El heredero
Disclaimer: Hola a todos, los personajes no me pertenecen, sino a sus respectivos autores, sólo los uso para fines recreativos.
Este fic contiene algunas insinuaciones; por si no les gusta este tipo de contenido siéntanse con libertad de saltarse el episodio. Si no es así ¡disfrútenlo!
Muchas gracias a todos los que me han dejado comentarios o se han tomado el tiempo de leer mi trabajo, tal vez no pueda responder a todos, pero en serio me da mucho gusto saber que les agrada.
Saludos!
Capítulo 7: Demasiado ruido
La noche tenía pocas nubes en el cielo; algunos pequeños jirones tapaban momentáneamente la hermosa luna y a los pocos segundos dejaban ver su luz de nuevo. Era una noche tranquila y silenciosa.
Es por eso que ciertos sonidos sacaron de su plácido sueño al Jefe Tui. Abrió los ojos sin levantarse de su lecho y puso atención al ruido. Uno era obviamente de los guardias que carcajeaban a la distancia; seguramente ya se habían enterado del pobre pescador de la montaña que al intentar huir de un tiburón en el mar había olvidado su pareo en la playa y había aparecido desnudo frente al consejo de ancianos.
Pero había otro sonido que no terminaba de reconocer… ¿era algún enfermo quejándose?, ¿algún animal de la selva?, Umm… era difícil saber lo que era. Una nueva oleada de carcajadas hizo que frunciera el seño; no estaba mal que se tomaran un respiro de su guardia, pero con ese nivel de risas no dejarían dormir al pueblo entero. Así que pensando en reprimir a los escandalosos hombres se levantó sin hacer ruido para no incomodar a Sina. Ella sintió el espacio vacío que dejó su marido, pero sus pensamientos regresaron al sueño y recuerdo de su pequeña Moana cuando aprendió a caminar.
Los cuatro guardias seguían hablando sobre los últimos y más vergonzosos chismes de los pobladores de Motunui cuando esucharon una voz que los puso alerta e hizo que voltearan rápidamente.
-Buenas noches, compañeros…-
A la voz del Jefe Tui todos se sonrojaron y estaban preparándose mentalmente para la regañiza que les esperaba.
-¡Buenas noches Jefe Tui!-
-Disculpen, no es que quiera interrumpir su amena conversación, pero me parece que cada uno de ustedes debería encontrarse en un cuadrante restringiendo el acceso a la habitación de…mi hija-
Dijo seriamente.
-Si…si señor, hemos estado vigilando, nadie se ha acercado esta noche- Comento nerviosamente uno de ellos.
-Bueno, en ese caso no debería haber problema si entro a ver a mi hija ¿no es así?- Obviamente Tui no planeaba hacerlo, era una forma sutil de amenazar a los guardias para que soltaran la verdad y saber que no habían estado realizando bien su trabajo.
-Nn…no, no hay problema, ¿verdad muchachos?-
-…No, no, por supuesto…-
-…Claro Jefe, pase…-
-…adelante, adelante…-
Tui los miró con desaprobación, sabía que no habían estado vigilando, pero era poco probable que alguien hubiera podido entrar o salir sin que los guardias lo notaran. De pronto cayó en la cuenta de que el otro sonido, el que no había podido descifrar al despertar ya no estaba.
Giró la cabeza y puso atención a la habitación de Moana. El ruido indescifrable también venía de esa dirección, por lo que probablemente hubiera venido de la pieza de su unigénita.
-¿Moana?, ¿hija, estás bien?-
Los guardias vieron el sigilo con que el Jefe Tui se acercaba a la cabaña de su hija y sacaron sus armas siguiéndolo lentamente.
El Jefe Tui les hizo una señal para que se movieran y rodearan la pequeña choza, pero antes de que estos pudieran seguir la orden, un fuerte ruido les indicó que algo caía ruidosamente de dentro de la choza.
