¡Hola!
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Oportunidad
[Ménage à trois]
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[Hogar de tres]
Viñetas.
Universo Alterno.
Eventos pasados sin introducción (Flashbacks).
Rated M.
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Oportunidad
[Ménage à trois]
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Capítulo V
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—No creo que Sakura quiera verme—musitó Neji.
—No quiere, pero ya cederá—le dijo Itachi.
—¿De verdad quieres esto?—le preguntó Neji, ansioso.
—¿Tú quieres?—devolvió Itachi.
—La amo, la deseo—respondió Neji—. Y sé muy bien que es inalcanzable.
—No lo es.
—Lo es. Sakura… Ella jamás estaría de acuerdo.
—¿Aceptas? Ahora lo que importa es que estés dentro.
Neji guardó silencio, mientras analizaba lo que Itachi le había propuesto. Confiaba ciegamente en Itachi. Agradecía que cuidara de Sakura y de sus hijos, y jamás se perdonaría si Itachi se alejaba de ellos.
—No solo Sakura y los niños tienen que aceptarme como parte de su familia, tú también tienes que hacerlo. Porque lo que has hecho por mí, es una deuda que no puedo pagarte.
Itachi hizo un ademán para que no continuara. Pero Neji no desaprovecharía la oportunidad. Itachi había dejado claras sus intenciones; era su turno de presentar sus reglas, también.
—Quiero compartir contigo junto a mis hijos. Sin embargo, sé que Sakura puede llegar a ser enteramente mía.
Itachi lo miró de reojo. Neji no se amedrentó. Necesitaba dejar claro que podría recuperar a Sakura…
—Estoy dentro—aceptó.
.O.o.O.
—¿Por qué tus hijos me llaman tío?—preguntó con molestia Sasuke.
Sakura titubeó un momento.
Kazuo nunca lo había llamado tío, ni aunque Itachi se lo pidiera. Mientras que Hitoshi solía llamarlo así despectiva y burlonamente, aunque Itachi le pidiera que no lo hiciera. Así que… Hitoshi debió enfadarse por algo que Sasuke les dijo y lo llamó tío porque sabía que eso lo molestaría (más ahora).
—Los Uchiha no somos nada de ellos—continuó Sasuke. La examinó por unos segundos—. Pensé que ya te habrías ido de la casa de mi hermano.
—Sasuke—susurró ella.
Odiaba llegar a su casa y encontrarse con Sasuke, que había llegado antes y había atemorizado a la niñera y probablemente a los gemelos. Además, le había pedido muchas veces a Itachi que no le diera las llaves de la casa a Sasuke, porque siempre se las ingeniaba para llegar cuando él no estaba.
—Tú has manchando el honor de mi familia. Hiciste que mi hermano cuidara de tus hijos y sigues viviendo bajo su protección. Deberías irte y llevarte la deshonra de esta casa—La miró despectivamente—. Solo eres una interesada.
—Yo nunca le oculté a Itachi quién era el padre biológico de los niños—replicó ella, con fuerza.
Sasuke entrecerró los ojos.
—Lo sé, Sakura—escupió—. Le lloraste a mi hermano cuando te diste cuenta de que tenías los hijos del Hyuga desheredado y como Itachi siente lástima por las mosca muertas como tú, te ayudó. Y ni siquiera estás tan buena.
—Yo no le lloré a…
—Esos Hyuga no tienen ningún derecho sobre el dinero de mi hermano, y no voy a permitir…— cortó él, con criticidad.
—¡Esto no es por dinero, Sasuke! —chilló ella—. Te recuerdo que tengo un maldito trabajo y aporto en la casa tanto como Itachi.
Sasuke se enfureció por la interrupción.
—¿Sabías que Neji Hyuga no tuvo tiempo suficiente para regularizar su situación después de que Hiashi muriera?
—¿De qué hablas?—devolvió Sakura. Al instante se arrepintió.
Sasuke sonrió, petulante.
—No te hagas la que no sabes, Sakura. No va contigo—replicó él, con arrogancia—. Sabes bien que Neji es un Hyuga de menor categoría. Por algo huiste de él hace diez años y buscaste a mi hermano.
—¡Eso no fue…!
—Sh—la calló—. ¿Crees que un abogado como Neji puede quedarse tantos meses en Konoha como si nada? Debe estarse gastando sus últimos centavos… Él siempre ha sido un criado y eso no cambiará ahora—Sasuke se regocijó con la expresión confundida de Sakura, le explicó—. Neji fue separado de su oficina porque es un maldito criado de los Hyuga, y antes tenía un trabajo solo porque el viejo de Hiashi le tenía lástima. Pero Neji no tiene nada. Nunca tuvo nada. Pero eso siempre lo has sabido, ¿no?
Sakura negó con la cabeza, confundida. Neji tenía muchas propiedades y varias cuentas en los bancos. Entonces, lo recordó.
El padre de Neji había muerto en circunstancias dudosas, cuando Neji solo era un niño. Y ella sabía por qué, el mismo Neji le había contado la historia de cómo su tío y otros familiares asesinaron a Hizashi Hyuga para obtener las acciones de la empresa que a él le correspondían. Y Neji quedó sin nada, tan solo aquello que su tío quisiera darle.
—Sí sabes de lo que estoy hablando—se lamió los labios Sasuke—, Neji es un muerto de hambre, un criado de los Hyuga. Y tus hijos correrán la misma suerte.
