Los opuestos se atraen.

Capitulo VII: Tan prohibido.

Hermione salió del baño de prefectos, recién bañada, y se encamino hacia la biblioteca, había quedado con Clara para terminar el ensayo que les había mandado Snape. Por suerte la clase de pociones, en la que mando hacer un ensayo, en parejas, en un pergamino de un metro de largo sobre el Veritaserum la morena se había sentado a su lado y no Harry, como lo hacían usualmente. Faltaban unos quince minutos para la hora pautada, pero que más daba llegaría un poco antes.

Se encontraba a unos pocos pasillos del lugar señalado, cuando una voz sonó atrás de ella:

- ¡Granger! –la llamaron.

Detuvo su paso para ver quien era la persona que la llamo. Era Zabini.

- Necesito tu ayuda... – le pidió el chico en un tono bastante lastimero y poco habitual en uno de su casa, y aun menos habitual en el, el mejor amigo de Draco Malfoy, al mismo tiempo que llegaba al lado de la Gryffindor.

- ¿En qué? – pregunto la castaña dubitativa, después de todo no se podía olvidar que estaba hablando con un Slytherin.

- Con Clara... – le respondió al tiempo que le dedicaba una sincera sonrisa.

- Yo no te pudo ayudar con ella...- dijo al mismo tiempo que retomaba su camino. Blaise empezó a caminar tras ella.

- ¿Cómo que no? Sos su amiga. – alego el slytherin.

- ¿Y qué tiene que ver? - volvió a preguntar Hermione al tiempo que apresuraba el paso, cada vez estaba más cerca de la biblioteca.

- Que la podes convencer para que no vaya a Hogsmeade con Wotier.

- No.. no puedo. – dijo cortante la ojimiel. – Después de todo tu iras con una de Slytherin... ¿por qué Clara no puede ir con Liam?

- ¡Porque se va a intentar aprovechar de ella! – le espeto Blaise enojado.

- Ella sabe defenderse sola... Escúchame Zabini, no puedo hacer nada. – le dijo Hermione ya cansada de la discusión.

- ...Por favor... – le suplico Blaise.

- No Zabini, no puedo ayudarte con Clara... – la voz de Hermione resonó en el pasillo en el que más adelante parecía que había un par de personas

- Por favor, solamente has que cancele su cita con Wotier. – le suplico el cazador del equipo de las serpientes.

- Por última vez no, Zabi.. – Hermione no termino la frase, al ver quiénes eran esas personas y en la posición algo comprometida en que encontraban.

Draco se acerco discretamente hacia la joven que se acercaba con un pilar de libros en manos, tantos que le tapaban la cara. La chica detuvo su camino por un momento, y Draco aprovecho para observarla mejor, para ser Granger llevaba un pollera más corta de lo usual. Ella siempre con sus polleras por las rodillas, esta era un poco más corta, llevaba la túnica abierta, ¿qué demonios le estaba dando a la sangre sucia por usar su túnica abierta? ¿Acaso lo hacía para que Krum babeara por ella? Este ultimo pensamiento lo lleno de ira. Así que se acerco a la joven que se encontraba a unos pocos metros de él, parada en el medio del pasillo con sus libros en mano.

Cuando estuvo más cerca de ella, a unos centímetros pudo divisar el león bordado en la túnica negra de ella. Por una extraña razón le había parecido que Granger era más alta, pero como no se pudo haber encogido lo más seguro es que hubiese sido cosa suya.

Rápidamente coloco sus manos en las caderas de la joven logrando así que ella soltara sus libros y cayeran al piso, golpeando sus caros zapatos negros. Pero cuando por fin los libros dejaron de estorbar su visión de la cara de Granger, lo que encontró no fue precisamente la cara de Granger, sino unos ojos azules eléctrico que lo miraban confundidos. Esos ojos, ese cabello, esa cara, definitivamente no era los de Granger, sino de Exupery. Con razón la falda era más corta, la túnica desabotonado no era típica en la sangre sucia, excepto que hiciese mucho calor, y eso también explicaba porque la encontró más bajita. Arduo error el suyo, confundió a la traidora a la sangre con la sabelotodo. Y eso que lo único que tenían en común era su amor hacia los libros, su amistad con Potter y Weasley, las dos iban a Gryffindor y tenían excelentes notas.

