Aceptación

Capítulo 7 – Discusión

Bajó sin hacer ruido las escaleras a los subsuelos. Era muy tarde y no se cruzó con nadie. Ya delante de la puerta de los aposentos de Severus, respiró hondo, adoptó una posición y una expresión compuestas y golpeó un par de veces. Pasaron varios segundos y nada, Severus no debía de estar, no se sorprendió demasiado, no había podido asistir a la ceremonia porque el Señor Oscuro lo había enviado en una misión secreta. Suspiró decepcionado, nada parecía salirle bien. Ya se había dado vuelta para irse cuando la puerta se abrió… era Severus, muy agitado, falto de aliento. ¿Acababa de regresar de su misión?

Draco entró y fue a instalarse en uno de los dos sillones que estaban junto a la chimenea. No pudo evitar una mueca cuando se sentó, los estragos de Potter, realmente el Gryffindor necesitaba con urgencia mejorar la técnica en esa área.

—¿Cómo te fue con la misión?

—Sobre eso no puedo decirte nada, como ya bien lo sabés. Pero creo que corresponde que sea yo el que pregunte cómo te fue con… er…tu unión.

—Potter es un marrano carente de delicadeza y del mínimo refinamiento.

—Al parecer no anduvo bien la cosa…

—Ni de lejos, ya estoy temiendo el próximo encuentro.

—No creo que se haya mostrado… incorrecto a propósito. No es más que un Gryffindor que debe de tener poca o ninguna experiencia.

—¿Desde cuándo te surgió esto de buscar excusas para justificar a Potter? ¿Es que acaso la multitud de defensores que ya tiene no es suficiente? —se quejó Draco con tono amargo. Y él que había venido para encontrar consuelo con la única persona en la que podía depositar su total confianza en Hogwarts… y que probablemente era, detrás del Señor Oscuro el enemigo número dos de El Niño Que Sobrevivió… ¡Y ahora iba a resultar que Severus también salía a defender a Potter!

—Draco… no es que lo defienda. Trato de enfocar las cosas para que no te resulten tan duras. Vos aceptaste tu condición y elegiste a Potter en lugar de Greyback. Reconozco que tenías un muy estrecho margen para elegir… pero ahora que la situación se ha establecido habrá que encontrar la mejor manera para llevar adelante tu vida cotidiana y evitar que se transforme en un infierno cotidiano.

Severus lo observó atentamente, estaba muy pálido, los labios casi blancos y los rasgos denunciaban un profundo cansancio. Alguien que no lo conociera habría juzgado que su expresión era fría y altanera, pero Severus sabía que eso no era más que una fachada para disimular la angustia. En sus ojos eran evidentes la tristeza y la decepción. Se le acercó, se arrodilló a su lado y le tomó una mano.

—Escuchá bien esto que te voy a decir. No importa qué sea lo que pase, yo voy a estar siempre a tu lado para ayudarte. ¿O acaso no sos mi ahijado preferido?

Draco bufó. —Como que soy el único que tenés… —dijo sonriendo sin muchas ganas, pero la nota de humor contribuyó a aflojar un poco la tensión. Los ojos le ardían pero por nada del mundo quería empezar a derramar lágrimas de desesperación.

Severus le sonrió apenas, para no incomodarlo más hizo de cuenta que no veía los ojos brillosos de lágrimas no vertidas. Se puso de pie y fue hasta uno de los armarios. Se tomó su tiempo para servir dos vasos de whisky. Regresó y le entregó uno a Draco. Luego tomó asiento en el otro sillón y los dos se pusieron a degustar la bebida lentamente y en silencio… un silencio acompañado y apacible en la acogedora habitación iluminada solamente por las llamas del hogar.

oOo

Lejos en un lugar apartado al abrigo de las miradas…

Fenrir Greyback caminaba de un lado al otro. Últimamente dormía muy mal. Y apenas si comía. Ya nada parecía interesarle. Ni siquiera su cruzada en pro de la dominación de la licantropía sobre el mundo mágico… y también sobre el mundo muggle, naturalmente. Se detuvo frente a la ventana y observó las sombras siniestras que tras la caída del sol iban invadiendo poco a poco el bosque impenetrable. Pensó una vez más en él

