PERDÓN POR LA TARDANZA! :( Disfruten!

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Acababa de sonar el timbre del recreo por lo que Ichigo se juntó con Miwa, y Miwa se juntó con Moe.

-Y… ¿cómo ha estado la cita, Moe? –Preguntó la morocha tratando de romper el silencio incómodo que inundaba a las tres adolescentes. Ellas la habían espiado todo el tiempo y la rubia, con razón, estaba enojada. Además de eso, su "cita" había resultado desastroza. Cuando pensó que se estaba llevando bien con el nuevo alumno y que quizás, quien sabe, hasta podría llegar a gustarle, él rompe todas sus ilusiones y le confiesa que solo la había usado. Definitivamente era una persona horrible.

-Le gusta Ichigo. –Contestó Moe frunciendo levemente el ceño. Miwa tragó saliva y miró a su amiga con los ojos bien abiertos. Ichigo ya lo sabía, pero fingió estar sorprendida para luego contestar:

-Moe… no estoy interesada en él; te lo juro. Ni siquiera puedo entender qué le ven. Además, ustedes ya saben lo enamorada que estoy de Masaya, y pienso esperarlo con los brazos abiertos cuando vuelva. –Afirmó la pelirrosa con una sonrisa de nostalgia.

-Como sea… -Se limitó a decir la rechazada amiga.

Ese no fue un buen día escolar para ninguna de las chicas. Moe estaba demasiado triste como para poder concentrarse; estaba harta de que todos los chicos se fijasen solo en Ichigo. "¿Qué tiene ella que no tenga yo? Es rara, torpe y a veces se comporta como un gato" pensaba. Ichigo, por su parte, se sentía muy mal por su amiga. Sentía que en cierta manera la había traicionado, aunque ella no había hecho nada. No lograba entender por qué los chicos se fijaban en ella: era rara, torpe y solía comportarse como gato de vez en cuando. Encima de todo, extrañaba a su novio, y ahora tenía que lidiar con un imbécil durante su último año de secundaria, y eso la hundía aún más en su depresión. Miwa se limitaba a mirarlas y a suspirar alargadamente.

Al parecer sí fue un buen día para Kisshu, quien cada vez disfrutaba más y más de la atención. Caminaba por los pasillos mientras todos los ojos de las señoritas se posaban en él; las más atrevidas hasta le guiñaban un ojo. Kisshu adoraba la atención, aunque hubiera preferido obtener la atención únicamente de su precioso juguete, quien para variar no lo había mirado ni una sola vez en el día.

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"Bien alumnos, dejando de lado a la Matemática, estos últimos minutos de clase aprovecho para contarles que este viernes se celebrará el Festival de Primavera de nuestro querido colegio. El evento comenzará a las 8.00 p.m. y finalizará a medianoche. Se realizará en el gimnasio y demás está decir que habrá que asistir con ropa elegante, de modo que les recomiendo a las mujeres que comiencen a probarse vestidos y a los hombres que elijan sus mejores corbatas. Eso es todo."

Bastó con que el profesor de Matemática termine la primer oración para que los ojos de –casi- todas las muchachas se posaran en el asiento de Kisshu, quien las recibía con una sonrisa muy poco disimulada. Y con "casi", obviamente nos referimos a Ichigo, quien recordaba melancólicamente cuando Masaya la invitó a ser su pareja los años anteriores.

"Masaya…" suspiró la pelirrosa. El alien notó rápidamente en lo que estaba pensando su gatita, pero eso ya no importaba porque su estúpido novio humano común y corriente ya no era un obstáculo entre ellos. Ahora podría ganársela sin muchos problemas. Esta era la mejor oportunidad para obtener a su juguete. Lentamente fue formándose una sonrisa maliciosa en la pálida cara de Kisshu.

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Ichigo salió de la ducha, recogió su pelo rosado y recubrió su cuerpo con un toallón; luego salió del baño y se sentó en la cama. Dentro de poco debería estar saliendo de su casa para ir al café, aunque no estaba muy de ánimos ese día… este iba a ser el primer año sin que su novio la escolte al Festival de Primavera. Suspiró alargadamente mientras se perdía en los recuerdos, cuando de pronto…

-¿Qué sucede gatita? ¿Estás bien? –preguntó una no tan dulce voz que la hizo estremecer.

