CAPÍTULO VII

AUMENTANDO LAS APUESTAS

—¿Dónde te habías metido? —preguntó Amy en cuanto Tails y Cream regresaron a la sala de la casa.

—¡Chao chao! —exclamó Cheese abalanzándose sobre ella.

—Ya nos tenías preocupados, hija —dijo Vanilla.

—Yo… sólo salí a tomar aire —dijo Cream un poco desconcertada por la preocupación de todos.

—¿Tanto tiempo? —dijo Sonic—. Qué bueno que no te congelaste.

Cream miró el reloj que colgaba de la pared y se dio cuenta que se había ausentado de la fiesta por más de media hora.

—Lo siento mucho, no fue mi intención preocuparlos.

Cream se dirigió al sillón más cercano acompañada por Tails, que en esos momentos le rodeaba la espalda con su brazo. Una vez que ella se sentó, él se sentó a su lado, sin embargo retiró el brazo.

—¿Me estás escuchando?

Charmy se llevó un sobresalto e inmediatamente regresó la mirada a Grace, con quien había estado platicando en una esquina de la habitación desde que Sarah entablara conversación con Amy.

—Oh… lo lamento mucho. Me distraje un momento.

—Ya me di cuenta —dijo ella con molestia en la voz.

—Mis más sinceras disculpas. Debe haber una forma en que pueda compensarte —añadió con una sonrisa sagaz.

—Puede que sí… Déjame pensarlo —dijo ella sonriendo levemente.

—Y mientras lo piensas, tal vez podrías darme tu número. Me gustaría saber cuál fue tu decisión.

La sonrisa de ella se hizo más evidente. Después de un momento, sacó un pedazo de papel y un bolígrafo, escribió su número telefónico y se lo dio a Charmy.

—Excelente —dijo él guardando el papel en su bolsillo.

—Ya nos tenemos que ir, Grace —dijo Sarah desde el otro lado de la sala.

—De acuerdo —dijo Grace poniéndose de pie.

—Yo las acompaño —dijo Charmy parándose también. Después de que ellas dos se despidieran de todos, los tres salieron de la habitación.

—¿Entonces dónde estabas? —preguntó Knuckles.

—No me sentía muy bien y salí a tomar un poco de aire —después Cream titubeó un poco—. También me encontré a Bokkun.

—¡¿Bokkun?! —exclamó Knuckles—. ¿Qué hacía ese remedo de robot aquí?

—¡Hey, no olvides que ese remedo de robot nos salvó la vida! —soltó ella—. ¡Para tu información él sólo vino a disculparse por los problemas que nos causó!

Knuckles miró al suelo apenado y se quedó en silencio. Sin duda ella tenía razón, pero a Tails le extrañó que Cream lo hubiera defendido con tanta vehemencia.

—¿Bokkun se disculpó? —preguntó Amy.

—Eso es muy extraño —dijo Vector—. Para empezar, él no fue quien planeó el secuestro, fue Eggman.

—Además no es la primera vez que nos hacen jugarretas del estilo y nunca se había disculpado —dijo Espio.

—Tal vez él haya cambiado —dijo Chris—. Empezando porque nos ayudó a salir de ese lugar.

—La pregunta es ¿qué lo hizo cambiar? —dijo Sonic—. ¿Y por qué sólo se lo dijo a Cream?

La coneja desvió la mirada al piso y sintió como sus mejillas se ponían calientes. Ella vio que el zorro a su lado se dio cuenta y eso hizo la hizo sonrojar aún más. De repente una voz detrás de ella la sobresaltó.

—Porque ella es la única de nosotros que le hubiera dado oportunidad de dar su versión sin entregarlo a la policía —dijo Charmy, quien acababa de regresar a la habitación—. Yo hubiera hecho lo mismo.

—¿Podrías decirnos que fue lo que ocurrió? —preguntó Amy.

Cream les contó su encuentro con Bokkun, omitiendo, por supuesto, los detalles que ellos no necesitaban saber. También les dijo sobre la ficha que él le dio.

—¿Dices que esto es una llave para la computadora de Eggman? —preguntó Sonic viendo la ficha de cerca—. Parece una ficha para apostar común y corriente.

—¿Y por qué te la dio? —preguntó Amy—. Una cosa es disculparse por lo ocurrido y otra es darte acceso a la computadora con los secretos de su jefe.