-..Exupery...- musito con un hilo de voz.

Clara lo miraba con los ojos abiertos como platos, ¿qué demonios hacia Malfoy?

Esos estúpido libros, esa estúpida costumbre de Granger de cargar más libros de los que podía. De cargar tantos libros que le tapaban la visión, por eso la había confundido. ¿El que iba a saber que compartía esa afición con Exupery?

Pero Draco no pudo seguir con sus cavilaciones, ya que escucho como unos pasos y voces se acercaban a ellos. Draco y Clara se miraron nerviosamente, al reconocer de quienes eran esas voces.

- Por última vez no, Zabi.. - la voz de Hermione resonó en todo el pasillo, dejando inconclusa la frase.

Los ojos miel de Hermione y los aguamarina de Zabini se abrieron como platos ante la escena que tenían adelante. Clara de espaldas a ellos, siendo tomado por las caderas de Draco Malfoy, y en el piso había un montón de libros.

- ¿Qué demonios haces Draco? – le espeto enojado Blaise adelantándose unos pasos.

El rubio se separo rápidamente de la chica, que miro a Hermione y Zabini con los ojos abiertos como platos. La tensión se podía palpar en el aire. Hermione tenía la boca abierta, Zabini estaba rojo de ira, Clara estaba más pálida que un muerto, mientras que Draco seguía con su pose altanera de siempre, parecía como si el grito de su amigo hubiese sido para cualquiera menos para él. La castaña dio un paso hacia delante y dirigió su mirada hacia su amiga.

- ¿Te ayudo con los libros? – le pregunto a la ojiazul, esta simplemente atino a asentir con un movimiento de cabeza al tiempo que se agachaba a recogerlos.

Mientras que las dos Gryffindors recogían en silencio los libros, Blaise le dirigía miradas fulminantes a Draco, este simplemente miraba a su amigo con su típico semblante serio e inexpresivo, inmune a la furia, provocada por el, del moreno Slytherin. Las chicas terminaron de recoger los libros en mutismo y se incorporaron rápidamente, Hermione le dirigió una última mirada a los Slytherins y reanudo su marcha. Clara que todavía se encontraba un poco turbada comenzó su marcha con la mirada fija en el piso, sin atreverse a mirar a Blaise a la cara.

Cuando los pasos de ambas jóvenes dejaron de escucharse Zabini se abalanzo sobre Draco amarrándolo por el cuello de la túnica y estampándolo contra la pared de roca maciza.

- ¡Dime qué demonios hacías con Clara, maldita sea! – le grito el moreno.

Draco que recién se daba cuenta de la reacción de su amigo se libero del amarre de Blaise, que no fue muy dificultoso ya que el chico no opuso resistencia alguna.

- Primero: cálmate Blaise. – le dijo el rubio mientras se arreglaba la ropa, todavía inmune a la furia de su amigo.- Hubo una pequeña confusión...

- Más te vale que se arregle esa 'pequeña confusión' - le espeto Zabini poniendo énfasis en las dos últimas palabras.

- Digamos... que pensé que era otra persona. – expresó como quien no quiere la cosa. Blaise, que se comenzaba a serenar, le dirigió una mirada suspicaz.

- Ese alguien¿es..? – pero el ojiazul, no pudo concluir la frase ya que fue interrumpido.

- Quien era ese alguien no viene al caso, Blaise. – dijo tajantemente Malfoy.

- Estas perdonado...

- ¿Perdonado? – pregunto confuso Draco.

- ¡Si! Por estar en una situación... algo.. comprometedora con Clara... – Draco le dirigió una mirada de desdén, mientras que Blaise le dirigía una sonrisa.

- ¿Y tú que hacías con la sabelotodo? – inquirió Draco fortuitamente, Zabini se encogió de hombros al tiempo que se volteaba y se volvía por donde había venido. - ¿vas a las mazmorras?

- Así es... – respondió de espaldas el chico.

