Notas de autora: Hello, everyone! Para empezar quiero agradecer a todas/os las/os que nos leen pese a tener que soportar nuestro amor por Someoka y la hermosa pareja que hace con Fubuki. Vale, se que es bien feo, pero si nos ponemos a pensar, el amor no es fisico, sino hubieramos puesto a Fubuki con el amargado de Goenji o con alguien mas lindo como Otomura, ya que con el "goleador de fuego" no hubo mucho dialogo pese a estar en el mismo equipo. Si usamos la excusa de la estetica para justificar el injustificado odio hacia un personaje como Someoka que demostro en reiteradas ocaciones ser mucho mas util y leal que muchos otros personajes, y eso de que "los lindos solo van con los lindos" no deberia ser aplicado ni siquiera en un fic, ya que en la vida real no solo no pasa, sino que mas de media población estaría llorando de tan forever alone. Sin intencion de atacar a nadie, me senti en la necesidad de "defender" a Someoka, un personaje de 2D que lamentablemente es odiado por ser feo. Si al amor real y no al amor estetico!

-Tuviste suerte, no es más que una luxación en el pie.- Dijo el médico observando la radiografía con interés.- No es nada que unos dos meses sin actividad física ni esfuerzos no curen- le sonrió el especialista dándole la "buena" noticia.- La próxima podría no ser solo una luxación, así que sea más prudente cuando baje las escaleras, a menos que quiera dejar de jugar al fútbol, Kazemaru-kun

Kazemaru Ichirouta salio del hospital con una venda en su pie izquierdo, caminando lento y dolorido; finalmente lo habían logrado: cagar su existencia por los próximos dos meses, por supuesto lo que esas… chicas habían considerado gracioso, a él le resulto bastante desagradable, doloroso y molesto y es que creyó que después de repetidas veces en las que fue hostigado, amenazado y humillado por el sexo opuesto totalmente en vano; en algún momento iba a terminar. No podría estar mas equivocado igual o más que ellas, quienes no se daban cuenta de que sus objetivos eran completamente inútiles. Él, si fuera una persona común y corriente pagaría un asesino a sueldo, o mejor aún, cometería él mismo el asesinato y se comería los cuerpos para esconder la evidencia (ya que como bien se dice: si no hay cuerpo no hay crimen.) Pero como él era él, solo podía resignarse a suspirar; porque uno no puede cambiar lo que es, en su caso, un estúpido reprimido y encima, puto.

Con tanto tiempo libre y el cumpleaños de Goenji cerca, decidió conseguirse un trabajo, pues después de la escuela y el fútbol (y Goenji); el pobre chico no tenía vida. Por eso decidió encaminarse en cuanto terminasen las clases, a buscar algún empleo de medio tiempo ya que, sin supuestos aliens ni meteoritos ni dioses ni demonios ni sacrificios ni brazileros que conspiran por una tercera guerra mundial dando vuelta, no se tiene mucho que hacer en Inazuma Town.

Sus esfuerzos habían sido más que en vano, su "pareja" hacía que el término "retrasado mental" fuese un insulto para los pobres que padeciesen esa enfermedad. Se golpeó la cabeza contra su casillero suspirando harto, pensando en que seria mas fácil volverse heterosexual que seguir lidiando con el pequeño cerebro puritano de Someoka. Él sabia que Roma no ardió en un día, pero iba a volverse impotente de seguir así; por lo que decidió aumentar el "voltaje" de sus acciones. Era arriesgado (además de descarado y estúpido con posibles consecuencias hacia terceros) pero en caso de que llegase a funcionar, al final del día podría estar jadeando de cansancio en una cama junto la persona que mas quería en el mundo (por no decir que era la única que le quedaba viva). Así que sacó un pequeño sobre y durante el receso, cuando nadie se encontraba en el salón, lo puso en medio del libro de biología de Someoka, el cual en esos momentos sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal.

Se sentó en el mismo árbol de siempre y abrió su obento. Sacó unos palillos y dio el primer bocado.

-¡Tachimukai!.- Escuchó una conocida voz llamándolo, a lo cual el portero de repuesto giro su vista para encontrarse con la de Tsunami, quien se sentó a su lado.

