Los días siguientes pasaron en relativa calma. Con los exámenes detrás, a los estudiantes solo les quedaba esperar los resultados y disfrutar de los últimos días antes de volver a sus casas. Fabian notó como los estudiantes de Hufflepuff trataban de atrapar a Potter para interrogarlo, pero el Gryffindor rara vez estaba sin compañía y parecía aparecer y desaparecer de los pasillos de la escuela. Cada vez que alguien trataba de esperarlo al final de alguno de los corredores más frecuentados el muchacho, quien definitivamente estaba en ese corredor, aparecía un piso más arriba ó más abajo. Se lo notaba, también, mucho más callado que de costumbre.

Exceptuando por la extraña forma de moverse por el castillo, lo mismo ocurría con los Slytherins de cuarto año. Aólo hablaban entre ellos y se mantenían al margen de lo que pasaba en el resto de la Casa. Blaise Zabini empezó a pasar más tiempo con los estudiantes de tercer y de quinto año en vez de sus compañeros de cuarto año. El resto de los estudiantes cuyos padres se suponían relacionados a los viejos mortífagos se mostraban incómodos y varios de ellos empezaron a recibir insultos de otras Casas si se andaban solos por la Escuela. Fabian le preguntó al respecto a Edgar Urquhart y Peter Harper, de cuyos padres se rumoreaba que, al menos inicialmente, se habían mostrado de acuerdo con Voldemort antes que la situación se tornara en una guerra abierta. Peter y Edgar estaban abiertamente enojados con el comportamiento del resto de la escuela, que parecía mirarlos con desdén por cosas que sus padres habrían dicho, o no, cuando eran adolescentes y coincidían con Helena en que la supuesta vuelta de Voldemort era una mentira para distraerlos de alguna otra cosa. Los Hufflepuff, se enteró Fabian por su hermano, estaban tratando de conseguir que el ministerio reabra la investigación por la muerte de Cedric pero Fabian dudó que llegaran a torcerle el brazo al ministro Fudge. Según rumores, a los padres de Cedric se les habría ofrecido la embajada en Australia. Un tal Carrow, el embajador allí, aparentemente estaba de vuelta en Londres en esos días.

Fabian experimentó también su primera borrachera unos días antes del fin del curso cuando, durante el festejo de su catorceavo cumpleaños, Blaise y Edgar aparecieron cargando cajas de cerveza de mantequilla que habían sacado de las cocinas. Aprovechando que Snape, por algún motivo, no estaba en el castillo, festejaron hasta entrada la noche. Y, luego que los invitados de otras casas se fueran antes que fuera demasiado tarde para andar por los pasillos, Fabian y Daphne se quedaron besándose un largo rato en un rincón. No iban a ser novios ó nada de eso porque Daphne ya era la novia de un tal McMillan. Y por eso habían esperado a que Luna, Cormac y los demás se fueran: lo que pasaba en Slytherin, quedaba en Slytherin.

Finalmente llegó el día del banquete de fin de curso. No había Copa de las Casas ese año – las paredes en cambio estaban embanderadas de negro en honor a Cedric. Toda la escuela alzó sus copas en honor a Cedric cuando el director lo pidió. Y luego, Dumbledore volvió a acusar a Voldemort de su asesinato. Todas las mesas explotaron en murmullos y a Fabian le hubiera encantado poder escuchar que era lo que decía Malfoy en ese momento. Y también lo que diría Potter. Obviamente, no se iba a enterar. El director sugirió que el ministerio decía que Cedric, quien había sido claramente asesinado, había muerto en algún tipo de accidente y solicitó a la escuela que alzaran sus copas en honor al tramposo de Potter. Potter, testigo y principal sospechoso del asesinato de Cedric. Fabian no alzó su copa. Poca gente en la mesa de Slytherin lo hizo, posiblemente para disimular ante el director. Lo mismo pasaba en la mesa de Hufflepuff y entre algunos estudiantes de Ravenclaw. Vanessa y Natalie, mientras tanto, no se perdían una palabra del discurso de Dumbledore. Dijo algo sobre recordar a Cedric si tuvieran que elegir entre lo que es fácil y lo que es correcto. Y que recuerden lo que le pasó solo por cruzarse en el camino de Voldemort. Helena le dirigió una mirada alerta ante esto, pero Fabian ya estaba tratando de analizar eso. ¿Tuvo Cedric que elegir entre lo que le era fácil y lo que era correcto? Cedric eligiría lo correcto, Fabian estaba seguro de eso. ¿Entonces? ¿Era una amenaza? ¿Se había puesto Cedric en el camino, no de Voldemort, sino de Dumbledore por hacer lo correcto? ¿Había sido asesinado por hacer lo correcto? ¿Les estaba diciendo que hagan lo que era fácil? ¿Que lo dejaran actuar, sin chistar? ¿Qué era "lo que es correcto"? ¿Qué había elegido Cedric? Y, fundamentalmente, ¿Por qué el ministerio no interrogaba a Harry Potter?

