La batalla de las diosas
capítulo 7: Inframundo.
En ese lugar donde el cielo es rojo escarlata, donde lo único que había eran rocas rojizas y un majestuoso trono de oro puro en el centro, ahí estaba Yiós. Se encontraba atado de brazos y piernas en lo más alto de una gran estaca de madera de unos ocho metros de altura.
-Yiós, te dije que no podías pelear con esas chicas. El trabajo de destruirlas es de las tres esclavas.- dijo la diosa de cabello lacio oscuro, con voz estricta.
-¡Huuu huu uuuu!- intentaba decir Yiós pero al tener la boca completamente sellada no podía pronunciar palabras.
-Está bien, habla.- dijo la diosa mientras lo miraba con sus ojos rojos y felinos. En ese momento los hilos que unían los labios de Yiós se desprendieron. Yiós tomó una gran bocanada de aire.
-¡Yo no iba a matarlas, madre!- gritó con voz paranoica-. ¡Sólo estaba midiendo sus fuerzas! ¡sólo me divertía con ellas! ¡sólo saqué a Cerbero a pasear! ¡ellas me atacaron!
-Lo que estas diciendo no tiene coherencia, lo sabes.
-Esa niña, madre... esa niña rubia ¡lo tiene, tiene uno! ¡lo tiene! ¡quería quitárselo y jugar con él! jajaja ¡jugar con él!
-¿Te qué hablas?- preguntó, calmada.
-Esa chica está...
-Yiós intentó matarla.- interrumpió Nekrós-. Yo lo vi, lo detuve.
-¿Eso es verdad, Yiós?- preguntó Perséfone ligeramente molesta.
-¡Esas chicas lastimaron a Cerbero! ¡cortaron su cola, destruyeron sus dientes! ¡deben pagar!
-Fue sólo culpa tuya, no debiste sacarlo de el Inframundo.
-¿Me va a regañar, verdad?- preguntó el niño, temblando. Perséfone no contestó-. ¿Va a venir a regañarme?... ¡va a matarme por lastimar a su perro! ¡¿Va a hacerlo, no es así?!- gritó totalmente furioso, es increíble cómo cambia de emociones de un momento a otro.
-Yiós, tú jamás vas a poder conocer a Hades.- respondió el joven de cabello rojo y ojos blancos.
-¡La pregunta no era para ti, imbécil! ¡le preguntaba a mamá! ¡a mamá!- Yiós comenzó a retorcerse como si estuviera poseído, pareciera que quería liberarse de las cuerdas que lo ataban, pero eso no era del todo cierto-. ¡Tú! ¿cómo pudiste concebirme con este sujeto ¡con alguien que antes era mortal! ¡¿POR QUÉ TUVE QUE SER UN SEMIDIÓS?! ¡¿POR QUÉ?!- le reclamó a su madre con odio-. Hades... ¡Hades debió ser mi padre!
-Sabes que eso no es posible.- respondió Nekrós, indiferente.
-¡Cállate, maldito! ¡sólo eres el juguete de mamá! ¡te desechará cuando se aburra!
-Yiós, si no guardas silencio volveré a cerrar tu boca.- habló la diosa, tranquila pero con una nota de amenaza en la voz.
-No mamita, no por favor, seré bueno y me callaré.- dijo poniendo la voz más dulce que pudo-. Pero mami... tengo una pregunta.- su voz se hacía cada vez más dulce, una inocente voz como la de un niño normal de su edad, pero esa voz combinada con su horrible aspecto de duende hacía que se viera como el más endemoniado de los juguetes poseídos.
-Pregunta lo que quieras.
-¿Por qué no matar a esas chicas de una vez?- preguntó con mirada inocente-. Tienen el poder suficiente para destruirlas ¿por qué mandar a unas esclavas mortales a hacer el trabajo? sólo harán que dure más esto.
-Bueno, pues verás Yiós, eso es porque...- hizo una pequeña pausa-. Esto no es más que un juego para nosotras.- volteó a ver a su hijo con complicidad-. Para ti sería muy sencillo matarlos a todos, lo sé, pero no sería tan divertido. Por eso estás castigado.
-¿Que no lo estoy ya?- preguntó deshaciendo el tono de voz que tenía antes, ahora su era voz chillona y arrogante.
-Tánatos.- llamó a alguien, entonces apareció un sujeto al lado de ella, era un hombre joven, muy atractivo, de cabello oscuro y largo, lo peculiar era que en su espalda tenía un par de enormes alas blancas, parecía un ángel, pero definitivamente no lo era.
