Ranma se había despertado temprano para arreglar el dojo, se sentía adolorido de la batalla pero le gustó mucho haber podido pelear con Ryoga como en los viejos tiempos, en los torneos siempre competía gente confiada personas que para el podrían alcanzar un nivel superior si no fuera por su personalidad. Pocas habían sido los que habían puesto en apuros al azabache, pero ninguno como su amigo. Miro un momento a dentro del dojo por el agujero desde el tejado.-si ya va a vivir aquí sería bueno que impartiera algunas clases en el dojo.- se dijo a sí mismo- se lo preguntaré cuando lo vea.
-¡Ranma!- le gritó akane
- ¡aquí arriba!- l agito su mano para que lo viera. La chica lo vio y le sonrió, traía una caja y un termo, camino hasta el dojo- ahora bajó
-No ahí quédate, sólo atraparlo- aventó la caja que contenía el desayuno de ambos y Ranma la atrapó. Akane brinco y con una mano agarró el filo del tejado y agarrando impulso dio una voltereta para caer de pie en este. Ranma quedó con la boca abierta.
- ¿Akane, desde cuando puedes hacer eso?
- ¿de qué hablas? Siempre he podido brincar alto.
- si pero no con esa gracias- akane gruñó por esa respuesta- oye estoy preguntando de buena forma. Y hasta te estoy diciendo que eres ágil.
- bueno supongo que es el resultado de estar en cuatro grupos representativos.
Se sentaron en el techo a desayunar, eran okonomiyakis que había dejado ukyo para ellos, un poco de arroz que preparó akane y algo de té que ambos compartían del mismo termo.
-oye sí que es un agujero grande.
- si me tomará más de lo que pensaba, siento no ayudarte con la ropa.
- no importa, la lavaré rápido.- dio un bocado al pan- ah! sí que extrañaba los okonomiyakis de Ukyo.
-si yo también
- quien lo diría tus dos mejores amigos ahora están casados.
- jaja si no me lo esperaba, pero me alegro por ambos.
- sí, se veían muy felices- Ranma la vio de reojo
- y dime, ¿te gusta tu universidad?
-si Me encanta, al principio me costó algo adaptarme, con tantas actividades que tenía y todos los viajes a torneo, sin mencionar que es algo raro llegar a una casa vacía después de convivir con tanto loco.
- bueno si tienes razón nuestros años en furinkan estaban llenos de locuras.
- querrás decir mis años contigo estuvieron llenos de locuras. Sin ofender Ranma pero desde que llegaste a esta casa la tranquilidad se fue. ¡Ja! y te sorprende que nos llamen ruidosos
- oye de que estas hablando, tú tienes la mitad de la culpa de ese apodo, además tu eres a la que la locura la persigue, estos años que no has estado la ciudad ha estado en paz, y cuando yo llegué aquí tu vida no era precisamente tranquila. O me dirás qué es bastante normal que una bola de idiotas te esperaba para luchar contigo.- Akane le dirigió una mirada de enojó, Ranma estaba preparado para recibir un golpe con el acostumbrado mazo de Akane, pero nada lo golpeó.
- tal vez los dos somos imanes para la locura.- suspiro y se recostó por completo en el techo.
-oye - ya no podía contenerse las ganas de preguntarle- y en la Universidad pasa lo mismos?
-lo mismo ¿de qué?
- ya sabes que te persigan chicos
-¡ahh! Eso, bueno al principio si me rondaron varios, pero después de las vacaciones de invierno ni cruzaban palabra conmigo, no sé qué pasaría.
-sí, que raro- Ranma sabía precisamente lo que pasó, en su encuentro en el día de Navidad le hizo quedar muy claro a los compañeros de Akane que ella ya estaba comprometida.
- Ranma...- la chica se enderezó y puso su mano sobre la de él- muchas gracias.
- de... de qu que hablas?- tartamudeó al sentir la tierna piel de la chica.
- por la Universidad. Nunca pensé que tus intenciones eran para ayudarme a continuar en mis estudios. Hasta ayer que me lo dijiste.