Draco comenzó a marchar imitando a su amigo.

Hermione y Clara se alejaron de los dos slytherins en un sepulcral silencio que fue roto por la morena.

- Hermione... – susurro la chica, la castaña hizo un pequeño movimiento de cabeza como dando por sentado que le estaba prestando atención.- Yo... ehh... lo que paso con Malfoy... yo quería explicarte...

- Clara, no tienes porque darme explicaciones de nada. –la interrumpió Hermione, la trigueña asintió con la cabeza.

- Lo sé. Pero quiero decirte lo que paso. – indicó la ahijada de Lupin.

- No hace falta, - dijo tajantemente – Clara, enserio... - La chica volvió a asentir con la cabeza para después callarse.

Y así continuaron su camino sumergidas en un profundo mutismo. Por la cabeza de Hermione dos imágenes se deslizaban continuamente: ella besándose con Malfoy, y Malfoy tomando por la cintura a su amiga, y repentinamente una ira sin sentido la asaltaba. Hermione sacudía su cabeza como queriendo espantar a esas imágenes. Cuando choco fuertemente contra alguien.

- Hermione... ¿estás bien? – era Gautier Goldstein que estaba con Liam Wotier.

- Ehh... ¡si si! – afirmo la chica. – lo que pasa es que venía distraída, discúlpame...

- No importa.. – le dijo sonriente Gautier.

Gautier era un chico de estatura promedio, cabello color dorado oscuro y unos ojos color chocolate sumamente expresivos, todo lo contrario a Malfoy pensó la ojimiel. Mientras que Liam, era un poco más alto que su amigo, de cabello castaño claro y ojos color miel. Los dos tenían el escudo de Ravenclaw bordado en la típica túnica negra de Hogwarts.

- ¿Iban a la biblioteca? – indago Liam, al mismo tiempo que le dedicaba una hermosa sonrisa que hacia derretirse a cualquier chica, por supuesto que Clara no era la excepción y se lo quedaba mirando con un expresión de embobada en el rostro por lo cual solo fue capaz de asentir con la cabeza.

- ¿Podemos acompañarlas? – pregunto Gautier.

- Claro. – dijo Hermione sonriéndole al rubio.

Y así los cuatro recorrieron el poco camino que quedaba para llegar a la biblioteca.

El resto del día paso dentro de todo tranquilo, Liam y Gautier se quedaron un buen rato en la biblioteca con las Gryffindors y luego se fueron porque tenían una práctica de quidditch. Así que las jóvenes se quedaron solo un rato más luego que los Ravenclaws se fueron, para luego encontrarse con Harry, Ron, Luna y Neville en las orillas del lago.

Domingo por la tarde, Hermione se encontraba sentada a orillas del lago apoyada en un gran roble leyendo un libro de un famoso escritor muggle, J.R.R. Tolkien, Luna también leía, pero su habitual revista, El quisquilloso. Neville había ido al castillo en busca de la tarea de Pociones para que Hermione la ayudara a corregirle. Mientras que Ron, Harry y Clara armaban estrategias para el próximo partido de Quidditch con Hufflepuff dentro de tres semanas.

La castaña había leído unas cinco veces la misma frase, su mente se encontraba en cualquier lugar menos a orillas de lago con ella y sus amigos. Ella seguía pensando en un rubio egocéntrico, narcisista y racista: ¡si en Draco Malfoy! No entendía ni como ni porque el rubio siempre estaba presente en sus pensamientos, ese beso que se habían dado, el recuerde de ese beso siempre estaba presente en ella. Ni siquiera su primer beso con Viktor le había afectado tanto como el de Malfoy, ni tampoco estaba tan presente. La simple mirada del Slytherin la hacía estremecerse, nunca había sentido algo así por ningún chico. ¿Qué rayos tenia Malfoy para tener ese efecto en ella? Siempre la menosprecio, siempre la trato como basura y ahora venia la torturaba con su mirada, la besaba, y... y ella como una tonta caía bajo sus encantos. Eso no se lo podía permitir, ella no iba hacer como ese sequito de idiotas que lo perseguían a todos lados a él y a Zabini. Si lo que Malfoy pretendía era seducirla para luego ponerla en ridículo ella no se lo iba a permitir. ¡Claro que no! Pero lo que más curiosidad le causaba era ¿por qué Malfoy intensa seducirla a ella, a una sangre sucia, donde quedaba su prejuicio racial?

