Bueno aquí les dejo otro capítulo. Nunca dejaré de agraderos por todos vuestros reviews!

Se que os ha gustado el personaje de Akio, a mi me divierte mucho escribir sobre el. Se volverá un personaje importante en el fic.

Respondiendo un comentario que dejaron. Hinata es una Hyuga no pertenece al mismo clan que Akio.

Disfruten la lectura!


Destino

Todo en la vida ocurre por alguna razón. A medida que crecemos y maduramos nos esforzamos por seguir nuestro propio camino, pero cada cierto tiempo nos encontramos en la tesitura de tomar una dirección totalmente opuesta a nuestro planteamiento original. En esos momentos un pequeño cambio en los acontecimientos puede poner nuestra vida del revés y nos haga recorrer un camino más largo del que debiéramos, pero más tarde o más temprano nos conduciría inexorablemente hacia un destino ya escrito mucho antes de que hubiéramos nacido.

Sasuke aún no quería afrontar los últimos acontecimientos de su vida. Muy a su pesar su única vía de escape en ese instante era su antiguo equipo. Ni si quiera supo hacia dónde se dirigía cuando se encontró enfrente de la puerta de su amigo.

-Teme! Eres la última persona que esperaba encontrar al abrir la puerta.

-Comer. Ichikaru. Ya- Le contestó algo molesto.

-Hai, hai. La paciencia no fue nunca una de tus mayores virtudes!- exclamó.

-Hmp.

El pelinegro dio media vuelta y emprendió su camino hacia el puesto de ramen sin dar tiempo al rubio a salir de casa. Era la primera vez que el Uchiha paseaba por las calles de Konoha sin ser escoltado estrechamente por los Anbus. A medida que caminaban, los aldeanos enmudecían, detenían cualquier labor que estuvieran realizando para poder observar con detenimiento al traidor de la aldea de la hoja.

Nadie se atrevía a pronunciar palabra, el silencio que reinaba a su paso resultaba incómodo. Ni si quiera Naruto trataba de entablar conversación, permanecía atento ante las reacciones de la gente, analizando cualquier detalle que indicase hostilidad o amenaza. Una de sus principales tareas como guardián del pelinegro era evitar cualquier discusión o pelea por mínima que fuera. No podía arriesgar la estancia de su amigo en la aldea por la estupidez del algún ciudadano que osase provocar al Uchiha.

La mayoría de las miradas que recibía eran de temor y alguna que otra mostraba curiosidad -que me teman, así será menos molesto todo- Jamás llegó a comprender la fascinación que causaba su persona. Desde que era pequeño la gente a su alrededor siempre le prestaba más atención de la que creía necesaria. Nunca se ha considerado una persona que se mereciese tales atenciones. Del único del que quería atención o reconocimiento era de su hermano Itachi y tardó diecisiete años en conseguir ese objetivo. Lo único que esperaba a partir de ahora era poder vivir el tiempo que le quedase en paz y tratar de pasar desapercibido, una misión casi imposible teniendo en cuenta que era el último Uchiha, situación que le hacía replantearse a cada segundo su regreso a la hoja.

Entraron en Ichikaru y en el restaurante se hizo el silencio, era una reacción a la que deberían acostumbrarse. Se sentaron en dos taburetes que quedaban libres en la barra y el dueño les sirvió sin preguntar dos tazones de ramen.

-Para beber sake- sin responder al joven colocaron delante de su comida una botella y dos vasos. Desde su salida de la aldea con tan sólo doce años se había acostumbrado al sabor de esa bebida. El licor lograba que por unos instantes se olvidase del mundo que le rodeaba, en el que ya no sentía dolor ni tenía pesadillas.

-Sake! Teme cada vez te pareces más a Kakashi, el siguiente paso es que te compres uno de esos libros de pervertido que tanto lee- no pudo evitar reírse ante el comentario evitando la mirada asesina del moreno.