-¿Me llamó, mi reina?- el joven alado hizo una reverencia, aunque parecía aburrido.
-Baja a Yiós de ahí y después llévalo con las Keres.
-¡No, con las Keres no! ¡todo menos las Keres! ¡esas perras son muy violentas!- gritó el niño mientras se retorcía en lo más alto de esa estaca.
-Por cierto...- dijo Tánatos mientras volaba para desatar a Yiós, no sin recibir varias y profundas mordidas y arañazos de parte del niño-. ¿Qué hace Yiós colgado aquí?
-Se ató a sí mismo.- contestó la diosa.
-¿S..se ató a sí mismo? uh... jajajaja.- Tánatos intentó contener la risa pero no pudo hacerlo, ese niño siempre hacía locuras-. Este niño... cada día está mas loco jajaja.
-Tánatos, Tánatooos, amigo mííííoo.- canturreó el desquiciado niño con su voz inocente-. Ayúdame a escapar ¿sí?
-Yo no soy tu amigo, enano estúpido.
-¡Tienes razón! ¡eres mi niñera!- gritó totalmente enloquecido, Tánatos tuvo que sujetarlo de brazos y piernas para inmovilizarlo.
-¡Además de loco eres un bipolar!
-Tánatos.- lo llamó la diosa.
-¿Qué sucede, majestad?- preguntó, confundido ¿se había enojado porque insultó a su hijo? tal vez, y de ser así no le iba a ir muy bien.
-Después de que dejes a Yiós con las Keres quiero que vayas al calabozo.
-¿Eh?- preguntó sorprendido y poniendo una cara de exagerada confusión-. ¿Para qué?
-Quiero que me la traigas, llévala a mi comedor, por favor.
-Hujjj- reprimió un reclamo, no podía cuestionar jamás a Perséfone, aunque le daba flojera tener que hacer ese trabajo, osea ¿por qué ahora?- Lo haré.- después de eso se fue volando con Yiós bien sujeto en los brazos.
-Tú también puedes retirarte, Nekrós.- dijo sin voltear a verlo, siempre era tan fría con él. Nekrós sólo hizo una reverencia y se fue.
Después de dejar a Yiós con las Keres, Tánatos fue a los calabozos de Perséfone. Llegó muy rápido ya que podía volar con sus alas y era muy veloz, llegó al calabozo y buscó la celda en donde se encontraban, ¿por qué rayos las diosas tomaban a tres simples mortales para destruir a esas "Superpoderosas"?, no es que le interesara mucho.
Llegó finalmente a la celda en donde se encontraban las esclavas, sólo eran dos en esa celda, ya que a la tercera esclava, a la más pequeña, la mantenían en otro lugar ¿en dónde? quién sabe. Las dos esclavas, vestidas en harapos, todas sucias y mal alimentadas se encontraban en posición fetal en el suelo sucio, la de cabello oscuro estaba temblando y la rubia sólo se dedicó a mirarlo. Eso le pareció algo gracioso.
-Oh, eres tú otra vez, hace tiempo que no vienes a vernos.- dijo la esclava rubia con sarcasmo, esa mujer había desarrollado cierta "confianza" con él, no se preocupaba en lo que podría pasarle si lo insultaba, cosa que a él le molestaba mucho, pero esa mujer sabía que él no podía lastimarla, si lo hacía se vería en grandes problemas con las diosas-. ¿Acaso vienes a alimentarnos otra vez? no me gustan los gusanos.
-En primer lugar son larvas, no gusanos y en segundo lugar ustedes ya comieron ayer.
-Pues para mí son gusanos.- respondió con terquedad.
-Larvas y gusanos no son lo mismo.
-Pues para mí es igual, larva.
-Perséfone requiere tu presencia.
-¿Qué?- preguntó la rubia, esta vez con temor. La otra esclava de cabello oscuro que se encontraba a la otra esquina de la celda, levantó la vista y la miró, aterrada.
-Llegó la hora, mujer.- la tomó del brazo y la forzó a pararse, ella se resistió-. Ajjj... no te preocupes, ella no te va a comer... hasta donde yo sé.- sonrió, malicioso, haciendo que ella se asustara aún más-. Sabías que esto iba a llegar algún día, vámonos.
La esclava rubia se despidió de su compañera con la mirada, de la otra esclava, una mujer de piel pálida, ojos verdes y cabello oscuro, aunque en realidad no era su amiga pero era la única compañía que tenía en esa fría celda. Ahora dejaría a su compañera sola y ni siquiera sabía si volvería, qué horrible seria quedarse sola en ese lugar terrible, le dio lástima, pero no había vuelta atrás.
