HEDGEHOG'S DILEMA

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Dedicatoria: Como siempre, para mi querida Ornella. A la que espero no decepcionar en ningún capitulo.

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CAPITULO 7: HEDGEHOG'S DILEMA (EL DILEMA DEL ERIZO)

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Dos días de calma y de silenciosa convivencia; dos días de compañía aun cuando Draco prefería guardar silencio y evitar contacto visual mientras almorzaban, cenaban o degustaban un café; dos días que aunque agradables también eran aburridos y Harry estaba hartándose de compartir sus alimentos con un jodido rubio que fingía ser sordomudo.

No importaba cuan superflua fuera la conversación, Draco Malfoy simplemente asentía o negaba con la cabeza sin levantar ni una sola vez la mirada, luego de eso Harry se daba por vencido y terminaba en total silencio sus alimentos maldiciendo en su mente al estúpido Slytherin que tenía sentado frente a él.

Con gran esfuerzo trataba de ganarse algunas palabras del rubio, pero todo esfuerzo moría cuando Draco o lo ignoraba o le contestaba con movimientos de cabeza. Tal parecía que el rubio no se sentía cómodo en su presencia y por eso Harry estaba pensando seriamente en pedirle que volvieran a desayunar, almorzar y cenar por separado. Lo malo era que Harry no sabía como proponer esa separación sin ofender al rubio. Con gesto ausente se alejó de la laptop que había encendido pero no usado ni un solo momento aquella tarde, y bajó a la sala para sentarse frente a la chimenea a reflexionar.

-¿En que piensas, Potter? –indago Draco, entrando en la sala unas horas después.

-En las relaciones humanas –contestó el moreno en voz baja. Se volvió y buscó la mirada de Draco, la cual no encontró ni una sola vez.

-Ah, creo que no puedo opinar al respecto porque no soy experto en ese tema –comentó el rubio contemplando la chimenea con aire ausente.

-Hablas con cinismo.

-No hablo con cinismo, Potter. Pero como bien lo has notado no se nada de relaciones humanas.

-Si, lo he notado muy bien –aseguró el moreno con un leve toque de amargura en su voz –No se porque te resulta imposible relacionarte con las personas, no es tan difícil como parece, Malfoy.

-Sinceramente no me interesa relacionarme con nadie, no me interesa tener amigos. No los necesito.

-No debes de ser tan solitario como aparentas, si estas casado con alguien... –se aventuró a decir Harry.

-No recuerdo haber mencionado que me hubiera casado.

-No lo hiciste, pero hay algo que me empuja a pensar que si lo estas...

-Mira Potter, no quiero sonar grosero ni tener nuevamente una discusión contigo –por fin, Draco miro a Harry y lo fulmino con una mirada que contenía tanta rabia que el moreno casi corre para salvar la vida –pero te agradecería que dejaras de lanzar al aire comentarios de ese tipo. No quiero que escudriñes en mi maldita vida privada –despego sus ojos de los Harry y los volvió a posar en la chimenea con expresión ausente y perdida.

-Iré a preparar la cena –murmuró de pronto Harry poniéndose de pie.

Sintiéndose herido, Harry preparo la cena. Moviéndose por la cocina como un autómata, se dijo que se tenía bien merecido todo aquello, eso sacaba por ser idiota y preocuparse por Draco, por tratar de agradarlo, por tratar de tener con él una relación menos tensa. Pero ya estaba cansado de tratar de lidiar con ese estúpido rubio de actitud desagradable y carácter insoportable. Esta misma noche le diría que de ahora en adelante comerían separados y que bien se podría ir al diablo.

Cuando acabó de poner la mesa asomo la cabeza por la puerta de la cocina para llamar a Draco a cenar, se sorprendió al encontrarlo aun frente a la chimenea, justo con la misma mirada perdida que tenía cuando él abandonó la sala treinta minutos antes.

-Malfoy, la cena esta lista –anunció el moreno.

Un minuto después Draco entro a la cocina, y se sentó con su gracia y elegancia característica en el pequeño comedor.

-Espero que te guste mi spaghetti. Improvise un poco pero estoy seguro de que te gustará.

Para variar y tal y como Harry lo esperaba, el rubio no dijo nada, solo se limito a agarrar los cubiertos y a comer sin hacer gestos de agrado o desagrado.

