Weys! No, no mori...sigo viva, muy agobiada pero viva :P Muchas gracias por vuestra paciencia y vuestros mensajes de amenazas se agradecen jajaja. Espero que os guste este capitulo.
Como siempre gracias a: DanySnape, Snaluck, luna-maga, laura granger, CaniSnape, Ginebra216, chiiocullen, Sevprince, Amelia Badguy, MeikoAkizuki15, Sirenitus, SeverusSnapeAr, Ryu (L, eydren snape, minerva91, Sayuri Hasekra, spicy-pink, lula, nathyz, Liz-House, lyla, vampylolita, kimpa2007, megumisakura
Ahora si espero que lo disfruten :D
Capitulo 7: Regalo Atrasado de Navidad
Severus se movió molesto por los rayos del Sol que acariciaban sus párpados y gruñó, girándose y escondiéndose entre la almohada. Se tapó con las sábanas hasta el cuello ya que aquel movimiento lo había destapado y volvió a gruñir. Pero de repente cayó en la cuenta.
¿Almohada?¿Sábanas?
Abrió los ojos completamente exaltado y comprobó que efectivamente estaba sobre una cama. Aún más alterado se giró mirando hacia un lado y hacia otro y comprobando que no estaba en la calle tirando en cualquier callejón sino que estaba en un cuarto algo aniñado pero un cuarto al fin y al cabo. Eso significaba que estaba en una casa.
Qué locuaz Severus.
¿Pero quién había sido el estúpido o, mirando el cuarto, estúpida que lo había metido en una casa sin su permiso? ¿Acaso no lo podrían haber dejado solo pudriéndose en cualquier callejón? Severus bufó y comenzó a mirar con detenimiento la habitación. Era pequeña y poco utilizada, al parecer su dueño no dormía allí a menudo. Definitivamente debió habitarlo una niña, lo que explicaría el color rosado de las paredes y de los muebles.
Aumentada su curiosidad al ver una foto en una estantería se levantó, o mejor dicho, trató de levantarse, ya que un pinchazo en el costado le hizo jadear. Se destapó y comprobó que estaba vestido con lo que parecía un pijama muggle de color marrón chocolate. Levantándose la parte de arriba vio en su costado una pequeña contusión. Al parecer su 'secuestradora', como ahora era llamada en su mente, había sido violenta.
Sus fines no son buenos ¿pero que me esperaba?
Tras llamarse quejica un par de veces logró levantarse de nuevo y se estiró de manera felina, por costumbre. Y de nuevo con la idea fija de mirar aquella foto donde seguro que aparecería su 'secuestradora' caminó hacia allí. Sin embargo su propio reflejo a su izquierda hizo que sus pasos se pararan. Se giró y jadeó al ver su aspecto.
Su mano inconscientemente viajó hacia su barba descuidada la cual ya no alcanzaba a recordar desde cuando no se afeitaba ¿Sería desde aquella vez que Malfoy lo recogió y lo metió en su Señorío? Agitó su cabeza tratando de no recordar aquello y volvió a su imagen. Su mano se deslizó a su labio inferior que parecía estar ligeramente inflamado al igual que su ojo, el que tenia un color verdoso enfermizo. Al parecer su 'secuestradora' lo había curado de lo que ella misma le había echo.
Culpabilidad, signo de debilidad. Será fácil escapar.
Severus siguió explorando su cuerpo tan desconocido esos años para él. En su rostro, aunque tapado por la barba, podía ver cada ángulo de éste dándole una idea de lo que encontraría bajo sus ropas y que antes no se había dedicado a mirar. Levantó de nuevo la camisa del pijama sujetándola con los dientes. De nuevo jadeó. Severus siempre había sido de complexión delgada pero esta vez su cuerpo le sorprendió. Sus costillas estaban demasiado marcadas contrastando con su estómago que tenía un ligero bulto debido al alcohol.
