Traducción autorizada por NotUnusual.
Había voces, silenciosos murmullos como olas lavando la costa. Todo sonido era confuso, pero poco a poco, lentamente se volvió más claro.
―... volver... ¿en la tarde?
―... creo... y...
Kurt sentía como que venía a respirar. Estudió la situación, intentando darle sentido a lo que estaba pasando. Presión alrededor de su cintura, casi insoportable cálida, voces en una lengua desconocida. No. Familiares. Quinn. Blaine.
Kurt entreabrió los ojos. Quinn estaba parada junto a él, la mano colgándole, los dedos rozando distraídamente la piel de animal en frente de él. Él estaba en la cama. No tenía ningún recuerdo de cómo llegó aquí, pero supo que Blaine estaba detrás de él, abrazándolo como si pudiera caerse del colchón elevado en cualquier momento.
―Estoy despierto ―graznó. La garganta le ardía, la cabeza le punzaba.
―Buen día ―la voz de Quinn fue amable. Acercó la mano, arrastrándole los dedos por la frente―. Blaine dice que estabas bastante molesto anoche. ¿Quieres un día libre de nuestras lecciones?
Era tentador. La urgencia de acostarse en la cama y holgazanear era fuerte, pero Blaine probablemente insistiría en quedarse con él, y por el momento Blaine lo estaba acariciando y besándole detrás del cuello y... era demasiado por ahora. Difícilmente podía pensar cuando los labios de Blaine le tocaban la piel.
―Blaine, por favor ―Kurt dijo, sin mucha convicción. Era embarazoso, sabiendo que Quinn estaba justo aquí. Con el recuerdo tan fresco en mente, esperaba a medias encontrarla viéndolo enojada. Pero no era así, claro. La expresión que tenía era calmada, expectante―. ¿Puedes decirle que estoy bien? Por favor.
Le trasmitió el mensaje. Blaine se detuvo, aflojó el agarre, pero únicamente para que así pudiera volver a abrazar a Kurt. Blaine se cernió sobre él, los claros ojos estudiando su rostro. La boca de Kurt se abrió, pero no dijo nada, con aceleración cardíaca. Los dedos de Blaine pasaban lento debajo de sus ojos, arrastrándolos a lo largo de los pómulos, y Kurt no estaba seguro de seguir respirando. Los dedos de Blaine se encontraron con su boca, le delineó el labio superior. A veces cuando Kurt estaba con Blaine, él se sentía como una liebre sujetada por un zorro. A veces Blaine lo miraba igual que si quisiera comérselo, pero tan tiernamente.
El pecho de Kurt dolió, súbito y agudo, y levantó la mirada a Blaine suplicante, todos los pensamientos previos salieron volando por la ventana. Necesitaba la boca de Blaine en una manera que nunca la había necesitado. Se sentía vació, frágil y necesitaba a Blaine. Necesitaba algo. Necesitaba.
La boca de Blaine encontró la suya en un instante, muy fuerte al principio, pero se relajó, besando suave. Los labios de Blaine separaron los suyos, sin lengua, simplemente por el movimiento de la boca. Las cejas de Kurt se alzaron, subió las manos, buscando a ciegas algo de Blaine a lo que aferrarse. Encontró los brazos y apretó los dedos; diciendo sin palabras que por favor se quedara aquí, que por favor no se fuera.
Los besos de Blaine eran dulces. Persistentes picos se hicieron más prolongados, pulsando en sus labios, hasta que se acabó. Los labios se deslizaban lentamente entre sí, las caras inclinadas en conjunto, cambiando de ángulo a un ritmo casi perezoso. Kurt comenzó a relajarse cuando la lengua de Blaine le remontó el labio inferior. Kurt dejó escapar un pequeño zumbido y se abrió, dejando entrar a Blaine. La lengua de Blaine le penetró la boca y Kurt la recibió con otro pequeño gemido. Blaine respondió en especie, se presionó contra el cuerpo de Kurt, explorándole la boca y mordiéndole ligeramente los labios, y cualquier calmaba que Kurt hubiera estado sintiendo lo dejó, sustituida con cosquillosa anticipación.
El beso se volvió deseoso y Kurt sucumbió, dejando a Blaine tomar lo que quería, queriendo que lo hiciera. Blaine debió sentirlo porque fue implacable en su búsqueda por enloquecer completamente a Kurt. Se besaron hasta que Kurt estuvo sin aliento, hasta que tuvo los labios adormecidos. El cuerpo de Blaine se restregó contra su entrepierna y chilló en sorpresa ante el agudo dolor y lo bien que se sentía.
Kurt impulse y empujó su camino fuera de debajo de Blaine. Había notado un factor común para cuando se excitaba, y casi siempre era cuando él y Blaine se estaban besando. También podía sentirlo en Blaine, y se había preguntado más de una vez si era alguna clase de castigo por desear algo tan anormal.
―Lo siento ―dijo, deslizándose para sentarse al otro lado de la cama. El rostro caliente de vergüenza, el estómago contrayéndosele, con dificultad para respirar. Blaine lo estaba mirando, con los ojos oscuros y serios, los labios hinchados y el cabello sobresaliéndole en todas direcciones. Kurt hizo esto. Kurt puso esa mirada de predador en el rostro de Blaine. Se aclaró la garganta, intentando respirar en torno al dolor en la ingle―. Tal vez, después de todo, seas un caníbal.
―Kurt ―Blaine dijo. Kurt podía escuchar el vuelve implicado.
