Los personajes son de Stephanie Meyer. La historia es mía.
Summary: Bella estra a trabajar como secretaría y asistente personal de el mujeriego Edward Cullen en Cullen Corporatión, de donde él es el dueño. A este no le dura más de dos días la misma secretaría.
esta historia contiene lemmon. para mayores de 18 años.
CAPÍTULO SIETE
CHOQUE DE TITANES
El camino de vuelta fue en silencio. Después de despedirnos de su familia no volvió a emitir ninguna palabra. Llegamos a mi casa, lo miré y él seguía mirando al frente sin decir nada. Me bajé de el coche muy enfadada y dando un portazo a su mercedes de mierda.
Sin mirar atrás me metí en mi edificio, ¿ Qué se creía? ¿ Cómo podía tratarme así? En realidad sabía por qué lo hacía. Estaba celoso y molesto por no querer dar a conocer nuestra relación si se le podía llamar así a lo que teníamos.
¿ Qué iban a decir los demás cuando se enterasen?
Que me estaba aprovechando de Edward o él de mí. Que sólo me interesaba por su dinero, posición o lo jodidamente atractivo que era. Eramos el típico cliché de secretaria se enamora de su jefe o peor aún. Jefe se aprovecha de su enamorada secretaria.
No podía decir que estaba enamorada de él….¿ o sí? Al menos sabía que me gustaba y mucho. Me encantaba estar con él. Edward me hacía sentir cosas muy intensas y sobre todo me hacía sentir especial. Me cambié de ropa, me puse unos short y una camiseta y me senté en el sofá. Me puse a leer unos de mis libros. Hacía tanto que no lo hacía….y me encantaba. Sobre todo en las tardes lluviosas y frías. Pero no podía dejar de pensar en Edward y en la horrible y tortuosa situación en la que me había metido. No quería pensar en lo que iba a hacer ahora. Quizá lo mejor sería dejar las cosas como estaban y separarnos de nuevo. Sólo jefe y secretaria. Cada uno por caminos diferentes, aunque no era lo que yo quería.
Llamaron a la puerta.
Mi dios todopoderoso estaba ahí.
* No lo soporto Bella. No puedo pensar que salgas con otros hombres. Que te miren y que te deseen y quieran meterse entre tus piernas.
Sus ojos estaban negros como el carbón, mezcla de rabia y excitación.
* Ahora no Edward . Ahora soy yo la que no quiere escucharte.
Su mandíbula se tensó. Intenté cerrar la puerta pero él lo impidió. Entró y cerró la puerta. Vino hasta mi como una fiera y trató de besarme.
* ¡No!- le grité.
* No me digas que no Bella- me gruñó-. Te necesito.
* No Edward esto se a complicado demasiado . Es mejor que no sigamos con esto.
* ¡No! ¿ Por qué?
* Tu quieres gritarlo a los cuatro vientos y yo no quiero que nadie se entere.
* ¿ Te avergüenzas de mí?- me preguntó abatido.
* Edward eres el hombre más deseable de el mundo. ¿ Cómo quieres que me avergüence de ti?
* Isabella , no te puedes alejar de mí, no lo voy a permitir. Eres mía yo soy tu dueño. Yo he sido tu primera vez, has derramado sangre por mí. Esa es mi sangre, yo he sido el único. Yo soy tu primer orgasmo. He probado tu sabor. Sólo yo se lo exquisita que eres. Soy el único con derecho a hacerte el amor y a follarte. Todo tu cuerpo me pertenece. Nos pertenecemos , nadie más , sólo tu y yo.
En ese momento no tenía escusas para negarme a nada que me pidiera. Todo me llamaba. Su voz , su cuerpo, sus sucias palabras….
llegó a mí sujetándome la cara con fuerza.
* No vuelvas a rechazarme.
Apretó sus labios contra los míos tan fuerte que sentí como fluía sangre de ellos. Su lengua se adentró en mi boca sin ningún tipo de permiso. Gemí .
Me empujó hasta la pared acorralándome entre esta y su cuerpo. Agarró mis manos por encima de mi cabeza con una de sus manos. La otra fue bajando por mis pechos , mi estómago , mi vientre hasta finalmente llegar a mi centro. Comenzó a acariciar mi clítoris y gemí.
* Eso es nena, se que te gusta.