Sakura se enfureció.
—Ya basta, Sasuke.
—Bastará con que te vayas de la casa de mi hermano y te lleves a esos bastardos.
Sakura no lo pudo soportar. Le dolió en lo más profundo de su ser que Sasuke tratara a sus hijos de esa forma. Las lágrimas bajaron por sus mejillas.
—Y lávate la cara. No quiero que Itachi llegue y te vea toda llorona—gruñó Sasuke, antes de marcharse.
.O.o.o.
—¡Naruto! ¿Qué te pasó?—chilló Sakura y corrió hacia su amigo que tenía el rostro golpeado.
—Fue Sasuke.
—¿Discutiste con él otra vez?
—Sí.
—Si siguen así, un día van a terminar matándose…—murmuró Sakura. Le pidió a Naruto que la siguiera a la sala de descanso médico donde podría atender la herida, sin llamar la atención de los profesores.
—Él estaba diciendo cosas de Hinata…—murmuró Narudo, dolido—. La estaba insultando. No puedo permitirlo. Dijo que el padre de Hinata está relacionado con la muerte de su familia—Apretó los puños, causándose más dolor en los nudillos abiertos—. ¿Sabes algo de eso? ¿Neji te dijo por qué se fueron? ¿Sabes dónde está? ¿Sabes algo de Hinata?
—Hinata está bien—susurró Sakura.
Naruto negó, pero no pudo replicar, porque Sakura lo roció con alcohol.
—Sakura… Puede que Sasuke esté tan mal como yo—murmuró Naruto, cuando su amiga terminó de colocarle las vendas. Se rascó la nuca, con una sonrisa nerviosa.
—Vale. En cuanto termine aquí, me pasaré por tu casa.
La discusión en el apartamento de Sasuke no se pudo evitar. Sin embargo, el motivo fue Itachi Uchiha. Al parecer, un instante antes de que Naruto y Sakura llegaran, Itachi le había dicho a Sasuke que diera gracias porque aún tenía un hermano, y fue contra sus amigos que Sasuke desató su ira.
Sakura apretó los ojos, dolida. Naruto era huérfano y Sasuke siempre había sido un hermano para él, por lo que si a ella le resultaba doloroso que Sasuke renegara de Itachi, para Naruto era un dolor insoportable.
Así que antes de que las palabras pasaran, nuevamente, a los golpes. Sakura intervino. Los ojos se le llenaron de lágrimas cuando Sasuke le gritó, pero aunque la garganta le ardía, fue capaz de enfrentarlo y pedirle que recapacitara sobre su odio a Itachi.
—Por culpa de Itachi, tu novio se fue. Así que no lo defiendas, Sakura—gritó Sasuke.
Sakura no se alteró.
—Sasuke… estás actuando como un niño. Él es tu hermano y te ama—replicó ella, con entereza. Y los dos amigos se preguntaron si en algún momento Neji y Sakura habían sido, de verdad, novios.
.o.O.O.
Sakura empujó la puerta y entró a la casa. Dio algunos pasos por el salón vacío, buscando a alguien.
—Hola—saludó con voz fuerte, pero un tanto dubitativa.
Neji la miró desde el piso superior, bajó lentamente las escaleras, mientras ella caminaba por la sala vacía, prestando atención a los muebles y decoración que aun estaban en cajas.
—¿Los gemelos?—preguntó él.
—En el club de deportes—respondió Sakura—. He venido a hablar contigo.
Neji asintió. Por un momento dudó, pero decidió que la cocina, el lugar más amueblado, sería el mejor para hablar.
—¿Quieres tomar algo?
—No. Está bien así—Sakura buscó con la mirada donde sentarse, pero al final decidió quedarse de pie. Después de todo, no iba a tardar—. ¿Tienes trabajo?—le preguntó de un solo.
El hombre no se sorprendió.
—Fui expulsado de la firma de abogados Hyuga—informó, con seriedad—. Y no estoy gastando mi indemnización aquí en Konoha. Sabes bien que ellos no me darían un centavo—Sakura abrió la boca, tenía la preocupación pintada en el rostro—. Y sí tengo trabajo.
Sakura no se sintió convencida. Sabía que la situación financiera de Neji fue muy delicada cuando vivía en Konoha y ella ingenuamente había creído que mejoró con los años.
—No volveré a Kumo—aclaró él—. Además, soy abogado y aprendí de ellos: no soy el niño pequeño que pueden manipular. Así que no hay ningún problema.
Sakura asintió. Los Hyuga, sin Hiashi, no se atreverían a regresar a Konoha, porque ninguno de ellos tenía la fuerza suficiente para enfrentar a Itachi o a Tsunade, así que Neji no tendría por qué preocuparse. Ella tampoco tenía que preocuparse. Pero ¿por qué estaba preocupada?
—¿De verdad, tienes trabajo? Quizá Itachi pueda ayudarte…
Neji sonrió, autosuficiente.
—Sakura. Soy bueno en lo que hago—ella volteó los ojos, burlona—. Además, Itachi ya ha hecho demasiado por mí.
—Entonces… te vas a quedar—susurró ella. Y su sonrisa no nació cuando recordó a Tenten.
—Sí. Ya abrí una oficina cerca. Hanabi también se quedará.
Ella asintió.