-¿¡KISSHU!? ¿¡Es que todavía no entiendes como son las reglas en la Tierra!? ¡No puedes aparecer en mi cuarto así como si nada! ¡SAL DE AQUÍ! –Gritó histéricamente la adolescente mientras le tiraba una almohada al alien.

-¡Bueno, bueno! ¿Es que nunca vas a apreciar mis pequeños gestos hacia ti? Solo vine a visitar y a ver si estabas bien… ten un poco de paciencia… no es como si hubiera estado observándote y esperando el momento en que salieras de la ducha para aparecer detrás tuyo, justo cuando estuvieras semi desnud—

-¡KISSHU! –Volvió a gritar la pelirrosa, esta vez cubriéndose la cara mientras se tornaba rojiza.

-¡Está bien, ya entendí! No recordaba que fueras así de aburrida. -El alien desapareció para reaparecer un segundo después detrás de la adolescente. –Me olvidaba de algo… vendrás conmigo al Festival de Primavera, ¿no? –Preguntó no tan inocentemente Kisshu mientras rodeaba la cintura de Ichigo con sus brazos.

Ichigo se paralizó por unos segundos que parecieron eternos y no logró determinar cuál era el sentimiento que estaba sintiendo en ese momento. ¿Era enojo? Kisshu había aparecido en su habitación sin aviso previo, ahora mismo la tenía apresada de alguna manera mientras que solo los separaba una delgada toalla que ni siquiera cubría su cuerpo completamente. Además, por alguna razón, el estúpido alien había asumido que irían juntos al Festival. ¿Era miedo? La forma en que Kisshu la estaba aferrando a su cuerpo le recordaba a la época en la que eran enemigos mortales. En ese momento podría haberla matado; incluso ahora podría hacerlo si quisiera. ¿Era otra cosa que Ichigo no sabía distinguir?

-Ki… Kissh… eh… -Ichigo balbuceó un poco antes de poder formular una respuesta, o hacer algún movimiento. -¡IDIOTA! ¿Qué te hizo pensar que iría contigo al Festival, después de haber ido con Masaya todos estos años? No le llegas ni a los talones. ¡Ahora déjame en paz! –Gritó histéricamente la pelirrosa apartándose rápidamente de su ex enemigo.

La sonrisa juguetona del alien cambió rápidamente a una expresión completamente seria… era más que eso, en realidad; era la expresión que tenía Kisshu justo antes de acabar con su enemigo. Miró fijamente a Ichigo hasta el punto de ponerla nerviosa.

-¿Qué te sucede ahora? –Preguntó la ex Mew Mew con el ceño fruncido.

Kisshu avanzó unos pasos hacia su presa antes de contestarle, que fueron los suficientes para que Ichigo no pudiera retroceder más. El peliverde tomó las muñecas de la adolescente y las apoyó firmemente contra la pared con el fin de que no pudiera moverse. En el rostro de Ichigo se podía notar fácilmente que estaba asustada.

-Ichigo… vas a ser mía. Te lo puedo jurar. –Susurró al oído de la indefensa Ichigo, y luego la miró fijamente a unos pocos centímetros de su cara. Los ojos de Kisshu derrochaban determinación y deseo en su objetivo, incluso su color se estaba tornando más intenso. Luego de decir esto, se esfumó.

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Ese día en el café estuvo bastante pesado. Era un día espléndido de Primavera, por lo que mucha gente (sobretodo adolescentes) aprovechaban para pasar un hermoso día fuera, lo que incluía para varios pasar a tomar algo en el café Mew Mew.

Las chicas no podían descansar ni un minuto, ya que el que un cliente se fuera significaba que otro entrase. Taruto pisaba el café únicamente para que le encarguen más pedidos. Pai al parecer era uno de los que mejor se las arreglaba junto a Keiichiro con la preparación de comida. Kisshu… definitivamente era el que mejor se las arreglaba, y el que más atareado estaba.

Escuchar cosas como "¡Kisshu-chaaaaan!", "quiero que me atienda Kisshu…" o "¿dónde está Kisshu?" ya eran frecuentes en el café. Desde que los aliens habían comenzado a trabajar junto a las chicas, la clientela aumentó considerablemente, siendo mayoritariamente jovencitas. Esto no parecía fastidiar a ninguna de las chicas, ya que el trabajo pesado recaía en su nuevo compañero, aunque a una ex Mew Mew en particular sí la fastidiaba y bastante.