-Pruébalo- le ofreció al rubio un vaso sin darle tiempo a protestar. Este se lo bebió de un trago, y las caras que puso al notar el ardor por su garganta hasta su estómago provocaron una pequeña risilla en el moreno, apenas perceptible por la gente que les rodeaba -todavía sigues siendo un niño Naruto.

-No soy ningún niño! Me beberé otro para demostrarte que no lo soy- esta vez el rubio se sirvió el doble de alcohol.

-Tu mismo- tan estúpido como siempre- Siguieron bebiendo y comiendo hasta dejar vacíos sus platos.

-Lo ves puedo a-guan-tarlo...- ya estaba sintiendo los primeros efectos del alcohol, la visión comenzaba a nublarse y el mundo a su alrededor giraba.

-Me decepcionas Sasuke, te dan un poco de libertad y lo primero que haces con ella es emborrachar a Naruto- de la nada aparecieron Kakashi y Sakura.

-No me culpes, se lo ha buscado el solo, siempre ha sido un baka.

-Me alegro que estés de vuelta.

-Sasuke-kun!- la pelirosa le abrazo por detrás colgándose de su cuello. Acción que provocó que el cuerpo del Uchiha se tensase- Etto Etto... Yo... Sasu-

-Déjame en paz Sakura- la interrumpió y se deshizo de su agarre -cuando puedas pronunciar más de dos palabras seguidas, hablaremos. Veo que no has cambiado nada, a la mínima oportunidad te pegas a mi como una de esas estúpidas y locas fans.

-Pero sasuke-kun...- el comentario del pelinegro la hirió. Siempre soñó que cuando regresase a la aldea las cosas entre ellos cambiarían. Era la única chica que había logrado acercarse lo suficiente al moreno, y albergaba esperanzas de que fuera porque en el fondo sentía algo por ella. Pero las duras palabras que le dedicó rompieron la burbuja de cristal en la que había vivido los últimos años. Aún así no perdería la esperanza.

-Vaya vaya... Hinata está bien acompañada- comentó en voz alta el peliplateado. Sus tres alumnos buscaron entre la gente a la peliazul y a su acompañante dándose cuenta del revuelo que causaban a su paso. La chica estaba en compañía de un castaño Anbu que provocaba sonrojos y desmayos en las mujeres de su alrededor -Sasuke creo que tienes competencia, no vas a ser el único con club de fans por lo que estoy viendo.

-Hinata tiene suerte, es muy guapo- Sakura sonreiría embobada ante la presencia del castaño.

-Nunca le había visto. De-beríamos presentarnos Hip!- Hinata-chan!- chillo el rubio.

-Cállate Naruto-quien coño es ese cretino que esta caminando tan cerca de Hinata y esta completamente sonrojada!

-Parece que a Hinata le gusta, hacen buena pareja ¿no creen?- observaba con atencion las reacciones de sus alumnos.

-No diga tonterías Kakashi-sensei- le contesto Sakura- creo que esos libros le están afectando.

-Sólo digo que...

-Eh Teme! a donde vas?- Naruto veía como su amigo se marchaba del local sin despedirse.

Necesitaba marcharse cuanto antes. La imagen de una Hinata sonrojada con aquel tipo no desaparecía de su mente y le enfurecía. Hacia tan sólo un par de horas que se estaban besando en el bosque. En realidad el la besaba, se había avanlazado sobre ella cual animal en busca de su presa, pero ella le había correspondido ¿no? ¿Acaso ella no sintió lo mismo que él?

Nunca se había dejado llevar por sus sentimientos de esa manera. Si le gustaba alguna mujer ni se esforzaba, simplemente con una sonrisa la tenía esa noche en su cama. Para él las mujeres simplemente existían para darle placer, en todos sus encuentros íntimos nunca se preocupó de proporcionarles lo mismo a ellas, era una persona egoísta y eso no era algo que quería cambiar.

