ADVERTENCIA: Ya comenzamos un capítulo con un lenguaje más "fuerte" Lean bajo su responsabilidad.

Había pedido a Rowena que le diera todos los documentos que tuviera en su poder ya que debía comenzar con una investigación profunda y dejarse de tonterías ya que cada minuto que pasaba era un minuto que perdían intentando salir de aquí. Gracias Rowena ahora tenían una torre para ellos solos, donde la convivencia resultaba sumamente difícil sobretodo cuando los dormitorios de los chicos estaban uno frente a otro. Habían sido tres días de pura tortura ya que el despertador se había convertido en los gritos de Malfoy insultando a toda la familia de Harry y viceversa, lo único bueno de todo esto es que no había peligro de dormirse. Al menos si quitaba el echo de que estaban en peligro de muerte la escena sería bastante graciosa; un hurón abandonando toda la pulcritud para dejar paso a un chiquillo gritón contra un Harry desesperado, Crabbe pidiendo ir a comer, Zabini intentando echar más leña al asunto y Ginny insultando a toda la casa Slytherin mientras yo me quedaba en una esquina observando esperando el momento oportuno para comenzar a separarlos. Suspiré dejando esos pensamientos de lado y observé como la pelirroja se peleaba con Harry por unos documentos y sonreí, la verdad es que esta búsqueda estaba siendo dura pero sin duda resultaba menos dura con ellos dos. No quería imaginar estar sola en este berenjenal en el que se encontraban o aún peor sola junto a Malfoy, que por cierto no parecía tener ningún interés en salir de aquí porque no ayudaba en nada. Seguí pasando las páginas de esos libros y esos pergaminos viejos procedentes del futuro Merlín sin éxito alguno ya que lo único interesante que había era un diario en donde contaba todas las cosas que ocurrió con Morgana aunque se notaba que no estaba terminado. Lo que le preocupaba era encontrar la profecía que de echo mencionaba en sus escritos y de la cual solo tenían una pista inconclusa al principio de uno de los manuscritos.

"Encontrarás la profecía sobre tu destino en el centro de todo espejismo junto a las águilas"

¿En serio esperaba que con esa pista tuviera alguna remota idea de a qué se refería? No tenía ni pies ni cabeza y aunque había tenido la esperanza de que hubiese algo más revelador en sus otros manuscritos todo parecía igual de difuso cuando se refería a la profecía y sobre su destino ¿por qué tanto secretismo? Llevaban dos días encerrados en la biblioteca buscando algo de utilidad y sentía que estaban perdiendo el tiempo ya que esa pista indicaba que deberán averiguarlo con ingenio, con uno que al parecer no tenían. Observe como a mi lado se encontraba Blaise dormido y yo simplemente sonreí levemente, por suerte habían aclarado sus diferencias y aunque no iba a decir que fueran a ser mejores amigos podía decir con seguridad que no le desagradaba para nada su compañía. En estos días en los que prácticamente no nos habíamos separado ya que compaginamos búsqueda con un exhaustivo y nefasto entrenamiento con armas y lucha de cuerpo a cuerpo había podido comprender el sentido del humor de Blaise Zabini. Le seguí mirando con interés y es que era una de esas personas que te sorprendían gratamente, odiaba admitirlo pero tenía muchos prejuicios con los slytherins, en parte era al señor patán llamado Draco Malfoy y a su grupo de admiradores, no se había parado a pensar en que podía estar perdiéndose de gente maravillosa por el echo de que cuando veía la insignia de la serpiente algo le decía que debía ser imbécil. Cuando todo esto terminara quería seguir manteniendo contacto con el moreno, por supuesto sabía que le conocía desde hace muy poco para estar haciendo todas esas conjeturas pero era un chico que hacía que todos aquellos a su alrededor se sintieran confiados y puede que eso fuera un arma de doble filo. Por desgracia y aunque fuera injusto la mayoría o parte de los slytherins eran hijos de motífagos y por ende los hijos habían recibido una educación propia de un padre perteneciente al ejército de Voldemort. Por lo tanto nada podía asegurarle que ese chico que parecía tan simpático solo la estaba utilizando para salir de este embrollo y luego la mataría para ganar un par de puntos y que el mago oscuro se fijase en él.

También debía tener en cuenta esa extraña aura que se había instaurado entre ambos y que le daba miedo admitir que tenían porque tenía una ligera sospecha de lo que podía significar aunque nunca había sentido antes algo así, al menos no con tanta intensidad como lo sentía con él. En pocos días podía notar lo cariñoso que era ese muchacho que se encontraba en los brazos de morfeo y también había podido notar el sentimiento y las sensaciones que se instauraban en su cuerpo cada vez que ese le tocaba y conocía una palabra que describía a la perfección lo que le estaba ocurriendo: lujuria. Entre todo el embrollo que tenía entre manos no podía permitirse desear a ese joven y menos de una forma alocada que no controlaba, lo poco que había experimentado lo había hecho con Ronald y para que mentir el pelirrojo no era el sinónimo de seducción. De verdad, estas cosas tan inoportunas solo le podían pasar a ella y a veces llegaba a pensar que el universo en ocasiones trabajaba en contra suya.

-Me estás mirando demasiado pecosa- al oír esas palabras comencé a sonrojarme, me había pillado con las manos en la masa.

