VII
El lado oscuro de Kenobi
Los siguientes 3 años desde la desaparición de Padmé, y de la que parecía haber sido la última esperanza de recuperar a Skywalker, no fueron los mejores de sus vidas.
Kenobi pasaba las tardes mirando cómo su esposa se sentaba en lo alto de los cañones a observar el atardecer, casi siempre con los ojos llenos de lágrimas. Le atormentaba pensar que, al igual que la Senadora, hubiera perdido las ganas de vivir por su fracaso.
Fracaso… el mismo del cual se había sentido culpable él antes de la llegada de su esposa, quien le había devuelto la vida, la confianza en si mismo, regalándole además una familia.
¿Quién habría sido su madre?, pensó. Nunca hablaba de ella, siempre que le preguntaba su nombre respondía que había sido una Jedi natural de Earth, quien había huido del lado de Darth Maul al observar que éste tenía malas intenciones hacia su pequeña.
A pesar de sus dudas e interrogantes, no podía dejar de amarla, con el amor puro de un ser iluminado. Le dolía verla tan triste la mayor parte del tiempo. Los únicos momentos en los que la chica se mostraba activa eran cuando Windu, quien se quedó en Tatooine, la entrenaba en las artes de la espada láser.
Sorprendentemente, Windu había llegado a quererla mucho. Quizá el saber acerca de su destino final le hizo darse cuenta de que la chica era una buena persona. Lo que no había intuido, lamentablemente, era que pronto volvería a causarle una aparente decepción.
¡HEY, EARTH, TRAE UN POCO DE LEÑA, POR FAVOR! – Kenobi gritó desde la cocina.
¡SÍ, PAPÁ! – el chico, que a la sazón tenía 11 años cronológicos, debido a su raza parecía un quinceañero, e incluso, un joven de 20, y se había convertido en el vivo retrato de su padre cuando joven.
¡DEBES... CONCENTRARTE... GIURE! – Windu intentaba por todos los medios que la Jedi no notara que le iba ganando terreno.
Yo creo – entre jadeos – que usted… lo necesita más… Maestro… – alzó la mano y lo empujó con su energía.
¡BIEN HECHO, AMOR! – Kenobi observaba atento los progresos de su esposa.
Gra... ¡AH! – Mel, que le había sonreído, cayó de rodillas cogiéndose el lado izquierdo del pecho.
¡MEL! – Kenobi corrió hacia ella igual que el resto.
҈…..҈
En la habitación, que ahora compartían, Kenobi la recostó y le pasó la mano por la frente.
¿Estás bien? – la miró preocupado.
Sí, sólo fue... – se desmayó.
¿Dios, qué tiene? – Kenobi comenzó a moverla.
Calma, papá – Earth entró y dejó la leña en la puerta – Mi madre sólo está cansada. Déjame ayudarle – colocó las manos sobre sus hombros y ella reaccionó.
¿Qué pasó? – miró a Kenobi extrañada e intentó incorporarse.
No, quédate quieta, me quedaré contigo hasta que te pase.
Nosotros cocinaremos. Vamos Earth – Windu salió seguido por el muchacho.
¿Estás mejor? – Kenobi se recostó junto a ella.
Sí... Espero no estar embarazada – le sonrió.
Claro que no, no me dejas ni darte un beso en la mejilla – le sonrió tiernamente – Me encantaría que fuera así, tener una niña igual a ti…
Sabes bien que… sería peligroso para ti – lo miró adormecida.
No, Mel... Me haría el hombre más dichoso del universo.
҈…..҈
En la cocina, Windu no sabía cómo formular su inquietud, hasta que Earth se encargó de hacerlo por él.
No, Maestro, mi madre no está esperando familia nuevamente.
Ah, ya veo – le sorprendió – Pero, creo que sería imposible, Kenobi ya es muy viejo…
Eso es algo que puede ocurrir, Maestro, aún cuando papá ya sea mayor... Puede, pero no debe – el chico lo miró serio.
¿Por qué?, contigo no hubo problemas.
Con todo lo que ha ocurrido mi madre ya ha perdido más de la mitad de sus poderes. Ha comenzado a extinguirse... Un embarazo, sería fatal – Windu se sorprendió – Al no poder alimentarse de la Fuerza, se alimentaría de su ser... Mi hermano o hermana literalmente devoraría a mi Maestra por dentro, aún si fuera Jedi o natural.
Ya veo... Pero en otras circunstancias, supongo que sí podría haberse realizado, ¿no?, de la misma forma que contigo.
Sí y no, siempre habría un riesgo mayor – como lo miró incrédulo, prosiguió – Como sabe bien, ambos Lados, tanto el Oscuro como el Luminoso, tienen leyendas. Los Darth Jedis también. Mamá no sabe mucho del origen del primer o primera Darth Jedi, pero hay una leyenda que dice que en realidad ellos fueron los que dieron origen a los Jedis y los Siths.
No lo creo, ¿de dónde vendrían ellos?
Exacto. Por eso, durante siglos de existencia la raza de los Intermedios, como se hacían llamar para evitar preguntas indiscretas, asumió sus limitaciones existenciales como un castigo por ser su origen una aberración de la Fuerza. Servían al universo, pero el universo no los podía ayudar a ellos, porque eran seres superiores. Cambiaban el pasado, pero no podían modificar su destino. Sanaban, pero si recibían una herida de gravedad, morían en una larga agonía. Y, si por error, se enamoraban, no podían permitirse ni siquiera obsequiar un simple beso de amor.
Hablando de ese aspecto, aún no entiendo por qué Mel no quedó embarazada luego del matrimonio.
Yo, como primer hijo, tuve el privilegio de elegir si quería venir o no – lo dijo tranquilamente, como quien comenta el estado del clima.
¿Elegir? – estaba desconcertado.
Al principio, los Darth Jedis no podían controlar a plenitud la Fuerza. Vivían a merced de sus obligaciones y de los castigos por sus errores. La mayoría de varones elegía el camino político, ya que como tales poseían mayor carácter para asumir responsabilidades por otros. Las mujeres en cambio se dedicaban a las labores humanitarias, esto es, sanar, liberar de ataduras corporales y temporales, entre otras. Por ello, muchas veces se enamoraban y cuando lo hacían, el castigo era que, inevitablemente, el bebé era un monstruo que las eliminaba.
Sí, ese era nuestro temor al enterarnos que estabas en camino. Fue una sorpresa para nosotros que fueras normal.
Con el tiempo, comenzaron a tomar control absoluto de sus poderes. Quizá mi madre, si no tuviera que cumplir su destino, podría incluso llegar a vencer la muerte, hasta ahora el único castigo inquebrantable. Pero, las mujeres Darth Jedi pudieron vencer una parte de su desgracia en lo referente a la descendencia – Windu escuchaba atentamente con los ojos muy abiertos – El primer hijo, podía elegir el venir o no, es decir, manipularse a sí mismo durante su formación por acción de la Fuerza. Pero su madre no podía evitar la amenaza de que fuera un monstruo. Por lo que ellas idearon una fórmula mágica para permitirle al niño tener la posibilidad de llegar a ser un ser bueno: que el padre fuera un natural o un Jedi.
Vaya, con razón no se le hizo difícil el aceptar el que le diera un beso… – el antiguo Windu renegón afloró con timidez.
