Gracias por sus review C: me animan mucho a seguir, me hacen sentir que la historia va bien encaminada :BB gracias u^u


Capítulo 6

Encuentros

Hace semanas que se evitaba con el Príncipe, y por lo que podía apreciar, él también lo hacía, en las comidas, ninguno se dirigía la mirada, o eso suponían, mucho menos se dirigían la palabra, el ambiente se volvía tenso, cualquiera sin experiencia en socializar, notaría la indiferencia entre la pareja.

Ella se dedicó a escabullirse de su escolta, para encontrarse por lo menos dos veces al día con su nuevo amigo, a veces llevaba libros o revistas para leer, mientras que él usaba su tiempo completo en el entrenamiento, sentía que perdía su tiempo, no hacía nada productivo y nada la dejaban hacer.

Raditz empezó a notar las ausencias de la princesa, a la segunda semana sospechó que no eran casualidades, que la astuta terrícola le estaba viendo la cara, todo estaba planeado. Por lo que cada vez fue más insistente, a veces la chica evitaba salir para no levantar sospechas del Saiyajin. Ambos sabían lo que pasaba, estaban conscientes de que el otro sabía lo que estaba sucediendo entre ellos, él, sabía que la princesa ya había notado que estaba escapándose por un motivo, y ella, que él estaba consciente de ello.

Para Bulma, cada vez se volvía un poco más complejo los escapes, él ya no caía en sus peticiones, incluso empezó a hacer que una criada caminara junto a ellos para que fuera la servidumbre quién se encargase de los caprichos de la mujer.

Se estaba volviendo loca, si no tenía al Rey o al molesto Principito, ¿Por qué tenía que aguantar que su escolta la vigilara?, los encuentros con Goku cada vez eran menos frecuentes, y eso la estaba fastidiando, Goku era su ruta de escape de la realidad, y sin verlo, se sentía sumamente sola y triste.

Tenía que hacer algo con su escolta, o eso pensaba… se había planteado ir a hablarlo con el Rey, pidió una audiencia con él, la que se la otorgaron a los tres días después de haberla solicitado.

Aunque no sirvió de nada, el Rey Vegeta no oyó razones, no se puso en su lugar ni cedió en ningún aspecto, sabía que el hombre no lo hacía por ser malo con ella, así eran las cosas en Vegetasei, todo protocolo era estricto, el que la dejaran usar la ropa terrícola ya era algo de relajo.

Aunque no del todo, una vez trató de salir con pantalones cortos para que no le incomodara al pedalear, y el principito, no le permitió salir del palacio. Claro, él no se lo dijo directamente, dio la orden a los soldados. Ese día se sintió totalmente pasada a llevar, quiso buscar a su "esposo", y decirle unas cuantas verdades, y otros insultos más, pero no lo logró, no supo dar con su paradero, por lo que se resignó, pero no del todo, desde ese día que usaba vestidos largos y debajo de estos, ropa cómoda. Cuando llegaba con su amigo Saiyajin, lucía totalmente diferente a como salía del palacio. Pero eso nadie lo sabía, ni siquiera su amigo.

Con todo eso en mente, no notó el mes que había pasado, y que por ello, los movimientos en el palacio estaban más rápidos que de costumbre, que la servidumbre y los soldados estaban inquietos de lado a lado.

Ese día, se puso su bikini y un vestido encima, debía ir con su amigo si o si, había estado esperando ese día hace una semana, y Goku se lo había prometido, para ello debía planear bien cada movimiento suyo, esta vez trató de ser interesante con Raditz.

-oye Raditz-habló mientras caminaban por el jardín, ella recogiendo piedras, mirando sus colores, manchas y formas, el aludido se giró a observarla, nunca se cansaría de mirar a semejante hembra.

-dígame princesa-musitó carraspeando su garganta, miró hacia abajo y podía ver sus senos sobresalir de su escote, desvió la mirada al instante, no porque no fuera correcto, simplemente porque no podía dejarse ver con una erección durante su trabajo.

-¿Por qué tienen cola?-sabía la respuesta, pero solo quería incomodar al guardia.

-eeh-pensativo, el Saiyajin no sabía que responder, jamás se cuestionó semejante situación-la verdad princesa no lo sé… sé que nos hace fuerte y es nuestro orgullo como raza-

-pero… ¿para qué sirve?-el rostro del hombre miró hacia el cielo pensativo unos minutos

-no lo sé bien… en los libros de la biblioteca del palacio debe salir porque

-¿me traes uno?-preguntó alzando la vista hacia el sujeto, el hombre dudoso miró hacia abajo y se derritió. El rostro de la terrícola lucía más atractivo que de costumbre, una sonrisa dibujada en sus labios rosa lo sacó de circulación, jamás le había sonreído así a él, no creía haber visto antes semejante rostro de complicidad, sus ojos grandes lo miraban solo a él.

-va… vamos a la biblioteca si gusta princesa-dijo con dificultad

-es que estoy cansada-habló levantándose y haciendo un puchero, "no se resistirá a mi carita de ángel", pensó. Lo que ella no sabía, que en vez de parecer ángel, lucía como una chica coqueta y juguetona.

-de inmediato su alteza-habló rápido el Saiyajin, saliendo a toda prisa del lugar, sonrió para sí misma ante su actuación, sacó una de sus capsulas y la apretó, esta vez haría las cosas un poco diferentes, usó unos patines.

Comenzó su viaje a toda velocidad, sabía que debía perderse del camino antes que volviera Raditz, en el camino vio en el cielo naves aterrizando en el planeta. No le prestó atención y siguió su rumbo.

