DISCLAIMER: Los personajes son de Stephenie Meyer la trama es mía, solo mía.

Advertencias: Rating M por contenido exclusivo para adultos. Sensibles, absténganse de leer o háganlo bajo su propio riesgo.

Beteado por: ( )LaraKingStronker( ) Beta de FanFiction Revolution.

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Capítulo 5

No doy crédito a sus palabras y suelto una carcajada, pero no una normal… esta parece histérica y desesperada.

— ¿De qué te ríes Isabella? Es verdad lo que estoy diciendo.

Eso solo sirvió, para que riera más en su cara.

—Isabella— advierte en voz baja.

— ¿Qué?— sigo riendo.

—Estoy hablando en serio, no quieres que a Sheccid le pase algo ¿Verdad?— me congelo en ese instante, y niego—. Bien— sonríe para luego suspirar. Abre su boca para hablar, pero la cierra. Lo mire con la ceja alzada.

—Mi niñez fue una jodida mierda, Isabella. Yo procedía de los barrios bajos, mis padres murieron hace mucho tiempo, y fui adoptado por otra familia. Mi nuevo padre tenía la empresa y me odiaba, nunca supe el porqué— se encogió de hombros—. Mi madre, era la persona más buena y bondadosa del mundo. Pero… se enfermó, fue algo tan grave que estaba a punto de morir y no tenía salvación, me dije que haría cualquier cosa para que ella siguiera con vida, el doctor que la atendía, lo escucho… y me dio un trato, dijo que la salvaría, que viviría aunque fuera imposible, que él estaba por jubilarse, no entendía que… y me dijo que era el diablo, reí como no tienes idea. Pero no, era verdad. No te voy a decir cómo me hizo creer, pero me dije que haría cualquier cosa para que mi madre este viva así que lo hice, me convertí en el diablo. Sin embargo el me dio una mala jugada, las cosas salieron mal, él se llevó a mi madre, y yo me ate para siempre a esta maldición.

— ¿Cómo que las cosas salieron mal?

—Por favor, Isabella. Te he contado suficiente de mi vida privada, para que estés preguntando más.

— ¿Por qué me elegiste a mí?— mi voz era apenas audible.

— Tú no amas, yo tampoco. No quiero sentimientos involucrados en esto.

—No, no amo.

—Investigue sobre tu vida, y sobre el padre de tu hija. Aún tengo dudas, sobre eso ¿Por qué… — lo corte. No queria hablar de eso.

—No, Edward. Eso no.

—Te he contado de mi vida, es justo.

—Mi novio era un hijo de puta ¿Feliz? Yo lo amaba, y tuve relaciones con él. No usamos protección y salí embarazada— me encogí de hombros.

—Mientes— maldita sea…

—No miento.

— ¡Isabella!

—No estoy preparada para hablar de eso con alguien. Soy una persona muy reservada y no le cuento a nadie mis cosas.

—Me estas mintiendo, te acabo de contar algo de mi historia, es justo que tú me cuentes algo de la tuya.

—Eso no pasara.

—Si pasara, Isabella.

—Cuando te conocí me has dicho que sabias toda mi historia, ¿Cuál es la diferencia?—mi voz salió irritada, no pensaba contarle nada de mi vida.

—Quiero oírlo de tus labios—, Suspiró con pesadez, pero finalmente accedí

—Mis padres, eran la típica pareja de revistas de donde vivía. Les importaba las apariencias, todo lo que decía la gente— sentí las lágrimas empezar a derramarse—. Ellos me habían comprometido con el hijo de uno de sus socios, él era guapo, si lo admito. Pero nunca lo quise, ni un poco, me trataba mal, me golpeaba, pero por más que le dije a mis padres no les importó. El me obligo a tener relaciones con él, así que lo hice, no usamos protección, y salí embarazada. Mis padres al enterarse de esto, me echaron e hicieron como si nunca hayan tenido una hija, fue doloroso. Así que todas las joyas que tenía las empeñe, tomé el dinero y me fui de ahí, a ellos no les importó. Luego de que asentara, busque un doctor, Esme Cullen, ella llevó mi embarazo y de ella me entere que Sheccid tenía una enfermedad. Embarazada aún no se especificaba que tipo de enfermedad tenia, pero luego de que ella naciera, Esme y su esposo se dieron cuenta de que ella tenía una enfermedad cardiaca, los primeros segundos de su vida, parecían que fueran los últimos, yo contaba con el dinero suficiente para que la operaran, pero era una pequeña… tenía miedo de que muriera. Pasamos años con el tratamiento, y parecía que cada vez se recuperaba más. Pero no, no era así. Cada vez se empeoraba más. Pero ahí fue donde tu llegaste, entraste en mi vida, y ahora ella vive— me encogí de hombros—. No volví a ver a mis padres, ni a Damián.

—Lo siento.

—No lo sienta— me encojo de hombros—, si eso no hubiera pasado, no tendría ahora a Sheccid.

Ni a ti añade mi subconsciente.