Pero lo que le provocaba Hinata... no lo podía explicar. Cuando estaba cerca de ella sentía despertar una bestia interna que lo único que pedía es devorarla hasta que no quedase nada de ella. Sólo la mera idea de recordar el tacto de su piel, su miembro se endurecía. Hasta ahora nunca se dejaba arrastrar por sus hormonas, no pensaba en ninguna mujer de la forma que piensa en ella y todo esto lo único que conseguía era confundirlo más.

¿Qué se supone que debo hacer madre? ¿Continuar con mi vida como si nada? Encontrar a una mujer tener hijos y ser feliz, ¿así de fácil? Ya no soy ese niño estúpido que era cuando estabas junto a mi, con una familia feliz y con sueños que sé que nunca se cumplirán. ¿Cómo podré dejar todo atrás, perdonar, olvidar? ¿De verdad pensabas que soy capaz de cumplir esa promesa? Tal vez si no me hubiese marchado podría... Tal vez... Tenía un equipo, los consideraba algo así como una familia, confiaba en ellos y ellos en mi. Pero ahora todo ha cambiado, a veces ni si quiera reconozco en lo que me he convertido, soy una sombra lejana de lo que un día fui. Demasiadas cosas han pasado, he cambiado y no creo que pueda encontrar a alguien que pueda entender como soy. Jamás podré cumplir la promesa que te hice... No creo pude pueda... Lo siento madre...

-Teme! ¿qué haces hablando sólo?

-¿qué haces aquí Naruto?

-Soy uno de tus guardianes ¿recuerdas?

-Hmp.

-Ya que estamos cerca de los campos de entrenamiento podríamos entrenar. Seguro que no quieres desaprovechar la oportunidad de darme un par de golpes... Si puedes claro- el rubio le miró desafiante.

- De acuerdo.


Prácticamente había huido del que fuera su amor platónico durante los últimos años y de la persona que hacia tan solo unas horas le estaba besando apasionadamente. El hecho de recordar sus besos conseguía que perdiese la razón olvidando por completo donde se encontraba y con quien.

-Hinata, deberíamos empezar ¿No crees? Llevas media hora mirando al infinito y estas completamente sonrojada.

-Go-men.

-¿Sabes una cosa?- se acercó hasta quedarse a escasos centímetros de su cara mirándole los labios y sonriendo de manera provocativa -Estoy celoso de ese chico, en vez de admirar lo que tienes delante, te pierdes en tus pensamientos sobre él- Sentía al castaño tan cerca que el cuerpo de la Hyuga comenzaba a temblar -conseguiré que te olvides de él- le dijo estas últimas palabras en su oído.

La peliazul se puso tan nerviosa que dio un paso atrás tropezando y cayendo al suelo provocando carcajadas en el que iba ser su nuevo sensei. ¡Por Kami-sama! Se estaba burlando de ella.

-Eso está por ver- se empezó a alejar del chico colocándose en posición defensiva.

-Siempre consigo lo que quiero- empezó a andar alrededor de ella, examinándola.

-A mi no. No te atrevas a tratarme como a una cualquiera.

-Por supuesto que no Hinata-sama- dedicándole una sonrisa torcida -Primera lección gatita ¿cómo piensas mejorar como ninja si no confías en tus posibilidades?

-No me llames así. Deberías tratarme con más respeto -¡será cretino!

-El respeto hay que ganárselo gatita, sólo porque seas heredera del clan Hyuga no implica que deba respetarte. Aun no has contestado a mi pregunta.

-Si confío en mis posibilidades.

-Yo creo que no, la única forma en que te has olvidado de ese tartamudeo estúpido es consiguiendo que te enfades conmigo. Como te he dicho primera lección gatita: La confianza en uno mismo. Si estas en medio de una batalla y no crees que puedas ganar, nunca lo harás. Esos pensamientos tan negativos conseguirán que te maten. Apuesto lo que quieras a que siempre has salido gravemente herida en todos tus enfrentamientos.