- Ehh... ¿Hermione? – la llamaba Neville, que ya había vuelto del castillo, con los pergaminos, pluma y tintero en mano.

- ¿Si, Neville? – le dijo la ojimiel levantando la vista del libro que estaba "leyendo".

- Traje el ensayo de pociones... ¿Lo empezamos a corregir? – pregunto dubitativo.

La chica asintió, cerro su libro mientras que Neville tomaba asiento a su lado y comenzaron a leerlo para así luego poder corregirlo.

Draco se encontraba en la clase de Historia de la magia, era jueves y desde el sábado que no veía a la castaña fuera de las horas de clase que compartían. La clase de el Profesor Binns, como de costumbre, le estaba resultando sumamente aburrida, nadie le estaba prestando atención, como de costumbre. Solo podía pensar en una cosa, mejor dicho en una persona. Siempre la misma, metida en su cabeza hasta límites insospechables, de todas las mujeres del mundo el tenia que encapricharse con la más imposible. Es que lo que pasa que a él, como buen Malfoy, le gustaba el sabor de lo prohibido. Pero estaba seguro que era el único Malfoy que se encaprichaba algo tan prohibido. Dentro de un poco más de una semana iba a tener una cita con una chica sumamente atractiva y él seguía pensando en la alumna predilecta de McGonagall.

La campana sonó anunciando el termino de la clase y el inicio del almuerzo. Inexpresivo, como siempre, recogió sus pertenencias y salió del salón seguido por Blaise, Pansy y sus dos gorilas (Crabbe y Goyle).

Al penetrar las puertas de acceso al Gran Comedor muchas cabezas se voltearon a mirarlo, a él y al moreno que venía caminado cabizbajo a su derecha. Llegaron a la mesa color verde y plata y tomaron asiento en sus respectivos lugares.

A penas comenzó a comer y una voz sonó tras su espalda.

- Draco... – hablo alguien. Se volteo y se encontró con Kathe Winterlych. – Permiso... – le dijo a Goyle, quien se corrió y le dejo espacio para que se sentara ella también.

- ¿Qué pasa? – pregunto Draco.

- Solamente, que me gustaría arreglar para la salida a Hogsmeade... – le dijo con una voz un tanto sugerente, cosa que el rubio ignoro totalmente al tiempo que fijaba su mirada en la mesa de los leones, donde Hermione se encontraba sentada dándole la espalda y hablando con Potty y Exupery.

Blaise al otro lado de la mesa, le lanzaba miradas de suplica, para que cancelara la cita de él con Sophie Denami, cita a la que Draco acepto por él.

- Bueno... ¿qué te parece si nos encontramos en la sala común luego de almorzar? – pregunto el ojigris.

- ¿Qué no vamos a comer en Hogsmeade? – pregunto algo decepcionada.

- No... A la mañana Blaise y yo tenemos entrenamiento.

- ¡Ahh! Bueno... ¿entonces después del almuerzo? - Draco asintió. – Nos vemos luego.

Y antes de irse le deposito un pequeño beso en la mejilla izquierda, cosa que a Draco ni lo inmuto.

- Draco, ¿te costaba tanto decirle que yo no podía ir? – le espeto Blaise.

- No sabes cuánto. – ironizo el buscador de Slytherin. Zabini le lanzo una mirada de desdén. – Aparte de todo... No sé porque insistes en cancelar la cita, si Exupery va ir con Wotier.

El moreno se incorporo de un salto, tomo su mochila bruscamente y salió a zancadas del Gran Comedor, ignorando completamente el hecho que desde una de las mesas un par de ojos color azul eléctrico lo siguieron en todo su recorrido.

