Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen son de la serie Inuyasha y de su creadora Rumiko Takahashi. A excepción de Koyuki y Sai que son de mi invención.

Esta vez la historia no es narrada por Sesshy, pero espero les guste.

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SesshRin Fanfiction

C u p i d o s

Capítulo 7: "Descubiertos"

Por: Sora-Rin111

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Todo iba de acuerdo al plan, más no podían pedir; su amo ya se había emparejado con Rin y no había boda con Kohaku.

Todo resultó bien, el señor no sabía que lo de la "boda" no era más que algo hecho para que el amo cayera redondito en el hoyo que habían cavado.

Y así fue varios días habían pasado, en aquel castillo se respiraba la paz, ya era un tema viejo lo de boda y lo de las tácticas de los cupidos, así que ya cumplido no tenían no porque mencionarlo.

Así como se habían prometido guardar el secreto y llevárselo a sus tumbas, así que el que osara hablar ellos mismos lo matarían.

Pero había alguien que no descansaría hasta dar con los culpables, ella era Irasue, le estaba siguiendo la pista a Koyuki sabía que ella había tramado todo y que quería conseguir algo.

¿Pero a quien demonios quería ayudar?

¿Qué ganaba con eso?

¿Estaba Rin involucrada?

¿Era Rin la que quería quedarse con las tierras de Sesshomaru?

¿Quería matarlo sabiendo que a ella nunca la lastimaría?

¿Koyuki había persuadido a Rin para que chantajeara a su hijo?

Definitivamente iba a ir en busca de sus respuestas y si que las iba a conseguir, no le importaba como, lo que le importaba era que tenía que obtenerlas.

Rin poco a poco había logrado superar la muerte de su querida casi abuela Kaede, y su embarazo estaba bien al igual su piel ya había recobrado su hermoso color rosa de salud y felicidad. Ya no se recordaba que estuvo a punto de morir por haberse desmayado en medio de una batalla, con apenas dos semanas de embarazo, casi imperceptible para la aguada nariz de Sesshomaru, pero aún así su cuerpo ya lo había registrado; Kagome le dijo que cada mujer llevaba de diferente manera su embarazo y sus síntomas normales, le contó que su época ya no era considerado una enfermedad y que habían muchas maneras de tener un embarazo saludable, le había dado consejo y medicinas traídas de su tiempo para que se sintiera mejor.

La primavera seguía en todo su esplendor y los "recién casados" descansaban el jardín, disfrutaban del aroma de las flores y del ruido típico ruido del Shishi Odoshi(*) y del agua correr, además de la belleza del gran jardín. Ni se imaginaban que Irasue ya había dado con los "Culpables".

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En el palacio de Irasue estaban aquellas personas involucradas en el caso, ellas eran: Koyuki, como la iniciadora del plan, Sai como el segundo al mando, Kagome, como la encargada de la sección "Aldea de Kaede", Sango, como la segunda al mando y su hermano Kohaku como el "Novio Rechazado"; todos ellos cavaron el hoyo donde Sesshomaru cayó redondito, sin imaginarse que los Cupidos tenían todo fríamente calculado.

La señora vio a cada uno con recelo, tenía una pregunta para cada uno empezando por la que sospechaba más Koyuki.

-Se supone que tenían que traer a Rin-Inició Irasue, eso la hacía sospechar más, seguro era ella quien había planeado todo.

-Señora, Rin no está involucrada en esto,-Miró a todos los involucrados recordando el voto de silencio, que sería roto para la seguridad de Rin- solo nosotros fuimos quienes quisimos hacerlo-Con su cabeza gacha, en muestra de respeto.

-¿Qué buscaban con todo esto?-Inquirió mientras enarcaba una ceja y mirando fijamente a Sai, ahora él debía contestar, los demás no hacían contacto visual con ella.

-Queríamos la felicidad de la pequeña Rin, ella desde que llegó al palacio se ganó nuestro cariño, luego con el tiempo descubrimos que Sesshomaru sentía algo especial por la dama, así que, decidimos luchar también por la felicidad de nuestro amo.

