Capitulo 7 Relajación
-Están seguros de que no hay problema con que vayamos? - La chica estaba sentada en el asiento trasero, entre el joven rubio, Momiji, y su compañero, Yuki. Mientras que en el volante estaba Shigure, y a su lado, Ayame en el asiento del copiloto.
-Para nada Tohru, Ritsu estaba contento cuando dijimos que iríamos a verle a las aguas termales. Además, Hatori dijo que te haría bien el calor del lugar con tu dolor de espalda- Shigure sonrió un poco, pero la joven no pudo evitar sonrojarse al darse cuenta que todos sabían de sus dolores, y seguramente de las razones de los mismos. En eso sintió la mano de Yuki sobre su hombro y lo observo, el la miraba con una suave sonrisa.
-No te preocupes, Tohru... la pasaremos muy bien, allí... tu también querías ver a Ritsu, ¿no? - Sonrió suavemente y la chica no pudo evitar sonreír y asentir, quería volver a ver al otro hombre, hacía mucho tiempo que no lo veía, ya lo estaba extrañando bastante, sobre todo la forma en la que podían charlar con tanta naturalidad.
...
El lugar era tan hermoso como cuando había ido la primera vez, rodeado de la frondosa y verde naturaleza. Bajo del auto lentamente cuando Yuki le tendió la mano y se quedó admirando aquel edificio estilo japonés antiguo, sumamente elegante, no cabía duda de que era un lugar de una familia con muchos fondos, por decirlos de alguna forma. -Me encanta venir aquí, es muy bonito...- Sonrió ampliamente, entonces la puerta principal se abrió y el muchacho fue saliendo, vistiendo un traje tradicional y su cabello recogido.
-Que bien, ya llegaron. ¿Tuvieron buen viaje? - El chico se acercó a su paso lento y tranquilo, mientras el grupo lo recibía con una sonrisa. Los dos mayores bajaron los pocos bolsos que habían traído por el fin de semana. -Dejen que los ayude con eso- Se acercó para tomar uno de los bolsos pero no podía levantarlo.
-No te preocupes por eso Ritsu, nosotros las llevamos- Shigure tomo el bolso y lo levanto sonriéndole, y tomo otro con la otra mano. Los otros muchachos también tomaron las cosas, sin permitir que Tohru llevara su bolso, por lo que ella camino frente al grupo junto a Ritsu para entrar al edificio.
-Sigue igual de bonito, y paso mucho desde la última vez que vine- Dijo la joven sonriéndole tiernamente al otro, y el muchacho le devolvió la sonrisa asintiendo un poco.
-Nos hemos esforzado para poder mantener el lugar, además de que cambiamos las mesas de las habitaciones, por unas nuevas con tallados, hay una sala de recreación, deberían ir, allí hay una mesa de ping pong-
-Si! Ping Pong! Debemos ir a jugar Tohru- Dijo el joven Momiji mientras la rodeaba con su brazo y la movía de un lado al otro, la muchacha solo rio un poco más y asintió.
-Claro, claro, me gustaría mucho jugar...- Ritsu los fue guiando atravesó de los pasillos hasta una habitación y corrió suavemente la puerta.
-Esta será la habitación de los hombres- Le dijo el hombre y los dejo entrar al lugar, sonriendo suavemente mientras daba unos pasos hacia el frente. -Y en frente está tu habitación Tohru, espero que te guste- Movió la puerta con la misma suavidad, evitando hacer ruido y la muchacha sonrió al ver la amplia habitación que tendría.
-Es muy hermosa, gracias Ritsu- La chica le sonrió entrando con su bolso y el hombre solo le devolvió la misma sonrisa.
Ritsu se acomodó en el medio del pasillo, para ver un cuarto y luego el otro. -Cuando lo deseen pueden ir a los baños, yo iré a ver que todo esté listo para cuando sea la hora de cenar, supongo que querrán comer todos juntos, ¿no es así? -
Ayame se asomó fuera de la habitación y sonrió palmeándole ligeramente la espalda al mono -Por supuesto, cenaremos todos juntos, obviamente que tu también comerás con nosotros- Al escucharlo, Ritsu, sonrió ampliamente y asintió con la cabeza. Se despidió con cortesía y se fue caminando, entonces las puertas de ambas habitaciones se cerraron para que pudiesen cambiarse de ropa.