—Escuchen —dijo Knuckles—. No quiero sonar malagradecido, pero ¿no se les ha ocurrido que esto pueda ser otra trampa?

—Yo también lo pensé en un principio —dijo Cream—. Pero Bokkun dijo que como desobedeció a Eggman, de todos modos le debe esperar un fuerte castigo y por lo tanto ese era un regalo para nosotros y principalmente para Rouge.

—Entonces se está vengando de Eggman —dijo Chris.

—Más bien yo creo que nos quiere ayudar a nosotros —dijo Amy.

—¿Te dijo por qué era para Rouge? —preguntó Sonic.

—No —mintió ella—. Pero supongo que es porque ella es la agente del gobierno y lo puede investigar mejor.

—Debemos analizar esa ficha —dijo Charmy—. Yo también creo que Bokkun está actuando de buena fe, pero un buen detective debe investigar todos los ángulos posibles en un caso y no podemos dejar de lado la posibilidad de que sea una trampa.

—Veo que sí has puesto atención a lo que digo —dijo Vector.

Charmy sonrió con sinceridad.

—Si es una especie de llave, debe tener algún componente electrónico adentro —dijo Tails—. Podemos analizarlo en mi laboratorio.

—Y debemos planear una forma de investigar ese casino —dijo Chris—. ¿Ustedes lo conocen?

—Por supuesto. Nunca he entrado, pero sé que es una de las principales atracciones de Angel City —dijo Amy—. Nunca hubiera imaginado que le pertenecía a Eggman… Ahora veo de dónde saca los fondos para hacer sus inventos.

—Primero tenemos que ver qué pasa con esa llave —dijo Vector—. Mañana me pondré en contacto con Rouge para decirle lo que pasó.

—Yo lo haré —dijo Cream—. Después de todo Bokkun me pidió a mí que le diera la llave.

—De acuerdo —dijo Amy—. Creo que es hora de irnos. Mañana me gustaría llevar a Chris a conocer la ciudad. Cream y Tails ¿creen que nos puedan acompañar?

—Por supuesto —dijeron los dos.

—¿Y tú, Sonic?

—Yo… sí claro —replicó el erizo después de un momento. No sonaba muy convencido.

—Si quieres puedes dormir aquí, Chris —dijo Vanilla—. Eres bienvenido.

—¡Chao chao! —exclamó Cheese

—Muchas gracias —dijo el muchacho

Todos se despidieron, salieron de la casa y se fueron dirigiendo a sus hogares. Tails fue el último en despedirse de Cream.

—¿Ya estás mejor?

—¡Sí Tails, muchas gracias! —respondió ella dándole un abrazo.

Minutos más tarde, el zorro se encontraba manejando el Gust camino a su casa. Estaba feliz de que aquel episodio hubiera terminado, sin embargo había algo que lo molestaba. Había algo diferente en Cream después de que ella volviera a la casa, pero Tails no sabía qué era exactamente. En la soledad de su vehículo, Tails dijo en voz alta la pregunta que no dejaba de darle vueltas en la cabeza.

—¿Qué fue lo que realmente pasó entre Cream y Bokkun?

(…)

Anteriormente, la forma más usual que tenían los mobianos para transportarse de un poblado a otro era el sistema ferroviario, que además, en su tiempo era el método más económico y eficiente que existía. Sin embargo, con la llegada de los flotamoviles, ese medio de transporte fue teniendo cada vez menos afluencia haciendo que dejaran de funcionar la mayoría de las líneas.

Una de éstas fue la línea que cruzaba la zona desértica al norte de Angel City. Y una de las estaciones que había dejado de funcionar era Bullet Station, la cual se encontraba al borde de un imponente cañón.

Desde hace mucho tiempo esa estación había permanecido abandonada, y la aridez del terreno donde se encontraba y la inclemencia del clima hacía imposible que fuera habitable incluso para los vagos y mal vivientes… Todo esto propiciaba las condiciones ideales para que el doctor Eggman construyera en aquel lugar su más grande base secreta.

—Doctor, ya nos queda poco combustible —informo Decoe.

Eggman se asomó por la pequeña ventana de la capsula de escape y luego revisó el pequeño radar que estaba en la consola de control.

—No se preocupen, ya estamos cerca.