-¿Solo lo hicieron por el supuesto cariño?-Preguntó no muy convencida-Yo creo que ustedes iban en busca de algo más, estoy segura que usaron eso como tapadera.

-¡Como cree Señora!-Habló Kagome, quien había perdido la paciencia-¿No me diga que el carisma de Rin no la ha tocado?-Preguntó con la esperanza que les creyera.

-¿Carisma?-Recordó todas y cada una de las sonrisas que le brindó de la joven, claro que se había ganado un puesto especial en el corazón de la señora, pero de eso a que lo admitiera había una gran distancia.

-Aunque usted no nos crea, es suficiente para nosotros ver sonriendo a Rin para ser felices por su felicidad y ver al amo contento a su manera nos hace sentirnos regocijados y satisfechos por lo que hicimos-Agregó Koyuki.

-¿Y tu Kohaku, por que demonios estás aquí?

-Es que yo era el encargado de hacer que el señor Sesshomaru se muriera de celos, yo quiero mucho a Rin, pero solo como mi hermana menor, ella y yo siempre seremos eso.

-¿No te pusiste a pensar que esa chiquilla podría enamorarse de ti en el trayecto?

-¡No! Yo estaba seguro que Rin estaba profundamente enamorada de él, nunca hubiera sido capaz de entrar a su corazón, aunque el señor Sesshomaru la hubiera rechazado.

-¿Por qué surgió esa idea de hacer de celestinos?-Preguntó luego de un rato de silencio, mirando a Koyuki.

-Verá, todo surgió por lo que una vez me confesó Rin que estaba enamorada del amo,-En su mente aquel recuerdo la confortó-yo le prometí que aunque mi cabeza rodara en el intento, yo iba hacer hasta lo imposible para que su sueño se hiciera realidad.

-Está bien, les creeré, pero seguiré investigando; aunque eso no quiere decir que Sesshomaru lo sabrá-Todos la vieron felices, habían sido descubiertos pero su plan había resultado-No quiero enterarme que me han mentido, pueden retirarse.

Todos se retiraron y Kagome, Sango y Kohaku siguieron por otro camino, mientras Sai y Koyuki se fueron conversando un poco.

-En serio que me llevé un gran susto.

-Pero si no hicimos nada malo, Sai.

-Pero ya conoces a la señora, le encanta andar viendo cosas donde no las hay.

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En el palacio había mucho silencio, a Sesshomaru le asombraba que lo dejaran solo Koyuki y Sai, pero imaginó que esos dos se traían algo, tal vez dentro de poco se le vieran unidos y con cachorros.

-Sesshomaru…-Lo vio dudosa, quería preguntar algo pero no se atrevía.

-Dime.

-No estoy segura de continuar con eso.

-¿Con esto te refieres a los nuestro? ¿Por qué preguntas eso?

-Es que, nuestra unión no se a completado y no lo veo con ganas de hacerlo, parece que lo nuestro no fuera importante y que yo solo soy una más de todas con las que ha estado…-Sesshomaru la vio serio- parezco una de esas mujeres que han sido marcaras y luego abandonadas, ha estado a punto de hacerlo y luego se arrepiente.

-No pienses eso, lo que menos quiero es verte sufrir, sino lo he hecho es porque, en verdad no quiero perderte en medio de la unión-Le dijo mientras le ponía la mano en su mejilla-Lo he pensado mucho, pero he tomado valor, no quiero que pienses que eres una más, esta noche te lo demostraré.

-¿En serio?-Preguntó con una voz sumamente dulce y con sus ojos mojados.

Y llegando la noche tenía todo preparado, infinidad velas aromáticas, muchos pétalos de flores y no porque él fuera un romántico empedernido, era porque seguía los consejos de Koyuki y quería que esa noche fuera especial, sería lo más dulce que pudiera con ella para demostrarle que ella es y será la única en su vida.

