

Después de la escuela, todos atravesaron al salón de coro como si estuviesen castigados. Nadie quería estar allí. Era noche de viernes. Una de esas rarísimas noches de viernes cuando ni siquiera hay un partido de fútbol. Y ahora, helos ahí en la práctica de Glee.

A pesar de que Kurt también estaba irritado por estar ahí, su corazón se aceleraba con el pensamiento de volver a verlo otra vez.

Ya estaba sentado junto a Mercedes cuando Finn y Quinn llegaron. Se dio cuenta que no miró hacia su lugar, pero tampoco estaba sorprendido. En realidad, le dio la oportunidad de observarlo sin que el joven Hudson lo notase. Definitivamente lucía cansado. Se preguntaba si él era la razón de que no durmiese bien.

Uno podía soñar.

El Sr. Shue interrumpió sus pensamientos.

- Bien, chicos. Los llamé a esta práctica extra para trabajar en la coreografía. Hemos estado desconectados últimamente, así que necesitamos mantenernos en forma. – Todos se quejaron, pero él ignoró sus protestas. – Todos en fila.

A regañadientes, todos tomaron tus lugares.

Kurt confiaba en que los demás pudieran conseguirlo al primer intento. Tal vez así, el Sr. Shue los dejaría salir temprano. Ahora que él había decidido ir de compras, estaba un poco desesperado. No había nada como el shopping para levantar los ánimos de un día aburrido.

El número salió bien, pero en alguna parte todo se arruinaba. Si tuviera que señalar el momento específico… sería cuando todos se juntaban en circulo. Kurt estaba cerca de Finn, e innegablemente debía tocar su mano. Sabía lo que iba a suceder, desde que habían ensayado lo suficiente. Se había preparado lo mejor que podía, pero una vez que tocaron ambos su piel, pudo sentir la calidez entre ambos. Apenas un instante breve, y ya era suficiente.

Kurt era capaz de mantenerse junto a él, pero para Finn era difícil.

Cuando se alinearon en una hilera, Kurt estaba en el frente, y Finn estaba detrás. En el número, se suponía que ellos tenían que retroceder dos pasos. Cuando Kurt retrocedió, Finn debería haber caminado hacia delante, porque casi se tropezó con él. Lo único que Kurt sabía es que mientras él trataba de retroceder, Finn lo agarraba de la cintura para evitar alcanzarlo.

- Oh, lo siento. – tartamudeó, alejándose de repente. Luego se movió para la derecha cuando en realidad debería haberse movido para la izquierda.

- ¡Ouch! ¿Qué demonios…?

Puck empujó a Finn, y el otro chico, obviamente frustrado, le devolvió el empujón.

Todos se detuvieron cuando los dos jugadores de fútbol comenzaron a pelear.

- ¡Ey! Separense – El Sr. Shue gritó terminando con el pequeño caos. Separó a los chicos uno del otro – Todos vuelvan a sus sillas.

Una vez que todos tomaron asiento en el lugar correspondiente, él continuó – Glee se trata de ser un equipo. ¿Cómo se supone que estaremos listos para las Regionales, ¿si no podemos realizar un simple número sin pelear? Necesitamos trabajar juntos. – Miró especialmente a Finn y Puck.

- ¿Podemos hacer eso, Puck? –

- Seguro, como sea. –

- ¿Finn? –

- Sí, claro, Sr. Shue. – respondió – Pero ayudaría, ¡si todos salieran de mi espalda! - Miró acusadoramente al resto de Glee, especialmente a Quinn y Puck. Finalizando su vista en Kurt. – ¿Sabe lo que me gustaría? – preguntó mirando otra vez al profesor.

- ¿Qué Finn? – El Sr. Shue obviamente, estaba dispuesto a darle lo que sea, con tal de que volviera a trabajar en equipo.

- En verdad me gustarían algunos caramelos, justo ahora. –

El profesor le lanzó una mirada confundida.

- Finn, sabes que no se puede comer ni beber dentro del salón de coro. –

Todos miraron a Finn como si le hubiere crecido una cabeza extra. Todos, excepto Kurt.

Una pequeña llama de felicidad había comenzado a crecer en su pecho. Ese mensaje era sólo para él. Era un recuerdo de lo que ellos había compartido… un beso… un momento… y eso era un pequeño secreto entre los dos.