―No, Blaine ―Kurt respondió firmemente―. Es vergonzoso. Además - Dios, Quinn estaba aquí. Nos estábamos besando frente a Quinn. ―Gruñó, frotándose las manos por el rostro.
Blaine simplemente lo miró, y Kurt suspiró.
―Simplemente bajaré para mi lección, ¿de acuerdo? Gracias por - oh, ¿cuál es el punto? De todas maneras no puedes entenderme.
Frustrado, Kurt se puso de pie y bajó por la escalera sin mirar atrás. Ya era lo suficientemente difícil forzarse a salir de la cama, no necesitaba la cara triste de Blaine tentándolo a volver.
Quinn estaba, de hecho, en el fogón, y Kurt no pudo evitar ruborizarse cuando la vio.
―Me estaba preguntando si te vería hoy ―dijo.
―Uh, lo siento, yo - no soy yo mismo.
―¿Y eso por qué?
La mandíbula de Kurt se apretó―. Blaine me trajo esa... ropa, y una pieza del abrigo de David estaba ahí. Tenía manchas de sangre, y Blaine me dijo que un león había - ni siquiera lo sé. Pero él está muerto, ¿verdad? De otra manera estaría aquí. Y te lo pregunté, Quinn, te lo pregunté y dijiste que no lo habías visto. ―Subió el volumen de la voz mientras la comprensión se asentaba. Ella lo supo todo este tiempo y nunca se lo dijo.
―Kurt, no ―Quinn dijo gentilmente, pero él le podía ver la culpa en el rostro.
―Lo sabías.
―No lo sabía con seguridad ―Quinn estalló, pausando un momento para controlar la emoción en su propia voz―. No podía estar segura. Sabía que habíamos encontrado a un hombre que hubo sido gravemente mutilado. Ni siquiera sobrevivió la noche. Pero nunca lo vi, nunca supe su nombre. Cuando preguntaste, no quise hacerte sentir peor. Ya estabas desgarrado por todo lo que sabías.
Kurt estuvo callado por un prolongado tiempo. Le creía a Quinn; sabía que nunca lo heriría a propósito. Pensaba en David y se sentía como hace una eternidad. Le lloró a su amigo, o cualquier cosa que hubiera sido David. Pero se preguntó si no era por David que se sentía tan desbordado. Mientras se le aclaraba la cabeza se preguntó si era la pérdida de casa, o al menos la idea de ella. Pensó que eso era lo que David realmente significaba para él, lo que representaba. La última atadura a la vieja vida de Kurt.
―¿Es raro extrañar un lugar al que en realidad nunca perteneciste para empezar? ―finalmente preguntó.
Quinn sonrió tristemente, acercando a Kurt a su lado. Kurt se lo permitió, bajando la cabeza al hombro de ella.
―Para nada ―dijo―. Sin embargo, eso mejora. Lo prometió.
Cuando fue declarado que Kurt iba a ser desterrado por desobediencia y resistencia, le habían dado un pequeño lapso de tiempo para empacar. Sue le dijo que estaba siendo generosa. Kurt le había lanzado un candelero a la cabeza. El tiempo para empacar terminó en ese momento.
De todas formas, como un chico que nunca había pasado mucho tiempo fuera del castillo, no estaba muy seguro de lo que era empacar. Había llenado a toda prisa su bolsa con algunas de sus posesiones favoritas, incluyendo un libro de historias que le había pertenecido a su madre.
Tenía el nombre de ella escrito en la cubierta, y Kurt se encontró trazando la delicada curva de tinta. Elizabeth Hummel. No recordaba demasiado acerca de sus padres, era muy pequeño cuando murieron. Uno de sus más claros recuerdos de su madre era cuando le leía, como ella siempre olía ligeramente a flores. La manera en que su padre los besaba en la frente antes de irse a dormir. No importaba lo que la tía Sue de Kurt dijera de sus padres, sabían que se quisieron, y lo querían a él. Tales recuerdos, que se desvanecían, habían sido un consuelo. Él los miraba a ellos aquí, varado en lo Salvaje, a tantas millas da ambas vidas que conocía.
Estaba leyendo la historia de la chica que se enamoró de una bestia, cuando Blaine se instaló a su lado. Kurt suspiró y dio un vistazo.
―¿Si?
Blaine sonrió y le dio una papaya.
―Gracias, pero no tengo apetito.
A Blaine no parecía importarle, tan sólo descansó la cabeza sobre el hombro de Kurt.
―Disculpa ―Kurt advirtió, pero no hizo que Blaine se moviera.
Pasó la página. Había una ilustración de la Bestia transformándose en príncipe―. ¿Por qué, cuando nos besamos, no te te convertiste en un príncipe? ―Kurt preguntó―. O, al menos pudiste adquirir algunos modales.
Blaine no dijo nada, en vez de eso extendió la mano para tocar la imagen, con la vista maravillada.
―Príncipe.
―Príncipe ―Blaine repitió.
―Muy bien ―Kurt dijo, y pasó página. La siguiente ilustración mostraba al príncipe dando a la chica un ramo de flores―. ¿Ves? Esta es la manera correcta de cortejar a alguien.
Blaine no respondió, simplemente acarició el cuello de Kurt. Kurt rodó los ojos, alejando el rostro de Blaine.
―Blaine ―Kurt dijo, señalando al príncipe.
Las cejas de Blaine se arquearon.
―Kurt. ―Kurt señaló a la chica.
―¿Kurt y Blaine? ―Blaine preguntó, la voz no fue mucho más que un susurro asombrado.