Cuando mis padres se dieron el primero, mamá había olvidado por completo la advertencia, hasta que el Maestro Yoda se lo sugirió. La posibilidad de que yo fuera Sith era alta, ya que mi madre había sido criada y entrenada por un Sith. Pero la influencia de mi padre, al parecer, fue lo suficientemente poderosa como para influir en mi decisión – le sonrió pícaramente – En cambio, si mi madre no quedó embarazada en el matrimonio, fue porque el segundo hijo no tiene el privilegio de elegir. Simplemente, la madre decide si es conveniente o no su llegada. Y mamá creyó que lo mejor era guardar fortaleza para asumir lo que nos espera en vez de gastarla en un nuevo alumbramiento. Aún cuando mi padre sea mayor y según las leyes naturales difícilmente podría llegar a ser padre, lo que formaría a la criatura sería nuevamente la Fuerza... del amor, que nunca envejece.
Vaya, ya veo. Cada día que pasa me asusta más el saber acerca de tu madre. Es tan hermosa y buena, pero debe pagar por un error que no cometió.
Y me temo – Windu lo miró intrigado – que esto recién inicia…
҈…..҈
La mañana los recibió con una noticia inesperada que Mel no llegaría a saber hasta mucho después. Para que despejara su mente, Kenobi había aceptado que ella visitara esa mañana a los Lars. Como no la conocían, ella podría fácilmente ver al niño que, según calculó, tendría ya unos 12 años.
Buenos días – se inclinó respetuosamente ante Berú – Soy Mel-Anie, prima de Biggs, traigo un mensaje para Luke Skywalker. ¿Es usted su tía Berú?
Oh, sí, encantada de conocerla – hizo la misma inclinación respetuosa – Pase, Luke está dentro, le avisaré… Adelante, por aquí – la mujer la guió.
La casa se le antojó muy moderna y con una alta tecnología. Esto comparándola, claro está, con las chozas de los cañones. En estas reflexiones estaba, cuando una voz varonil, aunque ligeramente femenina por la edad, la sorprendió.
Vaya, no sabía que mi amigo tuviera una prima tan hermosa – Luke besó la mano de Mel.
Gracias por el cumplido. ¿Te parece si salimos para conversar? – Mel había notado una mirada muy característica en Owen, quien acababa de entrar, y prefirió evitar preguntas comprometedoras – Ya conoces a mi primo, es un poco especial cuando se trata de sus cosas…
Sí, dímelo a mí, tu primo me saca de mis cabales continuamente. Vamos, sé donde podemos conversar, ven – Luke la tomó de la mano y la jaló levemente, mientras ella miraba a Lars atentamente.
¿Qué ocurre? – Berú se acercó a su marido al ver su turbación.
Siento que esa mujer se trae algo, los voy a seguir…
҈…..҈
Así que el viejo Biggs te mandó, ¿qué ocurre? – cuando estaban lo suficientemente lejos él se detuvo y la miró.
Nada. Mi nombre es Mel-Anie... Giure – hizo una reverencia – Gusto en conocerle, joven Skywalker – Luke la miró con desconfianza – Durante 12 años mi esposo ha intentado verlo y hablar con usted para poder entregarle esto – le mostró una espada láser.
¿Su esposo?... ¿Qué es esto?... ¿Quién es usted? – a la curiosidad inicial al recibir el arma, le siguió una sensación de temor.
Calma, mi deseo no es dañarlo... El arma perteneció a su padre, quien fue uno de los pilotos y Jedis más poderosos de la historia de la Antigua República.
¿Mi padre? Se equivoca él no fue un Jedi, sólo un piloto…
Hay cosas que te han ocultado o modificado para tu propia seguridad… Anakyn Skywalker era un Jedi... un Jedi muy especial – suspiró con melancolía.
¿Usted lo conoció? – Luke se acercó anhelante – Cuénteme sobre él – su mirada era suplicante.
En realidad – Owen Lars los observaba detrás de un spider – quien lo conoció mejor fue mi esposo, Ben Kenobi, creo que lo conoce, ¿lo recuerda? Siempre intenta verlo, pero su tío no le permite acercarse demasiado. Aparentemente teme que Ob... Ben, hable más de la cuenta…
¡Ah, EL VIEJO BEN, EL QUE VIVE EN LOS CAÑONES! Sí, mi tío lo para botando cuando viene e intenta acercarse a mí… ¿El conoció a mi padre?
Pues, lo conoció tanto, que debo decirle que Kenobi fue su Maestro Jedi – Lars comenzaba a estallar de ira.
¿Su Maestro Jedi? Vaya, quien lo diría... Todos dicen que el viejo Ben es un brujo loco – mientras hablaba, Mel lo tomó fuertemente de los hombros asustándolo.
Escúcheme, Luke, debe venir conmigo… Lo necesitamos, es la única persona que puede salvar a su padre... Yo ya lo intenté, pero fracasé… ¡Ven conmigo, Luke, sola no podré lograrlo!
¿QUÉ DICE? Mi padre está muerto, ¡SUÉLTEME! – Luke no aceptaba la idea de haber vivido engañado durante tantos años.
¡NO TE VOY A DAÑAR, PERO NECESITO QUE...! – el disparo del arma de Lars le cayó en el brazo derecho – ¡AH! – la sorpresa fue mayor que el dolor en un inicio. Miró aterrada al hombre que la amenazaba con disparar nuevamente. La habían herido… Algo más que el fluido vital ahora escapaba hacia el exterior.
¡LÁRGUESE DE AQUÍ, NO VENGA CON INÚTILES MENTIRAS A QUERER LAVARLE EL CEREBRO A LUKE! – Lars estaba irreconocible.
¡OWEN CÁLMATE! – Berú estaba desesperada, sabía que si la chica era Jedi o Sith, su esposo era ya un cadáver.
Escucha… – Mel había estado en silencio y absolutamente sorprendida – Si yo muero, deberás buscar a Ben, ¡PROMÉTELO! – tenía el rostro adolorido.
Sí, sí – Luke respondió sólo por salir del paso.
¡LÁRGUESE LE DIGO! – Lars emitió dos disparos más al aire, pero para su sorpresa, la mujer ya había desaparecido.
҈…..҈
¿Dónde se habrá metido? – Windu estaba extrañado – Será mejor ir a buscarla.
Dijo que iría a visitar a Luke, pero no percibo su presencia entre los Lars – se llevó las manos a las sienes por breves segundos – Siento una fluctuación en la Fuerza, como si estuviera en peligro... Pero no logro que me responda – recordando algo de improviso, se miraron preocupados.
Por Dios – Windu subió en un spider mientras Qui-Gon desaparecía – Que no le pase nada malo…
҈…..҈
No puede ser, ahora no, ¡RAYOS! – Mel no resistía el dolor – Tuskens, una manada... y con banthas – al escuchar los chillidos pensó en lo peor – Debo comunicarme con Qui-Gon o Windu, ellos son los únicos que saben de esto – hizo un esfuerzo mental pero no pudo – Dios, no lo voy a lograr…
҈…..҈
Siento algo. Es en esa dirección… – Windu se dirigió hacia el lugar donde ella se encontraba, sin percatarse que era observado por unos seres abominables y repulsivos.
҈…..҈
En casa de los Lars, Qui-Gon irrumpió tan sorpresivamente que para cuando Owen buscó su arma ésta ya estaba lejos de su alcance.
He venido en son de paz – hizo una reverencia – Quisiera saber si Mel-Anie Giure estuvo por aquí… Una joven de ojos claros, vestida de manera similar a la mía... Es mi amiga y estoy preocupado porque aún no regresa a casa…
Esa tipa – se repuso a la impresión – Intentó dañar a...
Eso no es cierto tío, tú le disparaste, ella sólo me dijo cosas sobre mi padre – su voz denotaba decepción.
Puras mentiras – Berú intentó calmarlo.