Sin embargo su 'secuestradora' no había decidido bañarlo porque olía igual de mal y su piel seguía teniendo un color no demasiado claro. Siguiendo con su exploración se bajo la camisa y decidió comprobar su parte inferior del cuerpo. Bajó sus pantalones y se sorprendió a ver unos bóxer ¿hacía cuanto el había decidido prescindir de los suyos?
De repente escuchó la puerta abrirse y su manó voló buscando una varita que sabía que no tenía, así que para no enfadar a su 'secuestradora' se subió los pantalones y esperó a ver la cara de ella ¿Quién sería? ¿Un mortifago? Su mente lo negó, un mortifago por muy chica que fuera no tendría su cuarto pintado de rosa. Quizás Narcissa pero definitivamente ese no era su cuarto. ¿Un antiguo alumno quizás?
Sus dudas quedaron aplacadas cuando por la puerta entró una masa de cabellos castaños rizados con la forma parecida a un arbusto y la cara de su antiguo estudiante lo miraba con aquellos ojos avellanas abiertos de par en par que tenían esa misma expresión que cuando estaba apunto de agitar esa fastidiosa mano en el aire para preguntar.
El corazón de Hermione dio tal vuelco al verlo allí de pie, tan cerca y tan vivo. Como si nada hubiera pasado. Solo aquella barba que llevaba y ese rostro tan descarnado le recordaron que en efecto si que había pasado algo. Mucho. Pero no podía evitar sentirse atemorizada ante su presencia como si fuera una colegiala, pese a que la ausencia sus trajes negros le quitaban parte de su temple acechante.
Las dudas de Severus no solo no se aplacaron sino que a su cabeza llegaron mil y una preguntas más ¿Por qué estaba él en lo que parecía el cuarto de Granger? ¿Cómo había logrado encontrarle ella? ¿Cómo un tercio del famoso Trío de Oro había acabado por secuestrarle? Entonces cayó en la cuenta.
Potter
Estaba seguro que ese bastardo de gafas horteras estaba detrás de esto. Estaba seguro que pronto aquel imbécil de cabeza pelirroja y él le darían su merecido. Pero Granger tenía más cabeza que ambos ¿cómo había accedido al plan? Entonces se dio cuenta que los labio de esta se movía, le hablaba.
"¿Se encuentra bien, profesor?" dijo sin poder ocultar el tono de temor y de preocupación. Tan típico de un Gryffindor mostrar sus sentimientos.
"¿Dónde esta Potter" Su voz salió de su garganta como un graznido al que él ya se había acostumbrado pero ella se sorprendió ¿A donde se había marchado aquella voz grave y sedosa tan típica de él? Fue entonces cuando su cerebro registró su pregunta ¿Potter?
"Supongo que con su familia, profesor" respondió ella algo confusa.
"¿Entonces usted es mi cuidadora?" graznó él de nuevo.
"¿Su cuidadora? Uh...bueno...yo..." Pero fue cortada con otro graznido.
"¿Por que me habéis secuestrado? ¿Que queréis de mi?" Exigió Severus. Hermione lo miró sobresaltada ¿secuestrado? ¿Él pensaba que ella y Harry lo habían secuestrado?
"¡No le ha secuestrado nadie!" grito ella indignada.
"¿Ah no? ¿Y a que llama usted esto? ¿A que llama usted que yo este aquí en contra de mi voluntad? Que yo recuerde no le he pedido que me meta en su casa" gruñó Severus completamente mosqueado. Ella se indignó aún más ¡Pero si lo había salvado!
"¿Y qué quería que hiciera?¡¿Dejarlo morir bajo la fría helada de anoche!?" grito ella completamente indignada.
"¡¡HUBIERA SIDO LO MEJOR!!"gritó él de repente, dio tal grito que un escalofrío de miedo cruzó el cuerpo de Hermione. Durante lo que pareció una eternidad ambos se quedaron mirando, él sorprendido de su perdida de control, ella sorprendida de su reacción. Fue ella quien al tiempo rompió el silencio.
