Capítulo 7.

El equipo 1 se dirigió primero al país del viento. Hace dos semanas solamente, el Kazekage había recibido noticias de que un bîju había atacado una aldea próxima a los límites con el país del Agua.

En un día, recorrieron con velocidad hasta llegar al país del viento, y la noche sólo les encontró cuando ya había pasado por tres aldeas en el camino. Acamparon cerca de un río que cruzaba el desierto. Algunas montañas se levantaban a su vista, no demasiado lejos del río. Estudiaron el terreno y encontraron una cueva, en la que se decidieron a pasar la noche.

- Al ritmo en que hemos avanzado hoy, tardaremos sólo dos días más a lo sumo en llegar – dijo Temari. Sacó unos pergaminos abriéndolos delante de ella.

- La hokage ha explicado que los bîjus aún no son muy fuertes. Quizá para un solo Shinobi, pero nada que tres o cuatro no puedan vencer. Así que hemos analizado las cualidades de cada uno de nosotros para decidir – siguió Shikamaru.

- No seguiremos moviéndonos juntos – conjeturó Neji.

- Así es. – dijo Temari, con una sonrisa de satisfacción porque alguien hubiera entendido el plan – Sakura, tú eres un médico ninja, por lo tanto, no podremos arriesgarnos a tenerte bajo fuego en ningún caso.

- Eso me han dicho...- susurró Sakura sarcásticamente, sin embargo, Sasuke la escuchó, y sus labios se estiraron un poco.

- Te moverás detrás durante el día, y sólo debes alcanzarnos durante la noche, esto en caso de que suframos algún ataque y alguien salga lastimado.

- Es una suerte que Sakura sea una sanadora tan rápida – mencionó TenTen – cuando Hinata luchó contra Pain, ella la ayudó enseguida.

Hinata se sonrojó, porque recordó lo que había sucedido en aquella ocasión.

- Además, hemos pensado mucho al respecto. Nos moveremos en tres filas. Primeramente Neji, irá junto con Chôuji, Lee y Hinata por delante. Con su Byakugan ellos pueden fácilmente detectar cualquier cosa, ustedes tres son, además, especializados en ataques directos. TenTen, Shikamaru y yo iremos por detrás. Ataques de largo alcance. Nuestras habilidades trabajan mucho mejor juntas.

- ¿En qué lugar queda Sasuke Uchiha entonces? – preguntó Neji. Sospechaba la respuesta, pero hizo la pregunta porque Temari parecía querer olvidar esa parte.

- Sasuke irá con Sakura – respondió Temari, como si fuera obvio – no dejaremos a nadie del equipo solo, y aún menos a nuestra ninja médico, todos saben eso, es elemental.

Sakura miró hacia Sasuke, pero él no la miraba. Sin embargo, sus músculos se tensaron y apretó su mandíbula.

Cuando cenaron y apagaron el fuego que les daba la escasa iluminación, Sakura quedó sin poder dormir. No dejaba de pensar en Sasuke, en cómo éste le despreciaba, en cuánto ella lo amaba y lo odiaba, cómo su odio superaba con creces al amor, en lo difícil que sería estar el día entero cerca de él... y aunque no lo reconociera nunca, sintió cierto calor en el pecho, donde tenía aquella estocada del corazón.

¡

Aún faltaba bastante para el amanecer, y el resto del equipo parecía estar durmiendo aún. Hinata se levantó, ya no podía conciliar el sueño. Aún era oscuro, y decidió salir de la cueva, andando hasta un peñasco, donde se sentó mirando a la nada.

Había visto la forma en que Sakura miraba a Sasuke y más que eso, la reacción que tenía sólo por estar cerca de él, no pudo evitar hacer comparaciones y resultaba evidente que la chica aún quería a Sasuke. No sabía que debería sentir entonces, alegría, o tristeza por Naruto, pero más bien, ella pensaba – estaba segura, cada partícula de su mente le gritaba – que Naruto sólo era amigo de Sakura, y si tal vez sentía algo profundo por ella, no era al menos como el sentimiento que él despertó en Hinata. Aún si no fuera más que amistad, su mente le gritaba también – y ella no lo dudaba – que Naruto la veía a ella misma como una amiga, una persona que le gustaba, pero no lo suficiente para amarla. Y eso, supuso, estaba bien.