Luke, hijo, dime, ¿hacia dónde se fue? – al escuchar que estaba herida, la ansiedad lo embargó.
Desapareció, cuando mi tío disparó al aire ella... simplemente... se esfumó... Usted también es un Jedi, ¿verdad? – al pasear la vista por su interlocutor, Luke observó el sable que colgaba de su cintura.
Luke, ¿Mel te entregó algo? – Jinn no hizo caso de su pregunta, por ser demasiado evidente para negarla.
Oh, sí, esto – sacó el sable de su bolsillo y se lo mostró – Dijo que... – Qui-Gon se la quitó con cortesía.
Muchas gracias, hasta pronto – desapareció.
No entiendo nada – Luke estaba desconcertado – No… ¿no era mío?
No hay nada que entender – miró a su esposo y él hizo un gesto afirmativo – fue sólo un malentendido. No les hagas caso – se arrepintió en su interior por mentirle.
Oh, era tan lindo para ser real. Mi padre, un Jedi. Sería maravilloso que estuviera vivo… – Luke salió de la casa, decepcionado.
Lars temió que el chico se interesara en el asunto más de lo debido.
҈…..҈
¡MEL! – Windu saltó del spider estando éste aún encendido – ¿Qué ocurrió?
Windu, no puedo ingresar a su mente, ¿ENTIENDE LO QUE ESO SIGNIFICA? – las lágrimas rodaron por su rostro.
Cálmate, lo importante es curar esa herida, ahora... – la levantaba cuando un fuerte golpe lo tumbó lejos.
¡WINDU! – Mel lo miró asombrada y luego con un gran esfuerzo se puso en pose de defensa frente al tusken.
Es peligroso, ¡ALÉJATE! – Windu se repuso y encendió su sable; cuando lo hizo, sin querer quemó un poco uno de los costados del spider.
No podrás conmigo, criatura asq – iba a atacarlo con el sable, pero su mirada se detuvo en su rostro – Es, como si... quisieras decirme algo... – por un instante, Mel creyó leer una petición de ayuda en los extraños ojos del ser que tenía frente suyo, sin percatarse de que detrás de él había varios cientos de sus congéneres.
¡MEL, QUÍTATE! – el empujón de Windu fue suficiente para hacerla despertar.
¡Windu, ¿qué hace?... NOOO! – Mel gritó al ver que tanto Windu como Qui-Gon acababan con los monstruos en un dos por tres.
¿Estás bien? – se acercaron a ella después de desactivar los sables – Si no aparecía Qui-Gon no lo habría logrado.
¿Qué hicieron? Cometieron un grave error – los miró llorando.
¿De qué hablas? – Jinn la miró asombrado.
No nos atacaban, pensaron que Windu me había dañado… – la miraron desconcertados – Por una extraña razón no puedo ingresar a las mentes fuertes, bueno, ya sé que es porque mi muerte se acerca, pero pude leer su mente... Saben que mi raza puede curar, por eso me buscaron. Hace unos años yo curé a este tusken, Obi lo había herido – señaló al que yacía frente suyo en el suelo – Los niños, sus hijos, han contraído una terrible enfermedad, me buscaron porque querían que los salve – Mel los miró acusadoramente.
Nosotros, no – Windu bajó la vista al igual que Jinn.
Descuiden, no hay problema... Lo remediaré – Mel avanzó hacia los cadáveres.
¡ESTÁS LOCA, TÚ ESTÁS MURIENDO! – Windu lamentó que esa frase fuera verdadera.
Mi don – los miró y luego se agachó hacia los tuskens y los acarició – no es mío, es de todas las criaturas, sean humanas o de cualquier otra raza. Si he de morir, que sea haciendo el bien…
Oh, no... – Qui-Gon observó cómo todos los cuerpos recibían la energía vital de Mel y como ella iba cayendo lentamente.
¡MEL! – al alzarla, se dio cuenta de que había envejecido considerablemente.
Cu, cuando... lleguemos al campamento – su hablar era calmado y cansado – no dejen que Obi me vea…
Él fue con Earth a Alderaan, hubo un intento de invasión al palacio real... Deben proteger a Leia y a sus padres adoptivos.
En... ese caso... – comenzó a cerrar los ojos – cuando llegue mi hijo, solo él... debe... verme – se desmayó.
Llevémosla de inmediato, ya deben estar por llegar – Windu ayudó a Qui-Gon a cargarla.
La llevaré yo, soy más útil – desapareció junto con ella.
Descuiden, estará bien – Windu subió a la nave, sorprendido de ver a los tuskens de pie, y visiblemente tristes. En su interior, pensó si quizás los científicos habrían errado al clasificarlos como seres inhumanos y antisociales.
҈…..҈
La nave estaba a punto de aterrizar impecablemente cuando el niño sintió que su mente recibía un mensaje.
¿Ocurre algo, o estás pensando en Leia? – lo miró sonriente.
No, papá – ocultó muy bien su pena – Es sólo que mamá me acaba de dar la bienvenida, quiere que le ayude con una sorpresa para ti – lo miró sonriente.
Al bajar, Kenobi saludó alegremente a sus Maestros mientras Earth entraba a la casa de su madre.
Mamá, ¿cómo pasó? – le colocó las manos sobre la herida y logró curarla – Lo notará, estoy seguro... Aún no me has enseñado totalmente a usar mis poderes, esto requiere de lo que hiciste con Padmé y yo no lo sé hacer... Si cometo un error mi padre se dará cuenta y todo estará perdido…
Hijo, debes intentarlo – Mel envejecía con rapidez – No podemos hacer sufrir a tu padre desde ahora… Yo – le cogió fuertemente su mano – confío en ti – se miraron.
҈…..҈
Jajaja, las cosas fueron críticas para los clones, no los eliminamos, pero los metimos en sus naves y los obligamos a desalojar Alderaan – fuera de la cabaña, Kenobi no cabía en sí de júbilo – ¿Pasó algo en mi ausencia?
Pues… – la mirada de Windu los vendió, no sabía mentir.
¿Qué pasa? – Kenobi se puso serio de golpe.
Nada – Qui-Gon lo miró tranquilo.
El spider – al mirar el vehículo notó que había sido quemado por una espada láser – Eso significa que... Mel... – corrió hacia la casa y entró bruscamente, seguido por Windu y Jinn – ¡MEL! ¿DÓNDE ESTÁS?
¿Qué ocurre? – ante sus ojos, Mel estaba más bella que nunca, con un traje de combate más nuevo y mejor entallado que el otro – Como mi traje estaba viejo y sabía que te enfadarías por haber quemado el spider de Windu le pedí a Earth que me hiciera uno nuevo, te gusta – lo miró coqueta.
Sólo sonrían – Earth les habló telepáticamente.
Mel no puede leer la mente y no vio cuando lo hice, ¿cómo sabe lo del vehículo? – Windu lo miró sorprendido.
No puede leer la mente, pero yo sí... A partir de ahora, no me podré separar de ella – Windu y Jinn miraron con tristeza cómo Kenobi abrazaba fuertemente a su esposa y ella aguantaba las ganas de llorar.
҈…..҈
Estoy listo – en un planeta alejado, llamado Eredenn, Vader había pasado entrenando una buena temporada – Ahora soy más poderoso que tú en mis poderes mentales. Luego de eliminarte, me encargaré de tu esposo y eliminaré definitivamente a los Jedis de este universo.
Vader subió a su nave con la intención de enfrentarse a la que él consideraba la única culpable de la muerte de su esposa.
Había entrenado los poderes de su mente y era ahora más poderoso que Mel. Pero él no imaginaba que el destino, lamentablemente, jugaría de manera inesperada... Encendió la nave, con dirección a Alderaan.