―Sí, Kurt y Blaine - bueno, excepto que no soy una chica y ese vestido es demasiado pasado de moda - oye, con cuidado ―Kurt dijo mientras Blaine le quitaba el libro de las manos. Blaine lo levantó, mirando de la ilustración a Kurt y viceversa.
―Bueno no literalmente ―Kurt dijo―. Oh…
Kurt dio la vuelta y buscó en su bolsa un momento, sacando su bloc de dibujo y un lápiz de carbón.
―No me juzgues, no soy un artista ―dijo mientras comenzaba a dibujar, el carbón barriendo sobre el pergamino. Blaine se movió para sentarse junto a él, pero Kurt lo detuvo con una mano para que no pudiera estudiarle el rostro. Todo era muy rudimentario, líneas sólidas y sombreado mínimo. Kurt vistió a Blaine en su ropa usual, que no era mucho más que un par de pantalones. Se ruborizó mientras dibujaba los pectorales de Blaine completamente de memoria. Los músculos de Blaine no sobresalían rígidamente; en vez de eso, era maravillosamente ágil. Los brazos, por otro lado, eran deliciosamente tonificados. Kurt se dibujó en algo adorable que ni siquiera tenía consigo, deseando que tuviera pinturas de colores para ilustrar lo que tenía en mente.
Cuando terminó, Kurt se lo mostró a Blaine―. Ves. Así es como se corteja.
La mandíbula de Blaine se aflojó, abrió la boca y ensanchó los ojos. Cuidadosamente tomó el bloc de las manos de Kurt, mirando fijamente al dibujo como si fuera lo más misterioso y maravilloso que hubiera visto. Kurt se ruborizó de inmediato.
―Mi profesor hubiera dicho que es trabajo de niño.
Blaine tocó con un dedo una de las líneas, retirándolo como si quemara cuando vio cómo se manchaba de carbón. Miró su dedo con curiosidad, pero pareció olvidarlo por completo cuando volvió la vista al dibujo.
―Kurt y Blaine ―dijo, susurró, levantó los ojos para mirar a Kurt.
Kurt simplemente asintió, se le revolvió el estómago y el rostro lo tenía todavía caliente.
―Aquí ―Kurt dijo en voz baja, extendiendo la mano a por el bloc. Blaine conservó el bloc contra su pecho, manteniéndolo lejos del alcance de Kurt, frunció la boca en un gesto petulante.
―Blaine ―Kurt pidió, gentilmente haciendo un gesto con las manos. Rasgó el papel y Blaine se vio afligido hasta que Kurt le dio el dibujo.
―¿Mío? ―Blaine preguntó luego de un momento.
―Claro ―Kurt dijo, rápidamente añadiendo un sí en Maelin.
El rostro de Blaine se iluminó, mirando del dibujo a Kurt y viceversa. Balbuceó algo en Maelin que Kurt no pudo seguir. Independientemente Kurt escuchó, con una sonrisa afectuosa tirando de sus labios. Blaine se entretenía muy fácilmente. Nadie en el reino habría reconsiderado su dibujo. A nadie le hubiera importado en absoluto.
Más tarde cuando Kurt volvió de su lección del día, el dibujo estaba fijado al muro sobre la cama.
Blaine tenía a Kurt leyéndole cada noche desde que Kurt le mostró el libro. Se sentaban juntos en la cama, el brazo de Blaine alrededor de la cintura de Kurt, la barbilla colgada sobre el hombro de Kurt para que pudiera ver las imágenes, Kurt sabía que Blaine no podía entender lo que le estaba diciendo, pero Blaine parecía disfrutarlo de todas maneras.
A veces Blaine le contaba a Kurt una historia, y Kurt se perdería en el ritmo de esa voz y el suave fluir de las palabras. Encontró que comenzaba a entender un poco sin tener que pensarlo. Las palabras no necesitaban ser traducidas, simplemente estaban. Comenzaban a tener significado.
A veces Blaine se quedaba dormido, roncando ligeramente contra el cuello de Kurt. Durante esas ocasiones, Kurt recostaba gentilmente a Blaine contra las almohadas y apagaba las velas. Blaine lo buscaba incluso mientras estaba dormido, y ya que Kurt no quería despertarlo, le permitía a Blaine acurrucarse a su costado para poder dormir.
A veces Blaine se aburría o distraía y besaba el cuello de Kurt. Primero eran pequeños besos castos que se iban aflojando de la boca y ahora se convertían en un ligero succionar. La boca de Blaine trazaría un sendero a lo largo del cuello de Kurt, zambulléndose debajo de la oreja, a veces pasaba la camisa, haciendo a un lado la tela para besarle el hombro. Kurt se estremecería e intentaría continuar leyendo, pero el temblor hacía su voz graciosa por lo que Blaine le quitaría el libro de las manos, Kurt se lo permitiría, dejaría a Blaine inclinarlo de nuevo sobre las almohadas para besar su boca. Blaine raramente usaba una camisa, y Kurt a veces tenía la urgencia de tocar sin saber la razón. Aunque, nunca se lo permitía, demasiado tímido, y en vez de eso le agarraba la mano a Blaine, lo que se sentía cientos de veces más íntimo. Se besaban y muchas veces Kurt terminaría de lado, respirando erráticamente, con el pulso aumentando e incapaz de dormir por mucho tiempo después. Era tan emocionante besar Blaine. No era lo mismo de cuando andaba furtivamente por el castillo con otros chicos. Aquí estaba, solo en lo Salvaje, solo y adulto con otro hombre en su cama. No había nadie que le dijera que no podía, nadie para decirle que dejara de hacerlo. Era la libertad, no el desafío, y sabiendo que Blaine quería esto por el simple hecho que le gustaba.
