— ¿Te iras?
Preguntó la reina, sus ojos estaban rojos e hinchados. El gato no quiso mirar y mucho menos cuando contestó afirmativamente.
"Si"
— ¿Para verla a ella?
Él asintió sin poder decirlo en palabras, ese gesto, fue suficiente para lastimar su corazón.
— Vuelve.
Pidió. Su exigencia sonaba como suplica.
Sus ojos verdes la miraron, su pecho se hundió.
— Lo haré.
Contestó con sinceridad porque por ahora es lo único que podía cumplir.
.
.
.
— ¿Estas bien?
Preguntó su Princess. Su voz denotaba genuina preocupación.
Él la miró, sus ojos azules siempre lograban calmarlo.
¿Por qué cuando la miraba parecía que todo estaba bien?
— Ahora que estoy contigo, sí.
Sus mejillas se sonrojaron. Él se sonrojo al ver lo que había causado.
¿Por qué cada vez que la miraba sentía que le pertenecía y ella le pertenecía a él? ¿Por qué se sentía tan bien, solo al estar a su alrededor?
— Gato tonto —Dijo juguetonamente mientras una mano la posaba en su cabello, antes de apartarla completamente avergonzada.
Y tal vez lo era. Un tonto enamorado por preferirla sobre su Queen.
