Capítulo 7

Santana había dejado de gritar, no estaba segura de nada. Ella no solo quería sacarme del trabajo, sino de su propia vida. Mientras todos estos pensamientos se mezclaban en mi cabeza, ella se levantó del sillón y se acercó a la ventana, desde allí miraba a ningún lugar en específico…sólo miraba.

-Entonces me iré…iré a juntar mis cosas, señorita Santana

Salí de la oficina y comencé a recoger todo, no eran muchas cosas, así que las apilé en una bolsa y en menos de diez minutos estaba todo listo. Ahora no sabía si ir a decirle a Santana que me iba, o sólo hacerlo. Decidí lo primero, era bastante masoquista en estas cosas. Me acerqué a su puerta y di dos pequeños golpes, de la oficina no hubo respuesta alguna, de igual forma decidí adentrarme. Su postura no había cambiado, seguía en el mismo lugar, mirando a la nada.

-Ya está todo listo, sólo venía a despedirme…

Cerré lentamente la puerta y comencé a acercarme decidida hasta donde se encontraba. Tenía miedo, no quería que las cosas acabaran así, esto me estaba desesperando, esperaba que Lord Tubbs me despertara e imaginar que todo esto era nada más que una estúpida pesadilla, pero a cada paso que daba, mis esperanzas se iban agotando. Cuando estuve a escasos metros, ella se volvió. Mi mirada se conectó con la suya, quería llorar, quería que todo esto no estuviera pasando, quería que me dijera que era una broma y saltar encima de ella y hacerla mía cómo tantas veces lo había hecho en esta oficina.

-No dejes que me vaya…-Supliqué, cómo antes, cómo ahora…cómo lo seguiría haciendo siempre.

-No dejes que te deje ir…-fue sólo un susurro, pero logré captarlo…era una súplica que venía de lo más profundo de Santana.

Una traviesa lágrima corrió por todo el contorno de su ojo, se deslizo indiscreta por su mejilla, para terminar en sus labios. Estuve tentada a terminar su viaje, pero sólo me quedé allí, observando, cómo la luz bañaba todo el contorno de Santana, cómo sus palabras habían sido dichas con un tono tan triste…Sólo pude observarla mientras su mano se acercaba tímidamente para alojarse en mi cabeza; ella juntó nuestras frentes, una serie de lágrimas se unieron en el mismo desfile que la lágrima anterior, todas para perderse en los dulces labios de quién sería por siempre el amor de mi vida.

-Todo se está pudriendo, Brittany. Ya no sé qué hacer. Lo único innegable para mi es que no quiero dejarte, pero debo…por tu bien, y si soy sincera, por el bien mío. Si yo te perdiera, nada tendría sentido para mi. Por eso te estoy alejando de aquí, este lugar es demasiado peligroso. Las personas que nos rodean son un montón de imbéciles sin compasión…y no puedo exponerte a eso

Sus palabras eran tan convincentes y cargadas de temor, que sentí un impulso inexplicable por salir luego de aquí y escapar a un lugar seguro con Santana. Ella aún no se alejaba ni un centímetro de mi lado y las lágrimas no paraban de correr.

-No me importa…

-¿Qué dices?

-No me importa el peligro que corra, no te dejaré sola…yo te protegeré de cualquier monstruo que quiera comerte…

-No entiendes, Britt…

-La que no entiende aquí eres tú. Si deseas que renuncie, pues lo haré, si no me quieres ver, pues dímelo, pero no dejaré de buscarte y hacer lo posible para cuidarte, aunque sea cómo tu secretaria, tu empleada doméstica o cómo una guardia de seguridad en tu hotel…tomaré cualquier trabajo, haré cualquier cosa por estar cerca de ti y evitar que esas lágrimas vuelvan a caer de tus ojos, no quiero volver a verte llorar así, menos si soy la causante de ellas. Así que me iré de este lugar…no soy tan estúpida cómo la gente cree. Puedo deducir que alguien se enteró de lo nuestro y te esta extorsionando o algo así. Que soy una presa fácil y que nadie se preocupa por mí, excepto tú. Así que lo haré, para que te dejen en paz, pero siempre habrá una forma de seguir encontrándonos…tenemos a nuestras amigas…y sigo siendo la prima de tu prometido, ¿no?

Su rostro pasaba de un estado a otro, hasta que noté resignación en su mirada.

-¿Sabes que no lo amo? a tu primo, quiero decir

-Eso lo supe desde el primer momento que te besé, tu eres mía Santana…y nadie puede decir lo contrario -Una sonrisa surcó sus labios- Es tiempo de fingir, de cuidar cada paso que demos. La super agente secreta, Brittany S. Pierce estaba preparada para cualquier misión…

-Te amo, Brittany…

Un salto de apenas un segundo dio mi corazón, en el segundo siguiente se detuvo, para cuando llegó el tercero latir estrepitosamente en mi interior. Santana López me amaba…nada más importaba.