-Tsunami-san.- Dijo el menor con una sonrisa mirando al pelirosa.-

Sí, jugar con la comida es malo, sobretodo cuando hay tanta hambruna en el mundo y, de colmo, los malditos se la pasaban de boca a boca ante la fría mirada de cierto peligris que observaba la escena desde lejos, acercándose de a poco. Y solo por el hecho de que comer delante los pobres es pecado, la mente de Fubuki lo vio como un innegable crimen el cuál decidió castigar. Por lo que cuando estuvo lo suficientemente cerca llamó a Tachimukai para saludarlo.

-Tachimukai- llamó alzando la mano enseñándole a Yuuki tres dedos; a lo que el portero de repuesto se atragantó y comenzó a toser de manera desaforada, mientras su acompañante ignorante de la situación comenzó a golpearle suavemente la espalda. Ante esto siguió de largo mientras ensanchó su sonrisa; creyendo que una parte de Atsuya aun vivía en él y que ,afortunadamente, nunca se iría.

En una cafetería cercano a la secundaria Raimon, Kazemaru Ichirouta tomaba un café silenciosamente; a diferencia de su camarada quien lo sorbía de manera sonora y exagerada, provocando que las personas a su alrededor mirasen al responsable con extrañeza, obviamente hablamos del profesional Afuro Terumi. Y si se preguntan el por qué y el cómo estos personajes se encontraban hablando cuando en la serie raramente de dirigían la palabra, la respuesta es que el haberse acostado con tantos hombres había creado un lazo entre ellos dos, un lazo de camaradería y comprensión.

-Entonces… ¿Qué tipo de trabajo estas buscando?.- dijo el rubio sorbiendo su taza convenientemente llena.

-Pues, he intentado en varios lugares, pero preferían que asumiera el rol de mujer para atraer mas clientes- Dijo revoleando los ojos y suspirando con molestia. Una cosa era que le gustasen los hombres. Otra cosa muy distinta era ser travesti por muy a favor que jugara con su apariencia.

-Creo que un amigo me dijo que conocía al dueño de un local en el que necesitaban a alguien, vamos a visitarlo.- sonrió para darle un sorbo a su taza que, de nuevo, volvía a estar vacía

El peliazul asintió y siguió al rubio al destino final, el cual era a la vista un local algo singular; no había vidriera, y la entrada era una escalera que daba a un piso inferior, tal vez fuera eso, o el nombre lo que no le dio buena espina al peliazul, pero aun así se adentro. Una espesa nube con un olor que nunca había sentido antes lo inundo; era una especie de pasto dulce seco, algo denso y hasta mareante, no pasaron más de dos segundos hasta que Kazemaru se dio cuenta que era aquel aroma: nada más ni nada menos que marihuana. Suspiró preguntándose, ¿Qué clase de estúpido sin escrúpulos fuma cannabis mientras trabaja?. Un "hola" algo ido le dio la respuesta. Ese tono, esa voz, esa desfachatez… No podía ser otro que Fudou Akio.

Cuando el rubio le comento sobre la razón por la que se presentaron en ese lugar, el lesionado pudo notar, alzando la mirada, todo artefacto pornográfico que rodease las paredes del establecimiento, sin poder evitar pensar, lo mucho que encajaba el estratega en ese lugar. Porque no todos pueden trabajar en un Sex Shop, solo gente sin cara, maleducada y, aparentemente, fanáticos de la marihuana. El drogado, que extrañamente fue amable, les dio una dirección, aparentemente en ese lugar necesitaban a alguien joven, atractivo, de pocas palabras y que hiciera votos de silencio; léase un perfil similar, por no decir igual, al de Kazemaru.

Mientras se dirigían a al lugar algo hizo que Ahprodi dejara de hablarle y mirase sorprendido su cuello.

-¿Qué pasa?- preguntó el peliazul extrañado.

-No te muevas….-Dijo mientras se acercaba lentamente hacia Kazemaru, moviéndose cual Cazador de Cocodrilos del Discovery Channel- Tienes un mosquito- y lo golpeó, fallando el intento de asesinato, pero logrando que el mosquito escapara.

-¡Auch!- Se llevó la mano al cuello casi instantáneamente y observó al insecto mientras se alejaba, el cual tenía el tamaño de un perro chihuahua. En ese momento Kazemaru se preguntó si su realidad era un fanfiction de Inazuma Eleven, o uno basado en la película Mosquito.