La mitad de la cena transcurrió en un silencio que el moreno se negó a romper ¿para qué?, se pregunto a si mismo. Después de todo terminaría como siempre hablando solo y haciendo el ridículo.

Harry intentó ignorarlo de la misma manera en que Draco lo hacía, pero el moreno había descubierto dos días atrás que, muy a su pesar, cuando el rubio estaba allí, verdaderamente estaba allí. Extrañamente sus sentidos lo sabían y se desbordaban un poquito cada vez que lo tenía cerca: vista, olfato y oído se afinaban. Aun en ese momento, pese a su pretendidamente firme voluntad de no hacerlo, Harry se sorprendió observando de reojo a Draco. El rubio parecía tan relajado como si estuviera solo; él, en cambio, se sentía tenso por la proximidad del Sly.

-Disculpa Potter, pero esa miradera tuya me esta irritando los nervios.

Los ojos de Harry volvieron al aburrido plato del que comía. Maldita, maldita serpiente, ¿como sabía que lo observaba disimuladamente?

-Mira Potter, no soy estúpido -dijo el rubio sin dejar de comer -se que hay algo que te mueres por decirme. Así que escupe de una vez.

Harry dejo los cubiertos sobre la mesa y miro fijamente a Draco, milagrosamente este lo estaba mirando también a los ojos.

-Preferiría que lo habláramos después de cenar -el moreno hizo cara de fastidio -sinceramente no tengo ganas de arruinar la cena, así que si te parece lo dejaremos para cuando halla podido disfrutar de mi delicioso spaghetti -Harry no pretendía sonar tan cortante, pero no pudo evitarlo. La actitud de Draco lo hizo ponerse a la defensiva.

Mientras comía, Harry se sumergió en sus pensamientos. Estaba planeando como decirle a Draco que lo mejor para ambos era comer separados y tener el menor contacto posible.

Casi tenía las palabras que le diría, inclusive estaba pensando en llevarlo a la sala y mientras tomaban un café decirle que...

-¿Crees en el matrimonio, Potter? -Harry que estaba tan metido en sus pensamientos tardo unos segundos en darse de cuenta que Draco le estaba hablando, luego, cuando por fin lo noto y a sus oídos llegaba por segunda vez la pregunta que le hacia el rubio, Harry se quedo tan sorprendido que algunos de los delgados y largos spaghettis escaparon de su boca, lo que provoco que Draco lo mirara con la nariz arrugada.

Sintiéndose avergonzado, mastico rápidamente lo que aun tenía en la boca y después se limpió de manera poco elegante los labios. Lo que provocó que Draco arrugara aun más su aristocrática nariz.

-¿Me hablas a mi, Malfoy? -preguntó de manera estúpida Harry.

-¿Eres idiota o que? -le pregunto el rubio de manera agria -¡Pues claro que te estoy hablando a ti, Potter! Por si te has fijado bien, no hay nadie a parte de nosotros en este lugar y aun no caigo tan bajo como para ponerme hablar con las paredes o conmigo mismo.

Sorprendido aun no solo por la pregunta de Draco, sino también porque el rubio decidiera de manera inesperada entablar una conversación, Harry dejo pasar el comentario desagradable y sonriendo de manera cálida dijo:

-Perdona la estupidez que acabo de decir, pero me has sorprendido... tu nunca me hablas mientras comemos... en fin... -Harry miro pensativo su plato y luego contestó: -No se a que viene tu pregunta, Malfoy. Pero yo creo en esa institución. Si dos personas se aman, lo lógico es que deseen casarse.

-Si no estoy mal, una vez comentaste que Wood era tu prometido.

-Sí, aunque realmente no lo amaba. Así que no creo que realmente nos hubiéramos casado -contestó con sinceridad el moreno.

-Sin embargo, le permitías hacerte el amor. ¡Y yo que siempre te considere un puritano de corazón!

Harry lo miro con tranquilidad. El rubio no quería contar nada de su vida, pero si esperaba que Harry contara la de él.

-Cuando empezamos a salir me gustaba mucho. No tienes que amar a una persona para acostarte con ella.

Draco frunció el ceño y aunque no dijo algo, Harry adivinó lo que pasaba por su mente. Seguramente el rubio pensaba que la moral de Harry era tan inestable como tan bien lo pensaban Dumbledore y Remus cuando lo enviaron a ese lugar para seducir a Draco.

-Esperaba que nuestra relación desembocara en amor -continuó, de prisa el moreno -Lo quería lo suficiente como para desear que me hiciera el amor y pensé que una vez que fuéramos amantes nuestra relación se volvería más profunda. Cometí un error de cálculo y terminé sintiéndome usado.

-¿Y todavía te invade la amargura al recordarlo? -indagó el rubio terminando su spaghetti y apoyándose en el respaldo de la silla.

-Sí -susurró Harry sin entender porque estaba confiándole todo eso a Draco, sobre todo porque nunca pudo confiárselo a Ron o a Hermione -Contra mí, más que contra él. Cometí una equivocación y ya no puedo rectificar. Tampoco supe manejarlo o acercarme a Oliver. Él era el guardián de reserva del equipo y ni te imaginas cuanto detestaba aquel puesto. Se sentía relegado, un segundón sin importancia siempre a la espera de que el guardián del equipo se lesionara o faltara para él poder tomar su lugar, pero eso nunca sucedió. Oliver siempre se quedo sentado esperando. Yo no fui capaz de aliviar su frustración y él me indujo a creer que era culpa mía. Cuando murió me pareció que lo hacía para castigarme.

-¿Se suicidó? -preguntó Draco con total, absoluto y sincero interés.

-No lo sé -Harry se encogió de hombros -Ese día teníamos un partido importante, yo atrape la snitch y así ganamos. Cuando fui a las duchas, Oliver me estaba esperando para reñirme por no hacer nada por intentar que el entrenador le diera un puesto más importante en el equipo. Nos peleamos como siempre, él bebió demasiado y... y agarro mi escoba, se fue en ella a toda velocidad. Murió... murió al caerse de la escoba.

-Se que cuando tuvimos aquella discusión yo cometí el error de culparte por la muerte de Wood, quiero que sepas que realmente nunca te considere el culpable de aquella muerte, solo lo dije porque estaba enfadado.

-Los dos estábamos enfadados y dijimos cosas que no eran ciertas –Harry sonrió con tristeza.

-Así es... En cuanto a lo de Wood, no creo que haya sido suicidio, Potter -opinó Draco en voz baja -Wood estaba tan borracho que le fue imposible sostenerse de la escoba y cayó.

-Traté de convencerme de que así era, pero siempre queda la duda.

-Sin embargo, debes proseguir con tu vida -parecía que Draco se daba ese consejo a sí mismo y Harry frunció el ceño.

-Lo he hecho -afirmó Harry mientras se ponía de pie y empezaba a lavar su plato y sus cubiertos -No puedo cambiar lo ocurrido... pero me he vuelto desconfiado, inseguro de mí mismo e incapaz de establecer relaciones profundas.

-¿Por no cometer el mismo error de nuevo?

-Algo así -Harry se secó las manos y se apoyó contra el fregadero.

-Pues quizá te sorprendería oírme decir que lo apruebo.

Por lo visto Draco tenía un nebuloso pasado que lo agobiaba. Y como a Harry no se le salía de la cabeza que Draco era casado supuso que el rubio estaba pasando por un divorcio conflictivo o quizá tenía uno en puerta, en un cercano futuro.

-Tuve una relación desagradable y no quiero que se repita.

-¿Tienes miedo, Potter? Bueno, todos en este mundo tenemos miedo a repetir experiencias desagradables, no creo que nadie soporte cometer el mismo error de nuevo –aseguró Draco sin alterarse, Harry por su parte estaba impresionado con aquellas palabras. Eso decía mucho de Draco y le hacía pensar con mayor fuerza que el rubio había fracasado en su matrimonio.

–Si, así es Malfoy. Todos tenemos miedo a repetir experiencias dolorosas. Pero es importante saber que ese temor no nos conducirá a nada. Todos algún día deberemos de arriesgarnos y amar a alguien –Harry adopto una expresión pensativa en su rostro -¿Conoces el dilema del erizo, Malfoy?

El rubio movió la cabeza de forma negativa.

-El dilema dice que, aunque un erizo desee acercase a otro erizo, mientras más se acercan mas se dañan con sus espinas. Aunque un erizo desee estar con otro, acercarse a otro, no se atreve ya que tiene miedo a que ese erizo lo dañe con sus espinas. Y también tiene miedo a que su proximidad sea tan grande que termine dañando al otro erizo con sus espinas y eso haga que se aleje de él. El erizo anhela estar con los otros, pero no se atreve a acercarse lo suficiente, por miedo a que ese acercamiento los aleje aún más.

-Entiendo tu punto, Potter –Draco se puso de pie y de manera lenta se acerco al fregadero –Los seres humanos somos como los erizos. Entre mas nos acercamos mas nos dañamos los unos a los otros. Y Cuando el daño esta hecho tememos acercarnos de nuevo a otra persona por temor a lastimar o ser lastimados de nuevo.

-Así es, Malfoy. Si yo parezco algo retraído y prevenido es porque tengo miedo de ser lastimado y usado de nuevo –Harry suspiro con tristeza –Pero quiero vencer ese miedo y amar –el moreno sonrió con anhelo -Si alguna vez me enamoro de verdad, me gustaría que mi pareja me corresponda y se comprometa conmigo en una relación sincera, positiva y sin barreras.

-Dos contrincantes con iguales derechos en el juego del amor -el rubio se rió, cínico -¿No pides demasiado?

-No lo creo -replicó el moreno, observando a Draco lavar su plato y cubiertos -Por lo menos, trataré de buscar el lado amable del matrimonio.

-Buscas lo imposible -lo corrigió el rubio secándose las manos -lo cual parece absurdo en ésta época.

-Y tú te conformas con la parte negativa de lo posible, sólo porque el tuyo fracasó...

-¿El mío fracaso? -replicó seco el rubio, parándose frente a Harry y cruzándose de brazos.

-Tu... tu matrimonio...

-Ya te dije en la sala, que no recuerdo haberte mencionado que me hubiera casado -el rubio le lanzó una mirada helada.

Harry no sabía muy bien por qué lo empujaba a revelar algo que Draco no quería decir.

-Lo siento -murmuró el moreno, bajando la mirada al sentirse intimidado por aquel hielo gris -Ya se que no quieres que meta mis narices en tus asuntos, pero... -Harry tomó aliento y lo miró con sus grandes ojos verdes -quiero que sepas que hablar, ayuda.

-No mucho -replicó el rubio aun con actitud fría -Tú has hablado, me has contado lo de Wood y sin embargo no veo que te haya ayudado de a mucho. Todavía puedo ver como cargas la frustración por la muerte de tu prometido como un gran peso sobre la espalda.

-Por lo menos traté de sacudírmelo -se alejó de Draco, temblando levemente empezó a caminar hacia la puerta -lo cual es mas de lo que tú puedes decir. Aunque no conozco tu problema, me parece que te encierras en esta casa esperando que al regresar, los monstruos que te aguardan hayan desaparecido. La vida no es tan predecible, Malfoy.

-Se lo que habrá al regresar y no son exactamente monstruos –Draco detuvo a Harry de un brazo –Lo que me espera al regresar es una casa con quince habitaciones vacías en las cuales flota el sutil perfume de mi mujer...

El cuerpo de Harry se tensó. ¡Así que si estaba casado y ella lo abandonó! No quiso seguir viendo el dolor que en ese momento se reflejaba en aquellos preciosos ojos grises. Sin saber que decir, Harry solo atino a mirarlo de forma comprensiva antes de soltarse de su agarre y huir de allí.

Draco lo atajó al llegar a la sala y lo aplastó contra la pared, levantándole los brazos por encima de la cabeza. El rubio olía a deliciosa y fina colonia y en ese instante Harry deseó que lo besara.

-Potter, no te puedes ir sin decirme aquello que prometiste decirme cuando termináramos de cenar.

Draco estaba tan cerca que solo bastaba con que Harry se estirara unos milímetros para posar sus labios en los seductores labios del rubio.

-Ehhhh -el moreno no atinaba a pensar coherentemente -esto, te lo puedo decir mañana... ahora estoy algo cansado -con nerviosismo se humedeció los labios. Sinceramente lo único que deseaba era huir de ese lugar, mañana en el desayuno le diría a Draco que ya no deseaba sentarse a comer con él nunca mas.

Draco que se negaba a soltarlo y dejarlo ir, por instinto se apretó mas a Harry cuando vio la manera sensual en que la punta de la rosada lengua asomaba para pasearse de manera provocativa por aquellos bien formados labios. Aunque se negaba a admitirlo, se sentía atraído como un imán a esos labios y solo podía pensar en lo bien que se sentía besarlos. Se maldijo por tener ese tipo de deseo, lucho por reprimirlo y casi gano la batalla.

-Bien, Potter.

-¿Bien que? -pregunto Harry confundido sin dejar de mirar los labios de Draco.

-Tu ganas -sin darse cuenta, Draco se froto levemente contra Harry.

-¿Que... que gano? -preguntó en un jadeo el moreno, sintiéndose arder al sentir como por breves segundos Draco frotaba su cuerpo contra el de él.

-Te lo contare todo -Draco apretó los dientes mientras seguía luchando contra el deseo de besar aquella sensual boca.

-¿Me contaras todo? -Harry se sentía estúpido pero en eso lo estaba convirtiendo la cercanía de Draco -Su... suéltame, por favor, Malfoy.

Sin hacerse el de rogar, Draco lo soltó y si no hubiera sido por la pared que lo sostenía, el moreno se habría caído.

Tratando de calmar su corazón desbocado y su cuerpo ardiente, Harry respiró profundo antes de preguntar:

-¿A que te refieres con eso de que me contaras todo?

Draco lo miro fijamente, recuperado el control volvía a ser el mismo estoico de siempre.

-A que voy a satisfacer tu curiosidad y te voy a contar sobre mi vida privada, de la misma manera en que tu me contaste la tuya en la cocina.

Harry se quedó mirándolo sin poder creérselo del todo.

-¿Estas... estas seguro, Malfoy? -preguntó con un hilo de voz.

-Totalmente. Creo que es lo justo, además se que no me dejaras en paz hasta que no te lo cuente –mas que justo, Draco lo consideraba necesario, necesitaba urgentemente hablar y que alguien lo escuchara sin juzgarlo, sin sentir compasión por él, necesitaba de alguien como ese estúpido Gryffindor para desahogar todo aquello que le envenenaba el alma y le quemaba el corazón. Desahogarse con Severus no había sido suficiente, su padrino había sido un sostén, un consuelo y un refugió agradable, pero no suficiente. Necesitaba de más que ese sabio silencio que su padrino le había obsequiado cuando él le había contado su dolorosa historia, sus frustraciones, sus fracasos. Necesitaba... realmente Draco no sabía que era lo que necesitaba con exactitud, pero lo que si sabía era que su instinto gritaba con toda fuerza que confiara en Harry Potter y a pesar de que había puesto oídos sordos, a pesar de que se había negado a contarle a alguien como Harry sus desgracias, a pesar de todo confiaría en su instinto y confiaría en el moreno.

San Potter tenía razón, hablar ayudaba...

-Si no quieres no tienes que...

-Vamos Potter –Draco lo interrumpió -se te nota en la mirada que te mueres por saber lo que pasa en mi vida.

Harry no se atrevió a negarlo, como Draco lo había dicho, se moría por saber que había sido de la vida del rubio desde que había desaparecido del mundo mágico. Quería saber todo lo referente a aquella misteriosa mujer con la que Draco se había casado y que al parecer lo había abandonado, también quería saber donde había aprendido a tocar el piano y quien había sido su maestro, además de porque fallaba cuando tocaba aquel precioso instrumento. Realmente era mucho lo que tenía que saber de Draco, pero aunque se le fuera toda la noche no se movería de aquel lugar hasta que todas sus preguntas quedaran debidamente respondidas. Sabía que no tenía ningún derecho en obligar al rubio a que le contara aquellas cosas que tanto dolor y tristeza le causaba, pero de verdad quería saberlo todo para comprenderlo un poco mejor, para acercarse a él y tratar de ser su amigo y estar allí si Draco algún día llegaba a necesitarlo...

-Bien Potter, creo que esto será largo -Draco se encamino al sofá pero antes de sentarse prendió la chimenea, de inmediato el lugar se lleno de un delicioso calor -aunque tratare de ser lo mas breve y conciso posible, así que no esperes que te de demasiados detalles de mi vida -Harry se sentó al lado del rubio a una distancia prudente -bueno... ¿por donde empiezo? -preguntó el rubio mas para si mismo que para Harry, sin embargo este contesto:

-Yo diría que por el principio, Malfoy -Harry sonrió de manera infantil -pero sinceramente pienso que por el momento podemos saltárnoslo. Empieza por tu vida en pareja, ¿estas o no casado? -le soltó Harry a quemarropa.

CONTINUARA...