El jueves se fue rapidísimo al igual que el viernes para Hermione. Llego un nuevo fin de semana, y cada vez estaba más cerca de su cita con Gautier, eso era lo que menos le importaba. Hacia todo lo posible para evadir a Malfoy y lograba su cometido, pero no sabía porque se sentía decepcionaba... ¿es que acaso esperaba que Malfoy la interceptara entre clase y clase para robarle un beso? Descarto este pensamiento, eso era imposible, ¿ella queriendo que Malfoy la besara?¡Imposible!

Un nuevo fin de semana, uno nuevo. Con dos días para hacer lo que quisiera mientras no infligiera las normas del colegio. El sábado no hizo mucho, por la mañana estuvo con Harry, Ron y Clara en los terrenos del colegio, era un día soleado y de temperatura otoñal. Luego del almuerzo, sus amigos tuvieron practica de quidditch, que fue a ver en compañía de Luna Lovegood. Una vez que hubo terminado el entrenamiento, volvió al castillo con una parte del equipo de su casa. Se cruzaron con el equipo de Ravenclaw, entre ellos Gautier y Liam. Y luego de eso no paso nada interesante, luego de la cena se dedico a terminar sus deberes, como siempre solía hacer. El domingo llego, como todo domingo, fue un día tranquilo, no hizo nada en particular, simplemente descanso.

Y de nuevo comenzó la semana, devuelta ver a Malfoy en clases, ese fin de semana había sido algo peculiar, no se había encontrado en ningún lugar a Malfoy, pero ni siquiera le vio una pestaña. En los anteriores fin de semana, por desgracia (eso pensaba ella), algún encuentro había tenido con el rubio, pero este no...

Lunes, la última clase había concluido ya, en un rato empezaría la cena. Y ella pensó que no tendría que ver a cierto slytherin hasta el día siguiente, pero Viktor le había informado durante su clase, que McGonagall le pidió que comunicara a los prefectos que asistiesen a sus clases, que luego de la última clase del día iba a ver una reunión en la sala de profesores. Para su infelicidad Malfoy era prefecto, por lo tanto, tenía que ir a esa maldita reunión de prefecto, donde no iban a decir nada interesante y que solo iban a ver los informes que tenían que hacer los prefectos, cada un periodo de más o menos dos meses, para informar a los profesores de cuantos alumnos tuvieron que sancionar, en donde y el porque, y que resolución tomaron. En otras palabras una estúpida reunión aburrida y sin sentido, hubiese sido más fácil que entregar esos condenados informes, y que los profesores los leyeran por su cuenta y no existiese tal reunión, y fin del problema, ¡pero no! Los prefectos tenían que estar cuando los profesores los leyesen.

Llego enfrente de la puerta que daba a la sala de profesores con su amigo pelirrojo, no había nadie afuera. Llamaron a la puerta y la voz de la profesora McGonagall les respondió del otro lado comunicándole que podían entrar. Al ingresar en el salón se dieron cuenta que estaban todos y solo faltaban ellos dos, y eso que llegaban a hora, así que disimuladamente tomaron asiento.

A penas se sentó busco con la mirada a los prefectos de Slytherin, y los encontró justo enfrente de ella. Malfoy tenía la mirada fija en el Profesor Snape, parecía que no se había percatado de su llegada. Pero no sabía cuánto se estaba equivocando con esa conclusión.

Por supuesto que Draco se había dado cuenta que había llegado, si habían sido los última en llegar con la comadreja, y para su suerte se había sentado justo en frente de él, no sabía si lo había hecho a propósito o inconscientemente, conociendo a Granger lo más seguro es que no hubiese sido a propósito. En el momento que Hermione poso sus ojos en el, volteo rápidamente la mirada, tan rápido que la chica no se dio cuenta que el la estaba observando y se dispuso hacer que miraba a Snape que estaba dando su típico discurso sobre las responsabilidades y las normas. A los quince minutos Snape termino su monologo y lo siguió McGonagall leyendo el informe de un prefecto de Hufflepuff de 5º. Observo por el rabillo del ojo a Hermione, que miraba un punto indefinido del piso como si fuese sumamente interesante.