—Últimamente todo el mundo cree que solo soy una interesada…—explicó, sin mirarlo—. Pero no es por dinero—lo miró a los ojos, él sonreía levemente—. Baah. Ya lo sabes—le devolvió la sonrisa—. ¿Puedes recoger a los niños en la escuela? Así yo puedo reunirme con Ino. Contrario a lo que creíamos, es más difícil para ella ser madre que para Sai.
Neji tan solo asintió y la acompañó hasta el vehículo.
—Nos vemos—susurró ella antes de arrancar.
.o.O.O.
—Hola, familia—saludó Itachi Uchiha cuando entró a su casa. Sus hijos que estaban jugando con Hanabi en la sala de estar lo saludaron efusivos—. ¿Hanabi, te quedas a cenar?
Ella observó con atención las muchas bolsas de cartón que los niños revisaban buscando qué comida había comprado Itachi.
—Tengo clase. Neji vendrá por mí—informó—. Ya no podré ver tanto a los niños—murmuró, con la boca torcida.
—Conocerás lo que es una verdadera Universidad—le dijo Itachi.
Hanabi frunció el ceño, pero no rechistó, sino que buscó su celular. Neji le había escrito que pronto llegaría a recogerla, pero ella tenía otros planes en mente.
—Tomaré un taxi y Neji puede quedarse a cenar con ustedes. Como Sakura no está—dijo Hanabi, con un tono que no aceptaba quejas.
—Suena como un buen plan.
—Hasta que lo descubra Sakura… pero no tiene por qué—dijo Hanabi, con una pequeña sonrisa.
—Te daré el dinero del taxi.
—No hace falta. Neji me lo dará—respondió ella y se despidió de los niños con unos sonoros besos en las mejillas de cada uno.
Itachi la acompañó hasta el carro de Neji, y los tres decidieron que Hanabi se llevaría el vehículo y Neji tomaría el taxi después de cenar con los gemelos e Itachi.
—¡Papá!—exclamaron los niños, sorprendidos y felices, cuando sus dos padres entraron al comedor.
Un cosquilleo emocionado los recorrió a ambos. Tendrían a sus padres para ellos solos y los verían interactuar en un ambiente casual. Ya tenían una idea de cómo era la relación de cada uno con su madre, así que solo les quedaba resolver uno de sus grandes miedos: ¿cuál era la relación entre sus dos papás?
Los chicos hacendosos sacaron un plato más y los cuatro compartieron una cena.
—¿Nunca coincidieron en la Universidad?—preguntó Hitoshi, interesado.
—No. Pero sí nos conocíamos—les contó Itachi—, Neji trabajaba en cierto lugar que yo visitaba frecuentemente.
—¿En la cárcel?
Los dos adultos sonrieron.
—En el juzgado—aclaró Neji.
—¿Y además de mamá tienen algún amigo en común?
—Naruto—respondieron los dos padres al mismo tiempo.
Hitoshi recordó lo alterado que estuvo Naruto cuando Hinata los visitó.
—¡Naruto está enamorado de Hinata!
Itachi asintió. Los gemelos miraron a Neji expectantes.
—Ella también lo está de él.
—¿Y por qué no están juntos?
—Es complicado.
—¿Tan complicado como esto?—insistió Kazuo, hizo un ademán que abarcaba a sus dos padres. De nuevo, los adultos sonrieron.
—No. Con Naruto nada es complicado por mucho tiempo—repuso Neji.
Los niños estuvieron de acuerdo. Después pasaron a la sala de estar, donde se entretuvieron los cuatro juntos, y la escena se repitió todas las noches que Sakura tenía guardia, porque para satisfacción y alivio de los dos niños, sus padres se llevaban bien.
.O.o.o.
Sakura abrió la puerta principal de su casa cuando recibió el mensaje de texto de Hanabi diciéndoles que estaban cerca; al instante, el vehículo de Neji se estacionó en frente. Ella atravesó el jardín y ayudó a Neji a bajar las bicicletas, mientras Hitoshi y Hanabi emprendían una carrera hacia el interior de la casa.
—¿Cómo estuvo el paseo, Kazuo?—preguntó Sakura a su hijo que no se había separado de su lado.
—Papá podría contarte—rumió el niño.
Sakura alzó un poco las cejas y le acarició el rostro, para levantarle el mentón.
—¿Y por qué no me lo cuentas tú?
Kazuo se alzó de hombros. Sakura estuvo a punto de regañarlo por el gesto maleducado, pero Neji intervino a favor del niño y le recordó las fotografías que habían tomado. Kazuo sonrió emocionado, le dio un abrazo rápido a su padre y entró a la casa corriendo en busca de Hanabi y su hermano.
—Hanabi me comentó que… Tenten regresó a Kumo—dijo Sakura cuando Kazuo se fue. Apoyó la espalda en el carro y observó el jardín—. Lamento mucho si los niños dijeron algo…
—No fue culpa de ellos.
—Hitoshi me comentó que los regañaste y estuviste a punto de irte.
Neji la miró con atención. Volvió a sentir el miedo en la voz de Sakura.
—Pensé que los niños tenían que aceptarme con Tenten, que si ellos no la aceptaban, no podrían aceptar mi vida—le dijo, con sinceridad.
Sakura miró el suelo.
—También es difícil para ellos, Neji… pero son solo niños.
—Tenten y yo terminamos—confesó.
Sakura lo miró preocupada.