Ambos miraron el cartel de entrada que no decía otra cosa que "LOVE HOTEL", el peliazul al leer lo que este decía, quiso salir corriendo, pero en vista de que si no se travestía no conseguiría nada mejor que eso, decidió entrar. Fue casi inmediata la contratación del pelilargo, quien solo tenía que atender la recepción; entregar las llaves, manejar la caja registradora y chequear en las cámaras de que nadie se estuviera muriendo y luego de ver toda la seguridad que tenían esos lugares, anotó mentalmente el hecho de que nunca más llevara al goleador a un lugar de esos.

Estaban en medio de la clase cuando Ryuugo Someoka abrió su libro de biología para leer la página que el profesor le había marcado, cuando vio algo que lo sorprendió tanto que se paró inconscientemente dejando caer el libro desparramando unas quince, tal vez veinte, fotos que contenían material pornográfico, cuyo protagonista no era nada más ni nada menos que el inocente Fubuki Shirou. Dichas fotos mostraban al peligris en distintas poses, amarrado a una silla, a una cama y a un poste telefónico completamente desnudo, como si lo estuviesen torturando. El profesor se acercó preocupado por la violenta reacción de un alumno tan serio como lo era Someoka, arrepintiéndose en el acto, ya que apenas vio qué era lo que había asustado al pelirosa, aquella imagen de seriedad y respeto que tenia de su estudiante se desquebrajó en miles de pedazos, haciendo que se desmayase. Primero Goenji se volvia retardado mirando un puto espejo todo el día, Kidou se estaba degenerando y volviendo ciego y ahora Someoka era un pervertido que coleccionaba pornografía gay, ese día no era muy bueno, menos si se es profesor.

Fubuki; que estaba nervioso por haber provocado un desmayo en su profesor y algo decepcionado por dejar mal parado a su pareja, decidió tomar sus cosas cuando tocó el timbre de salida e irse a la velocidad de la luz, aún ignorando al llamado del pelirosa, el cual lo persiguió pasillo afuera hasta alcanzarlo y abrazarlo por detrás.

-¿Por qué no me dijiste nada?- susurro casi temblando el mayor, el otro no pudo evitar sonrojarse, creyendo saber a lo que se refería.

- Quería que te dieras cuenta solo.- Dice bajito, cerrando los ojos, disfrutando del repentino contacto.

-Pero yo podría haber hecho algo al respecto- lo presionó mas contra sí- No tenías por qué lidiar con eso tú solo.

- Someoka kun…- Finalmente lo iba a lograr, todo apuntaba a ello.

- ¿Por qué no me dijiste de que estabas siendo amenazado?- La burbuja reventó. No podía creer que por un segundo pensó que Someoka había cazado la indirecta, realmente sobreestimaba demasiado la inteligencia del mayor. El amor te vuelve ciego (sobretodo a Fubuki), pero a Someoka, lo volvía estúpido.

Esa escena era observada por una pareja, cierto chico de cabello puntiagudo y castaño claro sonrió por el éxito que estaba teniendo su aliado, por lo que no pudo evitar llamarlo. Una vez que captó su atención levantó una de sus manos dejando tres dedos visibles y alzo la otra levantando el pulgar en señal de aprobación, sin darse cuenta de la realidad de la situación, provocando que el pequeño peligris en esos momentos, quisiera tirarse de un quinto piso. Yuuki Tachimukai sin quererlo, podía llegar a ser muy cruel; incluso mas que Fubuki.

Al día siguiente pese a que Kazemaru no haría la práctica, fue al vestuario a esperar a Goenji. Endou; tan inocente, simpático y estúpido como siempre, cuando lo vio, no pudo evitar decir en voz demasiado alta, justo cuando todos se callaron. -¡Kazemaru. No sabia que te llevabas tan bien con Aphrodi!- le palmeó el hombro y sonrió amistosamente, mientras el otro lo miraba bastante extrañado; ese comentario llamó la atención de cierto goleador.

- ¿Cómo sabes que me llevo bien con el?- preguntó alzando una ceja, obviamente sin adivinar las consecuencias que traería la pregunta que acababa de formular.