Aunque, a veces, se sentía que faltaba algo. Como si debieran ser más.
Y a veces Kurt se quedaba dormido con los brazos de Blaine a su alrededor y se preguntaba cómo podría haber algo más.
―Entonces, ¿todavía no has decido hacerlo oficial? ―Quinn preguntó.
Kurt levantó la vista del botón que estaba cosiendo en una camisa―. ¿Huh?
―Tú y Blaine - pareja.
Kurt accidentalmente se pinchó con la aguja―. Ay, cielos. ―Se llevó el pulgar a la boca para detener el sangrado―. ¿Qué te ha dado esa idea? Difícilmente puedo hablar con él.
―Él habla de ti todo el tiempo ―Quinn dijo―. Kurt esto, Kurt aquello.
―¿De qué? ―Kurt no pudo evitar preguntar, sabiendo que su rostro probablemente se estaba volviendo rosa. Resistió la urgencia de verificar el chupetón. Se revisaba cada mañana si se habían estado besando, pero siempre tenía el cuello tan perfectamente pálido como siempre.
Quinn hizo un ruido evasivo y se encogió de un hombro como si no importara en lo mínimo―. Oh, hay una gran caza y viaje de comercio en una semana. Blaine me dijo que te contara, y preguntara si hay algo que quisieras.
―¿Comercio? ¿Te refieres a una ciudad de verdad? ―Kurt preguntó.
―Sí, ocasionalmente vamos por suministros.
―Quizás vaya con ellos. Pueden dejarme ahí ―Kurt dijo.
Quinn lo miró por mucho tiempo, y Kurt fingió no ver la decepción. Regresó la mirada a la camisa que estaba remendando.
―¿No deberías aprender primero la lengua? ―finalmente preguntó.
―Supongo que eso sería ideal ―Kurt dijo, sorprendido por el propio alivio. Todavía había tiempo para tomar tal decisión. Ya no sabía si irse era lo que realmente quería, la sensación de que no estaba dispuesto a explorar, pero tampoco sabía si quería quedarse para siempre.
―Habrá otros viajes ―Quinn dijo.
Kurt levantó la vista y simplemente asintió.
Era la última noche antes del gran viaje y Kurt había preparado algo para que Blaine se llevara. Se paseaba, esperando no muy pacientemente hasta que Blaine terminara lo que sea que estuviera haciendo en dónde sea que había ido. Cuando Kurt por fin oyó el sonido de alguien subiendo la escalera se detuvo completamente, mordiéndose el labio inferior en anticipación.
Blaine entró, y Kurt abrió la boca para decir algo. Antes de que pudiera pronunciar una palabra, Blaine hizo una reverencia y le dio un manojo de flores.
Kurt se quedó ahí de pie, boquiabierto, todas las palabras en todas las lenguas volándole de la cabeza. Las flores eran de jamaica, florecidas en hermosos rosas, rojos y amarillos. Kurt dio un pequeño paso al frente.
―¿Para mí? ―preguntó en Maelin, sin siquiera pensarlo.
―Para Kurt ―Blaine dijo, enderezándose con una sonrisa. La sonrisa era menos segura de lo habitual, los ojos no exactamente dirigidos a la cara de Kurt. La timidez de Blaine parecía afectar la de Kurt, y cogió el pequeño ramo como en cámara lenta. Los dedos se rozaron mientras las flores cambiaban de mano, y Kurt sintió un ligero escalofrío por la piel.
―Gracias ―dijo, nuevamente en Maelin, y levantó las flores para olerlas. Miró a Blaine por encima de los pétalos, luego se dio la vuelta, sintiendo sus mejillas arder, para buscar un lugar donde ponerlas. Tenía una jarra de madera con agua y los puso en ella, llevándola al estante para mostrarlas. Eran un lindo arreglo de colores. Kurt se tomó un prolongado tiempo para admirarlas, queriendo que su corazón dejara de latir tan fuerte.
―Yo... te hice algo. ―Kurt superó la inquietud y cogió el pequeño bulto desde el extremo de la cama―. Para ti ―dijo en Maelin.
Los labios de Blaine poco a poco se separaron y sonrió, tomando la prenda de Kurt. Finalmente movió rápido los ojos y miró lo que estaba sosteniendo, lo desdobló. Había una hermosa túnica roja y pantalones oscuros en la caja que Blaine le trajo, y los había lavado, hecho el dobladillo y los remendó al tamaño de Blaine.
―Te los cosí para el viaje, para cambiar ―Kurt dijo, habiendo preguntado antes a Quinn la traducción exacta.
―Kurt ―Blaine dijo, la boca curveándose, los ojos no más que rendijas cuando sonrió. Comenzó a ponerse rápidamente la camisa sobre el pecho desnudo y Kurt de inmediato lo detuvo.
―No, todavía no ―dijo en Maelin―. Para el viaje. Para cambiar.
Kurt logró quitarle la ropa a Blaine, en secreto un toque que les gustó mucho. Blaine se lo agradeció varias veces, siguiéndolo con una sonrisa atontada. Le ofreció la mano y Kurt la tomó sin protestar, dejando a Blaine guiarlo a la pequeña terraza. Fue únicamente cuando Blaine señaló que Kurt se le subiera a la espalda, que comenzó a dudar de los motivos de Blaine.
―No estoy lastimado...
Blaine volvió a hacer el gesto, más insistente y Kurt se rindió con un suspiro. Dejó escapar un pequeño quejido y se subió a la espalda de Blaine, pasó los brazos ajustados por encima de los hombros.
