Disclaimer: Shingeki no Kyojin es propiedad de Hajime Isayama.
Advertencia: Yaoi (Boy's Love) | Uso descarado del OoC | EreRi | Universo Alterno (UA) | Lenguaje vulgar | ¿Serie de Drabbles?
N/A: ¡ay! Disculpen el abandono, pero ya estoy de regreso :'cccc ❤
GRABANDO.
By: Maka Kagamine.
07.
—Voy a morir pronto.
Ese es el suspiro cansado que escapa de mi boca mientras salgo de la tienda de conveniencia que está cerca de mi casa. Tengo una mano repleta de carpetas con fotos dentro, y en la otra sostengo la maleta donde suelo guardar mi cámara y sus accesorios, así que hago un poco de malabares para agarrar también la bolsa donde va el ramen instantáneo que planeo cenar. La cabeza me duele en serio, tengo mucho sueño y mis tripas no paran de sonar, recordándome que no he probado algún bocado decente desde la mañana. En ocasiones realmente odio mi trabajo. Quiero decir, amo tomar fotografías, lo que detesto es lidiar con la gente.
Mmm... Armin tenía razón. Debí haber escogido otra clase de trabajo.
Apresuro mis pasos —porque en serio quiero llegar pronto—, mientras pienso en todas las cosas que debo hacer apenas esté en casa. Pero son demasiadas, tantas que mi cerebro se atiborra muy pronto y mi cabeza empieza a doler más.
—Me voy a morir —repito, quizá siendo un poco exagerado.
Sin embargo, voy caminando demasiado distraído que termino chocando contra alguien. Las cosas que traía en las manos se desparraman en el suelo (al menos la cámara está a salvo) y no me queda de otra más que soltar una maldición al ver todas las fotografías regadas.
Mierda.
—Lo siento, iba un poco distraído. ¿Estás bien? —es cuando escucho esa voz que siento ese extraño hormigueo en la barriga, que se intensifica cuando levanto la mirada y me encuentro a mi delicioso vecino.
Tiemblo sin poder evitarlo y la saliva se apelmaza en mi garganta cuando me siento abrumado en su presencia.
—Uh... eh... —balbuceó, perdiéndome en él totalmente. Es demasiado guapo y mi cerebro deja de trabajar—. Sí-sí. Estoy bien.
Él asiente y me regala una pequeñísima sonrisa que me congela en mi lugar. Acto seguido, mi vecino se agacha, sin quitar su mirada de mí, y empieza a recoger el desastre de fotografías que están desperdigadas por el suelo.
Pestañeo y es entonces cuando mi lento cerebro logra reaccionar. Me apresuro en agacharme también, dejo el resto de mis cosas en el suelo y le ayudo a juntar lo que puedo con mis temblorosas manos.
—Son muy buenas —dice, mientras observa una fotografía—. ¿Tú las tomaste?
—Mmm, sí.
—Tienes mucho talento.
Hago una mueca porque seguro lo dice por cortesía. Golpeteo las fotografías que he recogido contra el suelo para acomodarlas mejor entre mis manos y medio sonrío para él.
—Gracias.
—De nada —responde, con sus ojos perdiéndose en los míos, extendiendo en mi dirección las fotos que ha levantado.
Las tomo con las manos temblando y juro que él se ha dado cuenta porque le escucho reír por lo bajo. Siento el incómodo calor en mis mejillas, así que desvío la mirada y me incorporo trayendo mis cosas en el camino.
—Debo irme —comenta, limpiando sus manos con un pañuelo que ha sacado del bolsillo de su pantalón—. Espero verte de nuevo algún día.
Esas —insinuantes— palabras, aunadas al guiño coqueto de su parte, provocan algún tipo de revolución en mi barriga. Todo dentro de mi se revuelve y sólo puedo sonrojarme en serio, como si fuera un adolescente con las hormonas alborotadas.
Fantástico.
—Cla-claro —digo, sonando bastante estúpido. En mi defensa puedo decir que es su culpa por ponerme nervioso—. Eso... eso estaría bi-bien.
Él sonríe, llenando el simple gesto con coquetería.
(...)
Es una emergencia.
¡Es una jodida emergencia!
Por el amor a toda la mierda sagrada, estoy que me cago. Y no es para menos, he perdido la memoria SD. Sí, la puta memoria SD donde tengo guardadas todas las —para nada inocentes— fotografías que le he tomado a mi vecino durante todo este tiempo.
Si alguien la encuentra y decide ver su contenido, estoy muerto.
—Bueno, pero calmate, Eren —dice Armin, desde el otro lado de la línea, como si la situación no fuera importante para él (sospecho que así es)—. Estoy seguro que lo has dejado por ahí. Te pasaba con las gafas en quinto grado, ¿recuerdas? Siempre decías que las habías perdido y en realidad las traías en la cabeza —él se ríe y yo termino por rodar los ojos—. Eres despistado, seguro que ya la encontrarás.
Jadeo porque el aire comienza a faltarme. Santo Cristo, creo que me va a dar un ataque o algo así.
—Armin —digo, arrastrando su nombre—, no lo entiendes. En esa memoria están las fotos de mi vecino.
—Oh. Estás frito, hombre.
—Gracias, Armin. Siempre puedo contar contigo, hermano —suelto, lleno de sarcasmo.
Armin suspira y puedo imaginarlo negando con la cabeza.
—¡Bien, bien! Dame diez minutos y voy para tu casa para ayudarte a buscar —gruñe—. A veces eres peor que un niño.
—¡Lo sé, pero apresúrate!
Armin suelta un «sí, sí» y luego de una ligera despedida, él cuelga el teléfono. No me importa mucho, así que simplemente lanzo el móvil contra la cama y me muevo por la habitación, con la vacía esperanza de encontrar la pequeña memoria por algún lado. Pero es imposible. He buscado por todas partes y no hay nada.
Es entonces cuando el timbre de mi entrada suena. Frunzo el ceño y procedo a abandonar mi revuelta habitación para ir directamente a la puerta. ¿A quién coño se le ocurre molestarme cuando estoy pasando por una situación de vida o muerte? Juro que si es algún imbécil intentando venderme una suscripción para un revista barata le rompo todo lo que traiga en las manos.
Sin embargo, cuando abro, me doy cuenta de que no hay nadie. El pasillo está completamente vacío, incluso me asomo un poco más; primero a la derecha, luego a la izquierda, y por un momento llego a pensar que es una broma.
Pero no lo es.
Ahí, sobre la madera de mi puerta, algunos centímetros por debajo del número de departamento, y la placa con mi apellido, hay dos fotografías de mi vecino pegadas con cinta adhesiva. Un poco más abajo, me encuentro con una nota que me hace estremecer y creer que realmente voy a morir.
«Hey, creo que tengo algo que te pertenece. Ah, y por cierto, lindas fotos. —Ackerman»
.
Continuará...
.
N/A: ya vamos llegando al puntoooo, ¿se dan cuenta? ajajaja, va lento, pero seguro (?) x'D. Se viene lo bueno, ya mero ❤. Tengo que agradecerles el súper apoyo que le han dado a este fic ; A ; son sólo drabbles, pero ya llegamos a los 70 reviews ❤ muchas, muchas gracias, en serio ; AA ;.
Entre otras cosas, ¿les gusta Osomatsu-san? es que estoy trabajando en un fic OsoChoro en mi cuenta de wattpad. Por si quieren leerlo, allá me encuentran como Maka_Kagamine
Bueno, espero que pasen un buen día ❤
Lyne Diamond ✧
¿Review? *-*