-Lo siento, es que no sabía como despertarte… Tenemos que irnos a comer y luego a entrenar -este abrió sus ojos con pesadez apartándose los cabellos de su rostro con parsimonia.

-A mi se me ocurren unas cuantas formas con las cuales podrías haberme despertado -¿cómo pretendía que intentará controlar a sus hormonas adolescentes si este hombre no paraba de mandarle frases con doble sentido? Aparté mi mirada algo contrariada puesto que no sabía que responder ante eso.- Era una broma enana… ¿he de suponer que no has encontrado nada nuevo? -asentí algo molesta notando como Ginny y Harry se habían largado sin decir nada, últimamente hacían mucho eso de irse sin avisar y creía firmemente que tenía mucho que ver con las miraditas que se echaban de un tiempo a esta parte.

-Nada nuevo y se nos acaba el tiempo, ya no se donde buscar más y es que sólo falta un manuscrito por leer y volveremos a no tener nada. Rezo porque en ese escrito haya algo de utilidad para encontrar la profecía. -Este me apartó un mechón de pelo rebelde que se había escapado del recogido y me había tapado el rostro que ahora se encontraba sonrojado y contrariado.

-Calma leona, confía en que encontraremos algo… Tú y Potter siempre conseguís salir airosos de todos los problemas, seguro que esa suerte nos acompaña de nuevo -tragué hueso y asentí mientras me mordía el labio sumamente nerviosa puesto que no estaba acostumbrada a estos sentimientos que últimamente no paraban de acosarla. Estaba nerviosa porque sabía que él podía notar como temblaba cuando se acercaba a ella y no estaba preparada para admitir a nadie que cada vez que veía a ese hombre quería besar sus labios y quería que le apresara contra un escritorio como había visto que hacía en ese aula del demonio. Estaba histérica porque en la situación de vida o muerte en la que se encontraba solo se encontraba pensando en perder la virginidad con un simpático pero capullo Blaise Zabini. Posiblemente estaba loca o es que había estado tan reprimida sexualmente que estaba explotando todo en el peor de los momentos, lo único que sabía con certeza es que ese sentimiento no se iba a eliminar de forma rápida y temía por su integridad mental y física si seguía en este estado. Había pensado pedir ayuda a Ginny pero le daba miedo la reacción que pudiera tener si le contaba que estaba cachonda por este cerdo que tenía delante, el único consuelo que le quedaba es que al menos su cuerpo no había decidido empezar a intentar vivir su sexualidad con Crabbe… o peor con Draco Malfoy.

-Sí, dado en la situación en la que nos encontramos me temo que esos tiempos en los que nos librabamos de todo han oficialmente acabado. -Sonreí levemente recogiendo todos los libros y pergaminos desperdigados por toda la mesa para levantarme de la silla con prisa ya que había tomado una decisión; pasar el menor tiempo con cierta persona para calmar sus hormonas. Era quizás un poco difícil considerando que estaban atrapados y que debían entrenar, comer, dormir e investigar en el mismo espacio. Aunque iba a ser una tarea complicada podía eliminar los paseos que estos dos días realizaban ellos dos como si fuera un ritual y que se convertían en charlas sumamente entretenidas y de un tira y afloja continuo. No quería ser la próxima conquista de el moreno y aunque cierta anatomía llorara por su decisión no iba a echarse atrás, sus hormonas se debían controlar y centrarse en salir de esta pesadilla porque básicamente podría morir aquí y eso es algo que no iba a pasar. -Tengo que dejar unas cosas en mi habitación pero tú ve yendo hacía el comedor y comienza a entrenar con los otros, lo necesitan y sobretodo Crabbe que va retrasado respecto al resto. Si eso empezad con el entrenamiento con varitas puesto que en ese me puedo permitir tardar algo más- su cara de confusión me dejó claro que le había costado entender y es que lo había dicho todo de forma algo rápida mostrando las ganas que tenía por largarme de aquí y eso hice, sin ni siquiera esperar una respuesta o un adiós.

Llegue a la torre donde nos estábamos hospedando y me senté en el viejo sofá que tanto me recordaba a mi preferido en la sala común de Gryffindor, debía pensar en todo lo que estaba pasando en su vida. Lo más importante era que estaba atrapada en otra época, su misión aquí era salvar a Merlín de Nimue (una novia que nadie querría tener) y salir airosos en el proceso. Algo bastante fácil ¿no? ¿cambiar la historia? Siempre salía fatal en las películas pero ellos eran magos preparados y apunto de entrar en guerra con uno de los magos tenebrosos más poderosos de todos los tiempos, normalmente en las películas eran chiquillos inútiles ¿no? Vale, iba a considerar que esa parte iba a ser fácil y después de esto no pasaría tanto tiempo con Blaise y su lujuria iría desapareciendo, hasta estaba comenzando a pensar que eso se había producido porque no conocía a otros chicos aparte de sus amigos y al comenzar a ser cercana a otros chicos confundía las cosas. Debía ser eso, sonreí ya que ya había resuelto todo en mi cabeza aunque una parte de mí sabía que no iba a ser tan fácil todo. Cerré mis ojos mientras sentía el calor de la chimenea encendida, hace tiempo que no me sentía tan relajada y me sentía agradecida puesto que no paraba de tener ataques de ansiedad últimamente sintiéndose más inútil de lo que se sentía a no tener ni idea de lo que hacer para salir de aquí y se frustraba ya que era algo así como la líder asignada. Bostezo dejándome abrazar por los brazos de Morfeo, por un día que no comiera ni entrenará el mundo no se iba a parar y creo que merezco algo de descanso cuando me estoy partiendo los cuernos en intentar sacarnos a todos de aquí sanos y salvo aunque a veces quisiera dejar a cierto rubio y su actitud de prepotente fuera. Mis pensamientos se vieron interrumpidos cuando después de muchos días pude dormir como si fuera un bebé.