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Al salir los muchachos de su habitación la joven hizo lo mismo, se encontraron el pasillo. Los hombres no pudieron evitar observarla, se veía muy hermosa con solamente con la ligera ropa del bañarío y su cabello recogido. La muchacha solo los observo y sonrió suavemente. -Ustedes también irán a bañarse? -
Ayame fue el primero en devolverle la palabra. -Así es, estamos bastante ansiosos. Las aguas curativas de aquí harán maravillas con mi piel, sin dudas- Dijo mientras se pasaba el dorso de la mano, suavemente, sobre su propia mejilla. La joven, al verlo, rio levemente. - Tu también, ¿no es así? -
-Ah, sí, ya me apetecía poder tomar un baño. Recuerdo que se sentían muy bien las aguas de aquí- El grupo de muchachos camino junto a la joven conversando, el resto del lugar estaba en completa selección, parecía que eran los únicos alojados por el momento. Llegaron hasta los baños y fue su momento de despedirse, para que ellos fuesen al de hombres y la joven a de mujeres.
Lentamente se fue desvistiendo, envolviéndose en una toalla solamente por el pudor, entonces se movió fuera del vestidor y observo las cálidas aguas que emanaban un agradable vapor. Se acercó poco a poco y hundió un pie suspirando por el placer. Se sacó la toalla y la dejo caer en el suelo, y se introdujo por completo en el agua, metiéndose en el cuello, disfrutando del silencio.
El silencio era tan intenso que pudo escuchar voces, las voces que provenían del baño de los hombres. -El agua se siente muy rica! - La voz de Momiji y sus chapoteaos eran lo que más resonaba en el lugar.
-Momiji, por favor, no salpiques- La voz de Yuki sonó suavemente, entonces los chapoteos dejaron de sonar. La chica rio ligeramente y solo se relajó en el agua, frotándose con las manos, ligeramente en las piernas.
-Que agradable...-Su murmuro de placer era inaudible para los chicos del otro baño, pero no para quien estuviese más cerca de ella.
-Qué bueno que lo sientas así...- Escucho la voz masculina tras de ella y se giró, con el rojo cubriendo sus mejillas. Al girarse estaba ahí Ritsu, Vestido con una ligera bata de baño, con un tarro de madera y una pequeña toalla que salía de este. -Quise venir a ver como estabas, Tohru, la última vez te desmayaste en el agua, y no quisiera que volviera a pasarte- Se acercó un poco más y tomo asiento sobre sus propios talones, mientras apoyaba las rodillas en el suelo. -Me permitirías lavarte la espalda? - Le sonrió un poco, dejando el tarro a un lado suyo y saco la toalla mojada, escurriéndola en el mismo.
La chica se sonrojo por completo al escuchar la idea. Pensó en rechazarlo, pero el hombre la miraba con casi ¨ilusión¨ en los ojos, entonces no pudo decir ninguna negativa, solo asintió ligeramente con la cabeza. Entonces se movió un poco hacia atrás, pero se inclinó hacia el frente para poder dejar al descubierto su espalda.
Lentamente el hombre froto la delicada piel de la joven, se sentía casi tan bien como un masaje, era tan suave para hacerlo que Tohru no pudo evitar relajarse, aunque era una situación un tanto inusual. -Tienes una piel muy hermosa Tohru... me gustaría poder darte unos aceites para que puedas pasarte, solo le darán más brillo. -
-Sabes mucho de cuidados personales, Ritsu- El chico rio levemente y solo asintió un poco, frotando los hombros de la joven.
