Disclaimer:(Me niego a poner esto en cada capítulo) Los personajes no me pertenecen... ni (aun)que quisiera XO XP

Con ustedes, el capítulo 6 (decidí que la II parte y su prólogo demorará unos capítulos más)


6

Visiones negras

Alice POV

Estaba profundamente aburrida, y no tenía por mucho que ocultarlo. Llevaba casi seis horas con mi cabeza en el regazo de Jasper, que parecía no aburrirse de jugar con las puntas de mi pelo, aunque hacía unas… ¿dos horas? No sé, había tomado un libro y ahora nada más trazaba círculos por mi cabeza distraído, mientras yo veía a Rose jugar contra Emmet en la consola un juego de carreras de carros. Nada más interrumpía mi don, excepto un par de cambios en la bolsa de Nueva York que seguía hacía un par de semanas, la victoria a favor de Emmet en el juego y Edward, Carlisle y Esme que volverían en una hora de su caza.

Rose le dio un golpazo a Emmet cuando perdió, y luego la vi hacerle un puchero y él empezó a disculparse melosamente. Reprimí la visión de lo que haría esa noche para compensarla y me puse a jugar un poco con mi don sobre lo que podría hacerle yo a Jasper, quien sintió mi pequeña excitación y apartó la vista de su libro y me miró con una ceja levantada, haciéndome sentir su diversión y una excitación recíproca. Le sonreí y me incorporé del sillón estirándome un poco.

-- Estoy tan aburrida. – murmuré mientras me incorporaba y pensaba en hacer algo para desaburrirme. La lista de cosas habituales estaba llena de tachones uno sobre otro… Ir de compras, lo que había hecho ayer, ya no tenía demasiado encanto; el cine y las exhibiciones de arte no eran demasiado atractivas y el único evento de moda que me interesaba sería en Praga, me parecía en seis meses y aún no estaba completamente firme; no me llamaba la atención usar tres o cuatro horas de mi vida leyendo de nuevo "El diablo viste a la moda" ni nada por el estilo y los clásicos… Me recordaban a Bella.

Ahora que Edward no estaba, lo que no sucedía demasiado seguido, podría checarla… Manejaba bien mis pensamientos y sin que Edward supiera sabía que Bella estudiaba Inglés en la Universidad de Fairbanks, Alaska, que se movilizaba en moto y que se debatía entre una guardería y otra cerca de su casa para llevar a su pequeña Annie desde hacía un tiempo. Aunque estaba en Forks por la Navidad, porque Charlie se había quebrado una pierna.

Nunca dejé ver a Edward la visión completa en la que vi cuando le entregaron a Annie instantes después de salir del interior de su cuerpo, y luego Jasper me confió el dolor que le causó a nuestro hermano, así que me felicité por mi pequeña omisión piadosa. No quise investigar el asunto porque me hacía mucho daño, pero luego de verla intentar suicidarse, cómo su madre la encontraba y su futuro se volvía tan borroso hasta que veía a sus padres debatirse como decirle que podía abortar, para, horas después, verla negarse de manera tan desesperada… Y el día que nació Annie… Sabía que le pondría ese nombre, lo había visto, y si Edward no me hubiera detenido no sólo hubiera averiguado que fue lo que la precipitó sobre su intento de suicidio sino también donde estaba el cobarde que la había embarazado y ahora no se veía en ninguna forma cerca de ella. Es como si nunca hubiera existido, no vi a Bella enamorarse y perder la virginidad con su enamorado (bueno, el indicio de tal cosa, porque tanto Edward como yo no necesitábamos esa pornografía no deseada dentro de nuestras cabezas) y por un tiempo estuve bastante molesta con Edward porque si no hubiera estado revoloteando a mi alrededor lo hubiese averiguado, pero llegué al punto donde reprimir visiones sobre mi mejor amiga se volvió algo doloroso… El primer año que Edward se la pasó agonizando por ahí cazando a Victoria hasta que ella misma decidió dejar de cazar a Bella y hasta hacia poco lo había convencido de regresar junto a nosotros, aunque para compartir su miseria.