Notaba unas manos acariciando mi clítoris sin descanso mientras que su cabeza estaba enterrada entre mis senos, no sabía que estaba pasando pero sólo podía sentir unas manos expertas acariciando todo mi cuerpo y dejando una serie de besos alrededor de todo mi cuerpo. La sensación de placer era inexplicable y aunque estaba asustada ya que no entendía cómo se encontraba en esta situación sólo me deje llevar por el placer. Noté cuando sus caricias a mi clítoris cesaron y cuando estaba dispuesta a retomar el control de mi cuerpo sentí algo diferente dentro, su lengua. Mordí mi labio enterrando mis manos en su sedoso cabello pidiendo indirectamente más notando de una vez como mis flujos se liberaron en la experta boca del extraño que me estaba llevando al mismísimo placer. Pude notar como había ascendido desde mi intimidad hasta mi cuello que estaba devorando, este hombre devoraba todo a su paso con una pasión desmedida aunque no iba a ser yo la que se iba a quejar de eso. Una de sus manos seguía ocupada en cierta parte de mi anatomía mientras yo abría las piernas de forma inconsciente sintiendo un placer casi doloroso. Cerré mis ojos para disfrutar de sus besos y de sus comentarios sucios mientras me pellizcaba los pezones y masajeaba mis senos sin piedad para besarme dejándome sin aliento, cuando dejo de comerme literalmente la boca abrí los ojos y el rostro que vi me dejó horrorizada, era Malfoy. Todo mi deseo por ese hombre que antes me había hecho llegar al cielo comenzó a disminuir y aunque tenía ganas de pegarle y salir corriendo en este mismo instante mi cuerpo no respondió. Esta situación me recordó a la que viví cuando la cosa quiso matarme pero en una situación mucho menos comprometedora. Este me sonrió y yo sólo quería poner cara de asco, quería llorar pero se ve que mi cuerpo quería seguir con ese asqueroso y su mano se dirigió a una parte de la anatomía que no quería tocar en mi vida. Me sentía humillada, con odio hacía mi misma y violada. Aunque no tenía ningún poder en mi cuerpo, mis sentimientos seguían siendo los mismos y el asco que tenía por el rubio seguía presente y masturbarle no era precisamente lo que quería hacer ahora mismo que sabía que me había violado.

-Joder Granger, si sigues así voy a correrme en tu mano antes siquiera de poder metertela.-Una risa salió de mi boca y quise asesinarme a mí misma, sabía que era un sueño como también lo fue aquella vez que aluciné por la falta de oxígeno pero aquí no había ninguna excusa para alucinar de tal manera y menos con esto. Creo que las hormonas me estaban afectando demasiado, quería despertar.

-Mmm… Me parece que después de tantos asaltos te estás atrofiando Malfoy ¿necesitas un descanso? -pregunté con voz melosa, de verdad me estaba dando mucho asco y mis ganas por ahorcarme aumentaban por segundos, los mismos segundos que mi mano derecha se movía de forma rápida y rítmica como si tuviera experiencia en ese movimiento sobre la "cosa" de el rubio, COSA QUE ESTABA AUMENTANDO.

-Señorita Granger, estás jugando con fuego si crees que puedes retarme mientras estoy sobre ti y cuando sabes que estás húmeda por mí. Tengo cuerda para este y para muchos más asaltos, tantos asaltos que no te vas a poder levantar de la cama en días. -Todo su discurso lo dijo en una voz ronca y sensual que provocó se me erizaba la piel, su voz se encontraba también bastante entrecortada seguramente efecto de mis caricias. Maldito prepotente.

-Pues no estás cumpliendo muy bien lo que me dices… -Este apartó mi mano de su miembro, cosa que agradecí infinitamente y pude notar como su "cosa" agrandada rozaba mis cavidades haciendome gemir

-Ahora verás leona…- ¡ME IBA A VIOLAR! ¡AYUDA JODER! ME IBA A VIOLAR DRACO "COSA" ENORME MALFOY.