-¡MOANA!-
Tui entró rápidamente a la habitación, sólo para encontrarla vacía. Uno de los jarrones de agua, cerca de la ventana se había roto bajo la fuerza de un gran peso. La cama en la que yacía normalmente su hija estaba desordenada y por toda la habitación se veían indicios de algún tipo de altercado. Había hojas de la falda de su hija arrancadas a la fuerza por todo el piso y un objeto en particular llamó poderosamente su atención.
-¡Jefe Tui, por aquí!-
Tui levantó la vista y vio cómo los guardias seguían el sendero de hojas en movimiento que iba dejando alguien a su paso.
-¡Rápido, síganlo!-
Tui recogió rápidamente el objeto: un collar de colmillos perteneciente al semidios Maui que se encontraba en el suelo.
…
El ruido y las voces que salían de fuera de su habitación alertaron a Sina de que algo estaba pasando. Al levantarse ligeramente pudo ver cómo la gente iba de un lado a otro pidiendo antorchas y pidiendo que levantaran a todos los hombres del pueblo.
Ella se incorporó asustada y salió a fuera a preguntar qué pasaba.
-Señora Sina, ¡Moana ha sido secuestrada!- Dijo una de las mujeres que llevaba repartiendo entre los muchachos de la aldea un puñado de palos y varas muy pesadas.
-¿¡Qué!?... Espera, espera, ¿cómo sucedió?-
La mujer rápidamente dio los pormenores del hecho; lo que el Jefe Tui había encontrado en la habitación de su hija y cómo habían perdido la pista del semidios en la espesura de la selva.
Sina se ruborizó y se llevó las manos para ahogar un grito…no, Tui había entendido todo mal…eso no había sido un secuestro…había sido…emm…bueno… Su mente tuvo que trabajar lo más rápido que pudo para no tener que desmayarse. Ahora todo tenía sentido; por eso Moana había escapado para ver a Maui, por eso había puesto tanto empeño en recuperarse de las heridas y por eso se había negado al matrimonio arreglado. ¡Incluso explicaba el porqué su hija estaba melancólica y miraba el cielo por las noches!
Cuando Sina quitó las manos de su boca ahora esbozaba una sonrisa y una gran emoción en su estómago. ¡Su hija estaba enamorada! ¡Y todo este tiempo había escondido el secreto! Aunque pensándolo bien, lo más probable es que no les hubiera dicho por la actitud que tenía Tui respecto a Maui, seguramente tuvo miedo de decírselo y que su esposo se negara a la unión. Pero ella tenía que apoyarla, ¡la apoyó cuando Moana decidió regresarle el corazón a Te Fiti y ahora también la apoyaría! Además…adoraría tener un pequeño y lindo nietecito o nietecita semidios…
-¡Señora! ¡¿Dónde está el grupo de búsqueda ahora?!- Preguntó emocionada y feliz tomando las manos de la extrañada mujer.
…
Cuando Maui terminó miró el rostro de Moana, que hasta ahora había querido esconder entre su húmeda y revuelta cabellera.
Ella lo vio y le dio un último beso antes de comenzar a reírse. Maui rápidamente tapó los labios de su amada con su enorme mano. Estaban en calidad de fugitivos, con un ejército de hombres yendo tras ellos, habían terminado de consumar su acto en medio de la selva… y a ella le daba risa…
Pero de pronto Maui cayó en la cuenta de la otra parte de la historia…acababa de hacer el amor con la mujer que amaba, en un entorno exótico y al aire libre, con una emocionante historia de persecución y todo porque no pudieron quedarse callados. Al pensar en lo último, quitó la mano del rostro de Moana y se rió junto a ella.
Moana bajó un poco el volumen de su risa al recordar que no debían escucharlos o se verían en aprietos, pero es que no podía dejar de pensar en que Maui había tenido razón; cuando le dijo que le iba a gustar… no estaba mintiendo…al escapar no se habían separado, e incluso con Maui dentro, ella se pudo sujetar de su enorme cadera mientras él iba corriendo. Ahora el Jefe Tui estaba buscándolos por todo el pueblo… no estaba segura de qué pensaría su padre cuando ella se lo tuviera que explicar, pero el objetivo se había cumplido, si todo salía bien, Motunui tendría a su heredero.