Tánatos la llevó al hogar de Perséfone, la llevó al Inframundo, se dirigieron al palacio de Hades.
-Oye, mira ahí abajo.- dijo el joven alado, la mujer rubia, con algo de temor, miró hacia abajo, donde se encontraba un gran río.- ¿Ves esas almas de ahí?
-Creo que sí.- respondió.
-Están esperando en la orilla de el río Aqueronte, esperan a que Caronte los ayude a cruzar, su bote es lo único que puede flotar en ese río.- señaló a un bote que flotaba en aquel inmenso río-. ¿Lo ves?
-Sí, lo veo.- dijo la rubia mientras miraba a el hombre anciano que conducía ese bote y trasportaba a los muertos.
-Supongo que gana muy bien, una moneda por pasaje, tú sabes, mueren cientos todos los días jaja.
-¿Le dan monedas?
-Sí, muchas.- Tánatos miró a Caronte y le gritó-. ¡Caronte! ¡oye, Caronte! ¡aquí arriba, hola!- saludó, pero Caronte lo ignoró totalmente-. Me ha ignorado... ese desgraciado.
-Haber si ignora esto.- dijo la esclava rubia para después escupir desde esa altura, le cayó a Caronte en la cabeza.
-Oh jo, jo ¡te pasaste!- dijo el joven alado con una sonrisa burlona. Caronte desde abajo los volteó a ver, sólo les dedicó un gruñido-. Ajajaja ¡esta vez sí que obtuviste su atención! ¡se ha enojado!
-No me castigarán o algo así ¿verdad?
-Nah, aquí nadie puede lastimarte, estás bajo el cuidado de las diosas. Mira eso de allá.- le señaló al otro lado del río-. Ese perro enorme de ahí es Cerbero.
-¿Qué le pasa?- preguntó al ver a el perro de tres cabezas desanimado.
-Tuvo un accidente... con esas chicas.
-¿Con esas chicas?
-Sí.
Finalmente llegaron al palacio, entraron por la puerta principal, subieron muchas escaleras a pie pero finalmente llegaron al comedor, un sitio donde había una enorme mesa rectangular con muchas sillas doradas, sobre ella había mucha comida totalmente apetecible. Perséfone estaba sentada ahí.
-Siéntate mujer.- ordenó la diosa. La rubia miró por un segundo a Tánatos como si al verlo podría tomar la decisión si obedecer a Perséfone o no.
-Sí.- dijo y después se sentó con precaución-. ¿Eh? ¿quién es ese de ahí?- preguntó señalando a una especie de cadáver que se encontraba sentado en una de las sillas más lejanas.
-Es Pirítoo, está encadenado aquí.- contestó Tánatos. La mujer rubia puso cara de confusión-. Cuida tus pies.- dijo en respuesta a la expresión de la mujer, ésta rápidamente subió los pies a la silla, se sintió un poco avergonzada por hacer eso, después de que se calmó los volvió a bajar.
-Parece que no has comido bien últimamente.- dijo la diosa a la esclava.
-Bueno, pues la verdad es que no.- contestó con algo de temor.
-¿Por qué no comes un poco? hay todo un banquete enfrente de ti.- dijo el joven alado con una sonrisa malvada.
-¿Podría comer un poco?- preguntó con timidez mientras acercaba su mano temblorosa a un plato de comida.
-No te recomiendo que lo hagas.- contestó la diosa-. No te conviene hacerlo, créeme.
-¿Eh?- se puso confusa, después volteó a ver a Tánatos, como siempre, él tenia una risa burlona, sea lo que sea que tuviera esa comida no tenía nada bueno, Tánatos intentó engañarla-. Hombre estúpido, por eso los odio.- susurró con rencor.
-Revisé tu historial.- dijo la diosa con indiferencia.
-¿Mi historial?
-Criminal, ladrona de bancos, muy ágil además.- la esclava la miró con precaución. Perséfone continuó-. Te hacías llamar Femme Fatale, luchaste directamente con las Superpoderosas en una sola ocasión ¿o me equivoco?
-No fue exactamente una lucha.- contestó con aburrimiento, ya comenzaba a tener cierta confianza con la diosa, pero debía ser precavida con lo que decía.
-Cierto, esas son las principales razones, sino las únicas, por las cuales te escogí a ti entre todas las mortales. Hace 13 años engañaste a las Superpoderosas, hiciste que ellas odiaran a los hombres, te dejaron escapar por ser mujer.