Me levanté de golpe gritando notando como un sudor frío caía por mi espalda y como mis bragas se encontraban más pegajosas de lo normal. Había tenido mi primer orgasmo y había sido soñando y encima con ese bastardo, define tristeza. Si más me quedé observando el techo de la sala tumbada en el sofá sintiendo que mi respiración se iba normalizando, no podía creer lo que acababa de soñar. Ya no sabía que era real y que no y es que era un sueño bastante extraño, no solo por el echo de que no entendía como su cerebro quería tener sexo con ese patán pero lo que más le llamaba la atención era el que se sentía como fuera de sí. Ya había tenido este sentimiento la vez que soñé o aluciné cuando casi muere ahogada pero es que era algo muy extraño, se sentía como leer un libro, sientes y piensas como tú pero no puedes hacer nada para cambiar las acciones del personaje. Tenía miedo, aunque sabía que solo era un mísero sueño producto de su mente trastornada, no entendía como alguien podía tener semejantes sueños ¡Había sentido el orgasmo! La experiencia onírica había sido tan real que cuando me levanté pensé que había sido real, si hasta tenía las bragas mojadas y me sentía cansada por el orgasmo ¿se podía tener orgasmos aunque fuera en un sueño? ¿había gritado? Oh por Merlín que vergüenza. Incluso haber tenido esta experiencia con Blaise o con… Ron lo entendía ¿pero con ese rubio platino imbécil? Siendo objetiva no era feo pero toda su personalidad arruinaba todo lo demás y no podía pensar otra cosa que no fuera negativa. Suspiré, al menos nadie le había visto en tan bochornoso momento, giré mi rostro y mi rostro se volvió blanco: Draco Lucius Malfoy me estaba mirando con una sonrisa socarrona sentado en el otro sofá. No podía ser verdad, pero como podía tener tanta mala suerte ¿qué le había hecho al mundo para que su vida fuera una desgracia continua? Seguro que el muy cerdo había oído todo y ahora empezaría a burlarse de ella y sabía que no podría defenderse porque estaría demasiado avergonzada y humillada. Su sonrisa no se había borrado en ningún momento mientras yo solo tenía ganas de llorar, esto posiblemente es algo de lo que jamás se olvidaría. Trague hueso al ver que el silencio no se rompía y este simplemente se levantaba para observarme de arriba abajo en una posición chulesca, debía reunir todo el valor y hacerle frente. La situación era muy bochornosa pero no podía dejar que por haberme visto en tales circunstancias comenzará a aprovecharse y a burlarse de mí mientras yo me quedaba callada como idiota. Tenía que contestarle y dejarle claro que él no volvería a humillarme de igual forma que cuando llegué a Hogwarts, se había vuelto más fuerte y mucho más desinhibida e iba a comenzar a demostrar el porque estaba en Gryffindor, en ese momento me levanté e imité su postura.

-Vaya, vaya… No sabía que hasta las mojigatas tenían sueños eróticos. -Abrí mis ojos ante sus palabras, todas mis ganas de mostrarle fortaleza se habían ido de paseo ante esa frase. Odiaba que fuera tan directo y tan cabrón de decirme esas palabras con la simpleza con la que lo hacía.- ¿Pero no crees que es un poco cliché tocarte pensando en tu némesis del colegio? -dió unos cuantos pasos hacia mi y yo haciendo acopio de toda mi fuerza no seguí mi instinto de comenzar a alejarme de él sino que me quede en una postura recia aunque por dentro estaba temblando como un flan- oye...Si me quieres en tu cama solo tienes que decirlo, no soy de rechazar a ninguna mujer y más si esa está tan desesperada como tú.

-Eres un cerdo -dije con desprecio y es que ahora mismo le odiaba más que nunca- ¿no tienes algo mejor que hacer que joderme la vida? Te recuerdo que estamos atrapados aquí y tú no estás haciendo nada por escapar.

-¿Y qué se supone que haga Granger? ¿lo mismo que estás haciendo tú? ¿Gritar tu nombre en un mediocre sofá? -sus preguntas estaban cargadas de cinismo, uno que me hizo querer gritar y pegar ese imbécil sin más.

-No… Quiero que simplemente intentes salir de aquí, todos nos estamos partiendo el culo pero a ti te da igual. Ya no estás en el colegio donde toda tu casa lame el suelo por donde pisas, yo no soy la criada de nadie y te aseguro que si te tengo que dejar aquí lo voy a hacer ¿entiendes pedazo de subnormal? -Había despertado a la bestia y aunque siempre sentía lo mismo cada vez se pasaba más, ya no éramos unos niños y no iba a permitir otra falta más de su parte. La tregua que habíamos echo solo había durado dos días y ya la estaba rompiendo. Al ver su rostro neutro ante mis palabras sonreí de forma irónica- quizás no quiera volver ¿no? Te has dado cuenta de que tu mundo perfecto no lo es tanto cuando tu patético padre se encuentra en una celda muy lejos del patán de su hijo. Tu familia está acabada y lo sabes, ni Voldemort ni la orden quieren a tu familia y alomejor quedarte aquí es la única solución para no ser humillado como la rata que eres. -Su máscara de frialdad se iba rompiendo poco a poco y notaba como de su interior brotaba una ira que la asustaba pero no se iba a dejar amedrentar, no por este niñato que se creía el rey del mundo.- Tú y tu familia sois patéticos y espero de verdad que tu padre se pudra en Azkaban como se merece- no sabía como se había atrevido a decir eso, no solo porque se estaba cavando su propia tumba sino porque sabía que nadie se merecía que le desearán eso pero después de años de humillaciones e insultos ya había agotado toda mi paciencia y estos pequeños comentarios habían encendido una furia irrefrenable. Ella también tenía derecho de ser cruel y colocarlo en su sitio para que notará lo que se sentía. No sabía cuando se había acercado tanto, lo único que sabía es que había tomado mi cuello y me había estampado contra el muro más cercano haciéndome daño.