Cuando al fin se calmaron un poco, se tomaron de las manos y se acostaron sobre el suelo mientras veían las estrellas.
-Moana…-
-¿Si…?-
-…tú crees que…emm… ¿podríamos tener más de un heredero? – Preguntó un esperanzado Maui
-Contigo… los que fueran necesarios- Dijo la chica, acariciando la mano de Maui.
Ahí entre el ruido de los animales de la selva y el lejano ruido de la civilización, Maui comprendió que al lado de Moana tendría un futuro hermoso. Ella ya había aceptado un heredero, pero…¿más de uno?, eso ya era una familia, y aunque Maui no sabía mucho de eso por la mala suerte que le había tocado en la vida, ahora sabía que se podía redimir… Incluso si su "suegro" no es estaba de acuerdo; por ella sería capaz de huir mil veces a la selva para poder estar juntos, de navegar en medio de una tormenta e incluso de llevarse a Moana y a sus hijos a otros lugar con tal de estar todos unidos. Mentalmente hizo una lista de todos los nombres propios que había escuchado mientras viajaba por las islas y le habían agradado… ¿cuántos eran, 24?...
-Sabes, creo que podrían ser 24, ya tengo los nombres…- Dijo un ilusionado Maui mientras veía el cielo.
Antes de que una asustada Moana pudiera reclamar una palabra, un ejército de hombres rodeó a la pareja, obligándola a levantarse.
-¡MOANA!-
-¿¡Papá!?-
Ágilmente uno de los guardias tomó a Moana y la alejó de Maui, mientras que el resto amenazaba con sus armas al semidios.
-¡Hey, Jefe Tui! ¿Qué hay de nuevo?- Saludó nerviosamente la deidad, con las manos ligeramente levantadas.
-¡Tú! ¡Traidor! ¡Después del buen recibimiento que siempre te ha dado Motunui! ¡Así es como agradeces! ¡SECUESTRANDO A MI HIJA!-
Ante la última frase, Maui y Moana lo vieron fijamente… ¿secuestrar?, ¿de dónde había sacado esa idea? ¿qué no perseguía furioso a Maui por haber robado la virginidad de Moana? ¿y a Moana por falta de conducta? Porque secuestrar y tener relaciones consensuales eran cosas muy, muy diferentes.
-Papá, no es lo que crees…-
-Claro que sí, escuché tus ahogados gritos de auxilio, pero no pude llegar a tiempo, y vi el collar que le arrancaste a Maui durante el forcejeo…-
-Jefe, me parece que está equivocado, yo jamás haría algo así…Moana podría explicárselo si no me cree- Dijo Maui que aunque sabía la respuesta, sabía que tal vez no le creería.
Tui analizó la situación, tal vez se estaba apresurando como la vez pasada, debía dejar que su hija diera la versión de los hechos; si todo esto era un mal entendido, ella podría explicar mejor los hechos. Confiaba en su hija, sabía que ella nunca le mentiría por una situación así de grave y que quería honesta y hablaría con la verdad.
-Muy bien, Moana, explícame lo que está pasando…-
Moana se puso roja y miró a Maui con una mirada de desprecio, quien a su vez sonreía ante la idea de que Moana daría con lujo de detalle el desempeño y características de su semental semidios.
-Y bien…?-
-Yo, emm…- Era mucho, mucho más difícil de lo que ella creyó. Cuando escaparon sabía que ella tendría que explicar todo, pero creyó que se lo diría a su madre o a su padre en privado, no a todo el pueblo; todos tenían puesta la mirada sobre ella y por unos segundos reinó un silencio de muerte en la isla.
-Si, es que… verás…umm…-
-¡Moana! ¡Maui!-
Moana rogaba por un milagro en ese momento y al parecer los dioses la escucharon cuando llegó una mujer con la respiración agitada, quien tuvo que poner las manos sobre sus rodillas para poder respirar por el esfuerzo de la carrera.
-¿Sina? querida, ¿qué haces aquí?- Preguntó preocupado Tui al tiempo que se acercaba para ayudarla a levantarse.