-¿Eh? ¡Pues porque ayer los vi salir de un albergue transitorio! Ya que son tan unidos, dile que se pase un día, así jugamos al Soccer- Dijo, como si salir de un albergue transitorio con alguien de tu mismo sexo fuese tan normal como tomar un vaso de agua.

Goenji sentía su piel volverse de morena a albina al igual del resto de sus compañeros, por su parte, Kazemaru sentía que en el hipotético caso de que la tierra tragara personas, seria un excelente momento para que lo tragase.

Casi instantáneamente fue violentamente arrastrado por un Goenji a medio vestir frente a la mirada incrédula del resto del equipo. El de pelos parados, lo metió en el cuarto de limpieza, cerrando la puerta tras de sí y lo arrinconó contra la pared; colocando sus manos a ambos costados, negándole toda salida posible.

-Habla.- Dijo secamente.

-No pasó nada.- Dijo con seguridad el peliazul.

- ¿Entonces me estás diciendo que fueron a un albergue transitorio a tomar cafecito?.- Preguntó con evidente sarcasmo Goenji.

- Eso fue antes de que fuéramos al sex shop.- en ese momento Kazemaru sintió que la honestidad no era una buena forma de salvar una vida.

-…- solo atino a asentir y de un tirón le arranco la camisa, notando la enorme marca que tenia en el cuello-Y eso seguro fue un chihuahua volador, ¿verdad?- dijo levantando la ceja luciendo mas serio de lo normal.

-De echo… fue un mosquito del tamaño de un chihuahua- definitivamente la honestidad era un suicidio.

-…-Goenji suspiró y metió la mano en su bolsillo sacando su identificación.- según esto, yo NO nací ayer.

- Pues déjame decirte que a veces la realidad supera la ficción- ya no sabia porque se defendía, pues sabia que era inútil.

- ¿Por que no dices las cosas tal cual son?- levanta la voz y tira un puñetazo, acertando el puño al lado de la cara de Kazemaru estampando este en la pobre pared que poco tenía que ver en la discusión; haciendo que el otro se sobresaltase. El pelilargo suspiro rendido, ya no valía la pena, por lo que no dijo nada, solo se trataba de una escena de celos, de algo que NO pasó, ya lo superarían, pero lo que no espero eran las dolorosas palabras que iba a escuchar- ¿Acaso con una no te alcanza!- El de pelo azul creyó no escuchar bien, pero el otro se aseguró de hacerle saber que no había sido así, gritándole- ¿Acaso no puedes conformarte con una sola? Encima con un afeminado… probablemente te ponga hacerlo con los de tu tipo- Kazemaru lo miró colérico; se había pasado de la raya, pero ¿Qué podría hacer Kazemaru mas que callarse y reprimir lo que quería decir? - Si solo soy uno mas, entonces, que así sea…

Se dirigió a la salida notando que alguien lo estaba esperando, sonrió gatunamente apresurando el paso, para finalmente encontrarse con él. El otro no era muy hablador normalmente, pero una vez que estaban solos podían hablar horas sobre cualquier estupidez y, es que no era para nada increíble, que alguien que estaba tan acostumbrado a la compañía de chicos menores pudiese encontrar a ese alguien especial, siendo que este fuera menor que él. A veces se sentía como un pedófilo, pero solo le bastaba que el otro sonriese para que su remordimiento se convirtiese en nulo. Ese día irían a la casa de Tobitaka Seiya, cosa que alegró bastante al pequeño Toramaru, ya que el otro cocinaba mal y, seguramente, él se lo remarcaría para que se provocase una absurda y graciosa pelea, porque al menor le encantaba criticar las habilidades culinarias ajenas, más aún si se trataba de las del chico de cabello violeta. Sí, ese era un hermoso día para estar enamorado.

Aunque no lo era para todos. Cuando Goenji salio del cuarto de limpieza acomodándose los pantalones, cerro la puesta tras de sí, dejando en la soledad del cuarto a un dolorido y desvestido Kazemaru que, por alguna razón, no podía parar de llorar.

Ese día el pelilargo entendió lo difícil y trabajoso que era construir algo y lo corto y fácil que era destruirlo aun si no se hiciese nada al respecto.

Notas finales: Como no teniamos nada mejor que hacer, hicimos un grupo en face para las que les caemos bien y para las que les caemos mal, el grupo es BANANA-GOGGLES.

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