-¿Sabes qué espero yo Granger?- preguntó en un tono ronco haciendo que comenzará a asustarme de verdad y a pelear para que me soltará del cuello sin éxito alguno debido a su fuerza ganada gracias a los entrenamientos de quidditch.- Espero que Voldemort gane y que consiga matar a todos los de tu especie,a los engendros de la naturaleza que sois… ¿y sabes que más espero? Qué tu vivas para verte sirviendo a todos esos mortífagos que tantos odias, que te maltraten para que aprendas cuál es tu lugar, limpiando suelos y besando el suelo que pisan esas personas, que te follen tanto que acabes tan sucia y magullada como el caballo que mi padre suele montar… Que dejes de mirar a la gente por encima del hombro como haces en Hogwarts, porque aprende esto: tú no eres nada en este mundo -Le miré horrorizada notando como comenzaba a faltarme el aire ya que estaba comenzando a apretar cada vez más dificultando la entrada de oxígeno. - te odio no solo por lo que eres sino por quien eres, te crees más que el resto por poder memorizar un par de textos de un libro y en realidad no tienes ni puta de nada-comenzó a sonreír de forma irónica- no vuelvas a tocarme los cojones de esta manera nunca ¿entiendes? No soy Potter ni Weasley para reírte las gracias -comenzó a realizar menos presión en el cuello pero yo estaba quieta debido al shock, había temido por su vida realmente. Con su mano izquierda comenzó a acariciarme de forma siniestra la mejilla- como me siento magnánimo, te daré lo que quieres Granger -en esto sentí unos labios fríos sobre los míos que intentaban que yo respondiera a sus caricias sin ningún éxito. Todo el shock inicial se convirtió en verdadera furia que hizo que le empujara y le pegase un buen pisotón en uno de los pies consiguiendo una retahíla de insultos por su parte hacia mi persona pero yo no me quedé escuchando sino que corrí lejos de allí. Necesitaba gritar, llorar, pegar a algo o a alguien… JAMÁS la habían hecho sentir tan humillada.

No sabía cuánto había corrido pero cuando menos lo esperaba me encontraba en el despacho de Rowena que habían adoptado como su segunda sala de entrenamientos. Nada más llegar comencé gritar, me daba igual si alguien me escuchaba pero necesitaba hacerlo, necesitaba liberarme después de lo sucedido. No entendía como había sido capaz de decir todo esto, sabía que yo también había dicho barbaridades pero lo que él había hecho. Le había denigrado de tal forma que pensaba en llorar como una niña pequeña en un rincón y liberarme por mis lágrimas. Siempre había sabido más o menos lo que pensaba Malfoy pero oírlo de su boca, con tanta crueldad y frialdad le había hecho darse cuenta de la guerra venidera. De que daba igual que salieran de aquí airosos porque probablemente muchos de los que nos encontramos en esta época moriríamos en la guerra contra el señor Oscuro o nos rompería de tal forma que no volveríamos a ser iguales. No comprendía como un chico de dieciséis años haga esos comentarios y de la forma tan frívola en la que los hizo. Observé la espada que se encontraba al lado del maniquí que utilizabamos para algunas prácticas y me quité el jersey y arremangué mis mangas de la camisa, necesitaba desahogarme y una de las mejores maneras que se me ocurría ahora mismo era practicando. Tomé la espada intentando dejar de llorar ya que no se cuando pero había comenzado a derramar lagrimones por mis mejillas. Está sensación se sentía horrible, no quería pero deseaba humillar a Malfoy y hacerle sentir una persona tan penosa como él me había hecho sentir a mi. Quería devolvérsela, quería golpearlo hasta dejarlo inconsciente y esto era una parte de ella que nunca había sacado a flote. Tanta rabia contenida nunca era nada bueno, claro que alrededor de los años había querido golpear el rostro perfecto de ese imbécil y de echo en tercer año lo hizo, pero esto era algo que no tenía nombre. Antes de comenzar a dar estocadas a diestro y siniestro al maniquí debía tranquilizarme, ya habíamos comenzado a practicar con espadas de verdad y no quería hacerme daño a mi misma. Respire hondo mientras cerraba mis ojos para enfocarme en otra cosa que no fuera la cara de Malfoy a escasos centímetros de mí mientras me decía lo horrible persona que era y que necesitaba ser golpeada y… Violada. Lo estaba intentando con todas mis fuerzas, pero cuanto más lo intentaba más lágrimas caían de mi rostro y supe identificar el sentimiento que comenzaba a crecer en mí; el de impotencia. Sentía que solo se había quedado allí parada sin hacer nada, podía haberle parado, haberle empujado con más fuerza o intentar pisarlo como había hecho cuando por fin había reaccionado, sin embargo, me había quedado quieta escuchando sus palabras como una muñeca rota a manos de su titiritero loco. Abrí mis ojos ya sin lágrimas derramadas y comencé a propinar estocadas al maniquí recordando todo, su rostro calmado y cercano, sus palabras, su sonrisa, su mano sobre mi cuello y cada vez que recordaba todo eso propinaba una estocada con más fuerza. De solo imaginar que era Malfoy el maniquí tomaba fuerzas de donde no las había y conseguía propinar una estocada que conseguiría atravesar hasta la piel de un ogro. Terminé de golpear al pobre maniquí que no era culpable de nada notando mi respiración algo cansada por el esfuerzo que había realizado pero sonreí victoriosa, de solo imaginar que el destrozo que había hecho al maniquí se lo pudiera hacer al rubio psicótico le producía una sonrisa enorme. Sabía que esto no era la forma más sana de desahogo pero no pensaba llorar por él ni una vez más, derrumbarse no era una opción. Unos aplausos sonaron detrás míos y al voltearme con miedo de que fuese el causante de este estado de ansiedad y rabia pude ver que aunque por suerte no er el rubio que había vuelto a la carga era una serpiente, mi serpiente favorita. Blaise se encontraba sonriendo levemente y se acercó a mi para tomar una de las espadas que se encontraban en el suelo junto al maniquí y al gran escritorio lleno de manuscritos pertenecientes a Rowena. Este me dedicó un saludo y adoptó la posición de ataque señalándome con su espada e invitándome con sus gestos a un duelo. No sabía si sería capaz de luchar contra él sin derrumbarme o intentar hacerle daño debido a que la furia seguía instaurada en mi interior a pesar de que me encontraba más calmada que antes. Sin saber porqué acepté su duelo y agarré con fuerza el mango de mi espada con las dos manos notando como este agarraba la suya con una sola mirándome de forma socarrona, creía que iba a perder como siempre hacía cuando luchábamos pero esta vez no tenía en cuenta un factor muy importante y es que yo estaba mucho más cabreada. Realizó su primer movimiento y dió una estocada rápida que cortó hasta el aire pero que yo con suma maestría logré parar con la hoja de mi espada, debía vencer y ya no era solo por orgullo, necesitaba hacerme más fuerte. Necesitaba saber que en el próximo enfrentamiento con alguien como Malfoy dejaría el miedo a un lado y le cantaría las cuarenta sin temblar como una niña de cuatro años. Este se quedó gratamente sorprendido y después de este segundo observandonos comenzamos una verdadera batalla, yo jamás atacaba y ese era mi error. Me limitaba siempre a esperar a que el otro hiciera un mal movimiento, simplemente esperaba y observaba pero esta vez fue diferente y es que sorprendí a mi contrincante que me había infravalorado atacando en sus puntos débiles que para mi desgracia eran pocos, pero para mi suerte sabía cuales eran. Porque gracias a mi observación había podido ver que se inclinaba ligeramente a la derecha y es en ese momento cuando pude dar mi golpe final alucinando a Blaise Zabini y porque no a mi misma. No creía poder vencerlo jamás y es que aunque había mejorado en estos cuatro días que habían trabajado todo el día se creía alguien mediocre en la lucha de espadas, pero hoy se había sentido poderosa. Era poderosa y no iba a permitir que nadie le dijera lo contrario. Sangres limpias o hijos de muggles, todos podían sangrar de igual forma y por lo tanto todos podían morir e iba a encargarse de lograr que Harry venciera, por toda la comunidad mágica.