Le embargó una dulzona y empalagosa melancolía que aturdió sus sentidos, pero no le incomodó la verdad. Fue capaz de comprenderlo, y era hora de aceptar que todo iba a seguir para Naruto como si nada. Sólo que ella ya le había dicho que lo amaba y él lo sabía, que ella había hecho algo con respecto a ese amor y si ahora éste no era correspondido, ¿Qué más iba a poder hacer? Cambiar un sentimiento forzadamente era imposible. Seguramente Naruto había dado mucho por Sakura y aunque ella le estimara más por esto, seguía amando a Sasuke, por más molesta que fuera esa realidad.

Se asombró a sí misma por cómo aceptaba esa verdad. Así, era más fácil ignorar las punzadas en el corazón.

- Hinata – dijo una voz cerca de ella, que reconoció. Sorpresivamente, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.

- H-hola – respondió.

Neji se sentó al lado de ella, mirando también hacia la nada. Hinata se dio cuenta de que el cielo estaba cubierto de estrellas, pero ella no lo había notado antes.

¡

Neji despertó antes de clarear el alba, como solía hacer. Aún estaba oscuro, pero sus ojos fueron instintivamente hacia el lugar donde Hinata dormía. Se alarmó al no verla y su cuerpo reaccionó automáticamente dando un salto. Salió de la cueva, y activó su byakugan.

Pudo sentir el alivio físicamente cuando la vio algo más arriba en la montaña. Sus músculos dejaron de tensarse y aflojó la mandíbula, y una sonrisa involuntaria se formó en sus labios.

Subió a donde ella estaba y pronunció su nombre.

- H-hola... – ella tartamudeó, lo que se le hizo extraño ya que hacía demasiado que había dejado de hacerlo.

Se sentó junto a Hinata, mirando también a la lejanía, y las estrellas que aún cubrían el cielo.

- ¿Todos... han despertado? – preguntó ella.

- No – respondió él – solo nosotros, somos los primeros.

Neji se dio cuenta de que al pronunciar "nosotros", sintió que habían estrujado su estómago. Así que intentó rectificar la frase.

- Todos estarán despiertos enseguida. Saldremos al clarear.

Aun así, sintió que el "Saldremos" los involucraba a los dos, no a Lee, o a Chôuji. Ellos eran invisibles. Era de Hinata de quien no podría apartar la vista.

Estaba tan absorto en los sentimientos que estaba experimentando, que no era capaz de darse cuenta que Hinata tampoco apartaba la vista de él. Ella había escuchado con una alegría no muy normal, que estaría todo el día en compañía de Neji. No Lee, o Chôuji. Neji.

- N-Neji... – empezó, tartamudeando otra vez.

- ¿Sí?

- Gracias – susurró.

Neji le miró extrañado, ya que no entendía el motivo de su agradecimiento.

- ¿Por qué me darías las gracias? – preguntó él – no he hecho nada.

- Bueno... nunca habría llegado a jônin de no ser por ti, siempre estás ayudándome a entrenar, y me haces sentir mejor, aun cuando ésa no es tu responsabilidad – dijo ella - ... y yo... yo me siento muy bien cuando estoy contigo... – el rostro de Hinata se volvió sonrosado.

Neji sonrió – y Hinata vio cuán hermosa era su sonrisa -. Las palabras de Hinata, y su rostro lleno de ternura, provocaron que lo cubriera una oleada de felicidad que se obligó a si mismo a disipar.

- No debes darme gracias por eso – dijo a la chica – Cuidar de ti no es una responsabilidad, me gusta hacerlo.

Sus manos se movieron involuntariamente hacia las de ella, y se estremeció, algo muy raro en él, Hinata le miró asombrada y completamente colorada, pero sonrió, y Neji pensó, que esa era la sonrisa más hermosa que existía en el mundo.

Escucharon sonidos más abajo en la montaña, y se dieron cuenta que empezaba a clarear, así que bajaron junto a los demás, sin tener la cabeza completamente donde deberían estar.

¡

Todos habían despertado ya, y la ausencia de Neji y Hinata fue notada de inmediato cuando empezaron a levantar el campamento. Pero éstos entraron juntos al cabo de poco tiempo murmurando algunas cosas como salir dar una vuelta, tomar aire fresco y otras excusas parecidas.