La castaña comenzó a sentirse observada así que levanto su vista y choco con un par de ojos color plomizo, Draco ni se molesto en pretender que no la estaba mirada cuando se vio descubierto por la gryffindor. Hermione sintió como un escalofrió la recorría de pies a cabeza al chocar con esos ojos tan fríos. Sin ser consiente una guerra de miradas se desato, y el perdedor seria el que no fuese capaz de continuar sosteniéndole la mirada al otro.

Hermione y Draco se encontraban inconscientes de lo que pasaba alrededor, lo único concreto que existía eran los ojos del otro. La profesora McGonagall se encontraba leyendo otro informe, de otro alumno y de otra casa, pero ellos ignoraban esto. Gautier que se encontraba presente en la reunión, ya que era prefecto de su casa, le dirigía miraditas a Hermione de tanto en tanto, pero esta era totalmente inconsciente de eso, como Draco era inconsciente de las miradas que le lanzaba Padma Patil y otras prefectas. Tampoco fueron consientes de cuanto tiempo se estuvieron observándose, en esa batalla silenciosa.

El contacto visual fue roto cuando Ron apoyo una mano en el hombro de Hermione. Draco le dirigió una mirada fulminante al pelirrojo al tiempo que Hermione volteaba para verlo.

- La reunión termino. – anuncio el chico. - ¿Vamos?

La ojimiel asintió y se incorporo lentamente sintiendo como la mirada mercurio del chico seguía clavada en ella. Hizo todo lo que pudo para que el chico no se diera cuenta de los temblores que la recorrían, pero Draco si se dio cuenta, sus intentos fueron inútiles. Y al ver los pequeños y casi imperceptibles temblores de los que era victima la chica, y ocasionados por nada más y nada menos que su mirada, una sonrisa de triunfo se dibujo en su pálido rostro. El había ganado esa guerra.

Hermione salió rápidamente de la sala de profesores, no tenía ganas de encontrarse con Gautier, era un chico muy bonito y bueno, y le gustaba su compañía solo que en ese momento no se le apetecía y conociéndolo lo más seguro es que se le acercara a hablarle.

Ron se apresuro a seguirla, y cuando estuvo a su lado aminoro su paso.

- Hermione... ¿sucede algo? – curioseo Ron.

- No, ¿por? – pregunto Hermione que recién se había percatado de la presencia su lado de su amigo, por un lado era un alivio, así se encontraba acompañada por si a Malfoy se le ocurría alguna de sus descabelladas ideas.

- Te noto distraída... – dijo el pelirrojo.

- Estoy... un poco.. cansada. – se justifico la muchacha. - ¿Vamos a la torre?

- Si, si.

Y así continuaron su marcha hablando de cosas banales. Mientras que Draco observaba con odio como Hermione se alejaba con Ron, pero el rubio no era el único que observaba a estos dos, sino que Gautier Goldstein también los veía alejarse.

Hermione llego con Ron a la sala común de Gryffindor, Harry se encontraba hablando con Clara en unos de los sillones que se encontraban enfrente de la chimenea. Los dos prefectos se acercaron a sus dos amigos.

- ¿Cómo les fue en la reunión? – pregunto Clara, cuando los dos chicos estuvieron cerca.

- Bien... Algo aburrido, pero bien. – respondió el pelirrojo.

- Estábamos hablando de lo del viaje a Francia. – dijo la morena.

- Hable con Dumbledore, - informo Harry.- Le pregunte si podía ir...

- ¿Qué te dijo? – lo interrumpió Ron.

- Bueno, si me dejas terminar de hablar, - Clara y Hermione rieron por lo bajo.- me dijo que si, que era lo mismo si iba a Francia o a la Madriguera, que incluso le parecía más seguro ya que era otro país, y que en que los mortífagos no dieron señales allá, lo más seguro es que como sean un grupo reducido y que por eso no se hacen hagan notar... Aparte como van a ir Lupin y Tonks.

- Buenísimo, – apremio Ron con una gran sonrisa. – entonces está todo dicho, vamos a ir pasar las vacaciones a lo de Clara...

- Así es... – confirmo la morena.