Hubiera sido cruel mostrarle a Edward como Bella se deshacía en lágrimas sobre su bebita recién nacida mientras la amamantaba, y luego ella sola de nuevo contemplando su bebé en el cunero, abrazándose el pecho como si se le fuera a desmadejar… No entendía por qué, y cuando Jasper me sorprendió hurgando sobre su vida para ir a partirle la cara al estúpido que la había vuelto a lastimar… Dejar a Bella otra vez con el corazón roto, enamorarla para ir tan lejos como para embarazarla y luego dejarla así, como si nada… No era que no me diera cuenta que lo de Edward no era distinto, pero sé que él siendo humano jamás la habría dejado. Ese era el exacto problema.

Sentí el dolor particular de tratar de tener una visión de Bella golpeándome la nuca con una terrible fuerza y Jasper estuvo a mi lado en ese preciso instante.

-- Alice… ¿Qué haces?

Como si no lo supiera. Ese golpe que de inmediato estrujaba mi corazón muerto no me sucedía nada más que por Bella y sentía su toque ansioso y vi sus ojos que me pedían que lo dejara así. La verdad es que después de la visión del parto de Bella, tener visiones sobre ella o sobre Annie era doloroso, pero el dolor no se volvió físico hasta que traje a Edward de regreso. Aunque estuviera sola, ella había rehecho su vida. Había seguido adelante.

Nos había dejado atrás, y quizás… hasta nos había olvidado.

Y no era sólo el efecto emocional de saber que tendría que soportar los próximos cincuenta o setenta años hasta verla vieja, arrugada y canosa dentro de un ataúd cuando su vida humana se extinguiera, sino uno mayor de mi propio cuerpo negándome la dolorosa tranquilidad de saber que Bella, de una forma u otra, volvía a ser feliz.

No podía tener demasiadas visiones sobre ella, también porque en el fondo me preocupaba Edward, porque él no se reponía y no lograba ver nada en su futuro que le diera ninguna esperanza. Cualquier cosa que mi don me proveyera sobre Bella no tenía ningún tiempo específico para realizarse o era un tiempo muy vago y eso era horrible. No supe exactamente qué día nació Annie hasta meses después de que nació (porque sí me dio tiempo de encontrar su partida de nacimiento donde no se especificaba quien era su padre) y resultó que tuve la visión una semana exacta antes y me dio la impresión que nacería en tres días. En resumen, no entendía el tiempo de esas visiones y eso también me provocaba un escozor en la boca del estómago.

Sentí la mano de Jazz en mi hombro, la otra me sujetaba la mano y me di cuenta de que sus olas de calma me recorrían sin ningún efecto mental específico, sólo me había perdido en mis pensamientos. Me enojé conmigo misma.

Bella era mi mejor amiga y Edward había sido un completo imbécil por causarnos tanto dolor a todos…

-- ¿Me acompañarías a unas vacaciones por…?

Pero no escuché, ni siquiera me di cuenta cuando me senté en el sillón con la cabeza entre las manos, con las imágenes de nuestra situación familiar y el golpe en mi nuca martillándome.

Esme no había vuelto a ser la misma, y además de estar muy concentrada en todos los intentos infructuosos de sacar a Edward de aquel horrible caparazón en el que se encontraba donde pasaba días tocando la bendita nana de Bella o se quedaba tumbado en su habitación… ¿cuánto fue su récord de estatua? ¿Un mes? ¿Dos? Recientemente lo obligamos a ir a cazar porque se aletargó un par de semanas y casi ataca al cartero…

Carlisle, según Jasper, se sentía demasiado culpable y creía que era por no poder hacer nada para aliviar la miseria de Edward, personalmente creo que también se reprochaba condenarlo a esa vida y sus subsecuentes dilemas filosóficos sobre el alma. Y como si esa no fuera suficiente culpa Jazz se sentía mal cada minuto de su vida por todo el dolor que la ausencia de Bella y por la falta emocional y racional de Edward debido a su propia falta de autocontrol. Había pedido perdón infinidad de veces, pero Edward no sólo no lo perdonaba… Es más, no se hablaban desde que nos marchamos de Forks y se evitaban. Edward sabía el daño que le hacía con su completa depresión y Jasper no le podía ver la cara.