Cuando su señor le había entregado al joven Malfoy, se había regocijado de poder disponer a su antojo de una presa tan fácil. ¡Y qué presa! El hijo del gran Lucius Malfoy. Qué gran oportunidad de desquitarse de ese pretencioso que tenía tanto comparado con él: apostura, prestancia, poder, fama, fortuna, influencia política y una cercanía muy estrecha con el mago oscuro más poderoso y temido de la época. Y sin embargo, nada de eso le alcanzaba para salvar a su hijo, su único heredero…

Se había abalanzado sobre el jovencito en un corredor como sobre la más barata y vulgar de las putas de Knockturn Alley. Había recuperado la consciencia muy desorientado, caído en suelo, en ese mismo corredor. Cuando comprendió lo que había pasado lo invadió una cólera terrible que ni siquiera el severo castigo de los culpables había conseguido aplacar.

Tras una larga noche de elucubraciones de venganza, de repente se había dado cuenta de cuán afortunado era. Un veela… una persona que amaba a su compañero quienquiera que él fuera, que vivía sólo para complacerlo, para hacerlo sentir cómodo y feliz… ¿¡Qué había hecho?! ¿Por qué había actuado así? ¡¿Cómo había podido cometer tal disparate?!

¿Por qué? ¿Por qué la bestia en él lo había impulsado a comportarse tan agresivo? Irreflexivamente, sin pensar en las consecuencias. ¿Tendría todavía alguna posibilidad de recuperar al que ahora consideraba su bien, el ser más preciado? Retomó la marcha de un lado al otro durante varios minutos más y finalmente se detuvo de nuevo pero ahora frente al espejo. Habitualmente y hasta ese momento, su apariencia patibularia, su físico bestial, su expresión feroz y amenazadora habían sido un orgullo para él. Pero en ese instante se vio tal cual era… con toda su fealdad.

Retomó la marcha. Como nunca antes, ahora tenía una razón para desear otro aspecto físico… más atrayente. La posibilidad de una vida en pareja… no podía pensar con coherencia, tenía que ponerles orden a sus ideas… Fenrir Greyback era un licántropo que nunca, jamás de los jamases, se había puesto a considerar que alguien pudiese vivir con él. No se le había ocurrido, tampoco había sentido la necesidad. Porque pensando sensatamente, ¿quién podría estar dispuesto a vivir con una bestia sanguinaria, asesina, cuyo principal objetivo era el de contaminar con licantropía a la mayor cantidad de sujetos posibles?

La oportunidad que se le presentaba era preciosa… seguramente no habría ninguna otra… de tener a alguien que viviera con él, a su lado. Y aunque él mismo se consideraba un monstruo, algo innegable por otra parte, cuando ese pensamiento cobró entidad clara en su mente, el corazón le empezó a latir con ansia gozosa y acelerada en el pecho…

oOo

Draco se había adormilado un poco en el sillón disfrutando de la presencia silenciosa pero reconfortante de su padrino. De pronto se le cruzó una idea e interrumpió el silencio para formular una pregunta supuestamente anodina.

—Hablando de otra cosa, padrino, ¿vos sabés quiénes son las dos personas que acompañaban a Potter en la ceremonia? Firmaron los registros como sus representantes legales. Yo tenía entendido que El Que Sobrevivió no tenía parientes en el mundo mágico.

Severus se quedó helado por un instante, para disimular tomó otro sorbo de su vaso, eso le dio además unos segundos para pensar qué responder. Finalmente contestó con un tono neutro:

—Son los padres adoptivos de Potter.

—¿Potter fue adoptado después de haber alcanzado la mayoría de edad?

—La adopción tuvo lugar antes de que cumpliera diecisiete. De todos modos mientras asista a la escuela es necesario que cuente con un tutor legal.

—Sí, es cierto… pero de ahí a que sean dos padres adoptivos… es curioso… pasó años con sus parientes muggle y nunca lo adoptaron… y justo ahora…

—El asunto es bastante más complicado, Draco.

—¿Conocés sus identidades?

—Sí, pero es algo que no estoy autorizado a revelarte ahora, quizá más adelante.

—A pesar de las máscaras y de los encantamientos de ilusión, me di cuenta de que eran dos hombres… No conozco a ninguna pareja masculina que pudiera ser tan próxima a Potter como para llegar a adoptarlo. Y tiene que tratarse de dos magos muy poderosos y decididos a correr el riesgo de emparentarse con él, no cualquiera se habría animado. Eso explica en parte que se haya mantenido todo tan secreto. Tengo la impresión de que son dos personas que conocemos… pero de las que nunca sospecharíamos…

Draco adoptó una expresión de profunda reflexión, se le pasó inadvertido el repentino nerviosismo que se había apoderado de su padrino.

—Decime una cosa… ¿no era que vos tenías prohibido venir a verme? De acuerdo a lo que estipula el decálogo de Potter…

—¿Y desde cuándo se me exige que respete las reglas cuando estoy con vos, padrino? Y te recuerdo que a los alumnos tampoco se les permite beber alcohol en particular si es un profesor el que se lo ofrece.

—Sos un mocoso del diablo, la próxima vez no te voy a servir nada… o jugo de calabaza cuanto mucho.

—Eso quisiera verlo. —dijo Draco provocador pero sonriendo.

—Y no me cambies la conversación. El veela tiene prohibido desobedecer a su compañero y en particular después de consumada la unión.

—Pfff… consumada… consumada, va a hacer falta que le digas a Dumbledore que le deslice a Potter como al descuido un par de libros sobre cómo se debe tratar a un amante… y recién entonces corresponderá hablar de unión.

—Draco…

—Sí, ya sé, padrino. ¡Perdón! Debo obedecer a mi compañero, pero mirá… en este momento no estoy quebrando una regla.

—No sólo una sino dos. La uno y la dos: "Draco no deberá tener contacto con su familia ni con los miembros de su Casa."

Draco sonrió con malicia.

—Y yo no estoy teniendo contacto con mi familia ni con un miembro de mi Casa. Tenía necesidad de hablar con un profesor para pedirle consejo. Y por casualidad fue al profesor de Pociones al que crucé primero.

—¿Por casualidad? ¿Pasadas las once? ¿En los subsuelos? ¡Haceme el favor!

Draco no pudo evitar reírse al verle la expresión escéptica. Severus se puso interiormente muy contento al verlo y oírlo reír. Draco Malfoy no se había extinguido, había pasado por un corto período depresivo paro estaba de vuelta con la agudeza y las uñas afiladas. Tuvo que contener una sonrisa.

—Es una "desafortunada coincidencia" podríamos decir… puesto que este profesor del que hablamos, por "coincidencia", resulta ser también mi padrino y el jefe de mi Casa.

—No me digas nada… vos tuviste una larga conversación con tu padre sobre cómo buscarles la vuelta a las cosas desventajosas para poder zafar con el menor perjuicio posible.

—Padre me proporcionó algunos consejos, es cierto. Pero fue antes de la unión, así que no veo que haya nada de malo en eso.

—Bueh… tiro la toalla. —dijo Severus fingiendo un aire de desesperación— Pero más te vale que vayas con cuidado…

—Sí, padrino. No te inquietes. Un Slytherin nunca ha de permitir que un Gryffindor lo lleve de la varita. Incluso si el Slytherin es un veela.

Draco se tomó el último sorbo del whisky, se puso de pie y se despidió. Salió de las habitaciones de su padrino con mucho más y mejor ánimo que con el que había entrado.

oOo

Cuando Draco hubo salido, una silueta se deslizó desde la puerta del dormitorio y fue a sentarse en el sillón que había quedado libre.

—Escuchaste todo… —suspiró Severus.

—Sí.

—Me temo que vaya a reaccionar muy mal cuando lo sepa.

—Vas a tener que decírselo tarde o temprano… y cuanto más demores tanto más traicionado se va a sentir cuando se entere.

Severus fijó por un instante los ojos en el fuego crepitante y murmuró como para sí mismo: —Ya traicioné al padre… y ahora también al hijo…

El otro hombre se levantó y fue a acurrucársele al lado.

—Todo va a terminar saliendo bien. Quizá no al principio… pero después él va a comprender. Mientras tanto… que te parece si retomáramos lo que estábamos haciendo antes de que el aguafiestas de tu ahijado nos interrumpiera.

Severus no pudo contestar, un beso posesivo le invadió la boca y lo hizo olvidar de todo.

oOo