—Lo siento—dijo, conmovida—. Llevaban muchos años juntos.
—Tenten quiere tener hijos. Yo no puedo.
Sakura asintió, dejó que el pestañeo durara más de lo normal para tomar fuerzas.
—Neji. Yo te perdoné hace mucho tiempo—le dijo—. Sabía que no querías tener hijos… Yo sabía lo que habías vivido en tu familia. Siempre supe que no querías que tus hijos vivieran lo mismo…
La distancia entre los ojos de Sakura y los de Neji era inmensidad. ¿Lo era?
Neji no luchó más: escucharla decir eso era lo que necesitaba para dejar sus miedos y sus culpas de lado. Llevó sus manos a las caderas de la mujer y la acercó a él. Apenas la dejó arroparse en su pecho, porque la necesitaba más cerca, hundió su rostro en el cuello de ella. En él despertaban emociones que creía imposible volver a sentir. Despertaba su juventud.
Buscó la boca de la mujer y la besó, un beso que tardó diez años en darle.
—¡Señora Uchiha!—gritó una alterada vecina al ver el cuadro de su vecina en los brazos de otro hombre.
Neji se separó de ella, avergonzado. Parecía un crío, irresponsable e idiota, metiéndose con la esposa de otro.
—¿Necesita algo?—exclamó Sakura girándose con brusquedad hacia la mujer.
—Le recuerdo que usted es una mujer casada—dijo la vieja, escandalizada.
—No tiene por qué recordármelo. Aquí todos lo sabemos muy bien… ¡Hasta usted!
La mujer se ofendió, y se fue refunfuñando, pero cruzó la acera.
—Esa mujer siempre se mete en mi vida—exclamó, Sakura, con espontaneidad—. ¿Cómo si me importara lo que tuviera que decir?
—A Itachi quizá le importe—murmuró Neji, con una ceja levantada, en un gesto pensativo.
Sakura lo miró, y una sonrisa cálida, que aturdió a Neji, se dibujó en los labios delgados.
—Se te hace tarde.
Él asintió y se montó al carro ensimismado. Cuando llegó al semáforo, no lo soportó más y le envío un mensaje de texto al esposo de la mujer que amaba.
"Ya sucedió".
.O.o.O.
Sakura se mantuvo silenciosa durante la cena, y cuando todos se retiraron a sus habitaciones, ella pasó varios minutos mirándose en el espejo de su tocador, sin decir nada. Itachi pasó de ella; sin embargo, cuando él salió del baño, la duda en los ojos de Sakura era imposible de seguir ignorando.
—Sakura—murmuró Itachi. Ella lo miró indecisa y asustada—. ¿Qué tal tu día hoy?
La mujer volvió a fijarse en su reflejo. Dijo, con un discurso preparado.
—Sucedió algo gracioso con Neji.
—¿Ah, sí?
—Sí—asintió ella, buscó la mirada oscura de su esposo a través del espejo—. La vecina de la esquina nos vio besarnos.
—¿En frente de mi casa?
Asintió, nerviosa.
—No volverá a pasar—susurró, angustiada.
—No… claro que no—murmuró Itachi.
—Yo…—empezó Sakura—. Entre él y yo…
—No hace falta que me des explicaciones, Sakura. No las quiero.
Sakura tembló, pero se vio obligada a girarse hacia él porque se le acercó. Itachi le acarició el rostro, le alzó el mentón y le dejó un cálido beso en los labios.
—No me importa, Sakura—le dijo, con suavidad.
—Itachi…—suspiró ella.
—Y sé muy bien que volverá a pasar.
Ella se estremeció por la oscuridad de la mirada y por el sonido ronco de la voz. Trató de negarlo, pero él le atrapó los labios en un beso demandante.
Sakura lo empujó y lo miró atribulada. Se puso de pie para que no hubiera tanta diferencia entre ellos.
—Eso pasó… pero… fue muy rápi…
—Dije que no quería explicaciones—interrumpió él.
Ella lo ignoró.
—Él lo hizo primero… Yo no me quité… pero, no volverá a pasar.
—Sakura—volvió a interrumpirla—. No me interesa.
—¡Tengo algo qué decir! Tengo que hacer algo… no puede ser que te traicione de esta forma… y con un hombre como Ne… ¿Te estás riendo?—inquirió Sakura. La vergüenza pasó a ira—. Mira… No es gracioso. He cometido muchos errores y no me complace agregar otro a la lista. Y no veo qué tiene de gracioso. ¡Itachi! No te rías.
—Si quieres…—empezó Itachi, la miró largamente, ella temblaba y para Itachi el deseo por poseerla aumentaba—. Si quieres puedes tratar de que no vuelva a suceder.
A Sakura no les gustó la forma en que dijo Tratar, ni nada de lo que estaba diciéndole. Pero no supo si se burlaba de ella o tenía algún otro doble sentido.
—¿Tratar?
—Eso dije.
Sakura entrecerró los ojos.
—¿Tratar… cómo que evite los intentos de Neji? Él no volverá a hacerlo. Le escribí pidiéndole que ya no viniera más, que sea Hanabi quien recoja a los gemelos.
Itachi sonrió, pero Sakura dudó de esa sonrisa.
—No te preocupes. No es algo que me quite el sueño—le prometió Itachi.
Ella negó con la cabeza, confundida. Él no la dejó replicar porque le atrapó la boca en un beso, profundo. Y maldito Itachi que besaba tan bien.