—Cállate— le gruño a mi subconsciente.

Edward me mira desconcertado con una pizca de diversión es sus ojos.

— ¿A ti que te pasa?— pregunta burlón

—Nada— sonreí forzadamente.

El solo rió. Suspire y lo miré, sus ojos se conectaron con los míos de una manera escalofriante.

—Mañana hay una gala, en un casino. Donde conocerás a mi familia.

No daba crédito a lo que escuchaba ¿Su familia? ¿Presentarme? ¿En serio? Creo que debió darse cuenta que se desfiguro mi cara al escuchar lo que decía, porque su cara se tornó divertida ¿Le divertía? ¿En serio? Me tendió una tarjeta de crédito

—Toma— susurro cuando la acepte sin comprender— te compraras un lindo vestido de noche, unos altos tacones y te arreglaras para mañana— me acercó a él, en un abrazo—. Te quiero depilada, nena— me erizo escuchar su murmullo en mi oído. Se acercó a mi ferozmente, sus labios se toparon con los míos, eran carnoso, deliciosos. ¿En serio, Isabella? como siempre el beso fue demandante y excitante, Mierda me excite, se me mojaron las bragas, su lengua se introdujo en mi boca, sin pedir permiso, pero… ¿A quién mierda le importa? Sus manos tenían sujetado fuertemente mis caderas pegándome más a él. Jadee el sentir ese bulto en su pantalón. Mordió mi labio con ganas… muchas ganas, gemí fuertemente, dejándome llevar, Mierda ¿En qué acabaríamos? Mis manos tomaron vida, y se enroscaron en el cuello de mi sexi Sr. Masen, ¿Qué? ¿En serio conciencia? ¿Sexi Sr. Masen?

El ritmo del beso fue bajando poco a poco, de tal modo que terminamos juntando nuestras frentes.

—Tenemos que ir a casa— susurro. Asentí, aun no consiente. Abrimos la puerta del consultorio y caminamos de regreso al elevador. Fue cuando él se dio cuenta de su bulto.

—Mierda— siseo, cuando lo vio.

Quede callada, sin saber que decir o hacer. Las puertas del elevador se abrieron y caminamos hacia el cuarto de Sheccid a despedirnos. Ella entendió, y pidió que llamara a tío Alec para que la cuidara. Eso hice, tío Alec llego unos minutos después de que lo llame, sonriente al enterarse de la exitosa operación de Sheccid.

Edward y yo nos fuimos hacia mi apartamento.

—Me tengo que ir, bonita— susurró cuando llegábamos a la puerta de mi casa—, junta directiva— asentí, mientras el dejaba un casto beso.

Cuando entre me vi, tirándome en el piso llorando desconsoladamente, eran tantas cosa, tantos sentimientos. No daba crédito a lo que me pasaba, era algo inusual en mí, pero desde que lo conocí, solo lloraba. Solo eso, no tenía a nadie a quien contarle lo que sufría, a alguien en quien realmente contarle toda mi vida, y que me entienda… contarle de Damon, el hombre que me mató viva.

Yo solo era una chiquilla enamorada, del amor. Pensaba que todo era un cuento de hadas, pero desgraciadamente mis padres no. Ellos son unos importantes empresarios de Italia, y les importa las apariencias, ellos querían que yo me enamorara del hijo de otros empresarios de Italia para que juntaran las empresas, pero por más que quise… no pude. El me trataba tan bien al principio, pensé que lo quería, cuando saco el tema del sexo, pensaba que lo entendió, parecía comprenderlo, y me dio mi espacio. Nuestros padres juntaron las empresas, y se volvieron una de las más grande e importantes mundialmente, ellos parecían felices, aunque yo no lo estuviera, compartí la victoria con ellos. Hasta que un día, salí a divertirme con mis amigas, nos pasamos un poco— y por poco digo mucho, mucho, mucho—, él se enteró y me saco de ahí a greñas, sufrí tanto por eso. Nunca creí que el fuera así, parecía ser… no sé, bondadoso, sincero, compasivo, dulce… pero no, siempre fue lo contrario. Siempre….
El tiempo pasó igual, golpes y golpes, y muchas más golpes.

Mi vida era un asco… el ya no me comprendía, hablé con mis padres sobre eso, les conté lo que él me hacía, pero nada… no les importo, estaban tan metidos en su trabajo, que hasta juro que ni siquiera me escucharon.