―Oh Dios, por favor no me hagas arrepentirme de esto.
Blaine siguió la cornisa a la parte trasera de la casa y subió a una escalera improvisada a la azotea. Kurt cerró con fuerza los ojos, cuerpo pegado tan cerca como era posible a la espalda de Blaine. No es que no le gustaran las alturas, sino que le estaba dando todo el control a Blaine. Si Blaine se caía, él caía. A Kurt siempre se le había dificultado confiar explícitamente. Creía que confiaba en Blaine - no, sabía que confiaba, pero esto era realmente poner a prueba sus límites.
Blaine fue más allá de la azotea y por las gruesas ramas de encima. Tampoco era una subida fácil. Kurt era empujado por los movimientos corporales de Blaine, levando a Kurt (y su estómago) en el viaje. Kurt dio un atisbo, pero no pudo hacerse bajar la mirada.
Finalmente el movimiento se detuvo, y Blaine ayudó a Kurt para que se situara en una rama. La que era más ancha que el cuerpo de Kurt, pero todavía temía caerse y se rehusó a soltar el brazo de Blaine. Tenía Blaine en un apretón de la muerte, con los nudillos blancos y el cuerpo presionado.
―Tengo miedo de moverme, nos vamos a caer y sé que he estado triste y me he quejado, me quejo demasiado, pero ¡de verdad soy muy joven para morir! No estoy preparado ―Kurt dijo apresurado, forzándose a abrir los ojos.
Bajó la vista e inmediatamente se arrepintió. La tierra se veía muy lejana, no podría incluso pasar a través de las ramas, y su estómago dio un salto mortal en la mera visión.
―Blaine, no. Esto puede ser romántico para los monos, pero yo no soy un mono, Blaine. De verdad no lo soy ―Kurt dijo, enterrando el rostro en el hueco del cuello de Blaine.
―Shh ―Blaine susurró, frotando suavemente con la mano la espalda de Kurt, manteniéndolo cerca y murmurándole en el cabello. Kurt intentó darle sentido a lo que Blaine decía, concentrarse en las caricias y la voz, grave y calmada, y poco a poco Kurt comenzó a relajarse. Dejó de pensar en donde estaban y se concentró en con quien estaba.
El agarre de Kurt se aflojó, abrió los ojos. No bajó la mirada, miró junto a él. Unos claros ojos marrones se encontraron con los suyos, enmarcados por esas gruesas y oscuras pestañas. El aliento se le atoró en la garganta y no tenía nada que ver con el árbol en el que estaba sentado.
Blaine le dijo que mirara, rebuscó algo en el bolsillo de sus pantalones, y sacó un puñado de pequeños y secos arándanos. Kurt los miró, confundido, y observó mientras Blaine se los ofrecía con la mano ahuecada. Hubo un fuerte trino de pájaro y Kurt se sobresaltó, levantó la mirada a las ramas al origen, dándose cuenta tardíamente que no provenía para nada de un ave. Los labios de Blaine estaban fruncidos, los ojos hacia arriba, buscando. Trinó, gorjeó y silbó, haciendo toda clase de sonidos de los que Kurt no creía capaz a una persona. Quería preguntar a Blaine cómo lo estaba haciendo, pero no quería interrumpir.
Por una vez, Kurt estuvo callado. Escuchó y observó, esperando lo que sea por lo que Blaine lo trajo aquí arriba.
Un ave, rojo brillante con los asombrosos extremos de las alas negras, aterrizó cerca. Ladeó la cabeza, escuchando, y respondió con un piar propio. Blaine respondió. Kurt observaba maravillado mientras Blaine parecía hablar con el ave.
Más aves comenzaron a aterrizar alrededor de ellos con alas revoloteando y trinos alegres. Estaban tan cerca que Kurt casi temía respirar y espantarlas. Se volvieron más valiente aún, saltando hasta en los brazos de Blaine, encaramándosele en las manos, picoteando los arándanos que estaba sosteniendo.
Kurt miró a Blaine, con ojos ensanchados con incredulidad. Blaine simplemente le sonrió, con una sonrisa tan amplia que Kurt no pudo evitar sonreír en respuesta.
―Kurt ―Blaine dijo, y asintiéndole minuciosamente hacia las manos, luego a la suya. Kurt debía estarse acostumbrando a recibir mal la lectura de señales de Blaine, porque supo exactamente lo que le estaban pidiendo.
―No se van a acercar a mí ―Kurt susurró, pero al mismo tiempo extendió la mano.
Blaine echó los arándanos restantes en las palmas de Kurt, perturbando a las aves de la percha humana. No se fueron lejos, pero tampoco se acercaron a Kurt.
―¿Ves? ―Kurt dijo, sintiendo un sorprendente pinchazo de decepción.
Blaine volvió a silbar, con el rostro cerca del de Kurt. Esperó, miró a la boca de Kurt. La boca de Kurt se retorció en un dubitativo gesto, pero frunció los labios igual como observó a Blaine hacerlo e intentó imitar el sonido. No se parecía al de los pájaros, pero hizo sonreír a Blaine. Blaine asintió, con ánimos, y volvió a silbar.
Kurt continuó intentando, y mientras lo hacía algunos pájaros bajaron y se le posaron en el brazo y palmas, las cabezas inclinadas hacia los sonidos. Comían los arándanos directo de sus manos. Kurt observó con asombro, maravilloso de que esas hermosas y salvajes criaturas estuvieran tan cerca. Eran tan coloridas y lindas. Kurt se giró para decírselo a Blaine y lo descubrió mirándolo fijamente, con una cálida e ilegible mirada en los ojos. La boca mostraba la más dulces de las sonrisas, y la manera en que estaba mirando a Kurt era de alguna manera tan íntima que hizo a Kurt olvidarse de los pájaros por un momento.