.O.o.O.
Sakura lanzó el cuarto suspiro de cansancio en esa noche. Apenas podía concentrarse en los expedientes que revisaba y ya Shizune había corregido un error.
—¿Qué sucede? Llevas varios días pasándola fatal, ¿no?—le dijo Shizune, en tono confidente y preocupado.
Sakura volvió a suspirar.
Justo esa tarde cuando fue a despedirse de sus hijos para irse al trabajo, encontró a Kazuo observando fotografías de mujeres, algunas conocidas, y algunas de revistas que su hijo no debería ver.
—Deben estar tensos por el regreso de Neji—susurró Shizune.
—Creo que están preocupados por Itachi—confesó Sakura.
Cuando exigió saber qué sucedía, Kazuo le explicó tranquilamente que estaba buscando una novia para Itachi, y ella se había quedado muda. El niño continuó diciendo que solo trataba de imaginar su vida si hubiera vivido con Neji desde el principio.
"Tú no serías la novia de Itachi. Él tendría otra novia" había dicho con enojo Kazuo; y ella no supo qué responderle. "Solo busco cuál mujer podría ser la novia de papá, si tú no estuvieras… disponible".
—Todo el mundo cree que mi matrimonio con Itachi está en riesgo—susurró Sakura—. Hasta Kazuo ha hecho algunos comentarios.
Shizune le dijo con sinceridad:
—Fue una época difícil, Sakura. Para ti y para Itachi. Y nadie sabe cómo empezó lo suyo. Simplemente, un día supimos que se casaron.
—Yo fui quién descubrió que la carta de suicidio de Shisui Uchiha era falsa—confesó Sakura.
Shizune abrió los ojos sorprendida. Tsunade fue la médico encargada de la investigación donde se probó que Shisui Uchiha fue asesinado a manos de Danzo Shimura. Demostrar con prueba fehaciente que Danzo trató de hacer pasar el asesinato como un suicidio, fue el empujón que Tsunade necesitó para recibir el apoyo de la población y convertirse en la Presidenta del país.
Sabía que Tsunade recibió un chivatazo, pero jamás se imaginó que fuera Sakura, prometedora estudiante de medicina en aquel entonces.
—Cuando me enteré del embarazo, solo encontraba sosiego estudiando. Tomé asignaciones extras y acepté pasantías… que después no pude terminar. Pero sí investigué todo lo relacionado con la autopsia de Shisui… y encontré muchos errores en el levantamiento del cuerpo y en la autopsia. Ya Danzo se había ido del país. Pero el descubrimiento que hice, Itachi siempre me lo ha agradecido. Él se ha encargado de mantener activa la acusación para que Danzo no pueda regresar al país sin el temor de ser arrestado.
Shizune asintió.
—Además, Itachi fue la primera persona en enterarse del embarazo. Neji se lo dijo—frunció el ceño—. Podría apostar que Neji se lo dijo en algún momento el día de la última audiencia, según Itachi lo supo porque me vio los senos más grandes… pero eso no tiene sentido. Alguien tuvo qué decírselo, y solo Neji sabía.
Shizune sonrió.
—Sí tiene sentido, Sakura. Tus senos crecieron mucho en esa época… y un caballero lo notaría—sonrió Shizune.
Ambas mujeres sonrieron, era una broma entre ellas y Tsunade hablar de los escasos meses en los que Sakura pudo gozar de un par de senos grandes. Al cabo de unos instantes, Shizune rompió el silencio.
—Dile a Kazuo que si tú no hubieras sido la novia de Itachi, Itachi nunca habría estado con una mujer—Sakura no pudo evitar ruborizarse con el comentario de Shizune. Si había algo que a Sakura le causaba vergüenza era saber que ella fue la primera vez de dos hombres—. No hay en este país un hombre tan solitario como él. Y tú evitaste que siguiera tomando malas decisiones.
La mirada de Sakura vagó por el consultorio, mientras recordaba las palabras de Kakashi narrando cómo había sido la última audiencia del juicio de Itachi.
.O.o.O.
Dos años en prisión por aquel crimen que aun resonaba en la historia de Konoha. Tan solo unos años después de la muerte del Presidente Minato, un asesinato volvía a sacudir las altas esferas de poder en Konoha, esta vez: el matrimonio Uchiha, a manos de su hijo mayor.
El juicio se había extendido por cinco largos años y ese día se le informaría al principal sospechoso la condena de 300 años de prisión que por razones humanitarias –no hay cuerpo humano que lo soporte- serían readecuadas a Cadena Perpetua: 50 años en la cárcel.
La sala estaba llena de personas, cámaras y periodistas, todos esperando la primicia. Uno de los jueces caminaba abatido, detrás del estrado, pues uno de los asistentes judiciales no se presentaba. Y los minutos que la audiencia permaneció suspendida a causa de la ausencia del asistente, permitieron a Itachi reflexionar sobre su devenir.
No le sorprendió encontrarse a Naruto Uzumaki con la cabeza gacha y apretando el puño, parecía que en cualquier momento armaría un escándalo. A su lado, una mujercita le tomaba del brazo en señal de apoyo, mientras lo miraba con devoción.
La reacción de Sasuke también era esperable: su rostro estaba impávida, pero sus ojos refulgían con ira contra él. Le sorprendió no encontrar a Sakura en la sala, si había una persona que se preocupó por su hermano mientras él estuvo en prisión, era ella.