- yo, yo... yo no hice nada,- dijo Ranma quitando bruscamente su mano, todavía no se acostumbraba a esas pequeñas formas de afecto de Akane.- tú te ganaste ese lugar con tu esfuerzo.
- pero me ayudaste si no fuera por ti y por Nabiki no tendría esta oportunidad.
- ¿por Nabiki?
- bueno no sé si sabías pero, aun cuando papá me dejó ir, no tenía dinero para los gastos de vivir en otra ciudad, cuando creí que después de todo no iría, Nabiki se acercó a mí con un sobre, contenía la tarjeta de crédito que tengo, me dijo "para que consigas un lugar decente". Le dije que cuando pudiera se lo pagaría pero ella sólo se limitó a decir que era un regalo. Por eso si no fuera por ambos no hubiera vivido muchas cosas, muchas gracias.- Ranma estaba atónito no creía que Nabiki ayudará de esa manera a Akane.
- ya te dije que no hice nada, tú te lo ganaste,- cambio la mirada al lado contrario de la chica, no quería que viera el sonrojo de su cara.
- por cierto habló kasumi, me pidió de favor que le cuide a Nanami en la tarde.
- ¿así? ¿Y eso?
- al parecer una paciente de mayor edad de tofu se puso grave y él tiene que ir a verla, kasumi quiere acompañarlo porque se llevaba muy bien con la señora y no quiere llevar a Nanami por miedo a que se enferme.
-aaa ya veo, bueno no creo que sea problema, lo más seguro es que duerma todo el tiempo.
-y por ella estaba pensando en cocinar un estofado del libro de kasumi.
-Akane que dices, Nanami muy apenas y come arroz
-obvio no es para ella. Sólo quiero que la casa huela familiar, estoy tan emocionada, nunca he cuidado de ella. ¿Cómo vez si la llevamos a comer un helado?- a Ranma le dio mucha ternura su prometida, sabía que le emocionaba pasar tiempo con Nanami por que casi no la veía, pero no tomaba en cuenta que todavía era una bebé y una muy perezosa.
- sí, ¿por qué no?
- bien entonces iré a terminar de lavar.- se levantó de un brinco.
Ranma había terminado de arreglar el dojo, se tomaría un baño pues con el calor que hacía sudaba a chorros, en su camino en las escaleras vio a Akane en la cocina, se limitó a subir las escaleras y a dirigirse al baño, estaba por entrar en la ducha cuando escucho un grito. Inmediatamente corrió a la cocina y en la entrada sintió que algo exploto. Alcanzó a taparse la cara con el antebrazo, cuando abrió los ojos tenía un líquido café rojizo en su muñeca, lo probó con su lengua, era espantoso, picaba pero no de buena manera, la lengua le ardía sintió hacerse de estatua y quebrarse con el horrible sabor. No entendía que podía estar mal, ¿que no se supone que su prometida ya sabía cocinar? las galletas eran comestibles, el arroz era muy bueno y el té se podría decir que estaba delicioso, ¿por qué pasó esto? - ¿estás bien? - le preguntó acercándose, la chica volteo, Ranma no lo pudo soportar, Akane tenía cubierta toda la cara de esa cosa café, los cabellos le quedaron parados por la explosión, por un momento intento ahogar su risa pero no pudo, termino revolcándose en el piso sosteniendo su estómago.
-¡¿qué es tan gracioso?!- ranma no le pudo contestar por la risa, sólo le dio una olla donde se podía reflejar. Akane vio horrorizada su cara, le dio mucho coraje como el artista marcial se seguía riendo de ella, saco su martillo, aquel que no había utilizado en años, golpeo a Ranma en la cabeza, y cuando él se quejó del dolor, agarró una cuchara llena de su platillo y se lo metió a la boca.- para que se te quite lo grosero- Ranma escupió la cuchara al instante, sentía como le quemaba la lengua, rápidamente corrió al baño y se enjuago la boca, tanto fue el picor que decidió sumergir la cara completa en agua ,obviamente al tiempo para no transformarse, después de unos segundos se sintió muy aliviado, agradeció a kami por la segunda oportunidad de vida que le daba y bajó las escaleras.