"El baño es la segunda puerta a la izquierda" dijo con voz baja y le dio la ropa que tenía en sus brazos antes de salir de ahí. Una vez la puerta se cerró Snape resopló ¿Que acababa de pasar?
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Severus miró la cantidad de productos extraños que estaban en la pequeña estantería en la esquina de la bañera y se preguntó cual de ellos sería para el cuerpo y cual para la cabeza. Tomo uno de ellos y leyó la etiqueta.
Champú FREEZE ¡Consigue unos rizos perfectos!
Bien, él no quería precisamente unos rizos perfectos pero rebuscando entre los demás tarros y tras encontrar el gel para el cuerpo (¡Eh bombón! ¿Quieres tener piel de melocotón?), se dio cuenta que ese era el único entre todos aquellos tarros de espuma, alisador, acondicionador, protector y algunos que no llegó a comprender. Lo que más le llamó la atención fue un bote de cristal con una inscripción escrita a mano que ponía "Para Urgencias y BBC". Snape alzó una ceja ¿urgencias? ¿BBC?
Abriendo el tarro con cuidado lo olisqueó y sonrió de lado al reconocer cada uno de los ingredientes de la poción que había dentro. Poción alisadora. Sin embargo hubo un olor que no llegó a ubicar en aquella poción, algo diferente. De repente, reprochándose por perder el tiempo en semejante estupidez cerró el bote y se metió de lleno en la ducha. Otro día investigaría aquello.
¿Otro día? Ni que fuera a estar más tiempo aquí
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Hermione tras un tiempo largo escuchó el sonido de la ducha y se preguntó que había estado haciendo durante todo este tiempo ¿Habría estado mirándose como antes en la habitación? Ella lo había visto abrochándose el pantalón y con la camisa ligeramente subida. Era evidente que ese hombre no se había visto en un espejo por lo menos en más de un año.
Adoptó una expresión melancólica al pensar en cómo aquel hombre, siempre pulcro en su manera de vestir, siempre afeitado y con un exquisito olor había acabado así. ¿Exquisito olor? Hermione se reprendió mentalmente, no debía pensar así de un hombre que ahora estaba desnudo en su ducha quitándose la mugre de aproximadamente un año entero.
Entonces sonrió y estuvo apunto de soltar una carcajada. Probablemente si alguien hace unos días o unos meses le hubiera dicho que Severus Snape, su temido profesor de pociones, supuestamente muerto, estaría bañándose ahora mismo en su ducha, probablemente se hubiera reído en su cara y dado palmadas en su hombro por tan buena broma. Sin embargo eso no era ninguna broma.
Severus Snape, estaba vivo y en su casa, él y su fantástico mal humor ¿Cómo podría pensar ese hombre que ella le había secuestrado? Ella, que lo único que había querido había sido salvarlo de estar tirado por los callejones sucios de Londres. Ella, que lo había curado cuando esos estúpidos decidieron pegarle una paliza. Eso la enfurecía ¿cómo podría ser tan desagradecido? Entonces nuevamente su mente la reprendió. Es Snape, Hermione, ¿qué te esperabas? ¿Qué fuera como Ron?
De repente un carraspeo en su espalda la sacó de sus pensamientos, se giró para ver a Snape y no pudo menos que abrir la boca sorprendida y mirar el cambio que había dado su profesor. Ante ella se encontraba una figura más parecida a su antiguo profesor, sus barbas parecían haber desaparecido como por arte de magia pero unos pequeños cortes en su mentón desmentían aquello. La ropa de su padre al parecer no le estaba tan bien como ella creía, su padre pese a que no estaba gordo tenía más ancho que Snape y era más bajo ya que las mangas y los pantalones le quedaban cortos. Nunca había notado que su profesor era tan alto.
"¿Piensa estar mirándome todo el día?" gruñó de repente con tono ácido, Hermione le miró a los ojos notando la mueca de desesperación en su rostro y su rostro se sonrojó ligeramente lo que hizo que su exprofesor se enojara más aún.