Dejó de buscarla y detuvo su mirada algunos instantes en Sasuke. Las declaraciones que un asustado Sasuke dio a la policía cuando sus padres murieron, eran la principal prueba de su culpabilidad. Sasuke nunca retiró sus palabras donde afirmaba que fue Itachi quien los había matado, a pesar de que no volvió a repetirlas.
Los murmullos subieron de tono en la sala, pues el retraso se hacía insoportable. Parricida, a su propia madre; asesino, a su familia; monstruo, destruyó la vida de su hermano…
Nadie más que Itachi y el juez prestaron atención al joven que entró a la sala. Cuando el recién llegado asistente tomó su puesto al lado del estrado judicial y la audiencia por fin inició, Itachi supo que se había equivocado.
Porque el asistente judicial con el que se había cruzado tantas veces y que le había mostrado un carácter maduro y ecuánime, parecía, ahora, que lo había perdido todo. Podía palpar su agonía y su soledad. Podía ver en la desdicha de aquel hombre su futuro y el de su hermano.
Itachi se dio cuenta de que aunque Sasuke lo odiara, el odio era al menos un sentimiento. Aunque fuera odio, Sasuke era capaz de sentir y más importante aun: con la ayuda de sus amigos, el odio de Sasuke algún día se iría… porque aun no lo perdía todo.
No todo estaba perdido entre ellos.
No tenían qué perderlo todo.
—No más mentiras, Kisame—había dicho Itachi en voz baja a su abogado Defensor Kisame Hoshigaki.
Las cámaras grabaron –pero ninguna lo transmitió- como el corpulento abogado se acercó al estrado y murmuró al oído del Presidente del Tribunal la verdad: Itachi encubría el crimen cometido por Danzo Shimura y Hiashi Hyuga, pero no lo haría más.
Y entre tartamudeos, el juez declaró a Itachi Uchiha inocente.
.O.O.o.
Una noche, hacía muchos años, Kakashi Hatake le había contado a Sakura que el día que Itachi fue declarado inocente del asesinato de sus padres, las personas en la sala se habían descontrolado, incapaces de creerlo. Y en el caos que se produjo, Itachi se le acercó y le preguntó por Neji Hyuga.
"¿Quién es él?"
Justo en ese momento, un hombre tomaba del brazo a Neji y le susurraba algo al oído. Neji no se inmutó, pero clavó sus ojos apagados en Itachi, al tiempo que asentía. El otro hombre agarró del brazo bruscamente a Hinata Hyuga, novia de Naruto, y la sacó de la sala. Neji los siguió. Y nadie los volvió a ver.
"No volveré a verlo. Él lo perdió todo… y yo he ganado a Sasuke" había dicho Itachi cuando los dos Hyuga desaparecieron.
Sakura se había negado a creer las palabras de Kakashi cuando le contó que el dolor de Neji hizo a Itachi recapacitar sobre sus acciones.
.O.o.O.
Gracias al contubernio escandaloso entre los cuatro hombres y la complicidad de Hanabi (y de las ocasionales niñeras que Sakura contrataba) Neji se quedaba con los niños cada vez que Sakura se ausentaba.
Probablemente, Sakura nunca hubiera descubierto que era Neji quien cuidaba a sus hijos, hasta que esa noche Shizune le pidió que dedicara más tiempo a su familia y le permitió salir temprano… y Sakura entró a su habitación en la madrugada y se encontró con Neji Hyuga y su esposo hablando, tranquilamente.
Itachi y Kazuo estaban en la gran cama matrimonial, el niño totalmente dormido, mientras que en el suelo, sobre los edredones de las camas de sus hijos, estaban Neji, con la espalda apoyada en la cama, y Hitoshi dormido en el regazo de su padre.
Al día siguiente, a Sakura le dolería la boca por abrirla tanto.
—Hola, Sakura—murmuró Itachi, y con la mirada le advirtió que no hiciera escándalos.
La molestia se dibujó en el rostro de la mujer. Lo que más quería era quitarse el sostén y descansar, pero la presencia de Neji lo impedía.
Sus ojos captaron las consolas de videojuegos, las botanas, los juegos de cartas y los juguetes, y sintió una gran furia al descubrir que habían hecho alguna especie de fiesta… con Neji, en su casa.
—¿Terminaron la tarea o están en una fiesta desde que salieron de la escuela?—preguntó con molestia, incapaz de guardarse esos reclamos. Caminó hasta al armario.
—La hicieron—informó Itachi, se salió de la cama y se acercó a ella.
Sakura lo miró amenazante y se quitó el abrigo con brusquedad. Itachi se le acercó desde atrás y con gran habilidad le soltó el sostén. Sakura se estremeció y apartándose, contrariada, se metió al baño. Al cabo de unos minutos, salió con el pijama puesto y debió sonreír pues los dos niños se habían despertado (o los despertaron).
—Mamá… ¡hemos jugado de todo! ¡Hicimos una pijamada de hombres de cabello largo!
Estaba enojada, sí. Pero ver la sonrisa de su hijo, la hizo muy feliz. Se sentó en su cama y abrazó a Kazuo.
—Veo que se han divertido… y que me han excluido totalmente—les dijo animada, le dio un suave coscorrón mientras decía—: ¡Hombres de pelo largo! ¡Estoy fuera!