Encontró una escena que lo enternecido y que por primera vez hizo que se arrepintiera de burlarse de la chica, en medio de la cocina estaba Akane, seguía con la cara y las ropas sucias, en sus manos sostenía un trapeador y una cubeta, veía el suelo como si no supiera por dónde empezar, pero su rostro reflejaba que quería romper en llanto. Ranma se acercó a ella la cargo por la cintura y la sentó en el mueble de la cocina le limpio la cara con una pequeña toalla
- si no te limpias el rostro te arderá- Akane lo veía atónita- listo ya está mucho mejor- le sonrió cosa que hizo que ella también lo hiciera.- ya dejé preparado el baño si quieres ve y tómalo, yo limpiaré este desorden.
- lo siento- dijo Akane abrazando sus piernas que estaban sobre el mueble- ... yo me quería lucir y termine haciendo que limpiaras la cocina.- parecía muy triste- debí saber que algo así pasaría.
-Akane, ¿qué fue lo que paso?, digo no habías tenido problemas en estos días.- la chica suspiro.
- está bien te contaré pero será un secreto entre los dos y no quiero que te rías, ¿lo prometes? - Ranma asistió- bien, cuando recién me mudé a Osaka, kasumi me preparaba algunos platillos para sólo recalentarlos, con el tiempo me di cuenta que no podía regresar tan seguido a Nerima sólo para que kasumi preparara la comida de toda una semana, entonces comencé a comprar comida instantánea Haruhi se dio cuenta...
- Haruhi, ¿quién es?
- ah, se encarga del edificio donde vivo...
- pero ¿quién es él?
- ¿él? Ranma... acaso estas celoso
-¿¡que!? ¡ja! si claro, yo celoso, que buena broma Akane.
-hay que bueno- dijo con un tono juguetón- creí que te enojarías cuando te contara de Haruhi, él es un sueño sabes, es capitán de todos los equipos deportivos, es muy alto algo más que tú tiene unos ojos preciosos color miel, es tan guapo...- se detuvo al escuchar el trapeador romperse por la mano de Ranma, estaba enojadísimo, tanto que temblaba del coraje, Akane no aguanto más y comenzó a reír.- es una broma tranquilo j¡a! y dices que no eres celoso.- esto último tranquilizó más al chico de la trenza.
- ¿estabas mintiendo?
- por supuesto,- saco un micrófono y se paró en el mueble- tienes ante tus ojos a la capitana de todos los equipos deportivos.
- ¡no me refiero a eso!-dijo ya molesto- si no a ese...
- a Haruhi - Ranama gruño- tranquilo Haruhi no es mi tipo, de hecho serie muy raro si lo fuera. Aunque le tengo mucho cariño.
- ¡de que estas hablando! ¡Se clara!
- tranquilo no te pongas celoso, a mí no me gustan las mujeres viudas de 60 años.
-¡que yo no estoy celosooo!... espera ¿qué dijiste?
-Haruhi es una linda ancianita que cuidaba el edificio donde vivo. Bueno deja continuo con mi historia y por favor ya no me interrumpas con tus celos. Como decía, ella vio que compraba mucha comida instantánea y me pregunto por ello. Yo le conté que no era muy buena en la cocina y se ofreció a enseñarme. Aunque solo duro un año, pues su hija le pidió que se mudara con ella y dejara su trabajo en el edificio, después de eso intente cocinar cosas nuevas pero no me salen, solo se las que me enseño a preparar ella.
-ha ya veo. ¿Y qué sabes preparar entonces?
- se hacer arroz, té, el huevo en todas sus formas, curry, ogiri de salmón, croquetas de pulpo, mmm… el ramen me sale un poquito agrio, también me enseño algo de cocina occidental como los emparedados, las galletas, se hacer hamburguesas y pasta.