En su mente, mientras conducía, comenzó a imaginar la tortura que aplicaría para eliminar a la Darth Jedi, a la que estaba dispuesto a extinguir sin contemplaciones. Lo que no se imaginó, porque en realidad nadie lo sabía, era que iba a tener una nueva Aprendiz, mucho más fuerte que la anterior... Fuerte y... muy especial.
҈…..҈
Earth era muy poderoso, aún más de lo que su padre o incluso su madre podrían haber imaginado. Logró mantener, sin que Kenobi lo sospechara, el secreto de la agonía de Giure durante dos meses. Y de seguro, lo habría podido conseguir por más tiempo, si no hubiera sido porque una llamada de alerta los hizo viajar, nuevamente y esta vez a todos, a Alderaan.
El peligro era inminente: Vader, alojado ahí hacía ya dos meses, había esperado pacientemente para dar su estocada final a los Jedis. Había tomado prisioneros a la familia real de Alderaan, sin sospechar que una de sus rehenes era nada más y nada menos que Leia Organa, o mejor dicho, Leia Skywalker, su propia hija.
Papá, ¿qué nos van a hacer? – Leia abrazó fuertemente a su padre adoptivo, hasta quitarle la respiración, en el interior de la celda en que habían sido confinados.
Tranquila, sé que Yoda ha avisado ya a Kenobi y los demás – miró a su esposa – Me temo, que el destino de Mel-Anie Giure se ha adelantado... Espero que no cambie sus planes a último momento, por el bien de todos…
҈…..҈
En la nave aparentemente creada por Mel, los Jedis estaban temerosos.
¿Qué se propondrá? – Kenobi se acariciaba la barba.
Nos quiere obligar a entregarnos… Sabe lo importante que es Alderaan para la causa rebelde – el rostro de Windu estaba tenso.
No, no lo sabe – Mel alzó la voz – Quiere obligarnos, sí, a entregarnos, pero no sospecha de ellos… Al menos, aún no.
Entonces, ¿qué sugieres? – Jinn la miró atentamente.
Creo, que Vader está confiando en la amistad que nos une con Organa – miró a su hijo – Debe haberse enterado que naciste ahí y piensa que por ello Organa tiene algo que ver con la desaparición de su hijo... Su desesperación por encontrarlo y entrenarlo lo ha llevado a esto…
Osea, sabe una parte de la verdad – Earth los miró a todos.
De nada le servirá – Kenobi miró confiado.
No, Maestro Kenobi – al escuchar esa frase, se dio cuenta de que se había equivocado – Le servirá y de mucho. Un padre, por proteger a su hijo, es capaz de traicionar por desesperación… Si lo amenaza con destruir a Leia, Organa le dirá donde está Luke, y no podremos culparlo…
¿Y cómo lo vamos a evitar? – Kenobi miró a todos – No podemos poner en riesgo a Bail ni a su familia.
No lo sé. Pero ya se nos ocurrirá algo, no lo dudes – Qui-Gon y Earth la miraron y comprendieron el significado de sus palabras.
҈…..҈
Los tenía atados por las muñecas y los tobillos con gruesos grilletes al techo y al piso, en un completo estado de terror. Organa y su esposa se encontraban a ambos lados de la niña, que no dejaba de sollozar.
Me parece Senador Organa, que sus amigos lo han traicionado… – Vader se acercó hacia la niña y ésta evitó mirarlo.
¡DÉJALA EN PAZ, MÉTETE CONMIGO, VADER! – Organa se puso nervioso.
¡PAPI! – la niña comenzó a llorar.
Vamos, mocosa, no te haré daño. Sólo si tu padre no me dice lo que deseo saber consideraré darle fin a tu inútil existencia... Tú me sirves sólo como carnada para conocer lo que deseo, para obligar a tu padre a hablar…
Mi padre no sabe nada, ¡ES QUE NO ENTIENDE! – la pequeña, que había heredado la valentía y fortaleza de su madre, se le enfrentó – Jamás verá realizadas sus ambiciones, su – la entrada intempestiva de los Jedis le impidió seguir.
Tranquila, Leia, ya llegamos – Mel encabezaba el grupo. Se notaba a leguas que el resto había tenido que deshacerse de un par de soldados, porque los sables estaban encendidos y llevaban el cabello muy agitado.
Vaya, vaya, nuevamente frente a frente, chiquilla patética. Veo que el paso del tiempo se evidencia en ti.
¿Qué? – Mel y Earth se miraron.
No te permito que la insultes – Kenobi la cubrió.
Jajaja, pobre alimaña, ¿piensas vencerme y ni siquiera te has dado cuenta de...? – Mel lo cortó en seco
Cállate… Veo que has igualado nuestros poderes… – Mel apartó suavemente a Kenobi y se acercó a Vader lo suficiente como para casi tocarlo.
No es así, te equivocas, Giure. Los... – se volteó – ¡SUPERÉ! – de la nada, emitió una onda de energía que la empujó contra la pared contraria, pero la oportuna intervención de su hijo la detuvo antes de chocar.
¡MAMÁ! – Earth corrió donde ella.
¿Qué ocurre, anciana decrépita… te es difícil pelear?
¿Anciana? – Kenobi miró a Mel y al verla tan joven como el primer día, a pesar de haber pasado ya 11 años, se dio cuenta de todo – No, Mel… ¡DIME QUE NO ES CIERTO! – Kenobi la miró tristemente. Comprendió que el momento del adiós se estaba acercando y una profunda desesperación lo invadió de golpe.
Obi-Wan, es mejor que dejes las preguntas para otro momento… – Qui-Gon le tomó el hombro.
Veo... que descubriste la verdad… – Mel avanzó hacia él – Sí, mi agonía ha comenzado, pero – miró hacia los rehenes y los liberó con su energía – aún no me podrás vencer… Hay mucho poder aún en mi interior, que desea salir – una ráfaga botó a Vader fuera de la sala y las compuertas se cerraron tras de él y sus hombres.
No hay tiempo que perder, bajemos hacia los sótanos, de ahí lograremos salir a los embarcaderos – Windu señaló las escaleras y los Organa lo siguieron.
Earth, no te separes de mí – Mel siguió a su hijo y al mirar a Kenobi vio que él no se movía – Obi, no te deprimas ahora… Te explicaré las cosas, aún no está todo perdido…
El último nuevamente…
Amor, entiéndeme, era la única forma de que ellos no se enterasen…
Una vez más, fui el que menos sabía del asunto – la miró con resentimiento – Hay momentos en los que no te comprendo… A veces pienso que en verdad no me amas, que estás conmigo por lástima…
¿Cómo puedes decirme eso? – sus ojos se nublaron.
Te quedaste conmigo sólo por Earh... Soy un anciano que no sirve para nada…
No sigas… nos dañas… ¿Ves por qué te dije que lo mejor era cambiar el pasado? Estás sufriendo por mi culpa y encima no confías en mí – su voz era suplicante.
Tienes razón, no es momento de echarnos en cara nuestras actitudes, Mel-Anie Giure… Debemos huir de Alderaan – se fue dejándola parada.
Obi-Wan… – una lágrima cayó lentamente.
Entiéndelo, es difícil para él perder nuevamente un Padawan, en especial por lo que tú significas en su vida y en su corazón – Jinn puso una mano sobre su hombro – En este momento se siente como cuando Anakyn desapareció.