Me encantaba esa manera tan ruda y a la vez dulce con la que me trataba. Su comportamiento era de un loco desesperado pero sus caricias eran suaves y certeras. En ningún momento me hacía daño.
Introdujo un dedo en mí.
* Mmnmnm estás tan húmeda- Introdujo un segundo dedo.
* Aaaggghhh , Edward…
Mordió el lóbulo de la oreja y bajó besando mi cuello. Sentí como succionaba fuerte y mordía, aunque mi mente intentaba decir que todo era una locura, que me dejaría una señal…. sabía que me estaba marcando , pero en ese momento no podía emitir más que jadeos y apenas me importaba nada más.
Sus dedos embistieron con más fuerzas y esa bola de fuego y placer ya conocida explotó derribándome.
* Aaahhggaga, Edward.
Me besó de nuevo con fuerza.
* Ven – me llevó hasta el respaldo de el sofá.
Comenzó a rozar su miembro contra mi espalda.
* Edward….? -no sabía que iba a hacer.
* Tranquila te voy a subir a el cielo- me susurró en el oído.
* Bajo mis pantaloncitos y arrancó mis bragas.
* Edward ….- ya eran las segundas que me rompía.
* Oh , nena, tienes el culo más perfecto y follable de el mundo.
Me asusté . No estaba preparada para eso. Me tensé.
* Tranquila eso será otro día, ahora quiero hundirme en tu coñito.
Paseó sus dedos de nuevo por mi centro.
* Unmnm siempre preparada para mí, sólo para mí.
¡Mierda ! Su forma de hablar me ponía a mil.
* Abre tus piernas preciosa –me ordenó.
Eso hice. Fue acariciando muy delicadamente como las alas de una mariposa, desde mi rodilla, subiendo por la cara interna de mi muslo hasta mi sexo.
* Un poco más princesa.
Las abrí un poco más. Esa posición me hacía sentir vulnerable y avergonzada.
Empujó mi espalda hacia abajo y quedé apoyada con mi cara en el sofá en un ángulo recto con mi culo totalmente expuesto.
* Ahora te voy a penetrar desde atrás . Lo vas a disfrutar mucho ya lo verás. Relájate. ¿ Confías en mí?
Asentí .
* ¿ Sabes que nunca te haría daño , verdad?
Asentí de nuevo.
* Eres la mujer más hermosa que he visto nunca. No puedes imaginar cuánto te deseo. Me vuelves loco. Estoy hambriento de ti.
Me susurraba esto al oído mientras me penetraba lentamente por detrás.
Los dos gemimos a la vez.
* Eres tan jodidamente estrecha , que casi me corro sólo con entrar en ti.
Comenzó a embestirme con fuerza. Se sentía mucho más profundo y placentero. Su miembro llegaba a todas partes. Notaba como mi vagina se estiraba y se amoldaba a su tremenda erección.
Sentí su pecho sobre mi espalda. Me traspasaba todo su calor , sus vibraciones…
Tiró de mi pelo hacía atrás haciéndome arquear mi espalda y buscó mi boca.
La devoró. Su lengua se adueño de la mía y recorrió todos los escondites de mi boca. La dejó para lamer mi cuello y dar pequeños mordisquitos desde el cuello hasta el hombro.
Su mano izquierda agarró mi cuello y la derecha fue recorriendo mis pechos, acariciándolos por encima de mi camiseta y apretando mis pezones. Fue bajando marcando mi piel con fuego, mientras me seguía embistiendo y me hacía jadear. Llegó hasta mi clítoris. Lo acarició, lo masajeó, lo pellizcó… yo jadeaba sin control. Estaba completamente derrumbada. Edward me sujetaba , yo apenas tenía fuerzas para sostenerme apoyada en el sofá.
* oh , Dios….-grité.
* ¿Te gusta nena?
* Síííí…Edward?
* Dime nena , que necesitas. Pídeme lo que quieras.
* Por favor…..
* ¿Qué es lo que quieres?
* No puedo más….
* ¿ Quieres esto?-preguntó y comenzó a darme estocadas más fuertes y certeras que me hacían ver la luna, las estrellas y todas las putas constelaciones de todo el firmamento.
Siguió y siguió masajeando y embistiendo con potencia. Sentía como si me fuera a atravesar la vagina. Escuchaba sus jadeos y eso me producía más placer. Llegó un momento en que se volvió todo blanco y exploté.
* Aaaggghh Edward….
