Antes de nada quisiera aclarar que este capítulo y el siguiente suceden de forma paralela. Por esa razón y porque son los dos muy cortitos los subiré al tiempo.
También decir que normalmente las clases empiezan el uno de septiembre, pero estas empezarán en octubre debido a los desastres de la guerra.
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-Deberías ir.
-¿Y eso por qué?
-Pues no sé. El salvó tu vida. Tú salvaste su vida. Te convirtió en un héroe… supongo que son cosas que hacen que te sientas en el compromiso de acudir a su boda.
-Draco Malfoy, permíteme ilustrarte. ¿Sabes que es lo único peor que ir a la boda de un Potter? Ir a la boda de un Potter con un Weasley.
-Pensé que lo peor era ir a la de un Potter con un Evans.
Severus Snape lanzo una mirada asesina a Draco que hizo que este se estremeciese. Tras el anuncio del día anterior, Draco había decidido presentarse esa misma mañana en Hogwarts para informar a Snape de la futura invitación que recibiría e intentar convencerle de que no la rechazase.
-Está bien, lo siento. Me he pasado.
-Creo que podré vivir con ello.
Draco levantó una ceja como había aprendido de Snape. – ¿Acaso ya no amas a Lily?
-Tú mismo lo dijiste. Me utilizó. Mi amor por ella ahora mismo es como una sombra de lo que fue en el pasado. Por eso nunca la amaré de nuevo, pero tampoco podré dejar de amarla.
-Snape, que romántico. – Dijo Draco burlón. - ¿Qué ha sido de tu cinismo? No dejes que esto salga de aquí.
-Malfoy…
-¿No será que estás enamorado…?
-¡No!
-Esa mirada, esas palabras tan poéticas, ese empezar a olvidarte de Lily… Oye, no me mires así. Que no me parece mal. Ya sabes lo que dicen, que un clavo saca a otro clavo. Y que de una boda sale otra boda. Y casualmente tu nuevo clavo va a ser la madrina de esa boda. Otra razón más para ir. – Dijo Draco con una sonrisa, sin olvidar el motivo que le había llevado hasta allí.
-Hoy está refranero señor Malfoy. No entiendo bien porqué está insinuando que me puedo sentir atraído por Granger.
-Yo no he dicho que la madrina vaya a ser Hermione. – Draco sonrió maliciosamente. – Podría ser la señora Weasley.
-Draco…
-Era solo para terminar de confirmar que hace aproximadamente… ¿tres meses? que no sacas a Hermione de tu cabeza. Desde que vino a casa interesada en tu salud.
Snape sonrió misteriosamente -¿Y de donde sacas que puedo tener interés en esa mujer?
-Porque lo sé. Sé que te brilla la mirada cada vez que te digo que he hablado con ella. Sé que te pusiste celoso cuando creías que me iba a declarar. Sé que te viniste a Hogwarts para no volver a verla, pero no pudiste olvidarla. Sé que gracias a ti, ella puede que venga a trabajar aquí. Yo mismo me encargué de comentarte que a ella le gustaría poder enseñar en Hogwarts. Y a ti te faltó tiempo para ir corriendo a contárselo a McGonagall y ofrecer incluso tu puesto con tal de que ella viniese.
-Eres condenadamente listo. –Snape volvió a ponerse serio, aunque sus ojos tenían un deje de preocupación.
-¿Acaso lo dudabas? Aunque más bien soy condenadamente observador. No te preocupes, no le diré nada a nadie.
-¿Sabes si ella tomó ya la decisión de aceptar el puesto?
-Sé la decisión que tomó. Pero no me corresponde a mí decírtela. Y ahora, ¿vendrás o no a la boda?
-Primero tendré que ser invitado. Además, no creo que vaya. ¿Con quién iría?
-Conmigo. No querrás que vaya solo.
-¿Y Alex?
-Primero tendría que saber que existo. Además, si voy con él, la gente se fijará demasiado. Prefiero ir contigo y ser yo el centro de atención.
-Absolutamente igual que tu padre… -Snape puso los ojos en blanco.
-No te confundas, no tenemos nada en común.
-Draco, deberías perdonarle. Yo he estado en su lugar, sé lo duro que es pasarse al otro lado. Además, ahora está en casa, ¿no?
-Está. Y respecto a lo otro ya veremos.
En ese momento, una nota entró flotando por la puerta. Severus Snape era requerido en el despacho de la directora urgentemente.