-¿Cómo lo sabe?- Por mucho que odiara reconocerlo ese cretino llevaba razón.

-Por algo soy un Anbu- le dedicó otra de esas sonrisas suyas que conseguirían que cualquier chica se desmayase.

-Engreído.

-Cuida esa lengua... No quieras verme enfadado.

-No te tengo miedo.

-Deberías. Me gustan las mujeres con agallas- en un abrir y cerrar de ojos Akio se encontraba detrás de la Hyuga con un kunai rozándole la garganta- Segunda lección gatita, nunca te confíes.

Sintiéndose completamente humillada por cometer errores de un principiante intentó sorprenderlo golpeándole en el costado con su codo. El castaño mucho más rápido que ella lo bloqueó con facilidad. Comenzaron así a proporcionarse golpes mutuamente aunque los de ella nunca dieron en el blanco, los de él conseguían llegar a su objetivo en cada intento. Después de más de una hora ninguno de los dos parecía agotado.

-Me has sorprendido gatita, no pareces cansada. Tus movimientos son ágiles y fluidos y sin la ayuda de tu Byakugan.

-¡Podrías dejar de llamarme gatita- le gritó.

-Quizás y sólo quizás cuando consigas golpearme. Y todavía quedan muchos días de entrenamiento para eso. Deberías acostumbrarte, mmm creo que te acabará gustando- volvió a sonreirla. En cada frase que ella pronunciaba no perdía la oportunidad de flirtear, hacerla enfadar y sonrojararse era divertido.

-Algún día te comerás tus palabras- le dedicó una mirada desafiante que no hizo más que excitar al castaño.

Acercándose a ella -Estoy ansioso de que llegue ese día y me pregunto que que harás... ¿Arañarme gatita?- sin que ella se diese cuenta le robó un rápido beso.

-¡Como te atreves a besarme! ¡Serás...!

-Sere ¿qué? ¿La persona con la que tendrás fantasías?

-¡Cretino!- fue corriendo hasta él tratando de golpearlo, la rabia le consumía. Nunca antes había perdido la cabeza como hasta ahora. No se había encontrado a nadie que consiguiese sacarle de sus casillas.

-Una Hyuga perdiendo los papeles, y nada menos que la heredera... - no pudo evitar reírse, la situación para él era muy cómica, y sólo conseguía enfadar a la chica.

Comenzaron a luchar otra vez. Pasaron dos horas hasta que la Hyuga cayó al suelo.

-Deberíamos parar.

La peliazul trató de ponerse en pie, pero unas manos se lo impidieron.

-Todavía puedo continuar.

-No puedes.

-Sí puedo- intentó levantarse otra vez pero las fuertes manos del castaño se lo volvieron a impedir.

-Obstinada.

-Cretino- le sonrió la Hyuga.

-Mmmm creo que me lo merezco- le devolvió la sonrisa -Estas echa un asco gatita, debería llevarte al hospital a que te curen, si no mañana no podremos continuar con el entrenamiento. Mi idea hoy era simplemente charlar un rato y probarte un poco. Pero no lo que acabamos de hacer- estaba totalmente empapado en sudor y sin molestarse en mirar a su alumna se quitó la camiseta dejando al descubierto su esculpido torso.

Hinata estaba sentada admirando la puesta de sol ni se dio cuenta de la semidesnudez de su sensei hasta qué el la cargó en brazos.

-Akio-sensei... Debería vestirse... Etto no hace falta que me lleve en brazos, puedo caminar...- estaba demasiado avergonzada como para mirarlo a la cara.

-Hace calor Hinata-chan, y lo mínimo que puedo hacer es cargarte. Al fin y al cabo soy el responsable de que estés herida- la pegó más a su pecho y comezó a andar en dirección al hospital.

-Arigato Akio-sama- susurró. Podía notar la calidez del cuerpo del joven provocando un ligero rubor en sus mejillas.