Los que parecían llevarlo mejor eran Emmet y Rosalie, dentro de su burbuja… Sin embargo, con una cuidadosa observación (que hice sin querer al disponer de tanto tiempo… vacío, sí, ésa era la palabra), me di cuenta de que Em trataba de darle una nota alegre a casi todas las situaciones, pero el humor de situación no duraba demasiado y Rose terminó por aburrirse de insultar mentalmente a Edward. Me daba la impresión de que en el fondo, donde ni siquiera se lo admitía a ella misma, deseaba que Edward jamás hubiera dejado a Bella en beneficio de la familia que defendía a capa y espada, aunque racionalmente consideraba como lo mejor haber excluido a Bella de la vida de los vampiros en general, por el bien de ambas partes.

De repente me sentía aturdida (una sensación extraña para un vampiro) y apenas era consciente de Jasper llamándome.

-- Me encantaría Jazz, -- le respondía absolutamente distraída y de repente deseando estar sola.

Subí a nuestra habitación y empecé a pensar. Ya sabía lo que quería, quería irme de vacaciones a Alaska, a buscar a Bella. Sospechaba que estaba sola y si lo estaba entonces al menos yo podría estar con ella y librarme no sólo del aburrimiento sino tratar de paliar de alguna forma la depresión general de mi familia, ver a Edward charlar con Jasper como antes sobre Historia y esas cosas, darle consuelo a Esme, alivio para Jazz y Carlisle…

Hasta que de repente la única visión que parecía fija en el destino, aquella imagen que me pareció inamovible durante los meses que Bella y Edward estuvieron juntos, y aún ahora después de tres años de no verla, empezó a desmoronarse lentamente y ahora era tan diferente. Esta era una Bella pálida como la muerte, con los ojos dorados tocando el piano. ¿Cuándo? Tan vaga como la anterior, pero incluso más nítida de lo que jamás fue la primera imagen de Bella convertida en vampiresa.

-- ¡Alice!

En el siguiente instante tuve a Jasper delante de mí, y sentí la esencia de cada miembro de mi familia. Eso no lo vi venir.

-- Te pedí – rumiaba Edward, encolerizado – que no husmearas… Ahora no trates de manipular tu imaginación.

-- Edward – llamó Carlisle suavemente.

-- Deja a Bella en paz. Fue por su propio bien… No te dejaré…

Yo lo volví a ver con una expresión envenenada.

-- Por si no lo notaste, Edward, es una visión auténtica, no he hecho absolutamente nada.

-- No digas tonterías, no vas a engañarme…

-- ¿Pueden explicar de qué demonios hablan? – pidió Emmet alzando la voz mientras sostenía a Edward, aunque no hacía falta.

-- La visión de Bella convertida en vampiro, que no había cambiado hasta ahora, cambió. Antes era abrazada a mí, riendo; pero ahora está sola y toca el piano.

-- ¿Cuándo?

-- No sé… -- y me dejé caer en el piso – Quizás… -- empecé a sentir horribles espasmos en el pecho – no sé, fue muy repentino, tal vez sí me lo imaginé. Lo siento, Edward.

No podía verlo a la cara, en realidad.

-- ¿Ella está bien, Alice? – intervino Carlisle sin quitarle los ojos ni un instante a Edward, que tenía su ya habitual expresión atormentada.

-- Sí… -- me concentré unos instantes y la vi de espaldas, con el maldito dolor en la nuca, despidiéndose de Reneé – Parece que está en Port Los Angeles, fue a visitar a Charlie por Navidad y porque él se quebró una pierna. Reneé está allá también, la irá a dejar al aeropuerto. -- Me esforcé en encontrar el tiempo y para mi sorpresa lo definí – En unas dos horas, creo.

-- De acuerdo.

Entonces entró en mi cabeza una visión sobre mi futuro, yo con Jasper visitando un país al que nunca había ido.

-- Jazz…

-- Quiero ir a Dinamarca, un par de semanas, Al'.

Todos voltearon a vernos.

-- Pronto empezará el instituto – apuntó Esme. – pero supongo que si sus hermanos tampoco van… ¿Les molestaría?

Entonces la visión cambió y Rose y Emmet estaban con nosotros. Me sentí emocionada de repente.

-- ¿Por qué Dinamarca?

-- No sé, fue lo primero que se me ocurrió. ¿Van ustedes? – dijo Jazz, mirando a Rose y Emmet, quienes asintieron. Se volvió hacia Edward. -- ¿Y tú?

Él levantó la vista del piso, yo traté de sonreírle imaginando que sería divertido conocer Copenhague y todo eso, museos… compras, monumentos históricos… la piedra de la sirenita… compras…

-- Me quedaré en casa, si no les importa.