El viaje de regreso en el Expreso de Hogwarts pasó sin mayores inconvenientes. Helena insistió en discutir el discurso de Dumbledore con Edgar, al que nunca le había podido contar bien su teoría sobre la mugglilización de Gran Bretaña. Apenas empezó a hablar, Peter, Fabian y Grisha se escaparon del compartimento y, después de deambular un rato por el tren, terminaron en el compartimento de Blaise Zabini y Theodore Nott. Aparentemente, Malfoy y sus gorilas habían salido hacía un rato. Los cinco Slytherins pasaron el rato jugando snap explosivo y cargando, alternativamente, a Fabian, Daphne y McMillan. Malfoy y sus dos amigos no aparecieron en todo el viaje.

Cuando llegaron a Kings Cross, Fabian notó que este año iba a ser diferente. Sus padres estaban esperándolos, charlando con Xeno Lovegood y los padres de Helena. No esperaron a Alex ya que su hermano se iba a festejar la graduación con sus compañeros. Y, en vez de tomar el autobús noctámbulo para compartir el regreso con otros estudiantes, apenas tuvo tiempo de despedirse de sus amigos cuando sus padres lo llevaron a su casa con un traslador. Estaba esperando que fueran a cenar afuera, como todos los años, en cuanto dejara sus cosas de la escuela en su habitación. Pero, en cambio, el elfo doméstico estaba preparando una cena para dos y su padre agarró algunos libros, una capa invisible que Fabian no sabía que tuviera, y se fue. Preocupado, Fabian le pregunto a su madre durante la cena si estaba peleada con su padre, pero su madre lo negó y le dijo que no hiciera más preguntas sobre ese tema.

Finalmente, la cena que siempre hacían al finalizar el curso fue remplazada por un almuerzo el día siguiente, en la ciudad de Dijon, en Francia. Como tanto Alex como Adrian estaban ojerosos de haber dormido poco a la noche, Karen preparó el traslador para Francia. La familia apareció en las afueras de la ciudad y Adrian tuvo que realizar un hechizo sobre Alex para que el adolescente no vomitara. Karen llevó a los cuatro, vía aparición, a un restaurante en el distrito mágico de la ciudad, algún lugar llamado Rue Valériane ó algo así. Sentados en una terraza en el restaurante, Fabian pudo echar una larga mirada al lugar mientras trataba de descifrar el menú. Aparentemente, los franceses no acostumbraban atender turistas y todo el menú estaba escrito en francés, que Fabian no sabía. La calle debajo era antigua y angosta, como el Callejón Diagon, pero al mismo tiempo era colorida y con edificios más bien atractivos. No era solamente un distrito comercial. Aquí y allá, pequeños edificios y casas adornadas se recortaban entre los distintos locales. Pero lo que más le llamó la atención era la cantidad de gente. Había muchos más magos paseando y recorriendo el lugar de los que se veían habitualmente en el Callejón Diagon. Vió muchos adolescentes en edad de estar estudiando en Beaxubatons, pero no reconoció a ninguno de los que había ido a Hogwarts por el torneo.

"¡Cuanta gente!" – exclamó Alex, compartiendo la opinión de su hermano

"París es todavía más grande" – explicó su padre, seleccionando algo del menú. Cómo lo había hecho con el menú escrito en francés, Fabian no lo entendía – "la mayoría de Europa está mucho más poblada que Inglaterra."

