Holaaaaaa! Aquí vuelvo después de mis exámenes –no comments- intentando olvidarme de todo hasta que vuelva a empezar las clases! Así que espero tener tiempo para actualizar, esto va cogiendo forma! No se qué pasará después de que empiece las clases, intentaré sacar tiempo, pero me tendré que centrar más, es mi último año y de mi nota depende que pueda entrar a la universidad que quiera a estudiar la cerrera que me guste! Dejando de lado la vida personal… Os quiero! Besos! (Y el capitulo: )
CAPITULO 7
"Sólo los ojos conservan su juventud"
Blaine y yo decidimos hablar con cada uno de los magos y caballeros por separado, sin avisarles de nada hasta que estuviéramos todos juntos en la Sala Natura y pudiéramos hablar con tranquilidad, sin que se creara ningún escándalo. No sabíamos cómo iban a reaccionar algunos de ellos, como Thad, al hecho de juntar a las dos clases de la escuela, pero al mismo tiempo me aliviaba pensar que a otros, como a Puck, no les importaba en absoluto relacionarse con los de la capa verde, es más, me daba la impresión de que él había tenido más relación con muchos de ellos que yo, que me había limitado a Blaine pero, a quién vamos a engañar, teniendo al chico de pelo alborotado, no necesitaba a nadie más.
No fue difícil convencer a los chicos de que me acompañaran. Bastó con comentar algo de comida y cerveza de mantequilla gratis, lo que no era del todo mentira, pues Blaine había insistido en llevar algo de aperitivo, para que todos me siguieran riendo por lo bajo. A veces dudo de su inteligencia en cuanto a comida se refiere.
Subimos los escalones para ir a la Sala Natura y no voy a mentir diciendo que no estaba nervioso, lo estaba. El día anterior planeándolo todo junto a Blaine me parecía que era una idea genial y nada podía salir mal… En ese momento, bueno. Ya no estaba tan seguro.
Abrí la puerta y dejé que todos pasaran para luego mirar a ambos lados y asegurarme de que nadie nos había visto, para a continuación cerrar la puerta. Los dirigí hacia donde se encontraban los pupitres abandonados, pero antes de llegar los hice esperar y pasé yo primero, para encontrarme a Blaine y a varios magos sentados, charlando animadamente. En cuanto el moreno me vio, se levantó y se me acercó. Pude ver a los otros magos mirarme con curiosidad, pero ninguno dijo nada. Lo cierto era que ya los conocía a casi todos.
-Hola- Me saludó Blaine con una sonrisa- ¿Qué tal te ha ido el examen?
-Genial- Le devolví la sonrisa. Lo cierto es que gracias a él me salió increíble, de ocho no bajo.- Gracias- Le dije mirándolo a los ojos, algo colorado para luego poner mis brazos alrededor de su cuello y esconder mi cara en su pecho. Al principio él pareció sorprendido, pero luego noté como sus manos se ponían en mis caderas y sus brazos me apretaban más hacia él, si era posible. Por un momento se me olvidó donde estábamos, con quién y lo que íbamos a hacer y solo me concentré en Blaine, en cómo se notaban sus fuertes brazos sujetándome, en cómo olía y en cómo me sentía tan seguro y cómodo. O al menos, hasta que alguien silbó y nos sacó al moreno y a mí de nuestro trance. Levantamos las cabezas hacia el ruido, pero sin separarnos, para darnos cuenta de que éramos el centro de todas las miradas, y no sólo de los magos, pues lo caballeros habían entrado también. Luego Puck habló y me di cuenta que el silbido había sido suyo y que ya no me libraría de él tan fácilmente.
-¿Kurt y Blaine? ¡Los shipeo!- Dijo el mohicano con una sonrisa en el rostro. Después para mi sorpresa algunos de los magos rieron junto con mi amigo.
-¡Creo que yo también!- Secundó… ¿Nick? Y yo, que ya no sabía dónde meterme de lo avergonzado que estaba volví a esconder mi cabeza en el cuello de Blaine, para luego notar cómo le vibraba el pecho mientras reía con los demás.