Edward me penetró un par de segundos más y cayó sobre mí gritando mi nombre.
Pasaron varios minutos y seguía dentro y sobre mí. Respirábamos aún agitadamente y estábamos sudorosos.
Se apartó de mí, me cogió en brazos y me tendió en el sofá.
Todavía estaba recuperándome . Me sentía como en un sueño. Había tenido hoy más de seis orgasmos y aún no había acabado el día.
En un día me había cambiado la vida drásticamente y todavía estaba abrumada. No estaba para nada defraudada sino todo lo contrario. Edward me hacía sentir sensaciones increíbles y muy intensas. Por no comentar lo exageradamente guapo que era y el cuerpo de infarto y para pecar que poseía.
* Princesa – me llamó.
* Hmnmn – ¿ Cómo podía ser tan rudo y al mismo tiempo tratarme tan bien?
* ¿ Estás bien?
* Sí , pero tenemos que hablar….
* No me gustan esas palabras. No predicen nada bueno- dijo mientras que se ponía los boxer.
Al mismo tiempo me di cuenta de mi desnudez e intenté taparme.
* No te tapes , tienes un cuerpo espectacular. Para hacer gozar a los cincos sentidos.
Acarició como una polilla desde mi cuello pasando por unos de mis pechos, bajando por mi cadera y delineando mi pierna. Sus caricias me estremecían. Con un solo toqué o un susurró me encendía. Él lo sabía . No paraba de mirarme mientras me acariciaba con una sonrisa perversa.
* ¿ Qué va mal?- me preguntó-. ¿ Quieres que me vaya?
* No . Quiero que hablemos. Deja que me ponga algo de ropa.
* Está bien.
Se puso de pie y empezó a recoger su ropa y a vestirse. Cogí mis short y me los puse. Me dirigí a Edward que estaba apoyado en la pared, con los pantalones puestos y su camisa abierta, postrando parte de su cuerpo celestial e inmejorable, que hacía babear a todas las diosas de el Olimpo.
Él me miraba lascivamente escrutándome con la mirada todo mi cuerpo de arriba abajo, esperando y deseando que saltara sobre mí en cualquier momento.
Agarré su mano y tiré de él a el sofá.
* Ven – le ordené y me siguió silencioso.
* ¿ Te arrepientes?-preguntó sentándose.
* ¡No! Por supuesto que no. sólo quería aclarar algunas cosas sobre los acontecimientos de hoy. No quiero que pienses que quiero tener citas con otros hombres.
* No comprendo lo que quieres. Nunca he querido tener ningún tipo de relación con ninguna mujer y de pronto llegas tu y pones mi mundo de cabeza. Me rechazabas una y otra vez. No podía dejar de pensar en tu olor, tu cuerpo. Tus labios por todo mi cuerpo. Mi boca en ti. Mi miembro enterrándose en ti…..Cuando me dijiste que eras virgen casi enloquezco. Una mujer tan hermosa como tu y que no la haya tocado nadie…..simplemente perfecto. Tenías que ser mía. Sólo yo.
Ahora que por fin se lo que es estar en la gloria, siento que vuelves a rechazarme. Es una situación nueva, desconcertante y muy dolorosa para mí.
Eso era una declaración de amor en toda regla.
* Bella…¿ por qué quieres alejarte de mí?
* Yo no quiero eso. Sólo quiero que tengas un poco de paciencia. Cuando ya no sea tu secretaría podemos…..- no me dejó terminar.
* ¿Cómo? Sigues pensando en irte.
Sus ojos ya no mostraban dolor sino rabia y furia.
* Piensas irte incluso después de saber la verdad. Sigues pensando que soy un arrogante de mierda, ¿ no es así? ¿Lo que ha pasado entre nosotros no ha significado nada para ti?
* Claro que sí.
* ¿ Sabes que desde que te conocí no he follado con nadie? Y sabes que no es por falta de mujeres, puedo estar con quien quiera.
Ya salió el Edward arrogante y mujeriego que odiaba.
* ¿ Y quién te lo impide?- le dije entre rabiosa, celosa y orgullosa. Sobre todo orgullosa. En realidad no podía pensar en que estuviera con otra mujer, pero mi orgullo se apoderó de mí boca.
* ¿ No te importa que me acueste con otras mujeres?
No contesté.
* Está bien Isabella- su rostro se volvió piedra-. No te molestaré más.