Me desanimé, y aún sin el don de Jasper, sentí como el ambiente se desinflaba.

-- Oh, vamos Edward, han pasado tres años, deja de torturarnos a todos… --empezó Rosalie.

-- Se divertirán más sin mí.

-- Eso es verdad, Ed; pero no cambia el hecho de que nos gustaría que nos acompañaras. – Apuntó Emmet rápidamente, con un tono que lo hacía parecer más maduro, como si de repente en vez de cinco tuviera unos veinte.

-- No, gracias.

Antes de que nadie dijera nada más salió de mi habitación, de dónde salió Rose a hacer sus maletas, Emmet dijo que reservaría boletos y Jazz fue a sacar una maleta del ático. Yo me incorporé poco a poco, mientras Carlisle abrazaba a una abatida Esme y le besaba la coronilla y yo fingía no ver. Esme se ofreció a ayudarme a empacar cuando apareció Rose para sugerir que nos fuéramos sin equipaje y que compráramos todo allá, Jazz y Emmet protestaron desde distintos puntos de la casa, pero yo de inmediato sentí que olvidaba mi completa depresión anterior. Media hora después Carlisle estaba listo para irse a trabajar y Esme dijo que nos llevaría al aeropuerto junto con Edward. Estábamos a punto de irnos, todos se estaban montando en el auto cuando me di cuenta que llevaba el pasaporte equivocado, en ése sólo Jasper era mayor de edad y yo tenía dieciséis años legales, ocupaba los dieciocho para que no nos molestaran, por lo que me devolví a la casa a cambiarlos rápidamente.

Y entonces todo empezó a pasar en cámara lenta.

Cuando me bajé del auto se me cayó la boina que llevaba y dónde me agaché a recogerla el dolor en la nuca regresó como si intentara descolocarme la cabeza desde atrás, me quedé paralizada unos instantes.

-- Alice, ¿estás bien? – era la voz de Edward.

-- Sí, no te preocupes, duraré unos segundos, nada más los cambio… ¿Llevas los correctos, Rose?

La rubia lo chequeó y le preguntó a Emmet por el suyo, asintieron un segundo después, aunque yo ya lo sabía. Corrí dentro de la casa y entonces empecé a ver como borroso mientras rodeaba el diván de entrada a mi cuarto, escuché un ruido como de cristal al romperse.

-- ¿Alice? – llamó Edward desde afuera.

Corrí y encontré los documentos y empecé a salir de mi cuarto y pasé junto al espejo y me recoloqué la boina y me acomodé la bufanda de seda y miré mis pendientes, no combinaban, me devolví y tres segundos después verifiqué que se veían mejor, abrí mi bolso y saqué mi brillo labial. Oí a Edward resoplar y decirle a Jasper que me estaba retocando. Entonces me dirigí a la escalera… Y una voz de mujer se coló en mis oídos… al mismo tiempo que éstos empezaron a zumbar.

"No puedes seguirle fallando como los has estado haciendo hasta ahora. Así que… disfrútalo… Y si fallas, pues será más que obvio que tu amor no beneficia a nadie… que jamás lo hizo."

Y con el pie en el aire, el golpe en la nuca me derribó, mientras el gritó más aterrador de toda mi exitencia me inundaba los oídos.

"¡Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaá!"

Era un grito infantil y lleno de pánico, no podía ver nada y no entendía nada mientras el eco de ese grito desgarrador hizo que me estremeciera hasta la última fibra de mi ser.

Sentía que iba a morir y temblaba y me perdí en lo negro y en el eco de ese grito… y luego, no sé cuánto tiempo después, sentí algo tibio tocándome los brazos a través de la seda de mi blusa de mangas tres cuartos y una ola extraña y sin sentido parecía chocar contra mí sin servir de nada. Era como una brisa pesada, que no servía de nada. Todo, absolutamente todo era negro. Y entonces grité, pero no escuché mi voz y el eco zumbaba y me estaba despedazando la cabeza. Y todo paró y se volvió como nada. Solo oía viento y sollozos…

No sé cuánto después oí un suspiro triste y lleno de miedo. Y un eco raro, como si estuviera sumergida en agua y alguien me llamara de afuera…

-- ¡Alice! Mi amor… por favor… despierta.

Parpadeé y me encontré en la sala de mi casa. Toda mi familia rodeándome mientras Jasper me sostenía.

Respiraba agitadamente y estaba temblando casi sin poder contenerme.

-- Hay que hacer algo – explotó mi voz demasiado apresurado – Hay una niña… le va a pasar algo… horrible…

-- Alice…

-- Mañana en la tarde… Lo sé… Bueno no sé… ¡Ay!

Tuve que cerrar mis ojos cuando la cabeza empezó a retumbar de nuevo.

-- Al, tranquilízate por favor… Dinos qué había en tu visión…

-- Nada… Sólo el grito de esa niña… por Dios…

-- Al…

-- No, tenemos qué… No sé cuando pasará… ¡Ayyyy!

Y entonces choqué contra Rosalie que me abofeteó tan fuerte que me fui de bruces en el piso. Y eso me aclaró. Estaba a unos pasos de donde debí estar un segundo antes y vi a mi lado la escalera con un desorden de polvo y astillas.

Se hizo un caos mientras Emmet detenía a Jasper de abalanzarse sobre su mujer y yo me levantaba con ayuda de Rosalie. Sentía las piernas de merengue. Y vi que tenía el tacón roto.

-- Edward… por favor… ayúdanos. -- Pidió Carlisle.

-- No vi, solo escuché ese grito. Alice…

-- Es toda negra. – confirmé, aún aterrada.

Jasper dejó de forcejear con Emmet cuando vio la lucidez en mis ojos y sentí su preocupación en la entrada de mi estómago. Rose me tomó en brazos y me dejó en el sillón de nuevo donde todos me miraban con miedo. Me quitó los zapatos y se lo llevó.

-- ¿Qué me pasó?

Nadie dijo nada mientras yo intenté recordar, pero sólo seguía ese grito y la negrerura, recordé que una milésima de segundo antes tenía el pie en el aire con intención de bajar del segundo piso e ir al auto…

-- ¿Me caí por las escaleras?

-- Sí, Edward dice que escuchó el grito y se inmovilizó y entonces oímos el estruendo.

-- Es horrible… desesperado… desgarrador. Yo nunca había oído algo así…

Edward se sentó a mi lado y me vio comprensivo, fue más emoción de la que lo había visto expresar en meses.

-- Ya lo sé Alice, ¿pero qué significa?

-- No tengo idea.

-- ¿Tiene que ver con nosotros?

-- No.

"¿Por qué tuve una visión negra?"

-- ¿Había pasado antes?

-- Jamás. Siempre son imágenes coloridas, y lo sabes Edward.

Todos parecían contener el aliento a mi alrededor. Carlisle estaba frente a mí y parecía frustrado. Supongo que se preguntaba cómo atenderme siendo el doctor de la casa y no podía, porque los vampiros normales no necesitaban atención médica.

-- Alice, ¿qué es lo que sientes?

-- Que me va a estallar la cabeza.

-- ¿Y cuando tuviste la visión?

-- Como si me hubieran golpeado la nuca con un mazo.

-- ¡Qué extraño! ¿Algo más?

-- Cuando la visión empezó me retumbaban los oídos.

-- Y has sentido eso antes.

-- Sólo con visiones sobre…

-- ¿Sobre?

-- Bella. – terminé bajando la mirada, apenada.

-- Y crees que tenga que ver con ella.

-- No. Ella está bien, la veo más firme que antes. Comprará unas papas fritas gigantes en… no sé… ¡Ayyyyyyyy!

Jazz me rodeó la espalda con su brazo y todos me miraron con más atención. Y de pronto el dolor cedió. Vi la cabellera de Bella en la Chevy pidiendo las papas. Cuatro horas, dieciséis minutos y cuarenta tres segundos. Eso era más exacto de lo que había sido en los últimos malditos tres años.

-- Bella va a llevar a su hija al cine y luego se comprará las papas fritas.

Y colapsé en el pecho de Jazz como si no hubiera ido de caza en meses, o por lo menos era lo único que se me ocurría para pensar en una debilidad como esa.

-- Quizás tengas razón. – Edward hizo una pausa. – Está pensando que siente como si no hubiera cazado en meses.

-- ¿Te sientes débil, Alice? – inquirió Carlisle, preocupado, con tono de doctor.

Yo asentí con los ojos cerrados. Tuve una nueva visión y me vi en brazos de Jasper mientras Edward y Carlisle cazaban por mí y me llevaban unos venados.

-- ¿Tan débil, Al'?

Sentí como Jasper alzó la cabeza porque dejó de apoyar su barbilla en mi coronilla.

-- En su visión, la estás cargando, Jazz.

Se oyó un suspiro, desde donde Rosalie estaba. Un minuto después se concretó mi visión y estábamos internándonos en medio del bosque… Mientras Esme, Emmet y Rose se debatían sobre cómo arreglar las escaleras que estaban hechas trizas como si una bola de demolición hubiera rodado por ellas en lugar de mi pequeño cuerpo. Cómo diablos no podía recordarlo. Siempre tuve el reflejo de quedarme quieta al tener una visión.

Pero nada de esta visión era normal.

Y su significado era un completo enigma.

Carlisle y Edward encontraron también un oso negro pequeño y me lo bebí rápidamente. Los venados no ayudaron la gran cosa, pero al menos empecé a sostenerme en pie. Cuando regresamos a la casa le pregunté a Esme cómo podía ayudarle con las escaleras (seguía preocupada, no entendí como había rodado por ellas) pero ella me dijo que no me preocupara. Después de eso le tomé una especie de fobia y evitaba a toda costa subirlas para no tener que bajarlas.

Edward me empezó a ayudar disimuladamente, y también Jazz, que estaba más alarmado que nunca. Las escaleras se arreglaron y la vida siguió normal. No quise ir a Dinamarca porque de repente sentía que mi autocontrol estaba fallando y empezamos a ir a clases, con unos ajustes que terminaron en que siempre iba a clases con Edward. Al final de la primera semana de clases, en la segunda semana de enero, estábamos volviendo a casa del instituto y yo estaba tratando de planear una excursión de compras de mujeres y me di cuenta que al día siguiente sería soleado y pensé que necesitaba cazar, porque había una chica a mi lado que olía muy bien. Vi a Edward escudriñándome por el retrovisor y yo fingí ignorarlo. Llegamos a casa y descarté la excursión de compras y me tiré en el sillón con la Vogue de ese mes, aunque ya la había leído. Vi a Jasper que decidió hacer los deberes de una vez, a Rose que estaba tratando de escoger entre borgoña o rojo carmesí para pintarse las uñas, Emmet se uniría a Jasper dentro de unos quince minutos y Esme estaba haciendo planes para…

Me incorporé de pronto.

¿Pasarían mi habitación al piso de abajo? Eso parecía, quedaría muy bonita, me gustaban los esténcils... Ah, yo los haría, creo que le faltaba algo para Jasper. Justo en el instante Edward empezó a tocar la nana de Bella y en eso Esme llegó y me preguntó qué color prefería si lavanda o turquesa pastel.

--¿Porque quieres cambiar mi habitación?, no creía que te enfadaras porque destrocé las escaleras – le bromeé, aunque mi tono no engañó a nadie. De hecho estaba un poco agradecida.

Esme pareció contrariada, y me di cuenta que Edward había dejado de tocar, qué alivio.

-- Turquesa pastel, de hecho, creo que hace unos meses que quería hacer unos esténcils en la pared y…

Me levanté y me fui con Esme, bloqueando a Edward tratando de imaginarme las figuritas con las que podría entretenerme esa noche pintando. Escuché como mi hermano suspiró y empezó de nuevo a tocar, aunque está vez parecía haber bajado unas octavas y la cosa empezó a sonar como una variación horriblemente oscura. Suspiré tratando de concentrarme en diseñar los esténcils con un material que Esme fue a comprar y luego Emmet, Jasper y Rose hicieron la mudanza de mis muebles. Estaba tratando de decidir como acomodar la biblioteca esquinera de Jazz cuando me percaté de algo.

Un pedazo de mi cabeza dejó de estar como blanco y Bella apareció en mi cabeza abrazada a Annie, llorando con los ojos cerrados. La suprimí al instante y traté de pensar en zapatos, muchos, muchos zapatos… Con suerte Edward no se daría cuenta, y nunca me dijo nada. Luego lo blanco volvió y me quedé perpleja, pero no podía pensar en eso con Edward en la casa.