Cuando conseguimos que todos se calmaran y se sentaran (cada uno con la prometida cerveza de mantequilla en la mano) Blaine procedió a hablar, yo me encontraba con él, de pie a su lado, ya que desde nuestro abrazo, una de sus manos seguía en mi cintura, y puede parecer estúpido lo feliz que me hacía que fuera así. No me había parado demasiado tiempo a analizar mis sentimientos hacia el moreno, pero creo que definitivamente, eso era más que un simple crush.
Me di cuenta de que Blaine acabó de explicar la situación por el silencio que inundaba la sala. Se veían nerviosos, pero ya también lo estaba.
-¿Por qué no lo dejamos así unos minutos? Almorzamos y luego seguimos, así todos podréis decir lo que pensáis.
Todos asintieron y poco a poco, los susurros empezaron a inundar la habitación. Blaine y yo nos dirigimos al pupitre de Puck, cerca del cual estaban Sam y Nick.
-Bueno ¿Qué pensáis, chicos?
-Pienso que sois un cupacake, os shipeo de por vida chicos, ¡Klaine forever!
-Puck, creo que Kurt se refiere a lo que acabamos de explicar.- Dijo Blaine riendo, mientras yo me volvía rojo, por incontable vez en ese día.
-Ah, es una buena idea. Yo ya estoy dentro. Tu más que nadie Anderson sabes lo que pienso de todo esto.
¿Blaine y Puckerman? ¿De qué hablan? Blaine asintió y se giró hacía Sam y Nick.
-En cuanto a Kurt, tienes nuestra aprobación, y en cuanto a lo otro, estamos contigo.- Comentó Sam mirándonos con una sonrisa.
-Gracias chicos- Comenzó Blaine- De verdad que significa mucho para mí que aprobéis lo mío con Kurt.
¿QUÉ? Lo miré con los ojos muy abiertos a lo que él sólo atinó a responder con carcajadas incontrolables.
Después de cansarme de que se metieran conmigo me dirigí a donde estaba Finn para interesarme por Rachel. La verdad es que ya sabía por Blaine que estaba bien, pero en realidad quería ver cómo le iba a mi mejor amigo. Estaba sentado a su lado cuando Blaine volvió a hablar, de pie al frente de la sala.
-Bien, espero que hayáis tenido tiempo para reflexionar y tomar la decisión correcta, aquí está la hoja para inscribiros a Los Warblers. Si firmáis estáis aceptando pertenecer a esta organización secreta y no tenéis permitido hablarle a nadie de fuera de ella sobre esta. Ahora si tenéis alguna pregunta- Puck levantó la mano- que no tenga que ver con mi vida privada- Puck bajó la mano para seguidamente volverla a levantar.- ¿Sí, Noah? Ahí tienes dulce Blainey, acostúmbrate a lidiar con Puckerman.
-¿Tenemos que llamarnos "Los Warblers"?- Blaine me miró levantando los brazos en señal de "te lo dije"
-Haber Noah,-dije cómo si le hablara a un niño de tres años- ¿Preferirías que nos llamaramos "los verdes"?- Dije con un tono que daba a entender que por nada del mundo nos llamaríamos así.
-No- Contestó Puck- Pero me gusta Nuevas Iniciativas.
Todos nos quedamos callados para luego reír descontroladamente. Ni de coña.
-Bien, creo que dejaremos "Los Warblers" de nombre. ¿Alguna pregunta más?
Artie levantó la mano.
-¿Dónde vamos a reunirnos? No creo que aquí sea un lugar seguro para ensayar hechizos.
-La verdad es que ese es uno de nuestros principales problemas. ¿Alguien tiene alguna idea?
…Silencio…
-Genial, ni siquiera tenemos sitio para practicar.- Comentó Santana.
-Bueno, no os preocupéis, aún me quedan unos días de casigo…
-¡Por el zumo!- Blaine fue cortado por Puck
-Sí, por el zumo. Así que hasta después de esos días no podremos empezar. Mientras tanto, como tengo que limpiar la academia buscaré un lugar seguro, pero si vosotros también mirarais, os lo agradecería. Ahora si os parece bien, haced una fila para quién quiera apuntarse.
Rápidamente todos se levantaron de sus asientos y se empujaron para llegar a la mesa. La verdad es que no había esperado tanto entusiasmo.