Un día, el volvió a sacar ese maldito tema, le dije que no estaba preparada, pero esta vez él no lo entendió… me obligo a tener sexo con él, y no, nunca en mi vida, le diré que hice el amor con el… el me maltrato, me obligo, a tener contacto sexual con él, entre lágrimas lo hice, entre lágrimas me entregue a el como mujer, pero una mujer forzada a tener relaciones sexuales con alguien que no quería, no usamos protección, nada. Unos pocos meses después, me di cuenta que estaba embarazada, y por más de que Damon sea el padre, yo amaba a esa pequeña criatura que vivía dentro de mí. Al enterarse mis padres se pusieron histéricos, y como siempre pensaron en lo que diría la gente. Me echaron de mi casa, tomé todas mis pertenencias y fui a buscar a Damon, lo encontré con mi mejor amiga Melissa, teniendo sexo… fue tan devastador, fue algo que rompió mi pequeño corazón. Así que empeñe todas mis cosas y me vine de Italia hasta Nueva York, donde conocí a Esme Cullen, quien llevo mi embarazo, con ella me entere de que mi pequeña tenía una enfermedad, que nacería malita, eso me destrozó más aun. Mi vida iba de mal a peor, la doctora Cullen me presento a su esposo Carlisle Cullen, quien llevo la enfermedad de mi pequeña, hasta que conocí a Edward masen, el loco psicópata que me pidió que me casara con él, sin ni siquiera conocerlo bien. Pero solo por este amor tan grande que le tengo a mi pequeña acepte ¿Qué más da? La vida es un asco. Me prometí no amar nunca, nunca… eso era malo, muy malo.

En estos momentos, estoy tirada en el piso de mi sala, llorando. Los brazos de mi subconsciente me envuelven, ella me comprende… ¿Cómo no? Ella es la misma persona que yo ¿No? Ella sufrió todo lo que yo sufrí, ella estuvo ahí, pero soy yo. Nadie estuvo ahí, nadie, ni las que decían ser mis mejores amigas, las que prometieron estar ahí, y la única que ha estado aquí desde que pasó eso, es Jessica Stanley que me demostró una verdadera amistad, aunque en estos momentos no este conmigo. Mi subconsciente acaricia mi cabello dulcemente, y me mira con pena. ¿En qué nos hemos metido?

Siento más lagrimas caer en mi rostro, siento mi cara pegajosa, y ni siquiera tengo la fuerza para levantarme de este piso. Me siento tan vulnerable, y mal. Es algo que jamás, jamás había sentido. Ni cuando me pasó lo de Damon, estoy tan confundida, siento algo… algo, pero no sé lo que es. Odio, venganza, tristeza, amor… no lo sé. Todo esto me confunde y me siento horrible.

¿Qué ha pasado? pregunta mi subconsciente cuando observa que me calmo un poco.

—No lo sé, recuerdos…— susurro hipando.

¿Se lo has contado?

—Sí, pero no toda la historia— ella suspira. Y me mira con una mueca de disgusto.

No debiste.

—Estaré atada a él toda la vida, ¿Por qué no contársela?— ella me mira como si estuviera locaÉl nos va a dañar, feo.

—Eso lo sé_ admití suspirando.

¿Y bien? ¿Qué haremos?

—No lo sé.

Tú no sabes nada refunfuñó.

— ¿Sabes?— suspire—. Con el me siento bien, siento que estoy feliz, siento como si esa parte del hueco que me dejo Damon se rellenara, es extraño. Me siento tan bien cuando estoy con él, pero… no quiero enamorarme — ella me miro con una mueca, entendía perfectamente lo que me pasaba. Lo siento.

—No lo sientas— suspire—. Es lindo sentirse así, pero tengo miedo.

¿De qué?

—De que todo salga mal, de ser infeliz por el resto de mi vida— ella me miro y asintió.

Todos sienten lo mismo, en un momento de su vida, tienen que darse cuenta de lo que pasa, de cómo vives, de por quién estarían dispuestos a dar la vida. La vida es así, buena o mala… cuando piensas que todo va bien, todo se desmorona. Y es triste, esas personas que dijeron estar siempre ahí ella suspira, nunca lo estuvieron. Es difícil vivir una vida así, darte cuenta que todo se va al diablo… y a ti no te importa, solo quieres estar con él. Y a eso se le llama amor, Bella.

Sentí mis ojos llenarse de lágrimas.

—No— protesté— no me enamoraré, estoy bien, lucharé por lo que quiero pero no le querré, el solo me va a destruir— grite con frustración— ¡Diablos! ¡Soy una masoquista!— ella me miró con una mueca—. Tenemos que ser fuertes.

Lo sé.

—Por Sheccid, por nuestra vida… o por lo que nos queda.

Suspiró pesadamente.

A veces pienso ¿Cómo ella puede ser mi subconsciente? Ella es totalmente diferente a mí, no solo en actitud, si no en físico, y en lo único que nos parecemos en que las dos queremos a Sheccid, es extraño… pero en algo puedo estar segura, ella es la única persona en la que puedo confiar, y saber que no me defraudará.

Y ahí es donde te das cuenta que todo empezó antes de que te dieras cuenta, que aun sin conocerlo sentías esa mariposas en tus estómago, te sentías abrumada con tan solo verlo, su belleza, sus ojos, todo.

Entonces señores, como les decía…

Estoy atada a este hombre.

Me consumirá.

Me matara...


-Mishelle se esconde- Perdon D: Lamento haber desaparecido. Les recompensare, mañana que me entreguen el capitulo 6, se los subiré.

Besos.

Mishelle.