-No tienes que agradecerme.

-¿Por qué quiere entrenarme Akio-sensei?Usted es un Anbu, seguramente tenga mejores cosas que hacer que perder el tiempo entrenando a un ninja como yo. Estoy muy por debajo de su nivel. Ni si quiera conseguí golpearle ni una sola vez.

-Primero deja de cuestionar el por que te estoy entrenando. Agradece que lo hago y aprovéchalo. Segundo ¿los golpes que te he dado te han afectado tanto que ya no recuerdas la primera lección gatita?- le regañó.

-Gomen

-Tienes mucho potencial Hinata. No se por que te has empeñado en escudarte en esa fachada de timidez. Con ello solo has conseguido que no mejorases como ninja y has logrado alejar a todo el mundo impidiendo que te ayuden.

La peliazul estaba absorbiendo toda la información que su maestro le estaba proporcionando. Le conocía tan sólo desde hacía unas horas pero había logrado comprenderla, nunca antes nadie se había atrevido a decirle cosas así. Sabía que eran verdad. Por mucho que lo odiase por su osadía con ella, por la forma de flirtear a cada mínima oportunidad, sólo podía estarle agradecida. Por una vez en mucho tiempo se sentía confiada, creía verdaderamente que no era un estorbo y que sí realmente quería lograr algo lo conseguiría a cualquier precio. Una pequeña sonrisa de esperanza se dibujó en su rostro mientras agotada por el cansancio no pudo evitar cerrar los ojos y dejarse llevar por la oscuridad.

Horas más tarde Hinata se despertó en una habitación de hospital. Lo último que recordaba era estar entrenando y dirigirse al hospital en brazos de su sensei -debí desmayarme, que vergüenza el primer día de entrenamiento y acabo de esa manera ¿cuánto tiempo llevaré inconsciente? Ultimamente los hospitales son como mi segunda casa. Probablemente habrán avisado a mi padre... me espera otra pelea... ¿No podría tener día al menos de normalidad? Sin broncas, ni chicos obsesionados en besarme... No creo que se tan complicado

-¡Hinata-chan! Por fin has despertado, nos tenías preocupados.

-Naruto-kun... ¿Qué haces aquí?- estaba realmente confundida que hacia el rubio en su habitación.

-El Teme y yo estábamos entrenando y te vimos inconsciente en los brazos de ese chico.

-Hmp- hasta ahora la Hyuga no se había dado cuenta de la presencia del Uchiha que se econtraba apoyado en una de las paredes de la habitación.

-Uchiha-san... No deberíais preocupados por mi. Estuvimos toda la tarde entrenando y supongo que me desmayé.

-Entrenando..untosa la aldea piensa que sois novios- empezó a burlarse el rubio.

-Tsk- el cuerpo del pelinegro ese tensó ante el comentario de Naruto.

-No, Etto es mi nuevo sensei. Necesito entrenar y ponerme en forma antes de volver a realizar misiones.

-Un Anbu entrenándote...- soltó con desprecio el moreno

-Teme... No seas así... Es fantástico Hinata-chan. Por cierto Tsunade-sama me ha pedido que te dijera que tienes que sustituirme como guardián del Teme. Al equipo siete se nos ha encomendado una misión durante dos meses- le dedicó una sonrisa- Trátala bien teme, será mejor que tengas cuidado con él Hinata-chan es un carácter dificil...- bromeo el rubio.

-¡Dos meses!- sorprendió a ambos chicos con el chillido que pegó. Sólo de pensar que tenía que pasar dos meses de niñera del Uchiha le hacía estremecerse.

-Teme hasta Hinata-chan te tiene miedo. Deberías plantearte mejorar tus habilidades sociales- se volvió a burlar del Uchiha.

-Al menos no tendré que aguantarte durante dos meses Baka! La Hyuga es mejor compañía que tú- le dedicó a Hinata una risa torcida que la hizo sonrojarse.