-Cuando vives aquí uno empieza a aprender trucos de spa, como los aceites que se deben usar, las cremas... cuando la belleza es natural...- Dio un ligero beso en su nuca, haciendo que la joven se estremeciera, y se girara un poco para poder ver su rostro. El hombre la observo, tenía el rostro ligeramente rosado, el hombre se avergonzaba como ella, pero se sentía extraño, no podría parar. -Tohru...siempre he querido decirte lo maravillosa que eres...-
La joven no pudo evitar sonrojarse aún más al escucharlo, era tan dulce, era un joven muy maravilloso. Lo miro fijamente, sus ojos no se apartaban unos de otros, entonces el hombre paso sus manos lentamente por las suaves mejillas de la chica y se acercó, besando sus labios. Hacía mucho tiempo que pensó en esto, desde el momento que ella la trato con una dulzura incomparable, que le demostró su bella sonrisa y sus brillantes ojos. El beso comenzó a ser suave, dulce, tierno, pero el otro era un adulto, un hombre con necesidades, y frente a suyo estaba la muchacha más hermosa del mundo completamente desnuda.
Sus lenguas poco a poco se fueron entrelazando. Sus salivas comenzaron a mezclarse entre sus bocas, mientras el hombre la levantaba de a poco para sacarla del agua. Es verdad que el otro no tenía mucha fuerza, por lo que la muchacha fue saliendo del agua por su cuenta, también, o no podría sacarla el por su cuenta. Sus bocas se separaron un momento y se miraron a los ojos entre jadeos. El rostro de Tohru enrojeció un momento, al darse cuenta que estaba frente a él, completamente desnuda, y sintió deseos de volver a meter al agua, pero el la detuvo rápidamente, pasando los brazos alrededor suyo.
-No, Tohru. No te vayas a esconder...no tienes que huir...- Lentamente paso una mano por sus muslos, acariciándolos. -Deja que te acaricie... deja que te vea bien...- La atrajo para que se sentara sobre sus piernas, estaba mojando su ropa, pero a él no parecía importarle, solo quería mirarla de cerca, y poder sentirla contra él. -Eres hermosa...- Paso su mano por el cabello envuelto de la joven para poder soltárselo, era muy lindo, y olía muy bien. -Me gusta tu cabello...-
-T...tu también...tienes...un bonito cabello...- Tímidamente paso la mano por el cabello del muchacho y le saco la pequeña cinta que recogía su cabello. Era un cabello muy hermoso, aunque estuviese ligeramente recortado, continuaba siendo largo y de un bonito color. El muchacho no pudo evitar sonrojarse un poco más, pero sonrió también.
-Me alegro que te guste... aunque me gustaría que me consideraras algo más que bonito...- Murmuro mientras bajo ligeramente la mirada, pudo admirar los suaves y firmes senos de la muchacha, su plano vientre, su pequeña cintura y sus largas piernas. Creía que la sangre se acumularía en su rostro, pero no, se acumuló en otra zona. Entonces la chica se estremeció y miro al hombre apenada.
-Yo...creo que...se está clavando en mi vientre...-La erección del hombre resaltaba de su ropa y chocaba directamente contra el vientre de la joven, era imposible no notar el calor que emanaba de aquella zona, aun estando rodeados de los cálidos vapores de las aguas terminales. Ritsu se sintió ligeramente avergonzado, pero rápidamente sacudió la cabeza, quitando ese pensamiento de pena de su cabeza, esto era normal, el la quería, no quería solo jugar con ella, además, era hermosa, estaba desnuda y su reacción era completamente natural para una situación así.
-Tohru... si tú me lo permites a mi...me gustaría mucho poder... hacer el amor contigo- Una propuesta picante, ligeramente indecente, pero el la sentía correcta, sentía que era lo que debía pasar, algo que anhelaba, que deseaba desde hace tiempo. Quería ser visto como un verdadero hombre por esa mujer.
Cuando vio sus ojos la muchacha no podía evitar sorprenderse, se sonrojaba con cada una de sus palabras, pero no podía negarse, de hecho, no podía hacer casi nada, se sentía ligeramente mareada. -Ritsu...- Murmuro en voz baja y sin darse cuenta se desmayó en los brazos del muchacho.
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Al abrir los ojos pudo ver el techo de la habitación, sentía el aire golpear suavemente en su rostro. Miro a un lado y habían colocado un ventilador a su lado, estaba recostada en la cama, y tenía su ropa puerta. Poco a poco comenzó a sentarse en la cama, pasándose una mano por el rostro, entonces miro la habitación y entonces la puerta se abrió, y entro Ritsu, con una bandeja que tenía un vaso con agua y una bandeja con tres bolas de arroz.