En medio camino el guardia Saiyajin recordó algo, que lo hizo sentir idiota, ¿Cómo pudo olvidar por qué tenían cola y para qué servía?, se devolvió rápidamente, se culpó mentalmente por andar desconcentrado mirando a la humana. Cuando llegó, entendió todo. Otra vez había caído… ¿de que servía saber sus intenciones si la princesa le guiñaba un ojo y se derretía?

Aeropuerto Espacial

El Rey Vegeta estaba recibiendo a los gobernantes de los planetas que ese año participaban en el Comité de Naciones Interplanetarias, sería una semana agotadora, tendrían que ser los anfitriones, pero lo peor de eso no era ello, si no, lo que podía pasar si no tomaban las medidas necesarias.

Tanto Freezer como el Rey Hakase estarían en su planeta por una semana, la relación de estos dos no era mala, no se odiaban ni nada por el estilo, pero si era tensa, todos estaban consciente de ello, si hacías un trato con la Tierra, corrías el riesgo de que el Emperador del OIC te alistara en sus próximos planetas a vender.

No era una palabra dicha por el Emperador, era de conocimiento público, sí, aunque hubo un par de veces que no sucedió nada, otras que solo por permitir que el Rey Hakase hiciera una parada en un planeta, Freezer lo explotara. Todo dependía del humor del lagarto. Esperaba que esta vez fuese una de ellas.

Cuando se enterara que Vegeta se había unido a una hija del Rey Brief, no sabía cómo reaccionaría, muy en el fondo no quería vivir esa experiencia solo, se le hacía molesta, no sentía miedo, pero si estaba aburrido, y de ahora en adelante, estaría en medio de dicha confrontación al tener tratos con ambas partes. Cosa que ninguno sabía, ni Freezer ni Brief.

Este último arribó en la siguiente nave, lo vio bajar junto a su esposa tomada de su brazo y su hija mayor detrás de ellos, se recibieron con un gesto de manos.

-¿Cómo estuvo el viaje Rey?-preguntó el Saiyajin

-bien… pero ahora somos consuegros, ¿para qué usar tanto título eh?-el Saiyajin recordó el trato que tenían los terrícolas, incluso a su futura Reina, que a su hijo no lo llamaba con el título correspondiente, era algo que le incomodaba, pero no veía razón para negarlo, a la larga no hacía daño a nadie.

-cierto… pensé que la princesa Bulma vendría a recibirlos pero-

-se escapó-respondió Hakase interrumpiéndolo

-eeh… no lo sé… la verdad la veo poco y parece que no estaba consciente de que hoy llegaban-musitó Vegeta padre.

-ah ¿te ha dado muchos problemas?-preguntó temeroso el Rey de la Tierra, ante la respuesta, la hermana mayor de Bulma reaccionó con disimulo, y escuchó atenta.

-no… tiene carácter eso si… pero así nos gusta-rió el Rey, la joven rubia frunció el entrecejo al oír el plural de la oración, ¿a quiénes se refería exactamente?-todo Vegetasei está encantado con tu hija-confesó el Saiyajin

-¿en serio?-preguntó la Reina, con sus ojos cerrados como de costumbre, los tres terrícolas quedaron sorprendidos ante la confesión del monarca de Vegetasei

-claro, aparte de que tiene a todos los machos vueltos locos, es agradable de tratar para la mayoría-el rostro de los tres terrícolas lucía sorprendidos, por lo que el Rey Saiyajin decidió explayarse un poco más en el asunto-su personalidad encaja bastante bien aquí.

-ya veo… bueno en casa nunca tuvo problemas para socializar-dijo apenado el terrícola, a lo que su esposa rió suavemente.

Tight dejó de ponerle atención a la charla… creyó encontrarse con unos Saiyajines molestos, con ganas de devolver a Bulma por su comportamiento, o que incluso quisieran deshacer el tratado, y ahí, ella se ofrecería para solucionarlo.

Si antes le incomodaba la presencia de su hermana menor, ahora la detestaba. Jamás quiso ser la Reina de ese planeta, pero, que le haya arrebatado su "derecho", o "destino", la tenía demasiado molesta para considerar las palabras del Rey Vegeta como positivas. Porque, ella creía que era así, todo lo que estaba viviendo su hermana, le correspondía a ella, iba a ser su rol, y ella se lo quitó en un santiamén. En el fondo de su alma, quería que su hermana lo estuviera pasando mal, quería que Bulma le rogara por cambiar de roles, y ahí, ella se negaría, fingiendo actitud diplomática, actuando como una verdadera princesa.

Desde que Bulma había dejado la Tierra, su humor estaba de los mil demonios, la princesa agradable y encantadora se había ido, y frente a todos, estaba la dura e hipócrita que siempre fue. Se aborrecía así misma, se sentía prisionera de todo aquello, se sentía mal por no esperar y desear el bien hacia su hermana menor, ¡era su hermana! Su única hermana… ¿Cómo era posible que pensara así de ella?... jamás la vio como tal. Siempre le tuvo celos. Desde que nació, jamás quiso reconocer la existencia de su hermanita… y se sentía como la peor persona del mundo por ello, pero no lo podía evitar, estaba más allá de sus límites.

Caminó junto a sus padres en silencio, sin prestar atención a las miradas de los Saiyajines, que admiraban con vehemencia su belleza y gracia, ni siquiera lo notó. Estaba tan ensimismada en sus retorcidos pensamientos, que no se fijó en la conmoción que provocaba.

Sala de Entrenamiento

Respiraba agitado, aunque mil veces se repetía que no conseguía nada entrenando solo, seguía haciéndolo una y otra vez. Mantenía su mente ocupada, o eso creía.

Limpió el sudor de su frente con su mano derecha enguantada, debió acompañar a su padre a recibir a los gobernantes y monarcas, pero si hacía aquello, ella debía acompañarlo. Y no lo quería así.