TenTen fue quien menos satisfecha quedó de esta respuesta. No había demasiada variedad para salir a dar una vuelta, y estaban en el desierto, por lo que el aire no era en absoluto algo fresco. Sin embargo, no hizo objeción más que dirigir una mirada suspicaz a ambos, hasta que salieron en compañía de Lee y Chôji.

- ¡Nos vemos en la tarde, TenTen! – dijo Lee.

- Vale – respondió ella, sonriendo – no le pierdas el ritmo a los demás – agregó, sabiendo que eso era imposible. Lee era por mucho más rápido que todos ellos juntos.

Sólo pocos minutos después Shikamaru, Temari y ella también salieron detrás de los demás.

Sólo quedaban Sakura y Sasuke.

¡

Sólo quedaron Sakura y Sasuke en la montaña. Siguieron minutos en silencio, sin mirarse ni una sola vez el uno al otro.

- ¿Cuánto se supone que debemos permanecer aquí? – preguntó Sakura, impaciente.

Sasuke enarcó una ceja. Shikamaru dijo – y Temari fue muy insistente en ello también – que debían retrasarse al menos veinte minutos, para estar lo suficientemente lejos y lo suficientemente cerca de los demás.

- Al menos veinte minutos más – dijo él, cortante.

Sakura estaba irritada por tener que permanecer tanto tiempo con Sasuke. Bueno, andaría todo el día con él, pero al menos estarían andando y podría evitar más fácilmente hablar, o mirarle. Estando los dos solos en el desierto resultaba extremadamente difícil y exasperante. Preferiría estar con Naruto – demonios, incluso con Sai – que en compañía de Sasuke. Rio entre dientes, en medio de su enojo, ¡Qué diferencia aquella de cuando eran niños!

Sasuke no pudo evitar cierta curiosidad por la risa de la chica. Sin embargo, cuando ésta volvió a abrir la boca, no parecía en nada divertida.

- Es absurdo. Yo soy perfectamente capaz de cuidarme sola.

- Eso no puedes saberlo – respondió él con calma – no sabes a qué podrías enfrentarte tú sola, y sin refuerzos, tus probabilidades de morir son extremadamente altas.

Sakura estaba aún más furiosa. Si el clima siguiera su estado de ánimo, el cielo despejado y completamente azul del desierto estaría ahora negro, crujiendo con truenos y relámpagos.

- Soy más fuerte que...

- De todas formas – le interrumpió él – no me enviaron para cuidarte exclusivamente, sino para cuidar al equipo.

Ahora, la curiosidad de Sakura había despertado.

- ¿Proteger al equipo?

- Tú eres el ninja médico, ¿verdad? Asegurándote, ellos aseguran sus vidas – su tono seguía siendo el mismo, y no levantó la vista a Sakura, que ahora, muy a su pesar, sí le miraba. – Y sobre todo, no confían en mí, de modo que me envían contigo ya que fuimos compañeros de equipo alguna vez, y creen que no te mataría.

Esta vez Sasuke le miró por primera vez, ella estaba seria, con una expresión aún más inescrutable que la de él.

- Pues se han equivocado – dijo, sarcástica – Estaría más segura con diez ninjas enemigos que conocieran mi posición.

- No tengo motivos para matarte.

- Lo has intentado.

La parte racional de Sasuke le decía que debía evitar toda la molestia de contestar las preguntas absurdas de la chica, pero tampoco tenía por qué no responderle. Si forzosamente tendría que pasar todo el día con ella, al menos calmarla estaría bien.

- Tú lo intentaste también.

Vale. Era cierto.

- Es diferente – dijo Sakura entre dientes.

- No veo la diferencia.

- Naruto y yo nunca quisimos hacerte daño. Sólo queríamos que volvieras. Pero eres un idiota así que lo echaste todo a perder. Esa es la diferencia – dijo Sakura – sólo buscabas venganza a costa de todo, y nosotros protegíamos la aldea.

- Sigo sin ver la diferencia.

- No sé por qué estás aquí. No eres la persona que yo conocí.

- Nunca me conociste.