Los niños rieron, pero Kazuo paró de pronto, miró con seriedad a su madre.
—Papá nos contó que cuando tenías nuestra edad usabas el cabello largo… porque al tío Sasuke le gustaban las niñas de cabello largo y tú estabas enamorada de él.
—¿En serio te gustaba Sasuke?—preguntó Hitoshi, incrédulo.
—Y parece que se han divertido a costa mía—suspiró Sakura.
—Eso no nos pareció divertido—debatió Kazuo—. Te ves más bonita con el cabello corto, mamá, todos coincidimos en eso.
Sakura sonrió abiertamente. Después miró a los dos padres y exclamó resuelta:
—¿Ya terminó esta pijamada? Yo podría comerme un sándwich preparado por sus papás.
—¡Sí! ¡El mío con mucha salsa de tomate!
Sakura conversó un rato con sus hijos sobre lo que habían hecho, hasta que Itachi les informó que ya el aperitivo estaba listo.
—No le pongas tanta salsa, Kazuo—regañó Sakura—, ya pareces Sasuke.
—Pero mamá…
—Además, no es buena. Itachi, hay que comprar la salsa orgánica, la de la otra marca.
—Mamá, no hables de compras, estamos en una fiesta.
—Pues aunque estemos en una fiesta, puedo pensar en las compras de la casa—repuso ella.
Poco a poco el malhumor de Sakura fue desapareciendo y con una sonrisa aceptó que su familia necesitaba un momento así para descansar de la tensión y aceptar el asunto en que estaban metidos. Eran una familia de dos papás.
—Vayan a alistar las camas, en un momento llegamos—le pidió Itachi a los niños cuando terminaron de comer.
—Así que a mis espaldas los dos planean fiestas de pijamas—gruñó Sakura.
—Eres muy despistada—dijo Neji.
Sakura volteó los ojos.
—Neji, eres un descarado—chilló—. Y tú también, Itachi. A veces siento que hablo sola. Además, tuvieron que contarles la historia de Sasuke… qué fastidio. No se puede confiar en ninguno de ustedes.
Los dos sonrieron nuevamente.
—¿Y por qué regresaste tan temprano, hoy?
—Ja. No me esperaban por aquí: "fiesta de hombres" Espero que no les estén enseñando vulgaridades—rezongó, se puso de pie—. Shizune me dio libre. Piensa que debería pasar más tiempo con los niños, y aceptaré su propuesta de dejar las guardias nocturnas por un tiempo. Me voy a la cama—con el dedo señaló el fregadero y los platos sucios, y con rapidez les dio la espalda y salió de la cocina.
Antes de entrar a su habitación, Sakura escuchó a sus hijos discutiendo en susurros:
—¡En el suelo! No entiendes nada, Kazuo. ¡No podemos dormir todos en la misma cama!
—¿Por qué no? ¡Es grandísima!
—Pon el saco de dormir en el suelo.
—Pero yo quiero dormir al lado de mamá.
—Ay, está bien… duerme tú con ella y con Itachi. Neji y yo en…
—Neji ya tiene que irse—anunció Sakura.
—Falso—respondieron los niños.
—Bueno, lo intenté—rezongó Sakura trepándose a su cama. Se colocó en su lugar y Kazuo no tardó en acostarse a su derecha.
Al poco rato, Itachi y Neji entraron a la habitación. En el lado izquierdo de la cama, Itachi se acomodó. Sakura vio de reojo como Neji terminaba de acomodar los sacos de dormir con la ayuda de Hitoshi y se acostaba en uno, Hitoshi corrió a apagar la luz.
—¡Buenas noches!—dijeron todos.
Cuando Sakura se levantó, solo Kazuo estaba en la habitación y dormía plácidamente. Observó la hora y agradeció que Neji se hubiera ido sin despedirse. Con parsimonia entró al baño, y para su sorpresa, Itachi y Neji estaban en él.
Itachi se lavaba los dientes, mientras que Neji se duchaba, y Sakura interrumpió una conversación sobre Naruto.
—Ya despertaste—le sonrió Itachi, dejando el cepillo en su lugar.
Ella arrugó la nariz.
—¿Qué… qué creen qué están haciendo?—preguntó, sobre todo porque uno de los dos estaba desnudo.
Neji cerró la regadera y sin quitarle los ojos de encima, se acomodó la toalla en la cadera.
Sakura aun no se decidía contra cuál descargar la ira: el descaro de Neji y la indiferencia de Itachi la iban a volver loca. Sin embargo, sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando Itachi la acorraló contra la pared y la besó.
El aliento a menta de su esposo y la habilidad de sus besos, le quitaron el habla. Cuando Itachi fue por su cuello, pudo reaccionar.
—¿Qué haces…?—exclamó angustiada y un tanto mareada.
—Hacemos esto siempre, Sakura—susurró Itachi, contra su oído.
Ella apretó los ojos con fuerza: incapaz de aceptar que Neji los observara. Itachi con facilidad le bajó el pantalón a Sakura, sin dejar de acariciarla. Podía sentir la tensión de su esposa, que aún no había decidido cómo reaccionar, así que a sabiendas de que debía actuar rápido, le dio media vuelta y la obligó a mirar a Neji, mientras él seguía con lo suyo, besándole el cuello.