O.O.O.O.O.O.O.O
Sam Evans caminaba por los pasillos de la academia, feliz. Feliz porque parecía que habían empezado a reaccionar a las mentiras del gobierno y no se quedarían de brazos cruzados esperando a ver qué pasaba con sus vidas. Pero feliz también por Blaine. Él fue el primero que lo aceptó tal y cómo era y, a pesar de que lo suyo cómo pareja no funcionara, el moreno era su mejor amigo, y como tal, se alegraba de que hubiera encontrado a alguien cómo Kurt. Puede que su amigo aún le negara sentir nada hacia el castaño, pero Sam sabía que no era así, lo veía en sus ojos. Cuando hablaba de él, cuando le sonreía, cuando lo veía de repente por algún pasillo… Sí, Blaine Anderson estaba feliz, y eso hacía a Sam Evans feliz.
El rubio se dirigió a la Sala de Estudio de los magos, para encontrarla vacía, cómo siempre. La verdad es que él tampoco entraría ahí si no fuera por su parte del trabajo en descifrar el Códex. No, Sam no era muy buen estudiante. El rubio había conseguido abrirla sin mucho esfuerzo la noche anterior, y se la había entregado a Artie cuando se estaban levantando esa mañana, por eso le extrañó la nota del chico en silla de ruedas comentándole que se tenían que reunir en la Sala de Estudio para que le diera el Códex, pero no le dio muchas vueltas. Pensó que tal vez cuando le entregó la bolita plateada el otro chico estaba aún en proceso de levantarse y no se acordaba de haberla recibido. Extraño. Pero, cómo ya sabemos, Sam no era muy listo. Volvió a mirar la nota "trae el Códex" Sam sonrió para sí mismo ¿Cómo lo voy a traer si lo tienes tu? Se sentó en una de las butacas frente al fuego a esperar la llegada de su amigo. Le daba vueltas al papel en su mano mientras aguardaba cuando notó a alguien a su espalda. El rubio se giró, como siempre, con una sonrisa en la boca, pero no vio a nadie ya que en el momento que lo hizo, el fuego de la chimenea se apagó y todo quedó sumido en la oscuridad, una oscuridad eterna. Nadie sabe cuánto echó en falta Sam las ventanas en ese momento, y no es que el rubio fuera un cobarde. No lo era. Pero nadie sabe cómo puede reaccionar en esas situaciones, cuando no sabes a lo que te enfrentas.
Rápidamente Sam sacó la varita de su bolsillo, y la levanto hacia la nada con un tembloroso pero fuerte lumus para observar como esa cosa se la acercaba hasta milímetros de la cara y notar como algo lo arrastraba hasta la inconsciencia.
O.O.O.O.O.O
Después del éxito de los Warblers y de celebrarlo con los chicos, me fui a dar un paseo con Blaine. Él debería haber estado cumpliendo con su castigo, pero Puck se ofreció a limpiar por él si el moreno se venía conmigo. No se si es por ese "algo" que le debe Puckerman a Blaine o si es porque realmente nos "shipea", como él dice. Fuera lo que fuese, dejé de pensar en ello, ya que estaba a solas con el chico que me quitaba el sueño.
Caminamos hablando de trivialidades. No sabía hacia donde nos dirigíamos pero parecía que Blaine sí. La academia está rodeada por pastos verdes, que rápidamente pasamos, para dirigirnos a un frondoso bosque lleno de matorrales.
-Blaine, no creo que por aquí podamos pasar.- Él sólo sonrió y me guiñó un ojo, lo que hizo que un cosquilleo me recorriera la espalda.
-¡Accio escoba!- Gritó, y de golpe y repente, su escoba apareció de la nada. -¿Te parece demasiado pronto para volver a volar en escoba?
-En absoluto.- El moreno rió.
-¿Crees que estás preparado para manejar?
-En absoluto.-Repetí, para que él volviera a reír.
-Vamos, no te iba a dejar conducir mi escoba con tanta facilidad. Y que me la arañes.-Le di un golpe amistoso en el hombro.- Ven sube delante, y pon las manos en el palo.