-Esas niñas son muy bobas.- contestó cruzándose de brazos-. Cayeron al instante en mi mentira.
-Causaste que ellas odiaran a los hombres, por ese momento ellas se dieron cuenta de las injusticia de ellos a nosotras, pero después las hicieron "recapacitar". Fueron a atraparte y te llevaron a prisión como cualquier criminal, sin distinción entre hombre o mujer.- dijo con cierto tono de burla, cosa que molestó a la esclava.
-Sí, así es.- respondió con un tono ácido en la voz.
-Cuando saliste libre de la cárcel te fuiste a vivir a otra ciudad, ahí cometiste crímenes bajo otra identidad. ¿Por qué no te quedaste en la misma ciudad? ¿acaso le temías a las Superpoderosas? ¿acaso sabías que una simple criminal como tú no tenía oportunidad con ellas protegiendo la ciudad?
-Cállese.- dijo amargamente, estaba furiosa.
-Pero al final los policías te capturaron y regresaste a prisión, estuviste ahí hasta que yo mandé a sacarte.- sonrió-. Deberías de agradecerme.
-Si en este lugar es peor que una prisión.- estaba muy molesta, encajó sus maltratadas uñas en la mesa para contener su ira. Perséfone la miró con expresión seria, la esclava se tranquilizó y bajó la mirada, se le había olvidado con quién estaba hablando.
-¿Tú realmente odias a los hombres?
-Los detesto.- contestó con voz seca.
-¿Por qué?- la esclava no contestó-. ¿Pero qué es mayor?, ¿tu odio a los hombres o tu deseo por poder?
-Yo...- su voz era temblorosa, pensó por unos momentos la respuesta, después su voz se volvió firme-. Deseo estar por encima de los demás, sea hombre o mujer.
-Lo suponía.- volvió a sonreír-. ¿Sabes? me recuerdas un poco a Hera.
-¿Eh? ¿Por qué le recuerdo a Hera?- estaba sorprendida de ser comparada con una diosa.
-No, no es nada.- volvió a ponerse seria-. Escucha, sé que tú quieres vivir en el nuevo mundo que estamos por crear, y sí, sí les daremos el poder de unas reinas, a ti y a las otras dos. Por debajo de nosotras las diosas, ustedes serán las que gobernarán el nuevo mundo, por eso decidiste estar aquí.
-Sí, pero aunque no lo hubiera escogido aún estaría aquí ¿no es así?... como sea, ¿realmente nos harán reinas? ¿no hay ningún truco? no me fío de todo esto.
-No hay ningún truco, pero sí una condición.
-Lo sabía.- recargó su cara en su mano derecha y puso una expresión de aburrimiento.
-Ya lo sabes, la única condición es que alguna de ustedes destruya a Las Chicas Superpoderosas y a los Rowdyruff Boys.
-Antes dijiste que nos darías poderes para vencerlas ¿era verdad?
-Sí, pero hay algo que aún no les hemos dicho.- la diosa estudió la expresión de la esclava, después continuó-. Si ninguna de las tres logra destruirlos, sus almas serán borradas como todas las demás.- la esclava tragó saliva.
-Entonces ¿yo seré la primera en enfrentarme a esas chicas?
-Así es.- Perséfone movió su brazo y lo colocó en la espalda de Tánatos, éste la miro sin entender nada. La diosa arrancó una pluma de las alas de él.
-¡Ajj! ¡¿Pero qué...?!- Tánatos contuvo un insulto, ya que eso le había dolido, pero no podía hablarle así a Perséfone-. Majestad.. ¿por qué lo hizo?- preguntó controlando su voz. Perséfone no le respondió.
Perséfone puso la pluma sobre la mesa, la esclava lo miró sin entender nada.
-Tus sentimientos son fríos.- dijo la diosa después de estar un tiempo callada. La esclava se sobresaltó.
-¿E... eh?
-Te volveré fría también...
...
..
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Domingo 12 de marzo.
Bien, había pasado ya varios días desde que Burbuja había visto a Boomer por última vez, y aún así el dolor persistía, ¿cómo no sentir dolor con eso? aunque no fueron muchas sus palabras cada una dolió como mil estacas clavadas en el pecho ¿quién soporta algo así?
Ahora estaba recostada en la cama, no tenía sueño pero no quería estar levantada, no tenía ánimos de nada, la depresión es difícil, tal vez lo superaría pero necesitaba tiempo. Tal vez le resultaría más sencillo olvidar de no ser porque recuerda las palabras exactas de Boomer cada 10 minutos, ¿de esa forma cómo lo olvidará?