-Vaya… Joder sino fueras tú me habrías puesto cachondo al verte pelear así, parecías una princesa guerrera- ante su comentario rodé los ojos, no tenía remedio este chico pero me alegraba de haberle sorprendido y debía estar agradecida ya que me había ayudado a olvidar a cierto slytherin prepotente y maniaco.- ¿cómo lo has hecho?

-¿El qué? ¿superarte? -este alzó una de sus cejas y yo sonreí levemente al ver su reacción, el orgullo de alguien había sido herido y por supuesto que en este caso no era el mío- el alumno siempre supera al maestro.

-Pues deberé enseñarte más cosas -dijo inclinando levemente su cabeza y observandome de forma pícara haciéndome sonrojar- ya sabes… Para que puedas superarme. -le lancé una mirada queriendo asesinarle pero no pensaba mostrarme débil, aunque ahora mismo solo pensara en todas las cosas que me podría enseñar.

-Quizás deberías enseñarme a descifrar mensajes para buscar profecías porque como sigamos a este ritmo no la encontraremos nunca -suspiré y di un rápido vistazo al despacho de Rowena. Me encanta este sitio, me proporcionaba una tranquilidad sorprendente y es que era sencillo pero hermoso. Era una construcción de piedra como todo el castillo, nada más entras por la puerta lo primero que te llamaba la atención era el gran escritorio dorado con el relieve de un águila y el gran tapiz con los nombres de los viajeros conectados con adornos florales. Blaise comenzó a hablar pero yo ya no le escuchaba y es que mi vista se había quedado en el águila adornando el escritorio de Rowena, Tragué hueso y alcé mi rostro para fijarme en el gran tragaluz que se encontraba junto encima mía y que simulaba el cielo nocturno, pero eso no es lo que llamó mi atención sino que en sus grandes ventanales se veía reflejado la estancia. Bajé mi rostro mirando el suelo algo compungida para luego fijarme en el gran tapiz y en las plantas que adornaban este para observar con detenimiento el muro que se encontraba enfrente de este y poder notar como el relieve era una copia exacta de la decoración floral del tapiz, como si fuera un espejo. Estaba parada justo en el centro de todo espejismo junto a las águilas, esto tenía que ser una broma ¡La profecía estaba escondida aquí! ¿Cómo no lo había notado antes? ¿podía ser tan simple? -Blaise… Creo que acabo de encontrar la profecía.- Esto se lo comunique de forma compungida y es que aún no me creía que fuera algo tan simple como saber observar e interpretar.

-¿Qué cojones dices pecosa? -preguntó confuso y yo negué con la cabeza despejando las ideas para ponerme manos a la obra. Le tomé del brazo algo brusca y le coloque en el centro de la estancia. -Hermione me estás asustando ¿qué pasa?