- Tal vez – dijo Sakura, tomando aire – eso sólo nos da una idea más de por qué no debería confiar en ti.

Ninguno de los dos volvió a decir nada, y el silencio fue de pronto aún peor que antes. Sasuke podía sentir el odio de Sakura que estaba cargado en la aplastante atmósfera. Se puso de pie.

- Es hora de irnos.

¡

El calor era abrumador cuando se detuvieron a almorzar.

- Deben estar muy lejos – dijo Hinata, con su byakugan activado – no puedo verlos.

- Están a casi nueve kilómetros de nosotros – dijo Neji – mi byakugan apenas alcanza a cubrirlo.

Hinata había alcanzado luego de una constante práctica un byakugan de un poco más de seis kilómetros de diámetro, algo que resultaba más de lo que Hanabi era capaz de hacer, y hasta lo que su propio padre había podido llegar. Sin embargo, Neji era asombroso. Su radio iba más allá de ocho kilómetros de diámetro. Hinata siempre había admirado a su primo por su fortaleza y querido parecerse a él.

- Pero probablemente también ellos decidan detenerse enseguida. Será mejor que nos alimentemos primero, si pretendemos seguir con la misma velocidad . El río no está muy lejos de aquí.

El ambiente ahora era bastante diferente al desértico que había visto al salir. Ahora penetraban un bosque bastante extenso, y aunque el río no estaba lo suficientemente cerca para verlo o escucharlo, Hinata y Neji lo veían fácilmente con el byakugan.

Los cuatro ninjas se detuvieron.

- Este bosque parece extenderse mucho más, y aún queda mucho tiempo de viaje, así que sería mejor si no agotamos las provisiones. – dijo Neji.

- Iré por agua... – dijo Hinata.

- Esto... ¿si vamos todos? La verdad es que hemos estado todo un día en el desierto, y casi no hemos probado agua – dijo Lee.

- Está bien – asintió Neji. – vámonos.

El río estaba a menos de un kilómetro. No les quedaba demasiada comida, pero Lee dijo haber visto unos frutos comestibles en el camino y se detuvo a recogerlos, así que Neji, Chôuji y Hinata llegaron primero.

El río era, - al contrario de lo que habían recorrido kilómetros atrás en el desierto – caudaloso, más poblado de peces, cangrejos y variados tipos de seres acuáticos. Neji bajó un poco más, empezando a atrapar algunos peces. Hinata se acercó al borde de un risco, agachándose a ver los cangrejos que eran visibles para ella desde allí.

- Éstos son muy deliciosos hechos al vapor – dijo.

Chôuji estaba atrás de ella, pero mirando al bosque, en dirección contraria. En el momento en que escuchó "deliciosos" se volteó bruscamente.

- ¡Ah!

El movimiento hizo que Hinata perdiera el equilibrio y se precipitara al agua. Chôuji pareció desesperado y se asomó para verla desde el risco, pero Hinata no salía del agua.

- ¡Hinata! Lo siento... – ahora la desesperación en su voz fue más notoria porque Hinata no salía a la superficie. – ¡Hinata!, ¿Estás Bien?

El cuerpo de Neji se tensó al oír a Chôuji, le alarmó el hecho de que algo pudiera suceder a Hinata y activó el byakugan. Hinata no salía a la superficie. Ella debió haber salido ya.

- Eres un idiota – dijo a Chôuji, realmente furioso. – ¡Hinata! – llamó, preparándose a saltar al agua.

- ¡Lo siento! Fue un accidente, yo sólo...

No terminó la frase ya que ambos voltearon sus rostros a Hinata, cuya cabeza salía a la superficie.

- Hinata, ¿estás bien? – dijo Neji, aliviado de verla, pero con un dejo de preocupación.

- S-sí – dijo ella – Chôuji, ya tengo los cangrejos.

Chôuji rió, aliviado de que su torpeza no hubiese pasado a mayores. Neji le dirigió una mirada asesina y él se calló.

- Yo... y-yo iré a buscar... iré a hacer fuego – dijo, desapareciendo con increíble rapidez del lugar.

Neji fue hacia el lugar donde Hinata se acercaba a la orilla.

- ¿Estás bien, Hinata?

- Sí.

- Me preocupaste.