-bueno creo que es un gran avance para como cocinabas antes- vio a su prometida fruncir el entrecejo.- mmm sabes hace mucho que no como curry- Akane lo miro con los ojos bien abiertos.- tal vez podrías cocinar algo, claro después de que te bañes y yo allá recogido.
- de verdad vas dejar que yo te cocine después de lo que hice.
- sí, no veo por qué no.- de un salto su prometida llego al piso.
- me bañaré rápido, en un rato vuelvo.- y salió corriendo.
Un rato después, Ranma ya tenía la cocina completamente limpia, juntó todo en una bolsa y la sacó afuera. De regreso encontró a la peli azul poniéndose nuevamente el delantal. Usaba una camisa de manga larga de mezclilla que se arremangaba y un pequeño short color amarillo que dejaba ver sus muy bien torneadas piernas.
¿Ranma? - él no contesto, estaba perdido en esa parte del cuerpo de su prometida- Oye, te estoy hablando.
- perdón, estaba pensando en otra cosa. ¿Qué decías?
-dije, que te deje preparado el baño, sube en un momento estará la cena.
- ¿segura que no quieres que te ayude?
-no, estoy bien ahora sal de aquí- lo empujo con las dos manos a la salida.
El chico resignado obedeció y fue a la ducha.
-aaa esa Akane…- se dijo a si mismo mientras estaba en la bañera- espero que no vuelva a hacer un desastre. Si ese curry sabe bien, juro mandarle una docena de rosas a esa anciana Haruhi.- se quedó meditando un rato, ¿en verdad la señora esa fue capaz de enseñarle esos platillos a Akane? Aunque tenía un poco de sentido, es cierto que Kasumi la alentaba a que cocinara, pero ella no se dispuso a enseñarle, tal vez porque creía que tarde que temprano aprendería como ella lo hizo. Su madre también intentó enseñarle, pero sus lecciones quedaron en muy pocas, tal vez Akane es de lento aprendizaje cuando de cocina se habla.- tal vez en un futuro yo le pueda enseñar a hacer de comer, así yo también saldría ganando.- se ruborizó al darse cuenta lo que estaba diciendo en voz ya lo había pensado muchas veces nunca lo había dado por hecho.
Escuchó la puerta abrirse, su corazón comenzó a palpitar fuertemente, ¿Qué buscaría akane en el baño? Ella ya sabía que Ranma se estaba duchando- Akk…Akane?- pregunto el artista marcial. Se escuchó cerrar la puerta con brusquedad. ¿Que estaba tramando su prometida?
Se abrió la puerta de la ducha, dejando ver un pequeño cerdito negro con una pañoleta amarilla, el puerco entró a la bañera y se transformó en el chico de la pañoleta.
-¡oye P-chan! ¿Que se supone que haces aquí? tú ya eres un cerdo casado.- le decía dándole un coscorrón en la cabeza.
-¡auch! Tranquilo, no estoy aquí por lo que crees, además Akane ni me vio.
-¿entonces P-chan, que haces aquí?
- ¡que no me digas así! Estúpido Ranma. Faltaba leche en la casa así que salí a comprar un poco, después la anciana ciega de siempre me mojo con agua fría. Solo a ella se le ocurre regar su pasto cuando estamos en tiempo de lluvia. Deambulé por las calles hasta encontrar el Dojo.
-sí que eres un puerquito con suerte, -le jaló una mejilla.
-¡ya déjame en paz!- le dio un manotazo- por cierto te vengo a advertir de un gran peligro que corres.- a Ranma le dio curiosidad, el chico había cambiado su tono de voz a uno más serio- no sé si lo sepas pero…
- ya habla, ¿de qué peligro hablas?- Ryoga suspiro y miró a Ranma como si se tratase de alguien que está apunto de fallecer.
- Akane… está cocinando.- Ranma se calló hacia atras, ¿tan mala era la reputación de su prometida en la cocina? Le propinó un sape a Ryoga.- ¡oye, en sima que te advierto me agredes de esta forma!