Edward no dejó de tocar la bendita nana hasta unos cuarenta minutos antes de irnos a cazar, y no lo volví a ver hasta tres días después cuando todos ya habíamos regresado y estábamos preocupados por su demora. Sin embargo, una parte de mí no quería que regresara, no podía sacar en limpio nada de lo que tuviera que ver con ese vacío como blanco en la parte de atrás de mi cabeza, y algo me oprimía un poco la nuca, pero lo ignoré, mientras decidía no volver a subir escaleras sola. Al rato Edward apareció y dijo que estuvo siguiendo un gato montés y que perdió la noción del tiempo. Y luego volvió a sentarse al piano, con una melodía nueva que me dio la sensación de un Beethoven completamente suicida. Me acerqué a escucharlo mientras Carlisle, Jasper y Emmet miraba un partido de football ( 1 ) con Esme y Rosalie jugando cartas.

Nada pasó fuera de lo normal y yo hice mis deberes en un punto de la noche y luego volvimos a clases. Y así fue por unos meses, nada extraordinario, yo me volví un duende callado y me devané los sesos una y otra vez con ese grito, sabiendo que no podía hacer nada por esa pobre niña, pero quién era y porqué gritaba. La frase no tenía nada que ver con que la niña se desesperara y llamara a su mamá.

Claro no podía pensar mucho en eso cuando estaba cerca de Edward, porque en el fondo tenía el horrible presentimiento de que tenía que ver con Bella, pero siempre ahogaba esa idea, primero porque no quería imaginar que le pasaba algo malo y luego porque parecía ir a clases con normalidad y había puesto a Annie en la guardería una vez por semana e incluso estaba ajustando su presupuesto para empezar a tomar clases de piano en un par de meses.

Otra cosa curiosa era que ahora siempre la veía de espaldas y cuando Annie estaba frente a ella siempre llevaba anteojos oscuros, los de aquel día era rosados y se resaltaban en medio de su cabello cobrizo… Y aparte de eso, nada tenía demasiado atractivo. Dejé pasar la reservación del evento en Praga y ahora ni las compras me entusiasmaban, y me di cuenta cuando una compañera apareció con una combinación de ropa tal que bien la pude haber postulado para un "No te lo pongas" de Discovery Home & Health no me horroricé casi nada, como si estuviera vestida normal…

Incluso compraba menos ropa y dejé de fijarme en cómo estaban los demás… Lo blanco iba y venía en mi cabeza y estaba tan habituada a la tensión de mi mente que cuando Rose quiso ir a un spa (donde primero teníamos que meternos en un sauna como dos horas) me preguntaron si no quería cambiar el masaje para tratarme la contractura del cuello.

"¿Contractura? Osea, hello, soy una vampira."

Entonces pasó algo que me sorprendió, y tratándose de mí me preocupé de que mi don estuviera peor de lo que suponía. Esa noche, Jasper me llevó una caja con un lazo negro y una rosa con los tiquetes y las entradas del evento en Praga.

-- Edward me dijo que lo pensaste hace un par de meses, y no me quedé pensando que los intentaste reservar muy tarde… Quise animarte.

Y lo logró por unos segundos, pero luego sólo corrí la caja y traté de besarlo apasionadamente, aunque me pareció un beso mecánico, que luego rompí para recostarme en su pecho…

Lejos de Edward por el fin de semana, el evento fue genial y poder pensar libremente me hizo maravillas, además de que Jasper fue muy atento y divertido con la intención implícita de sacarme del país para ir a encerrarnos en un cuarto de hotel donde destrozó el vestido de noche con el que me acompañó a un desfile de modas muy estrafalario de moda circense y unos veinte conjuntos de lencería francesa en un desfile privado al que lo llevé.

Traía una sonrisa algo atontada, pero no me había sentido así desde que me caí de las escaleras y le agradecí a Jasper que se tomara el tiempo de llevarme.

-- Era nuestro aniversario, más bien te agradezco que no reservaras a tiempo.

Mi expresión se descompuso un instante, porque la premeditación que él sugería estaba muy lejos de la realidad, pero me callé para no preocuparlo, pero el daño estaba hecho y aunque yo lo confirmé en ese instante que así fue, mientras nosotros y el resto de mi familia (excepto Edward) íbamos en el auto de Carlisle de vuelta del aeropuerto.

-- Por cierto, me encantó tu regalo. –agregó en un susurro en mi oído con no poca malicia.

Alcé la mirada y sentí su excitación a través de su mano, y sonreí pensando en la expresión apenada de Edward si hubiera visto mis pensamientos, y luego mi visión. Recosté mi cabeza en su pecho hasta que llegamos a la casa. Desde afuera escuchamos a Edward tocando la nana de nuevo.

La expresión relajada de todos cambió. Los ojos de Esme se entristecieron, los de Carlisle se volvieron inseguros, Emmet trató de disimular y Rosalie se enfureció y corrió dentro de la casa.

-- ¿Hasta cuándo pretendes seguir haciéndonos miserables a todos?

Todos la seguimos rápidamente.

-- Rose…

-- No, Carlisle, estoy harta. Me escuchaste, Edward. H-a-r-t-a. Tienes casi cuatro años de estarte arrastrando por ahí penando por Bella sin asumir lo que hiciste. Si todavía sigues convencido que hiciste lo mejor entonces enfréntalo y deja de arrastrarte por los rincones como un alma en pena. Si no puedes vivir sin ella, entonces búscala y tráela de vuelta. Pero deja de tocar esa maldita nana una y otra vez como si eso fuera a resolver tus problemas.

-- Rose – esta vez fue Jasper la que lo llamó, con un tono algo afectado, probablemente las emociones se estaban haciendo muy intensas.

-- Acaso nadie va a quejarse por esto. Todo se desmoronó desde que nos fuimos de Forks, Edward se limita a existir y Alice olvidó reservar para ir al único evento de moda que le llamó la atención en todo el año, se cae de la escalera y parece que todos tenemos que fingir ahora que no, no se siente bien desde entonces pero nadie dice nada y fingimos que todo normal con ella al igual que con Edward.

Jasper se volvió a verme directo a los ojos, y de hecho todos tenían la vista clavada en mí, que fui la última en entrar. Sentí ganas de llorar.

-- Estoy bien – me defendí en un tono que no engañó a nadie.

-- ¿Y esperas que te crea? – bufó Rosalie -- ¿Cuándo fue la última vez que fuiste de compras?

-- Ya saben que mi auto control está fallando. No quiero arriesgarme.

-- ¿Y cuando algo como eso te hubiera detenido? A ver, qué es lo que nos detiene aquí de tratar de estar mejor, lo único que hace falta es que Edward por fin se ponga las bolas en su sitio y deje de pensar sólo en sí mismo…

-- Déjalo, Rose. De todas maneras esto no cambia nada.

-- Claro que sí cambia. Al menos ya constó en acta…

-- Ya, suficiente. – dijo Carlisle en un tono que no admitía réplica.

Todo fue muy tenso los siguientes días. Y el blanco de mi cabeza se convirtió en una sensación casi somnífera y, por primera vez desde siempre tuve una F en un examen. Lo vi venir apenas a tiempo para ocultarlo sin que Edward lo viera o sospechara, o quizás si estaba tan absorto que no le importaba nada. Lo guardé en mi bolso y luego, cuando no fue demasiado sospecho me fui de compras sola, pero en realidad me senté en medio del centro comercial con el examen en las manos. Eran errores muy idiotas, hechos por distracción. Alcé la vista en medio de mis bolsas, que llené más por disimular en casa, y vi tanta gente riendo, muchos corazones palpitando, pero nada me animaba. Era como una escena en cámara lenta, donde el actor no escucha nada. Bajé la vista al examen.

Y fue oficial. Nada estaba bien.

Y quise ver el futuro de Bella. Estaba cocinando y delante de ella (porque la veía de espaldas) estaba un pequeño televisor que tenía encendido. La escuché reírse. Traté de ver más allá y me quedé helada. Estaba considerando salir con un chico…

Maldición. Otra cosa que esconder. Si no me volvía loca un día de estos… Cuando nos recuperáramos, Edward, yo, toda la familia; y volviéramos a estar bien…

Y quise llorar por la repentina certeza.

Nada volvería a estarlo.


( 1 )Entiéndase Football americano, con su contraposición en inglés "soccer" que es el futbol que la mayoría conocemos en Latinoamérica.

Gracias por leer, y como saben quien deje un reviews recibe un spoiler (o si lo prefieren puedo copiarles un regalo especial que no tengo intenciones de publicar) Comenten, pregunten, cuestione y digan conclusiones… si les gusta, si lo odiaron… etc, etc, etc.