-Tohru! - El hombre se acercó a paso veloz y apoyo la bandeja a un lado de la chica mientras se arrodillaba junto a ella. -Cómo te sientes? Lo siento mucho... yo fui a ver que no te desmayaras de nuevo, pero... al final no fui de ninguna ayuda- Bajo la cabeza avergonzado, pero la chica apoyo la mano en su mejilla y le hizo elevar el rostro.
-No digas eso... tú te preocupaste mucho por mí, y quisiste cuidarme...- Dijo dándole una suave sonrisa. Entonces el hombre se acercó besando sus labios suavemente, casi robándoselo, y se miraron fijamente, ambos ligeramente sonrojados.
El hombre se fue moviendo sobre la chica, mientras se daban suaves besos. Poco a poco fueron desatando sus ropas, resultaban muy fácil de sacarlas, muy convenientes. Los besos del hombre bajaron por su cuello, haciéndola suspirar de placer, mientras que le iba bajando la ropa, para y revelando sus brazos y sus pechos. -Que hermosa...- Paso los labios entre sus pechos, mientras sus dedos presionaban ligeramente sus suaves montículos, haciéndola gemir.
Las piernas de la chica envolvieron la cintura del hombre, mientras que sus dedos pasaron por sus sedosos mechones. Todo se sentía tan bien, el hombre tan suave, tan delicado, era muy tierno con ella. Pero salió de sus pensamientos al sentir como la cabeza de su miembro se frotaba entre los labios de su entrada. Su cuerpo entero tembló ante la sensación y movió su cintura un poco más. Sus ojos se volvieron a ver, como si él le pidiese permiso, y la joven solo movió ligeramente la cabeza, asintiendo.
Tuvieron sexo, pero fue lento, tranquilo, tierno. La joven sentía que la acariciaban pétalos, tal vez hubiese deseado que su primera vez hubiera sido con Ritsu, él la trataba tan delicada como la vajilla más delicada del mundo. Suspiro suavemente y cerró los ojos, dejándose llevar por las embestidas del hombre, moviéndose junto con él.
Ambos compartían los jadeos, mientras entrelazaban los dedos. Sus sudores se mezclaron de igual manera, mientras que sus ojos se mantenían fijos unos de los otros. Juntaron sus labios lentamente y comenzaron a gemir unos en los labios del otro cuando las embestidas se volvieron más intensas y duras, pero conservaba su toque suave.
Cuando el beso se cortó, Ritsu apoyo la frente en el hombro de la joven, ambos cerraron los ojos y se estremecieron, dejando que sus cuerpos llegaran al clímax juntos.
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Al salir de la habitación ambos fueron a la sala de recreación, donde Yuki y Momiji jugaban al ping pong, contra Ayame y Shigure. La chica rio un poco al ver con la energía que jugaban, Ritsu sonrió junto con ella. Al verlos dejaron de jugar y el rubio corrió abrazándola. - ¡Al fin despertaste, Tohru! ¡Estaba muy preocupado cuando te desmayaste de nuevo! - La joven solo acaricio su cabello de a poco sonriéndole.
-Tranquilo Momiji, no paso nada grave...- Se separaron de a poco y el rubio la jalo para que fuese a jugar con él al ping pong. Acepto al momento, mientras que los adultos se pusieron a charlar a un lado mientras bebían una taza de té.
...
Fue un fin de semana tranquilo, muy divertido, después de haberse desmayado en el baño la joven tuvo mucho cuidado de que no volviese a pasar. Sobre todo, paso un fin de semana muy apasionado, las tres noches fue sorprendida por un chico diferente, la primera había sido Shigure, en la segunda fue Ayame y la última fue acompañada con Momiji, mientras que su baño la pasaba acompañada por Ritsu o por Yuki.
El regreso fue triste, pues no querían despedirse del otro hombre, pero arreglaron para que fuese a visitarlos pronto. Entonces, después de que la chica le diera un fuerte abrazo al otro se fueron en el auto de Shigure junto con el resto.
Al entrar a la casa la joven no podía dejar de sonreír, pero paro en seco al ver a alguien quien no veía desde hacía tiempo. -Hola Tohru-
Fin.
