Chapter 6

Bella se desnudó mientras observaba a Edward quitarse las botas y el resto de la ropa. Ella se arrastró sobre la cama, pero él la detuvo agarrándola por las muñecas. Le dio la vuelta para que estuvieran cara a cara.

—No puedes frotar tu marca de la piel por lo menos en una hora— le soltó la muñeca y apretó sus caderas en su lugar. –Agárrate de mis brazos.

Ella alzo los brazos para doblar sus dedos alrededor de sus musculosos bíceps. La levanto para que pudiera enredar sus piernas alrededor de sus caderas. Edward camino hacia adelante y apuntalo su hombro sobre la gruesa columna de soporte. El vaciló un segundo antes de juntar su boca con la suya.

Ella encontró su hambriento beso. El compartió suficiente pasión para ponerle a ella su cuerpo en llamas. Ella siempre había pensado que los cyborgs eran computadoras caminantes y se alegró de haberse equivocado. Edward era un hombre que solo tenía electrónica interna oculta. Sus grandes manos se apoderaron de su culo, masajeándolos, tirando contra sus caderas con más fuerza. Ella estaba mojada y él estaba duro.

Su verga se frotaba contra su clítoris, las caderas de él se movían lentamente para que la punta de su eje acariciara la longitud de su hendidura, burlándose de ella. Empapando de humedad a los dos, donde Bella mostraba su mayor necesidad de él. Ella gimió en su boca, moviéndose contra él y rompió el beso. Jadeando. Un dolor se apodero de ella por la necesidad de tener a Edward follandola.

—Te necesito, ¡Por favor!— Los ojos de él se fijaron en los de ella mientras el movía las caderas de ella. Él estaba tan duro que solo tenía que mover las caderas de ella sobre él para que encajaran.

Él la bajo por su cuerpo, Bella rodeo con sus brazos su cuello, agarrando la parte de atrás con sus manos. Para ella, la sensación de Edward llenándola, extendiéndola y abusando de ella profundamente era lo más increíble mientras sus cuerpos se abrazaban juntos, trayéndole un grito de placer a sus labios. Él era increíblemente grueso.

—El cielo— gruño Edward. –si hay un lugar así, ese eres tú, Bella. Se siente como en casa cuando estoy dentro de ti, Tú eres calor, la aceptación a la perfección. Tan agradable y perfecta— Sus palabras la encendieron más. No solo era guapo y sexy, además era romántico, así parecía. Ella empujo sus caderas.

—Nada se había sentido así, Edward. Nadie me había hecho sentir lo que tú haces. — Él se movió después, retirándose un poco para golpear hacia arriba, conduciéndose en sus profundidades con un fuerte movimiento.

La sensación puso salvaje a Bella. Ella gimió, usando sus piernas para apretar las caderas mientras sus manos se apoderaron de su espalda para que ella se pudiera mover sobre él. Ella abrazo sus hombros para poder montarlo mientras él se conducía dentro y fuera de su cuerpo. Edward creció aún más dentro de su coño.

La espalda baja de ella y sus nalgas se estrellaron contra el lateral de la columna de soporte pero no le dolía. Probablemente tendría moretones, pero no le importaba ni un comino. La polla de Edward le estaba golpeando en los lugares correctos. El cambio su agarre sobre ella. Uno de sus brazos se cerró en su culo, dejando sus nalgas sobre su antebrazo, mientras que la otra se deslizo entre ellos.

El apretó su clítoris con el pulgar mientras se movía más rápido, conduciéndose duro dentro de ella. Era lo último que esperaba de él y exploto de placer. Ella grito su nombre cuando llego a un fuerte clímax.

La mano de él se deslizo fuera de su clítoris para poder envolver los brazos a su alrededor. Se metió con fuerza dentro, gimiendo en voz alta mientras enterraba su cara en el cuello de ella cuando se corrió. El exploto y su caliente semen la lleno profundamente. Ellos estaban jadeando quietos, envuelto uno alrededor del otro mientras Edward la sostenía con fuerza.