Y en efecto, al cabo de unos minutos la nave descendió sobre las vías del tren abandonado y sus ocupantes salieron, primero Eggman, luego Decoe y Bocoe y al final los Cuatro Colosos. Era una noche tranquila y placentera que contrastaba con los pensamientos atribulados del doctor.

En todo el tiempo de haber luchado contra Sonic, y a pesar de que el erizo siempre le estropeaba los planes, Eggman nunca había temido por su vida hasta la noche anterior. El doctor ya había visto la transformación oscura de Sonic, pero el poder que había mostrado aquella vez en el espacio no se comparaba para nada con la que desplegó la noche anterior… y tampoco la crueldad en sus ojos.

"Debo tener mucho cuidado de ahora en adelante si quiero que mi plan del Imperio Eggman tenga éxito", pensó el doctor, "mi falta de planeación me costó a mi más grande creación, así que esta vez tendré que darlo todo si quiero triunfar"

—Doctor, ya está listo.

Eggman salió de sus pensamientos y se dirigió al andén de la estación. Decoe y Bocoe estaban de pie junto a una máquina expendedora de boletos vieja, llena de polvo y con letrero que decía "Fuera de servicio". Eggman se aproximó, tecleó un par de comandos y la maquina se encendió. Después, Eggman pronunció su nombre y luego se acercó a la pantalla, de la cual salió un pequeño rayo de luz que escaneó sus retinas. Un segundo después, el suelo comenzó a vibrar y la vía donde se había quedado la capsula de escape comenzó a hundirse hasta que la nave estuvo completamente bajo la tierra, después la vía regresó, pero la nave había desaparecido. A su vez, la máquina de boletos se deslizó hacia un lado revelando la entrada a un elevador el cual abordaron Eggman y sus robots.

El elevador descendió durante un buen rato y eventualmente se detuvo. Los siete salieron a un amplio pasillo de metal bien iluminado y limpio. Del lado izquierdo había una serie de ventanas que daban a lo que parecía un gran hangar que en ese momento se encontraba a oscuras y por lo tanto no se podía ver que había adentro. Recorrieron el pasillo y llegaron a una sala de control. Eggman se sentó y revisó la computadora.

El doctor tenía dos computadoras principales, las cuales se enlazaban con todas sus bases secretas. Una era la que tenía en el casino y la otra era la que tenía enfrente.

—Veamos nuestra situación —dijo Eggman.

En la pantalla apareció un mapa de Angel City y sus alrededores. En él había varios puntos brillantes que señalaban las bases y escondites de Eggman. El doctor no podía evitar congratularse de lo bien que había planeado la ubicación de sus escondites.

En el corazón de Angel City había un punto con la inscripción "Casino Park". Esa era su principal fuente de ingresos para financiar sus invenciones. Era una base pequeña pero tenía varios experimentos importantes.

Al sur de la ciudad, uno de los puntos marcaba una base llamada "Circus Park", un circo abandonado donde hacía sus pruebas mecánicas. Al oeste, adentrado en el bosque, brillaba otro punto con la leyenda "Cryptic Castle", un antiguo castillo que el doctor había tomado prestado para sus experimentos biológicos y cuya fama de estar embrujado le había librado de viajeros curiosos. Otro punto brillaba al noroeste con el nombre de "Lava Shelter" y era una base de emergencia ubicada dentro del Monte Angelius, un volcán activo lejos de la ciudad. El quinto y más grande punto estaba en el cañón donde ellos se encontraban y tenía la leyenda de "Bullet Station" y por último un punto al noreste de la ciudad marcado con el nombre de "Power Plant".

Eggman revisó el estatus de todas sus bases. Cinco de ellas marcaban como "Funcionamiento correcto", mientras que la base de la planta de poder marcaba como "Comunicación interrumpida" y el último mensaje que provino de la base la noche anterior decía:

Estatus:

Condición crítica

Daño irreparable

Destrucción inminente

Proyecto MS abortado

El doctor suspiró con pesadez. Era bueno saber que sus otras bases de operaciones seguían funcionando bien. De repente algo le vino a la mente y comenzó a teclear algo. Al cabo de unos segundos la pantalla mostró el mensaje de "Localizador no encontrado".

—¿Cree que esté bien, doctor? —preguntó Decoe.