Lo sé – lo miró – Pero me duele que no confíe en mi, que crea que lo hice a propósito… Más que niegue el amor que siento por él…
Eso lo dijo por el momento, es muy testarudo, y lo sabes…
Sólo espero que de verdad podamos conversar – bajó la mirada y más lágrimas cayeron – Mucho me temo, que ésta puede haber sido nuestra única y última oportunidad para ser sinceros el uno con el otro… – se miraron resignados y corrieron para alcanzar a los otros.
҈…..҈
Los pasadizos del palacio de gobierno de Alderaan eran de una construcción finísima, metálica, que a manera de espejo reflejaba todo cuanto acontecía en su interior.
Disculpe – Mel la miró – Mi nombre es Leia Organa, Princesa de Alderaan, ¿con quién tengo el gusto?
Soy Mel-Anie Kenobi, Reina de Naboo y Maestra Jedi.
Kenobi… Ah, usted es la madre de Earth, ¿cierto? Es tan bella como me la describió…
Gracias, Princesa… La verdad es que ya te conocía – Mel miró enfrente.
¿Cómo?, yo no la recuerdo – la niña la miró asombrada.
Sólo te puedo decir que tu vida de aquí a unos años cambiará radicalmente, para mal y para bien a la vez – la miró y sonrió – Tienes un futuro muy hermoso, Princesa, serás feliz, sólo debes confiar en tus instintos… Ya descubrirás que en ti… están muy desa – iban a seguir de largo, cuando en eso una figura gigantesca les cerró el paso, por lo que cubrió a la niña.
¿A dónde creen que van, Jedis? – Vader accionó su sable – Aún no termino con ustedes.
Me parece – Earth prendió el suyo – que es con mi madre y conmigo con quienes deseas enfrentarte – Mel lo imitó.
Noso... – Windu iba a encender el suyo, cuando una mano lo detuvo – ¿Obi-Wan?
Ellos... tienen una misión. Nosotros... la nuestra – Kenobi, junto con la familia real y Qui-Gon, avanzó por un pasadizo contiguo.
Vaya, tu esposo te abandona, quién lo diría… ¿Tuvieron una discusión matrimonial? Siempre supe que era un traidor…
No lo es... Finalmente comprendió las cosas – Mel lo miró, intentando ocultar su dolor.
Pues, no lo dejaré ir – Vader los lanzó a las paredes con su energía y cuando iba a seguirlos por el pasadizo, una figura esbelta le impidió el paso – Maestro Windu, creí que podría haber muerto al fin…
Y yo creí que habías aprendido la lección… – Windu se puso en pose de ataque.
Pues... no – Vader hizo un movimiento que lo distrajo y lo atravesó con el sable. Mel observó la escena con profundo terror.
҈…..҈
Oh, no... – corriendo, Jinn percibió la fluctuación.
¿Qué ocurre? – Kenobi se preocupó.
Me temo... que el destino de Mace Windu ha sido finalmente alcanzado...
¿Quiere decir que…?
Así es… Sigamos, falta poco.
҈…..҈
Al fin solos – Vader volteó hacia ellos.
Pues sí... Comienza tú – Mel lo provocó con la mirada, luego de reponerse ante la pérdida de quien más desconfianza en ella había demostrado. Agradeció, a pesar de su dolor, que el Maestro hubiera muerto antes de enterarse de lo que iba a ocurrir.
Te arrepentirás – Vader los atacó a ambos al mismo tiempo y la lucha inició, una lucha en la que los sables de luz fueron dejados de lado por la habilidad de controlar mentalmente la Fuerza.
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Los sótanos estaban también atestados de clones, por lo que los dos Jedis tuvieron que hacer uso de toda su energía para poder salir victoriosos.
¡MAESTRO, ME AYUDARÍA MÁS SI DESAPARECIERA! – Kenobi luchaba contra cuatro clones.
Tienes razón, el poder de la vista es limitado – dicho esto se evaporó, pero los clones fueron cayendo inexplicablemente – ¿A esto te referías?
Pues... sí – Kenobi se detuvo, incrédulo, al ver que su Maestro había acabado con todos.
Me parece que sus métodos no serán suficientes – Organa vio venir a los refuerzos por el pasadizo.
Esto ya me cansó… – Leia cogió el arma de uno de los clones caídos – ¡AVANCEN, YO LOS CUBRO! – comenzó a disparar contra los soldados.
Vaya – mentalmente le hizo un comentario muy conveniente a su antiguo Padawan – Se parece mucho a sus padres…
Ni lo diga – sonrió complacido y temeroso ante la idea – Es una Jedi.
҈…..҈
La lucha se extendió hasta un sistema de puentes colgantes, entradas a una hermosa catarata que se ubicaba en la parte posterior del palacio.
Vamos, Jedis, no puedo creer que éste sea todo su poder – Vader podía con ambos sin realizar el más mínimo esfuerzo.
¡AH! – Mel cayó al ser herida en el brazo derecho.
¡MADRE! – Earth intentó acercarse pero el gigante se paró frente suyo.
No te vayas, que aún no terminamos lo nuestro…
Tú deseas mis poderes, ¡DÉJALA IR! – el chico estaba desesperado, sabía que si no la curaba, ella moriría.
Chiquillo insolente, tú sólo servirías para crear un nuevo ejército de clones – se volvió a iniciar la lucha.
Oh no... – al ver el inminente fracaso de su encomienda, Mel hizo un esfuerzo por ingresar a la mente de alguien – Yoda...
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Dagobah había sido borrado de la memoria de los archivos del Concejo, por Kenobi, y del Imperio, por Mel, en cuanto Yoda se exilió en el sistema, por voluntad propia. El pequeño Maestro estaba meditando, cuando sintió una energía lejana que le hizo perder la concentración.
Hum, algo pasa – miró en frente suyo y decidió recorrer los alrededores – Nada hay, extraño esto es.
Yoda – la figura luminosa de Windu se apareció ante él de improviso, pero desapareció al instante.
Lo sabía… Mel... en problemas está.
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¿De qué te sirven – Vader tenía mayor dominio con el sable que Earth – los poderes casi extintos de mi Maestra?, ¡YO SOY INVULNERABLE!
Pero no tienes maldad en ti, por más que intentáramos convertirte en Sith, no lo lograríamos – Vader en un rápido movimiento hundió el sable en su pierna.
Ya te dije... – cogió su mano y sacó el sable de su cuerpo con firmeza – ¡QUE NO ME PUEDES HERIR! – ya sea por rabia o dolor, Earth comenzó ganar terreno bajo la atenta mirada de su madre y el asombro del gigante.
¡EARTH, NO LO HAGAS! – Mel sintió algo en su mente y se agarró la cabeza.
Dejar al chico que mate a Vader debes – Yoda le habló a su mente.
No lo logrará, ese no es su destino… Él debe cumplir lo que la Fuerza ha designado para su existencia, está dejando que la rabia lo venza... Cede terreno al Lado Oscuro a cada momento que lo ataca – miró asustada la actitud de su hijo.
Bien sabes, que natural en él eso es… Peligro de que en Sith se convierta, no hay… Maneja sus emociones bien, no ellas a él... Puede el elegido verdadero ser.
No.
¿Eh? – la respuesta tan tajante lo asombró.
A él no le corresponde... Y no lo permitiré – Mel, con rostro duro, se paró y comenzó a avanzar hacia los luchadores.
¡Mel, MEL! – Yoda abrió los ojos asustado – Mucho me temo, que al Lado Oscuro pensando servir esté…
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En el patio del palacio, Kenobi y Jinn habían logrado eliminar a los últimos soldados de la compañía de refuerzo. Organa preparó la nave para la partida.