Abrió la puerta de mi casa y se fue.
¿ Qué había hecho ?¿ Por qué no podía tragarme mi orgullo?
Esa noche apenas dormí. Quería llamarlo, pedirle perdón por ser tan tonta y decirle que volviera a mi cama. Mi cuerpo lo necesitaba.
Pero quería darle un poco de espacio. Él estaba furioso conmigo. Sólo quería decirle que estaba asustada.
Pasó el domingo y no tenía ninguna noticia de Edward. No me llamó y no lo llamé. Intenté hacerlo un par de veces y explicarle…. pero no me sentía capaz.
Me pasé todo el domingo limpiando mi apartamento para no pensar en él, aunque no surtió efecto.
El lunes llegó. Sentía terror a su reacción. ¿ Y si me rechazaba?
Como siempre llegué la primera. Preparé café y organicé su agenda, reuniones y salidas.
Escuché el sonido de el ascensor abriendo sus puertas. El corazón se me aceleró. Los pasos fuertes y firmes de Edward Cullen resonaron por toda la estancia. Pasó por mi despacho sin pararse como hacía últimamente..
entró en su despacho dando un portazo. Seguía enfadado.
* Señorita Swan , café, agenda…¡ahora!
El corazón me saltó en el pecho.
* Sí señor Cullen. Ahora mismo.
Cogí mi portátil, la agenda y una taza de café. Apenas pude abrir la puerta.
* Buenos días señor Cullen.
No me miró ni contestó. Me senté delante de su mesa . Puse la taza de café a su lado y comencé la retahíla de citas , salidas y reuniones. Le informé sobre la reunión de hoy a las diez. Él no mostraba la mínima emoción. Su rostro inescrutable parecía una estatua. Todo lo que le decía lo escribía en su ordenador y blackberry.
* Eso es todo-le informé.
* Puede irse- me ordenó.
Reuní fuerzas y hablé.
* ¿ Puedo hablarle como Bella?
* No es necesario.
* Edward ….
* Le he dicho que se marche.
Nos miramos unos segundos, asentí con un dolor en mi pecho y me fui a mi despacho.
La reunión trascurrió bien y sin problemas . Duro aproximadamente una hora.
Alrededor de las doce llegó una chica.
* Buenos días- levanté mi vista de los informes.
* Buenos días, que desea.
* Vengo a ver a Edward Cullen.
* Tiene usted cita con el señor Cullen- recalqué. ¿ que se había creído esta chica para tener tanta confianza con Edward?
* Edward me pidió que viniera- ¡oh mierda!
* ¿ Cuál es su nombre?
* Irina Hunter.
* Un momento por favor.
Llamé por teléfono a el despacho de Edward .
* Diga- contestó.
* Señor Cullen, la señorita Irina Hunter se encuentra aquí. Asegura que usted la citó.
* Hágala pasar- contestó y sin esperar una respuesta me colgó.
Una ola de rabia se adueñó de mí. Respiré hondo y miré a la chica.
* Venga conmigo , por favor.
La acompañé hasta el despacho de el todopoderoso con los celos comiéndome las entrañas. ¿ Quién era esta chica? Seguro que era una de sus amiguitas. Pero no podía exigirle nada. Había sido una idiota.
Llamé a la puerta y le dije que pasara.
* Edward cuánto tiempo- le dijo dirigiéndose a él con los brazos abiertos. Edward se puso de pie rápidamente con una gran sonrisa y abrazándola. Ella le dio dos besos . El estómago se me cerró.
* Traiga café- me ordenó sin ni siquiera mirarme.
* Ahora mismo señor.
Me fui de allí.
Preparé dos tazas de café y volví a su despacho. Los escuché hablar animadamente recordando viejos tiempos. La rabia y los celos se apoderaban de mí.
* Puede retirarse.
Lo miré a los ojos en silencio, queriéndole pedir explicaciones con mi mirada. Él me correspondió la mirada y enarcó una ceja como pidiéndome explicaciones por mi comportamiento.
* Señorita Swan, no la necesito. Váyase y no me pase ni llamadas ni visitas. No quiero que nos molesten. Vamos a estar muy ocupados.
* Muy bien señor Cullen- rechiné los dientes.
Me di la vuelta y me fui.
Las hora pasaba y seguían en su despacho metidos. Por mi cabeza pasaban toda clase de imágenes de ellos besándose, tocándose y teniendo sexo desenfrenado.