Había evitado su presencia por alrededor de un mes, sentía que la odiaba. No soportaba su aroma, sus gestos, su pelo, su color, sus movimientos, su ropa, sus labios, su cuerpo… la aborrecía. No quería saber de ella, sentía ganas de matarla, y deseaba hacerlo. El único deseo que sentía por aquella mujer, era el deseo de verla muerta. No permitiría que una humana insignificante afectara su mundo, su razón de existir, la quería fuera de su vida.

Y por más que lo deseara, sabía que no podría ser así. Debía resignarse, por ahora… ya vería el modo de alejarla de su destino. De su vida, de su planeta, de su…

Escupió restos de sangre y saliva al suelo, soltó un bufido y caminó hasta la salida, escuchó unos poderosos pasos a cierta distancia, no necesitaba alzar la vista para saber de quién se trataba, por el rabillo del ojo, vio como el Saiyajin llegaba hasta su lado y caminaba junto a él, haciéndole una breve reverencia.

-Príncipe, el Rey Vegeta solicita su presencia-habló con calma, alzó la vista para encontrarse con los toscos rasgos de su guardia personal, se fijó en su bigote por un segundo y volvió la vista al frente.

-¿para qué?-soltó con desdén en su voz

-eeh… su madre, la Reina acaba de llegar-esperó a ver alguna reacción en su príncipe, al verlo impasible como siempre, prosiguió-quiere que le presentes a la princesa Bulma-escuchó un soplido por parte del joven, sabía que su relación con la humana no era buena, al principio creyó que a su príncipe le atraía su mujer, pero con el tiempo, empezó a notar el desprecio que sentía el futuro Rey, estaba escrito en su cara, lo reflejaban sus ojos, lo irradiaba por sus poros, el príncipe Vegeta odiaba a la humana. Él lo conocía desde que era un bebé, se atrevía a decir que lo conocía más que los propios Reyes. Y claro… sabía de las visitas que hacía su protegido a su harén personal.

-que ridiculez-vociferó con molestia el Saiyajin más bajo-¿Por qué debo presentarla?-dijo más para sí mismo que para el soldado-Nappa, ve a buscarla… -dijo de mala gana, lo vio acelerar su paso hasta su habitación.

-es que alteza… ya fui-lo vio detener su paso-no está en el palacio… y Raditz no la encuentra-no vio como el cuerpo del muchacho se tensaba, y si hubiera estado de frente a él, habría presenciado la gélida mirada llena de odio que reflejaba los ébanos ojos del príncipe.

-se supone que tiene un escolta… ¿Por qué nadie sabe de su paradero?-soltó rechinando la mandíbula

-Raditz me confesó que la princesa estaba escapando-Vegeta volteó con rapidez y lo miró desconfiado-se las ingenia para engañarlo… los scouter no registran su poder de pelea… solo vuelve antes de comer-terminó por confesar el soldado de aspecto intimidante

-es una simple e insignificante terrícola… ¡y me estás diciendo que burla a un soldado de Elite Saiyajin!-gritó con furia el príncipe-¿de qué demonios me estás hablando insecto?-vociferó molesto el joven, sus ojos estaban ardiendo, el cuerpo de Nappa empezó sudar frío, pocas veces Vegeta explotaba así-¿eh?-gritó alzando la voz-¿a quién debo vaporizar por esto?-el joven príncipe dio unos pasos hacia el enorme Saiyajin, y este, aunque quisiera dar pasos atrás, se mantuvo firme en su posición.

-príncipe-dijo calmado-la princesa es escurridiza… sin ofenderlo… ni siquiera usted podría encontrarla, no podemos rastrearla y nadie sabe lo que hace en esas ho-no pudo terminar de hablar, el fuerte golpe en su cara lo hizo caer de espaldas, alejándolo siete metros del príncipe, sintió la sangre correr por su labio, su mandíbula pedía a gritos piedad. Alzó la vista hasta el príncipe, lo vio acelerar su paso hasta su habitación y cerrar la puerta tras él.

En la habitación, Vegeta se sacó la ropa con rapidez y se metió al baño a asearse, usó su armadura para ocasiones especiales, colocó su capa y suspiró, debía calmarse. Pero no ayudaba que la dueña del profundo rencor que había estado adueñándose de sus pensamientos, estuviera causándole problemas. Ya era una molestia tener que verla y estar con ella en la inauguración del comité, ahora debía presentársela a su madre y actuar según el protocolo… y la desagradable mujer andaba perdida…

Salió del palacio con su furia contenida, prendió su scouter y se comunicó con Raditz para reunir información. Lo único que obtuvo, fue que la princesa escapaba por un par de horas, no sabía a qué dirección, pero siempre volvía por detrás del palacio, en un medio de transporte humano.

Elevó su cuerpo y surcó por los cielos, rodeando el castillo y dirigiéndose al bosque que comenzaba a asomarse por el paisaje, no se molestó en disfrutar del día, o de respirar profundamente el aire, iba a un ritmo relativamente lento, para poder divisarla, su scouter registró a cierta distancia un nivel de pelea relativamente considerable, se trataba de un Saiyajin, sintió un extraño nervio recorrerle el abdomen, voló en dirección que le indicaba el aparato, de lejos notó una pradera, en donde había un Saiyajin entrenando solo, al acercarse comprobó que se trataba del pobre diablo de Kakarotto, ignoró su presencia y se adentró un poco más en el vuelo, sin saber porque motivo, pero siguió derecho, miraba a todas las direcciones, vio de lejos un lago, con agua cristalina, el rojo pastel que se reflejaba en las aguas del claro no le motivaron ningún sentimiento.

Iba a pasar de largo cuando escuchó un ruido de chapoteo de agua, detuvo el vuelo y se volteó hacia el lugar nuevamente, pero se veía solitario, se quedó por un par de minutos y vio una silueta salir a la superficie.