Obi-Wan, debemos irnos, no tardarán en llegar más soldados... Es probable que ya se haya corrido la voz de nuestra incursión – Qui-Gon lo miró.
No me iré sin ellos… Adelántense, Yoda debe estar esperándonos – Kenobi miraba fijamente hacia la parte más alta del edificio, en donde sabía que su esposa estaba luchando contra el enemigo.
Sé razonable, ellos... – Qui-Gon iba a continuar su frase, pero Kenobi lo interrumpió.
¿Razonable?, ¡¿MI ESPOSA Y MI HIJO SE ESTÁN ENFRENTANDO CON ESE MONSTRUO Y ME PIDE QUE RAZONE? No, no puedo – Kenobi estaba desesperado – Sé que me han ocultado algo, y que en ese momento están poniendo en operación su plan... Dígame en qué terminará esto… – Kenobi cogió del uniforme a Jinn.
Obi-Wan, no es el momento, todos estamos nerviosos, tranquilícese… – Organa intentó calmar los ánimos.
Qué fácil es decirlo – se volteó y miró hacia el edificio… – Tienes a tu familia contigo...
Organa, vayan a Dagobah, si necesitan mi ayuda, yo lo sabré, me quedaré con Obi-Wan – el Senador asintió con la cabeza y subió con su familia a la nave, partiendo luego hacia Dagobah – Sé lo que sientes – después de un largo silencio, Jinn se atrevió a hablarle – pero pase lo que pase, no desconfíes de ella.
No la perderé esta vez, Maestro – Kenobi lo miró con firmeza – Ya no me interesa recuperar a Anakyn, sólo quiero conservar mi familia…
Vader comenzaba a sentir temor ante el poder del muchacho, que hacía temblar toda la estructura metálica de los puentes. Sabía que si lo provocaba, su fin llegaría de manera brusca e inesperada.
Earth ganaba terreno a cada paso que daba. Sabía muy bien que ceder a los sentimientos negativos podría destruirlo, pero el temor de perder a su madre era mayor. Ya iba a rematarlo, cuando notó que algo iluminaba su cuello y volteó sorprendido.
¿Maestra…? – la miró asustado al ver que era ella la que lo amenazaba.
Detente, Earth… No deseo matarte… Sabes bien que yo sí puedo hacerlo – Mel le habló con crueldad. Había un destello rojo en su mirada – No te corresponde a ti matar a Vader…
Mamá, ¿qué te pasa? – el chico dejó a Vader y comenzó a apartarse en la misma medida en que ella se le acercaba.
No lo matarás, ese no es tu destino…
Madre, estamos a punto de terminar con el plan, ¡no juegues… YA VENCIMOS! – el chico se desesperó.
¿Es la primera vez que cambio los planes? – lo miró con una sonrisa maliciosa – Lo necesito vivo para recuperar mi fuerza… Así tenga que eliminarte, no dejaré que lo mates…
¿QUÉ? – la miró desconcertado, e imaginando que tal vez ella estaría fingiendo volteó rápidamente hacia Vader e intentó cortarlo.
¡TE DIJE QUE NO! – Mel con rapidez, le aplicó un golpe en la espalda, el cual llegó a herirlo.
¡AHHH! – el dolor y el impacto lo hicieron retorcerse.
¡LO NECESITO PARA RECUPERAR MI VIDA! – se fue acercando a él con el sable aún encendido – ¡NECESITO SU ENERGÍA PARA SER LO QUE ERA!
Madre – su voz era casi un hilo – yo te puedo curar, soy un Jedi... Si él lo hace serás una Sith, ¡DIJISTE QUE LOS ODIABAS! – se reveló contra la realidad – ¿Acaso no piensas en mi padre y en mí? ¡SOMOS UNA FAMILIA!
Tu padre… no me dará poder… – se acercó a Vader y le ayudó a pararse – En cambio, los Siths si…
¿Qué le has hecho? – lenta y dificultosamente se levantó y miró al gigante metálico con rencor – Aprovechas su debilidad para influenciarla, yo te ¡AH! – lo hirió, esta vez en la pierna.
Yo, no... – Vader estaba extrañado por la actitud de la Darth Jedi. Era increíble ver a la aliada de los Jedis atacando a su propio fruto... Comenzó a pensar si sería o no una trampa para despistarlo… aunque no podía negar que si lo era estaba muy bien realizada…
Te mataría, pero estoy feliz con el destino que tendrás… Te tocará vivir al lado de un cobarde, de un mediocre que siempre bajó la cabeza ante la adversidad. Mientras que yo – cerró los ojos – cumpliré mi destino.
No, detente… Mamá... ¡NOOO! – Earth se dio cuenta de lo que su madre iba a hacer.
¿Pero, QUÉ? – Vader no pudo distinguir nada, debido al resplandor que los inundó.
En el patio, Kenobi no podía ocultar su nerviosismo, que lo hacía caminar de un extremo a otro con la vista fija en la parte superior del edificio.
Será mejor que entremos – Jinn comenzó a avanzar, cuando una luz intensa los cubrió.
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Yoda preparaba todo para la llegada de sus invitados, cuando sintió una energía muy potente inundar todo el planeta. En ese momento, una luz lo iluminó todo y estalló una lluvia torrencial. Salió de su casa y al llegar al pantano, pudo ver con asombro que Jinn, Kenobi, y Earth estaban tirados en el suelo húmedo y fangoso.
¡EARTH! – al ver a su hijo herido se le acercó corriendo – Earth, ¿estás bien?
¡DÉJAME! – el chico se paró de golpe sin importarle el dolor de su pierna y espalda, y comenzó a mirar al cielo, cogiéndose la cabeza, ante el asombro y la incredulidad de los Jedis – ¡NO, DEMONIOS, NOOO!
Earth, tranquilízate, ¿qué pasa? – Jinn se le acercó y lo abrazó fuertemente para tranquilizarlo.
¡TÚ TIENES LA CULPA, JAMÁS CONFIASTE EN SU INSTINTO! – gritó mirando a su padre, por lo que Kenobi temió lo peor – Ella… ella… ella me ha quitado mis poderes – el chico lloraba – Ha tomado la decisión de ser Sith… – ante esta frase, Kenobi cayó lentamente de rodillas y la lluvia se encargó de lavar sus lágrimas.
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¿SE PUEDE SABER QUÉ HAS HECHO? – Vader procuró mantener una distancia prudente.
He salvado a mi hijo de ver a su madre convertirse en Sith… – lo miró.
¿Sith? ¿Tú? Por favor, no juegues… – avanzaban formando un círculo sin dejar de mirarse.
Fui entrenada como Sith... Las leyes Darth Jedis eran claras en ese aspecto: si eso pasaba, yo sería Sith... Por eso permití la muerte de tu amada y la de Windu – se detuvo en seco – Somos iguales, Anakyn… Ahora… deseo… ser tu Aprendiz – se arrodilló ante él.
¿Mi Aprendiz? – Vader la miró asombrado – ¿Sabes lo que dices? ¿Eres conciente de lo que eso implica?
Claro que sí… Deseo terminar todo vínculo con los Jedis... Soy un ser superior creado por la Fuerza, no puedo vivir cerca de la mediocridad y la simpleza…
¿Eres sincera?
Por supuesto.
En ese caso, cumpliré tus deseos – tras la máscara, Vader sonrió satisfecho de sí mismo – Esto es fabuloso, te llevaré ante mi Maestro ahora mismo…
Graci ¡AH! – intentó pararse, pero cayó.
¿Qué tienes? – Vader se acercó y alzó su rostro – ¿Pero? – vio que había envejecido aún más.
No perdamos más tiempo... Pronto, tu Maestro debe darme un poco de su energía para poder sobrevivir... Soy tu única esperanza para dominar el universo…
Sí – Vader la cargó y la subió presuroso a su nave.
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La lluvia convirtió a Dagobah en el escenario perfecto para vivir la noticia más triste de las que Kenobi había recibido en toda su vida. Ni siquiera la muerte espiritual de Anakyn Skywalker le había provocado tantos deseos de morir… Se sentía derrotado.
Sith... la historia se repite – Kenobi miraba como hipnotizado la lluvia que caía.
Papá – Earth dejó a Leia por un instante, quien lo había estado curando, se acercó a su padre y se arrodilló frente suyo – Papá, perdóname, no debí decirte eso, estaba muy dolido... Aún podemos salvarla, tenlo por seguro… Dejemos pasar un tiempo, tal vez la pérdida de mis poderes sea momentánea, yo puedo... – sin escucharlo, Kenobi se paró y caminó hacia la lluvia.
Una vez más, no pude visionar lo que iba a ocurrir – comenzó a llorar nuevamente – Desde la muerte de Padmé estuvo triste, pero no imaginé que esto pasaría, ¡RAYOS! – tiró su sable al pantano – ¿QUÉ CLASE DE JEDI SOY QUE NO PUEDO VER EL FUTURO? ¿QUÉ CLASE DE JEDI SOY QUE NINGUNO DE MIS PADAWAN FUE BUENO? A ninguno… – cayó de rodillas – enseñé bien… Y ahora… he descubierto que ni siquiera soy un hombre de verdad…
Obi-Wan, Mel eligió su destino por voluntad propia y... – mientras hablaba, no despegaba la vista del muchacho, quien comenzó a oscilar como si de un holograma se tratase – Pero…
¿Earth? – Kenobi se acercó a su hijo y lo miró asustado – ¿Qué te ocurre?
Mamá... – el chico bajó la vista.
Pronto, colócala en el suelo – Darth Sidius siguió con la mirada a Vader cuando éste echaba en el piso a Mel, desmayada – ¿Estás seguro que te lo pidió? ¿No se trata de una trampa?
No, Maestro… Dice que si le da un poco de su energía, la muerte se retrasará y lo mejor de todo es que la bondad que hay en ella desaparecerá por completo…
Entonces... – miró codiciosamente a la chica – cumplamos su deseo – extendió las manos y lanzó una onda eléctrica sobre su cuerpo, logrando que ante el impacto, ella despertara y se retorciera de dolor.
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¿Qué te está pasando? – Leia miraba aterrada a un intermitente Earth cuando el cuerpo del chico se cubrió de electricidad – Dios mío, ¿qué ocurre? ¡NO SÉ CÓMO AYUDARTE!
¡AHHH! – el dolor era insoportable.
¡EARTH! – Kenobi intentó tocarlo, pero Qui-Gon lo detuvo – ¿QUÉ OCURRE?
Parece… que Mel… está muriendo... Al menos… la Mel que conoces…
Así es, fuerte ser debes… – Yoda lo miró con tristeza – Al Lado Oscuro de la Fuerza tu esposa, inevitablemente, servirá...
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Siente el verdadero y absoluto poder recorrer tu cuerpo – los ojos del Sith estaban cargados de una retorcida euforia.
¡AHHH! – Mel se retorcía de dolor.
Mel... – Vader comenzó a experimentar una sensación similar al arrepentimiento, cuando la energía dejó de atacar a Mel, y ella quedó rígida, humeante, boca abajo, frente a él.
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¡AHHH! – Earth cayó pesadamente, inconsciente.
¡HIJO! – Kenobi alzó su cabeza. Parecía muerto.
Llevarlo a la casa deben… intentaré ayudarle…
No… yo debo hacerlo – Obi-Wan iba a colocar sus manos sobre su hijo, pero su antiguo Maestro se lo impidió.
Deja a Yoda… él sabrá qué hacer…
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En la sala donde Mel-Anie Giure acababa de morir, el Lord Sith y su Aprendiz observaban con atención la figura que lenta, casi imperceptiblemente, comenzaba a moverse frente a ellos.
¿Estás bien? – el Sith comenzaba a preguntarse si tal vez habría exagerado.
Parece que no se mueve – Vader comenzaba a lamentar no haber sido prudente.
Sí, Maestro… Estoy bien – se puso de pie, dándoles la espalda.
Bien, bien – Sidius sonrió satisfecho – En ese caso, Mel-Anie... – ella lo interrumpió.
Mel-Anie... acaba de morir, Maestro… Tiene que darme un nuevo nombre – su voz era dura, y no volteaba hacia ellos.
Tienes razón… Tú serás conocida como Lady Darth... Maul… Darth Vader me contó que eres hija del Sith que entrenó en principio a mi antiguo y muerto Aprendiz… Tu padre estaría orgulloso de que usaras su nombre... Aunque no lo conocí sé que era un dig...
No – lo interrumpió con brusquedad.
¿Eh? – Vader no pudo evitar temer una trampa, y agarró firmemente la empuñadura de su sable.
Mi padre no se merece ese honor, fue un perfecto inútil que vencí con facilidad… Mi nombre será... – al voltear, pudieron reconocer en sus ojos el alma de un Sith – Lady Darth Kenobi… Me encantará ver las consecuencias que mi nombre tenga, cuando se divulguen por la galaxia mis hazañas… Todos creerán que fue el Jedi quien lo hizo, y... lo odiarán.
¡BIEN PENSADO! – el Sith emitió una risa aterradora, que habría podido matar del susto a un incauto. Pero mientras lo hacía, Mel y Vader se miraron con complicidad.
Se acababa de iniciar la verdadera extinción de una raza. De la más poderosa de las razas…
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¡DIOS, MI HIJO TAMBIÉN! ¡NO ME LO QUITES, POR FAVOR! – Kenobi estaba destrozado, mirando cómo la esposa de Organa y Leia curaban las heridas del chico, mientras Yoda intentaba reanimarlo con ayuda de su energía.
Earth, morir no ha hecho – Yoda lo miró a los ojos, luego de quitar sus manos del cuerpo del joven – Sólo una cosa significar eso debe…
Así es… Mel está viva, aunque no sea la misma – Jinn le cogió el hombro, para darle ánimos.
Lo sé... Y es muy duro para mi tomar esta decisión – se puso de pie ante el asombro de sus Maestros.
¿De qué hablas? – Yoda lo miró extrañado.
Esta vez también fue mi culpa... Ella se metió en esto porque yo no podía dejar de culparme por la muerte de Anakyn – bajó la mirada – Pero, ahora, será diferente – los miró – No me tiraré a mi cama a llorar su pérdida... Entrenaré aún más en la técnica de Qui-Gon y, el día que la tenga frente a mí, haré lo que deba hacer… Así implique terminar de destruir todo por cuanto he luchado – miró a su hijo, pero esta vez, con una mirada especial. Sentía que, lamentablemente, su destino era matar a su esposa…
Tal vez, eso a ti corresponderte no debe – Yoda lo miró fijamente – Al Lado Oscuro ni siquiera pensar en unirte debes...
Jamás lo haría… ¿Qué quiere decir, Maestro? – Kenobi lo miró sorprendido – ¿De qué otra cosa he permanecido ignorante?
No lo sabemos. Mel sólo compartía con nosotros el plan que ideó al principio – Qui-Gon le dio a sus palabras un tono sereno – Pero... me inquieta ver que el chico no ha muerto…
Entonces… – Kenobi miró a su hijo.
Probable es que… su madre... otro plan tenga – los tres miraron al muchacho, con resignación.