El camarero se acercó y el resto de su familia empezó a hacer sus pedidos. Ante la mirada curiosa de Alex, Karen respondió - "el ministerio no hace censos como en otros países, pero se calcula que la población británica cayó a la mitad durante la guerra." – dijo antes de hacer su pedido.

Con el camarero acercándose, Fabian le señaló algo al azar en el menú. Ni sabía que estaba pidiendo. – "¿Tanta gente mató Voldemort?" – preguntó.

Su padre negó con la cabeza y apoyó su menú en la mesa. Ahora Fabian veía que todos los menúes, menos el suyo, tenían una columna en francés y otra, para turistas, en inglés. Alex miró el menú de Fabian, sólo en francés, sorprendido y se echó a reír. Adrian lo interrumpió respondiendo – "Mató a mucha gente, pero son más los que se fueron a otros países. Y, obviamente, después no volvieron. Hablando de eso" – dijo, mirando a Alex – "después quiero que hagas el traslador para volver a casa. Hacer trasladores para distancias largas es complicado y vas a necesitar mucha práctica para viajar desde Nuevo Cuzco al Valle de Godric."

Alex no miró a sus padres para responder –"No voy a trabajar con el tío. Estuve hablando con Darren y quiero entrar al ministerio, al menos por un tiempo" – Todos lo miraron con sorpresa. Hasta hacía unos días, Alex estaba buscando departamentos en Venezuela y pensaba entrar a trabajar en donde pudiera en el Departamento de Investigación Aplicada de la Universidad de Nuevo Cuzco. Si bien no solían contratar extranjeros por las diferencias en los currículums entre las escuelas europeas y la sudamericana, Adrian y su hermano lo podían hacer entrar y el trabajo allí era mucho más interesante que la burocracia del ministerio.

"¿Por qué?" – preguntó Karen preocupada.

"Por Cedric. Estuvimos hablando mucho anoche y queremos conseguir que el Ministerio abra esa investigación." – dijo algo molesto – "¿Por qué no interrogan a Harry Potter? ¡Están diciendo que fue un accidente!"

Ambos padres lo miraron preocupados y pensativos. Karen, finalmente, agitó su varita con las palabras – "Muffliato. Fudge no quiere investigar el asunto. Hay algo raro pero Alex, es peligroso. Creemos que fue Voldemort, ó algún mortífago, el que lo mató."

"Dumbledore dice eso" – interrumpió Fabian – "¿Hay pruebas? Dumbledore tampoco quiere interrogar a Potter, no?"

"¡Dumbledore no va a mentir con algo así" – exclamó Karen.

Pero Fabian no se calló –"Eso dice él ¿Hablaste con Potter? ¿Hay pruebas de lo que dice? ¿O Dumbledore es el único que dice que habló con Potter?"

Karen iba a responder, pero Adrián la interrumpió con un gesto. No había tocado bocado desde que Alex dijo que se quedaría a trabajar en Londres y miraba a Karen y Fabian pensativo. – "No, no hay pruebas. Hay indicios" – dijo finalmente – "Potter no le pudo haber mentido a Dumbledore." – ante la negativa de sus dos hijos, volvió a hacer un gesto para continuar – "No pudo haberle mentido sin que Dumbledore no se diera cuenta. Y Dumbledore tampoco quiere que interroguemos a Potter así que sí, Albus necesariamente está ocultando algo" - dijo mirando fijamente a su mujer – "Pero eso no cambia nada. Gran Bretaña se está volviendo un lugar peligroso. Y aparte, Alex, hay cosas más interesantes en la vida que un trabajo de escritorio en el ministerio. Y menos peligrosas."

"No me importa" – dijo Alex por toda respuesta.

Adrian y Karen se miraron pensativos durante unos momentos, como si estuvieran de acuerdo en algún tipo de plan. - "Va a ser más caro de lo que pensamos. Tengo oro de más, pero vamos a tener que pasar por Gringotts y terminar las compras en el Callejón Knockturn."

Ante la mirada curiosa de Alex y Fabian, Karen respondió – "Vamos a entrenarlos durante el verano. Y aparte queremos que siempre lleven encima un pequeño botiquín y una escoba. Pero, si Alex insiste en quedarse en Inglaterra, vamos a tener que comprar más cosas de las que pensamos. Espero que tengan monederos de Moke aquí."