—Confió en que sí —respondió Eggman—. No hice a Bokkun para que fuera un debilucho. Además en las noticias no dijeron haber encontrado cuerpos en la planta de energía.

—¿Entonces cree que Bokkun pudo sacar a Sonic y sus amigos? —preguntó Bocoe.

—Sé que así fue —dijo Eggman.

—¿Pero por qué lo hizo? —preguntó Decoe—. ¿Qué hizo que Bokkun prefiriera salvar a Sonic que irse con nosotros?

Eggman tardó un momento en responder.

—¿Y yo qué voy a saber? —dijo el doctor poniéndose de pie y dirigiéndose a la salida—. Por ahora me iré a dormir. Mañana tendremos un día ocupado.

—Sí, doctor —dijeron los dos robots.

—Ustedes cuatro —dijo Eggman—. Buen trabajo. Ahora diríjanse a la sala de reparaciones.

—A la orden, doctor —respondieron Emerl y los demás y salieron por una puerta que había al fondo.

Eggman salió de la habitación por la puerta por donde entró, caminó el largo pasillo, bajo un par de pisos por el elevador y salió a otro pasillo más amplio con puertas a los lados. Su dormitorio estaba al fondo. Durante todo el camino fue pensando en Bokkun.

Eggman sabía por qué el cyborg los había abandonado. Él había encontrado su portarretratos hace algún tiempo y había visto su interior, por lo cual no le extrañó en lo más mínimo que Bokkun hubiera tratado de convencerlo de no secuestrar a Cream. Tampoco lo sorprendió que hubiera regresado a tratar de salvarla.

—Sólo espero que lo haya logrado —dijo en voz baja.

El doctor entró a su habitación, se tiró a la cama y en poco tiempo cayó en un profundo sueño, ignorante de que en la superficie, una figura oculta en la oscuridad se acercaba a la máquina de boletos y pronunciaba el nombre de Ivo Robotnik, con una voz idéntica a la de él. Después, la máquina le revisó los ojos rojos y brillantes, sin embargo esta vez, de esos ojos salió otro rayo hacia la máquina hasta que ésta marcó en la pantalla "Acceso Permitido". La máquina se deslizó hacia un lado y la figura entró al elevador.

(…)

Después de teclear durante lo que pareció una eternidad, Rouge por fin terminó de hacer el papeleo reglamentario después de una asignación. Esa parte era de las pocas cosas que no le gustaba de ser una agente del gobierno. Eso y, por supuesto, recibir órdenes.

Aunque sus habilidades le habían ganado el respeto de sus superiores, sobre todo del comandante Walker, aún no se acostumbraba por completo a estar atada a una cadena de órdenes ni a una serie de trámites burocráticos.

Esa noche, sin embargo, Rouge se sentía un poco avergonzada. Era la primera vez que fracasaba en una misión y sabía que el comandante no estaba muy contento con ella. Rouge se reclinó en su silla y comenzó a pensar qué era lo que debía hacer para descubrir el plan del doctor Eggman ahora que la única base de la que tenían conocimiento había sido destruida.

De pronto su comunicador portátil sonó. Rouge lo sacó de su funda y vio en la pantalla un número familiar. Activó la transmisión y en la pequeña pantalla apareció la cara de Cream.

—Hola Rouge. ¿No interrumpo nada importante?

—No mucho, estaba por irme, ¿qué sucede?

Cream titubeó un poco buscando por dónde empezar.

—Bokkun vino a visitarme hace un rato.

—¡Ese cobarde pedazo de chatarra! —exclamó Rouge—. ¿Qué tenía que hacer en tu casa?

—¡Tranquilízate Rouge! —dijo Cream con cierta molestia—. ¿Por qué todos la traen en su contra? De no haber sido por él, todos estaríamos muertos.

Rouge se tomó un momento para responder.

—Tienes razón, chica, lo siento. ¿Pero qué estaba haciendo ahí?

—Él vino a disculparse conmigo por lo que ocurrió ayer.

—¿De verdad?... ¿Y solamente eso? ¿No te dijo nada más? —preguntó con su característico tono pícaro.

Cream sabía a lo que se refería, pero no respondió. Después de un momento, Rouge soltó una leve risilla.

—Así que por fin soltó la sopa, ¿eh? —dijo Rouge divertida—. No resultó tan cobarde como pensé.

—¡Déjalo en paz! —dijo Cream más agresivamente—. ¡Él sólo trató de hacer lo correcto!

—¡Vaya!… ¿ahora quién necesita calmarse? No deberías ser tan visceral muchacha, te puede traer problemas.

—¿Desde cuándo sabías? —dijo Cream recuperando la calma.

—Ya tiene mucho tiempo. Desde que fuimos al espacio.

Cream guardó silencio. Después de un momento, Rouge continuó.

—Honestamente nunca imagine fueras a tener tanto atractivo.

—¿De qué hablas?

—Vaya, mientras más obvio, más difícil de ver —dijo Rouge riendo—. Ya te darás cuenta.

Cream decidió que no tenía sentido tratar de sacarle información a Rouge y optó por reprimir su curiosidad.

—Bueno, en realidad llamé para decirte que Bokkun me dio algo para ti.

—¿En serio? ¿Es una carta de agradecimiento o algo así?

—Algo más interesante: Una ficha de apostar.

—¿Qué tiene de interesante una ficha de apostar?

—Que según Bokkun, es una llave para la computadora maestra del doctor Eggman.

—¿¡En serio!? —exclamó Rouge recobrando por completo la seriedad—. Hazme el favor de describirla.

—Es una ficha dorada con el logo de "Casino Park". Supuestamente tiene un microchip adentro que nos dará acceso a la computadora.

—¿Y no te dijo cómo debemos usarla?

—No, ya no le pude preguntar.

—Rayos… yo pensé que sería fácil… No importa, voy a hablarlo con el comandante y veremos qué hacer. Debo irme.

—De acuerdo.

—Ah y… gracias muchacha —dijo Rouge antes de cortar la comunicación.

Rouge se levantó de su asiento y se dirigió rápidamente hacia la oficina del comandante, sin embargo, no tuvo que llegar porque se lo encontró en el camino.

—Comandante, parece que tenemos una nueva pista en el caso Eggman. Cream, una de las amigas de Sonic el erizo, recibió una visita del robot que nos rescató de la base del doctor. Le dio lo que parece ser la llave de la computadora principal de Eggman.

—¿Y dónde está esa computadora?

—Al parecer en Casino Park.

El comandante se puso pensativo.

—No me sorprende que un lugar de ese tipo le pertenezca a Eggman. ¿Pero cómo sabemos que no es una trampa?

—Ese robot está enamorado de Cream —respondió Rouge—. No creo que sea una trampa.

—¿Enamorado?... ¿un robot? —dijo el comandante con incredulidad.

—Es una larga historia, pero le garantizo que es verdad.

—De acuerdo, ¿cuántos agentes cree que sean necesarios?

—Es probable que ese casino esté repleto de cámaras de seguridad y será muy fácil identificar a los agentes de gobierno. No me gusta mucho, pero es mejor utilizar la ayuda de una agencia privada en esta ocasión.

—Estoy de acuerdo. ¿A quién va a buscar?

—Los Chaotix —respondió Rouge.

El comandante se comenzó a acariciar la barbilla.

—Esos sujetos pasaron de ser unos donnadies a estar entre las agencias más prestigiadas en poco tiempo. Esto puede funcionar… De acuerdo, a partir de ahora la dejo a cargo del caso. Repórteme cualquier avance cuanto antes.

—Sí, señor —respondió Rouge.

—Y agente Rouge… no me falle.

—Desde luego que no, señor.

El comandante siguió su camino y Rouge regresó a su escritorio y recogió sus cosas. Esta podría ser la oportunidad que estaba esperando para reivindicarse por estropear la misión anterior y no pensaba desperdiciarla.

(…)

—¿Ya están todos listos? —exclamó Amy mientras Sonic, Tails y Chris empacaban unas cuantas cosas en la cajuela de lo que Chris identificó como la versión flotante de una camioneta. Se encontraban afuera de la casa de Cream.

—¿Qué es esto, Amy? —preguntó Chris señalando al vehículo.

—Es una flota-van —dijo Amy alegremente—. Ésta en particular es una BreezeMaster. Le dije a Sarah que te iba a llevar a conocer la ciudad y me la prestó. ¿No es bonita?

—Ya lo creo —dijo Chris metiendo la última maleta y cerrando la cajuela—. ¿Y Cream?

—Aquí estoy —dijo Cream saliendo de la casa. Cheese iba volando al lado de su cabeza.

—Muy bien, vámonos —dijo Amy subiéndose al asiento del conductor y después señaló a Chris, Tails y Cream—. Ustedes tres van a ir en al asiento de atrás. Sonic, tú vienes conmigo.

—No Amy, gracias —dijo el erizo—. Prefiero irme en el techo.

—Sabes que nos pueden multar —dijo Amy borrando su sonrisa—. Sube aquí.

—Pero yo…

—¡AHORA!

Sonic suspiró con resignación y subió al asiento del copiloto. Una vez que todos estuvieron dentro, Amy prendió el motor.

—¡Diviértanse mucho! —dijo Vanilla quien había salido a despedirlos.

—Gracias mamá —dijo Cream.

—Gracias Vanilla —dijeron los demás.

Un segundo después, el vehículo se elevó ligeramente y se perdió entre los árboles. Después de unos minutos salieron a la carretera que ya tenía bastante tránsito a pesar de ser temprano.

—No puedo creer lo mucho que ha cambiado el estilo de vida por aquí —comentó Chris.

—Angel City es una de las ciudades más importantes de Mobius por su cercanía a Angel Island —dijo Amy—. Es por eso que ha crecido tanto.

—Afortunadamente sigue siendo un lugar tranquilo —dijo Cream—. Aunque a veces nos llegamos a encontrar embotellamientos.

—Bah, yo siempre voy a preferir la naturaleza —dijo Sonic.

—No seas aguafiestas Sonic —dijo Amy—. La ciudad también tiene su encanto. Deberías buscar un departamento Chris.

—Por cierto, ¿Cuánto tiempo piensas estar aquí? —dijo Tails.

—Quiero hacer algunas investigaciones acerca de este mundo —dijo Chris—. Pero fuera de eso, no tengo ninguna prisa por regresar. Además me puedo comunicar con mis amigos. Recuérdenme hacerlo cuando volvamos. También quiero conocer bien tu taller Tails.

—Desde luego —respondió jovialmente el zorro—. Eres bienvenido.

—¿Y cómo fue que pudiste regresar sin las Esmeraldas Caos? —preguntó Sonic.

—Construí una maquina como la que los ayudo a regresar a ustedes y aproveché una alineación planetaria para obtener la energía necesaria. Así fue como hizo Eggman para hacerme volver a casa… por cierto, lamento mucho no haberme podido despedir entonces.

—No te preocupes amigo —dijo Sonic—. Ya estás de regreso y eso es lo que cuenta.

—¿Dices que hubo una alineación planetaria? —preguntó Tails de pronto.

—Así es, ¿por qué lo preguntas?

—Que coincidencia. Aquí va a pasar un cometa milenario en unos días.

—Va a pasar muy cerca de nosotros y dicen que se verá espectacular. Incluso van a hacer festivales en algunas ciudades —dijo Cream.

—Lo llaman el Cometa Negro —intervino Amy—. Dicen que es muy bonito a pesar del nombre.

—¡Ese cometa va a pasar por la Tierra también! —exclamó Chris.

—¿De verdad? —dijo Tails—. ¿Cómo es posible?

—No tengo idea, pero es muy interesante.

—Deberíamos ir a uno de los festivales —dijo Amy—. Escuché que el de la ciudad de Westopolis va a ser el más grande. No está muy lejos de Angel City y si nos vamos en el X-Tornado llegaríamos más rápido.

—Buena idea Amy —dijo Cream.

—¡Chao chao! —exclamó Cheese.

—Imagínense —continuó Amy—. Observar las estrellas y de repente ver al cometa pasar… ¿No te parece romántico Sonic?... ¡SONIC!

El erizo, que se estaba quedando dormido, se sobresaltó tanto que casi salta por la ventana.

—¿¡Qué pasa!?

Amy dio un resoplido de molestia.

—Nada, olvídalo… de verdad que contigo no se puede…

Todos los demás rieron alegremente y siguieron su camino hacia la ciudad.

Durante todo el día estuvieron recorriendo los lugares más bonitos de Angel City. Pasaron por la zona residencial, por el museo de historia y recorrieron la zona comercial deteniéndose en algunas tiendas y en el café donde trabajaba Amy. De pronto, al doblar una esquina Cream vio un edificio muy grande con un letrero rodeado de luces que se le hizo familiar. De repente exclamó.

—¡Espera Amy!

Amy hundió el pie en el freno haciendo que todos se sacudieran con violencia. Por fortuna no había nadie atrás de ellos porque de haber sido así, se hubieran estrellado.

—¿Qué sucede? —preguntó Amy.

—Miren —dijo Cream señalando el edificio—. Este es el casino de Eggman.

Y en efecto, el letrero que colgaba en la entrada decía "Casino Park" con las mismas letras que estaban inscritas en la ficha que le había dado Bokkun.

—Es cierto —dijo Tails—. ¿Pero por qué tendría Eggman una base secreta en un lugar tan concurrido?

—A veces el mejor lugar para esconderse es a plena vista, Tails —dijo Sonic.

De repente fueron sobresaltados por un grito.

—¡Quítate estorbo! —gritó un conductor que rebasó a Amy.

—¡Lo siento! —respondió Amy apenada—. Voy a estacionarme.

Después de estacionar el vehículo, todos bajaron y atravesaron la calle hacia el casino. La puerta principal era muy amplia y de cristal con marcos color dorado. Cuando llegaron, la puerta se abrió automáticamente y una voz femenina les habló desde una bocina en el techo.

—¡Bienvenidos a Casino Park, que la suerte los acompañe!

—Eso espero… —dijo Amy por lo bajo.

El interior del casino era impresionante. A pesar de ser temprano, ya estaba abarrotado de jugadores en las mesas de póker, dados, blackjack, ruleta y en las máquinas tragamonedas. Todas las mesas estaban bien distribuidas en el amplio lugar. Al fondo había un bar y un escenario que en esos momentos estaba desocupado.

Sin embargo, lo que más los sorprendió fueron quienes atendían el lugar. Todos los meseros, recepcionistas, croupiers, cantineros y empleados de seguridad eran robots parecidos a los robo-peones, con la diferencia de que estaban pintados de color plateado con negro. Además, unos tenían una corbata de moño en el cuello y otros tenían pequeñas orejas de conejo color rosa en la cabeza y colas algodonadas de color blanco.

—Ahora sí no me cabe duda de que éste lugar le pertenece a Eggman —dijo Sonic.

—Esto es impresionante —dijo Tails.

—Por no decir denigrante y ridículo —dijo Cream con desdén al ver pasar a una conejita robótica.

—¡Miren! —exclamó Amy señalando al fondo del lugar donde unos robots entraban por una puerta con el letrero que decía "Sólo personal autorizado".

—Aprovechando el lugar, apuesto que esa es la entrada al escondite de Eggman —dijo Sonic.

—Seguramente —dijo Chris—. Pero ahora no es un buen momento para tratar de entrar. Debemos planear esto con más calma.

De pronto un robot se acercó a una pareja que iba caminando por el pasillo. De sus ojos salió un haz de luz azul que escaneó a la pareja de pies a cabeza. Después de un momento, el robot dijo cortésmente.

—Bienvenidos a Casino Park señor y señora Jones.

La pareja estaba evidentemente maravillada de que aquel robot hubiera sabido sus nombres, sin embargo, Sonic y sus amigos se alarmaron.

—Debemos irnos ahora —dijo Tails—. Si esos robots nos identifican, es muy probable que alerten a Eggman.

Todos salieron de prisa del lugar. Al pasar por la puerta, la voz femenina les dijo:

—Gracias por su visita, vuelvan pronto.

—Cuenten con ello —dijo Sonic en voz baja.

Poco después subieron al vehículo y siguieron su camino.

—Me está dando hambre —comentó Amy después de unos minutos—. Conozco un restaurante donde sirven comida deliciosa, ¿qué les parece si vamos?

—¡Claro! —dijeron los demás.

Después de unos minutos llegaron al restaurante, un lugar pequeño pero acogedor impregnado por un delicioso aroma a comida caliente. Al entrar, una mesera los saludó cordialmente y los llevo a una mesa en el piso superior, desde la cual tenían una buena vista de la calle. Del otro lado había una puerta de cristal que daba a un pequeño balcón. En ese momento, el cielo empezaba a tomar un matiz ligeramente rosado que anunciaba la pronta venida del atardecer.

Mientras comían, todos platicaban animadamente con la excepción de Sonic, quien parecía distraído y constantemente se quedaba mirando hacia la ventana.

—¿Qué te ocurre amigo? —preguntó Tails de pronto.

Sonic se sobresaltó ligeramente.

—Ah no, no es nada Tails —dijo Sonic sin darle importancia—. Sólo estoy viendo el atardecer.

—¿Estás seguro? —preguntó Chris—. Te noto muy distraído.

—No te preocupes amigo, no es nada —dijo Sonic aparentando indiferencia—. Discúlpenme un momento.

Sonic se puso de pie y caminó por entre las mesas. Los demás intercambiaron miradas de preocupación.

—Ahora vuelvo —dijo Amy poniéndose de pie y dirigiéndose a donde había ido Sonic.

Amy abrió la puerta de cristal de daba hacia el balcón. Sonic estaba recargado sobre el barandal con la mirada perdida.

—¿Sonic…? —dijo Amy acercándose al erizo azul.

—¿Qué sucede Amy? —dijo Sonic sin voltear a verla.

—Es lo que quisiera saber.

—Ya les dije que no me pasa nada.

—Sé que hay algo que te preocupa —dijo Amy suavemente—. ¿Es lo que pasó en la base de Eggman?

—No quiero hablar de eso —dijo Sonic cortantemente.

—Sonic, no te preocupes por eso… Yo sé que no fue tu intención enojarte y…

—¡Dije que no quiero hablar de eso! —exclamó el erizo—. Dije que estoy bien y eso debería ser suficiente.

—¡Pues no lo es para mí! —exclamó Amy.

—¡Pues no es mi problema! —gritó Sonic dirigiéndole a Amy una mirada furiosa.

Amy se quedó boquiabierta con expresión de profundo dolor. Dos lágrimas corrieron por sus mejillas. Sonic de inmediato se dio cuenta de su error y su expresión cambió de enojo a confusión y arrepentimiento. Al no saber qué hacer, Sonic retrocedió un par de pasos y luego corrió dentro del restaurante y hacia el baño dejando a Amy parada en el balcón, bellamente iluminado por el atardecer.

En el baño, Sonic se echó agua a la cara varias veces y después de asegurarse de que no hubiera nadie más, comenzó a golpear con fuerza la pared. De pronto volteó hacia el espejo. Del otro lado, la versión oscura de sí mismo le devolvía la mirada con ojos brillantes desprovistos de pupilas y le sonreía con malicia. Sonic dio un gritó de sorpresa y al tratar de caminar hacia atrás, resbaló y cayó al piso. Después de un momento, se levantó y con temor volvió a ver el espejo. El erizo oscuro había desaparecido y ahora tomaba su lugar el erizo azul rey de ojos verdes y mirada confundida.

"¿Qué me está pasando?", pensó con angustia.

Sonic volvió a lavarse la cara, salió del baño y se dirigió de vuelta a la mesa. Amy ya había regresado.

—Amy… yo…

—Ya vámonos, que Sarah va a pasar por la flota-van a mi casa —dijo Amy poniéndose de pie sin voltearlo a ver.

Todos salieron del restaurante y subieron al vehículo.

—Espero que te hayas divertido Chris. También ustedes dos —dijo Amy tratando sin éxito de sonar alegre y enfatizando la última palabra.

—Si Amy, gracias —dijo Chris.

—Gracias Amy —dijeron Tails y Cream.

Los tres se dirigieron entre sí miradas inciertas, pero ninguno se atrevió a pronunciar palabra alguna sobre el tema. Un segundo después el vehículo se encendió y todos regresaron a casa.

(…)

Notas del Autor:

Me estaba tardando demasiado con este capítulo y me estaba quedando exageradamente largo, así que decidí partirlo en dos para no tenerlos esperando más tiempo.

Este es el capítulo que ha tenido más referencias a los juegos, sobre todo con los nombres de los niveles. ¿Las encontraron todas? Mientras tanto, ¿quién se apunta para ir a ver al Cometa Negro a la ciudad de Westopolis…?

Como muchos ya lo adivinarán, nuevas sorpresas vienen pronto… más de las que imaginan, así que sigan leyendo.

¡Hasta pronto!