Esa noche hace una semana, era la madrugada del 5 de mayo. Burbuja se dirigió hacia el bosque para ver a Boomer como siempre. Estaba muy ilusionada, sonreía más que nunca, su corazón latía muy deprisa, el simple hecho de imaginar verlo le hacía sentir cientos de mariposas en el estomago, estaba muy enamorada e ilusionada, imaginaba miles de fantasías románticas, jamás se sintió tan feliz. Tal vez se ilusionó demasiado...
-¡Boomer!- gritó, emocionada al verlo ahí esperándola como siempre, sin dudarlo se abalanzó a abrazarlo. Éste no respondió-. ¿Boomer?- lo miró directo a los ojos, él la apartó.
-Lo siento Burbuja, no podemos volver a vernos.- dijo sin emoción.
-¿Eh? ¿qué estás diciendo?- preguntó, pasmada, aún sin poder asimilar del todo sus palabras.
-Que no te seguiré viendo, se acabó.
-Pero yo... pero ¿por qué? ¿qué sucede?
-Esto no es posible y lo sabes.- retrocedió un par de pasos.
-¿Son tus hermanos, verdad? ellos te descubrieron, ellos no te dejan verme.- dijo casi a gritos. Boomer apartó su mirada y le dio la espalda.
-No es así. ¿No lo entiendes? tú no me interesas para nada.
-¿Co... cómo puedes decir eso?- casi le fallaba la voz, el dolor era insoportable.
-¡Porque es la verdad! ¡yo sólo te usé! ¡¿por qué no lo entiendes?!- le gritó con todas sus fuerzas mientras apretaba sus puños.
-¡No es verdad! ¡eso no es verdad!
-¡Deja de ser tan ingenua! ¡que se te meta bien en la cabeza, yo sólo te utilicé! ¡si no fueras tan inocente no te hubiera pasado esto!
-¿Por qué?- preguntó, sollozando-. ¿Por qué me hiciste esto?
-Tú deberías de haberlo sabido, después de todo soy malo.- dicho esto se fue volando a gran velocidad del lugar dejando a la pobre rubia llorando sola en el bosque oscuro.
-¡No te vayas! ¡regresa! ¡Boomer, regresa! ¡vuelve!... vuelve... vuelve.- cayó de rodillas al suelo, ya no soportaba el dolor, no podía dejar de llorar, se cubrió la cara con la mano izquierda, no para evitar que alguien la viera, de todos modos no había nadie más que ella ahí, sino porque no podía creer que fue tan estúpida, ahora el dolor era insoportable, y ella sólo quería que volviera-. Regresa por favor... por favor regresa... Boomer... yo te amo, te amo.- se quedó ahí arrodillada por horas, horas en las que no dejó de gritar y llorar, esa noche le pareció más helada que ninguna otra, no dejaba de recordar con dolor cada palabra que había pronunciado él, cada palabra que la hirió.
Eso sucedió hace unos días, pero volviendo al presente, Burbuja aún se sentía muy mal por aquello, ya no comía ni dormía bien, ya no sonreía como antes, un aura de tristeza la invadía, no tenía ánimos de nada. Estaba ahí acostada en la cama, intentando contener sus lágrimas, no quería que sus hermanas la vieran así.
Lo recordó.
El recuerdo la llenaba de paz y tranquilidad. Suspiró con dulzura e hizo una leve sonrisa, recordó el bello sonido de su voz, recordó sus ojos, esos hermosos ojos que la relajaban al recordarlos, esos ojos blancos, vacíos y hermosos, recordó a Nekrós. ¿Nekrós?
¡¿Nekrós?!
-¡No!- gritó a todo pulmón.
-¡Ah! ¡¿qué te pasa?!- se alarmó Bellota que se encontraba sentada en el suelo haciendo su tarea-. ¡Me asustaste, tonta!
-¡¿Eh?! lo siento, lo siento, creo que tuve una pesadilla, es todo.- contestó de prisa y totalmente impactada.
-¡Eso te pasa por dormir a estas horas del día!- la regañó, pero Burbuja no le hizo caso.
¿Acaso soñó con Nekrós? ¿por qué lo recordó? ¿por qué él la hacía sentirse de esa manera? tan sólo lo había visto una vez. Él era malo ¿verdad? su hijo las atacó... pero él la protegió de un ataque de Yiós... ¿por qué pensaba en todo esto ahora?, más importante aún ¿por qué quería volver a verlo? ¿por qué cuando lo recordaba el dolor desaparecía casi por completo? ¿por qué cuando lo vio aquella vez ya no sentía dolor alguno, ni siquiera recordaba lo que era el dolor?