—Tú eres mía— el finalmente susurro. —Nunca te dejare ir. — Tendría que haber resentido las palabras, pero no lo hizo. Ella no quería que él la dejara ir. Por mucho que pudiera perder a su familia, lo cierto era que rara vez veía a sus padres. Su padre estaba siempre viajando por el mundo con sus negocios y el círculo de su madre de los beneficios de caridad siempre le impedía dedicar tiempo a cualquiera de sus hijos.

El hermano de Bella, era senador y ella solo lo veía en algunos años. Con su trabajo de ventas para Firmaline, una empresa que vendía productos para las estaciones espaciales, viajaba a menudo para tener novio o amigos. En realidad no había mucho que dejar o extrañar de la tierra.

Lógicamente ella debería estar luchando contra su captor. Debería odiar a Edward por haberla llevado de esa nave, pero la verdad es que no lo hacía.

Había estado emocionada al ver a los cyborgs, después de su shock inicial de su continua existencia. Si la hubiera dejado en la nave ella hubiera volado y su vida hubiera acabado de todas maneras. Pensando en ello le hizo recordar que él le salvo la vida. Se sintió atraída por Edward y estaba experimentando fuertes sentimientos por él, que iban más allá de sus habilidades sexuales. La idea de cómo había conseguido las habilidades finalmente la saco de la euforia postcoital.

— ¿No más prostitutas, de acuerdo?— Edward se tensó, sosteniéndola y ella levanto la cabeza. El frunció el ceño.

— ¿Prostitutas?

—Las trabajadoras de placer del barco. Soy tuya ahora y no hace falta otra mujer, ¿verdad?— el parpadeo, ladeo la cabeza.

— ¿Te molesta, verdad? Veo enojo en tus ojos ante la idea de que yo tenga relaciones sexuales con otras mujeres. ¿Estoy leyendo bien? ¿Por qué?

—Tú no me quieres compartir con otros hombres — el asintió con la cabeza.

—Eso es correcto. Tú eres mía. Yo te poseo— Sus palabras no fueron lo que ella quería oír. Ella quería que el entendiera que era para los dos igual. Él no quería que otros hombres la tocaran y ella no quería que otras mujeres lo tocaran. Ella se mordió el labio inferior y trato de conseguir que lo viera desde su punto de vista.

—Bueno, ya que no me quieres compartir y no quieres que otros hombres me toquen, yo tampoco quiero compartir. Si yo soy tuya, entonces tú eres mío. — Los ojos azul oscuro se redujeron mientras su cuerpo se tensaba.

—Tú eres pequeña y frágil. Ellos podrían hacerte daño. Otras mujeres no me pueden hacer daño a mí. — Bella se tensó en estado de shock con sus dolorosas palabras, golpeándola y hundiéndola.

—Esa es la única razón por la que tú no me compartes ¿con otros hombres? ¿Tienes miedo que sea herida de alguna manera?

—Es una posibilidad real. Tú eres mía y yo quiero protegerte para que nadie te haga daño. Si tú eres herida, te podría perder y te quiero conservar. No serias útil para mí si estuvieras dañada. — El corazón de ella se desplomo. Él no se preocupaba por ella en la forma que había pensado. El la miraba como si fuera una propiedad valiosa. Su hermano solía coleccionar tarjetas antiguas, que guardaba en cajas selladas al vació para conservarlas. Solo podía sacarlas, tocarlas, pero no había confiado en nadie para que pudiera manejar sus tarjetas con suficiente cuidado de no dañarlas de ninguna manera. Su estómago se irrito un poco, al darse cuenta de que era como una colección de tarjetas para Edward.