"¿Moke?" – preguntó Fabian – "¿Y por qué la escoba?"

Karen respiró hondo – "¿Qué hechizos defensivos saben hacer?"

"Ninguno" – respondió Fabian

"Escudos, aturdidores, varios contrahechizos" – respondió Alex.

"Practicar aturdidores y escudos los va a terminar matando. Los contrahechizos no sirven para nada afuera de la escuela. La primera lección para pelear que tienen que aprender es huir." – dijo Karen.

"Y huir rápido" – continuó Adrian – "Por eso las escobas. Al primer problema, sacan la escoba del monedero y huyen. Alex sabe aparecerse y hacer trasladores, pero puede haber hechizos bloqueando esas opciones. Una Saeta de Fuego, en cambio, no puede ser congelada en su lugar y es casi imposible acertarle a un blanco moviéndose tan rápido."

"Pero entonces"- dijo Fabian dudando – "¿Van a entrenarnos para volar? Ya sabemos volar y los dos tenemos escobas, aunque Alex no la use"

Karen, en cambio, negó con la cabeza – "La primera lección es huir. La segunda es saber que tan fáciles de matar son. Eso y algo de pociones es lo que te vamos a enseñar. La tercera es demasiado avanzada para tu edad."

"¿Cual es la tercera?" – preguntó Alex, previendo que, entre trabajo, conseguir abrir la investigación por la muerte de Cedric y lecciones con sus padres, no iba a tener vacaciones.

Su padre empezó a contar con los dedos – "Encantamiento Patronus. Conjuración. Encantamiento Levitatorio. Encantamiento Convocador y Expulsor. Encantamiento Fidelio. Trasladores. Transfiguración. Fuego Demoníaco. Finite Incantatem. Varios maleficios negros que todavía no deberías saber. Poción multijugos. Veritaserum y su antídoto. Pociones curativas. Capaz algo de legimencia. Todo eso, no verbal. Su mamá está tratando de conseguir que el ministerio le autorice a enseñarles a resistir la maldición imperio. Si lo autorizan, también les vamos a enseñar a usarla. Cuando Fabian no este en casa, el conjuro asesino."

Los dos chicos los miraron entre asombrados y espantados. – "¿Conjuro asesino?" – preguntó Alex, dándose cuenta que el encantamiento que había pronunciado su madre al principio de la charla tenía que evitar que las demás personas los escuchen.

Karen asintió – "¿Qué es lo que nos gusta hacer a los magos cuando nos juntamos?" – preguntó. Los dos chicos se encogieron de hombros.

"Presumir" – respondió su padre – "lo mismo pasó durante la guerra. Los mortífagos, los aurores y cualquiera que quedara involucrado se atacaban con conjuros extraños, se escondían atrás de escudos, hacían inventos raros con transfiguración. Querían impresionar a la gente a la que iban a matar. Como si fueran duelistas profesionales. Pero el tema es que el duelismo profesional es un deporte, no un combate. En un combate, tiras a matar primero y huyes después. Y sino puedes tirar a matar primero, huyes. No tratas de impresionar a nadie, no buscas lucirte, no tratas de durar mucho tiempo. Tratas de vivir. Y para eso, cuanto menos tiempo te puedan disparar, mejor. Por eso es que solamente le vamos a enseñar a Alex. Fabian es demasiado chico para aprender esos conjuros."

"Pero puedo aprender todo eso" – dijo Fabian

"No" – le respondió su madre – "no es un tema de voluntad ó capacidad. Necesitas entrenar y desarrollar tu magia para hacer la mayoría de eso. Es como el Quidditch. Por más que quieras, no podrías jugar en la liga profesional todavía. Esto es lo mismo. Ningún chico de catorce años podría hacer un patronus, un fidelio ó controlar fuego demoníaco."

"¿Y si alguien me ataca? Para pelearse no hacen falta dos personas que quieran pelear, hace falta solamente una?" – trató de convencerla el chico.

"Te subís a la escoba y te vas" – le respondió su padre

"¿Y si no puedo?" – insistió Fabian

Su madre al final suspiró resignada – "Bueno. Al menos vas a poder mejorar el encantamiento levitatorio y practicar pociones. Pero no te va a gustar. Vas a entender por las malas porqué insistimos en que huyas en ves de pelear."