Hice lo que me dijo, entonces él se subió detrás, pegado a mí, muy pegado a mí, justo donde debería estar siempre. Noté su pecho contra mi espalda y su aliento en mi cuello cuando dijo- ¿Preparado?- Yo asentí, él puso sus manos sobre las mías y, antes de que me diera cuenta, estábamos en el aire.
Vi cómo nos elevamos y pude observar la inmensidad del bosque al que habíamos ido. Con razón se cuentan esas historias de campesinos que se adentran en busca de caza y no vuelven a ser vistos. Las copas de los arboles eran frondosas y oscuras. O al menos lo eran la mayoría. De repente mi vista captó un claro, era hacia donde parecía que nos dirigíamos. A medida que nos acercábamos pude observar con más detalle. Sí, efectivamente era un claro. Y precioso. Veía el verde de la hierba y lugares más coloridos donde supuse que había flores. Luego vi el lago. Con agua cristalina y rodeado de almendros en flor. Antes de darme cuenta, estábamos de nuevo en el suelo, Blaine me apretó más contra su pecho queriendo llamar mi atención y me habló suave al oído.
-¿Te gusta?
-Blaine… Esto… Esto es increíble.- Giré mi cabeza para encontrarme con sus ojos- ¿Cómo lo encontraste?
-Un día de los muchos que me despertaba pronto. Entonces cogía la escoba y volaba bajo el sol del alba. Encontré esto y empecé a venir aquí. Es como mi santuario, espero que me guardes el secreto, eres la primera persona a la que traigo aquí.- Se separó de mi y caminó hacia la orilla del lago. Lo seguí.
-¿De verdad? ¿Por qué?
-Bueno… Considero este lugar algo muy personal para mí… y creo que no todo el mundo lo entendería. Pero tú… Tú Kurt, te has convertido rápidamente en una persona muy importante para mí y me gustaría que lo supieras. Puede que nos conozcamos de hace poco, pero significas mucho, de verdad.
-Oh, Blaine… Se que a veces soy muy seco, pero es que me cuesta expresar lo que siento y me defiendo con la ironía, pero tú también eres una de las personas más importantes de mi vida ahora mismo y quiero que lo sepas, aunque no te lo repita muy a menudo.- Me sonrojé y miré a su escoba, que aguantaba en mis manos. Blaine se quitó los zapatos y se arremangó los pantalones para meter los pies en el agua.
-Ven aquí.- Dejé su escoba en el suelo e hice lo mismo que él. Entonces pasó uno de sus brazos por mis hombros y tiró de mí hasta que me recosté sobre el suelo del prado, con mi cabeza en su hombro. Pasamos la tarde entera así, disfrutando del silencio compartido, con solo las palabras necesarias, mirando las nubes en el cielo pasar tranquilamente.
Ahora me alegro que disfrutáramos de ese momento, porque en volver a la academia, no podríamos creer lo que había ocurrido en nuestra ausencia.
O.O.O.O.O.O
El chico rubio abrió los ojos lentamente. Estaba mareado y le dolía la cabeza. Notaba una penetrante olor en la nariz a… ¿humedad? Algo pudriéndose. Poco a poco se dio cuenta que aquello duro y frío sobre lo que se encontraba tirado era un suelo de piedra, gris y sucio, y su dolor en las muñecas era debido a los grilletes que alguien había puesto sin cuidado y apretándolos demasiado. Cuando su cabeza se aclaró se sentó y miró a su alrededor, para ver una celda oscura, con una puerta que parecía de madera y hierro pero que seguramente contendría algún hechizo para evitar ser abierta. No había ventanas. Al lado de la puerta había dos cuencos, con un trozo de pan cada uno, dentro de lo que parecía ser el agua que debería beber. Sam se pasó las manos por la cara. ¿Qué era aquello? ¿Quién le había hecho eso? Puede que la nota no fuera de Artie, después de todo… Entonces el chico escuchó un murmullo, y otro, y otro más. ¿Murmullo? Era algo más como un lamento, y no había salido de su boca.
Sam se acercó al pequeño bulto que había en la esquina más oscura y también la más alejada de la puerta, un bultito que no había notado antes. Se acercó y posó una mano con cuidado. Los pequeños y brillantes ojos azules lo miraron.
-¿Brittany?
Uoooooo no me odieis, amo a Sam, no entiendo por que le he hecho eso :'( reviews?