-Jajaja, estoy bien, no te preocupes, todo ha sido un mal entendido querido-
-Bueno, pues si sabes algo habrías de decírmelo, nadie me explica qué está sucediendo- Exigió Tui.
-¿Eh? ¿Aquí, ahora?- preguntó, incorporándose Sina.
-Si, por favor-
Sina miró a Moana y Maui y les sonrió, ambos tenían una mirada avergonzada y se podía sentir la tensión en el aire; en momentos así, no había marcha atrás, le diría a Tui la verdad de la situación…aunque tal vez no le agradara demasiado.
Segura de sí misma, Sina se acercó a Tui y le comenzó a decir algunas cosas al oído. Todos los presentes pudieron ver cómo el rostro del Jefe pasaba por camaleónicas transformaciones: primero abrió los ojos como platos para luego ponerse rojo como un tomate, una gruesa gota de sudor comenzó a rodar por su sien en ese punto; posterior a esto se puso pálido como la cera, para finalmente recobrar el color.
Una vez Sina se separó de su esposo, tuvo que tomarlo del brazo para evitar que cayera. Se notaba que el Jefe estaba algo alterado por lo que acababa de escuchar, pero debía permanecer firme y dar a conocer su resolución a los habitantes de Motunui.
Moana miró con curiosidad a su madre ¿qué le habría dicho a su padre?, Sina sintió su mirada y a cambio le devolvió una sonrisa de complicidad…
Moana se asustó… Sina lo sabía… mamá sabía todo… ¡y acababa de sacar a Moana de un enorme y vergonzoso apuro!; así que Moana sólo pudo responder con una sonrisa aún más grande.
-¡Pobladores de Motunui!- Comenzó su discurso el Jefe Tui.
-Ante los hechos, debo decir que ha habido un terrible malentendido, los pormenores no son importantes, aquí lo destacable es que mi hija está sana y salva. Muchas gracias a todos por su apoyo, esto demuestra que en un caso de verdadero necesidad nuestro pueblo podría lidiar y solucionar rápidamente el problema. Les ruego regresen a sus hogares, los soldados se reunirán al mediodía frente a la sala de reuniones, el resto puede retomar sus actividades normales. Muchas gracias a todos por su valor e iniciativa de ayuda.-
Los pobladores estaban confundidos, pero si su Jefe decía que todo estaba bien, podían confiar en que era así e ir a descansar tranquilamente. Ya estaban saliendo los primeros rayos del sol, por lo que todos se fueron retirando lentamente; un nuevo día, lleno de posibilidades acababa de empezar.
Los guardias soltaron a Maui, quien rápidamente corrió a donde estaba Moana para darle un abrazo…tal vez no era formal, pero ya no perseguirían al semidios si intentaba pasar tiempo con su amada humana.
Maui giró para agradecer a Sina, pero se topó con los ojos asesinos del Jefe Tui, quien fue tomado del brazo de su esposa y guiado de regreso al pueblo. Maui alcanzó a agitar la mano despidiéndose de ellos, haciendo que Tui apretara los puños aún más.
-¡Sina!- gritó Maui
Esta volteó, sin que su esposo se diera cuenta.
-Gracias-
Sina le guiñó un ojo antes de responder al agradecimiento de Maui.
-Puedes llamarme mamá…-
Maui sonrió y tomando a Moana sobre sus hombros siguieron el convoy que se dirigía a comenzar su día en el hermoso y paradisiaco pueblo de Motunui.
Esa madrugada nadie lo sabía, pero nueve meses después nacería un pequeño semidios con los ojos, boca y cabello de su semidios padre, junto con la agilidad, astucia y buen juicio de su bella madre… el heredero de Motunui.
FIN
Nota: ¡Muchas gracias a todos por seguir la historia hasta el final! Quiero agradecer especialmente a los que dejaron su comentario, ya que me dieron ánimos para subir un capítulo cada semana. Probablemente suba un capítulo extra después, pero por ahora voy a estar un poco ocupada por el trabajo…¡hasta entonces!