-Ichigo, no puedo creer que yo te vaya a decir esto pero… ¡YA DEJA DE QUEJARTE! Pensé que estabas perdidamente enamorada de ese Aoyama, ¿por qué de repente te importa tanto Kisshu? –Preguntó de mala gana Mint, mientras corría a buscar el pedido de la Mesa 12.

-Es que no lo puedo entender, Mint. Necesito que alguien me lo explique. No puedo entender qué tiene de especial ese estúpido alien. ¡TIENE PELO VERDE! –Se quejó Ichigo mientras juntaba unos platos que acababa de tirar. –Míralo. Atiende a todas las clientas con la misma sonrisa de imbécil. ¿En serio no se dan cuenta que es así con TODAS? Ni siquiera es lindo como Aoyama. –Ichigo se quedó mirando unos segundos a Kisshu mientras este terminaba de tomar el pedido de una nueva mesa de seis chicas. El alien notó los ojos de su gatita puestos en él fácilmente y aprovechó la oportunidad para guiñarle un ojo antes de darse vuelta para atender a otra mesa de la que lo estaban llamando. Ichigo se ruborizó, y se enojó aún más. -¡ES UN IDIOTA!

-Pues… no es que Kisshu sea mi tipo, pero no puedo negar que tiene algo. –Admitió Mint.

-¿Algo? –Preguntó inocentemente Ichigo.

-Ya sabes, tiene algo. No pasa por su pelo verde; pasa por la expresión de sus ojos, sus gestos, su forma de ser con la gente. Da la imagen de chico rebelde y despreocupado, solo tienes que tomarte el tiempo de mirarlo unos segundos y te darás cuenta.

A pesar de cargar con dos bandejas repletas de comida y todo tipo de bebidas, parecía que Kisshu no estaba haciendo ningún esfuerzo al cargar con estas, y posiblemente no lo estaba haciendo. Era flaco, pero esto no significaba que no se le marcaran los músculos de los brazos, y además había crecido en estos últimos años. Caminaba con gracia y rapidez entre las mesas sin derrochar ni una gota de café, y lo más importante es que podía mantener la suficiente concentración como para atender amablemente (pero aún así despreocupadamente) a las clientas, y se preocupaba por dejar satisfecha a cada una de ellas. Kisshu no dejaba de atender a una mesa sin que todas las chicas estuvieran riéndose o por lo menos con una sonrisa en el rostro. Debían pensar que era un chico encantador. Pero esto no era suficiente para Ichigo.

-Mmh… me invitó al Festival de Primavera. Quiere que vaya como su pareja. –Dijo en voz baja la adolescente cuando pudo librarse un poco del trabajo.

-¿Y lo estás dudando? Yo ya le habría dicho que sí. Aunque no te guste, piénsalo así: serás la envidia de todas tus compañeras, ¡de nuevo! ¿No te parece lo suficientemente interesante? –Indagó Mint.

-No lo sé… no me pareció nada divertido que todas las chicas me mirasen con cara de desaprobación. –Ichigo sabía que muy en el fondo, esto era mentira. Ella nunca había sido muy popular, hasta el momento en que Aoyama entró en su vida. –Aoyama…

-¿Cuándo te vas a dar cuenta que yo soy mejor que ese idiota, gatita? –Preguntó Kisshu clavando sus ojos color ámbar en los de Ichigo y dedicándole una sonrisa juguetona.

-¡Kisshu! ¡Ya déjame en paz! Tienes que atender a tus clientas, Kisshu-chan. –Exclamó la adolescente, poniendo un tonto acento en el nombre de Kisshu. El peliverde no pudo aguantar la risa.

-¿Estás celosa? –Ronrroneó Kisshu acercándose a Ichigo. –Tranquila… eres única para mí. –Le dijo al oído en voz baja y sensualmente, y aprovechó para robarle un beso en la mejilla. La cara de la ex Mew Mew se tornó rápidamente a un tono rojizo. El alien volvió a reír y luego se alejó para volver a dedicar tiempo a sus clientas, que no estaban muy contentas con lo que acababan de ver.