-no hables tan serio en cosas como esa, por un momento pensé que era algo grave. Además, puedes estar tranquilo con eso, lo que está cocinando se lo sabe de memoria.
- ¡ah! Ya entiendo, están jugando a la casita. Por eso cuando entre gritaste, "Akane ¿eres tú?", muy seguramente ya estabas fantasiando con ella tallándote la espalda- Ranma tiro un golpe que Ryoga pescó en el aire.- vamos Ranma, que quedamos ayer, ¿por qué no te animas a dar el siguiente paso?- Ranma dejó de impartir fuerza en el puño que detenía su amigo, lo quitó bruscamente y desvió la mirada.- Sabes Ranma sé que el matrimonio puede aterrar, pero tiene sus muuuy pero muy buenas ventajas, si sabes a lo que me refiero.
- escúchame maldito pervertido, recuerda que Ukyo es mi amiga, no quiero que me estés contando de sus intimidades.
-oye, yo no estoy diciendo nada. Solo digo que te estás perdiendo de un gran banquete solo por andar de indeciso- Ranma gruño.- yo no exagero, en serio, juro por todo mi honor que yo no sabía lo que era la felicidad hasta que conocí la entre pierna de Ukyoo…- termino en un grito cuando Ranma con un golpe lo aventó por la ventana.
-¿Qué fue eso?- grito Akane desde la planta baja.
-nada, un cerdo… perdón un pájaro desorientado que se estrelló con la ventana.
Ranma bajó las escaleras, un aroma delicioso lo condujo a la cocina. La chica esta inclinada probando aquello que se cocinaba en la olla. Akane volteo al marco de la puerta donde estaba su prometido, su mirada se transformó.- Ranma…- le señaló, su cabeza.- tu pelo.- el chico se dio cuenta que llevaba el pelo suelto.
-¡ah!, supongo que se me cayó el listón en la bañera.
-ven- la chica le estiro la mano- yo te peino.
- pero ¿y la comida?
- tranquilo, todavía le falta.- se sentó arriba del mueble de la cocina y puso a Ranma de espaldas. El chico sintió como suavemente se deslizaban los dedos delgados de Akane por su cabellera, se sentía tan delicioso, que juro no volverse a cortar el pelo para que ella se lo peinase siempre.
- listó, acabe,- le dio una palmada en la espalda y luego bajo del mueble- ya que estas aquí- jugueteaba con sus dedos índices- me puedes alcanzar esa botella de sake.- le señalo una repisa.
-¿Akane, desde cuando eres una alcohólica?
-no bobo, es para el arroz, le da un buen sabor- el joven obedeció y se la dio. Akane con un medidor colocó la bebida en el arroz y luego la volvió a tapar.
- el curry ya está ¿quieres probarlo?- Akane le acercó una cuchara – di Aaaaa- ranma imitó el gesto y probó el platillo. Era increíble, como la misma persona que preparo aquel veneno para ratas ahora cocinaba un excelente curry.- ¡¿Qué?! No me digas que no te gusto.
-esta delicioso…
-lo dices enserio- le brillaban los ojos- ¿en verdad te gusto?- lo abrazo- siiii, he esperado tanto para escucharte decir esas palabras.- Ranma se despegó de ella.
-Akane olvidé algo arriba, en un momento vuelvo.
-¿Qué?... pero la comida- decía ya cuando el artista marcial ya estaba a la mitad de las escaleras- ya casi esta.
- no me tardo, solo iré por una cosa.
- se te va a enfriar oíste… ¡ash!
La comida ya estaba lista en el comedor, Akane miraba la tv. Mientras esperaba a su prometido, se le hacía muy descortés de su parte empezar a comer sin él, aunque él le había hecho la grosería de desaparecer desde hace 15 minutos.
-Ya llegue, lo siento.
-pues que tanto hacías.
-nada solo fui por algo, ¿Qué vez?
-nada importante- apagó la televisión, ambos dieron las gracias y comenzaron a comer. Ranma repitió plato, hasta las verduras hervidas comió en doble porción. Cuando término se dirigió a Akane serio.