-¡Sólo observa Blaise! -No se daba cuenta y como yo no había observado bien, estábamos tan metidos en los papeles que no habíamos levantado la cabeza para mirar aquello que nos rodea y que era la respuesta.- Estamos al lado de las águilas - señalé el escritorio donde se encontraban el relieve de algunas águilas simbolizando la casa Ravenclaw- y también estamos en el centro de espejismo, todo esto funciona como un espejo… Sólo si te fijas bien podrás notarlo -este miró de forma concienzuda todo el despacho y después de algunos minutos fijó su mirado en mi con sorpresa, lo había entendido por fin.

-Brillante, simplemente eres brillante-me sonrojé levemente y le dedique una sonrisa, haber encontrado la respuesta era un chute de adrenalina y es que estaba llegando a pensar de que nunca lo conseguiría.- Entonces la profecía está escondida justo aquí -indicó en donde se encontraba y el suelo estaba tapada por a mi opinión una horrible alfombra de color naranja, Blaise se dispuso a quitar la alfombra y en el suelo se encontraba una gran "X". El joven de ojos verdes me observó con sorna, vale quizás no era la forma más discreta de esconder una gran profecía.

-Supongo que la X marca el lugar… Tiene que haber algún mecanismo pero no ponía nada al respecto -Blaise se levantó y sonrió como alguien que sonríe cuando acaba de tener una buena idea. Tomó una de las estatuillas que se encontraban en la gran estantería en uno de los laterales y comenzó a darle golpes a la parte del suelo donde se encontraba la X, quizás era una forma poco convencional y algo bruta pero estaba funcionando porque pudimos ver que había otro suelo debajo del que estábamos pisando y en el original había unas escrituras, parecía latín.

"Et apud Dominum poenas cum sanguine". Me debía esforzar mucho en intentar traducirlo y es que solo había dado latín unos años en su antiguo colegio ya que era obligatorio pero no se acordaba de mucho. La traducción era algo así como: Los elegidos pagarán con sangre. Vale, en serio la gente debía de dejar de hacer que en las puertas secretas dejarán de haber inscripciones macabras sobre sangre y sobre que solo los de puro corazón podrán entrar. Aparté esas chorradas de mi cabeza y me acerqué a donde se encontraba el chico para realizar un corte en la palma de mi mano derecha con la espada que aún tenía y derramé unas cuantas gotas de sangre, aunque el corte no había sido profundo dolía bastante. Mientras Blaise se levantaba asustado pensando que definitivamente se me había ido la cabeza el escritorio de Rowena comenzó a elevarse como por arte de magia y el suelo se abrió en dos dejando ver unas escaleras que se dirigían hacía abajo, había una sala debajo de este despacho y en esa sala se encontraba nuestra ansiada respuesta. Sin esperar ni siquiera un comentario de Blaise me dirigí al principio con la escalera con algo de miedo, no sabían si podía ser una trampa o si simplemente no iban a encontrar nada y este paripé no había servido. Tome aire y comencé a bajar las escaleras notando la presencia del muchacho detrás mía, la escalera era larga y el camino se hacía eterno envuelta en la oscuridad ya que cuanto más nos alejabamos de la entrada que daba al despacho de Rowena menos luz había. Por fin llegamos a una estancia y las antorchas se encendieron de golpe dejando ver un despacho sencillo y austero, en el muro derecho se encontraba un gran cuadro que representaba al Merlín joven que conocíamos, un escritorio de madera y algunas estanterías repletas de libros y cuadernos. Al final de la estancia se encontraba una puerta a la cual Blaise dedicó su tiempo en intentar abrirla mientras yo me dedicaba a observar los manuscritos que se encontraban encima del escritorio. Tenía la suposición de que este despacho fue colocado por un Merlín anciano y que alomejor había traído aquí cosas de su futuro utilizando el libro, habían encontrado una mina de oro para ella y es que tenían mucha información en estas cuatro paredes. Escucho un grito ahogado de Blaise observando la estancia, confusa me acerqué a él y lo que pude ver a través de la puerta me dejó de piedra. Se trataba de una sala en la que al final de esta se encontraba como un sarcofago de cristal pero lo que la dejó de piedra fue los cuadros que adornaban toda la estancia y es que se trataba de una mujer con vestidos de época, una mujer que tenía su misma cara. Entré en la sala algo asustada y con lágrimas amenazantes de salir de mis ojos y es que no comprendía nada ¿porque esa mujer se parecía tanto a mi porque esto era un santuario hacía una chica que que era clavada a ella y que había vivido hace siglos antes que su persona? Pero el nombre del sarcofago es algo que la hizo quedarse en shock: Morgana Le Fay. El santuario estaba dedicado al némesis de Merlín, a la persona con la que se manda cartas y a la persona que era exactamente igual que ella. Observé con detenimiento el cuerpo inerte de esa mujer, era como verme a mi muerta. Un sentimiento angustioso se instauró en mi interior, comencé a llorar sin poder evitarlo, quería irse de aquí y volver a su tiempo. No quería jugar a los detectives, necesitaba saber la verdad de porque ella estaba en este lugar, porque ella entre toda la gente era una de las elegidas y encima era hermana gemela de esa señora. Señora que arrasó ciudades y a la cual el causante de su muerte le hizo un maldito santuario al lado de su despacho ¿qué estaba pasando? ¿porque Lancelot no les decía las cosas claras? ¿porque Dumbledore no había hecho nada para sacarlos de aquí aunque solo fuera por Harry? Demasiadas preguntas sin respuestas y eso le causaba un sentimiento de ansiedad constante y más tras encontrarse en estas cuatro paredes, parecía que se iban a cerrar de un momento a otro y la iban a dejar pudrirse allí junto al cadáver de esa hechicera. Toque la placa que se encontraba en la tumba, acariciando el nombre de una de las brujas más temidas de todos los tiempos con parsimonia y ante el leve contacto una especie de cajón se abrió de golpe dejando ver un solo manuscrito. Debía ser la profecía, tome el pergamino temblorosa notando como Blaise se posiciona a mi lado, casi había olvidado que él también estaba allí.

"Cuando el águila ascienda en el ocaso y tome a su presa,

el cuervo podrá darse su fúnebre festín.

Al atardecer el principio y el fin librarán la batalla final

y el verdadero elegido resurgirá, aquel marcado

de por vida deberá morir a manos del que más teme

para poder como el ave fénix resucitar."

No entendía nada pero ahora mismo necesitaba salir de allí porque sentía que le faltaba el aire, estaba desesperada y sin decir nada salí como alma que lleva el diablo de allí subiendo las escaleras corriendo estando a punto de caerse varias veces en el proceso. Las lágrimas salían de forma descontrolada y ahora entendía un poco mejor a Harry, aunque él no lo mostraba tantas preguntas sin respuestas agobiaban hasta puntos insospechados y más si sientes que tú eres parte de esa respuesta. Sentía que era inútil y que jamás iban a salir de allí, le daba igual Merlín y el salvarle solo quería volver con sus amigos, con sus estudios, incluso echaba de menos a Snape y a los numerosos deberes que debían hacer todos los días. Quería desaparecer, en el camino hacía la puerta del despacho de Morgana alguien me tomó del brazo y me hizo voltear y allí se encontraba Blaise el que me estaba viendo caer y romperme en pedazos. Me sentía avergonzada de que alguien me viera así pero no podía evitarlo, cada minuto aquí era un minuto perdido en la guerra que se avecina contra Voldemort. Era un minuto perdido intentando salvar a sus padres, un minuto perdido de búsqueda de las respuesta verdaderamente importantes porque no sabía si de verdad quería saber que estaba ocurriendo aquí y porque era igual que esa mujer. Sin nisiquiera poder centrar la vista abracé a Blaise como si se tratara de un salvavidas, no tenía derecho y es que ni siquiera eran amigos propiamente dichos pero necesitaba que alguien le dijera que todo iba a ir bien aunque fuera mentira y el que tenía más cerca era al moreno.

-Hey, tranquila ¿vale? -Reí de forma cínica notando como este me rodeaba con fuerza en sus brazos, estaba destrozando su camisa y es que no podía parar de llorar. Lloraba de ansiedad.

-No vamos a salir de aquí, no se que hacer… Me habéis elegido como vuestra líder y no se por donde empezar, tengo miedo porque nunca… yo.. solo quiero irme -Cerré mis ojos con fuerza como si así consiguiera mi propósito que era desaparecer.

-Hoy nada importa, sólo tú. Mañana ya nos preocupamos de lo que pasará y de lo que hemos visto hoy, pero te mereces descansar y es que así no llegarás a nada. -Me aparté levemente y este intento limpiarme las lágrimas mientras yo observaba su rostro preocupado.- todo tiene solución menos la muerte pecosa y yo te prometo que vamos a encontrar la solución de esta encrucijada y recuerda que no estás sola en esto. No solo hablo de tus amigos, me tienes a mi. Me caes demasiado bien y te tengo demasiado respeto como para dejar que te rompas de este modo. Eres la jodida Hermione Granger y yo soy Blaise Zabini, nadie puede vencernos ¿entiendes? -Me dedicó una de esas sonrisas irresistibles y yo sin pensarlo dos veces coloque mi mano ensangrentada en su mejilla y estampé mis labios con los suyos, de una sorpresa inicial este me respondió con una pasión desmedida. Siempre había pensado que besar era algo aburrido y eso es porque jamás había sido besada por ese chico, su lengua al principio solo realizo una leve intromisión pero después de un rato parecía que me estuviera haciendo el amor con solo un beso. Sabía que me estaba besando con él a lo desesperada, buscando algo en lo que pensar que no fuera en toda la ansiedad que sentía por estar ignorante de un destino que pintaba negro pero como él había dicho ya me preocuparía de todo mañana. Sentí sus manos alrededor de mi cintura que me acercaban más a su cuerpo y como ibamos caminando hacía la pared más cercana para sentir el frío muro en mi espalda y como el beso se iba intensificando Era raro, jamás hubiera pensado que un beso de Blaise sería tan intenso pero tan dulce a la vez y que sabría a sal y a sangre.

¡Hola personitas! La verdad es que es uno de los finales de capítulo que más me han gustado hasta ahora y no solo por el beso sino por la frase final y lo que implica toda la situación. Ya vamos entrando en la verdadera trama de la historia y podemos ver como Draco simplemente es imbécil. Debo advertir que el beso de Herms y Blaise no significa nada, claro que tienen química pero ha sido a causa de la ansiedad del momento.

Estaría bien que dejarais unos buenos reviews así como dato, es que eso también me ayuda a mejorar por si veis algo que esté haciendo mal o si veis todo perfecto y maravilloso pues también

¡Besos de mandrágora y nos vemos en dos semanas!