La estaba esperando en el futón, él estaba semidesnudo, solo la sábana cubría su masculinidad y Rin al verlo se puso nerviosa, al verlo allí recostado de lado y con una mirada sensual y con su mano sosteniendo su cabeza, todo un Adonis, perfecto, delicada apariencia y ojos oro líquido; su cabello blanco caía en cascada por toda la cama, haciéndolo ver como algo fuera de este mundo. Ella vestía un pequeño kimono de seda, de color blanco y con pequeños detalles dorados al final de la falda y las mangas, el obi también era dorado.

Él la espero pacientemente, ella se acercó con timidez, el rubor cubrió sus mejillas, la vista que tenía Sesshomaru era espectacular.

Empezó a ver desde sus pies, pasando por sus tobillos, luego sus piernas, siguiendo por las rodillas y luego sus muslos y terminando en sus pequeños pero firmes pechos que lo enloquecían.

Su miembro se endureció y su boca se aguó, se saboreó y se degustó con la mirada, era aún una niña pero su embarazo la haría madurar físicamente, le daba igual, él ya la amaba de cualquier manera.

Rin terminó de acercarse a él y se descubrió para dejarla entrar en la sábana junto con él, luego se acercó dándole un beso largo e intenso, Sesshomaru gruñó ansioso, quería marcarla ya, pero se tomaría su tiempo, despacio funcionaban mejor las cosas entre ellos.

Sus miradas eran intensas y Sesshomaru se abalanzó sobre ella y con un beso mojado e intenso hizo que la pequeña se estremeciera debajo de él, con ese simple roce; exploró la cavidad bucal e introdujo su lengua, el simple hecho de sentir la lengua experta de su amo la excitó con facilidad. El príncipe sintió el cambio inmediato en el olor de su hembra y sonrió gustoso, ya que su miembro palpitaba con fuerza.

Estaba a punto de perder el control, sus ojos se estaban tiñendo de rojo, pero respiró hondo y se relajó, la vio a los ojos y Rin se sintió desnuda, examinaba su alma, en su interior resguardaba rastros de pureza que la experiencia de Sesshomaru jamás lograría corromper y era su corazón, una de sus mayores virtudes, algo que la hacía diferente y especial a los ojos del taiyoukai.

La sintió temblar nuevamente, sonrió levemente al saber que su solo presencia encima de ella la excitaba, continuó besándola, despacio, moderado y sumamente sensual, como era su especialidad, el arte del amor era algo que por naturaleza traía, algo que hacía que la hembra que pasara una noche con él deseara más que eso, pero solo una lo había logrado, solo una logró convertirlo en un sumiso esposo, Rin, ella se convirtió en los motivos invisibles de Sesshomaru.

Si alguien lo conocía, si alguien podía doblegarlo, enfadarlo, hacerlo reír o inclusive en casos extremos hacerlo llorar era únicamente ella.

Dejó de besar esos tiernos labios, para desnudarla lentamente, empezó por su obi dorado, quitándolo lo hizo a un lado y rápidamente prosiguió a descubrir sus tersos hombros, los cuales besó por cada centímetro descubierto, suavemente se desplazó al cuello blanco y respiraba agitadamente, lo que provocaba pequeños suspiros en la chica, la descubrió más y se degustó con su joven cuerpo, con esas poco pronunciadas curvas, con el vientre plano y el recorrido desde su ombligo hasta la gloria de su feminidad, guiándose por los delicados y casi imperceptibles vellos, era simplemente el paraíso, seguía disfrutando cada centímetro de ese ángel, que arqueaba la espalda por la intensidad de placer que le provocaba.

Y el momento por fin llegó, iba a completar la marca, así que poco a poco se acercó a ella, despacio con sus afilados colmillos penetró la fina piel del cuello, la sangre no tardó en salir y el dolor también se hizo presente, uno muy agudo y que no se comparaba con la primera, como pudo se agarró de las sábanas y un quejido fuerte de dolor se escuchó en la semipenumbra de la habitación, las lágrimas salieron raudas hasta llegar a la boca de Sesshomaru, quien dudaba si su hembra resistiría o no al ritual.