Sakura no pudo gritar los improperios que cruzaron por su cabeza al ver a Neji mientras Itachi le acariciaba el clítoris y los senos, porque cuando se dio cuenta tenía a Neji al frente, a escasos centímetros de ella. Y la cercanía de los dos hombres, le asustó tanto que no formó ningún pensamiento coherente.
El dedo de Neji tocó sus labios, pidiéndole silencio. Le susurró:
—No hagas ruido, los niños están al lado.
El gemido de Sakura chocó contra el dedo de Neji cuando Itachi la penetró. Conforme el placer la tomaba, su vista se enfocaba más en el pecho desnudo y húmedo de Neji y disfrutaba más de las manos de Itachi masajeándole los pechos…
Las embestidas de Itachi se hicieron más fuertes y, de pronto, Sakura se encontró chupando los dedos de Neji, que él metía suavemente en la boca de la mujer. Y ella lo lamía como si de eso dependiera su vida, en un vaivén cuyo ritmo Itachi imponía.
Al alcanzar el orgasmo, Itachi la soltó y ella se fue hacia adelante con torpeza, Neji la sostuvo por los hombros, evitando así que estrellara la cabeza en él: fue en ese momento que Sakura tuvo plena conciencia de lo que había ocurrido.
Se acomodó la ropa con rapidez y, sin fijarse en ninguno de los dos, salió del cuarto de baño.
Sakura se refugió en la cocina y, embobada, se quedó viendo el fregadero. Aun sentía la presión de los dedos de Neji en su boca, y los labios de Itachi sobre su espalda. Negó con la cabeza, atribulada.
—Mamá, tengo hambre—le dijo Hitoshi.
Sakura se movió mecánica por la cocina y le sirvió el desayuno a su hijo. Ella apenas dio un bocado.
—Parece que papá ya se va—murmuró el niño cuando escucharon el portón del garaje abrirse—. Iré a despedirme.
Sakura asintió. Escuchó la voz de su hijo afuera, Itachi entró a la cocina.
—¿Qué estás planeando?—inquirió con la mandíbula prieta Sakura.
Él sonrió.
—Hacer el amor contigo siempre que pueda.
Sakura frunció el ceño, molesta.
—¿Estás loco?
—Quizá.
Ella se desesperó.
—¿Por qué hiciste eso?—le preguntó, casi suplicándole una respuesta que la tranquilizara.
Él pareció enternecerse, suspiró.
—Pensé que sería la mejor forma para introducir lo que estoy planeando—Sakura lo miró consternada—. ¿Ves qué extraño es responder con las palabras que usas?—se burló Itachi—. No estoy planeando nada, Sakura.
—No trates de burlarte de mí, Itachi Uchiha—amenazó ella, con seriedad. Él dejó de sonreír—. ¿Está algo mal en tu cabeza?
El rostro de Itachi se volvió apático.
—Considerando que vi cómo mataban a mi mejor amigo, participé en el asesinato de mis padres, estuve en prisión, amenacé a mi propio hermano, y le enseñé a tus hijos a llamarme papá… en mi opinión, Sakura, tengo todo mal en la cabeza.
Sakura volteó los ojos, lo apuntó con el dedo y reclamó:
—Te faltó decir que por tu culpa, mi novio se fue del país. ¡Ese novio que acaba de ver como tenemos sexo!
—Y un sexo tan aburrido: en ropa de dormir—se burló él—. Es el favor más grande que he hecho por ti: Neji verá lo aburrida que es la vida de los padres y seguro se va ¿Lo que querías, no?
—¡Itachi!—chilló ella avergonzada.
—También notaste que él lo disfrutó—susurró él, con la mirada oscura.
—Tienes todo mal en la cabeza, Itachi. Todo mal. Y no tienes por qué meterme a mí en tus cosas raras—dijo, asustada y exasperada—. No entiendo nada… Y me da mucha rabia que no haya podido darles un buen golpe a los dos.
—Seguro que, en algún momento, tienes la oportunidad.
Continuará...
Wow.
Si llegaron hasta aquí, después de leer tantísimo, se los agradezco con todo el alma. Tenía que mencionar todos esos puntos para llegar al final, que como bien dijo Itachi, era la mejor forma para introducir un Ménage à trois. ¿Qué opinan?
Un poco del pasado de Neji y de Itachi. Un poco de Sasuke en modo malvado. Un poco de Sakura y lo difícil de ser madre. Y un poco de NejiSakuIta... o algo así. En el próximo capítulo, que será el último de esta loquera, esperó cerrar los cabos que han ido quedando: la reacción de los niños, qué pasó con Naruto y Hinata... aparecerá Rock Lee... y si logro escribir algo decente, habrá más NejiSakuIta.
Muchísimas gracias a las personas que leen, que guardan en favorito y ponen alerta, así como a las geniales personas que han dejado review. Muchas gracias por comentar. Son geniales, y realmente me hacen muy feliz.
Alisson Cooper: Prometo que en el próximo capítulo contestaré mejor tus dudas. Por ahora, te adelanto que Neji sí quería a Tenten, pero no la amaba. Y los niños aman a sus dos papás.
Las invito a leer otro de mis fics: Anécdotas que se cuentan (OneShots separados), donde el capítulo 20, se habla de la hija que Sakura tendrá con Itachi (y que Neji tendrá que cambiarle los pañales, ¡juhm!).
Mil gracias por todo.
No olviden el review, por fa
:)
Nos leemos