-¡Burbuja! ¡¿me estás escuchando?!
-Sí, te escucho Bellota.- dijo, sobresaltada.
-Entonces ¿ya me vas a decir?
-¿Qué cosa?
-Ja ¿lo ves? no me estabas prestando atención.- dijo con suficiencia-. Te preguntaba qué rayos pasa.
-¿De qué hablas?- preguntó confusa.
-No te hagas, has estado muy rara, y Bombón se comporta muy mal contigo, estoy segura de que es por eso que decidió no asistir a Harvard.
-¿Bombón... se comporta mal conmigo?- en realidad no le había prestado atención a la actitud de su hermana, si no le dicen no se daba cuenta, pero ahora que Bellota se lo decía se dio cuenta de que era cierto.
-¡Todo desde ese estúpido 3 de marzo!- gritó con arrogancia.
A Burbuja casi se le para el corazón al escuchar esa fecha ¿qué sabía ella de esa fecha? ¿cómo podría saberlo?... Burbuja quedó paralizada, no sólo porque Bellota lo supiera sino por recordar la mayor estupidez que pudo haber cometido en su vida.
-Lo sabía, tiene que ver con ese día.- dijo, triunfante-. Ah... ¿Burbuja? ¿estás bien? ya estás muy pálida... ¡Oye Burbuja!- la rubia no contestó-. ¡Burbuja respira!- le dio una fuerte cachetada a su hermana asiéndola reaccionar.
-¿Eh?
-Quedaste como en estado de shock ¿qué rayos fue eso?
-¡¿Qué sabes sobre ese día?!- gritó mientras se levantaba de la cama-. ¡¿Qué sabes tú sobre ese día?!
-¡¿Por qué reaccionas así?! ¡yo no sé nada, por eso te pregunto a ti! ¡Bombón no me dice nada, ella te siguió a ti!
-¿Qué?- abrió mucho los ojos, no podía creerlo, casi se desmaya ahí mismo.- ¿Bombón me... siguió?
-Sí Burbuja, te seguí.- dijo la pelirroja entrando a la habitación, miró fijamente a su hermana menor con el odio reflejado en sus ojos.
-Bombón.- Burbuja retrocedió, estaba muy asustada.
-Te vi Burbuja.- dijo con una rabia contenida en la voz. Burbuja jamás sintió tanto miedo hacia su hermana mayor.
-¡Ya puede alguien decirme qué está pasando aquí!- gritó la verde-. ¡No quiero ser la excluida, maldición!
-¿Eso es lo único que te importa, Bellota? ¿no ser incluida?
-¡Tengo curiosidad, maldición!
-Entonces te lo diré...
-¡Ya basta!- suplicó la rubia que continuó retrocediendo hasta que su cuerpo tocó la pared.
-¡Burbuja se vio con un chico!- gritó la rosada, miraba a su hermanita con furia, la acusaba con la mirada.
-Pff eso es todo.- dijo la verde, relajándose-. Burbuja tiene novio ¿y eso qué?
-¡Burbuja se acostó con él!
-¡Cállate!- la pequeña rubia cayó al suelo, se puso en posición fetal y se cubrió con fuerza los oídos con ambas manos. Comenzó a llorar.
-¡¿Que ella qué?!- gritó con tal enojo y fuerza que por un momento la ira de Bombón parecía poca cosa.
Burbuja estaba devastada, ahora sus hermanas lo saben todo, ¿por qué no pensó que esto podría pasar? ¿por qué en ese momento no pensó en nada? ¿qué pensarán sus hermanas de ella ahora mismo?, se odiaba tanto a sí misma, había cometido el peor error de su vida y puede que sus hermanas jamás la perdonen por eso.
-¡No lo puedo creer, Burbuja!- le gritó Bellota mientras se acercaba al lugar donde su hermanita yacía en el suelo-. ¡Lo creería de cualquiera! ¡de cualquiera, incluso de Bombón!
-¡Oye!- la pelirroja se cruzó de brazos.
-¡Pero de ti no, Burbuja, jamás lo imaginé de ti! ¡eres una estúpida! ¡eres una...- se contuvo de maldecir a su pequeña hermana con la palabra más insultante para una mujer, aunque ella pensaba que se lo merecía, pero se contuvo de decirla. En su interior pensaba "cálmate, Bellota, recuerda que debes controlar tu ira, recuerda tus enseñanzas, paz interior, paz interior" Bellota inhaló profundamente y contó hasta diez en su cabeza, cuando finalmente se calmó continuó hablando-. Burbuja, lo que hiciste estuvo muy mal, ya tienes 18 años pero eso no quita el hecho de que fue una tontería. ¿Quién es el chico?