- Falta poco para la excursión a Hogsmeade, - Hermione y la ojiazul intercambiaron miradas, no le habían dicho nada a los chicos de sus citas.- ¿Vamos a cancelar el entrenamiento de la tarde?

- Si Ron, lo vamos a cancelar... A la mañana lo reservo Slytherin, – dijo con resentimiento Harry- pero lo cambiamos para el domingo a la tarde, porque a la mañana lo reservo Ravenclaw..

- ¡Genial! Porque el sábado no iba a poder ir. – hablo Clara.

- ¿Por qué no ibas a poder ir? – curioseo el pelirrojo.

- Tengo una cita. – contesto mirando la chimenea, que se encontraba apagada.

- ¿Cómo? ¿Con quién? – fisgoneo Harry intentando que su pregunta sonara casual.

- Con... con, Liam Wotier... – balbuceo la ex-estudiante de Beuxbatons.

- ¿Hermione tu lo sabías? – indago el "niño que vivió".

- Eh... este Harry, bueno... yo... si lo sabia... – reconoció la castaña.

- ¿Cómo no nos lo contaste? – pregunto Ron.

- Perdón... No tengo porque rendirle cuentas de con quién salgo o no.. – dijo tajantemente Clara.

- Somos tus amigos Clara, nos preocupamos por vos. – dijo molesto el ojiverde.

- Si, pero más que preocupados parecen dos guardabosques.

- ¡Pero Clara...! – hablo el menor de los varones de los Weasley, pero fue interrumpido por la ojiazul.

- ¡Pero nada, Ron! ¡Fin de la discusión! – espeto la trigueña, entre tanto se levantaba del sillón en el que se encontraba sentada y se dirigía caminando velozmente hacia las escaleras que daban al sector femenino.

Harry, Ron y Hermione la observaron durante todo su recorrido.

- ¡Que fácil se enoja! – comentó Ron mirando todavía el lugar por donde había desaparecido la muchacha.

- Bueno Hermione, ¿tú qué vas hacer en Hogsmeade? – investigo Harry.

- Bu-bueno, yo... yo.. tengo... una.. cita – comunico al tiempo que sus mejillas se tenían de un color carmín.

- ¿Qué? – grito Ron. - ¿Con quién?

- Con... con, con... Gautier Goldstein. – balbuceo la castaña.

- ¿Y no nos lo pensabas decir? – dijo terriblemente molesto el pelirrojo.

- Es que Ron... yo... – mascullo la chica, pero se vio interrumpida.

- ¿Qué rayos esperabas Hermione? – le espeto rojo de ira Ron. Harry observaba en silencio la discusión entre sus dos amigos.

- ¡Clara tiene razón, actúan como guardabosques! – le grito Hermione, se levanto de golpe y se dirigió hacia la salida de la sala común.

Sumamente enojada atravesó el retrato de la dama gorda, y comenzó a caminar sin un camino definido insultando mentalmente a Ron. Cuando se dio cuenta donde estaba se encontraba en el portón de roble que daba salida a los terrenos del colegio, sin pensarlo dos veces atravesó esas puertas y comenzó a caminar sin rumbo fijo y sin prestar atención por donde caminaba.

Draco había visto alejarse a Ron y Hermione de la sala de profesores. Odiaba a ese pelirrojo, siempre atrás de Granger, babeando por ella, aprovechándose de su situación de amigos, y lo peor de todo es que no tenía las agallas suficiente para decirle a su "amiga" lo que sentía por ella. Lo peor de todo es que la sangre sucia era tan ingenua que no se daba cuenta de sus verdaderas intenciones.

- Draco, Draco... – una voz lo saco de sus cavilaciones, se volteo para ver quien era la persona que lo llamaba y se encontró con Pansy.- Me voy, quede en encontrarme con Owen..

- Esta bien Pansy. – le dijo cortante el rubio.

- Nos vemos luego. – se despidió la morena, se volteo y comenzó a alejarse.

Draco siguió su ejemplo y comenzó a caminar, con un rumbo fijo: los terrenos del colegio.