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El atuendo Jedi era demasiado sencillo para la nueva Sith. Por ese motivo, con el regreso de sus poderes perdidos, se creó un traje similar al que Anakyn Skywalker usó en la batalla de Mustafar.
Así ataviada, deslumbrante en feminidad y visible rudeza, recorrió las instalaciones de la Estación Imperial al lado de Vader. Su pequeña figura contrastaba perceptiblemente con la del gigante metálico.
Supongo que comprendes mi escepticismo – Vader la miró.
Sí, Maestro – ella miraba al frente – aunque no lo acepto.
Es difícil hacerse a la idea de que traicionaras a tus amigos y a tu – no lo dejó terminar.
¿A mi antiguo Maestro? Kenobi nunca fue un Jedi realmente... Por eso dejó que Anakyn Skywalker fuera seducido por el Lado Oscuro… Obi-Wan siempre ha sido débil... supongo que al igual que su antiguo Padawan sufrió mucho al separarse de su mamita – el tono sarcástico que le impuso a su última palabra hizo que Vader se detuviera – ¿Ocurre algo, Maestro, se siente bien?
¿Cómo es que has cambiado tanto?
Nunca lo hice – Mel se apoyó en una baranda y miró hacia abajo, donde los soldados caminaban tranquilamente – Siempre sentí deseos de poder – lo miró – Me parecía demasiado a Anakyn, la vida que me daba mi madre y posteriormente Kenobi me parecían sin sentido, huecas, vacías. En cambio, con Maul, todo fue progreso... aunque concientemente no lo haya advertido. Ésta es la vida que he deseado siempre, las aventuras, la libertad…
En ese caso, si tu ambición es el poder absoluto, ambos podremos destruir al Emperador y gobernar la galaxia.
No, Maestro – Vader la miró perplejo – El universo… – sus ojos tenían un brillo de maldad.
Veo que eres sincera en tus palabras... Sin duda, eres una Sith – ella lo miró sonriente – Debemos actuar con prudencia si queremos atacarlos por sorpresa.
Dice bien. Fui entrenada en el arte de Qui-Gon cuando era Jedi. Le mostraré el camino al triunfo sobre la muerte... Ni la estúpida de Amidala ni el inútil de Windu pudieron vencerla – Vader sintió un hondo dolor en su alma al escuchar la forma en que ella se expresaba de su esposa, pero no lo demostró – Nosotros, llegado el momento de enfrentarnos a Sidius, y si nos vence, usaremos esa técnica para dar la estocada final – su mirada estaba llena de una fría y tenebrosa alegría.
¿Qué sugieres?
En primer lugar es imperativo que la galaxia sepa que la Reina de Naboo falleció… Para esto debemos invadir ese planeta y destruirlo... Como sé donde está, simplemente lo llevaremos al centro de la galaxia y... lo haremos explotar – hizo un gesto descriptivo con las manos – Será como mi presentación en sociedad...
Sí, tienes razón... Pero en este momento los Jedis saben que tú estas viva…
No, Maestro – Vader la miró desconcertado – Ellos tienen la esperanza de que la Maestra Jedi Mel-Anie Giure aún esté viva porque el hijo de Kenobi no ha muerto... Lo que no saben es que, al morir, ella rompió el nexo que los unía… Ahora ese mocoso es tan peligroso para nosotros como lo es un insignificante jawa para ellos...
Hum, comprendo. Supongo que ahora si puede ser herido e incluso morir como cualquiera.
Exactamente. Nuestro primer paso lo daremos de aquí a un año. Usted y el Emperador deben seguir con el cronograma establecido. Mientras tanto, entréneme más en el uso del sable y la mente, se lo ruego. Y llegado el momento, la vida de Kenobi, irremediablemente, terminará, junto con la extinción definitiva de los Jedis... Le juro, Maestro, que no lo defraudaré…
Aunque debería haberle alegrado ese discurso, Vader experimentó un sentimiento de temor ante la nueva personalidad de la chica. Mientras ella miraba nuevamente las tropas, Darth Vader no se imaginaba que, sin proponérselo tal vez, o siguiendo un plan establecido, poco a poco su propia antigua personalidad iría aflorando gracias a ella.
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La noche pasó bajo una torrencial y lastimera lluvia. A Kenobi se le antojaba que la creación en su conjunto lloraba por la aliada que la Fuerza acababa de perder. No se había acostado, estaba mirando las últimas gotas sentado en una roca, cuando una menuda figura se le acercó.
Veo que no durmió, General Kenobi – Leia se sentó a su lado.
No, no podía… La carga emocional es muy fuerte…
Ya veo... La amaba mucho, ¿verdad?
Como nunca imaginé que podría hacerlo – la miró y le sonrió tristemente – Será mejor que vayamos a Tatooine, debemos distraerlos… Cuando todo pase, podrán regresar a su reino… Y podrás continuar con tu plan, reactivar la Alianza Rebelde…
Sinceramente, creo que las cosas no mejorarán ni acabarán nunca… – la niña bajó la mirada.
¿Por qué lo dices? – Kenobi se conmovió.
Mi padre me contó lo del elegido, que fue muerto por Vader – Kenobi abrió los ojos y bajó la mirada – Si él siendo el elegido y, peor aún, si la Darth Jedi sucumbió ante el Lado Oscuro, difícilmente creo que la Antigua Democracia regrese…
La democracia no ha desaparecido, sólo descansa... Al igual que el sol, está ahí aunque no podamos verla. Es nuestro deber luchar por ella, para que la galaxia regrese a su normal y correcto funcionamiento…
Sí, pero somos pocos los que pensamos de esa manera. En Alderaan, por ejemplo... – mientras ellos discutían, algo ocurría en la cama de Earth.
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Hum, no, mamá… – el chico comenzó a moverse lastimeramente en su cama, presa de una pesadilla.
Earth, lamento lo que pasó… Tuve que renunciar a lo que más amaba para poder devolverle la felicidad perdida a tu padre... Es triste, pero descubrí algo… – la imagen de su madre era borrosa, estaba vestida con un traje negro y sacó un sable, el cual empuñó contra él – Siempre fui Sith, y tu camino es estar a mi lado... O de lo contrario... – bajo la cabeza – ¡MORIRÁS! – lo atacó, pelearon con fiereza.
¡No… NO! – entre sueños, comenzó a gritar y a agitarse más.
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Pero... – el estremecimiento lo obligó a voltear hacia la casa – Earth... – Kenobi se paró rápidamente y corrió al cuarto de su hijo. El joven se agitaba, bañado en sudor.
Vamos, eso es todo lo que tienes – en su sueño, ella lo provocó con sus desafiantes ojos rojos, lo cual provocó que él, diestramente, le hundiera el sable en el cuerpo.
¡NOOO! – se incorporó en su cama, lloroso.
Hijo, ya pasó, sólo fue un sueño – Kenobi lo abrazó, pero sintió el temor del arribo de una desgracia.
Papá, yo... yo soy... ¡YO SOY QUIEN MATARÁ A MI MADRE! – el chico comenzó a llorar tan desesperadamente, que Kenobi pensó que había enloquecido – ¡LO VI, LO VI, SERÉ YO, YOOO!
Mucho me temo… que la videncia heredado haya… – Yoda miró a Qui-Gon.
Y eso, tal y como ocurrió con Anakyn, puede llevarlo al Lado Oscuro… – Jinn miró con pesadumbre al muchacho. Kenobi cerró los ojos y las lágrimas cayeron a raudales. Comprendía lo que estaba ocurriendo: el destino de su primer Padawan se repetiría, pero no en Mel...