-Te va a encantar saberlo, Bellota.- dijo la rosa con sarcasmo.
-Bombón... por favor, no lo hagas.- la rubia suplicó pero Bombón ni siquiera la miró.
-El chico con el que Burbuja tuvo relaciones es...- lo dijo lentamente, como para agregarle drama al asunto, internamente pensaba "haber si sobrevives a esto, ambos se merecen sufrir de esta manera" el odio que había en su corazón la estaba consumiendo-. Boomer, es Boomer.
La bomba explotó.
-¡Boomer! ¡Boomer! ¡¿cómo que tuviste sexo con Boomer?!- gritó enloquecida de la ira. Mandó al demonio la paz interior y sujetó a su hermana de su cabellera rubia y lo jaló para obligarla a pararse, Burbuja gritó ligeramente pero no paró de llorar-. Él es el enemigo ¿cómo pudiste hacernos esto? ¡eres una maldita traidora!
Ahí la palabra que tanto temía oír "traidora" y definitivamente sí lo era, se merecía todos esos regaños, todos esos insultos, se merecía ese terrible dolor que cobraba más fuerza. Bellota... Bellota era una fiera cuando se enojaba, podría ser el monstruo más temible, Bellota a diferencia de Bombón, manejaba las cosas a golpes.
-¡Estúpida!- le dio un puñetazo en la boca, lo suficientemente fuerte para que sangrara pero Burbuja no se defendería, ella pensaba que se merecía ese castigo-. ¡¿Cómo pudiste hacerlo?!
-Yo... yo lo amo.- miró a su hermana con ojos suplicantes, aún sangraba, ahora tenia dolor físico y emocional, ¿qué más podrán hacerle?. Bellota la soltó.
-¿Qué piensas hacer?- se apresuró a preguntar la líder al ver que Bellota se sentaba en la orilla de la cama.
-Nada.- dijo sin más-. No pienso hacer absolutamente nada.
-¡Nada! ¡Burbuja fue prácticamente violada y no harás nada!- la verde hizo una pequeña risa burlona al escuchar la palabra "violada" estaba claro que violada no fue-. ¡No puedo creerte!
-Entonces dime tú que eres tan sabia ¿de qué nos serviría ir a buscar a Boomer y romperle la cara?- se paró de su lugar y se paró frente a su hermana, la examinó por un rato, entonces lo dedujo-. ¡No puede ser! ¡la razón por la que me cuentas todo esto ahora es porque querías que yo fuera a golpear a Boomer ¿no es así?! ahora lo entiendo ¡tú querías que yo fuera la irresponsable que saliera como loca a golpear a ese tonto! ¡la que quiere lastimarlo eres tú, pero como eres tan perfecta no debías ensuciarte las manos! ¡¿niégalo si me equivoco?!- Bombón no contestó-. Eres increíble.
-Cállate.
-En serio ¿qué pensabas? ¿que iba a salir por la ventana, iría a su casa y que lo molería a golpes? no, no lo haré, por lo menos no ahora, porque créeme cuando te digo que me muero de ganas de rebanarle la cabeza, pero no lo haré. Si tanto quieres ver sufrir a ese imbécil ¿entonces por qué no vas tú a hacer el trabajo sucio?... ah no, lo olvidé, eres demasiado perfecta para eso.
-¡El problema no es conmigo, es con Burbuja!
-¡Deja a Burbuja en paz!- dijo, cosa que sorprendió tanto a Bombón como a Burbuja-. ¡¿Que merece un castigo?! ¡sí! ¡pero tú no eres absolutamente nadie para regañarla!
-¿Qué quieres decir?- preguntó la pelirroja con precaución.
-Hace unos años.- dijo-. En aquella fiesta ¿te acuerdas?- Bombón cambio su expresión, Bellota sonrió y continuó-. Todos en la escuela se enteraron y no te dijeron nada. Tú saliste de la fiesta junto a un desconocido, o al menos es lo que dice la gente ¿es verdad?- la líder se quedó callada-. ¡¿Es verdad?!
-¡Eso fue hace mucho tiempo!
-¡Eso es, fue hace mucho tiempo, aún tenías 16 años! ¡eso fue peor que lo que hizo Burbuja! ¡¿o vas a negar que pasaste la noche con ese desconocido?!
-¡Al menos yo me protegí, no como ésta tonta!
-¡Sí, al menos tú ya no...!- estaba a punto de decir algo pero decidió callar, no era tan cruel como para mencionar algo así. Entonces miró la cara de Bombón, tenía una expresión de horror, eso la preocupó-. ¿Qué pasa?
-Burbuja...- pronunció débilmente, temblaba-. Burbuja... por favor, por favor, dime que usaron condón.- la pelirroja miró a Burbuja que permanecía sin moverse en una esquina, Bellota también puso esa cara de horror.
-¿Burbuja?- preguntó la verde. Burbuja no dijo nada, ni siquiera había pensado en eso.
-¡Esto es increíble! ¡esto es genial!- gritó la pelirroja-. ¡Ahora hay la posibilidad de que esté embarazada!
-¡Bombón!- dijo Bellota mientras sostenía a su hermana para calmarla-. No te precipites, es muy pronto para deducir eso.
-¡¿Pero qué pasa si sí lo está?! ¡¿qué haremos entonces?!
-¡Que te calmes, no seas tonta!
-¡¿Cómo quieres que me calme?! ¡yo debo ser siempre la madura y responsable de las tres!
-¡¿Madura?! ¿acaso no recuerdas todo lo que acabamos de hablar?
-¡No!
-¡¿Por qué no lo aceptas?!
-¡No lo haré!
-¿Lo ves?- dijo calmadamente-. Yo maduré más que tú.
-¡No! ¡yo no soy la que se embarazó y echó a perder su vida!- gritó totalmente ofendida, no se dio cuenta de la consecuencia de su grito...
-¿Quién está embarazada?- preguntó la voz que hizo que las tres se paralizaran al mismo tiempo, esto no podía ser posible. Bombón había dejado la puerta abierta y el Profesor que pasaba por ahí escuchó sus gritos, esto se ponía peor-. ¡¿Quién está embarazada?!- volvió a preguntar, ésta vez sólo se dirigió a la mayor, ésta levantó la cabeza y se puso firme.
-Burbuja... posiblemente.
-¡Noooooooooo!- gritó con todas sus fuerzas mientras caía al suelo de la impresión, en cualquier otra situación a las chicas les hubiera parecido gracioso ver a su padre actuando así, pero ahora no era gracioso para nada.
Burbuja estaba recargada en la pared, tenía cara de despistada, se sentó lentamente en el suelo y tocó su frente con su mano derecha aún sin poder creer esa posibilidad. ¿Qué pasaría si realmente estuviera embarazada? no podía ser posible porque el padre de este supuesto bebé no la quería a ella, mucho menos iba a querer un bebé, pero... ¿y si realmente está embarazada? ¿qué haría entonces? ¿cómo cuidaría a un bebé? ¿acaso tendría que ser madre soltera?
Todas sus dudas desaparecieron cuando se dio cuenta de que inconscientemente se estaba acariciando el vientre con su mano izquierda, aún no podía sentirse pero pronto crecería. ¡Sería madre! ¿tendría un bebé? un pequeño bebé rubio de ojos azules.
Este sentimiento...
Ajj que agotador, queria subir este capitulo mas temprano pero no me fue posible :(
A que no sabian que la esclava rubia era Femme Fatale jaja bueno es que ella solo salio en un capitulo nada mas jaja la unica que adivino fue Sky Hyuuga Hitsugaya jeje ¿o alguien mas ya se habia tado cuenta?
Hagan sus teorias, me gustaria mucho escucharlas (mas bien leerlas xD )
Este capitulo es mas como de transicion
Como ven, la premonicion del summary ya se esta cumpliendo jaja
¡las batallas regresaran a este fic en el siguiente capitulo! :v peleas peleas everywhere jeje
Ahora les dare una pequeña curiosidad:
Curiosidad: Al momento de escojer el nombre de el fic la verdad casi no se me ocurria nada, entonces un nombre llego a mi "La batalla de las diosas" ese nombre me parecio perfecto, majestuoso xD y le quedaba muy bien a la historia. Pero entonces recorde que la nueva pelicula de Dragon Ball Z se llama "La batalla de los dioses" ¡Waaa! ¡que frustracion! asi que desheche ese nombre de inmediato. Pense y pense y pense, pero al final ¡Mande todo al carajo y termine poniendole al fic "La batalla de las diosas"! solo desie que no pensaran que me estaba parodiando a la pelicula de Dragon Ball jeje lo chistoso es que nadie me lo a mencionado...