A los pocos minutos llego a orillas del lago, se quede unos minutos contemplando la cristalina superficie del embalse. Ese lugar siempre lo relajaba, y esta vez no era la excepción, con tan solo observar unos pocos minutos ese paisaje se sentía un poco más liberado, así que decidió que sería mejor volver al castillo.

A los pocos metros de comenzar su vuelta hacia el colegio, diviso una persona que se acercaba a él, parecía pensativa y no prestar atención por donde iba. La distancia se comenzó a acortar y pudo empezar a distinguir mejor los rasgos de esa chica que se aproximaba a él. Ese cabello tan particular, color castaño con rulos, medio revuelto, era de... Granger, ¡esa era Granger!

De repente parecía como que se tambaleaba y como que perdía la estabilidad. De pronto Hermione cayó al piso, parecía... ¿desmayaba? Si se había desmayado.

Draco tardo un poco en darse cuenta de lo sucedido, Hermione se encontraba tirada en el césped unos metros más delante de el desmayada y el ahí parado como un idiota analizando la situación. Rápido comenzó a correr en dirección a la castaña que se encontraba tumbada en el suelo.

Cuando llego junto a ella, la vio mejor. Hermione se encontraba boca abajo sobre el suelo, Draco rápidamente la volteo y la pudo observar, se encontraba pálida, con un moretón en la frente, se cercioro que aparte de ese golpe estuviese bien, que respiraba, cosa que hacía. ¿Qué iba hacer con Granger? Tenía que llevarla con Madame Pomfrey, pero lo más seguro es que pensara que se había desmayado por su culpa...¿Entonces que hacia?


Hola! Qué tal? Acá les dejo el séptimo capitulo. Espero que les guste, en este capitulo, hay un pequeño mal entendido entre Draco, Blaise, Hermione y Clara, pero que digamos que se "resuelve", después un poco los pensamientos de los dos, y sobre las citas que tienen nuestros protagonistas y los amigos de ellos. Yo quiero aclarar, como yo tomo hasta el 5º libro de J.K. Rowling, Ron está enamorado de Hermione, solo que acá ella no. Volviendo sobre el capitulo, Hermione piensa sobre el beso que se dio con Malfoy, arreglan que van a ir pasar las vacaciones a Francia y termine con que Hermione se desmaya y con que Draco que se encontraba ahi de casualidad no sabe que hacer..

Bueno, quiero responder a un par de preguntas que me hiso Hecatombe. Primero, Ginny no va ir a Francia, por el momento no se lleva muy bien con Clara, Ginny la trata mal porque esta celosa de la relación que tiene con Harry. Lo de Ron no estoy segura, tengo muy pocas cosas definidas, excepto que Draco y Hermione van a terminar juntos, ni siquiera estoy segura si Blaise va a terminar con Clara, por el momento si, si me queras dar una sugerencias sobre con quien te gustaría que se quede Ron, te lo agradecería ). Después con Tonks y Lupin, si van a estar juntos, todavía no lo informaron, pero lo van a informar en las vacaciones. Y con respecto a Draco y a su padre, Lucius está en Azkaban y no tiene un futuro prometedor, Draco no está enojado sino disgustado porque su padre fue vencido por unos compañeros suyos del colegio, lo considera humillante y seamos sincero, que un hombre grande con todos los estudio terminados, un mortifago entrenado que sea capturado por tres chicos de 15 y dos de 14, se ve un poco mal, jeje ). Bueno espero que eso responda bien a tus preguntas, y a cualquier duda que tengas no dudes en hacérmelas llegar, no te hagas problemas 8)

Como verán estoy actualizando antes del tiempo que yo había previsto, es en recompensa a que cumplieron con lo que pedí ) mil gracias por los review ehh! No saben lo bien que hacen. Y si quieren seguir superándose con la cantidad de reviews, todo bien! no me enojo, jeje P Acuérdense que mientras más reviews dejan más me motivan a seguir escribiendo y a subir más rápido. Así, que ya dicho todo, me retiro. Espero que les haya gustado el cap. cualquier cosa díganmela en serio. Es muy necesario saber sus opiniones 8)

Las mejores de las suertes, cuídense.

GALLETA·

*editado el 08/09/2015.