No podía concentrarme para trabajar.
A la una y media, al fin salieron de el despacho. Ella lo agarraba por un brazo y estaban muy pegados y sonrientes.
* Señorita Swan, nos vamos. No volveré. Cambié todas mis citas para hoy.
No levanté mi cabeza.
* Perfecto señor Cullen- le contesté de la forma más seca y desagradable posible.
A las cinco me fui a casa. Me di un baño relajante . No podía dejar de pensar en Edward. Sus manos acariciándome, sus besos… Toda mi casa me recordaba a él, y ahora se estaría follando a esa chica.
No le importaría tanto cuando me cambiaba y olvidaba tan rápido.
El teléfono comenzó a sonar.
Salí rápidamente de la bañera , me envolví en una toalla y fui a contestar.
* Diga.
* Hola Bella soy Esme.
* Oh …hola.
* Cariño ¿estás bien?
* Sí , sí. Sólo que no me esperaba la llamada . Me ha sorprendido.
* Bien , mira, el viernes hago una cena. He recibido en casa la visita de un familiar y he invitado a varios amigos. Me gustaría mucho que asistieras. Van a venir varios muchachos solteros que me gustaría que conocieras.
* Señora Cullen, no serán citas….
* Esme por favor y no exactamente, pero sí los podrías conocer.
Pensé en Edward e Irina y acepté. Yo también en podía jugar a este juego.
* De acuerdo señora…..Esme- la escuché reírse.
* Estupendo cariño. Te espero el viernes a las ocho. ¿ Te parece bien?
* Perfecto. Gracias por la invitación.
* Gracias a ti por asistir- colgamos.
A la mañana siguiente como siempre llegué la primera y lo preparé todo. Como todos los días escuché el ascensor y casi me caigo de culo cuando lo vi aparecer de el brazo de Irina. El aire se me cortó.
Él me miró serio sin ninguna emoción y yo me sentí morir. Ella iba con una gran sonrisa e iba contándole algo que la hacía reír. Agaché mi cabeza y me metí en mi despacho.
* Señorita Swan café para dos y traiga la agenda.
No le contesté , si lo hacía en ese momento notaría por el tono de mi voz , el nudo que tenía en la garganta. Puse la agenda bajo mi brazo y agarré con fuerza la bandeja con los cafés. Llamé y entré. Él estaba sentado en su sillón de cuero negro y ella a su lado en una silla. Serví los cafés y me senté en mi silla de siempre.
* Señorita Swan, la señorita Hunter será mi nueva secretaria.
Me quedé helada. Mis ojos se pusieron como platos y mi mandíbula cayo al suelo.
* ¿ Hay algún problema?- me preguntó.
* No, todo está correcto. Tragué para que el nudo se fuera.
* Eso pensaba-respondió-. Enseñe le todo, tal y como a mi me gusta. Los archivos, el banco, los contratos , todo…
* ¿ Su casa?
* No . No será mi asistente, sólo mi secretaria.
Claro no querría que fuera su secretaria para que no pudiera controlar cuando se acostara con otras mujeres.
* Bien contesté.
* La señorita Swan realiza su trabajo perfectamente. Tienes que aprender mucho de ella- le dijo a Irina.
* Claro- respondió ella.
* Para ser la mejor como ella-volvió a dirigirse a Irina-, tienes que ser fría , calculadora y que no te importen los sentimientos de los demás . Así es la señorita Swan. Por eso es tan perfecta.
Me quedé asombrada , no esperaba esa reacción.
* Bueno señor Cullen, eso lo aprendí de usted. Usted es más frío y calculador que yo, además de ser un cerdo. Tenga usted cuidado señorita Hunter cuando menos se lo espere le meterá mano y después la echará a la calle.
Irina ahogó un grito y se rió entre dientes.
* Edwrad eso no lo harás conmigo ¿verdad?
Me di la vuelta y salí de su despacho.
* Señorita Swan- me gritó.
Me fui a mi despacho y comencé a recoger mis cosas. Me iba a mi casa. No me encontraba bien y quería estar sola en casa.
La puerta de mi despacho se abrió como un vendaval.
* Señorita Swan ¿ cómo se atreve?
No le contesté.
* ¿ Qué hace?
* Me voy a mi casa.
* No ha terminado su jornada laboral.