—Por favor bájame— Bella se despegó de él, obligando a su pene semierecto saliera de ella cuando él la dejo sobre sus pies. Se apartó de él, luego se volvió para ocultar sus lágrimas que amenazaban con salir. Ella no quería que las viera. –Me voy a limpiar— Ella no tenía ningún sitio donde huir y la esquina no estaba suficientemente lejos. Apretó el botón de las paredes de la unidad de limpieza se deslizara arriba.

En segundos la espuma la roció. Cogió un paño para restregarse su cuerpo cuando la espuma se fundió liquida, tratando de limpiar todo rastro de Edward que pudiera tener, evitando su marca porque la piel aún estaba un poco roja e hinchada, cerca de la marca. Pulso el botón y cerró los ojos cuando la espuma la roció de nuevo para aclarar su cuerpo por última vez. Las paredes de limpieza se derrumbaron cuando ella termino. Cogió una toalla y comenzó a secarse el cuerpo. Ella sabía que sus ojos estaban sobre ella y rápidamente miro hacia atrás y vio a Edward, desnudo aun, de pie, donde lo había dejado, el ceño fruncido en su rostro. Parecía como si se hubiera apagado el mismo, por la forma en que estaba como estatua, quieto pero sus ojos seguían cada movimiento de ella.

— ¿Cómo te he hecho enojar?— su voz era suave. Ella se volvió hacia él.

—Tú querías que pensara que eras más que solo una computadora con cuerpo de humanoide, — su dolor se convirtió en enojo rápidamente. — Creía que tenías sentimientos y emociones reales. Estaba equivocada. — Enojo brillo en sus ojos. Esas profundidades de color azul oscuro parecían más oscuras cuando la miro.

—Tengo sentimientos y emociones.

—Así como yo— ella sacudió la cabeza. — estaba siendo estúpida ¡Pensé que tenías sentimientos y emociones reales hacia mí!

—Las tengo.

—No. Tú tienes propiedad. Eso es todo lo que soy para ti. Soy una propiedad, al igual que la maldita camiseta que cayó al suelo. Tú no quieres que otros hombres usen tu ropa tampoco, lo apuesto. No hay diferencia para ti entre yo y esa maldita camiseta. — Los labios de él se torcieron.

—Eso no es cierto en lo más mínimo.

—De acuerdo, la camisa puede envolverse alrededor de ti pero no se quita de ti, ¿no es cierto? Si claro, yo soy diferente, porque tú puedes follarme. — Edward la miro con recelo.

—Estas muy alterada y la analogía de la camisa es algo que no estoy dispuesto a debatir. Es demasiado irracional. ¿Es necesario que te lleve al doctor para revisar tus niveles de sustancias químicas?

—Soy un humano y no necesito checar mis niveles. Estoy molesta, estoy cabreada y peor aún, me siento herida. Sigues con que no quieres hacerme daño, pero me han herido tus palabras. Soy más que una propiedad, maldita sea. Soy una persona con sentimientos. Yo...— ella levanto los brazos. — Yo ni siquiera creo que pueda hacerte entender lo que hay de malo en que me trates de esta manera.

—Estas cansada y has tenido un montón de angustia en poco tiempo. Voy a dejar que descanses. — él se vistió rápidamente con ropa fresca. En menos de un minuto navego fuera de la pequeña vivienda, dejándola sola hirviendo y nerviosa.

Bella camino hacia la cama y se desplomo sobre ella con lágrimas ardientes cayendo por sus mejillas. ¿Y si él hubiera pensado que otro cyborg no podía dañarla? ¿Compartiría el uso de su cuerpo entonces? El terror la golpeo.

Ella prefería morir antes de pasar a ser un trueque. La idea de que otros hombres la tocaran le enfermaba. Ella no era una trabajadora del placer. Había pensado erróneamente que Edward era posesivo con ella, porque la idea de que alguien la tocara le daría celos.