-Yo a ti tampoco! Estaré dos meses con mi Sasuka-chan!- no podía evitar sonrojarse ante la idea de estar a solas con la chica que mas le gustaba -Os dejo solos. ¿Puedes acompañar al teme hasta su casa? tengo qué irme a prepararme para la misión.


Mientras, en el despacho de Tsunase un semidesnudo Akio Mitsunaka se encontraba tumbado en un sofá esperando a que la Quinta apareciese. Cuando la rubia entró por la puerta y se encontró al Anbu, casi se desmaya de la impresión.

-Veo que te sientes cómodo en mi despacho Akio.

-Se me ocurren algunas cosas que probablemente me hagan sentirme aún más cómodo y todas esas cosas requieren estar desnudo.

-Pervertido...

-Me ofendes Tsunade, eres tu la que está completamente sonrojada y comiéndome con la mirada.

-Creí que vendrías a informarme del entrenamiento- la Quinta estaba completamente conmocionada, por su mete sólo cruzaban imágenes del castaño poseyéndola encima de su escritorio -es mucho más joven tu, ¡podría ser tu hijo!

-Si insistes... - le dijo sonriendo ladinamente.

-Insisto.

-Entonces me visto. Hemos estado entrenando durante toda la tarde y apenas he notado su cansancio. Se ha desmayado por las heridas que le han causado mis golpes. Si comparo sus aptitudes de ahora con el informe sobre ella, queda bastante claro que su rapidez y reflejos han mejorado considerablemente, pero la fuerza de sus golpes está descontrolada. Todo eso es debido a ese parpadeo que me comentaste de su chakra, le permite un mayor flujo de éste aumentando sus habilidades. Con entrenamiento y con tiempo podrá dominarlo ella misma.

-Ya veo... si puede llegar a controlar el parpadeo resultaría interesante ver lo que puede llegar a hacer... Durante los próximos dos meses he enviado al equipo siente en una misión de reconocimiento, así que tendrás que hacer de niñera del Uchiha hasta qué regresen durante tus entrenamientos con Hinata.

-Me niego.

-No puedes. Encomendé a Hinata sustituir a sus actuales guardianes, el equipo siete, siempre que estuvieran en una misión. La próxima vez que te presentes en mi despacho desnudo te recomiendo que te lo pienses dos veces.

-¿Me castigas Tsunade?

-Si.

-Me gusta... - le sonrió mientras salía de su despacho.


La Hyuga y el Uchiha estaban saliendo del hospital. Desde que Naruto los dejó solos Hinata había intentado en vano iniciar una conversación con el pelinegro. Pero ninguna de las preguntas que le hizo fueron contestadas. Lo único que salían de la boca del moreno era una serie de Hmps y Tsk que solo hacían crispar los nervios de la peliazul.

Cuando piensas que las cosas van lo suficientemente mal y crees que ya no pueden ir a peor, ¡lo hacen! Grábatelo en esa cabecita Hinata. Si no tenía suficiente con un sensei pervertido ahora me toca cumplir con mi misión de ser la niñera del Uchiha que sufre un claro caso de trastorno de personalidad múltiple. Primero parece asesinarme con la mirada, después de defenderle frente al consejo evitando casi que lo asesinaran me arrastra por medio bosque para gritarme y besarme apasionadamente y por si no fuera poco, ahora me ignora. ¿Quién se cree que es? Sólo otro cretino más demasiado confiado en su cuerpo. ¿Por qué no se va torturar a una fangirl y a mi me deja en paz? -pensó la Hyuga.

Es que no puede estarse callada, creo que no se da cuenta que no me interesa contestar a ninguna de sus estúpidas preguntas. No se sí voy a ser capaz de aguantar dos meses con ella después de todo lo que ha pasado. Y que haya gritado ese ¡dos meses! Como si le molestase pasar tiempo conmigo. Soy el último de los Uchiha, media población femenina estaría emocionada de pasar tanto tiempo junto a mi y ella... ¡A ella le da igual! Todo un golpe a mi ego. No se que me apetece más si besarla o pegarla una bofetada... ¿Quien se cree que es es Hyuga? Soy miss inocencia y curvas y estoy aquí para que me mires pero no me puedas tocar... ¡Estúpida Hyuga! -pensó el Uchiha.