Otros fuertes y estrepitosos lamentos se escucharon y el youkai aún no se separaba de su mujer, la fuerte cantidad de veneno que introducía llevaba su esencia, su olor, su característica especial; ya las tenía con la primera, pero ésta era definitiva, ni la bruja más fuerte podría con una marca tan poderosa impuesta por el mismísimo taiyoukai del Oeste.

Las rebeldes lágrimas no dejaban de salir, cuando pensó que perdería la conciencia una ola de placer inmensa la recorrió desde el cuello hasta pasar por cada vena de su cuerpo y haciendo que deseara tener a su esposo dentro de ella inmediatamente, Sesshomaru al notar que el ritual ya estaba finalizado y que Rin estaba reaccionando de buena manera se introdujo dentro de ella, despacio, como saboreando la estreches de su mujer.

La chica arqueó la espalda al sentir el robusto miembro entrar en ella, lo que la marca le producía era algo que no podía explicar, pero que la hacía sentirse más deseosa que de costumbre, todo de su señor era hermoso a sus ojos, perfecto, cada rasgo que lo hacía ser quien es, cada acción que lo identificaba, todo y cada una de las palabras que con dificultad salían de su boca le provocaban temblores por todo su cuerpo.

La embistió con fuerza, él sentía como estaba de ansiosa su hembra, la quería complacer, quería que disfrutara de ese acto como él, que aunque al día siguiente sintiera los malestares de la marca, se le olvidaran al volver a tener sexo con él, así que ahora le haría sentirse feliz y orgullosa de haberlo aceptado y amado, de una manera silenciosa quería darle las gracias por estar allí, aunque las palabras se le detuvieran en la garganta y murieran.

Volvió a aprisionar esos jugosos y suaves labios de la chica, tomándose su tiempo para amarla con delicadeza, la tomó por la cabeza para acercarla más, no quería que estuviera tan lejos de él, cuando la sintió estremecerse en un largo orgasmo aprovechó para venirse dentro de ella también, jadeando y sudando Rin se recuperaba del éxtasis.

Pero aún no se terminaba, así que el youkai se desplazó hasta su vientre y lo besó con ternura y volvió a seguir el camino de vellos que lo llevaba hasta la gloria, llegando allí se dispuso a darle placer en su húmeda cavidad.

Al sentir como su hembra se puso tensa y nerviosa, gruñó extasiado con ganas de volverse a hundir hasta llegar a lo más profundo de su ser, pero quería enseñarle algo nuevo, otra manera más de amarse con el cuerpo.

Con su lengua estimuló su botón de placer, mientras introducía uno de sus dedos y lo movía de lento a rápido, luego intentó con otro y aumentó el ritmo, provocó una ola de sensaciones que Rin empezaba a diferenciar y a disfrutar, al sentir como se agitaba con otro orgasmo, velozmente cambió de posición y estando encima de ella se posicionó en la entrada y embistió con fuerza, provocando otra ola de sensaciones inexplicables pero sumamente exquisitas.

Y luego de otra larga sesión de amor y pasión Sesshomaru y Rin por fin se durmieron, abrazados y felices por el nuevo miembro de la familia que pronto correría por los pasillos, por primera vez el palacio del Oeste contaría con un cachorro nacido de una humana y que sería el digno heredero del Clan de la Luna.

Continuará…

Otro capítulo más se ha terminado, bueno tal vez no fue el gran LEMON que prometí pero al menos hubo amor y pasión, un poco corto tal vez, pero va haber remate de lemon en el siguiente si así lo desean.

El próximo capítulo, tendrá un poco de humor por parte de Kagome, que aparecerá como la autora intelectual de una nueva travesura o invención, espero sigan con la historia.

Aclaraciones:

Shishi Odoshi: Es una fuente de bambú que al llenarse de agua cae y se golpea con una piedra o con otro bambú provocando del típico ruido de "pack" era usado en los jardines de los palacios antiguos o donde se sembraba arroz para asustar a los siervos y alejarlos, para que se lo comieran y actualmente es utilizado en los jardines japoneses y accidentales como un elemento de decoración.

Contestación de Reviews.

Sakuraflower94: