Intentando una historia un pelín diferente, saliéndome de mi costumbre de escribir de la saga de Adventure, me atrevo con esto. ¡Disfruten!

Digimon no me pertenece y bla, bla, bla.


A distancia


Siete: Arte abstracto

Takuya & Izumi

Izumi tenía un alma sensible, aquello Takuya lo sabía bien, a pesar de que la observación no fuera del todo su fuerte, a pesar de los muchos acercamientos, a pesar de discutir con ella, le gustaba observarla. Así, a una prudente distancia. Ni cerca, ni lejos, ¿para qué sacarla de su abstracción ante aquellas indescifrables obras de arte? Para él no tenía chiste mirar un cuadro de figuras raras, Izumi le hubo comentado que aquella pintura fue hecha por Picasso, ¿y a él que le importaba?

En realidad, si a Izumi le importaba, a él le concernía también; Izumi gustaba de pasarse seguido por aquellos museos de arte, le gustaba explicarle con lujo de detalles al castaño de qué iba cada cuadro o desafiarlo a buscarle un sentido. Y Takuya, resignado, le seguía el juego, a pesar de no gustarle tanto el arte. En el fondo de su ser lo admitía, le agradaba buscarle sentido a un cuadro que consistiese tan sólo en formas rudimentarias y colores primarios, era divertido verla reír ante sus disparatadas teorías respecto a la pintura de turno.

Nadie más la acompañaba, Junpei había estado ocupado en un trabajo de medio tiempo, Kouji se quejaba de que aquellas galerías estaban rebosantes de turistas molestos, Kouichi directamente declinaba las invitaciones para no estar a solas con ella –considerándolo una falta de educación el salir tan sólo con ella– y Tomoki, siendo sinceros, estaba demasiado joven aún. Así que para la joven Orimoto su única alternativa era Takuya, porque si algo odiaba, era el hecho de salir sola.

Tampoco es como si a Takuya le molestase ser su compañía en las interminables tardes de museos y galerías de arte.

Se detuvieron ante otro cuadro, de un pintor japonés poco conocido, pinceladas aquí y allá, colores estridentes sobre un fondo negro y un título curioso «escoja usted su significado», puesto al pie en una placa blanca. Ambos jóvenes se miraron y volvieron a mirar el cuadro ante ellos. Bien, al fin algo lo entretenía luego de aquella tarde, más que las formas o los colores, a su criterio, pésimamente combinados; el título, el título era lo que absorbía toda su atención.

Buscaba un significado, ¿para la pintura? No, para ella. ¿Bella? ¡Hasta Izumi era consciente de su belleza! ¿Inteligente? Cualquiera con dos dedos de frente lo sabía, ¿fuerte? Ella lo dio a demostrar mil y un veces, que ella era perfectamente fuerte. Bella, inteligente y fuerte… ¿cómo unir tres conceptos diferentes, pero complementarios?

¡Abstracto! —Murmuró, tronando los dedos, Izumi le miró, con una ceja alzada—. Que el cuadro es abstracto…

—Eso es naturalmente obvio, Takuya, es de arte moderno esta galería, casi todo es abstracto.

Lo que él no iba a confesarle, no por ahora, es que aquella definición no fue para el cuadro, sino que fue para ella. Y otra vez le siguió el juego y se dejó corregir, agregando un «como digas, Izumi-chan, como tú digas» entre risas y sus reclamos.

Ella, Izumi, su chica abstracta.

— . . . —


No sé porqué pienso en Izumi como una fanática del arte y las galerías, ni porqué pienso en Takuya como el amigo que, aunque no quiera, siempre termina siendo arrastrado por ella a las galerías. Y así...

En fin c: ¡Gracias por leer! Acepto sugerencias, de nueva cuenta, para las historias que vienen 8D

* . Carrie.