―Están comiendo justo de mis manos ―dijo estúpidamente, en voz baja.
Blaine acarició con su nariz la mejilla de Kurt y descansó la cabeza en el hombro. Kurt se estremeció ligeramente y volvió a mirar a los pájaros, recordando la picadura de sus garras contra su piel y el peso de los pequeños cuerpos. Los observó con respiración poco natural hasta que los arándanos se acabaron y perdieron el interés, volando a los nidos y guaridas para la noche.
El cielo ya había comenzado a cambiar de color. Había bastantes brechas en las hojas delante de ellos para ver el tramo de la jungla, al parecer interminable, teñida ahora en rojos y naranjas. Blaine sostuvo a Kurt mientras el sol se ponía y Kurt sentía como si sus preocupaciones y la carga que había estado llevando desapareció con esto. Los árboles se volvieron nada más que siluetas, el cielo cambió a tonos más profundos de azul, y Kurt se sintió en paz.
Blaine lo llevó de regreso a abajo. Kurt se agarró fuerte, aunque en esta ocasión no era debido al miedo.
―Gracias ―Kurt dijo en Maelin. Blaine lo recostó en la cama y se movió para pararse, pero Kurt no lo soltó. Levantó la mirada a Blaine, pensando para sí que incluso tras el arcoíris de pájaros y la resplandeciente puesta de sol, Blaine era lo más hermoso que había visto toda la noche. Kurt tiró a Blaine en la cama, jalando de la cintura y se arqueó para besarlo. Blaine siempre había sido el que lo besaba primero, antes, pero Kurt sabía lo que quería. Quería la manera perfecta en que las bocas se posicionaran juntas, el deslizar de la lengua, el sabor y ligeros sonidos.
Blaine respondió inmediatamente, subiéndose a la cama, con el cuerpo posicionado sobre el de Kurt. Kurt sujetó el cabello de Blaine con una mano, la otra seguía halando el costado de Blaine como si de lo contrario pudiera marcharse. La boca de Blaine era caliente, incitante, los labios engañosamente suaves por la urgencia con que los movía contra los de Kurt. Hubo una mordida, en el labio inferior de Kurt, en su lengua, la boca de Blaine chupaba hambrientos y Kurt se sometió ante todos, deseándolo tanto. Blaine le succionó la lengua y los dedos de Kurt se le clavaron detrás del cuello sin querer.
La boca de Blaine se apartó de la de Kurt y le trazó un húmedo camino en el cuello. Los dientes rasparon por la piel antes de que los labios de Blaine se asentaran y comenzaran a chupar, enviándole escalofríos y chispas por cada nervio. Kurt se retorció, con suaves gemidos dado que se sentía demasiado bien. Todo era demasiado candente. Blaine chupó más fuerte y las manos de Kurt inconscientemente le amasaron el cuello, el hombro, echando la cabeza hacia atrás. Sintió la repentina presión de los dientes y dejó escapar un ligero grito. Blaine gimió en respuesta y se alejó del cuello de Kurt para besarlo, incluso más demandante que antes. Los dedos de Kurt se le enroscaron al cabello de Blaine y le correspondió al beso, tan hambriento de más de lo que Blaine le estaba dando.
Cuando Kurt sintió lo excitado que se estaba poniendo, apartó el rostro del beso con un frustrado jadeo, con los vista al techo, y en silencio maldijo su embarazosa aflicción. Comenzó a alejarse, pero Blaine le lanzó la pierna por encima, a horcajadas sobre él.
―Blaine, yo -
―Shh. ―Blaine presionó un dedo contra los labios de Kurt, lo pasó por el labio inferior, acunándole la mandíbula y volviendo a besarlo.
Los párpados de Kurt lentamente bajaron mientras se rendía ante el sabor embriagador de la boca de Blaine, pero abrió los ojos de golpe cuando sintió la longitud de Blaine presionada junto a la suya. Erecto. Blaine estaba erecto. Y parecía no darle importancia, desvergonzado de que Kurt pudiera tan obviamente sentirlo. Al comprenderlo algo dio un tirón en el vientre de Kurt, haciéndolo desear todavía más lo que estaban haciendo.
Blaine se levantó un poco y Kurt gimió, intentando seguir y volver a reclamar su boca. Blaine gruñó suavemente en señal de protesta, presionando a Kurt contra la cama. Con los dedos arrancando los botones de la camisa de Kurt, apresuradamente desabrochándolos. Kurt no entendía, pero se lo permitió, incluso cuando jalaba muy fuerte. Kurt lo enmendaría más tarde. Blaine abrió la camisa de Kurt y le pasó la mano por el pecho. Las palmas abarcando tanta piel, Kurt se preguntó cómo nunca se dio cuenta de lo grandes que eran las manos de Blaine. Kurt se estremeció y deleitó bajo el toque de Blaine, dejando escapar un ligero gemido cuando los dedos de Blaine le rozaron los pezones. El cuerpo se le sacudió, extendió las manos para alejar a Blaine ya que era una sensación graciosa que no estaba seguro le gustara. Las manos de Blaine apartaron las suyas, asegurándolas cuando se volvieron más insistentes.
―Blaine, hace cosquillas ―comenzó a protestar, intentando liberar las manos.
