CAPÍTULO 6
—Emma, espera. ¿Quién es el niño que estaba adentro? En tu mesa —preguntó.
A Emma se le secó la garganta.
—Eso no es de tu incumbencia —le respondió poniendo un tono cortante, a la defensiva nuevamente. Habia dejado caer sus muros en ese beso pero no podía confiar en Killian.
—Necesito saberlo —suplicó.
Quizás... quizás estaba sospechando que Henry es su hijo. Es lógico, tiene cuatro y él se fue hace cinco años pensó la rubia.
—Es mi hijo —confesó.
—Tu hijo... —pepitió el ojiazul como si estuviera intentado asegurarse de lo que había oído.—¿Y su... padre?
Emma sonrió con ironía.
—Se fue a la Marina hace cinco años y no sabía de su existencia.
—Es mio —susurró y luego intento esbozar una sonrisa pero no le salió.
—No. Es mio y es su elección conocerte, así que si él no quiere hacerlo entonces mas te vale que te mantengas alejado de él.
—Si, está bien. Por favor, díselo. Y ten —le extendió un pequeño paquete.
—¿Qué es esto? —preguntó ella sin tomarlo.
—Es un regalo, por favor, acéptalo —de mala gana Emma tomó el paquete sin decir gracias siquiera y se dio la vuelta entrando al Granny's.
Emma entró y siguió disfrutando de su cumpleaños intentando ignorar que Killian había venido.
Demasiado tarde, pensó con disgusto.
Al soplar las velas pidió su deseo y comieron el pastel con cocoa caliente con canela como era su costumbre. Cuando llegaron a casa Allie intentó hblar con ella pero la rubia la evitó excusando que estaba cansada.
Al subir a su habitación se cambió con cierta pereza y se tiró a la cama mirando el techo marrón de su habitación en la oscuridad, apenas entraba algo de luz de la luna por la ventana.
Miró a su mesa de luz donde había dejado el regalo de Killian. Se lo quedó mirando durante mucho tiempo, quizás solo fueron minutos, o quizás habían pasado horas hasta que lo tomó y decidió abrirlo.
Era una pulsera de cuero tejida color roja con un dije plateado en forma de cisne, ademas había una pequeña tarjeta que tenia impreso un texto "Espero que te guste, Emma. Por favor mañana a las 13:00 hrs entra a "Operación Swan" en Youtube".
Mas abajo había un enlace a un canal.
No sabía que le esperaba y no podía imaginárselo. Tendría que esperar para verlo, aunque no pudo dormir recién hasta las dos de la mañana.
Antes de caer en un profundo sueño pensó:
¿Puse la alarma? Espero haberlo hecho.
Por la mañana Emma se despertó tarde y agradeció que fuera sábado porque de haberse despertado a esta hora Henry hubiera faltado.
Se levantó y se dio una ducha rápida, se vistió con una camiseta blanca de tirantes y se quedo con el pantalón pijama. Fue a la cocina y comenzó a preparar el desayuno.
Recordó la nota que vino junto a la pulsera—que no se había puesto—y en cuánto terminó de prepararlo llamó a Violet y Henry, tomo una taza con cocoa con canela y subió a su habitación con la excusa de que debía hacer algo.
Se sentó frente a su computadora y buscó lo que decía la tarjeta. El primer resultado fue un canal de Youtube que tenía como foto de perfil el dibujo de un cisne y debajo "Operación Swan".
Decía "Primer vídeo: Emisión en vivo a las 13:00 HS"
¿Qué rayos está planeando Killian?
Entró al único vídeo que había en el canal y exactamente a las trece horas en punto el vídeo comenzó.
Se podía ver a Killian sentado en una cama ordenada y apoyado en una pared celeste con la misma guitarra que tenia ayer en el Granny's.
—Hey, soy Killian Jones. Hace un par de años me enamore de la mujer más hermosa que había visto en toda mi vida. Por... bueno no quiero contarles toda la historia de mi vida pero les puedo decir que la perdí por una estupidez y también a mi hijo. Así que realmente no estoy dispuesto a darme por vencido hasta que ellos me perdonen y me acepten de nuevo.
Hizo una pausa.
»Bueno, así que este canal sera para mi Operación Swan. Tocaré una canción cada día hasta que ella me perdone, no me importa si debo tocar trescientas sesenta y cinco canciones o quinientas o miles. No me rendiré. Ella y yo amábamos la música, solíamos estar escuchando música en silencio disfrutando de nuestra compañía o de fondo mientras charlábamos.
»Así que aquí estoy.
Mostro una hoja tapando casi toda la cámara que decía "Día 1".
»Emma espero que estés ahí viendo esto. Por favor, lo siento.
Y comenzó a tocar The Scientist.
La voz de Killian trajo dolorosos recuerdos a la mente de Emma, como una catarata de los malos y buenos momentos que habían pasado juntos y separados.
Sentía que se estaba ahogando, como si le faltara el aire y las cosas empezaron a dar vueltas y vueltas. Las paredes se hacían pequeñas a su alrededor, se sentía asfixiada. En su mente revoloteaban todos esos pensamientos que había tenido hace dos años cuando más había sufrido el abandono de Killian.
"Tus padres te abandonaron y ahora Killian", "nadie podrá quererte", "¿si tus padres no te buscaron por qué Killian vendría?"
—Lo siento, Emma. Por favor, mañana mira el otro vídeo.
Cerró la página y terminó su desayuno mientras pensaba en las palabras de Killian.
Más tarde, hizo un rápido almuerzo y comieron mientras él le contaba lo que había hecho en la semana mientras estaba en la escuela y cuando ella trabajaba. Al terminar, lavó los platos y se sentó en su pequeño sillón para leer mientras Henry decidía cuál película ver.
—¿Mamá, tu que me sugieres?—Aparto la vista de "Orgullo y Prejuicio" y lo miró. Estaba sentado en el suelo con algunas películas tiradas a su alrededor.
Vió una que le llamó la atención, ya que era su favorita.
—Yo elegiría La princesa prometida —sugirió con una sonrisa.
—¿Es buena? —dudó. En cuanto oyó la pregunta cerró el libro y lo dejó a su lado mirándole con fingida incredulidad sólo para darle más curiosidad.
—¿Que si es buena? Princesas, piratas, honor, amor y lealtad —enumeró con cierto dramatismo.
—¡Genial! Quiero ver esta —decidió el niño y su madre sonrió complacida.
Henry puso la película en el DVD y se acurrucó junto a su madre. Emma esperaba que Henry se durmiera al rato pero al parecer la película lo tenía muy atrapado porque se dedicaba a hacerle preguntas que Emma contestaba misteriosamente sólo para ver su reacción.
Al terminar la película Henry no estaba para nada cansado y exclamó:
—¡Que buen final, mamá! Adoro los finales felices.
La rubia sonrió y con cierta tristeza pensó en cuánto deseaba que así fuera en la vida real, pero eso era imposible. Era mejor mantenerle los sueños a los niños.
—Bien, chico ven aquí —Emma alzó a Henry para llevarlo a su cuarto.
Al acostarlo Emma no esperaba que le pidiera que le contará un cuento así que se dispuso a tomar un libro de su pequeña biblioteca.
—No. Inventate uno —pidió.
—Oh, bien —aceptó ella—. Hum... Eráse una vez una joven que vivía sola y triste, porque no tenía a su familia, pero lo que ella no sabía era que ella era una princesa perdida. Un día conoció a un apuesto pirata y ambos se enamoraron, pero después de un tiempo, él tuvo que irse.
—Así que ella estaba nuevamente muy triste por estar sola hasta que conoció a un matrimonio que la quisieron como si fuera su propia hija.
—¿Eran los reyes? ¿Sus padres?
—No —Emma río ligeramente.
—Oh, sigue.
—Pues bien, aunque ella era feliz se sentía un poco perdida, hasta que encontró un pequeño principe al que amar y cuidar. Y fueron felices para siempre.
—¿Ese es el final? ¡¿Qué hay del pirata?!
—No lo sé—respondió la rubia casi en un suspiro. Henry se dió la vuelta. Emma se acercó a él y deposito un suave beso en su frente.
—¿Mamá?
—¿Si, Henry?
—¿Nosotros somos la princesa pérdida y el príncipe?
—Si. Dulces sueños, mi príncipe.