Levanté mi cara y lo miré a los ojos.
* Despídame- le reté.
Comenzó a respirar fuerte y a tirarse de los cabellos.
* Le descontaré el día de hoy.
* Usted descuente lo que quiera. Quizá yo me pase y denuncie a mi jefe que me ha estado acosando sexualmente durante el último mes.
Su mandíbula se tensó y sus ojos se volvieron negros. Cerró los ojos y se apretó el puente de la nariz.
* Con permiso señor Cullen- pasé por su lado saliendo de mi despacho y dirigiéndome a los ascensores. Edward se quedó allí plantado mirando como me iba.
Mientras que entraba escuché porrazos dentro de mi despacho.
Me metí en el coche. Me sentía rota por dentro. Los ojos inundados de lágrimas no me dejaban conducir.
Llegué a casa y directamente apagué el blackberry. No quería saber nada de el mundo exterior. No quería saber nada de Edward Cullen , ni nada de ningún hombre.
Intenté desconectar de todo. Estuve echada en el sofá viendo películas y comiendo helado. Leí un poco….la tarde paso de poco en poco y al fin me tome una pastilla para dormir y me quedé dormida.
Cuando me levanté , llegué a la conclusión de que tenía que ser indiferente a él. No tenía que afectarme nada de lo que hiciera o dijera. Lo trataría como siempre lo hice.
Llegué a la oficina esa mañana y ellos ya estaban ahí. Me pareció raro.
* Señorita Swan , venga a mi despacho- su voz era serena.
* Sí señor.
Llamé y entré.
* Buenos días , ¿se encuentra mejor hoy?
* Sí, gracias.
* Bien. Por favor enseñe el edificio a Irina –la llamó con el nombre de personal-, y los archivos.
* Ahora mismo.
Todo el día estuvimos de aquí para allá. Le enseñé todos los lugares que necesitaba conocer y le explique como le gustaba a Edward que hiciera las cosas.
La chica parecía lista y espabilada. No es que me cayera mal , pero sólo con el hecho de saber que se había acostado con Edward la odiaba.
Al fin llegó el viernes. Edward nos tuvo ocupadas la mayor parte de la mañana.
A media mañana nos llamó a su despacho y estuvo redactando algunos contratos y cartas hasta la hora de la comida.
* Bella- me llamó Irina. Le dije que me llamará así, de todas formas ella no tenía la culpa de que Edward fuera un cerdo y un mujeriego crónico.
* ¿Qué?
* Te gustaría comer con Edward y conmigo?
¿ Comían juntos?
* No gracias , he quedado.
En realidad si había quedado con Ángela para comer. Edward levantó sus ojos hacía mí.
* ¿ Alguien especial?-volvió a preguntarme.
* Sí , muy especial-le sonreí.
* Pues váyase señorita Swan -me gritó enfadado-, no haga esperar a su novio.
Irina lo miró asombrada. Miré a Edward y sonreí.
* Gracias eso haré. ¿ Podría tomarme la tarde libre? También me han invitado a cenar y quiero comprarme algo sexy-mentí.
* No te preocupes – dijo Irina-, yo puedo ocuparme. Por mi no tengas problema.
* ¿ Qué dice usted señor Cullen?-volví a preguntarle.
* Claro, todo sea por que pase una buena noche.
* Gracias .
Me levanté y me fui de el despacho. Recogí mis cosas y fui a buscar a Ángela para almorzar.
Fuimos a comernos una hamburguesa. Ella tenía que volver rápido porque tenía mucho trabajo. Yo aproveche la tarde libre para comprarme un vestido y ropa interior nueva.
Llegué a casa me duché y me vestí. Me maquillé un poco y me dejé el pelo suelto.
En realidad estaba un poco nerviosa. Pensé que Edward asistiría a la cena pero al parecer él no sabía que yo también estaría presente. Lo que me daba más miedo era los jóvenes solteros que quería presentarme Esme. No sé como se lo tomaría Edward , aunque después de lo de Irina y sus horribles comentarios hacia mí, no tenía ningún derecho a molestarse.
A las siete y media me fui de mi casa y a las ocho menos cinco ya estaba en la mansión Cullen.
ESPERO QUE OS GUSTE. ESPERO VUESTROS COMENTARIOS QUE ME ANIMAN MICHÍSIMO. GRACIAS A TODS POR LEER.