Pensó que a él malditamente le importaba y tenía verdaderos sentimientos, que tenía cariño por ella. En lugar de eso era solo una propiedad que el cuidaba contra posibles daños. No se molestó en limpiar las lágrimas que caían.

Se sentó allí durante unos veinte minutos antes de moverse, poniéndose una de las camisas de él para pasear por la habitación pensando. Necesitaba escapar de Edward. La Estrella era una nave grande y todos tenían capsulas de escape. Sus capsulas estaban equipadas por lo menos para diez personas. Los sobrevivientes podían vivir por semanas en una capsula diseñada para dar cabida a una gran cantidad de pasajeros. Un plan de escape la confortaba.

La Estrella había sido una nave de la tierra de acuerdo con lo que dijo Doc, así que las capsulas se reprogramaban para dirigirse a la tierra. Esperaba que los cyborg no hubieran cambiado la programación desde que ellos fueron capaces de volar y establecer cualquier dirección que esta fuera. El hecho que era una mujer pequeña le ayudaría a usar menos aire. Su única esperanza de escapar era llegar a una capsula de escape y lanzamiento. Era su única opción. No iba ser un ligue de un hombre sin corazón. Ella era algo más que un pedazo de propiedad.

Una hora más tarde, cuando Edward regreso estaba tranquila. El entro en la habitación cargando ropa nueva para ella. Ella miro el material de cuero negro que tenía, dándose cuenta de que todos los cyborg que había visto parecía que les gustaba vestirse de cuero negro… Se preguntó si sus nuevos atuendos habían sido hechos con el mismo material que sus uniformes. Su siguiente pensamiento fue, ¿él me va poner uniforme? Ella pregunto.

Edward coloco la ropa en la cama.

—Dos pares de pantalones, dos camisas y un traje de vuelo.

— ¿Qué pasa con el brasier y las bragas?— El negó con la cabeza.

—No tenemos una maquina fabricante de ropa abordo que se haya programado para el cuerpo de una mujer. El Doc tuvo que modificar tus camisetas con la mano para mostrar tus marcas. Eso fue más allá de sus habilidades con la costura. A menos que tú hagas tu propia ropa interior no vas a llevar nada hasta llegar al Jardín.

— ¿Qué pasa con las que yo llevaba?

—Me deshice de ellas— Ella frunció el ceño mientras su mirada se dirigía a la ropa y luego asintió con la cabeza.

—Gracias.

—Tú todavía, estas agitada. Tu ritmo cardiaco esta acelerado y estas sonrojada, lo que implica que estas enojada y angustiada. Pensé que habías aprendido a controlarte mientras yo no estaba— Ella miro hacia abajo hacia sus botas.

— ¿Qué pasaría si uno de tus malditos amigos cyborg jura que no me hará daño? ¿Vas a comerciar con mi cuerpo, entonces? — La mirada de ella se disparó sobre la de él y se le quedo mirando. El parpadeo.

—Yo no lo había considerado.

—Considera esto. — ella grito. –tú tienes que dormir en algún momento Edward. Si tu permites que alguien me toque te voy a matar— El frunció el ceño.

—Yo te dije que no te voy a compartir. Estas siendo totalmente irracional. Estás enojada y desequilibrada sobre el tema de que yo tenga relaciones sexuales con otras mujeres. No sigo el salto de esa conversación a que me amenaces con hacerme daño si dejo que alguien te toque.

—No fue un salto. Pensé que no dejarías que otro cyborg me toque, ya que te sentías posesivo de mí de una manera que implicaba cariño que implicaba molestarte que otros hombres me tocaran. Así es como me sentía por ti y la idea de ti con otras mujeres. Pensé que tenías la capacidad de tener esos sentimientos. Tú me pusiste en mi justo lugar, así que soy perfectamente consciente de que soy solo una propiedad—Ella tomo una respiración profunda. – ¿No tienes otro lugar donde estar? Creo que dejándome sola así yo puedo encontrar un tipo de control agradable. Sin embargo necesito mucho más tiempo— Ojos azul oscuro la miraban, pero enmascaraban cualquier emoción que tenía.