Era ella.

Su exótico cabello lo reconocería en cualquier lado, apretó los puños y frunció aún más el entrecejo, levitó hasta llegar al lago, sin bajar del todo, observando con su crítica mirada. La vio sumergirse nuevamente, y en otro par de minutos salir por aire, sintió un calor recorrerle el cuerpo cuando creyó verla desnuda. La furia volvió arrasando todo a su paso. Descendió al suelo sigiloso, con movimientos felinos caminó hasta la orilla, la princesa no notó la presencia del Saiyajin. La vio nadar con calma, su cabello apegado al cuerpo de la terrícola, y sus hombros era lo único que podía presenciar.

La escuchó tararear una melodía extraña, carraspeo su garganta para que notase su presencia, ella detuvo su nado y sin voltearse habló.

-¿ya terminaste tu entrenamiento?-abrió sus ojos con sorpresa, ¿ella sabía que él entrenaba?... ósea, que averiguo de sus movimientos… ¿ella estaba pendiente de él? Sintió sus mejillas arder levemente, se sentía consternado, tanto evitarla para ahora estar solos, y enterarse de que ella estaba atenta a sus movimientos…-no quiero volver aún… ¿Por qué no sigues golpeando un poco al pobre aire Go-la princesa se volteó y se quedó estoica, abrió sus labios con sorpresa, ¿Qué hacía Vegeta en ese lugar? ¿la estaba buscando?

Con ver la expresión de la terrícola, entendió. Ella no lo esperaba, ella no sabía que era él, ella no sabía nada de su rutina diaria, a ella no le estaba gustando verlo ahí. El rencor se apoderó nuevamente de sus pensamientos, se sentía humillado al pensar equivocadamente esas cosas, y la humana era la culpable, porque él no cometía errores, no era su culpa esperanzarse, ¿esperanzarse? No… él no sentía nada, solo creyó una estupidez, y la culpa era de ella. Siempre sería la culpa de ella.

-¿Qué haces aquí?-su voz sonaba tranquila, la expresión de la princesa era de extrañeza, trataba de calmar sus pensamientos, no sabía porque su "esposo" estaba ahí, ni quería saberlo, quería pensar que estaba teniendo una pesadilla.

-es mi planeta-pronuncio con furia contenida el Saiyajin,al oír el tono de voz del príncipe, el cuerpo de la peliturquesa se tensó, sintió temor, más no lo demostró.

-¿estabas buscándome?-preguntó armándose de valor. El rostro inexpresivo del príncipe la impacientó, no sabía si debía salir o no del agua, no sabía si debía o no actuar altanera y soberbia como siempre.

-sal del agua

-no-respondió al instante, con la misma actitud de él.

-sal-ordenó el príncipe, la miró con desprecio, pudo percibir la furia de la mirada de él.

-¿Por qué?-alzó su barbilla mientras preguntaba, no dejando ver su temor y ansiedad.

-sal

-¿Por qué?-preguntó otra vez, remarcando su tono de voz.

-es una orden-habló con voz firme, mientras lo vio levitar, "así que también vuela", pensó, intentando no mostrarse sorprendida-no tengo que explicarte más

-claro que sí… tú no eres mi padre-espetó con altanería-no tengo porque obedecerte-al terminar de hablar, notó que Vegeta ya no estaba en frente suyo, vio una sombra en el agua y alzó la vista, encontrándose con el Saiyajin observándola con desprecio desde la altura, antes de poder parpadear, sintió un agarre en sus hombros, un agarre fuerte, lo próximo que supo fue que estaba en el pasto, el Saiyajin la había tirado al suelo con prepotencia, y sin nada de cuidado.

-última vez que no me obedeces humana-declaró con voz autoritaria, estaba furioso, la actitud de la terrícola lo sacaba de quicio, estaba indignado con la situación, que ella escapara, encontrarla en un lago, con esa actitud soberbia, sin entender su posición, y verla así… con diminutas prendas, cualquiera pudo verla… cualquiera pudo apreciar lo que era suyo, nadie debía verla así, y ella andaba exhibiéndose en el bosque, con esas telas que apenas tapaban su cuerpo-y escúchame bien-se acercó peligrosamente al cuerpo de la fémina, la tomó de las muñecas con fuerza, demostrando su enojo, la levantó del suelo y la acercó a hasta quedar unos centímetros de distancia-no quiero volver a verte vestida como una zorra-sus gélidos ojos penetraron con furia los asustados azules de ella-haz un esfuerzo y oculta tu verdadera identidad ¿me entendiste?-los labios de la humana tiritaron con leves espasmos, por miedo y frío, no pudo responderle, la había insultado nuevamente, y no sabía que decirle… su respiración se volvió agitada, sentía escalofríos recorrerle el cuerpo, notaba sus vellos erizarse junto a sus pezones, sintió vergüenza, se sentía casi desnuda frente a él, estaba sometida-eres la futura Reina de Vegetasei, no una perra humana-dijo menospreciándola, soltó el agarre de sus muñecas con brusquedad, la princesa dio unos pasos hacia atrás con cierta dificultad, estaba temblando, podía ver el miedo en sus ojos, y su cuerpo reaccionar al frío… podía tomarla ahí… pero si lo hacía, dejaría en claro su atracción por ella, ¿y que importaba lo que ella pensara?

Lo vio caminar de nuevo hacia ella, tragó saliva y pensó en gritar, en pedirle ayuda a su amigo, se sentía humillada, veía como el salvaje observaba su cuerpo con lujuria, no se le escapaba ningún rincón de su cuerpo, la gélida mirada del Saiyajin se posaba en toda su existencia, cubrió su pecho con sus brazos, quería gritar… sí, Goku podía ayudarla... pero ¿él podría vencer al príncipe de los monos? Había escuchado que Vegeta era el Saiyajin más fuerte… estaría metiendo en problemas a su querido amigo. Debía enfrentar la situación sola, asumir las consecuencias ¿someterse a él otra vez?

-¿príncipe?-una desconocida voz masculina lo hizo girarse, ahí estaba la copia de Bardock mirándolo extrañado, el tercera clase giró hasta ver a su mujer, y sintió su respiración detenerse. ¡Ese estúpido estaba viendo a su mujer! Debía liquidarlo-¿está todo bien?-preguntó, pero no a él… le hablaba a su mujer. Miró en dirección a la princesa y la vio asentir con la cabeza-bueno… alteza-se giró de nuevo hasta él, lo reverenció y dio la vuelta para irse.

Quería gritar, decirle que la ayudara, pedirle que la llevara con él, que la liberara de ese monstruo, pero no podía involucrar a su amigo, lo vio alejarse y perderse en el bosque, su pulso se aceleró y cerró sus ojos con pesar, aun cubriendo su cuerpo, sintió a Vegeta acercarse nuevamente, abrió los ojos sin verlo directamente, miró al suelo resignada, no podía hacer nada en contra de ese sujeto, estaba a otro nivel, ella podía ser la mente más inteligente de ese planeta, pero la fuerza podía romper cualquier mente sin problema, y ese hombre era infinitamente más fuerte que ella. Su mente le decía que no peleara.

Sintió caer los guantes del príncipe al suelo, trataba de calmar su respiración pero le era imposible, creía saber lo que vendría y no se sentía preparada para ello, al menos físicamente si lo estaba, emocionalmente no. Era la forma de ese sujeto de someterla, de humillarla, de comprobarle que ella no podía hacer nada en su contra, él podía tomarla mil veces y esas mil veces ella no podría hacer nada, eso la fastidiaba.

La mano del príncipe sujetó son firmeza su mentón, atrayéndola hasta su cuerpo, obligándola a verlo a la cara, si las miradas mataran, Vegeta estaría en el infierno en ese momento, la princesa lo miraba con furia, desprecio, su mirada ardía, ardía en rencor y odio, vio dibujada una sonrisa ladina en el rostro del joven, casi terrorífica.

-será rápido-esa afirmación, más que ponerla nerviosa, la dejó ansiosa… sí, ansiosa… sintió un calor recorrerle el cuerpo, centrándose en su intimidad, ¿estaba esperando que él la tomara? ¿Qué diablos pasaba con ella?

Contuvo la respiración, no paraba de temblar, quería tener autoridad sobre su propio cuerpo, pero no respondía… simplemente reaccionaba al ambiente exterior, su cuerpo mojado en contra de la brisa, causaba una serie de temblores, y en su interior, un fuego crecía con fuerza. Quería demostrar fortaleza, pero nada salía como quería…

El Saiyajin la volteo de espaldas a él, la empujó al suelo, y lo próximo que escuchó fue el ruido del pasto al entrar en contacto con el cuerpo del príncipe que cayó al suelo, las fuertes manos de él se posaron en su suave y fina espalda, tanteo hasta su cintura, rodeándola, la acercó a su cuerpo, dio un brinco al sentir la fría armadura, dio gracias por tener puesto el bikini mojado, si no, él se daría cuenta que estaba mojando su ropa interior, lo ansiaba… quería que él se apoderara de su cuerpo… ignorarse por un mes había provocado una inexplicable sensación en la princesa, creyó que él no la deseaba, pensó que él la encontraba poco atractiva, sentir sus manos deshaciendo el nudo de la prenda en su espalda, comprobaba cuan errada estuvo. Reprimió un gemido al sentir el firme agarre de sus senos, sentía sus mejillas arder, no quería que la volteara y viera lo ruborizada que estaba, que sus caricias no eran indiferentes para ella.

El príncipe soltó un monte, para bajar la molesta tela del trasero de ella, lo hizo con rapidez, mientras liberaba su miembro ya endurecido de su pantalón y lo acercaba al cuerpo de la princesa con vehemencia.

-Vegeta espera-se detuvo al oír su nombre pronunciado por sus delicados labios, ese deseo de ser delicado con ella se había esfumado, era el desprecio, el rencor y el despecho el que lo hacía actuar, lo que temió sentir en algún momento, que no conocía en absoluto, se había esfumado, se decía así mismo, para convencerse, y el hacer lo que pretendía hacer ahora, sería la prueba de ello-teníamos un trato-terminó de decir la terrícola, controlando la excitación de su cuerpo, dando paso a su sentido común, a sus sentimientos, a su rencor y desprecio por ese salvaje, no podía dejar que la tomara así sin más, aunque su cuerpo le suplicara a gritos que se callara y lo dejara actuar.

-já… mira lo que hago con tu trato-se burló el Saiyajin, y por muy al contrario de lo que esperaba él, esas palabras solo hicieron que una sonrisa de satisfacción se dibujara en el rostro de la peli turquesa, agradeció estar de espaldas a él, no le daría el lujo de ver cuánto deseaba que la hiciera suya, vibró al sentir una de sus manos en su cadera, inhaló profundamente, preparándose para lo siguiente, la mano que masajeaba su seno bajó hasta el miembro erecto de él, encaminó su virilidad hasta la feminidad de ella y la embistió con fuerza, la princesa arqueó la espalda ante el contacto, conteniendo un grito de dolor, había esperado y ansiado aquello, pero le dolía, sentía aquella invasión ardiéndole, raspando su interior, mientras estas se moldeaban al Saiyajin, su ahora mano libre volvió hasta su seno y lo tomó con furia, se apoderó del níveo cuello de su mujer, lamiendo y succionando, mientras le propiciaba estocadas profundas e intensas, Bulma cerró sus ojos y tapó su boca con ambas manos, el agarre del Saiyajin era más que suficiente para mantenerla en esa posición, unida a él, con cada estocada, el ardor de su intimidad iba desapareciendo, dando paso a un montón de sensaciones nuevas para ella, debía controlar su aliento, que deseaba huir de sus labios en forma de gemidos de excitación, los labios del príncipe recorrían su cuello, provocándole un hormigueo indescriptible.

Sentía que no duraría más, era como si no hubiera tenido sexo en mucho tiempo, cuando había sido todo lo contrario. Se había encerrado varías noches con su harén, para desquitarse con ellas, si no podía tener a la terrícola, podía tener a cualquier otra hembra, y sería lo mismo, pero no lo fue. Nunca alcanzó una profunda satisfacción, ellas no eran ella… esa pasión y deseo, no la despertaban ellas, los gritos de esas hembras no eran de ella, bajo su cuerpo, los cuerpos que vibraban no eran ella.

Ahora sí.

Era su cuerpo el que jadeaba, era ella. Ella estaba conteniendo sus quejidos, porque seguramente no quería dejarlo oírla, "cuanto orgullo", pensó. Veía su cabello húmedo pegarse a la blanquecina espalda de la mujer, algunos mechones se movían al ritmo que llevaba su unión, con su dedo pulgar e índice, jugueteo con su pequeño pezón, sintió una mano de ella tomar su muñeca, intentando detenerlo en vano, solo sentía el calor de su piel, era como si la fuerza que intentaba demostrar la mujer, la abandonara, porque no sentía ningún agarre de esa pequeña mano, aceleró el ritmo de su vaivén, más no dejó la profundidad de sus movimientos, vio desplomarse a la mujer entre sus brazos, la mano que tapaba su boca tomó con "fuerza" la suya que sujetaba su cadera, sintió sus uñas enterrarse en su mano y muñeca.

La oyó. La sintió.

Lo oyó. Lo sintió.

Ambos gimieron, ambos convulsionaron de placer. Sintió el interior de ella vibrar alrededor de su erección, y sin más, él esparramó su semilla dentro de la mujer. Su respiración agitada chocaba en el cuello de la princesa, soltó uno que otro gruñido, tratando de calmar su cuerpo, escuchaba suspirar a la terrícola, intentando ocultar su respiración, aun sin separar su unión. Se dejó caer de lleno al suelo atrayendo a la hembra junto con él, sentados, tratando de calmar sus estremecidos cuerpos.

La sintió alejarse de él, tratando de sostenerse en pie, pudo ver como caía por completo su ropa interior, desde sus rodillas hasta desplomarse en la hierba. Estudió cada parte de ese pequeño cuerpo, apreciaba sus curvas y su delicada piel como si fuera el manjar más delicioso del universo, y él, el ser más hambriento. Observó su cuerpo desnudo caminar hasta el lago, la vio hundirse unos minutos y salir a la superficie. Optó por hacer lo mismo, no iba a presentarle su mujer a su madre oliendo ambos a excitación y a sexo. Se sacó su armadura y capa, para seguir con sus botas y su traje. Caminó hacia el claro y se adentró sin detenerse a probar la temperatura del líquido, no supo si realmente estaba fría, pero el contacto de la fresca agua con su ardiente piel, fue una deliciosa tortura.

Se bañaron un par de minutos en silencio, ignorándose. Uno ignorando el hecho de que había cedido a los encantos del otro, que tiró a la basura todo el desprecio y la humillación que sentía, cediendo a esa indudable atracción, y el otro, tratando de digerir que había disfrutado ese "forzoso" encuentro. ¿Forzoso?

Él fue el primero en salir, elevó su ki y secó su cuerpo al instante, se vistió de espalda a ella, iba a voltear para ordenarle que saliera del agua, cuando la vio caminando hacia él, no reparó en disimular que estudiaba su desnudo cuerpo con dedicación, se golpeó mentalmente por seguir demostrando su debilidad, y continuó, poniéndose los guantes y enganchando su capa. Miró a hurtadillas a su mujer, caminaba hasta una roca y tomaba el vestido que usó ese día durante la comida, se colocó la prenda sin la ropa que solía usar, solo esa tela cubría su bello cuerpo, tragó saliva al ver como se marcaban sus senos en aquella ropa, podía verlos libres sin nada que los afirmara, sus pezones marcados, erizando sus vellos, caminó hasta ella intentando calmar sus instintos.

-no encuentro mis capsulas-la escuchó murmurar-diablos

-vamos-Bulma se volteó hacia él, encontrándose con su fría mirada de siempre, su mueca típica, cruzados de brazos, observándola fijamente.

-perdí unas cosas…-mintió… sabía dónde estaban, pero no le diría que las había dejado en la zona de entrenamiento de su amigo, no quería sumar más cargos en su contra-adelántate… no puedo irme sin mis patines-musitó sin mirarlo, sentía sus mejillas calientes, no sabía si él podía verlo, quería evitar esa mirada, esa postura que la hacía sentir poca cosa, como si fuera insignificante, ya se sentía bastante humillada, acatando órdenes del principito, y más encima, haber disfrutado de su "castigo". Se sentía la peste misma. La peor mujer, la persona más indigna del universo.

Antes que siguiera reprochándose, sintió como Vegeta la tomaba en sus brazos, como si fuera una princesa, una verdadera princesa… instintivamente posó sus brazos rodeando el cuello del Saiyajin, el príncipe ascendió por los aires y surcó por los cielos en dirección al palacio, sentía sus mejillas arder, su corazón latir con fuerza, y si hubiera levantado la mirada hasta el rostro de él, habría comprobado que no era la única ruborizada.

Cuando vio a su amigo volar, creyó que podía resultar incómodo el viento en su cara, pero estando con Vegeta, pudo comprobar que no era así, no entendía bien el porqué, observó con atención a su alrededor, y pudo ver un destello azul rodeándolos, quizás la energía que producían los protegía de aquello, miró hacia el frente y apreció la vista panorámica que, gracias a su "esposo", podía presenciar.

Estaba maravillada, había olvidado por completo los nervios de estar en brazos del príncipe, podía ver todo el bosque, notó, que no lo conocía por completo, debía pedirle a Goku que se diera un descanso y le diera un tour, vio a lo lejos el palacio y se felicitó así misma por recorrer ese camino en bicicleta o en patines, se sintió toda una deportista, entendió porque se agotaba tanto cuando iba a ver a su amigo.

Evitaba bajar la mirada al cuerpo de su mujer, si seguía observándola terminaría por no ir a presentarla donde su madre, no saldría más de la habitación y no dejaría más ese cuerpo.

Prefirió ir a dejarla a su cuarto, no dejaría que vieran su cuerpo desnudo, porque sí, para él lo estaba, a regañadientes, asumía que prefería que ella usara esas prendas extrañas, cubrían mejor sus atributos, estando así, dejaba muy poco para la imaginación y no dejaría que nadie más lo viera, había dejado pasar, no porque no quisiera, que Kakarotto la viera con esas prendas mojadas, no toleraría nuevamente una situación de esa índole. Aterrizó en su balcón y la soltó con delicadeza, ella aún sin soltar su cuello, tanteando el suelo firme, lo soltó del cuello con indecisión.

Pasó sin mirarla, se adentró en su cuarto y la esperó apoyándose en la muralla, cerca de la puerta, cerró sus ojos y habló.

-cámbiate-ordenó sin mirarla

-¿Por qué?-preguntó con inocencia

-es una orden-abrió la boca levemente, recordó lo que le acababa de hacer por no acatar una orden suya y se molestó, no dejaría que la pasara a llevar así.

-un momento…si no me dices no me cambiaré-gruñó la terrícola, cruzándose de brazos y mirándolo con decisión, Vegeta abrió los ojos, no estaba molesto, ¿Cómo estarlo si la había hecho suya en el bosque y ella lo había disfrutado?, pero ella no sabía que eso pasaba por la cabeza del Saiyajin, solo podía ver el rostro de malos amigos que el dedicaba el príncipe.

-¿irás por todo el palacio exhibiendo tu senos y tú trasero?- el rostro de la mujer enrojeció por completo, ante tal reacción, el príncipe sonrió victorioso

-diablos ¡idiota!-le gritó, perplejo sin saber cómo reaccionar, la vio hurgar por su mueble, en algunos cajones, para luego escoger unas prendas y encerrarse en el baño. Lo había dejado sin habla, jamás le habían llamado idiota… menos gritado así. ¿Qué poder tenía esa mujer? Estaba en shock.

-listo-salió del cuarto de baño con un rubor en sus mejillas, no quiso mirar más allá que su rostro, desvió la mirada y deshizo su postura.

-bien… sígueme-le ordenó sin mirarla, abrió la puerta y salió del cuarto de la terrícola, dejándola sumida en la duda.

-¿A dónde vamos?-preguntó al alcanzar su paso, caminaba junto a él, fijándose en su rostro, de masculinas facciones, cejas fruncidas, como siempre, su vista en frente, ignorando su pregunta-¿Vegeta?-ninguno notó la conmoción que estaban causando en los pasillos del palacio, se habían esparcido rumores de que no se llevaban bien, que el príncipe no visitaba a la mujer, que no compartían, y que el príncipe quería deshacerse de ella, rumores inventados por las hembras del harén del susodicho. Pero verlos ahí caminando, juntos, él con su presencia imponente, y ella con elegancia y belleza, se veían tal para cual. Cualquiera pensaría que entre ellos no habían diferencias, no era necesario verlos acaramelados y empalagosos, las miradas que se daban el uno al otro, lo demostraban. La servidumbre sonreía esperanzada, creían que si la princesa Bulma lograba estar con el príncipe sin problemas, las cosas en el palacio irían viento en popa, los Saiyajin observaban envidiosos la escena, ver a la encantadora y hermosa princesa junto al príncipe, era una escena desilusionante para ellos, podían ver como Vegeta hijo lucía posesivo con la hembra, con su postura, sus miradas, todo… parecía como si llevara un cartel pegado en la espalda y frente de la hembra diciendo "NO MIRAR Y NO TOCAR, PROPIEDAD DE VEGETA"

-deja de preguntar mujer-respondió de mala gana el Saiyajin, Bulma frunció las cejas ante la reacción del principito

-hmp seguro que si te llevaran a un lugar con tanta prisa no preguntarías-gruñó la humana

-hmp-sonrió, esa hembra lo divertía, ¿Por qué lo hacía pensar siempre en ella? Ya sea por anhelo o desprecio… siempre se trataba de ella… siempre se trataba de Bulma…

-príncipe!-ambos miraron en dirección del llamado, para encontrarse con Nappa, el Saiyajin se quedó viendo a la princesa por unos minutos, que para el príncipe fueron horas-ah… encontró a la princesa Bulma-afirmó, "así que no me fue a buscar porque quisiera…", pensó la terrícola, su pecho se comprimió ante la idea… muy ilusamente, creyó que Vegeta la buscaba por iniciativa propia… y ella cayó ante el deseo de su cuerpo, como una tonta.-la Reina está en el salón principal junto al príncipe-¿príncipe?... ¿Reina?, esas preguntas le dieron vuelta en la cabeza a la científica, el príncipe iba junto a ella… y ¿Vegeta tenía madre? Jamás escuchó que la nombraran… sintió una profunda curiosidad por los recién nombrados, ósea que Vegeta tenía un hermano… seguramente igual a él y a su padre… y la madre ¿Cómo sería?, fue imposible no imaginar a Vegeta con senos, cintura pequeña y caderas anchas, soltó un soplido fuerte tapándose la boca para aguantar la risa. Ambos Saiyajin la quedaron viendo extrañados, para Nappa, eran pocas las veces que veía a la encantadora mujer de su príncipe, cada gesto y reacción lo sorprendía más que el anterior, para Vegeta… siempre era curiosidad saber que pensaba aquella mujer que lo tenía cautivado por completo.

-perdón-musitó apenada, con rubor en sus mejillas, aguantando la risa. Caminaron hasta el salón, como el soldado había indicado, pudo reconocer armaduras Saiyayin al instante.

Vegeta adelantó el paso, dejándola atrás por unos instantes, lo vio acercarse a la pareja de Saiyajin, no entendió porque pero, se sentía nerviosa, vio como la mujer Saiyajin se paró al ver al príncipe, seguido por un joven Saiyajin más bajo que Vegeta.

La mujer era un poco más baja que su "esposo", como todas las hembras Saiyajin, lucía un físico escultural, músculos bien torneados y trabajados, su rostro tenía rasgos finos, su piel levemente bronceada en comparación al resto de los Saiyas, usaba una armadura negra, su traje era rojo escarlata, su pelo era largo, hasta la cintura, caía en punta, como típica característica de los habitantes de Vegetasei, sus ojos, eran igual de negros que los del príncipe, y su mirada igual de gélida.

El pequeño Saiyajin, lucía un traje similar al de Vegeta, solo variaban en el color de las armaduras, la del príncipe heredero al trono era blanca con dorada, mientras que la del joven, era blanca con siena tostada, sus facciones eran muy parecidas al del principito, pero esa típica expresión de los Saiyas no existía en el chico, fruncía el gesto, pero su mirada no era fría, ni intimidante. Su cabello era en puntas desafiando la gravedad, mechones más finos que los del Rey y el príncipe, un mechón rebelde adornaba su frente, sus pupilas igual de negras como todos, empezaba a sentirse muy diferente a ellos, casi como una criatura brillante, todos tenían las mismas características, pelo negro en punta, ojos negros, piel bronceada, cuerpos fuertes y musculosos, y ella… ella era blanca como la leche, menuda como le había dicho su suegro, pelo turquesa y ojos azules, ahora entendía porque no dejaban de mirarla… llamaba la atención lo quisiera o no.

Ambos Saiyas lucían una larga e imponente capa de color burdeo, igual a la del Rey y Vegeta, por lo que dedujo de que se trataban de la Reina y del otro príncipe… nadie más en ese planeta usaban capas.

-Reina Keel-reverenció Nappa-Príncipe Tarble-volvió a reverenciar-bienvenidos-ambos Saiyajin no despegaban su vista de la terrícola, no quiso demostrarse intimidada, aunque lo estaba, su orgullo no permitiría mostrar un ápice de miedo frente a esos sujetos.

-bien… aquí estamos-dijo Vegeta de mala gana, vio como la mujer, que era la actual Reina, fulminaba con la mirada a su hijo mayor.

-¿ni siquiera nos vas a presentar príncipe?-pronuncio con desdén la Reina, su voz era madura y femenina, pero sin dejar de mostrar autoridad y frialdad.

-pfff ¿para qué? Si sabes quién es-habló con tono burlón, miró a su hermano menor, y sintió ganas de matarlo, el joven no despegaba su mirada de su mujer, como todos los machos de su maldito planeta ¿no dejarían nunca de admirar lo que no podían tocar? La culpa la tenía ella… a veces se maldecía por haberla elegido, su hembra no dejaba de llamar la atención en todos en Vegetasei, creyó que el furor que había conmocionado se pasaría después de un par de días, pero no…. La cosa seguía y lo estaba fastidiando.

-Príncipe… es un protoco-

-mi nombre es Bulma, Bulma Brief, mucho gusto Reina-reverenció fugazmente, sorprendiendo a los presentes.

-vaya… el Rey me había mencionado que eras peculiar… pero no creí que tanto-musitó con desprecio, mirándola de pies a cabeza, la terrícola se sintió menospreciada, la furia estaba apoderándose de su cuerpo cuando el príncipe menor hablo.

-mucho gusto princesa Bulma, soy el príncipe Tarble, hermano menor del príncipe Vegeta-su voz era calmada pero firme, la princesa lo quedó viendo sorprendida, algo en él le recordaba a su amigo Goku, él no era como los otros sanguinarios Saiyajin, le sonrió y reverenció, tenía el leve presentimiento que conseguiría un nuevo amigo.

Vegeta se quedó en silencio, presenciando como ambos, su mujer y su hermano, se miraban fijamente, sonriendo, ella le sonreía a su hermano… a él jamás le había sonreído. Sintió una presión en su pecho, una extraña presión, mezclada con rabia, pero también temor… ¿temor a que? Temor a que ella se fijara en su hermano… ¿temor a que su hermano le arrebatara su mujer? Eso era… ¿celos?


**Como la mayoría sabe, no hay información al respecto sobre la madre de Vegeta y Tarble, recurrí a la imaginación xD y a un cierto detalle sobre todos los nombres de los SJ, di vuelta la palabra puerro en inglés y tadaaaah! xDD habemus nombre para le Queen xDDD ajkaj quise detallar la apariencia de Tarble del ova, para que hubiera un poco de diferencia con Vegeta, ya que la del manga, son iguales, solo que el menor es más enano y delgado y no tan sexy... xD

gracias por leer C: