Capítulo VII

Desgarro de Almas

El dragón ataco con su aliento de hielo, Sango e Inuyasha eludían los ataques del enemigo, pero el tiempo comenzaba a correr deprisa, y las oportunidades de derrotarlo disminuían, después de varios intercambios de golpes la batalla se balanceaba por fin pero entonces el águila ciega agarro a Sango con sus garras y la arrojo, esta cayó pesadamente sobre la arena marrón, no se podía levantar, Inuyasha lanzo el viento cortante y corrió junto a Sango mientras el dragón esquivaba el poder de tessaiga.

- ¿Sango te encuentras bien?

- Mi pierna, no puedo moverla.

- Quédate aquí yo me encargare.

Inuyasha volvió a atacar con el viento cortante al dragón que sólo esquivo y contraataco con su aliento de hielo, la batalla continuaba y el bastón de hueso se estaba moviendo de la nada, Sango se percato de ello, hiraikotsu y tessaiga estaban vibrando, entonces Inuyasha volteo para buscar a Sango con la vista, pero el dragón lo ataco y cayó pesadamente, el bastón levito por unos instantes y se enterró en la arena que rodeaba a Inuyasha, algo comenzó a brilla debajo del bastón, Inuyasha observaba y el dragón ya iba a atacar de nuevo pero Sango lo repelió con hiraikotsu. Inuyasha sacó una pequeña gema de la arena dónde el bastón se había posado, una voz se coló en su cabeza y sólo escucho, "desgarro de alma" "tessaiga" "unir", Inuyasha lo descifro rápido, cogió la gema y la puso junto a tessaiga, tessaiga reacciono de inmediato y absorbió la gema, el viento nació del arma dándole una tonalidad azul, Inuyasha avanzo hacia el dragón y lo ataco.

- ¡Desgarro de alma!

Una onda azulada atravesó al dragón si hacerle daño, es como si fuese una corriente de aire, pero otra onda, está vez de color rojo salio del dragón y se desvaneció en el aire, el dragón cayó al suelo, Inuyasha se acerco a él, pero este se quedo inmóvil con los ojos abiertos y sus fauces resplandecientes, estaba petrificado, el águila al percatarse de que los sonidos de batalla habían cesado trato de escapar, el águila ciega emprendió su vuelo pero Inuyasha volvió a atacar con el desgarró de alma, el resultado fue el mismo, el águila se desvaneció en el aire, la onda roja también salió de su interior, y quedó petrificada, Inuyasha se quedó anonadado ante la nueva técnica, después de unos minutos volvió en si, corrió a dónde estaba Sango y la levanto, ambos estaban de pie cuando una voz comenzó a hablarles.

- Sólo apunten el bastón a la parte alta de la cueva, con eso, este sitio quedara purificado como ha de ser, híbrido, ten cuidado con tu nueva técnica, te la hemos concedido como un don, el desgarro de alma se encarga de destruir el alma de tu contrincante sin la necesidad de causar heridas físicas, eso es lo que ha dejado así a los creadores de bestias, tenían tiempo planeando revelarse junto con el resto de demonios, por eso esta técnica te es otorgada, debes tener cuidado pues desgarrara el alma de todo aquel que se ponga en medio de las ondas de tu nueva tessaiga, además de que hay ciertos demonios que viven sin alma y serán inmunes a tu nuevo poder, úsalo con sabiduría.

La voz se desvaneció tal y como llego, Inuyasha envaino a tessaiga, Sango por su parte camino con un poco de pesadez pues aún tenía estragos del golpe en su pierna, desenterró el bastón y se preparaba para abrir el siguiente portal cuando Inuyasha tropezó.

- ¿Estás bien?

- No es nada, continuemos.

- Pero estás sangrando, tu abdomen esta empapado.

- ¡Dije qué no es nada!

- Mmm..

Sango molesta se alejo de Inuyasha, esté por su parte trato de seguirla cuando Sango se volteo, pretendía decirle algunas cosas, pero chocaron pecho con pecho y quedaron el uno frente al otro, Inuyasha veía el cabello de Sango, pues esta tenía su mirada baja y su cabeza agachada, no quería subir y ver a Inuyasha frente a frente, algo se lo impedía, tenía miedo de algo pero no sabía de qué, así transcurrieron los segundos, hasta que ella sujeto el hombro de Inuyasha con una de sus manos, luego rodeo su cuello en un abrazo, Inuyasha por su parte sólo acertó a abrazarla por la cintura, Sango subió la mirada lentamente, era un movimiento casi armónico, sus ojos por fin se cruzaron, sus mejillas enrojecieron, y así fue durante un largo tiempo, era como un letargo para ellos, perderse en el universo que significaban sus ojos, el uno con el otro, correspondiendo esa mirada que era profunda e infinita, pudo continuar así por mucho tiempo, o pudo haber culminado en un beso, pero el tiempo juega bromas, y también lo hacen las coincidencias, Sango cerro los ojos y todo termino ahí.

- Debemos continuar, aún necesitamos llegar al final de esto.

- Sango….

- De prisa.

Sango apunto el bastón al la parte alta de la cueva como dijo aquella voz, en unos instantes ya habían viajado de nuevo, abrieron los ojos pesadamente ya que había un Sol terriblemente brillante, todo alrededor era arena, blanca arena, parecía harina, el calor era fulminante, todo estaba ausente, incluso las pequeñas cosas que siempre habitan un desierto, no había cactáceas, insectos, o algo vivo en los alrededores, no sabían a donde dirigirse, así que caminaron en dirección contraría al Sol, para que este no les lastimará, así empezaron a formar un camino, de huellas en la arena, un camino desconocido, sus manos ahora no van atadas, pero después de aquel abrazo, sus corazones se mantienen agazapados, unidos, incluso sin que ellos lo sepan, una sonrisa se dibuja en sus rostros, se saben el uno al otro, sólo queda lucha por que el mundo también los sepa a ellos.