- Lo siento.- dijo ella, apenada de que su primo estuviera otra vez al pendiente de su seguridad que de él mismo. Aunque no puedes decir – le dijo una voz en su cabeza – que eso no te gusta, ¿verdad?

Neji tomó su mano para ayudarla a salir, aunque ella no hubiese necesitado tal ayuda. Sintió un escalofrío – debía ser por el agua fría, se dijo – y dio un traspié, cayendo otra vez al agua y Neji con ella.

- L-lo... siento, Neji... – se disculpó la chica, sus mejillas adquirieron una tonalidad rosa otra vez.

Yo quisiera ser ese por quien tú despertaras ilusionada

El joven no respondió en seguida, el color hacía a su prima aún más linda de lo que ya era... todavía más hermosa. Vio como una gota de agua se deslizaba por su rostro, llegando hasta la comisura de sus labios... pudo imaginar por un segundo la suavidad de éstos, su textura, su sabor...

Yo quisiera que vivieras, de mí siempre enamorada.

Se recriminó a si mismo por estos pensamientos y recordó que la chica esperaba una respuesta.

Tú te me quedas viendo, y me preguntas, si algo me está pasando

- Está bien – dijo él - no es nada.

Salieron del agua, y Hinata tembló un poco. Esto no pasó desapercibido a Neji.

- ¿Qué pasa?

- N-nada... – respondió la chica – sólo tengo... un poco de frío.

Neji la observó. Estaba totalmente empapada – bueno, él también lo estaba – y la blusa negra que ella llevaba se ceñía a su cuerpo, a su esbelta figura... se dio una bofetada mentalmente. ¿Qué era lo que le estaba pasando?

Y yo no sé qué hacer si tú supieras que me estoy muriendo

- Vamos a cambiarnos.

Hinata asintió con la cabeza y estornudó. Neji dio otro paso más hacia ella, estando lo bastante cerca para tomar su mentón, obligándola a alzar la vista.

- Neji... – susurró ella, confusa.

- No quiero que te enfermes – dijo él – no quiero que te suceda nada.

Quisiera decirte, lo que yo siento.

La chica sintió el cálido aliento del muchacho en su rostro, embriagándola en un aroma varonil, un aroma inigualable.

Pero tengo miedo, de que me rechaces

Y que solo en mente, vivas para siempre

Estaban demasiado cerca el uno del otro, ambos lo notaron. Sus cuerpos estaban pegados, podían escuchar los latidos en el corazón del otro con facilidad. El de Hinata latía entrecortadamente, agitado, pero Neji estaba calmado. ¿Cómo podía ser?

Por eso yo quisiera ser ese por quien tú te desvelas y te desesperas

Yo quisiera ser tu llanto, ese que viene de tus sentimientos

Neji sabía que eso no estaba bien, pero aunque su cerebro le dijera una cosa, su cuerpo no le obedecía. Hinata también estaba clavada allí, sabiendo que debería evitar eso... no era correcto... Es tu primo, pensó... pero no fue capaz de moverse. Ambos acercaron su rostro aún más, inconscientemente. Cerraron los ojos.

Yo quisiera ser ese por quien tú despertaras ilusionada,

Yo quisiera que vivieras de mí siempre enamorada

- ¡Hey, miren lo que he encontrado! – escucharon la voz de Lee, que los había alcanzado. Ambos se separaron rápidamente, Neji miró hacia Lee, sus mejillas habían adquirido color, y Hinata volteó hacia otro lado, con la cara completamente colorada.

Éste paró en seco, sorprendido. Hinata miraba hacia otro lado, pero podía ver el rostro de Neji, que estaba sonrojado. Nunca en toda su existencia había visto así a su compañero de equipo. Y podía apostar lo que fuera a que cuando llegó, ellos estaban mucho más cerca y se separaron de un salto. Los dos estaban completamente mojados, también. No entendía que sucedía allí.

- Ehh... bueno... Neji... yo...

- Iré por ropa. Hinata y yo caímos al agua.

- Sí.

Hinata no se volteó a mirarlo enseguida, y luego su voz sonó más débil de lo que últimamente la había escuchado.

- Hola, Lee. Lo siento... yo... yo voy a buscar ropa también.

Y salió disparada en la misma dirección que Neji