Blaine frunció el ceño y llevó las manos de Kurt sobre su cabeza, asegurando una mano alrededor de las muñecas de Kurt. Susurró caliente contra el oído de Kurt, diciendo Kurt por favor. Kurt sintió la mano libre de Blaine de vuelta en su pecho. Los dedos de Blaine circulaban uno de sus pezones, frotaba provocativamente alrededor del centro. Kurt se retorció y gimió, se quedó sin aliento cuando Blaine pellizco. Quería golpear a Blaine, intentó liberar sus manos porque cómo se atrevía. Pero entonces Blaine lo hizo una y otra vez, ligeros pellizcos, pequeños giros, y era casi una línea directa a donde Kurt estaba tan firme. Aguzó, se retorció, ahora no porque quisiera que Blaine parara, sino porque se sentía tan bien, lo anhelaba.
Blaine se había movido al otro pezón y Kurt podía sentir las acometidas de calor en la cara. Sus caderas se arquearon, buscando el alivio que no sabía cómo obtener. Simplemente quería más y que se detuviera. Blaine estaba mirándolo, directo a él. Kurt hizo un estrangulado sonido y rogó sin saber por qué. Blaine le capturó la boca en un fuerte beso y Kurt se rindió, abriendo la boca para la lengua de Blaine, deseándolo.
Las manos de Blaine le soltaron las muñecas, dejó el pecho. Se fueron a los pantalones de Kurt, bajándolos sin aviso. Kurt se apartó de la boca de Blaine con una respiración brusca.
―¿Blaine? ¿Qué -? ―Tuvo pánico, tragó duro, trató de zafarse para poder volver a ponerse los pantalones.
Kurt se detuvo abruptamente. La mano de Blaine lo rodeó ahí. Kurt abrió la boca, pero apenas tuvo un momento para procesar la sensación antes de que Blaine moviera la mano. La boca de Kurt se abría y cerraba como la de un pescado fuera del agua, sin palabras intentando de decir algo, lo que fuera, las manos abandonando los pantalones para luchar contra el agarre de Blaine. Blaine, cuyos dedos tan sólo se apretaron, cuya mano se movía más rápido, que miraba fijamente a los ojos de Kurt con una intensidad que Kurt nunca había visto.
No se sentía como nada que Kurt hubiera vivido, la piel áspera de la mano de Blaine acariciándolo. Se sentía bien, tan bien que Kurt gemía sin darse cuenta, largo y bajo. Sus muslos temblaron, las manos apretadas. Cayó de nuevo en la cama, pero sus caderas se sacudieron, ávidas de más. Una de las manos de Blaine lo mantuvo abajo y la otra subió rápido, haciendo algo en la punta, en la base, estos pequeños giros que punzaban a Kurt suavemente. Era demasiada fricción, muy intensa, y algo ocurrió, se acumuló y se derramó, y Kurt estuvo jadeando, llorando sin lágrimas, jalando a Blaine para tenerlo más cerca.
Estaba jadeando ligeramente mientras la sensación pasaba. Cuando volvió en sí parpadeó lentamente, levantando la vista hacia Blaine. Los ojos de Blaine estabas oscuros y siempre sobre Kurt. Kurt comenzó a hablar, pero Blaine lo besó. Kurt lánguidamente correspondió al beso. Sintiéndose deshuesado y maravilloso, y nunca queriendo dejar de Blaine.
Kurt escuchó el sonido de piel deslizándose contra piel y se apartó de la boca de Blaine, queriendo ver. Blaine se lo permitió, con la boca entreabierta y los ojos entrecerrados. Kurt bajó la vista y vio a Blaine haciéndose lo mismo que le había estado haciendo a Kurt hace tan sólo unos minutos. La mano de Blaine se movía rápido, la punta resplandeciente y goteando la misma viscosidad que todavía le manchaba a través de su estómago. Kurt la encontraba en las sábanas algunas mañanas, restos de los sueños que nunca recordaba.
Blaine le olfateó la mandíbula, le besó el cuello, la mano bombeando fuerte y el pecho agitado. Kurt estaba hipnotizado por la visión, asimilándolo. Susurró el nombre de Blaine, y Blaine contuvo un gemido, disparándose caliente por el estómago. Kurt dejó escapar una sonora respiración.
¿Eso era sexo? ¿Así era el sexo entre hombres?
Kurt estaba sorprendido de encontrarse impasible. Siempre sentía algo de vergüenza cuando tenía una erección, pero no sentía nada de eso en este momento. Tocó con la punta de los dedos la humedad sobre su vientre, curioso. Fruncía el ceño mientras levantaba la mano para mirarla de cerca. Blaine se inclinó y limpió con la lengua uno de los dedos de Kurt. Kurt se sonrojó e hizo una mueca, porque eso salió de su cuerpo. Blaine, todavía estaba respirando pesadamente, simplemente sonrió.
―Asqueroso, Blaine ―susurró.
Blaine sonrió, casi vertiginoso, y tomó un poco con el dedo índice. Lo sostuvo frente a la boca de Kurt. Pelearon con expresiones hasta que Kurt por fin se rindió y abrió la boca. Chupó esa cosa del dedo de Blaine y fue recompensado con una mirada de añoranza. Kurt se ruborizó. En realidad no tenía sabor de nada.
Kurt observó distraídamente mientras Blaine le quitó completamente la camisa y limpió el desastre. Kurt se habría quejado de que Blaine le manchó la camisa, pero descubrió que en realidad no le importaba. Después que Blaine limpiara a Kurt, lo abrazó y se acurrucó en la cama con él. Kurt debería estar avergonzado o escandalizado de que Blaine lo tocara de tal manera, pero todo lo que sentía esa relajación y sueño... y felicidad. Se sentía amado.
