Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima
Anteriormente…
"Mierda…" Natsu maldijo mientras contemplaba las consecuencias, así que decidió salir de la tienda de lona a un lugar más alejado para que Gray no se viese afectado
Capítulo 7 – El dragón despierta
"Agh… Agh…" Natsu gemía audiblemente, estaba a punto de llegar a su límite, esto sería suficiente para saciarse, al menos por el momento.
Se encontraba sentado contra el tronco de un árbol a varios metros de la tienda donde dormía Gray, había decidido alejarse lo máximo posible por seguridad, no sabía que tan potentes podían ser las hormonas, y decidió que era mejor prevenir que curar, aunque ciertamente era un tema bastante serio "Mierda… ¡A-AGGHH!" Un rugido de placer salió desde lo más profundo de su garganta cuando finalmente llegó a su punto culminante, manchando ligeramente su ropa con sus fluidos y quedando completamente agotado y jadeante
"Definitivamente… no puedo seguir así…"
"Ughh…" Me quejé cuando un rayo de sol se filtró por la tela de la tienda de lona, atravesando mis párpados. Me trasladé a una posición sentada lentamente para evitar el cambio brusco de iluminación, rascándome el pectoral perezosamente mientras bostezaba. Mi visión finalmente se había vuelto nítida, así que dirigí la mirada hacia Natsu, quien todavía estaba durmiendo en su lugar, aparentemente no había pasado nada durante esa noche, y eso me tranquilizaba, aunque esos sueños… eran perturbadores… pero dadas las circunstancias, preferí no darle vueltas a ese tema, quizás mi mente solo me jugó una mala pasada… sí, solo eso "¡Oe! ¡Hora de levantarse lagartija!" Alcé la voz
En poco tiempo, Natsu empezó a murmurar, abriendo los párpados lentamente "Cierra la boca… carámbano…" Susurró con la voz ronca por el despertar reciente
Rápidamente me fijé en las pequeñas bolsas debajo de sus ojos "¿No has dormido o qué? Te ves como una mierda" Declaré sin rodeos
Ante mis palabras, él chasqueó la lengua, levantándose mientras pasaba la mano por el pelo "He dicho que cierres la boca, tu voz me irrita por la mañana" Contestó
Amplié los ojos por su tono completamente hostil, frunciendo el ceño "¡A mí no me hables de ese—
"Cállate, Gray" Interrumpió todavía más molesto, incluso había sonado a orden, pero no, ya estaba hasta las narices de sus cambios de humor completamente fuera de lugar, mi paciencia tenía un límite y acababa de ser excedido
"¡Escúchame imbécil, si te crees que puedes tratarme como te dé la gana por una apuesta estás muy equivocado, no olvides que soy tu compañero de!… equipo..." Mi determinación flaqueó en el momento en el que vi sus ojos ocultos detrás de su flequillo y sus dientes apretados con tanta fuerza que parecían que iban a romperse en pedazos "Oye… ¿Qué demonios te—
"¡HE DICHO QUE TE CALLES!" Rugió con tal intensidad que sentí un punzante dolor en mis tímpanos durante unos breves momentos, incluso pude escuchar como los pájaros huían de los árboles cercanos completamente aterrorizados
Pero eso no fue todo, Natsu se abalanzó sobre mí completamente furioso e inmovilizando mis manos a cada lado de mi cabeza, pudiendo ahora apreciar sus pupilas, que se habían vuelto completamente rojas y brillantes "¡N-Natsu!" Intenté hacerle reaccionar, empezando a estar preocupado ahora. Él parecía no escucharme en absoluto mientras inclinó su rostro hasta mi cuello, donde empezó a olerme ávidamente mientras gruñía "¿¡Qué estás haciendo?! ¡Déjame en paz!" Grité, asestando un fuerte golpe con la rodilla en su abdomen, pero no se inmutó en absoluto, era como si se hubiese convertido en un animal salvaje
"Graaaay…" Gruñó mi nombre, su voz era profunda y temblorosa, no se parecía en nada a como era habitualmente
"¡WUAAAAHH!" Antes de poder reaccionar, Natsu clavó sus colmillos en mi cuello, haciéndome soltar un grito desgarrador. Dolía, dolía demasiado, más de lo que esperaba, incluso empezaba a temer que hubiese perforado una arteria principal
Al cabo de un rato se separó, viendo como sus colmillos habían aumentado de tamaño considerablemente, eso explicaba por qué resultaba tan doloroso, aunque afortunadamente, no parecía salir demasiada sangre de la herida, y eso me hacía sentir aliviado… si no fuese porque mi visión empezaba a nublarse. Él se percató de mi malestar repentino, a lo que sonrió de forma diabólica, este comportamiento era impropio de él, tenía que salir de aquí antes de que la cosa fuese a peor, pero cada vez sentía mi cuerpo más débil por alguna razón
"¿Qué… me has… hecho?" Cuestioné lentamente, notando como incluso hablar se me hacía difícil a estas alturas, pero no hubo respuesta por su parte, solo amplificó su sonrisa mientras se relamía los restos de sangre de la comisura de sus labios "Bastardo…" Espeté con odio, todavía sin poder creer que Natsu fuese capaz de algo como esto.
Al oír esa palabra salir de mis labios, su expresión maliciosa se borró por completo de su rostro, siendo substituida por una de molestia. Un audible gruñido animal sonó desde su garganta mientras llevaba su mano a mi camisa, arrancándola de un solo tirón y al instante, empezando a pasar la lengua por mi torso desnudo "Graaaay…"
"¡N-NGGH! ¿¡QUÉ DEMONIOS NATSU?!" Grité cuando empezó a dar mordiscos en uno de mis pezones, sabía que podía ser producto de su época de apareamiento, pero no estaba dispuesto a esto. Como última esperanza, intenté usar magia, pero no conseguía nada, notaba como la energía llegaba a mis manos, pero no había reacción alguna, y cada vez que lo intentaba, me sentía más y más débil ¿Qué me estaba pasando? ¿Qué es lo que me había hecho? "¡N-Naatsu, detente, yo no quiero esto!" Intenté hacerle entrar en razón, pero no había manera, era como si sus instintos le estuviesen controlando
Él continuó deslizando mordiscos y lametones, dejando marcas por todo mi cuerpo y haciendo caso omiso a mis palabras "Pronto lo querrás…" Esa voz diabólica volvió a sonar, haciéndome estremecer en contra de mi voluntad, lo que al parecer, le resultó gracioso "Puedo oler tu miedo…" Murmuró "Puedo oír tu corazón…" Su sonrisa nunca abandonaba su rostro ahora, parecía un maníaco a punto de asesinar a su víctima
Este no era el Natsu que conocía… este era… el dragón en su interior