-Akane quiero que me pases la dirección de la anciana Haruhi. Necesito agradecerle en persona que te haya curado.
-de que hablas bobo, ni que estuviera enferma o algo así.
-creo que le llevaré unas flores o crees que prefiera unos chocolates.- a Akane le escurrió una gota de sudor por la nuca.
- eres un sin vergüenza… aunque debo de admitir que ya maduraste aunque sea tantito.
-¿eh? ¿A qué te refieres?
- cuando te ponías celoso antes decías "yo no puedo estar celoso de una niña tan fea como tú". Y hace un momento no me agrediste.
-bueno, supongo que ahora no eres tan fea. – Akane apretó los puños y una vena de su frente se hinchó, pero se le ocurrió una mejor manera de atacar.
-Ranma… ¿Qué te pasa? Primero me dices que ya no soy pecho plano y ahora que ya no estoy fea. Me da la impresión que te gusto.- Ranma se puso colorado.
-Yo y, yo- tartamudeo.
-tranquilo Ranma, es el efecto Tendo.- sonrió picara- mejor ya acéptalo, te gusto, te gusto, vamos solo di "akane me gustas"
-Akane… me gustas…-dijo casi en un murmullo.
-¿qué dijiste?-se paró en seco.
-qué…-suspiró- es verdad, me gustas- la miró a los ojos- y mucho, -la chica en mudeció.- Y… ¿aaa?- se sobo el cuello, seguía con la cara roja, pero ahora no era el único, - yo te quiero decir… te voy a enseñar lo que compre… de lo que hablaba nabiki… ¿está bien?- Akane tardó en reaccionar pero dijo que si con la cabeza.- De acuerdo… cierra los ojos… y extiende las manos como si fueras a cargar algo.
Akane hizo lo que le pidió. En aquella obscuridad de sus ojos sentía como el corazón se le salía del pecho, sus latidos revotaban en sus oídos, sus labios se secaron y sentía sus manos extendidas temblar. Un muy buen tiempo estuvo así.
-Ranma… ¿ya puedo abrir los ojos?...- nadie contesto- ¿Ranma?... –espero un momento más- ya me fastidie si no me contestas los abriré- otra vez reino el silencio, gruño- pues ya los abriré- y los abrió- enfrente de ella no había nadie, su prometido se había esfumado, otra vez.- ¡ahhh! Maldito muy seguro se retractó el cobarde,-empuñó su mano izquierda y la puso cerca de su cara- ¡pero esta vez lo pagara!... ¿eh?- vio un brillo provenir de su puño, extendió su mano. Un diamante con forma de flor en su aro era el causante del gran brillo, era un añillo de compromiso.
Y… entonces- bostezo- mi mamá… y entonces- Sakura repetía cada frase seguida de un bostezo, se moría del sueño y yo también. Final mente se acurruco en el futon, yo me levanté y la acomodé arropándola. Se veía tan dulce cuando dormía. Sentí que alguien me miraba, voltee a la ventana, no distinguía nada pero supuse que era el padre de Sakura que no se había quedado tranquilo con que Ryu nos cuidara. Me levanté y regrese a mi futon, Sakura dormía tan angelical… mis ojos… se cierran.
Continuara…
Hola muchas gracias por leer esta historia, aunque quisiera, no les pude subir dos capítulos como la última vez. Pero bueno espero no tardarme tanto en actualizar. Si me he tardado es porque tengo algo de trabajo.
Ar30982, gracias por tus comentarios, me alegra mucho que en verdad te guste :)
RudD, muchas gracias por tu insistencia en los comentarios, no sé por qué se publican unos días después, de todas formas me llego cada uno de ellos, gracias por dedicar de tu tiempo en leer mis historias, espero cumplir tus expectativas. Ya estoy trabajando en el siguiente episodio de la otra historia y espero publicarlo el viernes.
A las demás personitas, les hago una invitación a la otra historia, aunque debo advertirles que no se parece nada a esta (en serio, en nada) se llama Kill Ranma.
Me despido, les mando un abrazo :)