Kurt se acurrucó con Blaine, como si pudiera esconderse de sus propios pensamientos. ¿Amor? No. Se dijo a sí mismo para frenar ese pensamiento de inmediato. Podía escuchar al corazón de Blaine latir o quizás era el suyo, y respiró cinco veces para calmarse e intentar aclarar su mente.
Blaine comenzó a besarle el cabello, murmurando para que se durmiera, y Kurt apretó los ojos cerca de ese gran afecto. Nunca nadie había sido tan dulce con él. Nadie lo había hecho sentir así de bien. Quinn le había estado diciendo que Blaine quería que fuera su compañero, pero nunca pudo descubrir la razón. Todavía no lo sabía, pero eso no parecía cambiar el hecho de que Blaine quería. Lo quería a él.
Pero Blaine se marchaba mañana. Kurt ni siquiera estaba seguro de por cuanto tiempo, pero podrían haber nuevas personas en donde iba. Más bonitas, hombres y mujeres más interesantes, ¿y si Blaine dejaba de quererlo?
Kurt no quería que lo hiciera, se dio cuenta con un sobresalto. No quería que Blaine jamás hiciera esto con alguien más, o que abrazara, o llevara flores o animales muertos ni que cargara a nadie. Kurt lo quería para sí, más que un hogar, un baño caliente y toda la ropa fina en el mundo. Quería a Blaine, lo quería por completo.
―Quiero ser tu pareja ―Kurt dijo deprisa, encontrando la mirada de Blaine y sosteniéndola. Blaine le sonrió con timidez, y Kurt maldijo porque nunca aprendió la palabra pareja en Maelin. Blaine simplemente le sonrió y lo besó suavemente en la boca.
Kurt suspiró. Conocía algunas palabras en Maelin, pensó que podría ser lo suficientemente inteligible en expresarlo, pero no quería que le saliera mal y fuera malinterpretado, o peor, poco romántico. Lo averiguaría con Quinn en la mañana y se lo diría a Blaine antes de que se fuera. Le diría a Blaine que lo amaba.
Amaba a Blaine.
En el momento que Kurt dejó de pelear y sucumbió al comprenderlo, lo dejó con sensación de mareo y vértigo. Levantó la mano de Blaine, presionando la palma contra su corazón―. Quiero ser tuyo ―dijo, incluso si Blaine no podía entenderlo―. Soy tuyo.
Había un persistente palpitar en el pecho de Kurt y no parecía acercarse lo suficiente a Blaine, metiendo a sí mismo contra el cuerpo cálido y familiar. Los brazos de Blaine permanecieron firmemente a su rededor y le besó la frente a Kurt, tarareando en voz baja hasta que Kurt se quedó dormido.
Kurt se despertó con besos y un murmuró de adiós.
―No adiós ―Kurt murmuró, pero tenía tanto sueño, estaba tan contento y cálido. Ahora había un nuevo calor, e intentaba encontrar la calidez que había tenido antes, pero no pudo. Sin embargo, olía a Blaine. Kurt sonrió y volvió a caer dormido.
Cuando Kurt se despertó completamente fue por la luz solar que se filtraba a través de la ventana y el lejano sonido de canto de aves. Se estiró y bostezó, contemplando volver a dormir, cuando dio un vistazo y se percató que estaba solo. Abrió los ojos en un parpadeo. Se sentó, dio un mejor vistazo. No había nadie a la vista, y las cosas de Blaine que se iba a llevar y se habían mantenido adecuadamente contra la pared, ya no estaban.
El corazón de Kurt pareció caer en picada y dejar de latir a la vez.
Se tambaleó de la cama y corrió hacia la puerta. Todo estaba callado. En el exterior nada parecía fuera de lo ordinario incluso aunque esperaba a medias que todo estuviera tan mal como se sentía justo ahora. El azar se puso un par de pantalones cortos y bajó por la escalera, buscando a Quinn, la llamó hasta que por fin le respondió, desde su casa.
Kurt se protegió los ojos, entrecerrándolos miró hacia ella―. ¿Dónde - dónde está Blaine?
Quinn se vio confusa―. Kurt, ya se fueron hace horas...
Kurt miró los alrededores sin realmente mirar―. ¿Cómo - en qué dirección? Puedo alcanzarlos, irán caminando, ¿verdad?
―Kurt… ―Quinn lentamente bajó, con el ceño fruncido―. Pensé que decidiste que primero deberías aprender la lengua.
―No es eso. ¿Cuánto tiempo estarán fuera? ―preguntó, percatándose con retraso que todavía estaba sin camisa. Aunque, no parecía importarle.
―Un mes. Quizás dos.
Kurt se quedó atónito. Era mucho tiempo. Perdió la oportunidad. Estaba ahí aturdido, escaneando el área como si Blaine simplemente estaría ahí si miraba por el tiempo suficiente. Pero no hubo nada.
Nada en absoluto.
Haciendo uso del magnifico arco argumental plateado, el último capítulo demorará en ser publicado, todo sea por dar esa sensación de realismo... Mentira, la publicación del capítulo final sí se va a retrasar, pero es por cuestiones de falta de tiempo, además de que la extensión del mismo es equiparable a todo lo que se ha publicado hasta ahora de esta historia. De cualquier manera, el enlace a la historia original está en la síntesis, para aquellos que lo requieran. Espero que estén bien, tengan un buen día.
Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.