—Nunca me amenaces con matarme de nuevo, Bella. Yo no tomo las amenazas bien— El dolor la apuñalo. ¿Eso era todo lo que tenía que decir al respecto? No había negación de lo que había dicho, no hay aclaración de las emociones por ella. Ella secretamente esperaba que él le dijera que tenía algunos sentimientos por ella. No lo hizo. El la observaba atentamente.

—Tengo un ataque que planear. Vamos a ir tras el trasbordo de Piera.

— ¿Qué es eso?— El suspiro.

— ¿Siempre estas llena de preguntas?

—Si— El cambio de peso

—La Piera es un gran trasbordador que viaja desde la estación Vonder a la tierra y de regreso.

—Vonder es la estación científica que se encuentra en la órbita sobre Arian nueve, ¿verdad? He leído algo sobre ellos tratando de sembrar el planeta con suficiente vegetación para crear suficiente oxígeno en la superficie para mantener la vida humana.

—Esa es. A partir de nuestros informes, ellos casi lo han logrado. Tienen un gran volumen de hembras humanos que trabajan en vonder y rotan la tripulación mensual. Nuestros informes indican que el gobierno de la tierra contrata principalmente mujeres humanas para la estación.

— ¿Por qué?— La irritación brillo en los ojos de él.

—No estoy seguro. Mi conjetura es que las hembras son pequeñas y utilizan menos insumos que sus homólogos masculinos. Yo no trabajo para el gobierno de la tierra y no se sus razones. Solo sé que cuando se han escaneado sus transportes en su mayoría llevan mujeres. En catorce horas nos pondremos a interceptar la nave. Es un trasporte rápido, pero no está fuertemente armado. Creo que si nosotros les ordenamos que nos dejen abordar con la clara intención de matarlos o robar la nave, ellos no van a tratar de luchar. El Rally es más rápido que la Estrella y se maniobra mejor, así que lo estamos tomando. Sería un suicidio para ellos luchar con el Rally ya que es más rápido y mejor armado— Bella casi soltó un bufido.

— ¿Crees que funcionara? Los pilotos de mi trasbordador pensaron que eran piratas. Que en general trataron de matarme, creyendo que me estaban salvando de los piratas y que yo sería vendida en el comercio sexual. La mayoría de las mujeres prefieren morir antes de enfrentar este tipo de vida.

—Tú no moriste. Te encerraste tu misma para salvarte.

—Si los piratas me hubieran llevado, yo les habría hecho ganar más dinero por devolverme a la tierra de lo que habría hecho por la venta de mi cuerpo en el comercio sexual.

—Voy a ir a Control y estaré de vuelta en pocas horas. Uno de los hombres te traerá comida, pero no lo dejes entrar en la habitación. El solo va abrir la puerta y te dará una bandeja. ¿Son mis instrucciones bien claras?

—Perfectamente claras— El asintió con la cabeza y se fue. Bella se sentó, mordiendo su labio mientras pensaba. Podría tratar de escapar cuando la comida llegara, pero sería difícil abrirse camino más allá del cyborg. Todos los hombres cyborg eran grandes y fuertes de verdad, diseñados como máquinas de lucha.

Ella cerró los ojos. No. Su mejor apuesta seria tratar de escapar cuando los hombres no estuvieran en la nave, mientras Edward y sus hombres se fueran al transbordador Piera. Edward había dicho que iban a utilizar el Rally para capturar el trasbordador así que eso significaba que estarían fuera de la Estrella, dándole a su capsula una verdadera oportunidad de escape. Ella asintió con la cabeza. Ese era el plan. Cuando Edward y los cyborgs se fueran tras el transbordador Piera, ella iría hacia las capsulas. Era la oportunidad de escapar y ganar su libertad.

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Continua