"Disculpe, profesor" Su voz salió como en un hilo fino de su garganta ¿Qué había pasado con aquella chica valiente que había rescatado a su profesor en apuros? Snape se limitó a levantar una ceja que causó un ataque de melancolía a Hermione, ella espero que no se hubiera notado en sus ojos pero el ceño fruncido de su profesor, sustituto de su anterior ceja levantada, le decía que quizás él aun conservaba aquella capacidad para saberlo todo.
"Si me enseña la salida la perdonare" dijo tono aburrido. Ella alzó ambas cejas y su corazón pareció dejar de moverse.
"¿Se va?" dijo ella con más voz esta vez.
"No, siempre me gustó conocer las puertas de las entradas, son tan adornadas" respondió con ironía. Hermione en ese momento tuvo un ataque de melancolía, sí, por mucho que le hubiera dolido anteriormente su sarcasmo, lo había echado de menos.
"¿Pero por qué se va ya?" No quería que él se fuera, había tardado meses en encontrarlo, lo había ayudado y ahora sabiendo que tenia alguien más en la casa no se sentia tan sola en ese frio invierno.
"No me gusta que me secuestren, Granger" gruñó como respuesta.
"¡Deje de ser tan paranoico!" gritó ella de repente, callándolo. El ceño de su profesor se hizo más profundo aun, nunca nadie le solia levantar la voz y menos un estudiante pero ella ya no lo era ¿no?
"¿Paranoico? ¿Me llama paranoico?" dijo con voz peligrosamente baja. "Hace 3 años que trato de recuperarme del mordisco de una serpiente de cuatro metros de largo, de una pérdida de sangre que debió martarme y de una cantidad de veneno que paralizó mi cuerpo y aún así logré tragarme el antidoto. Tras esto me arrastre hasta mi casa donde permanecí meses sin comer, beber y ni siquiera moverme. Cuando logré levantarme me di cuenta que no era aceptado para los malos ni para los buenos y que San Mungo no atiende a asesinos. Asi que tuve que sobrevivir sin dinero ni casa en el mundo muggle siendo la diversión de la mayoria de los transeúntes...¡Permitame ser paranoico!"
Hermione cayó mientras Snape trataba de recuperar la respiración que había perdido mientras contaba aquello y cayó porque la voz no le salía, porque nunca había pensado que aquel hombre había pasado todo eso y porque tal y como lo había contado, algo le decía que había ocultado muchisimos detalles escabrosos.
"Disculpe" logró murmurar cuando su voz pareció salir, pero Snape se limitó a comenzar a andar hacia lo que él creyó que era la salida, Hermione lo miró sin saber que más hacer "No se vaya, por favor" rogó ella como ultimo recurso "Yo no le haré daño...le ayudaré" Snape se paró en sus pies y se giró lentamente hacia ella.
"¿Eso es lo que quiere, Srta Granger?" dijo con aquel mismo tono de voz peligroso que le decía a Hermione que había dicho algo mal "¿Quiere ayudar al pobre moribundo de su profesor? ¿Soy ahora su nuev campaña de caridad, Granger?"
Su voz se había alterado a medida que hablaba, al contrario que la distancia que los separaba la cual se había reducido considerablemente. Sus rostros estaban separados por escasos centimetros ahora y la altura beneficiosa de Snape le hacía parecer amenazante y más aun con aquella mirada tan oscura como la noche clavada en sus ojos avellana.
Solo el crepitar de la chimenea se escuchaba en la habitación, hasta sus respiraciones parecían haberse detenido y una atmosfera mágica pareció rodearles. Se notaba aplastante en sus cuerpos, incluso afixiante.
"No" dijo ella con voz estrangulada, rompiendo aquella atmosfera y haciendo que ambos notaran su cercanía, separandose automaticamente de ella, él no se separó demasiado, aún acechante. "Solo quiero no estar sola en Navidad"