-Antes de ir a casa, necesito comprar algo de comida.

-Hai Uchiha-san.

-Sasuke... Odio que me llames Uchiha.

-Gomen Sasuke-san...

-¡Deja de disculparte Baka!

-Naruto llevaba razón eres un Teme- inmediatamente después de decir ese pensamiento en voz alta se arrepintió. Ignorando la mirada asesina del Uchiha empezó a reírse -¡acabo de llamar a Sasuke Teme!

-¿De que te ríes?

-Jamás pensé que sería capaz de llamarte teme- el ambiente entre a,nos comenzaba a relajarse.

-Jamás creí que serías tan valiente como para hacerlo- le dedico una sonrisa torcida que paró el corazón de la Hyuga.

Siguieron caminando hacia las tiendas de comestibles del la aldea en un ambienta algo más distendido.

-Sasuke- san... ¿Le apetecería que cenásemos? No tengo ganas de llegar a casa- se atrevió preguntar la peliazul.

-Hmp. Compremos algo y cenemos en mi casa- la idea de tener tantos pares de ojos obrservándolo no le apetecía en lo más mínimo.

Ambos jóvenes habían realizado las compras necesarias para que el Uchiha pudiese alimentarse durante al menos dos semanas. Llegando al complejo de los Uchiha una inesperada voz les sorprendió.

-Vaya vaya Uchiha, te veo bien acompañado. Espero que estés tratando mientras a mi muñeca.

-Suigetsu, Karin- ni se molesto en darse la vuelta.

-Sasuke-kun te he echado de menos...- se interpuso entre el Moreno y la peliazul.

-Hmp.a

-Muñeca que haces con ese desgraciado, si quieres podríamos ir a cenar y dejar a esos dos solos... Así tu y yo podríamos conocernos mejor- le guiñó un ojo el peliplateado. La quería invitar a cenar por dos motivos, el primero porque la consideraba una mujer atractiva y el segundo porque estaba seguro que iba a cabrear a sus dos compañeros de Taka.

-Tsk- me he librado del Baka de Naruto pero todavía están estos dos inútiles.

-Como te atreves ¡Aleta de tiburón!- le grito Karin.

- ¿Celosa?

-¡Por supuesto que no!

Mientras dejaban a esos dos discutiendo la Hyuga y el Uchiha se adentraron en la casa del moreno. Hinata le siguió hasta la cocina y empezó a ayudarle a guardar la comida. No necesitaron hablar en ningún momento, parecía que se empezaban a encontrar cómodos en compañía uno del otro. La peliazul sin preguntarle que quería de cenar empezó a preparar sopa de mismo y onigiris, una comida sencilla y que estaba segura que al Uchiha le gustaría.

Cenaron en silencio, uno frente al otro en una pequeña mesa en la cocina. Cuando terminaron Sasuke empezó a recoger y a lavar los platos ante el asombro de la Hyuga.

-Hyuga, mañana a las ocho aquí. No desayunes y tráete ropa para entrenar- más que una petición era una orden.

-Hai- Hinata se dirigió hasta la puerta de la casa seguida por el Uchiha, se detuvo y se dio media vuelta para despedirse. Por alguna razón se sentía muy nerviosa estando a solas con Sasuke- Debo irme... Mi padre estará preocupado por mi. Sayonara Sasuke-...- no pudo acabar la frase porque el pelinegro acortó la distancia entre ambos y dio un tierno beso en la frente.

-Sayonara Hinata- y antes de que ninguno pudiese decir nada la Hyuga se marchó.

Continuará...